El ministro de Economía anunció una inesperada medida de fuerte intervencionismo en el mercado cambiario para sostener la brecha entre el dólar ilegal y el tipo de cambio oficial a menos de mil pesos. El malabarista financiero saca de la manga un nuevo truco para intentar hipnotizar la aceleración del “blue” mientras desoye los pedidos del FMI y el sector agroexportador, de quienes a su vez depende para el ingreso de las divisas.
El ministro de Economía, Luis Caputo, apuesta a “morir con la suya” y no devaluar el tipo de cambio oficial como se lo piden desde el sector agroexportador y el propio Fondo Monetario Internacional (FMI). Para eso anunció este sábado, en un día y horario poco habitual, que intentará reducir la brecha entre el oficial y el dólar ilegal con la utilización de las divisas que entran como diferencial de la balanza comercial, justamente, de donde la mayor diferencia se consigue a través de la cosecha sojera que el propio agro no líquida debido al tipo de cambio oficial. De esta manera, el jefe del Palacio de la Hacienda busca un breve verano cambiario y una nueva intimación al sector agro a que efectivamente liquide ¿Lo conseguirá?
Sucede que el sector agroexportador exige hace tiempo un tipo de cambio oficial que acompañe el valor en pesos que se trasladó durante la última megadevaluación, pero lejos de ello, el ministro Caputo les ofreció este sábado una generosa oferta: cortar la emisión en pesos para financiar la compra de dólares y vender el tipo de Cambio Contado con Liquidación (CCL) para sustituir este pozo. El problema es que del CCL sale un 20% de la diferencia favorable que el campo ve en comparación al régimen cambiario que no supera los 1000 pesos para liquidar, una de las pocas motivaciones que tiene éste para realizar mínimos movimientos. Al realizar esta maniobra, Caputo advierte que el precio de esta divisa caerá, e intenta presionar para que éstos liquiden antes de que eso suceda.
Sin embargo, el problema de fondo sigue siendo el mismo: el agro sabe que tarde o temprano el Gobierno está obligado a devaluar, y sería raro que este “apriete” le de el brazo a torcer. Por otro lado, la confianza con el sector financiero tampoco se despliega en el marco de la misma máxima, sumada a la desesperación que se puede ver en los últimos dos anuncios del gabinete de Economía. Uno fue un viernes, tras la aprobación de la Ley Bases, en donde gran parte de este mercado esperaba la quita total del cepo. En esa línea, Caputo, junto al titular del Banco Central, Santiago Bausili, omitieron hablar del tema, y en su lugar explicaron que el plan tenía “tres fases”, algo que nunca se había dicho antes. El resultado de ello fue un nuevo desplome de los bonos y la suba del dólar blue el lunes en la reapertura de los mercados.
Tras eso, el siguiente anuncio fue este sábado, en donde se explicó a grandes rasgos que se tomaría una medida fuertemente intervencionista. Para completar esta ecuación, el FMI está totalmente fuera de cualquier jugada en tanto y en cuanto no se realice la devaluación. “Ya no les cree nadie, los desmiente el Fondo en la propia cara, la narrativa se cayó, ni los propios los apoyan”, aseguró en esa línea Clara Razu, economista y columnista de Radio Trinchera, en comunicación con Revista Trinchera.
“Anunciaron que los dólares que se van a usar son los que entran por exportación, por lo que seguimos a disposición de que se liquide la soja, mientras el BCRA compraría esos dólares a precio oficial y los vendería a precio blue en el mercado, ganando un vuelto que le sirve para estirar un poco más este esquema”, aseguró la economista, al mismo tiempo que advirtió que “es un verano cambiario que puede durar tan solo unos días”.
“No están atacando el problema de fondo (la escasez de dólares) porque nunca la reconocieron, y ahora con esta medida no solo se sigue dependiendo del agro si no que además, si se compran dólares se sigue emitiendo, todo en un marco de destrucción de la economía”, aclaró Razu.
Desde el inicio de la gestión de La Libertad Avanza, el plan económico de Caputo estuvo y está orientado a sostener a como de lugar el superávit fiscal para “inspirar confianza en los mercados” y que de esta manera lleguen inversiones. Sin embargo, estas nunca llegaron debido a que para lograr este superávit el gobierno dejó de financiar en gran cantidad los nodos productivos y engranajes que sustentan la economía nacional. Ante esta evidente falta de un método de producción sólido, los mercados, o mejor dicho, los empresarios a los que hace no tanto el presidente de la Nación, Javier Milei, intimó a que “se pongan la Argentina al hombro”, no ven clara la oportunidad de invertir en una economía totalmente destruida.
En paralelo, la grave crisis se cargó el trabajo de miles de trabajadores y un gran porcentaje de los ingresos de quienes aún lo conservan, lo que elevó profundamente índices de pobreza, indigencia, desigualdad y poder adquisitivo, todo para que a seis meses y con ley aprobada, el ministro intervenga de tal manera el mercado financiero porque no llegan las benditas inversiones, no se liquidan las cosechas y el blue no para de despegarse del tipo de cambio oficial.
“Todo anuncio que se hace en un feriado o sábado, es un anuncio que va encaminado al fracaso, porque el mercado lee miedo”, analizó Razu, y agregó que “saben que no hay un dólar y que el FMI no le va a dar un dólar más a Caputo”, y que “el problema sigue siendo el mismo, no la emisión de pesos si no la falta de dólares”.
“Más a la corta que a la larga va a haber una devaluación, todas estas medidas retrasan la decisión que no quieren tomar para que no se les escape la inflación, pero hay que avisarles que ya se les escapó, el proceso de desinflación se basa en un superávit trucho y como tal nunca existió”, concluyó Razu.
¡Sumate a la Comunidad Trinchera y aportá a la Comunicación Popular!
Tu aporte es esencial para que el Multimedio Trinchera pueda continuar con la construcción de una comunicación por y para el pueblo. Agradecemos el apoyo de nuestra comunidad y te invitamos a suscribirte para afianzar día a día nuestra Trinchera y disfrutar de un montón de beneficios.



