Tras el anuncio del Gobierno de Javier Milei sobre la apertura de importaciones de alimentos frescos y con valor agregado, con el fin de que bajen los precios, la Unión Industrial Argentina, la CGT, la Federación Rural para la Producción y el Arraigo e Industriales Pymes Argentinos salieron al cruce de la medida tomada desde el ministerio de Economía.
Desde el ministerio de Economía se anunció la apertura de importaciones de alimentos frescos y con valor agregado, con el objetivo de que bajen los precios. Ante tal medida, la Unión Industrial Argentina (UIA), la Confederación General del Trabajo (CGT), la Federación Rural para la Producción y el Arraigo e Industriales Pymes Argentinos salieron al cruce. “El anuncio realizado afecta seriamente la competitividad de las empresas que operan, producen y emplean en el país”, subrayaron desde la UIA.
El vocero presidencial, Manuel Adorni, anticipó que el Gobierno abrirá de manera total las importaciones de algunos alimentos de la canasta básica ante las subas de precios que se vienen registrando en este rubro. “Se ha tomado la decisión de abrir definitivamente las importaciones de determinados productos de la canasta familiar en pos de poder hacer los precios más competitivos, en beneficio de las familias y de los consumidores argentinos”, subrayó el funcionario y agregó que habrá “alguna quita de impuestos” en esos productos importados para ayudar a la normalización de precios.
La primera en salir al cruce fue la CGT, uno de los secretarios generales, Héctor Daer, puso en duda el impacto real de la medida en los precios de los alimentos. “Se acordaron tarde, cuando todas las góndolas ya están puestas con un dólar de 1300 o 1400″, sostuvo en el seminario de la AmCham donde el ministro de Economía, Luis Caputo, se había referido a la apertura de la importación.
“No queremos el país en el que por estar el dólar barato se abre la importación y se destruye la industria nacional”, advirtió el dirigente sindical. Además, Daer señaló que el presidente Milei, después de haber liberado los precios de los alimentos debió haberse comunicado con las empresas. “Si vos sos tan liberal cuando liberaste todo deberías haber agarrado el teléfono… ‘muchachos, no se zarpen’”, ejemplificó el gremialista sobre la relación del gobierno con las empresas.
Por su parte, la UIA controlada por multinacionales, como Techint, Arcor y automotrices, se quejó por un “trato desigual” en términos impositivos que generó la nueva medida sobre el comercio exterior. En este sentido, la entidad industrial expresó en un comunicado su “preocupación” por “el anuncio del Gobierno sobre los beneficios para importadores de productos terminados”, al considerar que hay “un trato desigual para la industria”.
“Mientras los productores nacionales deben pagar en cuatro cuotas mensuales y con impuesto PAIS los insumos necesarios para la fabricación, los importadores de bienes terminados estarán exentos de impuestos y tendrán acceso total a las divisas necesarias en un solo pago a 30 días. El anuncio realizado hoy afecta seriamente la competitividad de las empresas que operan, producen y emplean en el país”, remarcaron desde la entidad industrial.
La Federación Rural para la Producción y el Arraigo, organización gremial que nuclea a más de 35 mil familias productoras de alimentos del país, mostró su preocupación por el anuncio del Gobierno. En un contundente comunicado señalaron que la medida “otorga grandes beneficios a la producción extranjera, atenta contra nuestro trabajo y nuestra producción. Lejos de resolver la crisis alimentaria le otorga beneficios a los de afuera que no tenemos los que producimos en nuestro país”.
“Nosotros y nosotras, que trabajamos de sol a sol en todas las provincias de nuestro país, desde los valles de Jujuy y Salta hasta el frío del sur patagónico, producimos alimentos de calidad y en cantidad suficiente para abastecer a nuestro pueblo en la gran mayoría de los rubros, e incluso en muchos de ellos exportamos a otros países”, prosigue el documento de la organización gremial.
La solución al problema de los precios de los alimentos, no está en acabar con la producción y el trabajo nacional, ni en eliminar a los medianos y pequeños productores agropecuarios. “Por el contrario, diversificar la producción agropecuaria y desconcentrar las cadenas de comercialización para el mercado nacional e internacional; así como invertir en infraestructura y en al acceso a la tierra de miles de familias, apostando a la producción nacional es la ÚNICA manera de resolver el acceso a los alimentos”, sostienen al respecto desde Federación Rural para la Producción y el Arraigo
Asimismo, la Federación Rural denunció que esta maniobra de Caputo pone en riesgo toda la industria nacional agropecuaria y alimentaria. “Seguiremos luchando por el acceso a la tierra de nuestros productores, la protección de los cinturones y valles productivos, la inversión en infraestructura agraria y el precio justo para las familias argentinas. La soberanía alimentaria de nuestro pueblo es un derecho”, remata el comunicado.
A su turno, la Industriales Pymes Argentinos perdió rápidamente la paciencia desde que alertó que el presidente Javier Milei no incluyó a la producción en su agenda de campaña electoral, como tampoco de gobierno. “Echarles la culpa a los fabricantes locales de productos de la canasta básica por la suba de la inflación es una decisión tan desmesurada, como errónea. Las Pymes nos enfrentamos a una crisis de la producción desde hace mucho tiempo”, sostuvo la entidad en su comunicado de prensa.
Además, el presidente del IPA, Daniel Rosato, sostuvo que “la decisión del Gobierno de importar productos terminados, quitándole también impuestos, va a contramano de lo que sucede en la Argentina, en donde a las Pymes se les han incrementado los impuestos para producir. Lo que debería haber hecho la administración nacional es quitar impuestos y comprometer a las fábricas, pero especialmente a los grandes comercios, a bajar los precios. Destruyendo la oferta local no se encuentran soluciones, sino más problemas”.
El reclamo no apuntó sólo a los beneficios actuales, sino que Rosato alertó por efectos futuros, al señalar que la eliminación de la producción local dejará desprovisto a los argentinos de un escenario de competencia de precios: “Si se destruye la oferta nacional, incluso por una baja de precios temporal, en un futuro conflicto inflacionario no le permitirá a la administración negociar con nadie, porque tanto los precios, como el abastecimiento, estarán en manos extranjeras. Si seguimos por ese camino, es el inicio de la crónica de una muerte anunciada para las Pymes”, remató el presidente del IPA.




