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Angélica Gorodischer fue -y es- una autora argentina reconocida y premiada, sobre todo, por sus libros de Ciencia Ficción.
Angélica fue una de las grandes exponentes del género en nuestro país y muy amiga de otra gran autora de Ci Fi estadounidense Ursula K. Le Guin quien se encargó de traducir Kalpa Imperial al inglés. En 1983, en plena vuelta a la democracia argentina, Angélica publica la primera parte de Kalpa Imperial titulada “La casa del poder” y posteriormente se publica junto a la segunda parte denominada “El imperio más vasto”. Kalpa Imperial se transforma así en un libro compuesto de once relatos en los que propone diferentes historias sobre los Emperadores de este Vasto Imperio desconocido, historias del “Imperio Más Vasto que Nunca Existió”. Y ahí, en ese territorio desconocido, se entremezcla la fantasía y la ciencia ficción. Gorodischer crea un mundo que no existe pero que bien podría. Un mundo reconocible para el lector y a través de estos relatos nos cuenta la historia de los diferentes Emperadores que transitaron por ahí: Un Emperador Hurón, la Gran Emperatriz, un Emperador que su pueblo no conoce. Esta es – o son- la historia de los que gobernaron con tiranía, que prefirieron el totalitarismo para su pueblo, que vivieron llenos de joyas y en un palacio imperial al que nadie podía entrar, pero también es la historia de emperatrices que llegaron al poder desde abajo, desde las calles, emperatrices que no necesitaban de custodia para caminar junto a quienes gobernaba. Junto al pueblo.
Gorodischer escribe la historia del vasto y jamás conocido imperio. Si hablamos de la historia antigua de este territorio desconocido, la tradición oral no puede faltar. Y no falta. Claro está que no es Angélica la narradora de esta historia, sino que construye un personaje para ello: un cuentacuentos que podría ser uno o podría ser muchos, pero un cuentacuentos igual. Este personaje se vuelve la pieza crucial para que el pueblo conozca el pasado de sus gobernadores, las diferentes dinastías, los linajes, la historia de Príncipes Oscuros o de Emperadores locos. La historia de quienes gobernaron al pueblo con tiranía, a sangre y fuego, y quienes gobernaron con astucia y paz. Gorodischer escribe sobre la historia de este Imperio, pero también sobre cómo se construyó y transmitió la historia misma. La tradición oral, la técnica narrativa. Así como en la Antigüedad Griega fueron los Aedos y Rapsodas los encargados de transmitir las hazañas de los héroes y las creaciones de las divinidades, el -o los- cuentacuento del Imperio también tiene su propio estilo, sus propias técnicas para narrar, pero sobre todo también tiene sus valores: un cuentacuentos le habla al pueblo, en las calles, por el pago mínimo de la comida del día o una manta caliente, después de pasar todo el día de pie. El o los oyentes son quienes le ponen valor a la historia, mientras que, por el contrario, los poetas son los que pueden entrar al Palacio Imperial y se alejan de las calles y de los habitantes comunes y le hablan -le narran- a los Emperadores, sean estos unos tiránicos o sean hombres -y mujeres -justos y sabios.
“Sin contar con que yo vivía en una casa humilde, de un barrio humilde, sin contar con que yo tenia pocos amigos, como corresponde a mi profesión, y que los pocos que tenia eran tan oscuros y pobres como yo, hay que ver que un contador de cuentos no entra al palacio imperial, y que si entra es porque no es un contador de cuentos, es un poeta”
En cada uno de los relatos, el narrador cuenta las aventuras, los infortunios, las guerras o el destino que debió enfrentar el Emperador de turno y cómo gobernó. Narra la historia de dinastías, la fundación de ciudades, las guerras absurdas entre el Sur y el Norte, el origen y el fin de un periodo más o menos extenso. También el modo de organización que se podría adoptar para que el gobierno sea próspero: ciudades independientes y soberanas, comunidades pastoriles o sociedades teocráticas. En el Imperio hubo lugar para Emperadores guerreros, emperadores justos y humildes, pero también para príncipes Oscuros que gobernaron con violencia y muerte.
“Larga es la historia del Imperio, muy larga; tanto que no alcanza la vida de un hombre dedicado al estudio y a la investigación para conocerla por entero. (…) la historia del Imperio está sembrada de sorpresas, contradicciones, abismos, muertes y resurrecciones”
Ya Platón en La República y Aristóteles en la Política plantearon sus modelos de gobierno. En Kalpa Imperial, Gorodischer también se transforma en una novelista filósofa y describe – a través de las acciones y juicios del narrador- los diferentes tipos de gobiernos y gobernantes: el rey tirano que vive recluido en su palacio y nada sabe su pueblo, el Emperador Hurón que con locura y todo gobernó con justicia y sabiduría o la Gran Emperatriz que demostró que las mujeres y el poder no son una dicotomía y que la inteligencia y astucia está destinada a mejorar la vida de los habitantes.
Gorodischer se transforma en una novelista filósofa y una novelista historiadora porque bien podría estar narrando la historia de un Imperio desconocido o bien podría estar hablando de la historia de nuestro país: dictaduras, mujeres que llegan al poder, la democracia, gobernadores que se alejan del pueblo. Kalpa Imperial se puede leer, entonces, como una gran alegoría del poder. Una cadena de metáforas que nos hablan de un Imperio no tan desconocido para nosotros. Una historia que entremezcla ciencia ficción y fantasía, filosofía e historia, narrativa y poética, una historia que habla de un imperio desconocido, lejano, pero en un registro conocido y cercano para nosotros.
Plantea, además, algunas preguntas que quedan resonando en la cabeza de quien lee, preguntas que son históricas y actuales a la vez: ¿Cómo es un buen gobernador? ¿Qué cualidades se necesitan para permanecer en la Historia? Y es ahí, en esas preguntas, que todo se torna un hilo entrelazado porque solo así, contando la historia de quienes gobernaron en el Imperio, es que la gente que vive en él puede ¿decidir? qué es ser un buen Emperador.
Lau Uhrig
Trabajadora, estudiante y lectora de Literatura. Docente de Lengua y Literatura en escuelas secundarias de La Matanza. Estudiante de Lic. en Lengua y Literatura (UnLaM). Siempre caminando por La Matanza.