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Quien investigaría si la Argentina realmente se encontraba en el estado de urgencia que necesitaba para recibir un préstamo en “excepción” en 2018 como lo fue el contraído por el FMI, oficializó que no acudirá al país si no hasta el año entrante. La entidad debía llegar esta semana, pero reculó. En paralelo al viaje de Javier Milei y Luis Caputo a Estados Unidos.

En el marco de la presunta asunción de Luis Caputo a la cartera de Economía, la Oficina de Evaluación Independiente (OEI) oficializó postergar hasta 2024  la visita que haría a la Argentina para investigar el destino y aplicación de los fondos otorgados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2018, la cual se iba a realizar desde el inicio de la corriente semana. Si bien el organismo no advirtió las razones, el cambio de mandato sumado a que quienes estarían investigados como sujetos serían quienes administraron ese fondo, (y en este caso compete al presunto futuro ministro de Economía), se muestran a priori como razones que podrían impulsar a este giro de timón.

“En el curso de las evaluaciones de la IEO, es práctica habitual visitar los países relevantes -en este caso Argentina, entre otros- para recabar las opiniones de los actores clave a nivel nacional sobre los temas evaluados”, había informado el organismo de análisis independiente del Fondo Monetario a mitad de año, donde ya había afirmado fechas: “En este contexto, está prevista una visita a Argentina, en principio, para finales de noviembre. Se prevé que la evaluación en su totalidad esté finalizada a finales de 2024”.

En esa línea, la misma OEI, que ya había anticipado su llegada previo al aviso del actual ministro de Economía, Sergio Massa, aseguró que según sus datos recopilados, más de la mitad de los programas que se entregaron en la característica de “excepcional” fracasaron, o fueron a “Off Track”, lo cual se describe como “descarrilar”. Se estima que es un número cercano al 55%, y es importante recordar que los criterios que el Fondo estima para autorizar la entrega de este tipo de préstamos son: las necesidades de balanza de pagos del país, la sostenibilidad de su deuda, su acceso a los mercados y las perspectivas de éxito del programa. Lógicamente, para que el organismo prestamista acceda a otorgar un préstamo que supera enormemente la capacidad de endeudamiento de un país, las “necesidades de pagos del país”, deben ser muy altas, lo cual la entidad externa de análisis iba a investigar esta semana.

Por otro lado, la OEI contempla una segunda etapa, que consta de estudiar si la implementación de los fondos otorgados fueron utilizados de manera correcta, hecho que presenta las mayores fisuras, ya que, según los estudios de la Auditoría General de la Nación (AGN) y el Banco Central de la República Argentina (BCRA), más del 60% del monto tomado se utilizó para financiar pagos a fondos de inversión. En ellos han coincidido además distintos analistas del arco político que explicaron como este porcentaje fue, lisa y llanamente, “fugado”.

Debido a que, quien estuvo a cargo de destinaron bonos con aquel dinero en 2018 fue el entonces director del Banco Central, Luis Caputo, y en el entendimiento de que será probablemente quien asuma en este momento la cartera económica, las sospechas comienzan a sobrevolar. “No hay que descartar que la Oficina de Evaluación Independiente haya tenido algún tipo de presión o de indicación de parte del mismo directorio del Fondo Monetario Internacional”, explicó el diputado Alejandro “Topo” Rodríguez, y añadió: “Ambos, Macri y Caputo, son responsables de la fuga de capitales en Argentina. Por eso es lamentable, además de llamativo, que la Oficina de Evaluación Independiente no haya comenzado como corresponde y como se había comprometido esa investigación hoy mismo”.

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