¿Recomendar libros sobre Malvinas es recomendar libros sobre la guerra de Malvinas? ¿Nuestra literatura posible sobre las islas empieza y termina ahí? Si no (pues, de hecho, no), entonces cabe preguntarse qué es lo que no vemos, cuáles son los relatos que vinieron antes o construyeron su historia desde líneas tangenciales, en las preguntas, las referencias y las ausencias. Aquellas historias que vieron la imposibilidad de una épica en el relato de la guerra y decidieron evitarla.
Empecemos por el principio:
Malvinas, mi casa, escrita por Marcelo Luis Vernet y editado increíblemente por EME, es la piedra fundacional sobre la cual voy a construir esta columna. Este libro monumento es una labor de amor iniciada por Marcelo hace más de un cuarto de siglo y continuada con dedicación y cariño por sus hijos, luego de su partida. Es, en principio, el diario escrito por María Sáez de Vernet, la esposa del único gobernador que tuvieron las islas antes de ser invadidas. Los meses en la isla, la maternidad, la naturaleza en todas direcciones, el cruce de idiomas de una colonia cosmopolita y la inmensidad del mar aparecen relatados con detalle exquisito. Marcelo, descendiente directo de María y el gobernador, recupera sus palabras y las encuadra. Investiga, construye una historia grande, una etimología y una geografía para un lugar que para siempre estará ligado a su apellido. Deja a la guerra por fuera de su relato.
Trasfondo, de Patricia Ratto, toma la posta. Esta novela, editada por Adriana Hidalgo, probablemente sea lo mejor que ha escrito su autora. Fantasmal y sórdido al mismo tiempo, es el relato alienado y alucinante de un soldado atrapado en un submarino rumbo a las islas. Pero las islas nunca llegan y el submarino es una lata ciega hundida en un océano helado, sin formas de guiarse ni defenderse, tan acechado por la locura como por las cargas de profundidad que nunca se ven pero siempre se temen. Con dosis parejas de Kafka, Buzzati y Coleridge, Patricia hace una novela asfixiante pero imperdible, en la que la guerra está, pero no.
Por último Batán, de Debora Mundani. Amo esta novela. Es la historia de una familia que revienta el mismo día que tres torpedos MK-8 hunden el ARA General Belgrano, fuera del área de exclusión de las islas. El padre, docente, no puede tolerar la certeza de la muerte de sus ex alumnos devenidos conscriptos y, con la radio de fondo aún narrando el horror, se hunde en paralelo en una profunda depresión. La rutina familiar, que hasta ese momento había sobrevivido a la oscuridad de la dictadura, desaparece, y cada miembro queda solo frente al vacío. El golpe y los años siguientes, las consecuencias sobre cada uno, serán narrados por la hija que, enfrentada a la destrucción, ve qué se puede hacer con los cachos.
Tres libros, entonces. Un antes increíble, un durante enajenado y un después hecho trizas. Como la vida misma.

Juan Fernández Marauda
Nació en Lanús, en 1988, pero creció en el Valle Inferior del Río Chubut. Trabaja en el cruce entre salud mental y escritura en un hospital de día. Es escritor, editor, librero y coordina el taller de escritura PULP! en la ciudad de La Plata. El puente de las brujas, su primera novela, fue publicada por EME en 2020 y Esplín Tropical (México) en 2022.

