Un debate estratégico que no puede esperar

Un debate estratégico que no puede esperar

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Desde que comenzó la pandemia, en los medios masivos de comunicación han sucedido decenas de debates alrededor de lo que está bien y lo que está mal, de si los gobiernos priorizan la vida o la economía, de si “la gente” es responsable o no, de cómo haremos para volver a la “normalidad”, entre otras.

En los últimos meses, al menos en Argentina, la mayoría de los debates que se han querido instalar desde las grandes empresas info-comunicacionales (habría que ver cuánto informan en realidad), respondió a una lógica de agresión al gobierno del Frente de Todes que intenta desgastarlo.

Aunque con matices, la narrativa es siempre la misma: Cristina es la responsable de todos los males de la patria; Alberto a veces es un títere de “la yegua”, otras se “cristinizó”, otras es “dialoguista”. Los cañones apuntan todo el tiempo a desgastar o a intentar generar fracturas internas. Nuestro pueblo poco y nada importa en esas construcciones semánticas.

Y estas lógicas (como ya se ha dicho en otras oportunidades) no es casual. Los medios de comunicación oligopólicos responden a sus propios intereses. Si miramos quienes los financian, veremos que las cuentas desde donde salen los billetes son más o menos las mismas: grandes corporaciones internacionales y/o las grandes empresas locales.

Desde esta lógica, es por demás entendible que los medios de mayor alcance respondan a quienes los financian. Desde que la prensa vio la luz siempre hubo un interés político detrás. Ya sea la presa que contaba la revolución (sea de Mariano Moreno o de Simón Bolívar), o las que respondían a los intereses de las oligarquías locales, por citar una, el diario de los Mitre.

En la actualidad estas empresas lucrativas, disfrazadas de medios de comunicación, ya no sólo seleccionan qué y cómo contar para sacar réditos económicos, sino que se han convertido en un arma de guerra simbólica que permanentemente atacan toda idea que no los represente. En definitiva, los grandes medios casi en su totalidad, son el brazo armado -semántico- de las distintas vertientes de las oligarquías locales y/o grupos conservadores (y ricos) de éste o de otros países.

Desde esta óptica se puede entender por qué muchos medios dan lugar a personajes de diversa índole que no hacen más que confundir mediante la tergiversación o la mentira más descarada. Ejemplo de ello son personajes como Espert o Miley y decenas de economistas liberales que declaran el apocalipsis. Qué decir de el tiempo de pantallas en tv, de aire en radios o de caracteres en notas escritas.

Recientemente el filósofo mexicano Fernando Buen Abad publicó un interesante artículo titulado “Un inmenso archipiélago inconexo”. En dicha publicación analiza la inmensa y riquísima cantidad de experiencias comunicacionales que tienen los pueblos de Nuestra América. La lamentable particularidad de estas es que están desconectadas entre sí.

Aquí una pregunt a les lectores ¿a qué medios recurren cuando quieren saber qué pasó en alguna provincia de nuestra extensa Argentina? Y si quieren saber qué pasa en Brasil, en Chile, en Bolivia, en Uruguay, en Venezuela o en algún país hermano del continente ¿en qué medio buscan esa información? Esos medios a los que recurren ¿De dónde sacan la información que publican? Quienes hagan el ejercicio de seguir el hilo conductor, seguramente podrán observar que las fuentes de información originales son casi siempre las mismas.

En relación con esto último Buen Abad señaló recientemente que “de los más o menos 6 mil medio más importantes que hay en el mundo, están en manos de 8 personas”. Una concentración fabulosa de las herramientas de producción comunicacional, de los modos de producción y de las formas narrativas. Estos medios no sólo representa un enorme poder económico, sino también político e ideológico. Es la “fase imperial de la comunicación” que está íntimamente relacionada con las otras 2 grande industrias del planeta: la industria militar y la industria bancaria y/o financiera.

Esto explica por qué se generó tal revuelo cuando el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner presentó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que regulaba no sólo la cantidad de propiedades que podía tener cada grupo empresarial, sino que diversificaba la cantidad de voces, dando mayor preponderancia a medios sin fines de lucro y a medios estatales en todos sus niveles.

Algo similar ocurrió cuando Alberto decretó a las telecomunicaciones (Internet, telefonía celular y televisión por cable) como servicios básicos, dando al Estado la potestad de autorizar o no aumentos en sus tarifas. La virulencia mediática se hizo sentir aún más luego de ese anuncio.

En la misma línea fue el reciente lanzamiento del Plan Conectar que retoma el trabajo sobre la construcción de satélites propios, ampliación y mantenimiento de las redes de tendido de fibra óptica, entre otras. Plan que recupera el Conectar Igualdad que el macrismo había borrado de un plumazo al igual que los artículos más significativos de la tan vilipendiada “Ley de Medios”.

Todo lo antes dicho pone de manifiesto la importancia estratégica que tienen los medios de comunicación. No sólo por la concentración que ya existe, sino por el rol desestabilizador que están jugando muchos de estos medios en las democracias de la región.

Como se señalaba en el artículo “El mayor virus en siglos no se llama COVID-19”, el Responsable de Comunicaciones Digitales de Enel Argentina, Juan Pablo De Santis, arroja algunos interesantes datos sobre el consumo de medios digitales en este 2020. No casualmente los tres multimedios más consumidos son los que operan política y permanentemente para intentar deslegitimar al gobierno del Frente de Todes.

Ante la situación que se vive en Argentina, resulta cuanto menos llamativo, ver que la triada Clarín, La Nación e Infobae sea de los medios que más pauta oficial reciben. Y aquí es sumamente necesario profundizar las reflexiones que vienen de larga data: si los medios de comunicación, usufructúan el espacio radioeléctrico que es propiedad del Estado ¿por qué el Estado les da mayor cantidad de pauta oficial a los medios más grandes? ¿Acaso no debería ser a la inversa y que ese dinero que sale de las arcas públicas vaya al fomento de medios comunitarios o cooperativos para facilitar su crecimiento y la multiplicación de voces?

Estas preguntas van junto a las miles de discusiones y luchas que han venido realizando los distintos medios populares, las federaciones e instancias organizativas como FARCO, desde la vuelta de la democracia hasta hoy. Ahora, si hoy los medios hegemónicos se están convirtiendo -además- en un problema de seguridad nacional ¿por qué seguir financiándolos? Incluso más, si la información es un derecho ¿por qué algunos puede usufructuar el espacio radioeléctrico si éste es propiedad del Estado Nacional?

Muy distinta es el tipo de relación que construyen los medios comunitarios o cooperativos que mayoritariamente son herramientas comunicacionales del pueblo, que casi en su totalidad trabajan con sus comunidades más cercanas. Estos aportan a la construcción de ciudadanía, de comunidad ¿Acaso los medios hegemónicos hace algún aporte así o sólo son empresas que venden información? De hecho hoy por hoy se podría afirmar que en muchas oportunidades mienten descaradamente y cuando se descubre la mentira, o no se retractan o lo hacen en una perdida oración en la última página o último minuto de tal o cual programa.

Es evidente que si el pueblo argentino pretende una mejor democracia, las preguntas antes realizadas deberían -necesariamente- ser discutidas a fondo. Y ese debate no puede quedar sólo en aquelles compañeres que nos dedicamos al periodismo o la comunicación social, requiere que se dé tanto en las instituciones del Estado, como en las organizaciones populares y en la sociedad toda. La comunicación es un debate estratégico que no puede esperar.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Es el sentido común, estúpido: derechas y shock económico en Uruguay

Es el sentido común, estúpido: derechas y shock económico en Uruguay

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El gobierno de la coalición de derechas liderado por el presidente Luis Lacalle Pou cumplió los primeros seis meses de gestión y ya ha dado muestras claras de sus políticas de shock económico de corte neoliberal. Tres pilares fundamentales son los que llevan adelante estas políticas: la Ley de Urgente Consideración, el presupuesto quinquenal y la negociación salarial, donde en el 2020 los trabajadores están condenados a la primera pérdida salarial luego de quince años consecutivos de aumentos por encima de la inflación.

Arriba los que luchan: Los de arriba también luchan

“Es la economía, estúpido” reza la famosa frase de James Carville. El ex asesor de Bill Clinton en 1992 inmortalizó esa frase y en cuatro palabras noqueó retóricamente a George Bush en la campaña electoral estadounidense. Pero también es la disputa de sentido a través de los discursos, el lenguaje, lo semiótico; o lo que muchos llaman la batalla cultural.

Hoy la estrategia comunicacional es fundamental a la hora de blindar a los gobiernos a través de granjas de bots, call centers, trolls en redes sociales y los ya clásicos medios masivos de comunicación. El proyecto neoliberal de la AltRight liderada por Steve Bannon con la Internacional del Terror, conjuga lo económico-político con ganar cada vez más terreno en la construcción de un relato que justifique y legitime sus políticas de ajuste y saqueo.

A la par va diagramando sus enemigos internos, depositarios de todos los males de la nación y enemigos del desarrollo de los países.

En América Latina los enemigos de la nación los define la oligarquía y la burguesía local dueña de los medios de comunicación, la industria y la banca. La lista es larga, pero hay varios que son comunes a varios países: sindicalistas, líderes sociales, campesinos, indígenas, estudiantes, feministas, periodistas, entre otros.

El gobierno coaligado de derechas en Uruguay, en esta tarea por la disputa del sentido, ha dejado ya varias frases como perlas en un collar que evidencia a dónde apuntan sus dardos. Su proyecto no es solamente un ajuste a la clase trabajadora y una transferencia de recursos de abajo hacia arriba. El presidente lo deja claro con sus hechos, es el mismo proyecto que el macrismo argentino, pero ha aprendido de sus errores.

En más de una ocasión sus ministros han realizado declaraciones que testean el termómetro social. Si resulta negativa la reacción popular, el presidente raudamente retrocede en sus pasos, dejándolo así como un mandatario sensato, que escucha y tiene “la marcha atrás nuevita” en sus propias palabras; pero no es más que un sí pasa, pasa.

FA: sería “sano para la democracia” que Pablo Da Silveira renuncie - ECOS UY

Entrevistado por el programa Mejor dicho, portal de entrevistas de estudiantes de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la privada Universidad Católica, el Ministro de Educación y Cultura Pablo da Silveira, dijo que «a la Federación Nacional de Profesores (Fenapes) la levantan (sus noticias) los periodistas o estudiantes de periodismo que preguntan por Fenapes». Continúa diciendo “para darte una idea, en Uruguay hay más de 60 mil docentes. Mirá la cuenta oficial de Twitter de Fenapes, tiene algo así como 1.500 seguidores. Fenapes no es un actor relevante en la vida educativa», sentenció da Silveira.

Lo que a primer golpe de vista resulta hilarante o tragicómico, es un ataque sistemático y premeditado a los sindicatos como organizaciones de lucha, que hasta el momento, son las únicas que le están haciendo frente al oficialismo. La prédica contra los sindicatos, sus herramientas de lucha (paro, huelga, ocupación, movilización) sufren intentos de deslegitimación constante.

Pero parece que el recorte a la Universidad de la República durante cinco años, que entre otras cosas, es la encargada del 80% de la investigación del país, es menos nocivo que un paro de 24 horas.

Da Silveira forma parte de los intelectuales orgánicos de la derecha más destacados. Es creador de la Fundación Impulso, que trabaja con liceos privados con fondos públicos en contextos carenciados donde se selecciona a los estudiantes. La misma “surge de la idea y desafío de un grupo de amigos: Marcelo Guadalupe, Elbio Strauch, Ernesto Talvi, Nicolás Herrera y Horacio Hughes”, según dice la página web de la institución.

El Ministro de Educación escribió un libro en 2009 titulado “Padres, maestros y políticos. El desafío de gobernar la educación”, otra muestra del especial interés de la oligarquía nacional en la educación como un terreno en disputa, que a sus ojos, todavía tiene mucho espacio para mercantilizar. La educación como ariete en la formación de los futuros ciudadanos como emprendedores, consumidores y liberales anticolectivistas.

Ramón Díaz - 10/01/2017 - EL PAÍS Uruguay

Como anécdota en esta enredadera financiera-ideológica, Pablo da Silveira escribió un libro con Ramón Díaz -máximo exponente del neoliberalismo uruguayo- “Diálogo sobre el liberalismo”. Como consta en su currículum, Da Silveira fue financiado por una beca de la ultraderechista Fundación Atlas.

El Centro de Estudios de la Realidad Económica Social (Ceres) publicó un informe que mide la pobreza de manera distinta al Instituto Nacional de Estadística (INE). Según la línea de pobreza fijada por el INE, el 8,8% de la población estaba en situación de pobreza en 2019, o sea, tenía un ingreso inferior a 14.311 pesos mensuales. Esto representaba unas 308.000 personas pobres

Si se complementa este dato con el índice de carencias socioeconómicas de Ceres, la cantidad de personas que vive en condiciones de pobreza asciende a 516.000. El Ceres fue dirigido por Ernesto Talvi, ex Ministro de Relaciones Exteriores del oficialismo y forma parte de la Red Atlas, red de think tanks y ONGs financiadas por la USAID.

El mentor de Talvi fue justamente Ramón Díaz. El dimitido canciller ahora se dedica a la formación de cuadros políticos y técnicos del sector Ciudadanos del Partido Colorado. Se graduó como economista en la Universidad de la República, es Doctor en Economía y MBA en Finanzas de la Universidad de Chicago. Un Chicago Boy a la uruguaya, que en 1990 se integró al equipo de asesores del presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Ramón Díaz, dirigiendo la Política Económica del BCU entre 1990 y 1995.

La medición de la pobreza del Ceres viene a reforzar dos tesis repetidas hasta el hartazgo: que los gobiernos progresistas dejaron a los países en ruinas y que vivimos por encima de nuestras posibilidades. Ergo, el ajuste es necesario.

Los de siempre

Uno de los mayores exponentes de la oligarquía uruguaya Gabriel Capurro, presidente de la Asociación Rural del Uruguay, en el cierre de la exposición anual de estancieros y terratenientes del campo, expresó que “Aunque todos podemos estar de acuerdo en que la desigualdad extrema no es deseable, la realidad es que la desigualdad de ingresos va a existir siempre.”

Una confesión de clase que se reitera todos los años en dichos discursos y un guiño al concepto acuñado por Milton Friedman sobre “la tasa natural de desocupación” que no hace más que implantar en el imaginario colectivo la concepción de que exista gente sin trabajo, sin techo, sin educación ni salud como algo de la naturaleza, inmutable y por ende no hay nada que hacer por ello.

Azucena Arbeleche cantó Las 40

Pronósticos

Por su parte, la ministra de Economía, Azucena Arbeleche, manifestó: “parece que lo peor ya pasó.” Simil a los “brotes verdes” macristas o “la luz al final del túnel” de la ex vicepresidenta argentina Gabriela Michetti. Olivier De Schutter, experto de la ONU, afirmó que “las peores consecuencias de la crisis sobre la pobreza están aún peor”.

La británica The Economist, señaló que en el segundo trimestre del año 2020, Uruguay registró una caída de 10.6% en el PBI en términos interanuales. Entonces, ¿lo peor ya pasó o está por venir?

Artículos del oficialista diario El País aconsejan cómo utilizar el automóvil pero ahorrando nafta y cómo poder consumir alimentos vencidos. Un homenaje en vida a su gemelo argentino Clarín cuando aconsejaba comer tierra para adelgazar o “una escapada mental” para tener vacaciones en tu cabeza.

Otra de la postura de los intelectuales orgánicos del neoliberalismo es que niegan la dicotomía izquierda y derecha. Nunca se asumen como de derecha, pero niegan ser de izquierda y por otro lado ven izquierdistas en todo lugar cuando la hegemonía cultural, mediática y académica a nivel mundial es comandada por el neoliberalismo. Por citar un solo ejemplo, seis mil medios de comunicación con peso alrededor del globo están controlados por ocho personas.

Dos excepciones en el mar de la denunciología de la izquierda, como diría el comunicólogo uruguayo Aram Aharonian, han aparecido este año en formato de programas periodísticos: Legítima Defensa y La Letra Chica. Ambos han saltado la barrera de los canales privados de televisión superándolos en puntos de rating por aprovechando la plataforma Youtube. Pero con eso solo no alcanza.

La disputa por el sentido común; un sentido común de liberación, diverso, que contemple a las grandes mayorías y eleve la dignidad popular, es una batalla asimétrica, donde las organizaciones sociales corren en franca desventaja, pero es necesaria, urgente y se nos va la vida en ello.

Artículo publicado originalmente en estrategia.la

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio…se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

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