El tío “rico” y el cuento del revés

El tío “rico” y el cuento del revés

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Juegan a “primero yo” / Y después a “también yo” / Y a “las migas para mí” y cierran el juego / Porque ya saben que / El tonto nunca puede oler al diablo, vida mía / Ni si caga en su nariz

Fragmento “El tesoro de los inocentes” – Los fundamentalistas del aire acondicionado

Desde que comenzó la llamada Operación Militar Especial, a finales de febrero de este año, lo que se ha escuchado, leído o visto respecto del conflicto en Ucrania entre la Federación Rusa y los países miembros de la OTAN, ha sido sólo en detrimento del primero y a favor del bloque occidental.

Pese a que se redujo la cantidad de información y la cantidad de horas, minutos y caracteres en la prensa hegemónica, nunca se dejó de contar una sola cara de la moneda. El objetivo: seguir profundizando la deslegitimación de Vladimir Putin en busca del tan mentado “cambio de régimen”, al que nos tiene acostumbrado el imperialismo y sus voceros.

Recientemente el gobierno de los EEUU presentó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, según la cual la Casa Blanca busca proteger la seguridad del pueblo norteamericano, ampliar las oportunidades económicas y realizar y defender los valores democráticos (lo que vienen imponiendo desde hace décadas).

De la lectura del documento queda claro que el imperio norteamericano pretende no perder su hegemonía global. Intenta e intentará por todos los medios resquebrajar los vínculos entre sus competidores directos (Rusia y China), debilitar a Europa e impedir que se vincule con estas potencias asiáticas, recuperar terreno en África y retomar el control de la hegemonía en territorio nuestroamericano.

Cada vez queda más claro que lo de Ucrania no es más que una parte, un engranaje más para continuar siendo el matón del barrio. Por un lado, la guerra está debilitando a Europa, involucrada a financiar al régimen nazi de Kiev con millones de euros y envío armamento. En simultáneo incrementó los niveles de producción de armamento en fábricas norteamericanas que gustosamente las venden a países de la UE, mientras EEUU envía armas viejas de regalo a Ucrania.

¿Alemania caerá?

Según la célebre fórmula de Lord Ismay, quien fuera el primer secretario ‎general de la OTAN, la ‘gran estrategia’ de los anglosajones consiste en ‘Mantener a ‎los americanos dentro, a los rusos fuera y a los alemanes bajo tutela’‎.

Seguramente para muches de quienes no siguen el día a día de la política internacional, estas semanas transcurrieron sin penas ni glorias, pero se dieron hechos de gran envergadura que sin dudas están cambiando el rumbo de la política internacional, sobre todo lo relacionado a las directrices de EEUU para las fuerzas occidentales.

Semanas recientes en diversos medios se daba a conocer la noticia de que se habían saboteado los gasoductos Nord Stream, por donde se transporta el gas ruso hacia Europa, principalmente a Alemania. Horas después de conocerse esos hechos el presidente de ‎Polonia, el primer ministro de Dinamarca y el ministro de Energía de Noruega inauguraban con ‎bombo y platillo el gasoducto “Baltic Pipe”.

El primer ministro polaco, Mateusz ‎Morawiecki, proclamó triunfalmente su odio en plena ceremonia al sentenciar: «Llega a su fin ‎la era de la dominación rusa en el sector del gas; una era que estuvo marcada por el chantaje, las ‎amenazas y la extorsión.»‎

Ustedes se preguntarán qué significan estos hechos: Lisa y llanamente que EEUU encontró en Polonia al nuevo referente continental desplazando a la Alemania potencia ¿Por qué? Simplemente porque los germanos y su industria dependen del gas ruso y con estos sabotajes y las sanciones que la Unión Europea impuso a Rusia, lo cual imposibilita el mantenimiento del gasoducto “Brotherhood” que atraviesa Ucrania, es muy factible que la economía de potencia europea se desmorone abruptamente y pase a ser Polonia su reemplazo.

Olaf Shols se tiró un tiro en los pies al seguir los dictados de Washington y creer que podría reemplazar así nomás su dependencia energética de Rusia. Para colmo de males, no tuvo mejor idea que decir públicamente que al ser Alemania el centro del continente y ser la potencia económica, ese país debía convertirse en el eje de la defensa convencional del continente. Es importante recordar que según la lógica imperial (impresa en el 92 por Paul Wolfowitz en su manifiesto “Defense Policy Guidance”) Estados Unidos vería toda voluntad de emancipación de sus aliados europeos como un cassus ‎belli. Saquen ustedes sus conclusiones.

Así las cosas, con estos sabotajes, EEUU le declaró la guerra no sólo a Rusia, sino a Alemania, Francia y Países Bajos, los 4 países propietarios/accionistas del Nord Strem II. La pregunta que surge es qué harán ahora estos países cuando los vientos favorecen a Polonia y los 11 países socios en la llamada Iniciativa de los Tres Mares o Intermarium.

En esta misma línea se pueden incluir el asesinato de la hija del filósofo ruso Alexander Diguin y el reciente atentado contra el puente que une Rusia a Crimea. Éste último fue una línea roja cruzada por occidente que catapultó la ofensiva rusa[1]. Alemania pierde y se dirige al abismo, la Polonia odiadora serial y antirrusa revive de las cenizas.

Un Armagedón de mentiras

Por otro lado, la propaganda mediática y de redes da pie para que el imperio intente seguir deslegitimando al presidente ruso y su accionar y con ello presionar (por no decir extorsionar) al resto del mundo para que disminuya sus vínculos con el “tirano de Putin”. Incluso alertando al planeta entero con la posibilidad de un “Armagedón nuclear”. Parece que “se olvidó” que su país fue el único en utilizar bombas nucleares en la historia de la humanidad.

Pero pese a la guerra de propaganda instalada y profundizada contra Putin, las cosas no están saliendo del todo bien: la economía rusa se recuperó luego del primer cimbronazo, el conflicto no va nada bien para los ucranianos, el atentado contra el puente de Crimea no logró inhabilitarlo por más de algunas horas, el apoyo a Putin en Rusia sigue creciendo, los vínculos con China aumentan, Rusia sigue incrementando sus vínculos con Asia, África y Nuestra América, el comercio de Europa con Rusia se incrementa y la lista sigue. Mientras tanto la economía gringa está al borde del abismo.

Los grandes perjudicados siguen siendo los europeos: Forzados o no, van camino a un invierno que será muy difícil, y siguen invirtiendo en una guerra prácticamente perdida desde el inicio. Vaya une a saber por qué siguen disparándose en los pies.

En tanto en occidente el claro ganador (por el momento parcial) es EEUU: Europa se debilita; queda nuevamente como el mandamás de la OTAN; le vende sus espejitos de colores con el gas de esquisto; aleja a algunos gobiernos nuestroamericanos presionados no sólo diplomáticamente; alimenta su industria militar y renueva armamento en esta carrera desatada contra Rusia y China; y -lógicamente- endeuda a Ucrania con la esperanza de que una vez terminada la guerra se puedan hacer cuantiosos negocios en su reconstrucción (cosa que también hicieron en Irak).

El problema de estas macabras circunstancias es que miles de personas (no sólo en esa región del mundo) están padeciendo las consecuencias de una guerra que nadie quiso y de la que prácticamente todes salen perdiendo. La voracidad imperial está llevando al mundo a un cada vez más delicado escenario del cual será difícil retornar.

El tío “rico”, nos está contando el cuento del revés… Lamentablemente muches se lo están creyendo.


[1] https://misionverdad.com/globalistan/perspectivas-de-un-punto-de-inflexion-en-el-conflicto-otan-vs-rusia

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

“Somos el 50 por ciento de la población, también somos el 50 por ciento de las guerras”

“Somos el 50 por ciento de la población, también somos el 50 por ciento de las guerras”

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

¿Dónde están las mujeres antes, durante y después de las guerras? La pregunta dispara el análisis de la politóloga española Irene Zugasti, especializada en género y conflictos bélicos, en diálogo con Trinchera.

Las guerras fueron históricamente leídas desde la lupa masculina: ellos, los que empuñan las armas, los heridos, los caídos, los que batallan, los que ponen el cuerpo. ¿Dónde están las mujeres en los conflictos armados? ¿Solo sufren, curan y esperan en silencio? Irene Zugasti Hervás es politóloga y periodista española, se especializa en género y conflictos bélicos, en particular en la región de Ucrania. En diálogo con Trinchera, asegura la importancia de “despatriarcalizar” las guerras desde “una mirada anticolonial, antirracista y antiimperialista”.

Mujeres víctimas y mujeres verdugas. Las que se militarizan, para ejércitos imperialistas o de liberación nacional. La construcción de las mujeres como “amenaza de subversión” por parte de la OTAN y el rol del feminismo ante estos conflictos. “No se me ocurre una guerra híbrida más antigua, más vigente y que más víctimas se ha cobrado como la guerra contra las mujeres”, afirma Zugasti al otro lado de la videoconferencia desde Madrid.

—¿Qué implica hacer una lectura con perspectiva de género, o incluso feminista, de los conflictos bélicos?

—Para empezar, creo que aplicar esa mirada de género es muy sencillo. Cynthia Enloe, una teórica de los feminismos decoloniales lo explicaba muy bien en los ‘90. Decía que es tan fácil como preguntarse: ¿dónde están las mujeres? Porque con este debate me han dicho muchas veces “las feministas ya están hablando de mujeres en algo tan masculinizado como es una guerra, donde la mayoría de las bajas, al menos en el frente de batalla, son masculinas”. Pero yo replico: somos el 50% de la población, también somos el 50% de las guerras.

Si queremos dar un paso más en la perspectiva feminista implica feministizar o despatriarcalizar los conflictos, es decir, usar las herramientas del feminismo crítico, anticolonial, de base, para intentar que conflictos como el de Ucrania o muchos otros que hay en el mundo no generen las consecuencias que tienen en la vida de las personas antes, durante y después de su desarrollo.

—¿Cuál es tu análisis respecto a los distintos roles que ocupan las mujeres en los conflictos bélicos?

Carol Cohn, otra investigadora, habla de dos formas en las que son vistas las mujeres: víctimas o verdugas, dependiendo mucho del contexto. Por un lado, la victimización de mujeres en las guerras es muy tramposa. Las mujeres sufrimos violencias específicas de género en las guerras, como son la trata con fines de explotación sexual, el tráfico de mujeres y niñas, la violencia sexual como arma de guerra, la violencia económica, la multiplicación de la violencia de género en el seno de los hogares, entre otras. Sin embargo, muchas veces esa victimización se hace sin nosotras: somos víctimas en tanto servimos para atacar al enemigo: “es que este ejército viola mujeres…, es que este país trafica mujeres…”. Pero no se les pregunta a ellas cuáles son esas violencias, quiénes están en el terreno trabajando. De poco sirve reivindicar que esas violencias existen, si no tenemos capacidad para que las mujeres tomen agencia y puedan combatirlas.

Sobre el rol de verdugas, hay que entender que si bien las relaciones internacionales, la guerra y la diplomacia son terrenos muy masculinizados, no quiere decir que no haya mujeres con posiciones importantes a la hora de definir los conflictos en los que mueren millones de personas. Un conflicto como el de Ucrania no se entendería sin personajes como Madeleine Albright -ex secretaria de Estado de Estados Unidos-, Victoria Nuland -ex vocera del Departamento de Estado y actual subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos de EEUU- o Hillary Clinton. Además, las cinco CEOs de las principales empresas armamentísticas de Estados Unidos son mujeres.

Pero hay otros roles por fuera de estos dos: las activistas pacifistas, las que se movilizan contra el conflicto armado, o incluso a favor del mismo, las figuras políticas; todas ellas también están allí.

Hace poco más de un mes, Boris Johnson aseguró que si Putin fuera mujer, la guerra no habría sucedido, y que esto era ejemplo de su “masculinidad tóxica”. Putin le recordó la guerra por las Islas Malvinas, impulsada por Margaret Thatcher a la cabeza de Gran Bretaña. ¿Qué supone leer como triunfo la ocupación de esos roles de poder, así como la feminización de los ejércitos, en el marco de guerras imperialistas?

—Madrid tuvo el dudoso honor de acoger la cumbre de la OTAN. Estaban todos los caballeros reunidos y a las primeras damas se las llevó a comprar, a cenar, a ver un pueblito, un museo, lo que mostró la limitación que tiene la OTAN para legitimarse incluso desde este punto de vista. También hubo una mesa sobre Mujer y Conflicto, en la que se propuso la idea esencialista de que “la incorporación de mujeres a los ejércitos va a ser una garantía de paz”, que “las mujeres somos pacíficas por naturaleza”. Falsedades que están demostradas porque hay países con un alto nivel de feminización de sus ejércitos, como Hungría, y eso no asegura que tenga más valores democráticos, ni igualdad de oportunidades. Más mujeres no significa ni más feminismo, ni más democracia, ni mucho menos más paz. 

En todo esto hay una buena noticia: pese a que la OTAN lanzó hace relativamente poco una línea de Mujer, Paz y Seguridad para lavar su imagen masculinizada y patriarcal, los últimos informes indican que las mujeres en general, que son en torno al 12 y 15% de los ejércitos de los países miembro de este organismo, no están queriendo enrolarse a ejércitos imperialistas. Esto no significa un enfoque esencialista, no creo que seamos pacíficas por naturaleza. De hecho, hay ejemplos de mujeres que han tomado las armas por causas políticas diferentes y han demostrado que pueden ser estupendas estrategas militares, como las kurdas, las palestinas, las zapatistas, las mujeres en la guerra civil española. 

—¿Qué mirada existe sobre aquellas que se militarizan en ejércitos de liberación nacional o de milicias populares?

—Cuando la propaganda es a favor de la guerra y las mujeres se militarizan para ejércitos imperialistas, entonces aparece la imagen de la mujer como amazona, fetichizada, idealizada; unas soldados bellísimas. En cambio, cuando las mujeres toman las armas por iniciativa propia en ejércitos o levantamientos populares y tienen autonomía decisoria, empieza a incomodar, la propaganda es contraria, y se las brutaliza, masculiniza, afea; se las deshumaniza.

En esta última cumbre, la OTAN contempló a las mujeres como “amenazas híbridas” entre sus líneas estratégicas. Esto es muy peligroso: las mujeres que reclamen por sus derechos de liberación nacional, de género, indígenas, etc., a través de la lucha armada pueden estar dentro de las estrategias de seguridad nacional e internacional. Nos obliga a estar atentas en este contexto en que estamos viendo cómo, por ejemplo, en gran parte de América Latina, el movimiento feminista es un motor de transformación social y política interesante, y cuán fácil puede ser convertir esto en una “amenaza de subversión”. 

Última Cumbre de la OTAN en Madrid, España.

Vuelve a aparecer el doble estándar respecto a las guerras que supuestamente se hicieron en nombre de los derechos humanos, para liberar a las mujeres.

Un ejemplo muy claro de esto es Estados Unidos en Afganistán: después de los atentados del 11 de septiembre, hubo una campaña terrible por los derechos humanos de las mujeres bajo el régimen talibán, pero se les olvidó decir que ellos mismos habían provocado esta situación. Y ahora han abandonado Afganistán, en la peor situación posible y ya no les importan las condiciones en las que viven las mujeres, y han olvidado a aquellas que están en el terreno.

Lo mismo sucede con Ucrania: de repente se rasgan las vestiduras porque hay trata de mujeres, vientres de alquiler, pero esos problemas no crecen en una noche. Si hay trata y tráfico de mujeres, si hay violencia sexual, es porque durante décadas las mujeres han sido vulnerables y carne de cañón en la crisis económica.  

En este mismo sentido aparecen las ayudas humanitarias y las violencias de género en supuestas épocas de paz.

—En los últimos años hemos visto el “Me Too” de la Cooperación Internacional. Sin embargo, se señala la violencia sexual siempre en el enemigo y no se asume que pueden ser los propios los que la ejercen. Por ejemplo, OXFAM o el ejército francés en República Centroafricana tuvieron denuncias de violencia sexual en ayudas humanitarias. Esto hasta hace muy poco estuvo silenciado, y aún así, los testimonios no son cuestionados solo cuando el enemigo es el agresor. Tu testimonio va a valer lo que valga el bando en el que estás situada. 

¿Cuál crees que debe ser el posicionamiento del feminismo ante estos conflictos?

—Una visión feminista para estos conflictos debería tener una mirada anticolonial, antirracista y antiimperialista. Entender que estas guerras son parte de las dinámicas del capitalismo, y que debemos tener un papel muy activo porque, al igual que lo personal es político, lo internacional es político, y lo internacional es personal. En este sentido, el activismo pacifista me parece muy interesante: en él podemos ubicar a las Madres y Abuelas de Plaza Mayo, las Madres rusas contra la guerra, y otras corrientes políticas. Es curioso que suelen ser mujeres quienes lo encabezan.

Además, las feministas hemos demostrado que somos el movimiento político transformador más importante al día de hoy. Nuestros cuerpos sufren estos conflictos en todas las dimensiones, incluso en aquellos en los que creemos justos. No se me ocurre una guerra híbrida más antigua, más vigente y que más víctimas se ha cobrado como la guerra contra las mujeres. Por eso, si conquistamos espacios como los ejércitos o las relaciones internacionales o la diplomacia, que sea para ejercer una mirada feminista y pacifista, y no para seguir engordando la industria militarista o el capitalismo destructivo que está prendiendo en llamas al mundo.

Delfina Venece
Delfina Venece

Nací en el interior de Buenos Aires: los porteños nos confunden con Parque Chacabuco. De crianza gorila, devenida en pseudo-troska por contraste, hoy peronista por convicción. Mi canción favorita a los 10 años era Los Salieris de Charly, de León Gieco.

La ONU y Turquía firman acuerdos de entendimiento con Rusia y Ucrania

La ONU y Turquía firman acuerdos de entendimiento con Rusia y Ucrania

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A modo de “espejo” y sin verse las caras, delegados de ambos países sellaron memorándums de acuerdo con Turquía y la ONU como mediadores.

En medio del conflicto bélico que enfrenta a Rusia y a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el oso euroasiático y Ucrania firmaron memorándums de entendimiento con Turquía y la ONU a fin de desbloquear la exportación de cereales desde los puertos ubicados en el sur de Ucrania y para eliminar las restricciones a las exportaciones de fertilizantes, derivados y productos agrícolas rusos.

Estos memorándums buscan frenar la tendencia alcista en los precios internacionales por los cuales la ONU ha advertido en reiteradas oportunidades podría generarse una crisis alimentaria a escala planetaria. La firma de estos acuerdos se realizó en Estambul, capital turca, dado que el país que presiden Recep Tayyip Erdoğan, fue mediador entre las partes. La rúbrica se realizó por separado a modo de “espejo”, donde cada nación firmó un mismo acuerdo con Tirquía.

El presidente Erdoğan y del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, fueron quienes encabezaron la ceremonia que tuvo como representante ruso al ministro de Defensa, Serguéi Shoigú; y como representante ucraniano al ministro de infraestructura, Oleksander Kubrakov.

El documento firmado sostiene que la ONU “acuerda continuar los esfuerzos para facilitar el acceso logístico transparente y sin obstáculos de alimentos y fertilizantes originarios de la Federación Rusa a los mercados mundiales, incluidos los impedimentos que puedan surgir en los sectores de finanzas y seguros“, además de buscar levantar las restricciones para las exportaciones de artículos agrícolas y fertilizantes rusos a los mercados internacionales.

El segundo documento determina el algoritmo de exportaciones de productos granos, alimentos y fertilizantes ucranianos desde los puertos del mar Negro controlados por Ucrania: Odesa, Chernomorsk y Yuzhni. “La tarea de la ONU en el marco de estos dos acuerdos es suministrar más granos y productos correspondientes al mercado —comercial y de ayuda humanitaria— (…) a un precio reducido. Estamos luchando por un ritmo muy rápido de la implementación” de los acuerdos, añadió Guterres.

En este sentido, está prevista la creación del centro de coordinación en Estambul para garantizar la seguridad de los graneleros que transportan cereales desde los puertos ucranianos. Según explicó Guterres, este centro tendrá por función que los integrantes creen grupos cuadrilaterales, para la inspección de toda embarcación que llegue a uno de los puertos ucranianos para asegurarse que esta no transporte armas ni municiones para Ucrania. Posteriormente Ucrania, Turquía y la ONU supervisarán las cargas de cereales a exportar.

Cabe destacar que el presidente ruso, Vladímir Putin, declaró en reiteradas oportunidades que su país no impide las exportaciones de grano desde Ucrania y que fue Kiev quien no sólo provocó un incendio en el puerto de Mariúpol, sino que las tropas ucranianas minaron las aguas del mar Negro, lo que impide el envío a los mercados mundiales en barcos.

Hoy, hay un faro en el mar Negro, un faro de esperanza, un faro de posibilidades, un faro de alivio para un mundo que lo necesita más que nunca“, sostuvo Guterres después de la firmauna vez rubricado los acuerdos. La firma se da en vísperas de cumplirse cinco meses de guerra en Ucrania y estará en vigor durante tres años, según una fuente del organismo familiarizada con el texto del acuerdo.

China ratificó su apoyo a Rusia

China ratificó su apoyo a Rusia

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A pesar de haber adoptado una postura a favor de la integridad del terreno donde se disputa el conflicto, la potencia asiática se mostró en desacuerdo con las sanciones impuestas.

El presidente de China, Xi Jinping, le garantizó a su par ruso, Vladimir Putin, respaldo en cuestiones soberanas y de seguridad en el conflicto bélico entre Rusia y la OTAN. El comunicado fue realizado vía telefónica este miércoles.

A pesar de haber adoptado una postura a favor de la integridad del terreno donde se disputa dicho conflicto (Ucrania), la potencia asiática se mostró en desacuerdo con las sanciones sin precedentes impuestas por los países de occidente al gigante euroasiático.

China, que ofrece desde principios del conflicto ayuda económica y humanitaria a Ucrania, coincide con Rusia en que las medidas provocaron una “desaceleración económica global”. En este sentido, a pesar de respetar el territorio ucraniano, se mostró en cooperación con el país que preside Vladimir Putin, lo que supone un bloque de recursos casi imposible de derrotar.

“China está dispuesta a proseguir con Rusia el apoyo mutuo en cuestiones de soberanía, seguridad y otras cuestiones de interés fundamental y preocupaciones importantes”, expresó Xi en un comunicado oficial publicado por la agencia de noticias china, Xinhua.

“Xi y Putin acordaron ampliar la cooperación en los campos energético, financiero, industrial, de transporte y otros, teniendo en cuenta la situación económica mundial que se ha complicado debido a las sanciones ilegítimas de Occidente”, explicó además el Kremlin sobre la causa.

Ante la disminución de negocios con los países de occidente debido a las sanciones impuestas, Rusia busca nuevos socios de comercio, entre los que China se perfila como un gran candidato. Ambos mandatarios coincidieron en “construir un sistema de relaciones internacionales verdaderamente multipolar y justo”.

Esta situación podría terminar acelerando el proyecto que desde hacer varios años se dialoga entre los países que se han mostrado en distintas ocasiones como “alternativos” a la gestión occidental. Los mismos buscan trazar una nueva unión que equipare al G7. Además de los nombrados, se encuentran Sudáfrica e India.

La última comunicación oficial entre los mandatarios se había dado un día después del primer bombardeo ruso a Ucrania. Desde este día Xi aseguró que “a pesar de los trastornos globales, las relaciones entre China y Rusia han mantenido una buena dinámica de desarrollo”, y además pidió “una coordinación estratégica más estrecha entre Beijing y Moscú”.

La confirmación de apoyo en materia de recursos de China hacia Rusia supone, la creación de un bloque casi indestructible. Rusia se mantiene en guerra desde hace tres meses prácticamente contra toda la OTAN, que envía recursos a su aliado. Incluso batalla contra los recursos que la propia China manda, además de otros países que no pertenecen a OTAN. 

En síntesis, sin los extras de nadie, Rusia sostiene su posición en el conflicto desde hace ya tres meses, por lo que el hecho de contar con un aliado como China lo hace casi indestructible. Desde los comienzos de la guerra se especuló con la posición que tomase el país asiático, que, para sorpresa de muchos, se encuentra en una equilibrada e inteligente intervención, ya que no se ha vaticinado de lleno en ningún frente.

Récord histórico de importaciones

Récord histórico de importaciones

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Las importaciones del primer cuatrimestre demandaron uno monto cercano a 25 mil millones de dólares, mientras que las exportaciones del país fueron de aproximadamente 27.500 millones.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el primer cuatrimestre del año cerró con récord histórico en importaciones y exportaciones en el sector agrícola. El saldo balanceado fue de US$2.830 millones a favor.

El récord de exportación de soja solo alcanzó para cubrir otro récord histórico, debido a los sobreprecios internacionales producidos por la guerra en Ucrania. La suba de energía y fletes, sumados a la mayor demanda de bienes de capital, fue compensada gracias a los ingresos de dólares por exportaciones en plena temporada alta de cosecha. Sin embargo, esto no alcanza para lograr el objetivo del gobierno de acumular reservas, para poder cumplimentar los compromisos con el Fondo Monetario Internacional.

Las importaciones del primer cuatrimestre demandaron unos casi 25 mil millones de dólares, mientras que por exportaciones ingresaron al país aproximadamente 27.500 millones. Esto no fue del agrado del gobierno dado que tiene como objetivo acumular en el primer semestre unos US$ 4.100 millones de dólares.

El problema es que el Banco Central no está acumulando reservas que necesita la economía para crecer e importar insumos e energía, cuyo precio llegó a cuadruplicarse a nivel internacional en los últimos meses“, explicó el director de análisis macroeconómico de Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina.

Si bien las exportaciones dieron un salto muy grande, acompañadas por una suba de precios internacionales, no están dando abasto para sostener el nivel de actividad que hoy está a niveles de final del año pasado y, además, acumular reservas” añadió.

El problema principal yace en el brusco aumento de la cantidad de importación, la cual según INDEC, creció en un 21%. De manera inversa, lo exportado creció solo un 4%, pero su valor creció más que el valor de lo importado, con una diferencia de 22,5% contra 16,4%. De esta manera se dio el saldo positivo, que alcanza con lo justo.

El director de la consultora financiera Analytica, Ricardo Delgado, explicó que la sobre importación se debe a que las empresas se sobrestockean de insumos y materias primas “todo lo que pueden” ante la especulación de faltantes debido al conflicto bélico.

No obstante, este lunes desde las 17 horas se anunciará la implementación del proyecto de ley de “Renta inesperada”, una alícuota que se aplicará sobre las ganancias no previstas por los productores en base a lo sobreprecios internacionales. Esta medida podría generar más ingreso de dólares al país e inclinar la balanza según los objetivos del gobierno.

Alberto Fernández presentará el proyecto de “Renta Inesperada”

Alberto Fernández presentará el proyecto de “Renta Inesperada”

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La iniciativa había sido confirmada por el ministro de economía, Martín Guzmán, el 18 de abril mediante un acto en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno.

Este lunes desde las 17 horas el presidente de la Nación, Alberto Fernández, encabezará la presentación del proyecto de Ley de “Renta Inesperada”, en el salón Museo Bicentenario de Casa Rosada.

El proyecto propone la instalación de una alícuota para los productores que hayan percibido ganancias extraordinarias a raíz de los sobreprecios internacionales en alimentos, que se produjeron debido al conflicto en Ucrania entre Rusia y OTAN.

La iniciativa había sido confirmada por el ministro de economía, Martín Guzmán, el 18 de abril en un acto en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno. Allí, el Ministro (que además hoy acompañará a Fernández en el acto), había especificado que la alícuota se enfocaría en las empresas que perciban ganancias netas imponibles superiores a los mil millones de pesos.

Por otro lado, Guzmán explicó que para que un productor sea afectado por esta alícuota, sus ganancias deberán haber crecido significativamente de 2021 a 2022. A lo cual añadió que si la ganancia inesperada es re invertida en la producción interna, la alícuota será menor.

La renta a la ganancia inesperada es una medida necesaria de aplicar y tomada a tiempo. En este contexto de sobreprecios internacionales en alimentos -producto del conflicto bélico que se está desarrollando en Ucrania-, distintos gobiernos alrededor del mundo están atravesando serios problemas para controlar sus economías. El panorama se pone cada vez más negro, al tiempo que desde distintos organizaciones internacionales (como la ONU), advierten una posible crisis alimentaria mundial.

Los únicos ganadores en este escenario son quienes distribuyen alimentos, que en lugar de solidarizarse ante el oscuro panorama global, aplican de manera férrea las leyes que impone el mercado. Ante la acuciante situación, la única herramienta con la que cuentan los gobiernos para poder aliviar la situación extraordinaria es aplicar alícuotas sobre las ganancias imprevistas a raíz de estos aumentos repentinos y desproporcionados.

Hace dos semanas, por ejemplo, el gobierno del Reino Unido encabezado por Boris Johnson, anunció el impuesto de una alícuota del 25% para las empresas productoras de gas y petróleo con ganancias inesperadas. En aquel momento, se anunció que la medida tenía -y tiene- como objetivo “recaudar unos 3.600 millones de dólares para palear los efectos de la inflación y el costo de la energía”.

El contexto demuestra que la renta inesperada puede ayudar a los gobiernos de distintos países en la lucha contra esta inflación. Por ende, la aplicación en Argentina es un paso muy importante y que se necesitaba en carácter de urgente. Además, representa una manera de equilibrar la balanza ante un mercado que, nuevamente, demuestra que en medio de una crisis sólo piensa en sacar más y más ganancias, desconociendo las dificultades que atraviesa la sociedad.

Señores de la guerra

Señores de la guerra

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Si algune aún cree que la Guerra en Ucrania comenzó cuando Vladimir Putin anunció la Operación Especial para “desnazificar” ese país, está mirando otra película: la que occidente pretende imponer como verdadera.

Desde que estalló el conflicto en Ucrania lo único que se ve en la prensa occidental son las atrocidades supuestamente cometidas por el ejército del zar Vladimir Putin. Que masacre por acá, que bombardeo por allá, que tantas personas se tuvieron que ir del país y un sinfín de operaciones mediáticas y diplomáticas, pero de amplificación en las pantallas.

El dicho sostiene que en una guerra lo primero desaparece es la verdad. Y es tan así que duele. Lo único que vemos en los medios es propaganda, tanto de un lado como del otro. Lo cual nos lleva a tener que hacer un doble trabajo, porque para estar informades no hay que sólo leer una y otra campana, sino contrastar con la mayor cantidad de fuentes (que no es lo mismo que medios) para recién después poder dilucidar qué puede ser cierto y qué no y recién ahí empezar a comprender los hechos.

Pero si algune aún cree que la Guerra en Ucrania comenzó cuando Vladimir Putin anunció la Operación Especial para “desnazificar” ese país, está mirando otra película: la que occidente pretende imponer como verdadera.

Podrían ponerse múltiples momentos de la historia para anclar el inicio del conflicto, y todos serían arbitrarios. Pero como no se puede hacer de otra manera, arriesguemos uno: el triunfo de la Revolución Rusa de 1917.

Occidente (primero Gran Bretaña y luego EEUU, aunque también la Alemania Nazi) sabían -y saben- que un país tan grande en extensión como Rusia, es un mal negocio para sus intereses. Es por ello que desde aquel entonces han venido intentando erosionar las posibilidades de consolidación de un gobierno estable. Sobre todo, porque es uno de los pocos países que es tanto europeo como asiático.

Y durante un tiempo lo lograron. Caída la Unión Soviética el dominio occidental (con la anglósfera en primera línea) se expandió por todo el planeta. China aún no representaba un problema y la URSS dejaba de existir. El bloque soviético paulatinamente se fue fragmentando y occidente avanzó cada vez con mayor fuerza hacia el este. Fiel reflejo de ello fue la sistemática violación de parte de EEUU y sus aliados respecto de la expansión de la OTAN. Desde fin de la URSS en 1991 hasta el 97 el avispero no se movió demasiado, pero desde ese año hasta la actualidad 14 países se han incorporado al bloque militar y otros 3 pretenden hacerlo.

Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumania, Eslovenia, Croacia, Montengro, Albania, Macedonia del Norte y Bulgaria no eran miembros de la OTAN hasta el 97 y antes del 91 muchos de ellos eran parte del Pacto de Varsovia (o del bloque soviético). Hoy deberíamos sumar a esa lista a la propia Ucrania, a Finlandia y a Suecia. Prácticamente todos los países limítrofes a Rusia, más allá del grado de animosidad que tengan con el Kremlin.

Como la expansión de la OTAN podrían citarse decenas de ejemplos de cómo Occidente, encabezada por los EEUU, fue paulatinamente avanzando hacia las fronteras rusas en una guerra que como se puede observar, lleva mucho tiempo; quizás no con bajo las mismas formas, pero de larga data al fin y al cabo: Golpes de estado, revoluciones de colores, invasiones, aparición de los yihadismos y un largo etcétera. No es casual que Rusia se haya plantado en Siria. Si bien aún estaban lejos de sus fronteras, Moscú sabía que tarde o temprano era inevitable la confrontación (aunque no directamente) con occidente. Sobre todo, si tanto las proyecciones de Putin eran las de devolver a Rusia el lugar de potencia euroasiática.

Luego de los “atentados” de septiembre de 2001 y el lanzamiento de la llamada “Guerra contra el terrorismo”, las políticas de hostilidad norteamericanas fueron in crescendo. En la lista de occidente estuvieron Hussein en Irak, los afganos, Gaddafi en Libia, y Bashar Al-Assad era quien seguiría, para avanzar contra la República Islámica de Irán. Países amigos de Rusia y/o con mayor o menor grado de autonomía respecto de occidente.

Lo que se conoció como el “Techo Sirio” fue eso, una Rusia plantada, ayudando a su colega sirio quien le solicitó ayuda. Hecho donde también participaron los demás actores del mal llamado “Eje del mal” (Hezbollah del Líbano, Irán, el ejército sirio y Rusia).

Lo que a finales de 2013 se conoció como el “Euromaidán”, si bien fue un conflicto entre distintos sectores de la oligarquía ucraniana, no dejó de contar con la participación de occidente, su financiamiento y su utilización política. El derrocamiento del presidente Víktor Yanukóvich no fue casual ni únicamente por el malestar interno de su población, desde mucho antes ya existían expresiones neonazis que venían operando en complicidad de la CIA y otras entidades occidentales.

El llamado Batallón Azov, no era (no es) otra cosa que una de las estructuras paramilitares de la derecha ucraniana que reivindica a Stepán Bandera. Éste fue un austrohúngaro que organizó a la derecha antirusa ucraniana y que se alió con Hitler para que los ejércitos nazis atravesaran ese país para llegar más rápido a Moscú. Análisis e información al respecto hay mucha y muy variada, pero sin dudas una de las lecturas más agudas de la actualidad es la del director del portal Red Voltaire, Thierry Meyssan.

Así las cosas, el interinato de Turchinov y la llegada al gobierno de Poroshenko y luego de Zelenski no fueron otra cosa que la consolidación en el poder de un proyecto político pro-occidentales con un carácter abiertamente antiruso, que no tuvo ningún prurito para masacrar a sus compatriotas del Donbás durante más de ocho años. Y no estamos hablando sólo de las milicias populares de Lugansk y Donetsk, sino también de población civil. Regiones de Ucrania que no estaban de acuerdo con las directivas de Kiev, que realizaron plebiscitos y decidieron separarse de Ucrania para pasar a ser repúblicas independientes.

Ante la constante agresión del régimen de Kiev que encabezaron Poroshenko y Zelenski, las autoridades de las nuevas repúblicas pidieron ayuda a la Rusia de Putin. El Zar Vladi (como lo llama el analista mexicano, Alfredo Jalife) tenía bien claro que el país vecino podía significar un problema mayor de no frenar la avanzada nazi-antirusa.

Muches analistas sostienen que Putin y la inteligencia rusa sólo iniciaron la acción militar hasta estar 100% seguros de que era inevitable. Según señalan Zelenski en conjunto con fuerzas occidentales pretendían comenzar una ofensiva sobre territorio ruso. Y no es de extrañar si se tiene en cuenta no sólo la historia de hostigamiento contra Moscú, sino las múltiples violaciones al espacio aéreo realizado por la OTAN desde territorio finlandés, los ejercicios militares de EEUU y la OTAN en Polonia, en la misma Ucrania, en Letonia y otros países cercanos a las fronteras rusas.

Todo este relato busca complejizar la mirada sobre lo que ocurre en territorio ucraniano. No se trata meramente de un “loquito” que decidió lanzarse a una guerra, no se trata de un actor que llegó a presidente bajo la construcción mediática de sectores de la oligarquía ucraniana antirusa. Se trata de EEUU y sus socios occidentales haciendo negocios.

Y no es sólo el negocio de la guerra y la producción de armamento para que se autodestruyan entre si los ucranianos, sino la maquinaria la reconstrucción posterior del país, la deuda monumental que van a dejar por la “ayuda” en armamento y logística que proporciona occidente. También es una política para debilitar a la Unión Europea y generarles una guerra –nuevamente- en su territorio, es alejar a Rusia de la Unión Europea en términos comerciales, es construir un enemigo común (como lo hicieron con los musulmanes en su momento), etc.

Pero por añadidura buscan debilitar a China, aliado estratégico de Rusia y quien hoy le disputa la hegemonía económica y productiva a EEUU y las multinacionales occidentales.

EEUU y occidente parecen decididos a replicar la misma lógica de la carrera armamentística que utilizaron durante la guerra fría: que el conflicto se estire en el tiempo y forzar a Rusia a destinar incalculables recursos hasta que caiga por peso propio. El problema es que Moscú aprendió sus lecciones de aquella época y todo parece indicar que no cometerá los mismos errores que la llevaron a la caída de la URSS.

El avance estratégico en diferentes regiones del sur de Ucrania parece inevitable y la reciente rendición de un importante grupo de más de 2 mil militares del Batallo Azov en Azovstal, sin dudas es un duro revés para los intereses occidentales, y a medida que pasan los días, Rusia parece estar más cerca de concretar sus objetivos.

Mientras tanto los señores de la guerra siguen haciendo de las suyas.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

De vencedores y vencidos

De vencedores y vencidos

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Algunas apreciaciones respecto de lo que acontece en el mundo de hoy. ¿Alguien gana? ¿Quiénes perdemos? ¿Es inevitable revertir la situación? ¿Hay certidumbres? Algunas de estas preguntas son las que intentaremos despejar.

En reiterados artículos editoriales como este hemos retomado las palabras del presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin. Palabras más, palabras menos, el mandatario insistía allá por 2012 con que vivíamos en un mundo donde la única regla que existe es que no hay reglas. Cuán cierta se vuelve hoy la frase.

Como todo en política aquí no se trata de separar entre buenos y malos. Parafraseando a la famosa película de George Lucas no existen unas fuerzas oscuras y otras iluminadas o puras. La política como el arte de poder transformar las cosas responde a intereses. Intereses de un lado y del otro. Intereses que no son en forma de binomio, sino de múltiples niveles.

Está claro que no todos los intereses (o interesados) tienen el mismo peso, las mismas posibilidades de materializarse o incluso las mismas consecuencias. Pero no dejan de ser intereses. Obviamente, bajo el sistema capitalista, quienes son propietarios de los medios de producción (parafraseando a Marx) tienen mejores posibilidades. Hoy ya no son las fuerzas de producción, sino un entramado muy complejo de desenredar que asocia medios de comunicación (producción de sentido); influencia en los poderes judiciales a todo tipo de escala; grandes inversiones financieras en bolsas de todo el mundo, que han robado tanto dinero que pueden darse el lujo de convertirse en prestamistas privados; y un largo etcétera de elementos que se podrían agregar.

Desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial (que no fue mundial sino básicamente europea o euroasiática en su defecto), EEUU surgió como el gran ganador: se convirtió en el prestamista estrella para la reconstrucción, se encargó de que Hollywood construyera ese relato ficcional que tergiversaba la historia real, consiguió una cada vez mayor influencia mediática (hay que recordar que más de un 90% de la producción de noticias pasa por manos norteamericanas o de países fuertemente influenciados por ellos), y las empresas gringas cada vez adquirieron mayor fuerza e influencia global (entre ellas el complejo industrial-militar-farmacéutico), entre otras.

Todo ello (y otras travesuras que han hecho, como invasiones, asesinatos selectivos, y un montón de etcéteras más) reforzó la creencia de muchos gobiernos norteamericanos de que eran los salvadores del mundo por gracia divina; que eran los guardianes de principios y valores impuestos por la divinidad. Todo aquel que osara contradecirlo era aplastado.

Claro, esto se vio potenciado con la caída del Muro de Berlín y de la URSS, y, por consiguiente, con la globalización de la dominación occidental encabezada por gringolandia. Una dominación que poco a poco se fue anquilosando y que generó que desde un perfil bajo otros países comenzaran a repuntar a grado tal de ponerla en cuestión.

Este “hacer lo que quisieron” estuvo vigente básicamente hasta los acontecimientos sucedidos en Siria. Eso que el Doctor en Economía -y amigo de la casa- Jorge Beinstein llamaba el “Techo sirio”, momento en el cual las fuerzas populares de ese país los derrotaron militarmente, junto con su presidente Bahar Al Assad y sus socios/amigos: el Hezbollah, la República Islámica de Irán y fundamentalmente la Federación Rusa comandada por Putin.

Desde entonces el retroceso norteamericano no ha dejado de crecer. En Nuestra América vivimos una década de gobierno populares, Europa se fue despegando paulatinamente (sobre todo durante la administración Trump), África dejó de ir arrastrado de las narices detrás de occidente y comenzó a crear vínculos más sólidos con China, y éste último se convirtió en la fábrica del mundo, ergo en la principal potencia económica a nivel mundial.

De esta forma, EEUU se quedaba rezagada: en lo militar Rusia le lleva décadas en materia de tecnología y en lo económico China lo superó -en gran medida gracias a la globalización impuesta por occidente- como primera potencia global; ambos casos también relacionados a los avances tecnológicos.

En lo que sí siguieron siendo potencia fue en lo financiero especulativo, en el dominio de los organismos creados luego de los acuerdos de Bretton Woods (FMI, BM, ONU, OTAN) y en su influencia mediática y comunicacional, ya no sólo con los medios tradicionales, sino con las famosas redes sociales, donde una gran parte de la población mundial consume productos: el famoso GAFAM (Google, Ámazon, Facebook, Appel y Microsoft). Pese a ello, China le disputa esa hegemonía no sólo en lo relacionado a las empresas tecnológicas, sino en el área diplomática e incluso en el peso específico dentro de instituciones como el FMI o en la construcción paralela de otras.

EEUU no se podía permitir seguir perdiendo influencia y cual bestia herida utilizó todas sus herramientas para intentar frenar el avance de estas dos nuevas potencias. Sanciones, guerra económica y financiera, guerra de propaganda, guerra diplomática, y -lamentablemente- también guerras en el plano militar. Eso fueron los terroristas y mercenarios en Siria, Libia, Venezuela, Irán u otros países enemistados con EEUU, y eso también es la guerra impuesta hoy en Ucrania.

Se preguntarán ¿por qué Ucrania? Simplemente porque es una región vital en la lógica de funcionamiento de la vida de Rusia. Es como si Hitler estuviera a las puertas de Moscú sin estar en el contexto de la SGM. Simple y sencillamente porque a EEUU y occidente (léase Europa) no les gusta la competencia. Quieren ser ellos los mandamases del barrio y para ello tienen que balcanizar a Rusia a como dé lugar.

Y en este punto se ve con claridad por qué muches insistimos en que la producción de sentidos, de relatos y la batalla cultural hoy por hoy tienen un peso sin precedentes en la historia de la humanidad. Las grandes agencias (empresas) de comunicación construyen desde hace décadas un relato anti-ruso, hoy potenciado por el conflicto; empresas como Facebook o YouTuBe censuran a medios rusos como RT o Sputnik que cuentan la otra cara de la moneda; a periodistas que contradicen el relato occidental Twitter intempestivamente les sindica como “medio afiliado al gobierno de Rusia”; y muchos medios construyen “noticias” con información falsa o tergiversada (Fake News).

Y el accionar comunicacional occidental da cuentas de que -como decía Putin- en este mundo capitalista de hoy no importan las reglas. Y es sólo un ejemplo de cómo funciona la cosa, porque esto mismo se podría aplicar a lo económico, a lo diplomático, a lo comercial o a lo jurídico.

Desde la llegada de Putin al gobierno ruso, tiempo después de la caída de la Unión Soviética, el mandatario viene advirtiendo sobre las posibles consecuencias de la expansión hacia el este de la OTAN (instrumento militar europeo pero que comanda EEUU). Casi ningún medio occidental se preocupó por el tema, al contrario, lo ocultaron/ningunearon. Casi ningún medio occidental se rajó las vestiduras por el padecimiento de los pueblos del Dombass, bombardeados desde hace 8 años por las administraciones neonazis de Kiev. Pocos medios occidentales ponían en cuestión las sanciones unilaterales de EEUU (acompañadas fundamentalmente por Europa contra otras naciones bajo pretexto de defender los Derechos Humanos).

Como lo señalamos en reiteradas oportunidades en este espacio editorial, vivimos un tiempo donde el imperialismo norteamericano declaró la guerra a perpetuidad a los pueblos que buscan ser libres, soberanos y que se oponen a directa o indirectamente a sus directrices. ¿O qué creen que vino a hacer Macri? El endeudamiento con el FMI, la pérdida de empleo, de poder adquisitivo, no fueron otra cosa que condicionar a nuestro pueblo para que no podamos seguir en una senda de construcción de soberanía, esa que desde inicios de siglo emprendieron los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.

¿Hay certidumbres de lo que pueda pasar? No, claramente vivimos momentos de muchísima incertidumbre y cualquier error de cálculos puede tener un costo altísimo para la humanidad en su conjunto.

¿Es inevitable revertir la situación? La respuesta es sí. Mucho de lo que acontezca dependerá de las luchas que emprendamos como pueblos y de que no nos conformemos con lo posible, sino que apuntemos a buscar lo que esté más allá.

Por el momento los grandes ganadores siguen siendo los de siempre. Aquellos que ganan poder y dinero a costa del sufrimiento del resto de la humanidad. Los que perdemos en este mundo, bajo las reglas del capitalismo, seguimos siendo los pueblos. Revertirlo dependerá de las luchas que podamos gestar; de que logremos generar marcos de unidad fuertes y solidarios; en definitiva, de que logremos convencer a las grandes mayorías que este no es el sistema en el que queremos vivir y que otro mundo es posible.

El imperialismo, el capitalismo (y sus injusticias y opresiones), no caerán solos, hay que empujarlos para que caigan. En esa batalla nos encontraremos.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Calvo: “Ucrania en este juego es un peón descartable”

Calvo: “Ucrania en este juego es un peón descartable”

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En diálogo con el programa Doblan las Campanas el periodista y analista internacional, Guadi Calvo, analizó la situación que se vive entre Ucrania y Rusia y remarcó que “el gran conflicto se establece entre Rusia y la OTAN”. Además mencionó el rol de la OTAN y Estados Unidos en este desacuerdo.

El analista destacó que “esta era una noticia anunciada“. El problema general es entre Rusia y la OTAN “que es una secretaria europea de los Estados Unidos” y Ucrania “en este juego es un peón descartable“.

Con respecto a la decisión de Putin y su ofensiva mencionó que es “la peor que podía haber tomado pero es la única que la OTAN o Washington le ha dejado” ya que Rusia no podía retroceder más en su arco defensivo. Se vio obligada a tomar esta medida a pesar de la gran cantidad de reuniones que hubo previas a lo acordado en 2014 donde se garantizaba que Ucrania no sería parte de la OTAN.

En cuanto a la sanciones Calvo destacó que en el mediano plazo “van a afectar al mercado norteamericano” y que se están jugando procesos muy fuertes.

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