Dialogamos con el Secretario General de ATE Capital y miembro de la CTA de los Trabajadores, Daniel Catalano, con quien analizamos el proceso de unidad sindical que distintos actores del movimiento obrero organizado vienen impulsando.
¿Qué significaría la unidad de la CGT con la CTA de los Trabajadores y cuáles crees que serían los caminos para concretar la unidad de las centrales?
Nosotros vamos a arrancar primero por el sometimiento a votación de los cuerpos orgánicos de la central para que se pueda validar un esquema de vuelta a la CGT. Después de ello hay que tener muchas reuniones con la CGT para ver cuáles serían los términos para poder volver a integrarnos a esa central, qué es lo que significaría y cómo y en qué condiciones se materializaría.
Está claro que después de 20 años lo que no vamos a hacer es perder la personería gremial de la CTA, por lo que hay que ver si entramos a la CGT como CTA, si entramos como gremios individuales que es lo que se tiene que ir discutiendo en un marco más administrativo, jurídico y político. Estamos en esa etapa de plena discusión en donde sabemos que hay compañeros muy contentos con recibirnos y otros compañeros que están mirando qué implica si el que la central vuelve a la CGT, así que es una etapa nueva para todos y todas. No hay nada escrito en esto, así que habrá que ver cómo nos vamos reconfigurando en esta etapa que se inicia.
¿Cómo sería la resolución en el caso específico de ATE dado que el gremio de estatales tiene distintas conducciones? ¿Tendrían que haber confluencia de ambas partes o se puede entrar como seccional?
Lo que pasa es que ATE (Nacional) es un desastre en sí mismo, a partir de lo que viene sucediendo, en todos los órdenes de la vida. Nosotros como ATE Capital adherimos a la CTA de los Trabajadores junto a Hugo Yasky, y ATE Nacional está en la CTA Tres. Hay otros compañeros que está en la CTA 2 que es la de Pablo Michelli.
La personería de ATE la maneja ATE Nacional por lo que la plata de nuestras afiliadas y afiliados va siempre al mismo lugar. Y en realidad es como el acto más antidemocrático que puede haber: un sindicato que habla de la libertad de los cuerpos de delegados, la libertad de los laburantes para elegir central obrera, pero después se quedan con la plata de los afiliados sin importar qué es lo que eligieron. Estamos en ese momento. Vamos a ver si se puede trabajar en el marco de la justicia para que se pueda resolver.
Vamos a ir al cuerpo más orgánico de nuestro gremio que es la asamblea. Ahora es una definición política institucional y después iremos a una construcción colectiva para poder ir viendo en lo más dinámico, cómo ir resolviendo nuestra participación en la CGT.
Más allá de lo legal, la firma y demás, se viene dando una unidad del Movimiento Obrero, el 21F, la Corriente Federal Sindical y otros. Hay un sector del sindicalismo que se viene juntando y que planteado propuestas ¿En este marco cómo ven el fin de ciclo macrista y lo que podría significar un gobierno de Alberto Fernández desde el 10 de diciembre con este llamado a un gran pacto social?
Mirá, te diría que en este momento uno está del lado de Fernández de la vida y generando mucha confianza a la etapa que se inicia sin todavía tener certezas de qué implica en la letra chiquita ese Pacto Social. Los laburantes ya no podemos dar más. Hay una parte de todo esto que me parece que los grandes lastimados del país, somos los trabajadores.
El Pacto Social todavía no sabemos en qué consiste, pero nos parece alucinante que haya un pacto social que nos contenga, que nos abrace; que contenga a los jubilados y jubiladas; que venga con una definición respecto de que hay que ganarle a la inflación con el salario. Quiero pensar que tiene que ver con eso y entonces avanzo.
Hoy cualquier situación va a ser superadora a lo que nos está haciendo Macri, que por decreto ya nos sacó más derechos. Después de la tragedia de Ezeiza, quince días después de que haya muerto una trabajadora precarizada de la Ciudad de Buenos Aires, nos sacan una parte de los recursos que tenemos por la ART. Uno piensa ¿Qué más nos pueden hacer? Así que: “Del lado Fernández de la vida”.
Foto: CTA
Dentro de poco se va a realizar el Encuentro de Mujeres en La Plata ¿Cuál es la posición de ATE Capital ante esta situación? ¿Las compañeras se están organizando? ¿Qué información tenés al respecto?
Desde Capital Federal estamos aportando estructura para que vayan alrededor de 500 compañeras de la seccional de ATE, que se van a sumar a otras sientas de compañeras de todo el país y que van a estar en un predio a 15 cuadras de donde se van a dar todos los talleres. Estamos trabajando con mucha dinámica, este sábado hacemos jornadas en el predio para limpiarlo y dejarlo en condiciones para recibir a las compañeras.
Es un momento donde el colectivo masculino acompaña. Es el momento de construcción de una nueva etapa que está buenísimo que suceda. Nosotros intentaremos no ser un obstáculo porque en realidad el problema siempre somos nosotros. Hay que tratar de no ser un obstáculo y que estén todos los facilitadores dados para que nuestras compañeras puedan tener 72 horas de mucho debate, de mucha movilización, de reencontrarse.
Los fenómenos más importantes que se dieron en esta etapa de macrismo tienen que ver con que nuestras compañeras se hayan puesto de acuerdo en algunos ejes que han transformado la vida de nuestra comunidad.
Los reclamos por la unidad del Movimiento Obrero Organizado no son algo nuevo en el discurso de los sectores asalariados ya sean los registrados como los informales o desocupados. Prácticamente todos los sectores asociados a lo nacional y popular, fundamentalmente luego de los gobierno de Perón, sostiene la importancia de la unidad. Pero a lo largo de la historia y como no podría ser de otra manera, los intereses particulares, las mezquindades y las diferencias políticas han sido motivos de divisiones en el sindicalismo.
Cabe resaltar que en la vereda de en frente se encuentran, por un lado la retórica liberal que defenestra a la actividad gremial (por considerarles un obstáculo) y que cree que el mejor sindicato es el que no existe; y las expresiones troskistas que reivindican el sindicalismo clasista como referencia en una orgánica propia.
Una de las particularidades de Argentina respecto del resto de los países de la región es una tradición sindical muy fuerte (equiparable a la de México) que en la actualidad la ubica en el segundo lugar detrás de Uruguay, con un 39% del total de les trabajadores sindicalizados[1].
El Movimiento Obrero Organizado ha sido a lo largo de su historia un factor determinante para sostener y mejorar las condiciones laborales de les trabajadores, sean del sector que sean. Con sus más y sus menos, con sus bemoles, el sindicalismo siempre tuvo un papel fundamental en la vida política del país. Quizás el mejor ejemplo fue la gesta del Cordobazo donde junto con les estudiantes enfrentaron la represión en Córdoba.
Agustín Tosco en las movilizaciones del Cordobazo
Distintas son las teorizaciones y las corrientes de pensamiento respecto del lugar que deben ocupar los sindicatos. No es intención de esta reflexión indagar en esas disputas teóricas, pero sí analizar lo que puede devenir en el caso argentino.
En días recientes parecen haber comenzado a vislumbrarse algunas posibilidades reales para, no sólo avanzar en la unificación de la Confederación General del Trabajo (CGT), sino en reincorporar de los gremios nucleados en la CTA de los Trabajadores, muchos de ellos, gremios que se fueron de la CGT a principios de los 90 ante la postura cegetista frente al menemismo.
Si bien durante mucho tiempo se pronunció la tan ansiada unidad, la realidad es que hasta el momento no había habido avances significativos en dicho proceso. Todes hablaban de la necesidad de unirse, pero del dicho al hecho, suele haber un trecho; y a veces muy grande. Al parecer tuvo que llegar al gobierno Mauricio Macri y que se diera una destrucción significativa de los derechos conquistados para que esa proclama no quede en mera letra muerta.
Luego de casi cuatro años de gestión cambiemita la pérdida de derechos de les trabajadores, el cierre permanente de fuentes de trabajo, fundamentalmente las PyMEs, que son las que dan aproximadamente el 70% del empleo registrado (18.478 PyMEs cerradas entre diciembre de 2015 y abril de este año[2], que es equivalente a la pérdida de un empleo cada aproximadamente 40 minutos), el proceso de unificación parece comenzar a tomar fuerza.
La reciente participación del Secretario General de Camioneros, Hugo Moyano (que recientemente fue ratificado como conductor del gremio por octava vez[3]), como referente del Frente Sindical junto a los gremios que permanecieron en la conducción de la CGT[4]; o las declaraciones del Secretario General de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, que señaló que el 3 de octubre la central sindical tendrá su congreso general para debatir la reincorporación a la CGT, dan cuenta de esos avances. “Hay que ir a la unidad y la unidad es en la CGT”[5], sostuvo.
Lo novedoso de este septiembre, más allá de las declaraciones de intención (y un trabajo de hormiga desde el silencio que viene desde hace por lo menos un año), es que ahora parece comenzar a materializarse esa posibilidad concreta de una unificación sindical. Obviamente exceptuando la retórica troskista que sólo saca rédito si critica las formas burocráticas del funcionamiento de estas centrales (obviamente porque no conducen ni una bicicleta y cuando lo hacen solamente busca acumular fuerza propia).
Foto: Diario La Prensa
“Tenemos la esperanza de que los dirigentes más jóvenes puedan capitalizar los errores que cometimos los más veteranos para no reiterarlos, será en beneficio de todos“[6], sostuvo Hugo Moyano en declaraciones a la prensa. Quizás gran parte de las centrales estén predispuestas, aunque encontrarán un hueso duro de roer en la CTA Autónoma conducida por Ricardo Peidró y Hugo “Cachorro” Godoy quienes han manifestado en varias oportunidades sus diferencias y su negativa a volver a la CGT.
Sin dudas las intenciones de reunificar a las centrales sindicales tienen que ver con un momento muy particular y complejo de nuestro país. El Movimiento Obrero Organizado será un factor clave en la propuesta de Alberto Fernández de realizar un gran Pacto Social. Junto a empresarios y a representantes del Estado, habrá que ver cómo se ordenan las fichas para reactivar una economía maltrecha y muy deteriorada y condicionada por cuatro años de desregulaciones y liberalización económica del macrismo.
En este escenario el sindicalismo no sólo podrá servir como paredón para que les trabajadores no sigan perdiendo derechos y poder adquisitivo, al tiempo que sirva como elemento de contención social ante la compleja situación que se avecina.
El reingreso a la CGT de los gremios que hoy hacen parte de la CTA de los Trabajadores que conduce Yasky, será sin dudas un espaldarazo para los integrantes del Frente Sindical para el Modelo Nacional que contiene a la Corriente Federal de los Trabajadores que encabeza Sergio Palazzo de la Bancaria, a Camioneros con los Moyano a la cabeza, o al SMATA de Ricardo Pignanelli, que tienen marcadas diferencias con los sectores tradicionales y más conservadores representado en “los gordos”.
Habrá que ver cómo se van limando asperezas y cómo se reordenan los distintos gremios de la CTA de los Trabajadores, ya que la CGT no permite a más de un sindicato por rama, lo cual impediría la convivencia, por ejemplo, de Suteba y Udocba ¿Se unificarán en uno de ellos? ¿Conformarán un nuevo sindicato unificando ambas estructuras? ¿Se modificará el estatuto de la CGT para posibilitar que ingresen tal y como están? Preguntas que surgen y que el tiempo irá debelando.
Lo cierto es que la reunificación de las centrales sindicales y la conformación de una única CGT será un factor clave para los desafíos que se vienen en el país. De la proclama a la concreción hay un trabajo arduo y complejo que deberán darse los gremios, pero el momento histórico lo amerita. Habrá que ser pacientes y trabajar para que la tan ansiada unidad pueda materializarse.
Héctor el “Gringo” Amichetti
Pero tal y como lo resaltaba recientemente el Secretario General de la Federación Gráfica Bonaerense, Héctor el “Gringo” Amichetti: “Es necesario para el gobierno, tener la unidad de los trabajadores y de los sectores nacionales que apuestas a que haya una reactivación económica, que abandonemos definitivamente esta especulación financiera, pero para eso tiene que haber una participación activa y directa de los trabajadores y de los demás sectores que forman parte de la producción. La unidad va a servir en la medida que apuntemos a eso”[7].
Amichetti, retomando preceptos lanzados por hace algunas décadas por la CGT de los Argentinos, señalaba en una publicación en redes sociales que “No hay unidad sin bases. No hay unidad sin programa. Los trabajadores necesitan una sola CGT para oponerse a la entrega, para encabezar el avance del pueblo hacia la reconquista del poder”[8].
* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio UNLP), productor del programa Columna Vertebral (Radio Estación Sur - FM 91.7), columnista del programa La Marea (Radio Futura – FM 90.5) editor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
Desde la llegada de la Alianza Cambiemos al gobierno nacional la destrucción de puestos de trabajo, la timba financiera y el aumento de los niveles de pobreza e indigencia ha sido una constante. Luego de las PASO parece que muches se avivaron que Argentina va rumbo al precipicio.
Los números arrojados por el INDEC en la última semana dan escalofríos: según el organismo agosto arrojó un 4% de inflación, alcanzando un acumulado en 2019 del 30% y una medición interanual que supera el 54%.[1]
Por su parte la Encuesta Permanente de Hogares que brinda el mismo organismo, señala que en el primer trimestre del año aumentaron las personas que tienen empleo pero que aún así se encuentran por debajo de la línea de la pobreza, pasando de 17,3 % a 24,5% de la población urbana. Según el informe este incremento del 7,2% equivale a 1.225.000 nuevos pobres con empleo, elevando la cifra a unas 4.530.000 personas.
En la misma línea cabe señalar que según un informe realizado por el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET) la pérdida de poder adquisitivo del salario cayó un 8,4% interanual en agosto. Número que en el acumulado desde noviembre de 2015 hasta la fecha representa un derrumbe del 18,4%[2].
Según el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) y tomando como referencia el salario mínimo expresado en dólares, Argentina pasó del 1ro al 9no puesto. El salario se pulverizó, perdió un 60% y pasó de ser en noviembre de 2015 en U$D 589 dólares, a en agosto de 2019, ser de U$D 221[3].
A la apabullante pérdida de salario frente a la inflación se le debe sumar la estrepitosa cifra de más de 240 mil puestos de trabajo registrados que se perdieron en el último año. “Si a los 4.530.000 se agregan las personas desocupadas y se suman sus familias, en especial si cuentan con niños menores de 14 años donde alcanza al 49,6%y además los inactivos pobres (como adolescentes y jubilados y pensionados), la pobreza urbana total suma casi 14 millones”[4].
Un dato más: Según el informe técnico de julio del INDEC, el uso de la capacidad instalada de la industria registró su peor marca de la serie histórica: en el promedio de los 12 grandes sectores fabriles apenas llegó a 58,7%, apenas por encima del 56,6% de ese mismo mes pero de 2002[5].
Para completar el trágico panorama argentino habría que agregar: la reforma laboral de hecho[6] (desregulación laboral por sector) se debe sumar la apertura indiscriminada de importaciones[7], la disparada del dólar y la famosa bicicleta financiera[8].
Números macro tras los cuales hay nombres y apellidos, hay familias, hay amigues y compañeres. Debería dar vergüenza a quienes vociferaban pululando por los medios de comunicación sosteniendo que no se trataba de una situación sistemática y planificada de parte del macrismo, sino de impericia o de dificultades por la “herencia recibida”.
Pese a que en casi todos los medios de comunicación se hable de números, estadísticas y más números, y poco y nada se aborden las dificultades sectoriales, la semana que termina dejó al menos a un par de sindicatos exigiendo la reapertura de paritarias o la revisión salarial ante el cimbronazo causado intencionalmente por el enojo del presidente ante el resultado electoral. Neumáticos (SUNTA)[9] y Satsaid[10] exigen la reapertura de paritarias al tiempo que Petroleros (FASiPeGyBio[11] y SPP[12], y trabajadores de Siderar (Techint)[13] alertan sobre suspensiones y más despidos.
A todo esto el gobierno especula con otorgar un bono de 5 mil pesos como compensación. Bono que incluso desde los sectores empresariales (incluidas las PyMEs) señalan que muchos no podrán afrontar. “Acá hay que entender que el 80 por ciento de la producción es pyme y la mayoría no va a poder hacerlo, además no corresponde el anuncio” sostuvo en declaraciones a la prensa José Urtubey, vocal del Consejo Directivo de la UIA. En el mismo sentido fueron las declaraciones de Daniel Funes de Rioja, uno de los vicepresidetes de la entidad, quien sostuvo que la medida podría derivar en despidos masivos o cierre de empresas[14].
La crisis programada por el macrismo es tan grande que hasta los empresarios están tambaleando. Obviamente hay unos pocos que se llenaron los bolsillos: fundamentalmente las energéticas[15] y los bancos[16].
Mientras los señores de saco y corbata se llenaban los bolsillos a costa del padecimiento del pueblo trabajador, sólo en el último año más de 1.300 panaderías cerraban sus puertas y dejaban a más de 80 mil empleados en la calle[17], y según Secretario gremial de Cicop en Provincia de Buenos Aires, Pablo Maciel, los hospitales tenían que realizar “trueques” para abastecerse ante la falta de insumos que generó la crisis[18].
Plenario Nacional de Regionales de la CGT
Las PASO demostraron que el pueblo argentino puso su esperanza en la dupla de les Fernández. El aplastante resultado demostró que una gran mayoría de les argentines le soltó la mano al gobierno y como señaló el dirigente de SMATA, Ricardo Pignanelli: “no hay más tiempo para especular… la Patria necesita un sacrificio de todos los argentinos, en la construcción de una comunidad organizada que no cambie su camino cada cuatro u ocho años”[19].
“Creo que las políticas de Estado, por primera vez en la historia, van a tener que tener un compromiso de todos los dirigentes, actividad por actividad, para elaborar en conjunto con las empresas y el Estado, algo que sea un equilibrio y que sea duradero. Porque si no nos va a pasar lo que ya nos pasó”, sostuvo el dirigente del SMATA.
Por su parte Carlos Minucci, secretario General de la Asociación del Personal Superior de Empresas de Energía (APSEE), sostuvo en que el futuro de la CGT deberá ser en unidad y que habrá que trabajar mucho para incorporar expresiones como las CTA de Hugo Yasky y Pablo Micheli.
“Alberto Fernández y Cristina cambiaron el eje político y después se sumó todo el sindicalismo atrás de eso… El movimiento obrero va a ser la columna vertebral del próximo gobierno por eso Macri nos considera una amenaza. Y si gana Macri vamos a ser la resistencia más fuerte que no va a poder borrar fácilmente”[20], sostuvo Minucci.
Más allá de la esperanza popular que puedan generar la llegada de Alberto y Cristina Fernández a la conducción de la nación, cabe preguntarse ¿Quién va a pagar la monumental deuda que dejará el experimento oligárquico macrista? Porque tanto Alberto como Cristina han manifestado que no sería a costa de más sufrimiento del pueblo argentino.
¿Se revisará la deuda externa como afirmó Cristina en Santa Cruz o en Misiones[21]? ¿Será suficiente el gran acuerdo social que propone Alberto Fernández para reactivar la economía o se deberán hacer cambios profundos para que, como señalaba Pinganelli, esta situación no se vuelva a repetir cada 4 años? El tiempo lo dirá. Lo que sí queda claro es que el Movimiento Obrero Organizado y las Organizaciones Sociales deberán tener un rol preponderante para que las presiones internas y externas al país no tuerzan el camino.
Dialogamos con la Secretaria Adjunta de SADOP Santa Fe y diputada por el Frente de Todos, Patricia Mounier, donde analizamos la posible composición del Congreso de la Nación 2020, las reivindicaciones gremiales, de mujeres y disidencias, y las recientes agresiones de parte del presidente Mauricio Macri a diferentes sindicalistas argentinos.
Tu ingreso al congreso se da después de que Alejandra asuma como vicegobernadora de la provincia, lo cual tiene un doble valor no sólo porque es mujer por mujer, sino que además aportas a la lista de compañeras sindicalistas.
Vamos a participar de ese espacio de dirigentes gremiales en el congreso nacional, lamentablemente, que no son muchos. Justamente la idea es ir en representación del movimiento obrero en general y de las mujeres en especial, teniendo en cuenta todas las luchas que venimos llevando las mujeres desde hace unos años. El feminismo también llega a los gremios (para quedarse), así que desde esos espacios vamos a trabajar.
Alejandra Rodenas va a asumir como vicegobernación de nuestra provincia luego de haber ganado con la fórmula de Omar Perotti en junio pasado, y a mí me toca reemplazar en los próximos dos años.
El bloque es el Frente de Todos
Hubo unidad del peronismo en la provincia de Santa Fe y ganamos las elecciones en junio. Y en 2017 fui candidata de la lista de Agustín Rossi por el Frente Para la Victoria y la lista de Unidad Ciudadana que fue la primera con paridad entre hombres y mujeres e integrada por todos militantes del kirchnerismo. Después de las PASO quedé cuarta y no alcanzó para entrar en ese momento, pero ahora si se da la oportunidad de ingresar al congreso.
Omar Perotti y Alejandra Rodenas electos para gobernar Santa Fe (Imagen: Ruth Theler)
Estuvimos viendo que en las listas del Frente de Todos la participación del Movimiento Obrero Organizado no tuvieron el volumen que se podía esperar ¿Cómo lo están analizando desde el bloque de legisladores y legisladoras vinculadas al MO?
En el caso de la Provincia de Santa Fe hay dos compañeros del Movimiento Obrero, Jorge Gómez (Secretario General de ATE) y Natalia Ocampo (Asociación Bancaria) que son candidatos. Obviamente que hay que hacer un esfuerzo grande para que puedan ingresar porque están en 4to y 5to lugar.
Obviamente siempre hay la expectativa de que en los primeros lugares estén representantes del movimiento obrero. En la provincia desde hace dos años que venimos con una experiencia muy importante que se llama MOS (Movimiento Obrero Santafecino) que agrupa toda la CGT de la provincia (las 5 regionales) y a las CTA´s. Es un proyecto de unidad muy interesante e importante que hemos asumido, porque más allá de las diferencias que pueda haber entre las distintas centrales obreras e incluso entre los mismos gremios, acá hay un enemigo en común que es el macrismo.
El gobierno nacional lo único que ha hecho es quitar derechos a los trabajadores. En el 2017, recuerdo que con Agustín Rossi, decíamos en campaña que sentíamos que Macri tenía un profundo desprecio por los trabajadores. Y cuando empezábamos a decir eso parecía una afirmación bastante fuerte, pero no tenemos dudas de que es así. La reforma previsional marcó esa cuestión de pérdida de derechos, fundamentalmente de las mujeres (que pierden el derecho a jubilarse con la moratoria previsional).
Lo que no pudieron lograr en la legislación con una reforma laboral lo están aplicando de hecho. Los mismos empresarios están pidiendo despedir sin indemnización, poder despedir y tomar gente como a ellos se les antoje. La precarización y la flexibilización laboral se han dado de hecho. Entonces las mujeres son las principales perjudicadas porque son las que están dentro del trabajo informal, son las más precarizadas, las más flexibilizadas y obviamente son las que tienen menores ingresos.
Por lo tanto nos parece que desde el MO es importante que lleguemos los dirigentes al congreso nacional. Es cierto también que la mayoría de las veces han llegado dirigentes gremiales varones. Habemos pocos casos de dirigentes mujeres. En su momento llegó Mari Sánchez, Marta Mafei (de CTERA) y alguna que otra compañera más. Hoy está disputando un lugar Claudia Ormachea de la bancaria y algunas compañeras más de las distintas legislaturas provinciales y demás.
Nos parece que lleva la agenda el reclamo de los trabajadores es absolutamente necesario en estos momentos es que estamos pasándola tan mal, porque los trabajadores son los primeros afectados por el ajuste. No llegan a fin de mes, no pueden pagar tarifas, las paritarias -algunas- han sido mejores que otras pero con el proceso inflacionario no hay paritaria que haya podido recuperar el poder adquisitivo del salario.
Hablabas particularmente del feminismo y no todas las voces femeninas que hay en las cámaras son feministas. Decías que desde el Movimiento Obrero, mayormente son los hombres los que han participado de los espacios políticos, no así las mujeres. El cupo sindical forzó a la estructura a dejar un espacio que era muy difícil de intervenir. Más allá de las cosas que venís mencionando¿qué podés plantear respecto a la agenda feminista sindical?
Nosotros estamos planteando la situación de las mujeres trabajadoras. Es cierto que el cupo sindical permitió a las mujeres el ingreso a distintos espacios sindicales pero nos sigue resultando muy difícil romper un techo de cristal en los gremios que es llegar a los lugares de decisión. Históricamente a las mujeres no han designado los lugares de la secretaría de la mujer, la de acción social, la de turismo. Lugares que tienen que ver con el cuidado y el trabajo no remunerado que nosotras hacemos en nuestros hogares.
En la agenda nosotras tenemos que poner la situación de las trabajadoras. De las registradas y las no registradas. Las trabajadoras que hacen trabajos informales, de las trabajadoras precarizadas, que son las primeras despedidas. El caso más claro que estamos viendo ahora es con el cierre de la fábrica Mielcita, más del 80% son trabajadoras mujeres. Parecería que para los empresarios es más fácil despedir mujeres que varones. Esto hay que ponerlo en agenda.
Hay que plantear seriamente un proyecto serio para terminar o por lo menos avanzar en la eliminación de la brecha salarial. El proyecto de Macri es simplemente decir que por igual trabajo igual remuneración, eso lo dice la ley de convenio de trabajo. Necesitamos mucho más que eso y así, políticas públicas claras que le permitan a la mujer acceder a mejores puestos de trabajo, y en esto es necesario también que el estado se haga cargo del sistema de cuidado: yo no puedo tener uno o dos trabajos si no tengo quién me cuide a mis hijos, los adultos mayores de mi familia y demás.
Hay un proyecto muy interesante que presentó Carlos Tomada en la legislatura porteña en la que habla de aunar criterios entre el Estado y los organismos privados de manera tal de que la mujer pueda acceder a esos sistemas de cuidados -que deberían ser gratuitos- para que pueda acceder a un trabajo.
Presentamos un proyecto para crear un Sistema integral de cuidados, que integre las distintas políticas puestas en marchas hoy con un criterio asistencialistas, y que deben ser pensadas en articulación desde una mirada más completa e integral. @CarlosTomadapic.twitter.com/Cp5S4QHJYe
Teniendo en cuenta que más del 80% de los hogares monoparentales son de jefatura femenina, es un hecho que hay que tener en cuenta, sino es muy difícil que la mujer pueda acceder a lugares de trabajo -fundamentalmente- registrado. Es decir, que pueda tener acceso a un salario, a vacaciones, a aguinaldo, a obra social, a aportes jubilatorios y demás. Hoy la mujer se ve imposibilitada en muchos casos a ese tipo de situaciones y eso es lo que efectivamente hay que empezar a trabajar.
En líneas generales nosotros no estamos yendo por el cupo sino por la paridad aunque en muchos gremios todavía falta cumplir con el cupo, nosotras queremos avanzar un poco más, no solamente en los espacios políticos, sino también en los gremiales e ir por la paridad que ya está a nivel nacional pero que en las provincias se están negando. Sólo 14 provincias en todo el país tienen ley de paridad y lamentablemente la provincia de Santa Fe todavía no la tiene aunque algunos concejos deliberantes sí.
Vamos por ese lado porque es la única forma de que podamos participar, porque por más que las mujeres estemos en las listas, lamentablemente, quienes siguen definiendo nuestros lugares son los varones. Incluso cuando las mujeres están en primer lugar. La mesa chica de los espacios políticos, gremiales, o de las organizaciones sociales, siguen siendo de varones y ahí es donde se sigue decidiendo –lamentablemente- el lugar de la mujer. Lo que queremos es participar en la toma de esas decisiones.
El problema de no tener mujeres en esos espacios es que no hay agenda femenina. Si hay mujeres, hay agenda femenina, si hay mujeres hay reclamos que tienen que ver con el género. Si el gremio es solamente de varones los reclamos van a ser en general para todos pero no va a haber un reclamo especial o particular que tenga que ver con el género, así que por ese camino vamos.
Tiene que ver con lo que decís, el cuidado parental en todos los niveles, tanto en las trabajadoras informales como en las formales, entonces al momento de definir en los espacios de formalidad las mujeres tampoco pueden estar porque están cumpliendo trabajos parentales.
Incluso por la misma situación económica. Lo veo en la situación de los docentes. Hasta hace un tiempo, a lo mejor, con un solo cargo o trabajo le alcanzaba. Hoy es impresionante la cantidad de docentes que están buscando ampliar u otro cargo u horas cátedras para poder engrosar el salario que cada vez alcanza menos.
Para poder hacer eso alguien se tiene que ocupar de estas cuestiones (cuidados parentales). Cuando hablamos de las licencia por maternidad, por paternidad y demás, se sigue insistiendo en una licencia por paternidad para que “colabore”, para que “ayude” a la flamante madre, y en realidad lo que estamos planteando es una situación de igualdad en la responsabilidad de la conducción y del manejo del hogar.
La mujer se ve muchas veces imposibilitada. En la actividad política y gremial también pasa esto. Siempre recomiendo la lectura del libro “la marea sindical” de la queridísima Tali Goldman donde plantea claramente la situación de muchas compañeras sindicalistas que hasta se ven imposibilitadas de militar en el gremio porque las reuniones son de noche, porque las reuniones son en momentos donde una tiene que estar en el hogar o llevando o trayendo a un niño de la escuela. Todas esas son trabas que se le van poniendo en el camino a la mujer y que hacen que después desistan de su participación. Por eso a veces no tenemos tanta participación en ámbitos políticos o gremiales. No es lo que dicen los varones: “no encontramos mujeres con muchas ganas de participar”. Ganas de participar tenemos, el problema es que a veces se imposibilita la participación por los tiempos, por los espacios.
En el libro que mencionaba, cuentan la historia de Vanesa Siley (una queridísima compañera que es diputada) y ella contaba que las reuniones eran desde las 20 a las 00 hs. Entonces claro, las mujeres a veces no podemos participar de esas reuniones. Ella desde que asumió, impuso en la conducción de su gremio, que las reuniones si iban a hacer por ejemplo a las 14 o 15 hs., y al que le guste bien. Parecen cosas sonsas u obvias, pero todo lo que tenga que ver con el horario, con los traslados, con las distancias y demás hacen que se imposibilite o no la participación de las mujeres.
Hay gremios que obviamente son más masculinizados que otros. El gremio docente al que pertenezco es un gremio especialmente feminizado, a pesar de que las mayorías de las conducciones son de varones.
"A 11 meses de las muertes de Sandra y Rubén, el Gobierno de la Provincia no toma dimensión de las necesidades en Infraestructura que sufren las Escuelas. Hay más de 500.000 Estudiantes afectadxs, necesitamos que Vidal actúe con responsabilidad y sensibilidad" @RobiBaradelpic.twitter.com/1nuP9c8viG
— SUTEBA Provincia (@SUTEBAProvincia) July 4, 2019
Sin menoscabar el valor de dirigentes, por ejemplo, como Roberto Baradel, de todas maneras ser dirigente varon de un gremio que tiene un 90% de mujeres, también tendría que prender una alarma en cuanto a cómo estamos construyendo ¿no?
Nosotros desde los gremios decimos claramente que construimos con los varones, no construimos nunca solas. En los gremios se construye entre hombres y mujeres. El tema es que las mujeres estamos peleando con actitudes y conductas patriarcales, androcéntricas, muchas veces misóginas, que hacen que -por ahí- a una le cueste un poco más el trabajo gremial o, lo peor, que desista de ese trabajo porque “no puedo contra esto, me cansé, no tengo ganas de renegar”.
No es una característica propia y exclusiva de los gremios, de hecho también pasa en los partidos políticos, en los distintos lugares gubernamentales. Es una pelea que hay que dársela con tiempo. Me hace muy feliz pensar que el feminismo ha llegado a los gremios para instalarse. Obviamente que va a costar, porque lleva su tiempo. Hay cambiar la cabeza, no solamente de los compañeros varones, sino también muchas cabezas de mujeres que entienden la lógica sindical de esta manera. Ahí cuesta un poco más avanzar en la cuestión.
¿Cómo están analizando y qué respuestas están dando desde el Movimiento Obrero ante el nivel de ataque que se está sufriendo de parte del gobierno que evidentemente está tratando de generar una campaña en la que la demonización de los y las dirigentes es un eje principal?
No es una sorpresa viniendo del presidente Macri. No nos olvidemos que el gobierno de Macri inició apaleando a los docentes cuando pretendimos hacer el primer paro nacional al gobierno y después cuando los docentes de CTERA instalaron la carpa itinerante.
Y después la denostación de todos los dirigentes gremiales para hacerle creer a la gente que la culpa de todos los males es justamente de la dirigencia sindical.
Nosotros participamos no solamente en la actividad gremial de cada uno de los gremios, sino también en la Corriente Federal, en los ámbitos de la CGT y demás. Lo que ahora veo es un movimiento obrero más movilizado, más comprometido, más posicionado al respecto de todo lo que está padando
La demostración de los dirigentes gremiales es propia de este tipo de gobierno que obviamente no quiere que los gremios funcionen. Sobre todo porque denostando a los dirigentes gremiales hay mucha gente que cree lo que dice el gobierno o los medios hegemónicos y pretenden debilitarnos.
Creo que van por mal camino porque los dirigentes gremiales, se han posicionado mejor y se han fortalecido. Robi Baradel es un extraordinario dirigente de la docencia argentina; el compañero Palazzo, ni hablar. Es muy típico de los gobiernos autoritarios. Me gustaría ver que todos los trabajadores defiendan a sus dirigentes gremiales. Me parece que hay que posicionarse fuertemente.
Hoy inicia la cumbre del Mercosur y es hasta el jueves de esta semana y el martes hacemos, en la sede del FESTRAM, una contracumbre, la Cumbre de los Pueblos. Justamente nos vamos a juntar todos los gremios que pertenecemos a la CGT y a las CTA, a la Corriente Federal, al Movimiento Sindical Rosarino y demás, para justamente hablar de la problemática de los trabajadores y repudiar todas estas actitudes que el gobierno tiene para los trabajadores en general y para la dirigencia sindical en particular.
Resulta un aporte esclarecedor caracterizar
cuál era el cuadro de situación económico-social a comienzos de aquel año 1969
en que se producirían en cadena una serie de puebladas que alcanzaron con el
“Cordobazo” su punto culminante.
Al cabo de dos años y medio de gobierno del dictador Onganía, la moneda nacional había sufrido una devaluación superior al 70% lo que favorecía la compra de empresas nacionales por parte de capitales extranjeros y la constitución de importantes sectores monopólicos. Siguiendo los lineamientos económicos ensayados desde el derrocamiento de Perón por Prebisch, Alsogaray y Pinedo, entre otros, el ministro de economía Adalbert Krieger Vasena intentaba el equilibrio fiscal mediante el aumento de impuestos y la reducción del gasto público, a la vez que contenía progresivamente la inflación a través de un severo congelamiento salarial.
La situación de empobrecimiento en varias regiones del país era muy notable y el cierre de fuentes de trabajo motivó innumerables conflictos en los que se expresaba el malestar popular.
En un documento emitido por la CGT de los
Argentinos en enero de 1969 se decía: “El año que acaba de transcurrir deja en
nosotros y en ustedes un sabor amargo. Durante 1968 el imperialismo aumentó su
penetración, la oligarquía consolidó su poder, las fuerzas armadas acentuaron
su papel de custodios de una minoría rapaz adueñada por la fuerza de las
riquezas y los derechos. Se acercan nuevas batallas. Sepamos librarlas sin
desaliento, sin miedo. Sepamos recorrer hasta el fin el camino que nos hemos
trazado, junto al pueblo, por la revolución del pueblo”.
El FMI, en tanto, afirmaba que la marcha de la economía argentina iba por el camino correcto.
Adalbert Krieger Vasena, Ministro de Economía (1966-69) durante la dictadura de Onganía
“Todos debemos hacer sacrificios y
conformarnos con un cachito menos de lo que recibimos”, ordenaba Krieger Vasena,
palabras que generaban indignación popular cuando el semanario de la CGT
difundía el incremento de las ganancias reflejado en los balances de algunos poderosos
grupos patronales a lo largo de 1968: Ingenio y Refinerías San Martín de
Tabacal había aumentado un 30% sus ganancias, Pirelli un 50%, Compañía Italo
Argentina de Electricidad un 130%, Ingenio Ledesma un 180%, Gurmendi un 220%.
En contraste, los trabajadores y trabajadoras sólo
habían recibido un aumento del 20% en 1967, un inapelable congelamiento
salarial a lo largo de 1968 y el anuncio de un miserable 8% en bruto para todo
el año 1969.
La reducción del salario real acarreaba una
fuerte caída del consumo y profundizaba el estancamiento de la economía en
general.
Esa delicada situación económica con sus graves
consecuencias sociales, alimentaba el descontento popular, fogoneando la
reacción que sobrevendría en los meses posteriores.
LOS DIAS PREVIOS
A mediados del mes de abril, castigado por la desocupación y la pobreza, se levantó el pueblo de Villa Ocampo en el norte santafesino.
El cierre de ingenios mantenía desde hace tiempo en estado de rebelión a muchos pueblos de Tucumán.
El aumento de los precios de los tickets en el comedor estudiantil en la Universidad del Nordeste provocó -el 12 de mayo de 1969- un paro total en las facultades de Resistencia. En Corrientes se organiza un comedor estudiantil en el local de la CGT de los Argentinos, pocos días después la represión policial le arrebata la vida al estudiante Juan José Cabral
El 14 de mayo, unos 3000 trabajadores mecánicos de Córdoba convocados por el SMATA, realizan una asamblea en el Sport Club para tomar posición acerca de la amenaza gubernamental de acabar con el beneficio laboral el sábado inglés, al salir pacíficamente de la reunión son reprimidos, algunos trabajadores son internados con heridas de balas y otros son detenidos.
Las movilizaciones obrero estudiantiles se expanden por todo el territorio nacional: La Plata, Tucumán, Córdoba, Santa Fe. El 17 de mayo en Rosario, la policía reprime ferozmente una marcha callejera asesinando con un disparo a quemarropa al estudiante Adolfo Bello.
El 21 de mayo, las agrupaciones estudiantiles universitarias y secundarias de Rosario inician una movilización partiendo desde la olla popular instalada en la sede de la CGT de los Argentinos. Al día siguiente la ciudad es declarada “zona de emergencia”, lo que justifica la intervención de fuerzas combinadas del ejército y la policía que no logran amedrentar a un pueblo decidido a enfrentarlos en las calles. La gran pueblada que pasaría a la historia como “Rosariazo” agrega un nuevo mártir, el joven estudiante y aprendiz de obrero metalúrgico Norberto Blanco, de tan sólo 15 años, que cae bajo las balas asesinas de los uniformados.
El 23 de mayo, un grupo de 38 sindicatos realizan un masivo paro en el sector industrial, 7000 personas acompañan los restos del joven Blanco al cementerio, la Unión Ferroviaria se pone en pie de lucha ante la suspensión de sus delegados por adherir al paro y varios sacerdotes comprometidos con el accionar de obreros y estudiantes se niegan a celebrar el Te Deum, expresando de esa manera su repudio al gobierno.
Un centenar de detenidos en Salta, la
situación casi fuera de control en Tucumán, dos facultades ocupadas en Mendoza,
agitaciones en la Capital Federal, La Plata, Bahía Blanca. A esa altura de los
acontecimientos la ferocidad policial no tiene límites. Tampoco la indignación
popular. Ya no eran estudiantes y obreros, se les habían sumado madres,
empleados. Las declaraciones en apoyo a las movilizaciones se sucedían unas a
otras. Excepto el reducido círculo de los implicados en el gobierno, el pueblo
estaba en lucha.
La CGT de los Argentinos convoca a un paro en todo el país para el 30 de mayo.
Tucumán se había convertido en el mayor foco
de la rebelión, durante la noche del 27 de mayo se realizó la manifestación más
grande que se haya hecho nunca en la zona. Después de una misa por los caídos
oficiada en la iglesia San Gerardo, se organizó una marcha del silencio en
dirección a la plaza encabezada por varios sacerdotes. La policía comenzó a
reprimir a mansalva y se generalizaron los enfrentamientos que se prolongaron
durante todo el día siguiente hasta la madrugada del 29 de mayo cuando Onganía
decidió recurrir a la intervención del
ejército, quedando como saldo de los
enfrentamientos, 40 heridos y lesionados, más de 100 detenidos, barricadas por
toda la ciudad y la Casa de Gobierno con todos sus vidrios rotos.
CORDOBA BAJO CONTROL DEL PUEBLO
Desde los primeros años de resistencia
peronista tras el golpe militar fusilador de setiembre de 1955, el movimiento
obrero cordobés había dado muestras de ser vanguardia en el desafío al nuevo
orden establecido por la oligarquía que no admitía ni la presencia del
Justicialismo en la vida política, ni la existencia legal de organizaciones
fuertes de la clase trabajadora.
Fue en un Congreso de Regionales de CGT
realizado en la ciudad de La Falda en 1957 que surgió el primer gran
pronunciamiento de la clase trabajadora en resistencia, un programa que definía
con absoluta claridad la necesidad de construir una Patria con plena soberanía
e independencia económica como única forma de garantizar la justicia social en
general y el respeto a los derechos de la clase trabajadora en particular.
Esa conducta consecuente del movimiento obrero
organizado cordobés mantuvo una continuidad ejemplar a lo largo de los 12 años
siguientes, lo que permitió que más allá de las diferencias que ubicaban a los sindicatos en distintas
variantes organizativas primara la unidad en la acción para enfrentar las
injusticias del régimen.
Atilio López
EL SMATA, conducido por Elpidio Torres venía
de una gran experiencia en tomas de fábricas y los acontecimientos posteriores
a la asamblea del 14 de mayo habían provocado un salto de conciencia en los
trabajadores mecánicos acerca de las formas más efectivas de enfrentar al
gobierno de facto. La Unión Tranviarios Automotor liderada por Atilio López, de
larga tradición combativa, había demostrado su enorme poder con un contundente
paro de transporte realizado el 5 de mayo.
Agustín Tosco
Torres y López, integrantes de la CGT
Legalista identificados con el peronismo, convocaron entonces a Agustín Tosco, quien
formaba parte de la CGT de los Argentinos junto a gremialistas con origen en la
ortodoxia peronista y contaba además con muy buena relación con los sectores
estudiantiles. Entre los tres conformaron el pilar organizativo que daría sustento
a una de las acciones populares más trascendentales de la historia nacional.
Todos los sectores del movimiento obrero organizado convocaron a un paro activo de 37 horas que comenzaría a las 11 de la mañana del día 29 de mayo y se completaría con el paro general convocado por las dos CGT para el día 30. Los fundamentos de la medida eran el rechazo a las políticas del gobierno, el reclamo por reivindicaciones puntuales y, esencialmente, la exigencia del fin de la dictadura y la restauración de un gobierno constitucional y democrático.
Es preciso señalar que el Cordobazo no fue
para nada una reacción popular espontánea, tuvo la preparación necesaria,
siendo evaluado hasta el más mínimo de los detalles para alcanzar el objetivo
deseado.
Las agitadas jornadas previas de aquel mayo
cruzado por rebeliones populares en la propia Córdoba y en otras ciudades del
país, brindaban experiencia suficiente como para estar eficazmente preparados
para enfrentar la previsible represión.
No es necesario desarrollar en este texto un detalle acerca de las gloriosas acciones de aquel día, por otra parte ampliamente relatadas en infinidad de publicaciones a lo largo de los últimos 50 años. Las imponentes columnas de obreros mecánicos que marcharon desde el sur hacia el centro de la ciudad partiendo de la fábrica IKA-Renault, las que venían del norte con los trabajadores de Luz y Fuerza, nutriéndose a su paso con trabajadores y trabajadoras de otros gremios. La represión policial que se cobraba la primera víctima, el joven obrero mecánico Máximo Mena.
Los estudiantes tomando el barrio Alberdi como bastión inexpugnable de resistencia, la caballería mostrándose inoperante y el conjunto de las fuerzas policiales abatidas por barricadas, piedras y molotov hasta la virtual rendición, dando paso a la intervención del ejército.
La noche oscura, los francotiradores y una victoria que en definitiva recién sería celebrada al año siguiente con la retirada del dictador Onganía.
AÑO 1969… PUERTA DE SALIDA HACIA LA DEMOCRACIA Y EL RETORNO DE JUAN PERON
Ocurrió hace 50 años y sigue siendo en la actualidad una muestra de lo que nuestra querida Evita señaló con claridad en su último mensaje: “No hay nada que sea más fuerte que un pueblo. Lo único que se necesita es decidirlo a ser justo, libre y soberano. ¿Los procedimientos? Hay mil procedimientos eficaces para vencer: con armas o sin armas, de frente o por la espalda, a la luz del día o a la sombra de la noche, con un gesto de rabia o con una sonrisa, llorando o cantando, por los medios legales o por los medios ilícitos que los mismos imperialismos utilizan en contra de los pueblos. Yo me pregunto: ¿Qué pueden hacer un millón de acorazados, un millón de aviones y un millón de bombas atómicas contra un pueblo que decide sabotear a sus amos hasta conseguir la libertad y la justicia?. Frente a la explotación inicua y excecrable, todo es poco. Y cualquier cosa es importante para vencer”.
“Hay una sola cosa invencible en la tierra: la voluntad de los pueblos: No hay ningún pueblo en el mundo que no pueda ser justo, libre y soberano”.
En aquellas jornadas de Mayo, el pueblo
argentino hizo en las calles una demostración de poder, manifestando su indeclinable
voluntad de ser libre al enfrentar con enorme valentía a las históricas fuerzas
de la oligarquía protegidas por las armas de la dictadura militar.
Ha
transcurrido medio siglo desde aquellos heroicos acontecimientos del año 1969,
la llama que encendieron esas históricas jornadas siguen vivas e iluminan por
estos días las intensas luchas que el pueblo argentino libra contra el
salvajismo neoliberal.
Los intereses de la inmensa mayoría del pueblo
resultan irreconciliables con los de las eternas minorías del privilegio que
siguen hoy definiendo el destino de las mayorías a través de una democracia que
se garantiza en las urnas pero no en las decisiones que luego adopta el
gobierno que el pueblo ha elegido.
Las enseñanzas de aquellas puebladas siguen vigentes, en esta Argentina brutalmente endeudada donde el FMI define las políticas económicas y condiciona las políticas sociales, la Liberación Nacional es aún el desafío pendiente.
* Secretario General de la Federación Gráfica Bonaerense / CFT / FSMN / CGT
Imagen de Agustín Tosco encabezando la columna de trabajadores en Córdoba
El 29 de mayo, aniversario del Cordobazo, emblema de las luchas del pueblo y el movimiento obrero argentino, será la fecha señalada para el quinto paro general contra el ajuste oligárquico-liberal.
Se llega a este nuevo paro como se llegó a todos los paros: en el medio de suspicacias y desconfianzas entre sectores que expresan políticas diferentes y, en algunos casos, hasta antagónicas en el seno del Movimiento Obrero Organizado.
Acuña, dirigente de Estacioneros y miembro del binomio que conduce la CGT, se cansó de provocar a Moyano (de Camioneros): “desde que lo conozco que está llamando a paros”, “que llame él y vemos como le va” son algunas de las chicanas que lanzó el medio jefe de la CGT. Los nervios de Acuña se entienden si vemos el caminito que llevó a este paro: Moyano de Camioneros, Pignanelli de SMATA, Plaini de Canillitas y otros pesos pesados se retiraron el año pasado de la conducción de la central para lanzar su propio espacio, junto a la ya conformada Corriente Federal de Trabajadores: el Frente Sindical para el Modelo Nacional.
Lanzamiento del Frente Sindical para el Modelo Nacional a fines de septiembre de 2018.
Desde ese trampolín, los Moyano y sus aliados no pararon de presionar a la CGT por medidas de mayor contundencia y articularon sus propios escenarios de protesta. Mientras tanto, Daer y Acuña tienen que hacer malabares para contener lo que les queda de CGT.
Por un lado, hacer equilibrio frente a sus espacios políticos: ambos hombres revistan en el massismo, y Massa todavía no decidió (al menos públicamente) si va a acordar con Fernandez-Fernandez o con Vidal. Los puentes, según se dice, están tendidos hacia ambas orillas.
La otra bola que el binomio tiene en el aire, es la que le permite contener las diferencias entre los gremios que le piden salir a la calle (en general los gremios de la actividad industrial, como la UOM) y los que piden más diálogo con el gobierno (que en general estaban más ligados a servicios y el Estado).
Para azuzar el fuego, desde la rosada no liberan los fondos millonarios que el Estado retiene para las obras sociales, y usa esos dineros como carta de triunfo a la hora de pedir que le sigan el juego.
A esta compleja situación se le suma la disputa de poder interna de la Confederación: Para determinados sectores, avanzar en medidas de fuerza es darle más aire a Moyano y aliados, y más allá de la coyuntura política y económica, eso es algo que no están dispuestos a hacer.
Ante el paro convocado por el FreSiMoNa y ambas CTA para el 30 de abril, Fernández de UTA declaró que sólo se plegaba a medidas de la Central, para marcar la cancha a Camioneros, el gremio más fuerte de la CATT (Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte), nucleamiento que ambos comparten. Para éstos dirigentes, cómo lanzar una medida de fuerza que no fortalezca al FreSiMoNa es la cuestión.
Mientras tanto, el carro de la política de a poco va ordenando los melones, Moyano, Daer y Acuña se ven las caras en la Comisión de Acción Política del PJ y ahí, definen políticas comunes. Han ocupado (sobre todo el camionero) un lugar de privilegio en la política de unidad y, en estos días, Acuña y Daer fueron contundentes al expresar, el primero que Massa debe participar del armado peronista, y el segundo que la Fórmula FF lo contiene.
Las elecciones están lejos, pero las definiciones de los y las dirigentes van delineando nuevos escenarios.
*Periodista. Conductor del programa Columna Vertebral (FM 91.7 Radio Estación Sur), redactor de Revista Trincheray colaborador de Agencia Timón.
Hoy estatales movilizaron a la Secretaría de Trabajo para negociar la recomposición del año pasado y, nuevamente, fueron reprimidos. El jueves marcharán al Ministerio de Modernización ‘contra el ajuste, los despidos y en defensa de nuestros salarios’. Dialogamos con el Secretario General de ATE Capital, Daniel el Tano Catalano, para analizar la lucha que están llevan a cabo los diferentes gremios que concluyeron en la masiva movilización del pasado jueves 4 de abril, el rol de la CGT y su conducción y de la lucha sindical en año electoral.
Daniel Catalano, Secretario General de ATE Capital y Secretario Adjunto de CTA de los Trabajadores
Por Cintia Mansilla* y Luciano Montefinale**
–El pasado 4 de abril vimos una movilización que fue importante, que fue convocada desde la Secretaría de Industria de la CGT, hubo varios sectores que se plegaron a la convocatoria y uno que movilizó fuertemente fue la CTA de los Trabajadores y ATE Capital. Te pido que hagas un balance sobre lo que dejó la marcha y también de lo que planteó, lo que puso en agenda.
–Para nosotros la marcha era necesaria. Nos llevó un montón de tiempo poder llegar a este 4, en una movilización que se pensaba de tres días, que iba a salir de Rosario e iba a culminar con un paro general, iba a ser el mes pasado, llevó muchas horas de debate y articulación. Pudimos construir este escenario, esta movilización multitudinaria de un montón de organizaciones que entendíamos que era el momento de salir a la calle. Hubo varias lecturas, quizás no fue lo prolija que se esperaba porque no hubo lectura de documento, porque no hubo acto central, pero creo que el saldo es miles y miles de trabajadores ganando las calles.
–Algunas cosas que nos parecían interesantes analizar es la política económica del gobierno de la alianza Cambiemos, pero –profundamente– la necesidad de un paro general planteado desde diferentes dirigentes sindicales. Escuchamos a Daer plantear que no están las condiciones dadas todavía para hacer un paro general, ¿vos coincidís con esta visión, ¿la situación económica está en el debate de las centrales obreras pero no están conteniendo un posible paro?
–El razonamiento de Daer es complaciente con Cambiemos. Para nosotros están dadas las condiciones no sólo para llevar adelante un paro sino, también, para llevar adelante medidas de fuerza progresivas. Debería haber un plan de lucha que vaya garantizando al pueblo trabajador una instancia en la que vos puedas modificar la condición laboral, el modelo económico –hoy– no garantiza eso y se asusta a los trabajadores, porque se plantea que si paras te descuentan el día, desde cuándo el sindicalismo asusta a los trabajadores. Yo me siento muy lejos de lo que plantea Daer porque entiendo que hay otra secuencia que genere que vos tengas que poder salir. El pueblo está esperando que haya una CGT combativa, que haya una CGT que pueda salir y ser garante de pelea de derechos. Así que yo lejos de sentirme cercano a Daer, creo que son necesarias más movilizaciones, las hicimos todas y vamos a hacer todas las que sean necesarias. Y es necesario, ahora, generar instancias de resistencia.
–Decías de instancias de resistencia, al principio la crítica de que no hubo lectura de documento, que no se pudo constituir un acto, pero, en principio, la unidad de acción en la calle se pudo construir en esta movilización. Creo que esa unidad –y lo que expresan todas las convocantes que vinieron después de ese primer llamado que hace la CGT– también marcó una masiva movilización que fue generando las condiciones de que esa unidad se dé, con un diagnóstico que quizás sea el mismo, por los diferentes dirigentes sindicales que hemos podido escuchar. Se conjugó en la movilización lo que estaba pasando adentro del congreso. ¿La agenda de los candidatos, en un año electoral como este, es la misma que la de los de las centrales sindicales, que la de los trabajadores organizados?
–Debería ser la misma. Hay una parte de la política en sí que lo entiende de esa manera, y hay otra parte que está más preocupada por ver de qué manera se posiciona en el armado electoral. Todo es necesario porque hay que tener un armado electoral y disputarle a Cambiemos, pero nosotros vemos que hay –por suerte– una dirigencia política que llamó al Congreso a discutir un marco legal que nos pueda proteger. Estaban los mejores compañeros adentro bancando la pelea contra Cambiemos y la agachada de algunos que dicen ser peronistas. No está alcanzado por eso tenemos que llegar al marco electoral y ganarle a este modelo político que se nos impone, porque necesitamos un parlamento que pueda funcionar de cara a lo que el pueblo necesita. Así que es un año muy complicado para cualquiera, pero va a generar –para un lado o para otro– transformaciones muy fuertes, porque si se llega a consolidar el proyecto político de Cambiemos va a ser catastrófico para el pueblo trabajador, y si hay una recuperación por parte de un proyecto popular, hay que arrancar rápidamente con la industrialización. Va a haber una secuencia muy dinámica en el país.
Movilización del 8 de abril de 2019 frente a la Secretaría de Trabajo. Foto: ATE Capital
–Con los datos económicos que estamos teniendo en la Argentina, la situación a futuro no es la mejor. Hace dos semanas hicieron una movilización desde ATE Capital y, como única respuesta, el gobierno los reprimió. Uno de los planteos, en esa oportunidad, era que la masa salarial de los y las trabajadores del Estado cayó un 30 o 40% en lo que va del gobierno de Mauricio Macri. Después de esta movilización en Capital Federal y de las sucesivas acciones que se dieron, ¿hubo respuesta del gobierno a esto?
–El gobierno nos citó para el lunes a discutir la paritaria 2018, para tratar de cerrarla. Por supuesto que no me citaron a mí, siendo una paritaria nacional citaron a ATE Nacional. Nosotros vamos a movilizarnos el lunes a la puerta de la Secretaría de Trabajo a reclamar nuestro espacio de discusión y vamos a ingresar a debatir. Sabemos que lo que van a proponer es insuficiente porque, ya en el 2018, perdimos entre un 20 y 35% de salario, en promedio entre las distintas escalas salariales, y el gobierno quiere ofrecer el lunes un bono de tres mil pesos y están evaluando un 5% de aumento salarial, cosa que nos complicaría muchísimo porque no habría recuperación. El 11 vamos a parar y a movilizar por la apertura de este año. Por un lado nos escucharon porque abrieron la mesa para cerrar el 2018, pero por otro lado no quieren discutir con nosotros porque saben que no vamos a aceptar lo que nos va a ofrecer.
– – –
* Periodista de política nacional del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata) y del programa Columna Vertebral (FM 91.7 Radio Estación Sur), redactora de Revista Trincheray colaborador de Agencia Timón.
** Periodista. Productor general del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), editor de Revista Trincheray colaborador de Agencia Timón.
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