China vs. Estados Unidos en Latinoamérica: Un año de competencia que abre oportunidades

China vs. Estados Unidos en Latinoamérica: Un año de competencia que abre oportunidades

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

En este último año, Latinoamérica ha vuelto a ocupar un lugar central en la competencia entre China y Estados Unidos. Aunque esta pugna no es nueva, hoy se siente más intensa y más enfocada. Ambas potencias han ajustado sus estrategias, y la región se encuentra en una posición curiosa: al mismo tiempo cortejada, presionada y llena de posibilidades.

Por Juan de Dios Guevara

China (CN): Menos mega préstamos, más precisión estratégica

China ha pasado de financiar megaproyectos en carreteras y represas a enfocarse en áreas que considera estratégicas: tecnología, infraestructura digital y energía. Ya no busca solo construir, sino integrarse más profundamente en el funcionamiento económico de la región.

En la práctica, esto significa varias cosas:

  • Un comercio cada vez más fuerte: En países como Brasil, Chile, Perú, Bolivia y Uruguay, China es el principal socio comercial, superando a EE. UU.
  • Inversión más especializada: Las prioridades están en 5G, transición energética, tecnología financiera y plataformas digitales.
  • La Franja y la Ruta sigue creciendo: Más países se suman a esta iniciativa, Colombia por ejemplo, y el Puerto de Chancay, en Perú, inaugurado en 2024, se perfilan como una pieza clave del comercio entre Sudamérica y Asia.
  • Más acuerdos comerciales: Ecuador ya ratificó un TLC (Tratado de Libre Comercio), y otros países avanzan en esa dirección.
  • Diplomacia militar moderada: Existe, pero su interés principal sigue siendo económico.

China ofrece cooperación rápida, visible y sin demasiadas condiciones políticas. Pero también puede generar dependencia comercial o riesgos de deuda si no se negocia con cuidado.

Estados Unidos (US): Migración, seguridad y contención a China

La política estadounidense hacia la región estuvo marcada por la migración, la seguridad y la competencia directa con China. Gran parte de sus movimientos se explican por prioridades internas.

En este periodo, se ha observado:

  • Migración como eje central: Especialmente en relación con México y Centroamérica.
  • Economía con influencia selectiva: Aunque EE. UU. sigue siendo el principal inversionista y su comercio con la región duplica al de China, su influencia fuerte se siente principalmente en su vecindad más cercana.
  • Aranceles y presión comercial: Con la administración Trump regresaron las amenazas arancelarias para influir en la política migratoria.
  • Limitación a China: Estados Unidos busca frenar el acceso chino a sectores como semiconductores y tecnologías avanzadas.
  • Una ventana política: Con gobiernos más alineados a Washington en algunos países, ve una oportunidad para reforzar su presencia. Ejemplo: Milei-Argentina

Estados Unidos opera con una visión más reactiva que estratégica. Su agenda prioriza la seguridad, el control migratorio y el uso del comercio como instrumento de presión.

Dos potencias, dos estilos

  • CN: Comercio, inversión, tecnología
  • US: TLCs, seguridad, presión arancelaria

Zonas de influencia

  • CN: Sudamérica
  • US: México y Centroamérica

Sectores clave

  • CN: 5G, energía, puertos
  • US: Seguridad, migración, comercio tradicional

Riesgos

  • CN: Deuda, falta de transparencia
  • US: Disminución de influencia y polarización interna

Impactos en la región: Economía, sociedad y política

China

  • Economía: Es el gran comprador de materias primas; ofrece préstamos ágiles, pero a veces poco transparentes.
  • Social: Impulsa infraestructura y tecnología, pero también genera preocupaciones sobre privacidad y vigilancia.
  • Político: Su narrativa de “no intervención” atrae a muchos gobiernos, aunque puede debilitar la transparencia y los controles democráticos.

Estados Unidos

  • Economía: Mantiene fuertes TLCs e instituciones financieras. El nearshoring beneficia más a México que al resto.
  • Social: Tiene enorme influencia cultural, y trabaja en seguridad y desarrollo social. Pero existe cansancio ante su enfoque selectivo en derechos humanos.
  • Político: Lidera la seguridad hemisférica y trata de limitar a China, empujando a los países a tomar posición.

Oportunidades y advertencias para Latinoamérica

  1. Mayor margen de negociación

La competencia entre potencias abre espacio para que los países negocien mejor, diversifiquen socios y exijan mejores condiciones.

  1. Más riesgo geopolítico

La región se ha convertido en un tablero donde las presiones aumentan y los alineamientos pueden afectar la autonomía nacional.

  1. Menos cohesión regional

Organismos como CELAC u OEA se ven fragmentados por las diferentes simpatías hacia China o Estados Unidos.

¿Qué camino debería tomar la región?

  • No caer en la lógica de “elegir bando”.
    La autonomía estratégica debe ser prioridad.
  • Exigir transparencia en las inversiones externas.
    Especialmente cuando involucran grandes deudas o activos estratégicos.
  • Fortalecer instituciones, reglas y controles.
    La mejor protección frente a presiones externas es contar con instituciones sólidas y confiables.

China y Estados Unidos seguirán compitiendo. La verdadera pregunta es cómo puede Latinoamérica convertir esa rivalidad en una oportunidad para su propio desarrollo. Con visión, transparencia y estrategia, es posible transformar esta competencia externa en un impulso para el fortalecimiento interno de la región.

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Un mundo atrapado entre el palo y la zanahoria

Un mundo atrapado entre el palo y la zanahoria

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

EEUU sigue siendo el poder hegemónico y no quiere perderlo ¿Le saldrán las jugadas que está planificando y llevando a la práctica o la caída del imperio norteamericano ya es irreversible?

Sin dudas, los tiempos turbulentos que estamos viviendo no tienen precedentes. Múltiples hechos que se dan en simultáneo y a gran velocidad, impulsados por un imperio decadente que intenta remediar ¿lo inevitable?

Según una amplia gama de analistas internacionales de distintas procedencias, todo parece indicar que el objetivo de Donald Trump es reindustrializar a su país, y cada uno de los movimientos que realiza está íntimamente conectado con otros en otras partes del mundo. De ahí que parece estar enfocado en mantener al dólar como moneda de reserva y comercio internacional (evitar la desdolarización que ya comenzó), pero volviéndolo más “barato” de lo que es actualmente. La razón, no sólo que su economía sea competitiva a valores de mercado, sino para poder afrontar su monumental deuda contraída durante décadas de despilfarro en guerras e invasiones que, con el diario del lunes, parecen haberles servido para poco. De hecho, es por eso que también pone en cuestión cómo se calculó esa deuda durante las administraciones pasado, de igual manera su apuro respecto de las reservas de oro que deberían estar en Fort Knox.

El país endeudado y desindustrializado que recibió, es un enfermo agonizando cual zombie caminando por las calles de Los Ángeles producto del fentanilo. Esa imagen es la que pretende revertir el magnate de peluquín que hoy habita el Despacho Oval.

La noticia de esta semana relacionada con los supuestos aranceles no es tal. Como buen empresario de los bienes raíces, Trump ataca para luego negociar en las condiciones que él pretende hacerlo. La gran pregunta es ¿Le saldrá la jugada?

La tristemente célebre “guerra de aranceles” o “guerra comercial” no tiene en lo absoluto que ver con la imposición de impuestos recíprocos a los productos que importa de otros países, en relación con los que exporta. Tal como lo afirmó el colega norteamericano James Surowiecki, “simplemente tomaron nuestro déficit comercial con ese país y lo dividieron entre sus exportaciones”. Un disparate mayúsculo. Para todo el resto un mínimo de 10%, como sucedió con economías poco relevantes para su comercio como la de Argentina, que representa el 0,8% de sus importaciones.

La pregunta de si funcionará o no tal presión surge de que no todos los gobernantes movieron la cola cual perro contento como hizo la administración Milei. Por ejemplo, China planteó aranceles recíprocos del 34% a los productos norteamericanos (aranceles norteamericanos a productos manufacturados chinos vs aranceles chinos a materias primas, la ecuación es simple). Además, el gigante asiático denunció la medida ante la Organización Mundial del Comercio, bajo el argumento de que lo que hace EEUU es incompatible con el comercio internacional y socaba gravemente los derechos e intereses legítimos de China, además de constituir una práctica típica de intimidación unilateral que no sólo socava los intereses del pueblo de los EEUU, sino que también pone en peligro el desarrollo económico mundial y la estabilidad de la cadena de producción y suministros. No al mismo nivel, pero sí en el mismo sentido, países como Brasil, Canadá o incluso la UE han afirmado que tomarán medidas contra los productos norteamericanos.

Y esto sin mencionar que, desde el 17 de marzo, entró en vigor el Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos de China (CIPS, por sus siglas en inglés), que ya cuenta con más de 200 países con capacidad de utilizarlo; sin necesidad de pagar en dólares, pudiendo hacerlo en yuanes digitales. Un mecanismo de pago más rápido y eficiente (tardó sólo 8 segundos en sus primeras transacciones) que el caduco y extorsivo SWIFT norteamericano (que demora entre 3 y 5 días para ejecutar la misma operación). Y esto a modo de ejemplo, sin entrar en detalles respecto del sistema de pagos iraní Shetab (que procesa las transacciones en menos de dos segundos), que a su vez está interconectado con el sistema de pagos ruso MIR.

Quizás este hecho sea una de las explicaciones reales del porqué de la escalada de tensiones entre China y Filipinas. Es simple, en ese país gobierna un mandatario títere (en occidente le llamarían “aliado”) que responde a los designios de los norteamericanos. ¿Por qué? Por lo que ya hemos mencionado en más de una ocasión: el enemigo estratégico de EEUU es China, no Rusia. Por eso Trump pretende gestar un G2 con Rusia y alejarla del gigante asiático. Otra cosa que, al menos por ahora, parece prácticamente imposible.

Mientras Trump negocia con Putin por Ucrania (aunque para la parte rusa sea más que solo ese tema), alienta, financia y respalda al psicópata de Netanyahu para que continúe con el genocidio en Palestina y siga bombardeando El Líbano o Yemen. De hecho, Trump osó manifestar que estaba enfadado con Putin porque no le hacía caso respecto al alto el fuego que salió a vender con bombos y platillos pero que fue humo. Está claro que el objetivo es, y siempre lo fue, Irán. Pero Putin advirtió que cualquier agresión a Irán tendría consecuencias catastróficas. No sólo porque Irán ha manifestado estar dispuesta a responder, sino porque rusos e iraníes firmaron un tratado de Asociación Estratégica que contempla la defensa mutua ante agresiones de terceros ¿Se entiende la metáfora?

Esto viene a colación de lo que mencionábamos semanas atrás respecto de las agresiones norteamericanas, británicas y sionistas contras Yemen. Las amenazas de Trump contra Irán, por ser supuestamente un protectos/financista del Movimiento Ansar Allah, tuvieron una respuesta clara y contundente de Rusia, de Irán y de los propios yemeníes: Si hay agresión habrá respuesta. Y será muy peligroso si eso escala.

Bajo la era Trump 2.0, estamos viviendo un choque permanente entre el palo y la zanahoria, y según uno de los principales analistas chinos, lo que estamos viviendo desde la llegada de Trump 2.0 es una Guerra Fría de los EEUU contra el mundo entero, representada, fundamentalmente, por los BRICS y los sus socios en el BRICS+.

Tanto los chinos y rusos entienden a la perfección que el objetivo principal, el que está por encima de todo, en la lógica Trump gestar la posibilidad de reindustrialización de EEUU, y que para lograrlo está dispuesto a usar cualquier herramienta a su alcance para conseguirlo. Además, entienden que detrás de esa lógica hay 3 pilares fundamentales: 1- Wall Street; 2- la industria que aún les queda, acero, aluminio y energética (sobre todo con el gas de esquisto que -además- venden a Europa); y 3- el tecnofeudalismo de Silicon Valley. Al mismo tiempo ven los diversos choques entre esas tres agendas que permanentemente están interfiriendo en la política exterior norteamericana.

Todo parece indicar que están dispuestos a utilizar cualquier argumento y cualquier política, desde las “tarifas” (que es un mantra de Trump), hasta una especie de inteligencia artificialización del gobierno norteamericano, subordinado a los magnates del tecnofeudalismo de Silicon Valley, especialmente del presidente en las sombras, Elon Musk. Pero esa reindustrialización -para Trump- no es con mano de obra extranjera, quiere que sean ciudadanos norteamericanos, y eso explica su vehemencia anti inmigratoria y la gran cantidad de deportaciones que está realizando.

Otro de los pilares de su política parece estar circunscripto al denominado “Acuerdo de Mar a Lago”. Un acuerdo que Trump habría sellado con los principales actores de Wall Street a quienes les habría ordenado que comiencen a cambiar las reglas del juego respecto del dólar: Básicamente pretenden forzar a todos los bancos centrales del mundo a comprar los famosos bonos del tesoro norteamericano a 100 años. Bonos que no pagan intereses, por lo que su valor es cero, no valen nada de nada. Esa es la gran jugada para forzar la pérdida de fortaleza del dólar a nivel mundial para facilitar esa tan deseada reindustrialización y que su posterior producción y exportación sean competitiva globalmente.

Trump necesita un hecho político que lo plantee como el gran jugador: ¿Será un Premio Nobel de Paz por facilitar un Acuerdo de Paz entre Rusia y Ucrania? Hecho que en la práctica sería un acuerdo entre EEUU y Rusia, y que, según las palabras del propio Putin, no sucederá hasta tanto no estén dadas las condiciones que originaron este conflicto: que Ucrania no entra en la OTAN; que será un país neutral; que se llamará a elecciones para que gobierne alguien legítimamente electo; y que se debe reconocer como rusos los territorios que hoy están en control de ese ejército. Lo interesante del tema es que, en esos territorios que hoy controla Rusia, es donde se encuentran las mayores reservas de tierras raras, las mismas que Zelensky va ofreciendo por doquier (se lo ofreció a los británicos y también a los yanquis) a cambio de financiamiento para continuar la guerra.

Este pequeño detalle, es otro de los motivos por los que Trump amenaza con anexionar a Canadá, Groenlandia, o que exija echar a compañías chinas del Canal de Panamá. Para ese futuro país industrializado, EEUU necesitará controlar todos los bienes estratégicos necesarios, sobre todo, para la producción de tecnología. Bienes que mayoritariamente controlan Rusia y China, y que produce/industrializa, sobre todo, el gigante asiático y sus países aliados del BRICS.

Cuando meses atrás decíamos que lo que se venía era el imperio del caos, o que EEUU le había declarado la guerra a perpetuidad a los pueblos del mundo era por esto. Para seguir siendo imperio deben expandirse, conquistar, e imponer la ley del más fuerte ¿Y las instituciones? Como dijera Chávez “No sirven”. ¿Podrá Trump revertir la decadencia norteamericana o será demasiado tarde? ¿Ustedes qué opinan?


Más bibliografía
https://misionverdad.com/globalistan/europa-cae-en-un-abismo-geopolitico-por-decision-propia
https://elordenmundial.com/teoria-heartland-conquista-del-mundo/
https://www.diario-red.com/articulo/internacional/doble-cara-motosierra-trumpista-recortes-publicos-contratos-privados-empresas-musk/20250402120000045027.html
https://www.alfredojalife.com/2025/03/30/agonia-del-t-mec-el-globalista-verde-mark-carney-colisiona-con-el-petrolero-trump/
https://misionverdad.com/venezuela/trump-define-por-ahora-su-politica-para-venezuela-en-el-gran-juego-de-eeuu
https://misionverdad.com/venezuela/las-sanciones-de-eeuu-no-paralizan-el-flujo-energetico-de-los-paises-objetivo
https://www.descifrandolaguerra.es/reformistas-iranies-poder/
https://www.descifrandolaguerra.es/aranceles-trump-guerra-comercial/
https://tektonikos.website/cooperacion-sur-sur-para-construir-una-comunidad-suratlantica/

Nicolás Sampedro

Prefiero escucha antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

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La decadencia de occidente se acelera

La decadencia de occidente se acelera

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Cada vez son más evidentes los intentos desesperados del Occidente Colectivo por intentar resolver lo irresoluble: su caída. Como contrapartida, el gigante asiático y sus aliados/socios siguen dando muestras de que lo que está surgiendo no es en contra de nadie, sino a favor de todos; una sustancial diferencia con el imperio del caos.

China lo hizo de nuevo. A finales de la semana pasada y principios de esta, representantes de alto nivel de 14 organizaciones palestinas participaron en Beijing de diálogos de reconciliación y firmaron la Declaración de Beijing. El documento señala que la Autoridad Palestina será el paraguas de todas las organizaciones, al tiempo que ratifica el compromiso para el establecimiento de un Estado palestino independiente con Jerusalén Oriental como su capital.

Además, destaca el derecho del pueblo palestino a resistir la ocupación ilegal israelí de acuerdo con las leyes internacionales y la Carta de las Naciones Unidas; y a frustrar cualquier intento de desplazar a los palestinos de sus tierras.

La histórica jornada contó con la participación de delegaciones de Egipto, Argelia, Arabia Saudita, Qatar, Jordania, Siria, Líbano, Rusia y Turquía, y se convierte en el segundo acuerdo alcanzado bajo la mediación de China. Cabe recordar que, en abril del 2023, después de años de hostilidades entre Riad y Teherán, saudíes e iraníes sellaban un acuerdo diplomático de alto nivel para reestablecer relaciones diplomáticas e iniciar la reapertura de embajadas y consulados.

Y como si esto fuese poco, comienzan a vislumbrarse (por distintas razones) la posibilidad de que el gigante asiático pueda mediar entre Rusia y Ucrania. Recientemente el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmitró Kuleba, dijo que su país está abierto a mantener negociaciones con Rusia para poner fin al conflicto armado. Y si bien Zelensky lo reafirmó pocos días después, lo cierto es que desde Moscú ven con desconfianza tales declaraciones. De hecho, la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, sostuvo que “esta retórica está vinculada a los ciclos electorales en EEUU. Estas son las señales que en el contexto de lo que sucede en torno a la Casa Blanca, en torno a sus próximas elecciones envían las autoridades de Kiev. Hay que considerarlo en este contexto“.

Está claro que uno de los elementos para estas declaraciones pueden ser la innumerable cantidad de veces que Donald Trump afirmó que el conflicto en Ucrania se termina con un llamado telefónico suyo cuando vuelva al Despacho Oval. Algunas encuestas (todo depende de quién la pague) sostienen que esta es una posibilidad cada vez mayor, sobre todo después de que el establishment norteamericano se quitó del medio a Biden. Zelensky sabe que, si ofrece la paz sin aceptar las condiciones de Putin, podría fortalecer la narrativa anti-rusa que le permita, incluso, presionar a Trump para que siga financiando la guerra.

Está más que claro cuál podría ser el segundo de los motivos para estas declaraciones podría ser el estado de situación de la guerra en sí. Según los informes del ministerio de Defensa de Rusia se estima que en una semana las fuerzas ucranianas perdieron más de 13.825 efectivos. A esto habría que multiplicarlo exponencialmente si consideramos que el conflicto lleva más de dos años, y a ello habría que sumarle la interminable lista de pérdidas materiales asestadas por parte de Rusia, llámense drones, aviones, helicópteros, sistema de misiles o tanques.

Sea cual fuere el caso, lo que está claro es que el gobierno de China está asumiendo un papel cada vez más preponderante en la diplomacia mundial. Y como lo hemos mencionado en otras oportunidades esto no es casualidad del destino, sino necesidad histórica. Tal como nos lo confirmaba la analista María Fe Celi la semana pasada, Xi Jimping y el Comité Central del Partido Comunista de China saben que para lograr avanzar en sus objetivos de cara al 2049, deben contribuir la paz en el mundo. No por angelicales, sino porque la guerra es mal negocio.

Los únicos que se están beneficiando de la guerra (y quizás tan solo de manera efímera) son los sectores de poder del establishment occidental, sobre todo norteamericanos. Los europeos están con una guerra en las puertas de su casa, perdieron competitividad por el encarecimiento de la energía (producto de enemistarse con Rusia y su gas barato), sus pueblos son cada vez más conscientes de que el deterioro de sus condiciones de vida es producto de las políticas guerreristas de sus gobiernos (y por eso ganan los partidos anti-guerra) y un sinfín de etcéteras.

Y decimos que esto puede ser un triunfo efímero y pírrico para el establishment norteamericano, porque –como lo señala el analista indio SL Kanthan– los pilares para que EEUU se convierta en superpotencia se están desplomando cada vez más rápido: poderío militar, superioridad tecnológica, dólar como moneda de reserva y transacción internacional, poderío económico, y una suerte de “unidad nacional”, hoy resquebrajada.

Sobre esto último, recientes encuestas publicadas por Marist National Poll y Rasmussen Reportsd, sostienen que un gran porcentaje de la población norteamericana cree que es factible una nueva guerra civil en los EEUU. Una investigación del Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de Delaware publicada hace algunos años sostiene que el principal catalizador podría ser un resultado impugnado en las próximas elecciones presidenciales de 2024. Incluso el candidato “independiente” y sobrino de John F. Kennedy, Robert F Kennedy Jr. remarcó recientemente en sus redes sociales que “va a haber una revolución en este país. La cuestión es si será impulsada por el idealismo o secuestrada por fuerzas oscuras y regresivas. La elección es nuestra”.

Sumado a los problemas internos y al derrumbe cada vez más acelerado de los pilares que hasta hoy los volvieron hegemón, el grado de desesperación del Occidente Colectivo es tal, que al igual que intentaron asesinar a Robert Fico (Primer Ministro de Eslovaquia), a Donald Trump (candidato republicano), Víktor Orbán (Presidente de Hungría), ahora también se suman la denuncia del primer ministro georgiano, Irakli Kobajidze, quien afirmó recientemente, que los Servicios Secretos Estatales están investigando un intento de asesinato contra el fundador y presidente vitalicio del partido gobernante Sueño Georgiano, Bidzina Ivanishvili. Según afirmó el mandatario georgiano las fuerzas externas (o sea el Occidente Colectivo) están irritadas por la negativa de las autoridades del país a abrir el “segundo frente” contra Rusia.

En la misma tónica fueron las denuncias realizadas por el presidente serbio Aleksander Vucic, quien alertó recientemente que “los países occidentales se están preparando para la guerra con Rusia mucho más rápido de lo que muchos en Moscú piensan. Hasta ahora, los países occidentales querían luchar a distancia, ‘a través de otra persona’, pero este enfoque está cambiando”. Cabe recordar que recientemente Hungría y Eslovaquia denunciaron que Kiev cortó deliberadamente el tránsito de petróleo que suministra la empresa rusa Lukiol a esos países.

¿Cómo repercute este escenario sobre nuestro continente? En principio, tal como lo afirman diversos especialistas, de generarse un conflicto interno en los EEUU, uno de los principales países afectados sería México, no sólo por la frontera compartida, sino por la enorme cantidad de mexicanos viviendo en EEUU.

De llegar Trump a la presidencia también serían los mexicanos unos de los más perjudicados, sobre todo por la política antimigratoria y estigmatizadora tanto del magnate de peluquín como de su vice JD Vince. Éste último ha declarado a los migrantes como responsables del crecimiento de la inseguridad, del narcotráfico y de la falta de empleo para los norteamericanos. Nada bueno puede salir de allí.

Algo similar podría suceder con Venezuela y Colombia, uno por el petróleo, otro por las bases militares y los probados estrechos vínculos de la DEA con los cárteles colombianos. El termómetro seguramente aumentaría, y las presiones se multiplicarían, sobre todo por la necesidad imperiosa de los norteamericanos de reasegurar el continente e intentar limitar la influencia de Rusia y China.

Pero esta política anti rusa y anti china es sistémica para los gringos: recientemente la jefa del Comando Sur del Ejército de los EEUU, Laura Richardson, afirmó que sólo un plan Marshall como el de 1948 podría competir con las inversiones que China tiene en Nuestra América. El problema es que la deuda norteamericana está en techos históricos y pese al que se prevé que el crecimiento estadounidense en 2024 será de unos 300 mil millones de dólares, para conseguirlo, Washington tuvo que pedir prestado 3,3 billones de dólares ¿Se entiende el absurdo?

Todo parece indicar que, ante la desesperación del Occidente Colectivo, estamos entrando en un momento cada vez más convulsionado y su deriva, lamentablemente, puede ser catastrófica para la humanidad toda. Pero de algo estén seguros, más temprano que tarde, haya guerra en el medio o no, lo que se viene es la Pax Sinica (Paz China) en un mundo multipolar, multi-nodal, sin hegemones.

Nicolás Sampedro

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El Gobierno nacional acordó la ampliación del swap con China 

El Gobierno nacional acordó la ampliación del swap con China 

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

El presidente de la Nación anunció que el país de Asia Oriental amplió el uso por 6.500 millones de dólares. De esta manera, la activación del nuevo tramo será clave para fortalecer la intervención en los dólares paralelos y hacer frente a las importaciones. 

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) confirmó la ampliación del swap con China por 6.500 millones de dólares y será de libre disponibilidad. El acuerdo se dio tras una reunión que mantuvo el titular del BCRA, Miguel Pesce, esta mañana con su homólogo chino, Pan Gongsheng. En este sentido, el presidente de la Nación, Alberto Fernández, anunció desde China que ese país “una vez más atendió nuestros reclamos y amplió el uso del swap”.

Ante el escenario de alta volatilidad, la activación del nuevo tramo es clave para fortalecer la intervención en los dólares paralelos y hacer frente a las importaciones. Además, según informaron fuentes oficiales, la reunión bilateral entre Fernández y Xi Jinping duró unos 40 minutos y durante su transcurso, el mandatario chino confirmó la ampliación del swap en 47 mil millones de yuanes, lo que representa unos 6.500 millones de dólares.

Al respecto, el Presidente esta mañana en diálogo con Radio 10, sostuvo: “Acabamos de terminar una muy buena reunión con el presidente Xi Jinping. Le planteamos nuestros problemas y una vez más el gobierno chino atendió nuestros pedidos y nos dio una ayuda muy importante: lo que ha hecho fue ampliar el uso del swap que ya teníamos concedido. Lo habíamos pedido por cinco mil millones y nos concedieron 6.500 millones de dólares, lo que significa un gran alivio para Argentina, significa reservas que ingresan al país”.

En la actualidad, Argentina todavía no agotó el uso del swap de cinco mil millones que recibió anteriormente, ya que le quedan alrededor de mil millones de dólares. Esos fondos nuevos, irán a las reservas del BCRA, los cuales son de “libre disponibilidad y nos permitirían intervenir en los mercados”, destacó Fernández. El mandatario también resaltó que este swap servirá para “terminar el año tranquilos” y para que “quien me suceda, espero que sea Sergio (Massa), tenga una base de mayor tranquilidad para enfrentar el futuro”.

Cabe recordar que el swap es un intercambio de monedas entre el BCRA y el Banco Popular Chino (BPC). El primer acuerdo entre ambos bancos centrales se estableció en el año 2009. En 2014, fue firmado un segundo trato, que se renovó en 2017 y se complementó a fines de 2018 con uno suplementario. Luego en agosto de 2020, se firmó el acuerdo que se renovó este año.

Durante su intervención en el III Foro de la Franja y la Ruta que se desarrolla en Beijing, el jefe de Estado destacó que “China ha sido para Argentina un socio clave” con el que “acumulamos más de 50 años de fructíferas relaciones diplomáticas”. Además, Fernández señaló a China como un “hermano que nos acompañó en la pandemia, que nos socorrió financieramente cuando la presión del Fondo Monetario Internacional nos puso en jaque y que invierte en nuestro país generando trabajo para argentinos y argentinas”.

En este sentido, el mandatario remarcó: “Cada vez que pasamos un momento difícil el Gobierno de Xi Jinping nos brindó su apoyo. Esto es importante para que la producción no se detenga”. Y en referencia a la propuesta del candidato presidencial de La Libertad Avanza, Javier Milei, de terminar las relaciones con el gigante asiático, agregó: “Llegamos a este acuerdo con China mientras algún loco acá propone romper relaciones con ese país y otros que nos han ayudado en estos tiempos difíciles”.

Tras participar del III Foro de la Granja y la Ruta, el mandatario argentino concluye este miércoles su gira por China a la que asistió por invitación de su par de la nación asiática, Xi Jinping. En ese marco, el presidente argentino agradeció a la República Popular China el apoyo financiero que le dio a Argentina ante “la deuda irresponsable que el gobierno anterior” contrajo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La ampliación del swap termina por ser de suma importancia, ya que tal como resalta el economista y becario doctoral del CONICET en el Centro de Estudios de la Estructura Económica (CENES), Pedro Gaite, “el primer tramo del swap fue fundamental en la primera mitad del año para sostener el nivel de importaciones e incluso cumplir con el FMI”. En este sentido, la activación de este segundo tramo es esencial, ya que no queda casi dinero disponible de esos 5 mil millones de dólares (menos de 1.000 millones de dólares), además, se debe tener en cuenta “este escenario de dolarización tan fuerte que tenemos”.

En paralelo el economista y director de MyR Consultores, Fabio Rodríguez, recalcó que se trata de una noticia clave por “la situación crítica de las reservas del BCRA y de cara al puente que habrá entre las elecciones de este domingo y la transición electoral de diciembre. Es un factor de oferta indirecta de divisas que puede ayudar a tranquilizar factores que tensionan la demanda y alientan posibles corridas cambiarias”.

¿Dónde nos vamos a parar?

¿Dónde nos vamos a parar?

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

EEUU se niega a aceptar su declive como hegemón. Europa fue arrastrada a una guerra y es la gran perdedora. Mientras tanto se consolida un nuevo G2, esta vez con Rusia y China, y comienzan cambios que, según el mandarín Xi, pasan una vez cada 100 años ¿Dónde nos vamos a parar?

En la década de los 70 y con la derrota de Vietnam sobre sus hombros, el estratega de la guerra Henrry Kissinger operó para conformar un G2 entre EEUU y China (del que medio siglo después tanto Demócratas como Republicanos reniegan por lo que acontece con Taiwán).

Tiempo después, sería el rusófobo Brezezinski (asesor de Jimmy Cartes), quien proponía un G2 con China para enfrentar a la Unión Soviética. Hoy, a casi 100 años y luego del saltinbanqui, Kissinger exhortó a Biden con hacer una alianza con Rusia para enfrentar a China.

Durante los últimos años, en estas líneas nos hemos dedicado, entre otras cosas, a analizar hechos destacados que comenzaban a dar cuentas de los cambios que se avecinaban. Hechos que tuvieron poca difusión y análisis en los medios locales, pero que -creíamos- transformaría el panorama global. Bueno, parece que esos cambios están a la vuelta de la esquina.

Semanas pasadas compartimos algo que en la prensa de occidente pasó desapercibido: en su despedida de Moscú, el mandarín Xi le dijo a su homólogo ruso que “estamos viendo cambios que no habían ocurrido en 100 años, y lo estamos impulsando juntos” a lo cual el zar Vladi contestó sonriente: “Estoy de acuerdo. Buen viaje”.

Finalmente se conformó un nuevo G2 pero tiene como actores a chinos y rusos, y estos están aislando a EEUU de la toma de decisiones de cara a un futuro no muy lejano. Esta alianza está acelerando de forma vertiginosa un proceso de multipolaridad que está atrayendo a cada vez más países de África, Asia y América. Países que buscan relaciones de tipo win-win y con transferencia tecnológica frente a la posición arrogante, extorsiva, unidireccional y violenta de la caduca “democracia” represiva occidental, esa que recorre las calles desde Washington hasta París.

Sólo para poner unos ejemplos: En paralelo a la visita de Xi a Moscú, se vivió en la capital rusa la Segunda Conferencia Interparlamentaria de más de 40 países de África a los cuales Putin se dio el lujo de condonarles una deuda de más de 20 mil millones de dólares.

Otro ejemplo es la reciente firma de un acuerdo entre Rusia y China para comerciar en sus propias monedas, cosa que además analiza el BRICS en su conjunto y que anunció Putin luego de su reunión de más de cuatro horas con el mandarín: “Vamos a utilizar el yuan para todas nuestras operaciones comerciales con África, Asia y América”, sostuvo el zar. Hecho que pasó desapercibido, pero es una bomba de protones al dólar gringo, al tiempo que se sigue avanzando para llegar a un acuerdo definitivo y se construya el Gasoducto Siberia II (que irá de Rusia a China, pasando por Mongolia) y que sustituirá a los Nord Stream boicoteados por los yanquis. El “Acuerdo del Siglo”, según Putin.

Hoy Rusia y China tienen superávit comercial y lideran el ranking del 2022. Alemania cayó al séptimo lugar en esa lista. Europa jugó a la ruleta rusa en materia energética y terminará siendo la gran perdedora de la guerra en Ucrania a la que EEUU la empujó. Como si fuese poco, la crisis financiera del Silicon Valley Bank, provocó que otros bancos como el Deuche Bank o el Credit Suisse tuvieron que ser rescatados con cientos de miles de dólares ante la posibilidad de quiebra y se especula con que alrededor de otros 200 bancos puedan desaparecer en “el país de las libertades”. Para colmo de males, esta semana se dio a conocer que por primera vez el BRICS superó en PBI al G7, es un dato impactante que para muchos en occidente pasó inadvertido (o más bien, quisieron ocultar).

El mundo que conocíamos se desmorona cada vez más rápido, habitamos un mundo en crisis, donde se están dando cambios acelerados pese a los intentos de EEUU (quien está librando diversas guerras) para sostener su influencia en zonas que históricamente estuvieron bajo su influencia, como Europa y Nuestra América, e intentarán de cualquier forma condicionar el vínculo que rusos y chinos tienen en África.

A nuestro continente pretenden condicionarlo con la famosa guerra jurídica, con las presiones y operetas mediáticas, con los golpes institucionales y, obviamente, con el endeudamiento externo (si sabremos de eso en Argentina). Ingenuo sería pensar que la cosa no podría ser peor; miremos medio oriente sino.

El problema para los norteamericanos es que la influencia de la República Popular China en el continente no ha parado de crecer en la última década; ni siquiera durante el retorno de gobiernos de derecha en años recientes. Por más golpes que dieron, la influencia del gigante asiático sigue en aumento, fundamentalmente como comprador de materias primas y como inversor en infraestructura y tecnología.

El caso brasileño es el más significativo. Según datos del Comtrade UN (la Base de datos de intercambio comercial de la ONU), el Banco Mundial y el Centro de Estudios de Prospectiva e Información Internacional (CEPII), analizados por el portal Misión Verdad, hace más de una década que el gigante sudamericano tiene como mayor socio comercial a los chinos, tanto en importación como exportación de bienes y servicios.

A este dato histórico debe agregársele -necesariamente- el lugar que Brasil está retomando de la mano de un Lula recargado. El mandatario sudamericano nuevamente se atreve a desafiar los designios y las presiones de EEUU, no sólo al establecer que su país comercie con China en monedas locales (como ya había hecho, entre otros, Putin), sino con la inmensa cantidad de convenios firmados en su reciente visita. Entre sus palabras se destacan frases como: “Nadie va a prohibir que Brasil perfeccione su relación con China”; o “queremos elevar el nivel de la asociación estratégica entre nuestros países, expandir los flujos comerciales y, junto con China, equilibrar la geopolítica mundial”.

Pero sin dudas, la frutilla del postre en esta relación será el rol que Dilma Rousseff jugará como presidenta del Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS. Este hecho pone al país sudamericano en un lugar preponderante, que sin dudas será un factor clave para expandir los vínculos con toda la región, sobre todo con Argentina. Recordemos que Alberto Fernández pidió pista para ingresar al bloque y que en junio -con la visita de Sergio Tomás a Beijín– podría terminar de concretarse. Esto sin olvidar que Brasil y Argentina no sólo tiene un vínculo comercial y político muy importante, sino por la inmensa catarata de convenios en firmados -y en puerta- en múltiples áreas.

Está claro que el endeudamiento de Macri con el FMI, bajo las directivas de Donald Trump (y pese a que se la robaron toda) era -entre otras cosas- para condicionar la política exterior argentina e intentar impedir que se realice una política soberana, sin limitaciones o condicionamientos que incluya acuerdos de toda índole con Rusia o China.

Ya lo han afirmado diversos analistas en múltiples oportunidades: no importa quien gobierne o quien esté sentado en el Despacho Oval, la política norteamericana para con este continente siempre será bajo una lógica de dominación.

En este escenario de disputa entre potencias, Argentina no está exenta. China se ha convertido en el principal socio comercial con más de 140 países o regiones del mundo (es el 2do detrás de Brasil para nuestro país). Dato no menor para entender que luego de la reunión entre Alberto Fernández y Biden, se aproxime un desfile de funcionarios de alto rango que llegaron y llegarán al país. Está claro que en todos los casos buscarán que se frenen todos los vínculos con China. Situación de difícil concreción, sobre todo, por el inmenso problema de financiamiento que significaría para la Argentina la sola idea de renunciar al SWAP chino.

El director del portal Red Voltaire, Thierry Meyssan, afirmó recientemente que “vamos hacia un mundo divido en dos bloques: de un lado estarán la superpotencia estadounidense y sus vasallos y del otro lado tendremos el mundo multipolar. En términos de población, el bloque occidental viene siendo un 13% de la población mundial mientras que el mundo multipolar representa el 87%”.

En las próximas elecciones, Argentina también definirá cómo se va a parar en esta disputa. El mundo vive un momento de incertidumbre, de caos, de acciones y reacciones peligrosas. Pero como ha sucedido a lo largo de la historia, momentos como estos también significan grandes oportunidades para nuestros países. Solo se trata de saber maniobrar y de aprovecharlas al máximo.

Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

La alianza Moscú-Pekín que alarma a EEUU

La alianza Moscú-Pekín que alarma a EEUU

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

La reunión cumbre en Moscú entre el presidente ruso Vladímir Putin y el mandatario chino Xi Jinping ha generado una gran alarma para EEUU y sus aliados. El oso de Kodiak y el Dragón chino pisan fuerte y parece que no tienen otra opción que unir fuerzas para tratar de socavar las amenazas del imperio. 

En los días 20 y 21 de marzo de este año se realizó una gran reunión cumbre en Moscú, capital de la Federación Rusa, donde estuvieron estrechándose la mano y realizando acuerdos conjuntos dos de los mandatarios más influyentes en la realidad actual. Por un lado, el anfitrión ruso Vladímir Putin y por el otro, el líder chino Xi Jinping, quien realizó una visita al exterior muy osada. A ojos de EEUU y Occidente se trata de una gran preocupación. 

Ambos líderes discutieron diversos temas, pero el que más resonó fue el de Ucrania. El plan de paz para Ucrania que China presentó hace unas semanas podría usarse como base para poner fin a la guerra, según dijo Putin este martes. El líder ruso se reunió por segundo día consecutivo con Xi Jinping para discutir el conflicto y las relaciones entre los dos países. Putin aseguró que el plan de paz podría presentarse “cuando estén listos en Occidente y en Kiev”. El plan de China de 12 puntos, hecho público en febrero pasado, pide conversaciones de paz y respeto por la soberanía nacional, aunque no exige que Rusia abandone su plan militar en Ucrania. También condena las “sanciones unilaterales” de EEUU y sus aliados de la Unión Europea (UE), en lo que se considera una crítica velada a los amigos del régimen títere proyanqui de Volodomir Zelensky de Ucrania en Occidente.

Hay una creciente preocupación en Occidente de que China pueda brindar apoyo militar a Rusia. El martes 21 de marzo por la mañana, en su segundo día en Moscú, Xi Jinping dijo que estaba “muy feliz” de estar en la capital rusa y describió las conversaciones con el presidente Putin como “francas, abiertas y amistosas”. Además, su visita a Rusia se produjo días después de que la Corte Penal Internacional (CPI) emitiera una orden de arresto contra el presidente Putin por acusaciones de crímenes de guerra.

Queda claro que Pekín y Moscú se acercan porque su unidad puede hacer frente a todo atropello yanqui. EEUU arma hasta los dientes a Kiev y también molesta mucho a China con el contencioso de Taiwán. Rusos y chinos también han tomado una clara posición en ayudar a naciones africanas, lo que preocupa a Washington y la UE. También Pekín ha dado pasos osados en materia de relaciones internacionales en el Medio Oriente, logrando un acuerdo entre el reino de Arabia Saudí y la República Islámica de Irán en tierras de Mao Tse Tung. 

Rusia y China han publicado una declaración conjunta sobre la profundización de la asociación global y la cooperación estratégica, luego de la reunión de sus respectivas delegaciones este martes en el Kremlin. Guiándose por los acuerdos alcanzados entre el presidente ruso Putin y su homólogo chino, Xi Jinping, las partes se proponen:

  1. Garantizar siempre que las relaciones bilaterales vayan por buen camino;
  2. Prestar un firme apoyo mutuo a los intereses fundamentales de la otra parte, especialmente la soberanía, la integridad territorial, la seguridad y el desarrollo;
  3. Profundizar y ampliar continuamente la cooperación práctica en el proceso de modernización para el desarrollo y la prosperidad conjuntos;
  4. Promover la comprensión mutua y el acercamiento entre los pueblos de los dos países, y fortalecer sin cesar la base social y cívica de la amistad intergeneracional;
  5. Promover un orden mundial multipolar, la globalización económica y la democratización de las relaciones internacionales, además de fomentar el desarrollo de la gobernanza mundial de manera más equitativa y racional.

Rusia y China también señalan que cada Estado posee sus propias características históricas, culturales y nacionales y que “tiene el derecho a elegir su propio camino de desarrollo”, sin la necesidad de una “democracia suprema”. Por último, Rusia ha apoyado a China en el caso taiwanés y defendió la tesis de “una sola China”. Los rusos consideran a Taiwán una provincia rebelde tanto como China y manifiestan su apoyo a Pekín frente a las amenazas militares de EEUU y sus aliados en el Indo-Pacífico. 

En este año 2023 los rusos y los chinos se han propuesto ser garantes de un orden mundial distinto al que proponen los occidentales. Buscando apoyos en los países de África, Medio Oriente, sur de Asia, Extremo Oriente y América Latina, estos dos gigantes juegan fuerte en la arena internacional. No dudan en presentarse como el mundo multipolar y respetuosos de la autodeterminación de los pueblos. Esta alianza por cierto hace ruido en Occidente. Se trata de un nuevo capítulo de esta nueva Guerra Fría que se vive en el siglo XXI.


Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

EEUU-China y la “guerra fría”… de los microchips de Taiwán

EEUU-China y la “guerra fría”… de los microchips de Taiwán

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

La tensión entre la República Popular China y Estados Unidos por la isla de Taiwán expresa un nuevo capítulo de esta nueva “guerra fría” del siglo XXI que más bien es económica que ideológica. Esta vez, se trata de custodiar a los microchips taiwaneses, que desean tanto el águila norteamericana como el dragón mandarín chino.

La visita de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos, a Taiwán el martes 2 de agosto pasado generó un serio malestar en la diplomacia y estructuras de poder militar de la República Popular China. A pesar de las objeciones de Beijing, Pelosi y una delegación del Congreso se embarcaron en una serie de reuniones de alto nivel en la legislatura de Taiwán y en la oficina de la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen. Pelosi fue condecorada por los taiwaneses a quienes les prometió ayuda yanqui siempre frente a las “amenazas de anexión” de Beijing.

China no tardó en manifestar su descontento cuando el avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que transportaba a la delegación de Pelosi aterrizó en Taiwán aquel martes por la noche. El ejército chino realizó luego ejercicios en torno a Taiwán y lanzó una serie de “operaciones militares selectivas para contrarrestar la situación”.

China considera “provincia rebelde” a Taiwán desde 1949, año de la revolución marxista maoísta. Hasta 1971 Estados Unidos reconoció a Taiwán como la “verdadera China” en las Naciones Unidas. Pero luego se alió a la República Popular China y sacó a Taiwán de su estatus especial. Pero siguió colaborando con la isla rebelde. En el siglo XXI actual Estados Unidos reforzó su compromiso con Taiwán y en su lucha comercial con Beijing no duda en brindarle apoyo económico, financiero y militar.

Nancy Pelosi y una delegación del Congreso se embarcaron en una serie de reuniones de alto nivel en la legislatura de Taiwán y en la oficina de la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen.

Pero detrás de esta “guerra fría” más bien comercial y tecnológica están los microchips de Taiwán. La industria de los microchips y semiconductores aún no se ha recuperado del todo de la crisis originada por la pandemia de 2020. La industria del automóvil se está enfrentando a múltiples retos desde hace tres años. El primero fue la pandemia ya mencionada, pero a consecuencia de la misma o en combinación con ella, han ido llegando muchos otros. El principal es la llamada crisis de los microchips y semiconductores, que aún afecta a la producción de los fabricantes y los tiempos de espera de los compradores. Pero, poco a poco, la industria comienza a sacar la cabeza del agua y recupera poco a poco su ritmo normal.

Es aquí que Taiwán juega un rol geoestratégico de suma importancia. Taiwán acapara más del 65% del mercado global de chips a nivel mundial. ¡Vaya fruta deliciosa que proteger! Hay dos empresas que se destacan especialmente: TSMC (54% de la producción mundial) y UMC (7% de la producción mundial).

Sigamos con los datos. Taiwán en el mercado de los microchips y semiconductores, la segunda empresa más potente del sector es la surcoreana Samsung, que acapara un 17% de la producción. Y más allá de Asia, la primera en aparecer en el ranking es la estadounidense Global Foundries (7%).

En el caso de una guerra chino-estadounidense la compañía TSMC se vería obligada a paralizar sus fábricas y que eso golpearía muy seriamente a la industria. TSMC cuenta con los productos más innovadores y, de hecho, es pionera en chips de 3 nanometros (nm) y ya ha anunciado que espera lanzar los de 2 nm en 2025.

Entre los clientes de la poderosa TSMC se destacan Apple, Nvidia o Qualcomm, entre otros. Incluso Intel, también fabricante de semiconductores.

Los fabricantes del sector automotriz miran con temor lo que ocurre entre Taiwán y China, con Estados Unidos adquiriendo un papel cada vez más relevante en todo ello. Los yanquis quieren conservar Taiwán por eso. Los chinos también. Taiwán está en una encrucijada. La “guerra fría” de los microchips puede ser fatal. Algo tan pequeño puede ser fuente de amenaza de una guerra global o el miedo a una guerra termonuclear como no se vio desde la Crisis de los Misiles de Cuba en 1962.

Ver también:

https://revistatrinchera.com/2021/10/24/la-chispa-taiwanesa/
https://revistatrinchera.com/2021/07/06/un-proyecto-a-largo-plazo/

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Argentina firmó un nuevo acuerdo de exportación con China

Argentina firmó un nuevo acuerdo de exportación con China

TIEMPO DE LECTURA: 2 min.

Se trata de la venta de reactores y producción de Isotopos medicinales al país asiático. El acuerdo fue firmado entre los embajadores de ambos países.

El Instituto de Investigaciones Aplicadas (INVAP) firmó, en el marco de una reunión virtual, un Acuerdo Estratégico de Cooperación con las empresas chinas Jianxi Nuclear Power (JXNPC) y Shanghai Nuclear Engineering Research & Design Institute (SNARDI) para la exportación de reactores y producción de Isotopos medicinales.

La reunión fue celebrada entre el embajador de Argentina en Beijing, Savino Vaca Navaja, y de China en Buenos Aires, Zhou Xialoli; y completó uno de los acuerdos firmados por el presidente de la Nación, Alberto Fernández, en su última visita al país asiático en febrero.

“Este acuerdo es un hito importante para nuestra relación, ya que en este caso Argentina es el que transfiere tecnología a China”, expresó al respecto Vaca Navaja, y agregó que “Argentina es un gran productor de tecnologías y desarrollos innovadores”.

“Empresas argentinas como Nucleoeléctrica Argentina, Invap, Arsat, YPF, Conae, INTI, Impsa, Nuclearis, SpaceSUR están cooperando con distintos proyectos en materia científico-tecnológica con contrapartes chinas”, añadió además el embajador.

Por su parte, el subgerente de Comercialización del área nuclear del Invap, Pablo Abbate, realizó declaraciones ante la agencia china Xinhua, y aseguró que  “es un orgullo que nos hayan elegido para trabajar en un proyecto para la salud de la población de China”.

“El uso específico de estos reactores es para que ciertos materiales colocados dentro del reactor se conviertan en material radioactivo útil para la medicina nuclear que permiten hacer distintos tipos de estudio de cáncer, de tumores, melanomas, hacer estudios de irrigación sanguínea, de tiroides, y distintos tipos de diagnóstico que permiten mejorar y alargar la calidad de vida de distintos pacientes”, desarrolló Abbate.

En tanto, el embajador Xiaoli expresó que están “trabajando para la construcción de una relación virtuosa a largo plazo que permita el desarrollo de los dos países”, y aseguró que ya tienen preparado el espacio para la construcción de dos reactores en a ciudad de Jiujiang.

El acuerdo refuerza las relaciones con el gigante asiático y reafirma a un socio que es importante tener al lado. China crece constantemente y con un rumbo unipersonal, en pos de su propio crecimiento y sin mover el tablero hacia ningún horizonte innecesariamente, como es su postura en el marco del conflicto bélico actual.

Esta posición es aprovechada por Argentina, que mantiene distintos tipos de negocios bilaterales y de forma astuta insinúa su entrada al bloque BRICS, otro posicionamiento estratégico. En este sentido, China ya le dio su visto bueno oficial, por lo que se remarca una excelente relación entre ambos países.

 

 

 

 

 

China ratificó su apoyo a Rusia

China ratificó su apoyo a Rusia

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

A pesar de haber adoptado una postura a favor de la integridad del terreno donde se disputa el conflicto, la potencia asiática se mostró en desacuerdo con las sanciones impuestas.

El presidente de China, Xi Jinping, le garantizó a su par ruso, Vladimir Putin, respaldo en cuestiones soberanas y de seguridad en el conflicto bélico entre Rusia y la OTAN. El comunicado fue realizado vía telefónica este miércoles.

A pesar de haber adoptado una postura a favor de la integridad del terreno donde se disputa dicho conflicto (Ucrania), la potencia asiática se mostró en desacuerdo con las sanciones sin precedentes impuestas por los países de occidente al gigante euroasiático.

China, que ofrece desde principios del conflicto ayuda económica y humanitaria a Ucrania, coincide con Rusia en que las medidas provocaron una “desaceleración económica global”. En este sentido, a pesar de respetar el territorio ucraniano, se mostró en cooperación con el país que preside Vladimir Putin, lo que supone un bloque de recursos casi imposible de derrotar.

“China está dispuesta a proseguir con Rusia el apoyo mutuo en cuestiones de soberanía, seguridad y otras cuestiones de interés fundamental y preocupaciones importantes”, expresó Xi en un comunicado oficial publicado por la agencia de noticias china, Xinhua.

“Xi y Putin acordaron ampliar la cooperación en los campos energético, financiero, industrial, de transporte y otros, teniendo en cuenta la situación económica mundial que se ha complicado debido a las sanciones ilegítimas de Occidente”, explicó además el Kremlin sobre la causa.

Ante la disminución de negocios con los países de occidente debido a las sanciones impuestas, Rusia busca nuevos socios de comercio, entre los que China se perfila como un gran candidato. Ambos mandatarios coincidieron en “construir un sistema de relaciones internacionales verdaderamente multipolar y justo”.

Esta situación podría terminar acelerando el proyecto que desde hacer varios años se dialoga entre los países que se han mostrado en distintas ocasiones como “alternativos” a la gestión occidental. Los mismos buscan trazar una nueva unión que equipare al G7. Además de los nombrados, se encuentran Sudáfrica e India.

La última comunicación oficial entre los mandatarios se había dado un día después del primer bombardeo ruso a Ucrania. Desde este día Xi aseguró que “a pesar de los trastornos globales, las relaciones entre China y Rusia han mantenido una buena dinámica de desarrollo”, y además pidió “una coordinación estratégica más estrecha entre Beijing y Moscú”.

La confirmación de apoyo en materia de recursos de China hacia Rusia supone, la creación de un bloque casi indestructible. Rusia se mantiene en guerra desde hace tres meses prácticamente contra toda la OTAN, que envía recursos a su aliado. Incluso batalla contra los recursos que la propia China manda, además de otros países que no pertenecen a OTAN. 

En síntesis, sin los extras de nadie, Rusia sostiene su posición en el conflicto desde hace ya tres meses, por lo que el hecho de contar con un aliado como China lo hace casi indestructible. Desde los comienzos de la guerra se especuló con la posición que tomase el país asiático, que, para sorpresa de muchos, se encuentra en una equilibrada e inteligente intervención, ya que no se ha vaticinado de lleno en ningún frente.

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