El conocimiento científico al servicio de la soberanía nacional

El conocimiento científico al servicio de la soberanía nacional

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Con la presencia de autoridades de los Ministerios de Ciencia, Tecnología e Innovación; Comercio Internacional y Culto; Ambiente y Desarrollo Sostenible; Agricultura, Ganadería y Pesca; Turismo y Deportes; Defensa y Seguridad, hace algunos días se llevó a cabo el relanzamiento de la iniciativa Pampa Azul.

La reunión estuvo encabezada por el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, Roberto Salvarezza, quien luego de agradecer a sus colegas de gabinete por estar presentes en esta primera reunión del Comité Interministerial de la iniciativa Pampa Azul, recordó la presentación en 2014 a cargo de Cristina Fernández de Kirchner, “que apuntaba a poner más conocimiento en el Mar Argentino con la idea no sólo de aumentar su productividad, sino también de visibilizar nuestra soberanía en territorios donde Argentina sufre la depredación de sus recursos naturales”. 

En referencia a esta primera reunión, el titular de la cartera científica remarcó la importancia de retomar el espíritu de lo que fue Pampa Azul en sus inicios y de la importancia del conocimiento científico y ambiental aplicado a la producción y a la soberanía: “Esto demuestra la voluntad política de este gobierno de caminar hacia el mar argentino”.

Roberto Salvarezza

Un paso hacia la incorporación efectiva del mar al territorio nacional

Investigar el mar argentino fue una de las metas que se propuso el Ministerio de Ciencia y Tecnología en 2014. Así nació “Pampa Azul”, una iniciativa de las Organizaciones de la Sociedad Civil, apoyada por profesionales de las ciencias marinas, que conformaron el “Foro para la Conservación de Mar Patagónico y Áreas de Influencia”.

La idea inicial fue promover políticas y medidas para la preservación del Ecosistema Marino Patagónico con una mirada de gran escala, inspirada en que los procesos del ecosistema y sus componentes vivos trascienden las fronteras políticas.

La intención era la fortalecer la presencia en la plataforma continental de la Argentina y demás espacios marítimos bajo jurisdicción nacional, con el fin de consolidar el dominio efectivo sobre nuestros bienes comunes y brindar apoyo científico a la política exterior argentina en el Atlántico sur.

Pero además se contemplaron metas a mediano plazo, como la de intentar generar productos científicos de excelencia, comenzado por las áreas más productivas del Mar Argentino; y otras a largo plazo como la determinación de la futura configuración geopolítica del Atlántico Sur y a la presencia de la Argentina en la Antártida.

Concretamente, Pampa Azul no sólo colaboró con la creación de políticas públicas, sino que también impulsó el desarrollo de campañas científicas para la investigación oceanográfica y la prospección de la diversidad marina, con participación de distintos buques del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas, la Prefectura Naval Argentina y la Armada Argentina.

Como el programa era muy costoso, en 2015, el Gobierno nacional envió al Congreso el Proyecto de Ley N° 27167 (PROMAR), mediante la cual se creaba el Programa Nacional de Investigación e Innovación Productiva en Espacios Marítimos Argentinos, y posteriormente se designó al Ministerio de Ciencia y Tecnología como Autoridad de Aplicación. La norma, promulgada en septiembre de ese año, consta de ocho artículos dentro de los cuales se desarrollan los lineamientos generales y específicos para el fortalecimiento de la presencia soberana del país en el Mar Argentino, pero además tiene como uno de sus principales objetivos atender la iniciativa Pampa Azul.

Entre los aportes científicos que derivan del programa Pampa Azul en pos del apuntalamiento y ampliación de la soberanía nacional, se pueden destacar: el incremento en el conocimiento de base de nuestro mar y sus ecosistemas (considerados como altamente productivos a nivel global); la generación y el manejo de nuevas Áreas Marinas Protegidas; el desarrollo de capacidades tecnológicas vinculadas al aprovechamiento sustentable de los recursos (biológicos o energéticos) de nuestra plataforma continental; la sustitución de importaciones; la generación de puestos de trabajo genuino y calificado, y la ocupación activa y productiva (en el más amplio de los sentidos) de nuestro territorio marino. 

En 2015, sólo el 1,5% del PBI provenía del mar, por lo que la meta era llegar a un aporte potencial de entre el 10 y el 15%: para ello, debía incrementarse adecuadamente la inversión en investigación, innovación tecnológica y desarrollo productivo.

En marzo del año 2016, la Comisión del Límite Exterior de la Plataforma Continental (CLPC), un órgano científico integrado por 21 expertos internacionales de reconocido prestigio y creado por la Convención sobre Derecho del Mar (CONVEMAR) de la ONU,  aceptó por unanimidad el pedido que el Gobierno argentino había hecho unos años antes, de ampliación de nuestra Zona Económica Exclusiva, de 200 a 350 millas náuticas.

Argentina pasó a contar con 1.700.000 km2 de territorio marino nuevo para administrar, sumándose así a los 4.800.000 km2 que ya conformaban su ZEE. Sobran las palabras respecto al significado concreto -y simbólico- que esta decisión de la ONU tiene ante nuestro reclamo histórico de soberanía sobre las Islas Malvinas e Islas del Atlántico Sur.

La agenda del ajuste

Desde octubre de 2016, momento en el que fue presentado en el Congreso de la Nación el presupuesto para 2017, el primero que presentaba el Gobierno de Mauricio Macri, el área de Ciencia y Técnica vio reducida su participación en el mismo, lo que motivó una gran cantidad de medidas de fuerza a nivel nacional, que culminaron con una toma del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Desde el 10 de diciembre de 2015, se profundizó incansablemente en un modelo que significó la pérdida de soberanía científico-tecnológica. Bajo una agenda de ajuste, la reestructuración del Estado y el endeudamiento externo, se inició un camino de desmembramiento sistemático y políticamente planificado de las instituciones de ciencia y técnica.

En este sentido, la Ley PROMAR recibió tan solo 4,7  millones de pesos, incumpliendo con el piso de 250 millones que demandaba la ley. Si bien ese monto fijo tenía poco sentido práctico por que la inflación crecía a pasos agigantados, esa suma inicial hubiera permitido dar inicio real a la mayor parte de las líneas de investigación y desarrollo que la iniciativa Pampa Azul preveía. El dinero asignado por la Alianza Cambiemos no alcanzaba para costear ni el combustible de los buques oceanográficos para realizar las campañas.

Pampa Azul evidenció que el proyecto neoliberal tiene en sus más importantes consecuencias, y objetivos, la disminución y, en algunos casos, hasta la destrucción de toda iniciativa que contribuya a la soberanía nacional en los planos político, económico y tecnocientífico.

Caminando la soberanía

Con Pampa Azul, por primera vez en décadas, la Argentina definió una política de Estado destinada a integrar el espacio marítimo al desarrollo nacional, para lo cual, se establecieron objetivos, pero también un plan de acción con recursos económicos, técnicos y humanos.

En este sentido, el potencial de un programa como Pampa Azul, tanto en el plano económico, como en el geopolítico es, sin dudas, de una importancia sustancial. La oportunidad que presenta la reestructuración de un nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, implica poder volver a caminar un plan de acción para hacer de la soberanía de nuestro mar, una realidad efectiva.

Como dijo Salvarezza, hoy “volvemos a priorizar la soberanía en el Atlántico Sur, y ahí también está la pesca ilegal, el ingreso de buques a la zona marítima argentina, que depredan y regresan a aguas internacionales”.

Conocer en profundidad el mar genera mejores condiciones para aprender a cuidarlo y defenderlo. No hay que olvidarse que nuestro país se enfrenta a una disputa histórica vinculada a la soberanía de una parte muy importante de su mar territorial con el Reino Unido. Esto hace particularmente estratégico el desarrollo de una iniciativa como Pampa Azul, porque no hay mejor forma que reclamar la soberanía sobre un territorio que mediante el conocimiento profundo del mismo.

Después de cuatro años de una intencionada entrega de nuestros bienes comunes, es un orgullo que la soberanía comience a materializarse nuevamente a través de la acción del Estado. Esa es la verdadera Revolución de la Alegría.


Miranda Cerdá Campano
Miranda Cerdá Campano

Nací en Chubut y milito porque no hay mejor manera de transformar el mundo. Soy hincha fanática de San Lorenzo y fundamentalista de la Vuelta a Boedo, lloro por todo y no sé cómo explicarle a la gente lo mucho que me gusta la palta.

Ciencia, Tecnología e Innovación con perspectiva de género

Ciencia, Tecnología e Innovación con perspectiva de género

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

POR JONATAN PEREZ*

El pasado jueves 4 de junio se oficializó la creación del Programa Nacional Para la Igualdad de Géneros. Este programa, creado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación en colaboración con el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad y el Observatorio de Violencia Laboral y de Género, busca terminar con una realidad: si bien la mayoría de las investigadoras son mujeres, son minoría dentro de los espacios mejor valorados, con altos rangos y posiciones jerárquicas.

Estas estadísticas surgen del diagnóstico nacional del sistema científico y tecnológico realizado en los últimos años, en el que se concluyó que si bien las mujeres que trabajan en el sector de CTI son mayoría, se profundiza la brecha de género en posiciones jerárquicas, en el acceso al financiamiento y en la producción científica y tecnológica, entre otras. A su vez, el diagnóstico echa luz sobre la participación desigual en algunas disciplinas científicas y especialidades en STEM en las que hay escasa representación femenina.

Cabe destacar que dichas estadísticas no han diagnosticado la situación de otras identidades de género ya que aún no se dispone de registros que logren superar el binarismo.

Fuente: Estadísticas de Género en Ciencia, Tecnología e Innovación

Ahí es cuando entra en juego el Programa Nacional Para la Igualdad de Géneros, el cual tiene como objetivos garantizar la participación igualitaria de las mujeres y la población LGTBIQ+ en todos los niveles y ámbitos del sistema científico-tecnológico y promover la incorporación de la perspectiva de género en los procesos de investigación, desarrollo e innovación desde su propio diseño. También, propone hacer de las instituciones de ciencia, tecnología e innovación, ambientes propicios para el desempeño y el progreso con igualdad.

En su presentación, la Secretaria Ejecutiva del Programa, María Victoria Tignino, consideró que “la puesta en marcha de este proyecto es parte del trabajo que venimos realizando al interior del Ministerio, generando indicadores y un diagnóstico de la situación de los géneros en el sistema científico-tecnológico. Tener un programa no es un punto de llegada sino de partida, una expresión del compromiso del Estado con la política de género y un desafío para generar proyectos para reducir la brecha de género en todos los sectores, mejorar las políticas de cuidado y ofrecer espacios libres de violencia”.

Para la presidenta del CONICET, Ana Franchi, “la creación del Programa Nacional por la Igualdad de Géneros en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación es el resultado de muchos años de lucha por la equidad en nuestras instituciones de ciencia y tecnología. Este programa permitirá reforzar la búsqueda de igualdad en la participación y promoción de los distintos géneros dentro del sistema científico tecnológico”.

Por otra parte y también referido a que las desigualdades de género atraviesan todos los ámbitos laborales, la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCYT) lanzó ese mismo jueves 4 de junio el área de Política Transversal de Género y Diversidad Sexual de la Agencia.

La presentación virtual estuvo a cargo de Paula Lenguita, responsable del área de Género; Dora Barrancos, ex integrante del directorio del CONICET y referente en materia de ciencia y género; Fernando Peirano, presidente de la Agencia; María Alejandra Zinni, representante del Directorio de la Agencia; y Laura Toledo, directora del Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC) del MINCYT.

En esta presentación, Paula Lenguita contó que la tarea de la Agencia se enfocará en tres aspectos clave: “En primer lugar, tener un compromiso en la valorización de las capacidades de las mujeres en todos los terrenos de la ciencia, tecnología e innovación. Un segundo elemento es la cuestión de las tareas reproductivas y de cuidado. Esta pandemia hizo que, forzosamente, las instituciones empiecen a asumir los compromisos que requiere enfrentar la desigual distribución de esas tareas. En tercer lugar, fortalecer y promover los liderazgos femeninos a la hora de formar equipos de trabajo”

El cierre estuvo a cargo de Dora Barracos quien declaró que “en el ámbito científico muchas veces se ve una autoimpugnación, donde a las mujeres les cuesta manifestar una situación reivindicativa, subjetiva, ante la desigualdad de género, porque consideran que eso significa herir la objetividad de la ciencia. Por eso, auguro que esta iniciativa sea un programa vigoroso y vertebral. La no democracia derivada de las circunstancias de género en ciencia no es solamente un problema de moral, sino que la ciencia y la tecnología se pierden extraordinarias oportunidades de creatividad”.

Este accionar del hoy Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación que viene a revalorizar la ciencia de nuestro país y el trabajo de muchas de las investigadoras no es nada nuevo ya que la igualdad fue uno de los ideales principales desde el inicio de la gestión. La designación de Carolina Vera como Jefa de Gabinete del MINCYT y la de Ana Franchi como Presidenta del CONICET fueron los primeros pasos, en conjunto con el proyecto de modificación de la Ley N°25.467 de Ciencia, Tecnología e Innovación que obtuvo media sanción a fines del año pasado. Tal parece que a 6 meses del cambio de categoría de Secretaría a Ministerio, vamos camino a reconstruir un país y una ciencia para todes.


De humor ácido, bastante particular. Un poco friki, un poco otaku. Le dicen "Chino"
desde siempre y eso no lo cambia por nada. Apuesta por la comunicación popular,
por eso intenta ser productor de la gloriosa No Se Mancha, columnista en Columna
Vertebral, y escritor de la Trinchera. Un colgado que deja siempre todo para
ultimo momento, lo único que puede llegar a garantizar es que va a llegar
tarde así sea en la esquina de su casa.

Links: 
https://revistatrinchera.com/2019/11/17/conicet-camino-a-reconstruir-un-pais-de-todxs/
https://revistatrinchera.com/2019/12/18/ciencia-tecnologia-e-innovacion-del-abandono-a-la-recuperacion-del-ministerio/
https://www.argentina.gob.ar/noticias/el-ministerio-de-ciencia-tecnologia-e-innovacion-creo-el-programa-nacional-para-la-igualdad
http://www.unsam.edu.ar/tss/politica-para-la-igualdad-de-genero-en-ciencia/

Entre desafíos y certezas: construyendo soberanía científica

Entre desafíos y certezas: construyendo soberanía científica

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Por Melina Cianis* y Victoria Rodríguez Zanchín**

Vivimos en una sociedad en la que la ciencia y la tecnología forman parte esencial de todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana: desde nuestras formas de producción, nuestras prácticas en salud, alimentación y educación, hasta nuestra propia comunicación. La construcción de ese conocimiento científico es crucial para el funcionamiento de cualquier país, ya que permite desarrollar tecnologías para afrontar las diversas problemáticas territoriales.

Sabemos también que el desarrollo científico-tecnológico no es algo que se encuentra librado al azar, ni constituye un ente autónomo y autogestionado. Por el contrario, está relacionado directamente con decisiones políticas que se toman, dependiendo de las circunstancias e intereses puestos en juego, desde los gobiernos, instituciones, ministerios, y otra infinidad de entidades -y personas- involucradas.

Es ahí donde radica la importancia de poner en un primer plano la producción de conocimiento científico desde la estructura del Estado, no solo a través de su financiamiento como materia de inversión, sino también constituyendo al sector como una herramienta para la producción de políticas públicas que impliquen definiciones soberanas e independientes sobre cuáles son nuestras prioridades en temas de desarrollo tecnológico, algo fundamental para trazar el camino en la búsqueda de la sociedad que queremos construir y de un buen vivir para nuestros pueblos.

Hoy, el mundo se encuentra en medio de un imperativo ético y moral, en donde la definición de priorizar la economía o la vida de las personas está en manos de los gobiernos de los diferentes países. Nos encontramos atravesando una pandemia donde el fortalecimiento de las políticas de salud pública se torna crucial para enfrentar la situación de emergencia sanitaria. Nuestras defensas son bajas, y corremos a contrarreloj ya que el virus no anunció su llegada. En Argentina, les trabajadores de la salud, científiques, docentes y comerciantes están en la cancha jugando un partido que aún no hemos ganando. Las direcciones políticas son claras, y gracias a ellas estamos en una de las situaciones más controladas a nivel mundial, donde además de contener la enfermedad, le damos batalla ¿Pero quién es el equipo contrincante? ¿El virus? ¿A qué nos enfrentamos realmente?

Dos modelos de país salen a la superficie en este contexto de emergencia sanitaria: el de un país oprimido y a su vez opresor con su propio pueblo, dependiente del imperio y que aplica la misma fórmula de privatizaciones como moneda corriente y el ajuste como método de gobierno, que detiene hospitales y abre puertas a empresas multinacionales, que define la economía por sobre las vidas, un país de ricos para ricos; y en la contracara, un país con su propio horizonte de desarrollo, que apuesta a lo público como base de contención social, que construye un Estado presente y co-participativo, y que sin titubear prioriza las vidas por sobre la economía.

Ahora no es tan solo el virus, sino la obligación de que con él también enterremos al neoliberalismo que tantas vidas se ha llevado. La batalla es contra aquello que hace poco más de cuatro años tomaba el poder en Argentina y desmantelaba ministerios, reduciéndolos a Secretarías y dejando en una situación de extrema vulnerabilidad a todos los sectores que estaban bajo sus alas. El intento de privatización de ARSAT y la suspensión del ARSAT III, los hospitales parados y los insumos de salud estancados en depósitos, las tarifas cada vez más altas y los salarios cada vez más bajos, los recortes al CONICET y el desmantelamiento del sector científico-tecnológico, las graves condiciones edilicias de instituciones educativas, el desfinanciamiento a programas como Conectar Igualdad, y tantas otras cosas más, hoy nos dejan en una fuerte desventaja para combatir el virus. El enemigo, más que invisible, es tangible: lo enfrentamos cuando nos proponemos nuestra propia independencia, la que alcanzamos luchando por construir un país soberano.

La victoria de la fórmula Fernandez-Fernandez, demostró que el pueblo argentino trazaba un horizonte distinto, y evidenció la necesidad de construir espacios para el fortalecimiento y la consolidación de derechos humanos básicos para nuestra sociedad. Los ministerios de Ciencia, Tecnología e Innovación, de Salud, de las Mujeres, Géneros y Diversidad y de Educación, hoy se tornan imprescindibles para abordar esta emergencia sanitaria. 

El desarrollo de los respiradores artificiales, la impresión de máscaras 3D, los análisis del impacto social del aislamiento obligatorio, el diseño de modelos matemáticos de propagación de enfermedades son, entre tantos otros proyectos que se están llevando adelante, muestras concretas de que existe una decisión política de superar el mito liberal de la concepción meritocrática e individualista de la “libre investigación”, para poner de manifiesto la calidad de les intelectuales argentines y su disposición frente a las problemáticas sociales.

Tenemos la posibilidad de proyectar y fortalecer las bases estructurales necesarias para garantizar el cuidado de la población frente a cualquier adversidad. Argentina posee profesionales que se encuentran a la altura de llevar adelante soluciones concretas frente a las problemáticas territoriales. Tal es así, que nos encontramos según la Organización Mundial de la Salud, dentro de los países que pueden desarrollar una vacuna para darle fin a esta terrible pandemia. Nuestro desarrollo científico debe estar ligado, y tener como único horizonte, aportar a la construcción de un conocimiento situado. Roberto Salvarezza, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, nos propone este camino, y puso a toda la comunidad científica a trabajar frente a la contención del COVID-19.

“Es una crisis tremenda, un desastre sanitario que ha venido a ponernos ante el desafío de refundar el compromiso de la ciencia con la sociedad, y nos está dando la oportunidad de devolverle a ésta, aunque sea mínimamente, todo lo que ha invertido en nosotros. Se trata de un compromiso que se puso de manifiesto en la respuesta inmediata y eficiente de las científicas y los científicos de todo el espectro de disciplinas, derribando las falsas dicotomías que se quisieron instaurar o profundizar tiempo atrás, como la de ciencia útil y ciencia inútil, ciencias básicas y aplicadas, o duras y blandas. Hoy están todas al unísono respondiendo con celeridad para ocupar el lugar que les corresponde, al servicio que le debemos a la sociedad” afirmó Gloria Chicote, directora del CONICET La Plata.

Algunos días atrás, Roberto Salvarezza anunciaba el desarrollo, por parte de un equipo de científiques argentines encabezado por la viróloga Andrea Gamarnik, del primer test serológico para el coronavirus SARS-Co-V-2, un producto 100% nacional, el COVIDAR IgG. Este avance nos permite librarnos de la dependencia de los kits provenientes de Estados Unidos o de Europa, que poseen un costo mayor y limitan la capacidad de aplicaciones por semana. El desarrollo científico soberano se consolida como un pilar fundamental para llevar adelante la construcción de políticas que hagan a una mejora sustancial de la calidad de vida de nuestro pueblo.

Asimismo, se anunció un aporte relevante para las estrategias de control de la pandemia: la construcción del nuevo kit de testeo rápido para detectar el coronavirus SARS-Co-V-2, en un desarrollo exclusivamente nacional, con una producción sencilla y de bajo costo, que permite realizar hasta cincuenta mil testeos por semana. El NEOKIT-COVID-19, primer test molecular argentino para la identificación del virus, se constituye como un logro más de la producción científico-tecnológica, para combatir la pandemia y responder a una demanda mundial. “Que Argentina pueda realizar sus propios test es una muestra de soberanía sanitaria, de soberanía científico-tecnológica y un ejemplo de la capacidad que tienen los científicos de nuestro país, que en 45 días pudieron desarrollar un producto 100% nacional. Esta situación pone de relieve que con buenas políticas es posible hacer foco, articular y estructurar el sistema de ciencia en torno a la resolución o a la atención de problemas que puede tener nuestro país” destacó Salvarezza.

Hoy en día, el primer objetivo de la Ciencia y la Tecnología se centra en responder de manera inmediata a la emergencia social, poniendo de manifiesto el rol político protagónico que tiene este sector, llevando adelante en conjunto con el Gobierno nacional, políticas estatales que emerjan frente a problemáticas sociales. Este contexto tan adverso, nos abre la posibilidad de redimensionar al desarrollo científico-tecnológico como política de Estado, debiendo resignificar el rol social y económico del conocimiento situado, acompañado por un proyecto de país que busque consolidar las herramientas necesarias para pasar de ser trinchera, a ser un faro en la constitución de los pueblos libres y soberanos de Nuestramérica.


* Estudiante de Botánica de la FCNyM, UNLP y militante del campo nacional y popular
** Estudiante de Zoología de la FCNyM, UNLP y militante del campo nacional y popular.
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