Último debate presidencial: groseras diferencias de preparación

Último debate presidencial: groseras diferencias de preparación

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Definitivamente, uno de los dos candidatos no está preparado para dirigir un Estado. Javier Milei desconoce engranajes fundamentales de nuestro sistema democrático, y ello quedó expuesto a través de la estrategia de Sergio Massa.

Este domingo 12 de noviembre se realizó en la Facultad de Derecho de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el último debate presidencial, previo a la elección balotaje que sucederá este próximo domingo 19 de noviembre, en donde los candidatos Sergio Massa, de Unión por la Patria, y Javier Milei, de La Libertad Avanza, disputarán voto a voto el puesto de Jefe de Estado.

Los ejes elegidos para esta última instancia fueron Economía, Relaciones de Argentina con el mundo, Educación y Salud, Producción y Trabajo, Seguridad, y Derechos Humanos y Convivencia Democrática, abordados en ese orden. A grandes rasgos, se pudo interpretar al candidato de UxP dirigiendo los hilos de los sucesos dentro del debate, tanto en el cálculo del tiempo como en la cantidad de preguntas realizadas a su contrincante que cayó ante esta lógica en los primeros dos ejes, para luego corregir levemente la postura. No obstante, durante el desarrollo de los siguientes ejes, Javier Milei cometió algunos errores que, ante ojos de propios y de extraños lo dejaron como un “novato” en la política, mientras que Massa conservó su imagen “presidencial”. Si bien algunos analistas coinciden en que la estrategia del ministro de Economía habría sido “sacar de eje” a Javier Milei, y mostrarlo como “un loquito”, y aseveran que no lo logró, no habría que descartar que tal vez las expectativas no fueron tan altas, entendiendo que hoy, Milei está “sobrecoacheado” por sus nuevos socios.

En el entendimiento de que Javier Milei reprimiría sus accionares efusivos, o de “pasión” como él mismo describió ayer, con solo arrimar algunas bochas al eje de los conocimientos que un Jefe de Estado debe tener, al ministro Massa ya le alcanzaba para cumplir la premisa de desnudar la inexperiencia del libertario. Esto se vio puntualmente a la hora de hablar de comercio exterior, cuando, en una ignorancia total de cómo deber responder un Estado ante el mercado internacional, el candidato de LLA dijo que dejaría todo en manos del privado. Sin embargo, la propia Organización Mundial del Comercio y los países centrales exigen que el Estado regule las importaciones y exportaciones. Este trajín llegó a colación de una de las arrinconadas más certeras de Massa en el ring: romper relaciones con los dos socios bilaterales más grandes de Argentina, Brasil y China. A partir de esto se desarrolló otra lógica predominante: el libertario se desdijo en más de la mitad de las propuestas que realizó durante toda su carrera pública, entre ellas romper relaciones con éstos por pertenecer al bloque BRICS de comportamientos “comunistas”, según sus propias palabras.

Tal vez fue el primer bloque, Economía, donde sorprendió que el libertario no arrinconara a Massa con los datos de la significante inflación interanual del 140%, u otras conclusiones que el liberal pueda sacar a partir de esto. Apenas repitió algunas veces que Massa, junto al “kirchnerismo”, fracasó y metió también en esa bolsa a Macri, con quien se especula que tuvo entredichos previo a la gala debido a que ningún dirigente -ni el propio líder- lo acompañó. Sin ninguna fuente oficial, se divulgó que este escenario se habría producido debido a un presupuesto que el líder del PRO no entregó para los últimos días de campaña, pero solo son rumores que acompañan el extraño clima que rodeó ayer al libertario.

Lo cierto es que, no solo el englobe de 20 años de kirchnerismo es un término falso y reduccionista, sino que incluso, si se quisiesen analizar los 12 años de lo que estos dirigentes llaman kirchnerismo, nos encontraremos con diez años (03-13) de inflación anual del 10%, reducción de la pobreza desde el 66% (2001) a un 25/30%, y crecimiento del poder adquisitivo reflejado en un salario mínimo que en 2015 era de por lo menos 600 dólares (el más alto de Latinoamérica). En contraposición con ello, Javier MIlei respaldó su dolarización con el dato de que, durante la lógica de 1 dólar=1 peso del gobierno de Carlos Saúl Menem, el salario mínimo era de 1800 dólares, pero en realidad este era de 200 pesos, es decir, que bajo esa cuenta de 1 a 1, era de 200 dólares.

En regreso de lo que respectó al eje económico, no solo Milei no tomó el centro del ring, si no que lo hizo su adversario con golpes duros bajo un pedido de “por si o por no” en referencia a si dolarizaría, si cerraría el Banco Central, y si recortaría los 15 puntos que detalló en su plataforma electoral. Las mismas preguntas se le hicieron sobre Salud y Educación, y sobre el sistema jubilatorio de AFJP (Administradora de Fondos de Jubilaciones y Pensiones), todos ítems donde el libertario afirmó que dejaría a merced del privado, pero que tuvo que redireccionar a partir del pacto con Macri y Patricia Bullrich. “¿A cual Javier Milei le creemos, al que miente hoy o al que mintió durante toda la campaña?”, sintetizó Massa sobre los desdichos de su adversario.

Otra perla para resaltar, sin duda alguna, fue durante el eje de Relaciones Exteriores, cuando ante una nueva exposición de Massa sobre la idolatría de Milei por la ex primera ministra inglesa, Margaret Tatcher, (quien dirigió militarmente al país pirata en la guerra de Malvinas), éste último realizó una insólita comparación con un partido de fútbol, y habló de la guerra como algo que “tocó”, para más adelante referirse a la situación sanitaria del COVID 19 y el ASPO como “crímenes de lesa humanidad”. Además, durante las comparaciones futboleras trastabilló y nombró al holandés Johan Cruyff en un partido entre Alemania y Argentina. De aquí Milei salió muy mal herido: mostró su claro cipayismo, cayó en comparaciones absurdas y mostró su vara de moral, en la que la desaparición, tortura y exterminio de 30 mil personas fue un “exceso”, la guerra de Malvinas no fue una decisión, si no algo que “tocó”, y la cuarentena realizada en todo el mundo fue un “crimen de lesa humanidad” en la Argentina.

Pero la controversia más grande aún estaba por llegar: durante el eje de Producción y Trabajo, Javier Milei negó la brecha salarial entre hombres y mujeres; protagonizó dos exposiciones cuando el tigrense le remarcó las denuncias que posee por plagio y que su narrativa fue propuesta por Macri (con risas de por medio); volvió a pecar de ignorante al hablar del mercado privado en exportaciones; no supo explicar que es el GDE (Gestión Documental Electrónica); y negó la eliminación de los derechos laborales, lo cual se encuentra en su plataforma, cuando propone “eliminar el artículo 14 bis” que representa las indemnizaciones, cantidad de horas máximas de trabajo, aguinaldo y demás derechos laborales.

Por último, los ejes de Seguridad y Derechos Humanos se tornaron en descenso en cuanto a las polémicas, estrategias y energía de los candidatos. En seguridad solo se resalta el preocupante ataque de Javier Milei a la titular de AYSA, Malena Galmarini, a quien refirió como “tu mujer” hablándole a Massa, cuando, luego de elogiarlo por el trabajo realizado en Tigre, aseguró que si perdió las elecciones municipales fue por la mala performance de Galmarini. Afuera de ello, coincidencias en una mano “recta”. En cuanto a Derechos Humanos, Sergio Massa aprovechó para reiterar la necesidad de la memoria viva ante la última dictadura cívico eclesiástica militar, y en contraposición de las posturas de la compañera de fórmula del libertario, Victoria Villarruel, y traspoló también la necesidad de regular la actividad que daña al ambiente, ya que su rival desconoció en varias oportunidades los daños ambientales de la industria e incluso, el cambio climático.

Por su parte, Milei tuvo el descaro de nombrar supuestos paros hechos por organizaciones sociales a Raúl Alfonsín, luego de pasearse por distintos canales insultándolo. Ante ello, Massa reiteró su capacidad de diálogo, le preguntó por el trato que le dio en la Cámara de Diputados, y mencionó nuevamente su intención de un gobierno de unidad nacional.

En síntesis, el escenario post debate arrojó un consenso: Javier Milei no demuestra estar a la altura intelectual ni empírica de cumplir el rol de Jefe de Estado, ya que desconoce groseramente el funcionamiento de varios engranajes del sistema. En este punto coincidieron varios de los analistas, incluso en la Nación +, canal de fuerte impronta anti PJ. A primera hora de la mañana además, el excéntrico Milei regaló una nueva perla, y le comentó al periodista Eduardo Feinmann que cuando él hablaba “se escuchaban toses” intencionadas a interrumpirlo.

Análisis del debate presidencial: ¿Cómo estuvieron las y los candidatos?

Análisis del debate presidencial: ¿Cómo estuvieron las y los candidatos?

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Este domingo 8 de octubre tuvo lugar el segundo y último intercambio directo de candidatos y candidatas a la presidencia antes de las elecciones generales de este 22 de octubre que sellara el futuro de la Argentina. En caso de que suceda un balotaje, habrá un tercer debate presidencial programado para el 12 de noviembre.

Concluyó el segundo y último debate presidencial antes de las elecciones generales de este 22 de octubre que sellará el futuro próximo de la Argentina. El segundo debate por la presidencia estuvo marcado por la economía, con más cruces que en el primer round que se dio en Santiago del Estero. Además, esta última instancia dejó varias frases de cada uno de los candidatos que tuvieron eco en las redes sociales. En caso de que suceda una segunda vuelta (balotaje), habrá un tercer debate presidencial programado para el 12 de noviembre.

En esta segunda disputa, se vio a un Sergio Massa de Unión por la Patria (UxP) aguerrido y se mantuvo firme al defender su gestión pese a las críticas del resto de las y los candidatos. En tanto que Patricia Bullrich de Juntos por el Cambio (JxC) recompuso la imagen que dejó en el debate anterior y estuvo mucho más coherente y perspicaz. Los ejes temáticos fueron Seguridad, Trabajo y producción y Desarrollo humano, vivienda y protección del ambiente.

Por su parte, Myriam Bregman del Frente de Izquierda y de Trabajadores – Unidad (FIT-U) estuvo algo más deslucida, pero fiel a sus principios y no mostró fisuras en sus exposiciones. Juan Schiaretti de Hacemos por Nuestro País (HNP) se cuidó de nombrar a todas las provincias en defensa del federalismo y mantuvo su discurso de mostrar a la provincia que gobernó como un modelo de gestión y Javier Milei de La Libertad Avanza (LLA) se mostró igual de altanero, y no modificó su estrategia comunicacional respecto del primer debate.

A las 21 horas toda la atención se concentró en la Sala de Actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. En principio, las y los candidatos se solidarizaron con el conflicto entre Israel y Palestina y la situación que se vive allí. Sin embargo ninguno opino o mostró su punto de vista con respecto al caso, algo que denotó su posición de mantenerse, de cierta forma, ajeno a la situación y expresaron una cuestión meramente protocolar.

Entre los más destacados del debate quedaron Sergio Massa, actual ministro de Economía y candidato de UxP, que defendió su gestión aunque reconoció errores del gobierno, aunque no se hizo cargo de todos por haber asumido el cargo hace poco más de un año. Con respecto a sus propuestas están la reducción de impuestos y las paritarias libres, aunque también planteó que “es clave hablar de las personas con discapacidad”, cabe señalar que fue el único candidato que mencionó al colectivo, y propuso eliminar el límite del acceso al trabajo para personas con certificado de discapacidad.

En ese sentido, el titular de la cartera de Economía, haciendo alusión a la brecha salarial por género recordó la idea de la obligatoriedad de que las empresas paguen lo mismo a varones y a mujeres. Además, están las propuestas sobre la simplificación tributaria y el desarrollo exportador.

Ante el cruce con Bullrich, que le cuestionó el escándalo con el ex Jefe de Gabinete de Ministros de Buenos Aires, aclaró en lo que fue un momento épico: “Lo de Insaurralde fue un hecho gravísimo, yo le pedí la renuncia. Y vos nunca pediste la renuncia de Milman”.

Por su parte, Schiaretti tuvo su momento meme de la noche cuando apuntó contra la gestión actual al afirmar que “las reservas del Banco Central están en -10, como en el Chinchón”. También mencionó la eliminación de las retenciones al campo, comentó que “hay que entrenar a las personas que están en los programas sociales”, y agregó: “a los jóvenes les propongo el programa primer paso que es hacer prácticas pagas en empresas privadas”.

En cuanto al eje de Seguridad, Massa tuvo como idea central “la creación de un FBI argentino” que luchará contra la “corrupción, el narcotráfico y la trata de personas”. También le pedirá a la Justicia que rinda cuentas por su tardanza en su actuación. Según el sondeo de la consultora Circuitos lo ubica como el vencedor del debate.

En tanto, Patricia Bullrich mostró algunos titubeos, sobre todo cuando tanto Massa como Milei la indagaron sobre cuestiones económicas. Mantuvo sus críticas al kirchnerismo y rechazó ciertas propuestas que impulsa el candidato liberal. Además, se apegó al guion, plagado de metáforas, y se dirigió a Massa: “Dejaste dos millones más de pobres. Dijiste que había que sacar las papas del horno, ¿y sabes lo que hiciste? Nos hiciste puré”. 

Además, apeló a su cargo como ministra de Seguridad de la Nación durante la gestión macrista: “Ustedes saben que yo los protegí”. “Voy a entrar en todos los territorios que están tomados por el narco con las fuerzas provinciales, federales y, si hace falta, las Fuerzas Armadas”, recalcó. Además, propuso: “Cambiar el Código Penal para que nunca más un violador pueda andar por la calle con tranquilidad”. Y advirtió: “El que las hace, las paga”.

Con respecto a la propuesta que planea impulsar, la candidata de JxC indicó la de bajar impuestos al trabajo y una ley para los trabajos informales. Respecto a este eje, Bregman apuntó como un problema a “la dirigencia sindical traidora” y enarboló la bandera de la reducción de la jornada laboral a seis horas, cinco días a la semana”. Aseguró que con esto se podrían generar 1.2 millones de empleos nuevos.

La candidata del FIT-U, no mostró fisuras en sus intervenciones, entró en el juego de los cruces y las chicanas con soltura, y fue firme en las críticas a los modelos económicos que proponen los otros candidatos. También reforzó su discurso en materia de derechos humanos, allí confrontó con Milei y Bullrich. Además, sostuvo sobre sus competidores que las coaliciones que se presentan como “nuevas derechas son las mismas de antes, solo que despeinadas”.

Las propuestas de Bregman se amparan en la organización de los altos delitos, resguardados en las “complicidades en sectores de la fuerza de seguridad, políticos y judiciales”. Además, propuso “nacionalizar los puertos bajo control de los trabajadores” y dijo que “el que muestra la inseguridad como un hecho aislado está mintiendo”.

También cruzó a la candidata de JxC y apuntó a su momento de ministra, “su orgullo era sacarse fotos con el secuestro de 25 porros (…) ¿Hasta dónde va a bajar la edad de imputabilidad, hasta el jardín de infantes?”.

Schiaretti afirmó que “hay que terminar con la puerta giratoria en el juzgado”, y para eso “hay que modificar el Código Penal y Procesal Penal”. También tomó como ejemplo la provincia que gobierna desde 2015, y propuso la implementación de una “fuerza federal antinarcotráfico en todas las provincias”.

En tanto, en Desarrollo humano, Vivienda y Ambiente, eje elegido por la ciudadanía, Bregman fue la que más terreno ganó, ya que nombró aquello que no había surgido en el debate: la explotación del litio, los reclamos de las comunidades indígenas y la transición energética comprometida con ellas y con el ambiente, la Ley de Humedales cajoneada y la injerencia de las petroleras en el mar. “Esas son las demandas que el pueblo trae a la calle todos los días y que acá no quieren escuchar”, advirtió.

Por su parte, el libertario Javier Milei dejó atrás algunas dudas que surgían sobre sus posibles reacciones durante el debate y mantuvo su tono más moderado, y tuvo un discurso centrado principalmente en la economía. Aunque no hizo especial hincapié en su plan de dolarizar, mantuvo firmes posturas respecto a lo que son sus propuestas.

En Seguridad, Milei se permitió divagar acerca de la raíz del “desastre” actual: “ (es) culpa de haber abrazado las ideas de (Eugenio) Zaffaroni, que cambia el rol entre víctima y victimario, haciendo que los delincuentes sean tratados como las víctimas cuando en realidad son los que tienen que estar encerrados”. “En una Argentina liberal los que la van a pasar mal son los delincuentes”, aclaró.

Sus propuestas son: “Reformar la ley de Seguridad Interior, de Defensa Nacional, la ley de Inteligencia, modificar el sistema carcelario, el Código Penal y Penal Procesal, y en un contexto de reforma del sistema judicial para que sea verdaderamente independiente y los delincuentes tengan que pagar”. Y añadió que, respecto a la Ley de Armas, su aspiración es que simplemente se cumpla. 

En Desarrollo humano, vivienda y ambiente, el libertario se limitó a decir que “dos de los tres ejes están fuertemente vinculados a la libertad económica. Nosotros lo abordamos desde la lógica de capital humano”. Al ser enfrentado por Schiaretti en el último bloque, ‘Preguntas cruzadas’, también admitió que desde su partido “no adherimos al marxismo cultural, ni a la agenda 2030”. Cabe recordar, que la agenda 2030 se basa en el compromiso mundial para limitar la crisis climática y está a cargo del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Por último, el cordobés Juan Schiaretti estuvo más relegado dado que tanto Massa, Milei y Bullrich se eligieron para centrar el debate en ellos, por ser los tres candidatos más votados en las PASO. De cierta forma, el gobernador se ocupó de resaltar los logros de su gestión en la provincia de Córdoba.

Al igual que en el primer debate presidencial, la consultora Circuitos realizó un sondeo en vivo que dio ganador a Sergio Massa, segundo a Milei y tercera a Bullrich. La muestra abarcó poco más de 1.200 casos. En tanto la UBA también realizó un seguimiento de las repercusiones en redes sociales a lo largo de todo el día. Milei, con más de 22.500 menciones en el ecosistema digital, fue el más nombrado. Ese dato tiene un asterisco, ya que era un fenómeno que se veía previo a las PASO: el liberal siempre dominó en X (ex Twitter), pero tras el primer turno electoral, las menciones pasaron de ser positivas a ser principalmente negativas.

En términos de audiencia, al sumar los medios de comunicación, la UBA aseguró que Massa tuvo mayor alcance. También se destacó una mejora de Bullrich, y un gran desempeño de Bregman, quien volvió a sacar provecho del debate. Cabe mencionar que Schiaretti, aunque con menor alcance, fue el candidato que dejó una imagen más positiva que el resto.

Debate 2023: análisis eje por eje, candidato a candidato

Debate 2023: análisis eje por eje, candidato a candidato

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Con un alto rating de espectadores que osciló entre los 44 y 47 puntos, el debate se afianzó como una vitrina de interés nacional para la población argentina que enfrenta una de las elecciones más particulares de su historia.

Este domingo se realizó en Santiago Del Estero el debate pre elecciones generales para presidente de la Nación entre los candidatos que llegaron a esta recta final en cada partido, superando el piso de 1,5 puntos de votos. En el mismo se debatieron tres ejes: economía, educación y derechos humanos (éste último agregado por votación del público). Discutieron y pasaron en limpio sus proyectos Sergio Massa de Unión Por la Patria; Patricia Bullrich de Juntos Por el Cambio; Javier Milei de La Libertad Avanza; Myriam Bregman del Frente de Izquierda y los Trabajadores; y Juan Schiaretti de Hacemos por Nuestro País.

El primer tema “Economía” es el que más azota día a día la realidad de los argentinos y las argentinas, dentro del cual el eje de la inflación desgasta en el cotidiano, más allá de que las razones estructurales sean muchísimo más complejas que la propia inflación. Sobre este eje, la estrategia de cada integrante del debate era previsible: atacar a Sergio Massa que es el ministro de Economía desde hace un año, y desde allí aún no pudo controlar la desacatada coyuntura en la que está sumergida el país en los últimos diez años, donde la inflación asentó un piso mínimo de 30% anual en escala, al mismo tiempo que el poder adquisitivo se perdió de manera redundante (mientras que en 2015 el salario mínimo era de 1000 dólares, hoy se estima que es de 300).

“¿Qué podrías hacer como presidente si no lo haces como ministro?”, fue la preguntas que más a mano tuvieron el resto de candidatos, que para un debate tan cortoplacista podría resultar muy eficaz. Sin embargo, la trágica situación económica está atada sin dudas a cinco grandes catástrofes ocurridas durante los últimos cinco años, además de errores cometidos durante esos vaivenes. En este sentido, el propio Massa se encargó de separarse de la gestión económica hasta su llegada, pero de igual manera pidió “perdón” por dichos errores: “aunque no estaba, me hago cargo”. Luego arrinconó a Bullrich, que formó parte del gobierno que cometió la primer catástrofe económica de estas cinco: tomar el préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Allí el propio Massa se encargó de repasar a los televidentes sobre este hecho y le recriminó nunca haber pedido perdón por ello.

También explicó el desorden fiscal que esto generó una vez asumido dichos compromisos internacionales, y aprovechó a mencionar también que luego de las nuevas negociaciones es que fue posible ejecutar medidas como la devolución del IVA y la quita del impuesto a las ganancias, entre otros. No obstante, el candidato de UxP pasó por alto nombrar la pandemia y la guerra OTAN – Rusia como desestabilizadores de los precios internacionales de granos y energía, y las dos sequías flagrantes que experimentó el sector agroexportador que debilitaron los ingresos de exportación.

Entre las propuestas que expuso sobresalieron la creación de la moneda digital argentina acompañada de una “ley de blanqueo” para que quienes tengan “dinero en el exterior lo puedan traer y usar libremente sin nuevos impuestos”, explicó.

Por su parte, Javier Milei sacó nuevamente a pasear el plan de dolarización y cierre del Banco Central, y aseveró que la moneda argentina es “impresentable”, a lo que Sergio Massa le retrucó que solo tres países -Zimbabue, El Salvador y Ecuador- se encuentran bajo ese esquema, y su situación no ha mejorado. Por otro lado, Bullrich, que –una vez más- no supo explicar cómo reduciría la inflación, atacó al libertario ejemplificando que solo tres países no poseen Banco Central. A todo esto, Milei no emitió respuestas, así como tampoco las tuvo Bullrich al ser repreguntada varias veces por su plan económico, donde se escudó en Carlos Melconian, su hipotético ministro de Economía.

El segundo eje fue “Educación“. Mientras que parte de la población muestra como uno de sus pocos consensos la educación pública y gratuita, Javier Milei propone ideas que, según le refutó Bregman, fracasaron en Chile y otros países limítrofes, y solo generaron “brechas más grandes de desigualdad”. “Andá con el Voucher a la puna”, le disparó la presidenta del PRO a Milei, en una de sus intervenciones más llamativas, en alusión al plan de “competencia” de educación del libertario.

Sin mayores sobresaltos, más que algunas acusaciones de reducción de presupuesto educacional entre Bullrich, Bregman y Massa, se pasó al siguiente eje, y quedó demostrado que por lo menos en “Educación” existe un gran consenso del cual solo escapa Milei.

Por primera vez, y en un marco de gran significancia, el tercer eje temático elegido por el público fue “Derechos Humanos”, a 40 años de la recuperación de la democracia y en un contexto en donde la runfla libertaria intenta reinstalar discusiones saldadas por la población argentina que costaron mucha sangre y vidas, y dejaron una herida que aún no cierra. Si fueron o no fueron 30 mil los desaparecidos, llamarle “guerra civil” al uso del poder ejecutivo para crear la mayor maquinaria de secuestro, tortura y exterminio en la historia del país, o llamarle “curro” al propio término Derechos Humanos demostraron una vez más la intolerancia y reacción violenta del sector violeta. “No fueron 30.000 los desaparecidos, tampoco estamos de acuerdo con el curro de los derechos humanos”, expresó puntualmente Javier Milei.

Si la población votó este eje por primera vez es porque algo incomoda y parece ser el miedo o la pregunta de qué podría esconderse detrás de estos discursos de “libertad” negacionista. Para la tranquilidad de muchos, el propio Milei aseguró que su candidata a vicepresidenta, Victoria Villarruel, estaría a cargo de la seguridad. La misma Villarruel que organizó visitas al dictador Rafael Videla, el acto a las “víctimas de terrorismo” reivindicador de los propios genocidas, y la misma que es hija Eduardo Marcelo Villarruel, parte de las fuerzas armadas del último gobierno de facto durante 1976-1983.

Durante este eje, lógicamente Sergio Massa aprovechó para intentar poner por delante en su exposición su diferencia con Milei y Bullrich, mientras que la jefa del PRO repitió su discurso bandera de “orden” y “anti piquetes”. Bregman, por su parte, en una pregunta directa de Bullrich, le pidió que no omita que detrás de a cada movilización existe “gente que se muere de hambre”, y que “no se marcha por caprichos”.

En conclusión, el debate mostró una performance donde cada uno tuvo que resguardar o saber utilizar el lugar que ocupa. El candidato y ministro, Massa, estuvo por lógica en un lugar de exposición y defensa, donde, por su actual cargo, sería el principal atacado, y sobre ello debía plantear su contraofensiva ideológica. Sin sobresaltos, reafirmó su compromiso asumido hace un año en la cartera de economía, ejemplificó su accionar con las últimas medidas, reforzó la creación de industria nacional y valor agregado con el gasoducto, YPF, entre otras; y narró poco y nada de los hechos que acontecieron a esta crisis actual. Golpeado por derecha y por izquierda, el ministro supo mantenerse endeble, aunque tampoco pudo arriesgar a meterse en todos los terrenos que sus contrincantes le proponían.

Javier Milei debía procurar no exponerse demasiado y cuidar ciertos votos “no reaccionarios”,  y al mismo tiempo no mostrar fisuras en su esencia para sus votantes más fieles. En este sentido, sus vaivenes en entre las ideas “impracticables” según una gran cuota de economistas sobre la dolarización y el cierre del Banco Central, generaron incógnitas a la hora de saber si aún piensa realizarlas o no. Finalmente el libertario eligió cuidar a sus votantes más fieles y arriesgarse con los más conservadores, reafirmando que su plan aún está en pie. Incluso, jugó unas fichas más, y se atrevió a llamar “curro” al tercer eje temático, y negar una vez más a los 30 mil desaparecidos.

Sin dudas, desde lo argumentativo y desde la solidez, la más floja del debate fue Patricia Bullrich, para sorpresa de pocos. No pudo explicar qué resolvería en el área de la economía, ni qué haría para bajar la inflación. Bullrich solo pudo aprovechar ciertos golpes y dar los tres títulos en los que basa su campaña: “Tengo el coraje para bajar la inflación y terminar con el Kirchnerismo”. A pesar de que muchos analistas vaticinan un post kirchnerismo en ejercicio dentro del propio Partido Justicialista, desde el armado de JxC pareciera que aun creen que corre el año 2015, y que pueden convencer a los votantes solo por mostrarse como “el único fin posible al kirchnerismo”.

Por el lado de Bregman y Juan Schiaretti, quienes escoltan muy atrasados al escenario de tercios, aprovecharon sus lugares beneficiados por la innecesaria acción de ataque de los otros candidatos hacia ellos para diferenciarse y hacerse valer por lo suyo. Bregman reivindició las luchas que la izquierda plantea hace años en cada campaña, y desde ellas atacó a los tres tercios, mientras que Schiaretti –el más moderado- hizo vitrina de su gestión en la provincia de Córdoba, y en reiteradas ocasiones se mostró abierto al diálogo en un futuro gobierno de cualquier coalición.

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