China ratificó su apoyo a Rusia

China ratificó su apoyo a Rusia

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A pesar de haber adoptado una postura a favor de la integridad del terreno donde se disputa el conflicto, la potencia asiática se mostró en desacuerdo con las sanciones impuestas.

El presidente de China, Xi Jinping, le garantizó a su par ruso, Vladimir Putin, respaldo en cuestiones soberanas y de seguridad en el conflicto bélico entre Rusia y la OTAN. El comunicado fue realizado vía telefónica este miércoles.

A pesar de haber adoptado una postura a favor de la integridad del terreno donde se disputa dicho conflicto (Ucrania), la potencia asiática se mostró en desacuerdo con las sanciones sin precedentes impuestas por los países de occidente al gigante euroasiático.

China, que ofrece desde principios del conflicto ayuda económica y humanitaria a Ucrania, coincide con Rusia en que las medidas provocaron una “desaceleración económica global”. En este sentido, a pesar de respetar el territorio ucraniano, se mostró en cooperación con el país que preside Vladimir Putin, lo que supone un bloque de recursos casi imposible de derrotar.

“China está dispuesta a proseguir con Rusia el apoyo mutuo en cuestiones de soberanía, seguridad y otras cuestiones de interés fundamental y preocupaciones importantes”, expresó Xi en un comunicado oficial publicado por la agencia de noticias china, Xinhua.

“Xi y Putin acordaron ampliar la cooperación en los campos energético, financiero, industrial, de transporte y otros, teniendo en cuenta la situación económica mundial que se ha complicado debido a las sanciones ilegítimas de Occidente”, explicó además el Kremlin sobre la causa.

Ante la disminución de negocios con los países de occidente debido a las sanciones impuestas, Rusia busca nuevos socios de comercio, entre los que China se perfila como un gran candidato. Ambos mandatarios coincidieron en “construir un sistema de relaciones internacionales verdaderamente multipolar y justo”.

Esta situación podría terminar acelerando el proyecto que desde hacer varios años se dialoga entre los países que se han mostrado en distintas ocasiones como “alternativos” a la gestión occidental. Los mismos buscan trazar una nueva unión que equipare al G7. Además de los nombrados, se encuentran Sudáfrica e India.

La última comunicación oficial entre los mandatarios se había dado un día después del primer bombardeo ruso a Ucrania. Desde este día Xi aseguró que “a pesar de los trastornos globales, las relaciones entre China y Rusia han mantenido una buena dinámica de desarrollo”, y además pidió “una coordinación estratégica más estrecha entre Beijing y Moscú”.

La confirmación de apoyo en materia de recursos de China hacia Rusia supone, la creación de un bloque casi indestructible. Rusia se mantiene en guerra desde hace tres meses prácticamente contra toda la OTAN, que envía recursos a su aliado. Incluso batalla contra los recursos que la propia China manda, además de otros países que no pertenecen a OTAN. 

En síntesis, sin los extras de nadie, Rusia sostiene su posición en el conflicto desde hace ya tres meses, por lo que el hecho de contar con un aliado como China lo hace casi indestructible. Desde los comienzos de la guerra se especuló con la posición que tomase el país asiático, que, para sorpresa de muchos, se encuentra en una equilibrada e inteligente intervención, ya que no se ha vaticinado de lleno en ningún frente.

Récord histórico de importaciones

Récord histórico de importaciones

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Las importaciones del primer cuatrimestre demandaron uno monto cercano a 25 mil millones de dólares, mientras que las exportaciones del país fueron de aproximadamente 27.500 millones.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el primer cuatrimestre del año cerró con récord histórico en importaciones y exportaciones en el sector agrícola. El saldo balanceado fue de US$2.830 millones a favor.

El récord de exportación de soja solo alcanzó para cubrir otro récord histórico, debido a los sobreprecios internacionales producidos por la guerra en Ucrania. La suba de energía y fletes, sumados a la mayor demanda de bienes de capital, fue compensada gracias a los ingresos de dólares por exportaciones en plena temporada alta de cosecha. Sin embargo, esto no alcanza para lograr el objetivo del gobierno de acumular reservas, para poder cumplimentar los compromisos con el Fondo Monetario Internacional.

Las importaciones del primer cuatrimestre demandaron unos casi 25 mil millones de dólares, mientras que por exportaciones ingresaron al país aproximadamente 27.500 millones. Esto no fue del agrado del gobierno dado que tiene como objetivo acumular en el primer semestre unos US$ 4.100 millones de dólares.

El problema es que el Banco Central no está acumulando reservas que necesita la economía para crecer e importar insumos e energía, cuyo precio llegó a cuadruplicarse a nivel internacional en los últimos meses“, explicó el director de análisis macroeconómico de Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina.

Si bien las exportaciones dieron un salto muy grande, acompañadas por una suba de precios internacionales, no están dando abasto para sostener el nivel de actividad que hoy está a niveles de final del año pasado y, además, acumular reservas” añadió.

El problema principal yace en el brusco aumento de la cantidad de importación, la cual según INDEC, creció en un 21%. De manera inversa, lo exportado creció solo un 4%, pero su valor creció más que el valor de lo importado, con una diferencia de 22,5% contra 16,4%. De esta manera se dio el saldo positivo, que alcanza con lo justo.

El director de la consultora financiera Analytica, Ricardo Delgado, explicó que la sobre importación se debe a que las empresas se sobrestockean de insumos y materias primas “todo lo que pueden” ante la especulación de faltantes debido al conflicto bélico.

No obstante, este lunes desde las 17 horas se anunciará la implementación del proyecto de ley de “Renta inesperada”, una alícuota que se aplicará sobre las ganancias no previstas por los productores en base a lo sobreprecios internacionales. Esta medida podría generar más ingreso de dólares al país e inclinar la balanza según los objetivos del gobierno.

Alberto Fernández presentará el proyecto de “Renta Inesperada”

Alberto Fernández presentará el proyecto de “Renta Inesperada”

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La iniciativa había sido confirmada por el ministro de economía, Martín Guzmán, el 18 de abril mediante un acto en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno.

Este lunes desde las 17 horas el presidente de la Nación, Alberto Fernández, encabezará la presentación del proyecto de Ley de “Renta Inesperada”, en el salón Museo Bicentenario de Casa Rosada.

El proyecto propone la instalación de una alícuota para los productores que hayan percibido ganancias extraordinarias a raíz de los sobreprecios internacionales en alimentos, que se produjeron debido al conflicto en Ucrania entre Rusia y OTAN.

La iniciativa había sido confirmada por el ministro de economía, Martín Guzmán, el 18 de abril en un acto en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno. Allí, el Ministro (que además hoy acompañará a Fernández en el acto), había especificado que la alícuota se enfocaría en las empresas que perciban ganancias netas imponibles superiores a los mil millones de pesos.

Por otro lado, Guzmán explicó que para que un productor sea afectado por esta alícuota, sus ganancias deberán haber crecido significativamente de 2021 a 2022. A lo cual añadió que si la ganancia inesperada es re invertida en la producción interna, la alícuota será menor.

La renta a la ganancia inesperada es una medida necesaria de aplicar y tomada a tiempo. En este contexto de sobreprecios internacionales en alimentos -producto del conflicto bélico que se está desarrollando en Ucrania-, distintos gobiernos alrededor del mundo están atravesando serios problemas para controlar sus economías. El panorama se pone cada vez más negro, al tiempo que desde distintos organizaciones internacionales (como la ONU), advierten una posible crisis alimentaria mundial.

Los únicos ganadores en este escenario son quienes distribuyen alimentos, que en lugar de solidarizarse ante el oscuro panorama global, aplican de manera férrea las leyes que impone el mercado. Ante la acuciante situación, la única herramienta con la que cuentan los gobiernos para poder aliviar la situación extraordinaria es aplicar alícuotas sobre las ganancias imprevistas a raíz de estos aumentos repentinos y desproporcionados.

Hace dos semanas, por ejemplo, el gobierno del Reino Unido encabezado por Boris Johnson, anunció el impuesto de una alícuota del 25% para las empresas productoras de gas y petróleo con ganancias inesperadas. En aquel momento, se anunció que la medida tenía -y tiene- como objetivo “recaudar unos 3.600 millones de dólares para palear los efectos de la inflación y el costo de la energía”.

El contexto demuestra que la renta inesperada puede ayudar a los gobiernos de distintos países en la lucha contra esta inflación. Por ende, la aplicación en Argentina es un paso muy importante y que se necesitaba en carácter de urgente. Además, representa una manera de equilibrar la balanza ante un mercado que, nuevamente, demuestra que en medio de una crisis sólo piensa en sacar más y más ganancias, desconociendo las dificultades que atraviesa la sociedad.

Señores de la guerra

Señores de la guerra

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Si algune aún cree que la Guerra en Ucrania comenzó cuando Vladimir Putin anunció la Operación Especial para “desnazificar” ese país, está mirando otra película: la que occidente pretende imponer como verdadera.

Desde que estalló el conflicto en Ucrania lo único que se ve en la prensa occidental son las atrocidades supuestamente cometidas por el ejército del zar Vladimir Putin. Que masacre por acá, que bombardeo por allá, que tantas personas se tuvieron que ir del país y un sinfín de operaciones mediáticas y diplomáticas, pero de amplificación en las pantallas.

El dicho sostiene que en una guerra lo primero desaparece es la verdad. Y es tan así que duele. Lo único que vemos en los medios es propaganda, tanto de un lado como del otro. Lo cual nos lleva a tener que hacer un doble trabajo, porque para estar informades no hay que sólo leer una y otra campana, sino contrastar con la mayor cantidad de fuentes (que no es lo mismo que medios) para recién después poder dilucidar qué puede ser cierto y qué no y recién ahí empezar a comprender los hechos.

Pero si algune aún cree que la Guerra en Ucrania comenzó cuando Vladimir Putin anunció la Operación Especial para “desnazificar” ese país, está mirando otra película: la que occidente pretende imponer como verdadera.

Podrían ponerse múltiples momentos de la historia para anclar el inicio del conflicto, y todos serían arbitrarios. Pero como no se puede hacer de otra manera, arriesguemos uno: el triunfo de la Revolución Rusa de 1917.

Occidente (primero Gran Bretaña y luego EEUU, aunque también la Alemania Nazi) sabían -y saben- que un país tan grande en extensión como Rusia, es un mal negocio para sus intereses. Es por ello que desde aquel entonces han venido intentando erosionar las posibilidades de consolidación de un gobierno estable. Sobre todo, porque es uno de los pocos países que es tanto europeo como asiático.

Y durante un tiempo lo lograron. Caída la Unión Soviética el dominio occidental (con la anglósfera en primera línea) se expandió por todo el planeta. China aún no representaba un problema y la URSS dejaba de existir. El bloque soviético paulatinamente se fue fragmentando y occidente avanzó cada vez con mayor fuerza hacia el este. Fiel reflejo de ello fue la sistemática violación de parte de EEUU y sus aliados respecto de la expansión de la OTAN. Desde fin de la URSS en 1991 hasta el 97 el avispero no se movió demasiado, pero desde ese año hasta la actualidad 14 países se han incorporado al bloque militar y otros 3 pretenden hacerlo.

Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumania, Eslovenia, Croacia, Montengro, Albania, Macedonia del Norte y Bulgaria no eran miembros de la OTAN hasta el 97 y antes del 91 muchos de ellos eran parte del Pacto de Varsovia (o del bloque soviético). Hoy deberíamos sumar a esa lista a la propia Ucrania, a Finlandia y a Suecia. Prácticamente todos los países limítrofes a Rusia, más allá del grado de animosidad que tengan con el Kremlin.

Como la expansión de la OTAN podrían citarse decenas de ejemplos de cómo Occidente, encabezada por los EEUU, fue paulatinamente avanzando hacia las fronteras rusas en una guerra que como se puede observar, lleva mucho tiempo; quizás no con bajo las mismas formas, pero de larga data al fin y al cabo: Golpes de estado, revoluciones de colores, invasiones, aparición de los yihadismos y un largo etcétera. No es casual que Rusia se haya plantado en Siria. Si bien aún estaban lejos de sus fronteras, Moscú sabía que tarde o temprano era inevitable la confrontación (aunque no directamente) con occidente. Sobre todo, si tanto las proyecciones de Putin eran las de devolver a Rusia el lugar de potencia euroasiática.

Luego de los “atentados” de septiembre de 2001 y el lanzamiento de la llamada “Guerra contra el terrorismo”, las políticas de hostilidad norteamericanas fueron in crescendo. En la lista de occidente estuvieron Hussein en Irak, los afganos, Gaddafi en Libia, y Bashar Al-Assad era quien seguiría, para avanzar contra la República Islámica de Irán. Países amigos de Rusia y/o con mayor o menor grado de autonomía respecto de occidente.

Lo que se conoció como el “Techo Sirio” fue eso, una Rusia plantada, ayudando a su colega sirio quien le solicitó ayuda. Hecho donde también participaron los demás actores del mal llamado “Eje del mal” (Hezbollah del Líbano, Irán, el ejército sirio y Rusia).

Lo que a finales de 2013 se conoció como el “Euromaidán”, si bien fue un conflicto entre distintos sectores de la oligarquía ucraniana, no dejó de contar con la participación de occidente, su financiamiento y su utilización política. El derrocamiento del presidente Víktor Yanukóvich no fue casual ni únicamente por el malestar interno de su población, desde mucho antes ya existían expresiones neonazis que venían operando en complicidad de la CIA y otras entidades occidentales.

El llamado Batallón Azov, no era (no es) otra cosa que una de las estructuras paramilitares de la derecha ucraniana que reivindica a Stepán Bandera. Éste fue un austrohúngaro que organizó a la derecha antirusa ucraniana y que se alió con Hitler para que los ejércitos nazis atravesaran ese país para llegar más rápido a Moscú. Análisis e información al respecto hay mucha y muy variada, pero sin dudas una de las lecturas más agudas de la actualidad es la del director del portal Red Voltaire, Thierry Meyssan.

Así las cosas, el interinato de Turchinov y la llegada al gobierno de Poroshenko y luego de Zelenski no fueron otra cosa que la consolidación en el poder de un proyecto político pro-occidentales con un carácter abiertamente antiruso, que no tuvo ningún prurito para masacrar a sus compatriotas del Donbás durante más de ocho años. Y no estamos hablando sólo de las milicias populares de Lugansk y Donetsk, sino también de población civil. Regiones de Ucrania que no estaban de acuerdo con las directivas de Kiev, que realizaron plebiscitos y decidieron separarse de Ucrania para pasar a ser repúblicas independientes.

Ante la constante agresión del régimen de Kiev que encabezaron Poroshenko y Zelenski, las autoridades de las nuevas repúblicas pidieron ayuda a la Rusia de Putin. El Zar Vladi (como lo llama el analista mexicano, Alfredo Jalife) tenía bien claro que el país vecino podía significar un problema mayor de no frenar la avanzada nazi-antirusa.

Muches analistas sostienen que Putin y la inteligencia rusa sólo iniciaron la acción militar hasta estar 100% seguros de que era inevitable. Según señalan Zelenski en conjunto con fuerzas occidentales pretendían comenzar una ofensiva sobre territorio ruso. Y no es de extrañar si se tiene en cuenta no sólo la historia de hostigamiento contra Moscú, sino las múltiples violaciones al espacio aéreo realizado por la OTAN desde territorio finlandés, los ejercicios militares de EEUU y la OTAN en Polonia, en la misma Ucrania, en Letonia y otros países cercanos a las fronteras rusas.

Todo este relato busca complejizar la mirada sobre lo que ocurre en territorio ucraniano. No se trata meramente de un “loquito” que decidió lanzarse a una guerra, no se trata de un actor que llegó a presidente bajo la construcción mediática de sectores de la oligarquía ucraniana antirusa. Se trata de EEUU y sus socios occidentales haciendo negocios.

Y no es sólo el negocio de la guerra y la producción de armamento para que se autodestruyan entre si los ucranianos, sino la maquinaria la reconstrucción posterior del país, la deuda monumental que van a dejar por la “ayuda” en armamento y logística que proporciona occidente. También es una política para debilitar a la Unión Europea y generarles una guerra –nuevamente- en su territorio, es alejar a Rusia de la Unión Europea en términos comerciales, es construir un enemigo común (como lo hicieron con los musulmanes en su momento), etc.

Pero por añadidura buscan debilitar a China, aliado estratégico de Rusia y quien hoy le disputa la hegemonía económica y productiva a EEUU y las multinacionales occidentales.

EEUU y occidente parecen decididos a replicar la misma lógica de la carrera armamentística que utilizaron durante la guerra fría: que el conflicto se estire en el tiempo y forzar a Rusia a destinar incalculables recursos hasta que caiga por peso propio. El problema es que Moscú aprendió sus lecciones de aquella época y todo parece indicar que no cometerá los mismos errores que la llevaron a la caída de la URSS.

El avance estratégico en diferentes regiones del sur de Ucrania parece inevitable y la reciente rendición de un importante grupo de más de 2 mil militares del Batallo Azov en Azovstal, sin dudas es un duro revés para los intereses occidentales, y a medida que pasan los días, Rusia parece estar más cerca de concretar sus objetivos.

Mientras tanto los señores de la guerra siguen haciendo de las suyas.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

De vencedores y vencidos

De vencedores y vencidos

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Algunas apreciaciones respecto de lo que acontece en el mundo de hoy. ¿Alguien gana? ¿Quiénes perdemos? ¿Es inevitable revertir la situación? ¿Hay certidumbres? Algunas de estas preguntas son las que intentaremos despejar.

En reiterados artículos editoriales como este hemos retomado las palabras del presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin. Palabras más, palabras menos, el mandatario insistía allá por 2012 con que vivíamos en un mundo donde la única regla que existe es que no hay reglas. Cuán cierta se vuelve hoy la frase.

Como todo en política aquí no se trata de separar entre buenos y malos. Parafraseando a la famosa película de George Lucas no existen unas fuerzas oscuras y otras iluminadas o puras. La política como el arte de poder transformar las cosas responde a intereses. Intereses de un lado y del otro. Intereses que no son en forma de binomio, sino de múltiples niveles.

Está claro que no todos los intereses (o interesados) tienen el mismo peso, las mismas posibilidades de materializarse o incluso las mismas consecuencias. Pero no dejan de ser intereses. Obviamente, bajo el sistema capitalista, quienes son propietarios de los medios de producción (parafraseando a Marx) tienen mejores posibilidades. Hoy ya no son las fuerzas de producción, sino un entramado muy complejo de desenredar que asocia medios de comunicación (producción de sentido); influencia en los poderes judiciales a todo tipo de escala; grandes inversiones financieras en bolsas de todo el mundo, que han robado tanto dinero que pueden darse el lujo de convertirse en prestamistas privados; y un largo etcétera de elementos que se podrían agregar.

Desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial (que no fue mundial sino básicamente europea o euroasiática en su defecto), EEUU surgió como el gran ganador: se convirtió en el prestamista estrella para la reconstrucción, se encargó de que Hollywood construyera ese relato ficcional que tergiversaba la historia real, consiguió una cada vez mayor influencia mediática (hay que recordar que más de un 90% de la producción de noticias pasa por manos norteamericanas o de países fuertemente influenciados por ellos), y las empresas gringas cada vez adquirieron mayor fuerza e influencia global (entre ellas el complejo industrial-militar-farmacéutico), entre otras.

Todo ello (y otras travesuras que han hecho, como invasiones, asesinatos selectivos, y un montón de etcéteras más) reforzó la creencia de muchos gobiernos norteamericanos de que eran los salvadores del mundo por gracia divina; que eran los guardianes de principios y valores impuestos por la divinidad. Todo aquel que osara contradecirlo era aplastado.

Claro, esto se vio potenciado con la caída del Muro de Berlín y de la URSS, y, por consiguiente, con la globalización de la dominación occidental encabezada por gringolandia. Una dominación que poco a poco se fue anquilosando y que generó que desde un perfil bajo otros países comenzaran a repuntar a grado tal de ponerla en cuestión.

Este “hacer lo que quisieron” estuvo vigente básicamente hasta los acontecimientos sucedidos en Siria. Eso que el Doctor en Economía -y amigo de la casa- Jorge Beinstein llamaba el “Techo sirio”, momento en el cual las fuerzas populares de ese país los derrotaron militarmente, junto con su presidente Bahar Al Assad y sus socios/amigos: el Hezbollah, la República Islámica de Irán y fundamentalmente la Federación Rusa comandada por Putin.

Desde entonces el retroceso norteamericano no ha dejado de crecer. En Nuestra América vivimos una década de gobierno populares, Europa se fue despegando paulatinamente (sobre todo durante la administración Trump), África dejó de ir arrastrado de las narices detrás de occidente y comenzó a crear vínculos más sólidos con China, y éste último se convirtió en la fábrica del mundo, ergo en la principal potencia económica a nivel mundial.

De esta forma, EEUU se quedaba rezagada: en lo militar Rusia le lleva décadas en materia de tecnología y en lo económico China lo superó -en gran medida gracias a la globalización impuesta por occidente- como primera potencia global; ambos casos también relacionados a los avances tecnológicos.

En lo que sí siguieron siendo potencia fue en lo financiero especulativo, en el dominio de los organismos creados luego de los acuerdos de Bretton Woods (FMI, BM, ONU, OTAN) y en su influencia mediática y comunicacional, ya no sólo con los medios tradicionales, sino con las famosas redes sociales, donde una gran parte de la población mundial consume productos: el famoso GAFAM (Google, Ámazon, Facebook, Appel y Microsoft). Pese a ello, China le disputa esa hegemonía no sólo en lo relacionado a las empresas tecnológicas, sino en el área diplomática e incluso en el peso específico dentro de instituciones como el FMI o en la construcción paralela de otras.

EEUU no se podía permitir seguir perdiendo influencia y cual bestia herida utilizó todas sus herramientas para intentar frenar el avance de estas dos nuevas potencias. Sanciones, guerra económica y financiera, guerra de propaganda, guerra diplomática, y -lamentablemente- también guerras en el plano militar. Eso fueron los terroristas y mercenarios en Siria, Libia, Venezuela, Irán u otros países enemistados con EEUU, y eso también es la guerra impuesta hoy en Ucrania.

Se preguntarán ¿por qué Ucrania? Simplemente porque es una región vital en la lógica de funcionamiento de la vida de Rusia. Es como si Hitler estuviera a las puertas de Moscú sin estar en el contexto de la SGM. Simple y sencillamente porque a EEUU y occidente (léase Europa) no les gusta la competencia. Quieren ser ellos los mandamases del barrio y para ello tienen que balcanizar a Rusia a como dé lugar.

Y en este punto se ve con claridad por qué muches insistimos en que la producción de sentidos, de relatos y la batalla cultural hoy por hoy tienen un peso sin precedentes en la historia de la humanidad. Las grandes agencias (empresas) de comunicación construyen desde hace décadas un relato anti-ruso, hoy potenciado por el conflicto; empresas como Facebook o YouTuBe censuran a medios rusos como RT o Sputnik que cuentan la otra cara de la moneda; a periodistas que contradicen el relato occidental Twitter intempestivamente les sindica como “medio afiliado al gobierno de Rusia”; y muchos medios construyen “noticias” con información falsa o tergiversada (Fake News).

Y el accionar comunicacional occidental da cuentas de que -como decía Putin- en este mundo capitalista de hoy no importan las reglas. Y es sólo un ejemplo de cómo funciona la cosa, porque esto mismo se podría aplicar a lo económico, a lo diplomático, a lo comercial o a lo jurídico.

Desde la llegada de Putin al gobierno ruso, tiempo después de la caída de la Unión Soviética, el mandatario viene advirtiendo sobre las posibles consecuencias de la expansión hacia el este de la OTAN (instrumento militar europeo pero que comanda EEUU). Casi ningún medio occidental se preocupó por el tema, al contrario, lo ocultaron/ningunearon. Casi ningún medio occidental se rajó las vestiduras por el padecimiento de los pueblos del Dombass, bombardeados desde hace 8 años por las administraciones neonazis de Kiev. Pocos medios occidentales ponían en cuestión las sanciones unilaterales de EEUU (acompañadas fundamentalmente por Europa contra otras naciones bajo pretexto de defender los Derechos Humanos).

Como lo señalamos en reiteradas oportunidades en este espacio editorial, vivimos un tiempo donde el imperialismo norteamericano declaró la guerra a perpetuidad a los pueblos que buscan ser libres, soberanos y que se oponen a directa o indirectamente a sus directrices. ¿O qué creen que vino a hacer Macri? El endeudamiento con el FMI, la pérdida de empleo, de poder adquisitivo, no fueron otra cosa que condicionar a nuestro pueblo para que no podamos seguir en una senda de construcción de soberanía, esa que desde inicios de siglo emprendieron los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.

¿Hay certidumbres de lo que pueda pasar? No, claramente vivimos momentos de muchísima incertidumbre y cualquier error de cálculos puede tener un costo altísimo para la humanidad en su conjunto.

¿Es inevitable revertir la situación? La respuesta es sí. Mucho de lo que acontezca dependerá de las luchas que emprendamos como pueblos y de que no nos conformemos con lo posible, sino que apuntemos a buscar lo que esté más allá.

Por el momento los grandes ganadores siguen siendo los de siempre. Aquellos que ganan poder y dinero a costa del sufrimiento del resto de la humanidad. Los que perdemos en este mundo, bajo las reglas del capitalismo, seguimos siendo los pueblos. Revertirlo dependerá de las luchas que podamos gestar; de que logremos generar marcos de unidad fuertes y solidarios; en definitiva, de que logremos convencer a las grandes mayorías que este no es el sistema en el que queremos vivir y que otro mundo es posible.

El imperialismo, el capitalismo (y sus injusticias y opresiones), no caerán solos, hay que empujarlos para que caigan. En esa batalla nos encontraremos.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Calvo: “Ucrania en este juego es un peón descartable”

Calvo: “Ucrania en este juego es un peón descartable”

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En diálogo con el programa Doblan las Campanas el periodista y analista internacional, Guadi Calvo, analizó la situación que se vive entre Ucrania y Rusia y remarcó que “el gran conflicto se establece entre Rusia y la OTAN”. Además mencionó el rol de la OTAN y Estados Unidos en este desacuerdo.

El analista destacó que “esta era una noticia anunciada“. El problema general es entre Rusia y la OTAN “que es una secretaria europea de los Estados Unidos” y Ucrania “en este juego es un peón descartable“.

Con respecto a la decisión de Putin y su ofensiva mencionó que es “la peor que podía haber tomado pero es la única que la OTAN o Washington le ha dejado” ya que Rusia no podía retroceder más en su arco defensivo. Se vio obligada a tomar esta medida a pesar de la gran cantidad de reuniones que hubo previas a lo acordado en 2014 donde se garantizaba que Ucrania no sería parte de la OTAN.

En cuanto a la sanciones Calvo destacó que en el mediano plazo “van a afectar al mercado norteamericano” y que se están jugando procesos muy fuertes.

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Ningún esfuerzo será estéril en esta lucha

Ningún esfuerzo será estéril en esta lucha

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En muchas ocasiones se han analizado los movimientos de fichas en el tablero mundial. En infinidad de oportunidades se han escuchado relatos de uno y otro lado, justificando o denigrando lo acontecido. Lo concreto es que siempre quienes terminan padeciendo las consecuencias de la guerra son los pueblos donde ocurre.

Sobre el 11S

De más está analizar la ya voluptuosa cantidad de obras periodísticas, investigaciones y ensayos respecto de los acontecimientos de aquel 11 de septiembre de 2001. Un manto de sospecha nace con cada irregularidad o falta de veracidad en los relatos oficiales que explicaron aquella jornada.

¿Se sabía de antemano que podía pasar y no hicieron nada adrede? Si no sabían, ¿cómo una superpotencia militar como Estados Unidos no podía derribar esos aviones supuestamente secuestrados antes de que impactaran? ¿Cómo en menos de 24 horas ya sabían quiénes habían sido los perpetradores? ¿Cómo se explica la forma en la que se derrumbaron las dos torres del World Trade Center de New York? Y la lista continúa.

Sobre la “Guerra contra el Terrorismo”

Desde aquella jornada hasta la actualidad, lo único que sucedió es que EE. UU. y las potencias occidentales rejuntadas en la OTAN han hecho desastres. Primero en Afganistán, después en Irak y luego en Libia, Siria, Yemen, etc, etc, etc.

Una intervención que cambiaría el paradigma: ahora el enemigo no era algo tangible, alguien a quien se le conocía el rostro. Circunstancialmente podía tener un nombre u otro, una fisonomía u otra, pero cuando ese “terrorista” era abatido, aparecía otro que lo reemplazaba. Algunos señalamos desde aquel entonces que la guerra del imperio norteamericano y las potencias occidentales se había convertido en una guerra a perpetuidad contra los pueblos del mundo. Ya no importaba quién era o de dónde venía, si se oponía a los planes trazados por el imperio, era suficiente para ser automáticamente caracterizado por la prensa hegemónica como “terrorista”.

Según un informe del proyecto Cost of War de la Universidad de Brown, la “Guerra global contra el terrorismo” costó más de 8 billones de dólares (trillones según los norteamericanos). La espeluznante cifra que lleva un 8 y 18 ceros detrás (casi 18 veces el PBI anual argentino medido en dólares). Como si fuera poco, costó la vida de más de 900 mil personas, muchas de ellas civiles.

Las cifras son espeluznantes, pero más atroz es el cinismo y el negocio de la elite norteamericana y occidental que hizo cuantiosos negocios con estas guerras. Todo ese dinero fue a parar a las arcas de grandes corporaciones del Complejo Industria Militar (CIM) como lo señaló recientemente el sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel: “Más del 50% del presupuesto federal de los EEUU va al departamento de Defensa que luego subcontrata a estas compañías. EEUU es una economía de guerra. ¿Cómo haces para tener ganancias en el Complejo Industrial Americano? Si no hay guerra, te la inventas”.

Según el sociólogo y docente en la Universidad de Berkeley, estas corporaciones encontraron en el fisco norteamericano (y de la OTAN) “la gallina de los huevos de oro”. El estado imperial tiene una deuda de cerca de 30 trillones de dólares y una gran porción de ello es producto de su política de guerra a perpetuidad.

La retirada de Afganistán

Lo anterior da cuenta de que lo que está de fondo es perpetrar las guerras, porque lo importante para el CIM norteamericano y su lobby dentro del gobierno americano es seguir generando rentabilidad para sus empresas. Ahora quizás no con el ejército estadounidense en territorio afgano o iraquí, pero sí vendiéndoles armamento a unos y otros grupos. El negocio continúa.

Más allá de que algunes analistas lo hayan planteado como una derrota política del imperio norteamericano y de sus lacayos europeos, ¿realmente perdieron o se retiraron para que el trabajo sucio lo hagan otros mientras siguen sumando dólares a sus abultadas arcas? Tampoco puede desconocerse el dolor de cabeza que podrían significar los Talibanes para potencias emergentes como China e Irán (países fronterizos a Afganistán), o Rusia, país que militarmente resurgió como actor a escala global. De hecho, así lo afirmó el propio presidente norteamericano Joe Biden.

Aquí toman mayor relevancia los análisis del director del portal RedVoltaire, Thierry Meyssan, quien asegura que lo que está sucediendo es parte central de la estrategia trazada por Rumsfeld-Cebrowski según la cual EEUU no debe enfrentarse a potencias como Rusia y China, sino que por el contrario debe convertirlas en “clientes”. “‎Hay que ayudarlas a explotar los recursos de Afganistán, Irak, Libia, Siria y de muchos países más… ‎pero sólo bajo la protección del ejército de Estados Unidos”. Para el analista, el objetivo de Washington es “dominar al mundo desde las sombras y obtener el máximo de capitales”.

La repartija de Medio Oriente

Siguiendo con la línea argumental de Meyssan, las potencias globales se están distribuyendo Medio Oriente en una especie de pacto de Yalta II, donde Francia empieza a jugar un papel nuevamente de ocupante ilegal e ilegítimo en el Líbano, Irak pasa a convertirse en la figurita mediadora en la región (entre Arabia Saudí e Irán), y los EEUU y Rusia reparten fichas.

El problema es que mientras tanto las guerras continúan, el saqueo de esos países sigue intacto (o cambia de manos o de formas), y el sufrimiento y padecimiento de esos pueblos se sigue perpetrando. Hasta que el deseo de libertad de esos pueblos se termine imponiendo.

Cómo repercute el escenario descripto en Nuestra América

Se ha advertido en varias oportunidades que EEUU, para seguir siendo una potencia a nivel global, necesita del control de Nuestra América. Sin el control de lo que consideran su “patio trasero” le sería prácticamente imposible. Y precisamente la retirada de Medio Oriente puede significar una señal de que vuelven a enfocar sus cañones (pero potenciados) sobre nuestro continente.

Como dirían les chilenes, “arto” problema tendrán, porque en Nuestra América no solo los pueblos están demostrando niveles de cansancio espeluznantes sobre las políticas neoliberales, sino porque China y Rusia (fundamentalmente la primera) también comienzan pisar fuerte en estas tierras.

El objetivo sigue siendo el mismo en todos los casos: llevarse los bienes estratégicos de nuestros pueblos al menor costo posible para tener mayores niveles de rentabilidad en sus empresas y poder sostener los niveles de consumo y producción del norte global. Sea en África, en Medio Oriente, en Asia o en Nuestra América el objetivo es el saqueo y la rapiña.

La unidad continental es la única esperanza

Es por ello que el momento histórico que vivimos es crucial. La propuesta de Andrés Manuel López Obrador de sustituir a la OEA con la CELAC o algún otro órgano institucional regional no es ni más ni menos que soltarle la mano a un imperio que históricamente miró por encima del hombro al resto del continente, que saqueó a más no poder a cada país, que fomentó intervenciones militares y que presiona permanentemente mediante distintos mecanismos (como podrían ser las deudas externas).

Lo advirtió el ex vicepresidente boliviano Álvaro García Linera en un reciente artículo publicado: “Vivimos la articulación imprevista de cuatro crisis que se retroalimentan mutuamente: una crisis médica, una crisis económica, una crisis ambiental, y una crisis política. Una coyuntura de enorme perplejidad y angustia”.

Existen enormes desafíos para los pueblos y las fuerzas progresistas y/o revolucionarias del continente: hay que democratizar la política y la economía, luchar contra la explotación, desracializar y descolonizar las relaciones sociales y los vínculos entre los pueblos, despatriarcalizar nuestras sociedades, comprender que somos interdependientes del ambiente donde vivimos, y comprender que solo en unidad y con una mirada internacionalista, solidaria y colectiva podremos salir adelante.

Como diría ese gran compañero llamado John William Cooke: “Cuando culmine el proceso revolucionario argentino (podríamos agregarle “nuestroamericano”), se iluminará el aporte de cada episodio y ningún esfuerzo será en vano, ningún sacrificio estéril, y el éxito final redimirá todas las frustraciones”.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

La guerra olvidada de República Centroafricana

La guerra olvidada de República Centroafricana

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Como su nombre lo indica, este país está ubicado en el centro de África, posee casi 4 millones de habitantes y vive una tragedia que la prensa mundial no trata en los grandes portales. También allí hay conflicto tremendo y las mujeres viven un drama producto de las luchas entre grupos paramilitares tanto musulmanes como cristianos. Otra ex colonia francesa que vive ese fenómeno maldito conocido como “estado fallido”.

Los rebeldes del grupo Seleka, combatientes que se dicen musulmanes y pertenecen a la rama wahabita saudí, ubicados en el norte de República Centroafricana.

Mientras todos cubrían lo de Afganistán, nadie se percataba lo del conflicto centroafricano. Más de una treintena de ONG internacionales han expresado su “profunda preocupación” por la “crisis humanitaria” que sufre República Centroafricana y han reclamado una mayor movilización internacional, en la medida en que la comunidad humanitaria ha recibido menos de la mitad de los 444,8 millones de dólares requeridos para este año 2021. Ni las “fuerzas de paz” de las Naciones Unidas (ONU) estacionadas allí hacen nada, y solo se repliegan en Bangui, la capital, mientras los grupos Seleka y Antibalaka se disputan territorios, fomentando señores de la guerra para apropiarse de los yacimientos de diamantes, oro, gas natural y petróleo. Por supuesto, las multinacionales europeas están allí para pagar mercenarios de un lado y del otro.

Unos 2,8 millones de personas necesitan ayuda humanitaria, más de la mitad de la población, según la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU. Más de la mitad de los ciudadanos pasan hambre en un país en el que hay 1,4 millones de desplazados y refugiados, la cifra más alta desde el año 2014.

En el ámbito sanitario, la situación es igualmente alarmante, habida cuenta de que República Centroafricana tiene la peor tasa de mortalidad infantil de todo el mundo y figura entre los primeros en cuanto a mortalidad materna. La esperanza de vida es de apenas 53 años, también una de las peores del mundo, y en el último año se han detectado brotes de enfermedades prevenibles como el sarampión o la malaria. También está al alza la violencia sexual hacia las mujeres por los grupos Seleka y Antibalaka.

Los rebeldes que se dicen cristianos del Movimiento Antibalaka, ubicados en el sur de República Centroafricana, que han llevado una campaña antimusulmana en el país.

El 13 de agosto de 1960, la República Centroafricana se independizó de Francia. Con el apoyo de los franceses, David Dacko tomó el poder, estableciendo hacia 1962 un Estado de partido único.  El 31 de diciembre de 1965, Dacko fue derrocado por su primo, el general Jean-Bédel Bokassa, quien suspendió la constitución y disolvió la Asamblea Nacional. El 2 de marzo de 1972 se proclamó presidente vitalicio, mariscal el 19 de mayo de 1974, y en 1976 se convirtió al islam adoptando el nombre de Salah Eddine Ahmed Bokassa. En 1976 Bokassa cambió el nombre del país por Imperio Centroafricano y se autoproclamó emperador con el nombre de “Bokassa I” en una fastuosa ceremonia inspirada en la coronación de Napoleón. Sus constantes violaciones a los derechos humanos (matanza de estudiantes que protestaban contra la obligatoriedad de llevar uniforme), entre otros motivos, llevaron a Francia a organizar un golpe de estado en su contra. En la llamada Operación Barracuda, aprovechando que el emperador se hallaba de visita en Libia, las fuerzas francesas (paracaidistas) ocuparon los lugares estratégicos del país y establecieron en el poder al expresidente Dacko. Luego vino una era de inestabilidad política, nuevos golpes de estados y rebeliones militares.

La estabilidad recién llegó en 2012, con el mandatario Francois Bozizé, pero este fue derrocado en 2013. Los grupos musulmanes del norte llagaron a Bangui y tomaron la capital. Eran los Seleka, de ideología wahabita y muy anticristianos. Desde entonces, aparecen las facciones cristianas Antibalaka, que se apoderan del sur del país. En 2014 estalla la guerra civil entre ambos grupos. Hacia el año 2016 recién hay una tregua, cuando el presidente Faustine Tuderá logra calmar la situación, con ayuda de Francia. Pero esto duró poco, porque en 2019 empezó de nuevo la guerra civil crónica del país.

Diamantes, oro, gas natural, petróleo y bosques son las riquezas saqueadas por Occidente en República Centroafricana, mientras fomenta la guerra civil entre facciones.

Los Seleka son facciones guerrilleras de la parte musulmana sunna del norte del país, que reciben ayuda misteriosa de Chad y Sudán, países colindantes. En el sur, cerca de Bangui, están los guerrilleros del grupo Antibalaka, influenciados por el cristianismo evangélico conservador y muy islamófobo.

El país vive sumido en una grave crisis desde la ofensiva lanzada en diciembre de 2020 por de la Coalición Patriotas por el Cambio (CPC), que ha puesto en jaque de nuevo la estabilidad política y social, y aún arrastra los efectos del golpe de Estado de 2013.

A pesar de sus abundantes recursos minerales, tales como las reservas de uranio en Bakouma, petróleo en Vakaga, oro y diamantes, así como maderas, energía hidroeléctrica y tierras de cultivo, el país está fraccionado por donde se lo vea. Los señores de la guerra se sirven de la inestabilidad y venden la riqueza del país a los mejores pagadores occidentales. Francia se queda con las reservas de uranio, gas natural y petróleo. París solo tiene sus 3500 pretorianos estacionados para que el país siga balcanizado, porque así es más sencillo explotarlo. Por eso, no se olviden de República Centroafricana.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

El pueblo de Siria sigue ratificando a Bashar al Asad como garante de unidad nacional

El pueblo de Siria sigue ratificando a Bashar al Asad como garante de unidad nacional

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Bashar Al Asad ganó con el 95,1% de los votos en unos comicios muy cuestionadas por Estados Unidos e Israel. Tanto Washington como Tel Aviv quieren derrocar a Bashar Al Asad y colocar a un gobierno títere filo-occidental. Lo ven como un “peligroso amigo” de la República Islámica de Irán y del Hizbollah del sur del Líbano.

Durante su discurso de investidura, Al Asad aseguró que “el pueblo sirio demostró con su conciencia y patriotismo, que los pueblos no pierden la determinación de defender sus derechos, sean cuales sean los planes de los colonizadores, y que fracasaron gracias a la unidad del pueblo”.

“La conciencia popular es nuestra fortaleza y es el estándar por el cual medimos nuestra capacidad para desafiar las dificultades y distinguir entre la traición y el patriotismo, y entre la revolución y el terrorismo”, agregó.

Al Asad quiere presentarse como el hombre de la reconstrucción, tras haber acumulado las victorias militares desde 2015 con el apoyo de sus aliados, Rusia e Irán, con las que logró tomar el control de nuevo de dos tercios del territorio de Siria.

Siria e Irán reforzaron lazos de amistad frente a las agresiones de Occidente en Oriente Medio.

Su victoria en las presidenciales es la segunda desde el inicio de la guerra, que estalló en 2011 en el marco de la llamada “Primavera Árabe” pero se fue agravando llegando a involucrar a diferentes actores, desde mercenarios extranjeros hasta grupos extremistas como el Daesh, todos experimentos de Occidente para desestabilizar Siria en todo sentido.

Alrededor de 500.000 personas murieron en eventos relacionados a los más de 10 años de guerra en Siria. Además de los muertos, provocó el exilio forzado de millones de personas. Tal panorama creó Occidente en su cruzada contra el gobierno de Al Asad, que sigue resistiendo con un amplio apoyo popular.

Pero no solo el Daesh es un engendro occidental para derrocar a Al Asad. El grupo Muyahidín Jalq (MKO, por sus siglas en inglés) tiene las manos manchadas de la sangre de los sirios desde el inicio de la crisis en 2011, según informes. Ciertos informes desvelados anteriormente por el portal Wikileaks afirman que los miembros de esta organización terrorista que estuvieron instalados durante muchos años en el campo de Ashraf en la provincia iraquí de Diyala, ingresaron a la provincia siria de Daraa tras el estallido del conflicto en el país árabe. La página web Interlink también afirmó que en su momento dos integrantes del MKO fueron enviados a Siria y murieron en ese país árabe.

Al Asad y Putin han creado una alianza firme entre Siria y Rusia frente a Occidente.

Un hecho que prueba la presencia de estos elementos criminales en el territorio sirio es la participación de Abdulá al-Bashir al-Nuaimi, uno de los líderes del denominado Ejército Libre Sirio (ELS), en una reunión de Muyahidín Jalq que se organizó en 2014 en París, capital de Francia, donde ofreció un discurso a los asistentes en el acto.Lo impactante de todo es que esta banda criminal no está incluida en la lista de las organizaciones terroristas de EE.UU., y goza de libertades para organizar cumbres en Europa en contra de la República Islámica de Irán.Los elementos terroristas de Muyahidín Jalq han reconocido que han estado fabricando durante años “mentiras” para proyectar una “imagen horrible” a nivel global sobre Irán. El portal Wikileaks revela que esta organización terrorista antiraní Muyahidín Jalq ha llevado a cabo masacres en Siria para luego hecha la culpa a la República Islámica de Irán.

Horas después de prestar juramento como presidente de Siria y arrancar su cuarto mandato el sábado, Al Asad y su familia se personaron en las calles de Damasco (capital) y comieron bocadillos como la gente en un restaurante en el barrio Al-Midan, en el centro de la ciudad. Las fotos divulgadas en las redes sociales muestran a varios ciudadanos reunidos a su alrededor tomándose selfies con el mandatario sirio y su familia. Además, un vídeo muestra al presidente conduciendo su coche en este barrio entre la multitud de ciudadanos.

No todo es fácil para Siria. El país vive momentos muy difíciles económicamente, porque las sanciones que se le imponen tienen como objetivo desesperar al pueblo. Es tratar de ahogar al pueblo para que comience a levantarse en contra de sus gobiernos. Pero la lección que nos da el país, que se quiere mantener soberano a pesar de todo, es importantísima para el mundo entero. Es más, ahora, después de las elecciones varios países europeos, como Hungría. Grecia, Italia, incluso Arabia Saudita, comenzaron a entablar conversaciones diplomáticas. Arabia Saudita invitó al ministro de Turismo sirio, si bien es un rango inferior, a una conferencia de turismo regional. Hay conversaciones muy por debajo, con algunos países europeos, como Italia, que invitan a funcionarios sirios para que participen en la FAO. Esto no se daba antes. El corte diplomático era muy fuerte en todos los niveles. Se van aceitar los procesos luego de esta elección. Queda claro que la táctica de mantenerse firme y enfrentarse a los proyectos secesionistas y colonialistas, que quiere imponer Occidente, a largo plazo da resultado. Siria es ejemplo de ello.

Al Asad y Fidel. Siria y Cuba han sido dos países amigos desde los tiempos de las batallas en el Movimiento de Países No Alineados en épocas de Guerra Fría.

Siria ha tejido lazos muy fuertes con Rusia y China, más allá de su gran amistad con los iraníes. También se ha acercado mucho a América Latina, siendo solidario siempre con Cuba, Venezuela y Nicaragua. Al Asad condenó el golpe de estado de 2019 contra Evo Morales en Bolivia y felicitó a Andrés Manuel López Obrador por ser un “ejemplar presidente de México”. Por el lado asiático oriental, Al Asad se acercó a la República Popular Democrática de Corea, VietNam y Laos. En el plano africano, se fortalecieron relaciones con casi todas las naciones africanas. Y Siria se ha convertido en un actor muy dinámico en el Movimiento de Países No Alineados.

Propulsado al poder en el año 2000, el oftalmólogo de 55 años logró suceder a su padre Hafez Al Asad, fallecido tras permanecer 30 años en el poder defendiendo los intereses de Siria. Desde entonces, Bashar Al Asad ha logrado crear un gobierno nacional basado en el no alineamiento, con críticas a Occidente y políticas sociales progresistas que reforzaron el estatus laico de la República Árabe Siria.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

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