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En el asiento de al lado un hombre vencido por la jornada laboral cabeceaba de sueño al ritmo del vagón que se mecía por las vías. Fue en ese momento que Carlos Miguel se desentendió de la charla que venía llevando junto a sus compañeros de la Federación Universitaria Revolucionaria Nacional (FURN) de regreso a la Ciudad de La Plata y mirando de reojo al trabajador que se quedaba dormido garabateó unas líneas en una servilleta.
Corrían los últimos meses de 1972, el peronismo llevaba proscripto 17 años e impulsado por la Tendencia y la Juventud Peronista, Héctor Cámpora se imponía dentro del movimiento como candidato a Presidente de la Nación en nombre del General Juan Domingo Perón, para romper definitivamente con el largo exilio impuesto al líder del pueblo argentino.
El fusilamiento a Aramburu en el pueblo de Timote, la recuperación del cuerpo secuestrado y profanado de Evita, el levantamiento y copamiento en el penal de máxima seguridad en Trelew y una juventud marcada a fuego por la resistencia peronista y la revolución cubana, empujaban y le daban peso a las pintadas que brotaban en cada barrio:
“Luche y Vuelve”
Lanusse tambaleaba y la idea de “Liberación o Dependencia” volvía a sentirse en el aire después de tantos años de bombas y fusilamientos. Entre esa efervescencia los militantes de la FURN comprendían que la Universidad no podía ser un sujeto aislado y ajeno a aquellos tiempos de emancipación.
“La Universidad que queremos es parte inseparable del País que anhelamos; en él se inspira, en él se inserta y a él sirve.”
Esta es quizás la frase más conocida del Documento: Bases para la Nueva Universidad, redactado por la FURN como columna vertebral de Plan de Gobierno para una Universidad Popular que se llevó adelante por un corto periodo en la Universidad Nacional de La Plata, desde el 29 de mayo de 1973 hasta el 8 de octubre de 1974.
Durante los años 90 Rodrigo Miguel, hijo de Carlos Miguel, comenzó a participar de los homenajes de H.I.J.O.S, allí compañeros de militancia de su padre le contaron que las primeras líneas de Bases para la Nueva Universidad, Carlos las había escrito en el Tren Roca volviendo de una reunión en Capital Federal.
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La mañana del 8 de octubre de 1974 la Central Nacional Universitaria (CNU) secuestró de un auto particular al “Gordo” Carlos Miguel y al “Turco” Rodolfo Achem, iban camino a una reunión en Capital Federal con la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) para planificar el plan de resistencia universitaria ante la avanzada del nuevo Gobernador bonaerense Calabró y el antecedente de los primeros asesinatos a compañeros en La Plata. Hace menos de dos meses un comando de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) había asesinado a Horacio Chaves militar retirado que se había levantado en armas para defender a Perón en el 56, a su hijo Rolando Chaves, al Gringo Pierini y Luís Macón de la JUP.
A eso de las ocho de la mañana los dos militantes referentes de la FURN, de la Asociación de Trabajadores de la UNLP (ATULP) y la Asociación de Docentes Universitarios (ADULP) partieron del Sindicato de ATULP ubicado en calle 44. La noche anterior al secuestro debieron pasarla en la casa de los trabajadores de la Universidad, por reiteradas amenazas que venían recibiendo, pero por la importancia del encuentro decidieron asistir a la reunión en Capital Federal esa mañana.
Tres autos sin patente los interceptaron en plena calle 44 antes de llegar a la Avenida 13, con total impunidad y una zona claramente liberada, los subieron a culatazos a cada uno a un baúl y huyeron a toda marcha. Menos de dos horas después los restos de Miguel y Achem aparecieron en las costas del riachuelo en Sarandí. El informe oficial que salió en el matutino del Diario El Día del 9 de octubre de 1974 habla de que los dos cuerpos habrían recibido cincuenta disparos por la espalda.
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Rodolfo Achem nació el 7 de febrero de 1941 en la Provincia de San Juan, realizó sus estudios Secundarios en el Colegio Nacional de San Juan y en 1959 vino a vivir a La Plata para estudiar traductorado en Francés en la Facultad de Humanidades y Ciencia de la Educación, pero al tiempo desistió y decidió estudiar Derecho en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales en La Plata. Allí junto al Flaco Kunkel comenzaron a armar la primera agrupación peronista de la facultad y proyectar la FURN. Durante el periodo de estudio empezó a trabajar en la Biblioteca de la Universidad comenzando a militar con los trabajadores no docentes en ATULP.
Con la victoria de Héctor Cámpora y Oscar Bidegain en Provincia de Buenos Aires, el 29 de mayo de 1973 la Universidad Nacional de La Plata llevó adelanté un proceso de reforma universitaria que tendría a la FURN como articulador e impulsor principal. Para este proceso, entre Achem y Miguel elaboraron dos documentos estratégicos con puntos y bases de la Universidad que se debía construir:
“Bases para la nueva Universidad” y “La participación de los Trabajadores en la Conducción de la Universidad”.
Fue en este contexto que respaldado por ATULP, el Turco Achem tomó el rol de Secretario de Supervisión Administrativa de la UNLP.
Durante este periodo donde la FURN tuvo parte de las riendas del Gobierno Universitario se llevaron adelante una gran batería de transformaciones:
La modificación sustancial de las carreras dejando atrás una mirada a favor de las empresas y el imperio y poniendo el foco al servicio de la Nación. Se instalaron consultorías jurídicas barriales que prestaban asesoramiento gratuito. Se fortaleció el modelo científico y de investigación nacional, apuntando a los intereses del pueblo. Se estableció el ingreso irrestricto a la Universidad, reemplazando los cursos de ingreso por el curso de Introducción a la Realidad Nacional. Se amplió el Comedor Universitario y se masificaron las becas de estudio entre otros.
Carlos Miguel nació en la Ciudad de La Plata el 5 de julio de 1944, fue al Colegio Nacional, jugó al fútbol en la novena de Estudiantes de La Plata y estudió en la Facultad de Ciencias Veterinarias.
Durante la década del 60 en su tiempo como estudiante conformó junto a Hugo Bacci el Movimiento de Avanzada Veterinario (MAV), la primera agrupación peronista en la Facultad, que ya por esos años comenzaron a tener diálogo con la agrupación peronista de Derecho donde estaba Achem. Este sería uno de los primeros gérmenes de la FURN.
Siendo ayudante de Cátedra conoció a la “Negra” Lilia Mabel Ballarini, con quien militó en la FURN y tuvo dos hijos. En el año 78 la “Negra” sería secuestrada y su cuerpo sería hallado recién en el año 2011 en las costas marplatenses.
Junto a su pareja Lilia y Bacci tuvieron una veterinaria rural en Loma Verde, allí plasmaron a fuego su perspectiva como profesionales al servicio de las necesidades del pueblo.
Carlos fue el primer Secretario General de la FURN en el año 69, pero una vez graduado deja el cargo y comienza a hacer carrera docente en la Facultad de Veterinaria para ser Secretario Académico.
Con la reforma universitaria del 29 de mayo de 1973 Carlos es apoyado por ADULP para ser Director del Departamento Central de Planificación de la UNLP. Desde allí junto a Achem y otros compañeros pudieron llevar adelante los avances para una universidad popular.
Rodrigo Miguel, el hijo de Carlos, cuenta que todo lo que sabe de su padre y de Achem, es en gran medida por compañeros de militancia de ellos:
“Me contaron que tenía una excelente locución, que hablaba en las asambleas y tanto él como el Turco eran muy reconocidos en la oratoria, en la discusión política. Como que eran dos de los principales cuadros políticos de la época, de la Universidad y de la JP.
El Turco era un poco más carismático y mi viejo un poco más serio; un tipo más ensimismado, pensativo. Pero bueno eran un poco una pequeña dupla.
Eran cuadros duros, el Turco un poco más extrovertido y mi viejo un poco más parco, más calmo. Pero a la hora de hablar eran muy serios y atrapantes.”
El primer 8 de octubre con la ausencia en vida de Juan Domingo Perón, trajo la avanzada de la CNU en la UNLP y con ello el cobarde asesinato del Gordo Miguel y el Turco Achem. El ataque a los dos referentes era claro, ellos eran pilares fundamentales en la construcción de una Universidad Popular al servicio del pueblo, organizada con los estudiantes, los docentes y no docentes.
Al día siguiente velaron a ambos militantes en el Sindicato de ATULP, la caravana de camino al Cementerio de La Plata fue seguida por incontables patrullas de la bonaerense y autos sin patente. La intervención de la Universidad y el terrorismo de estado estaban a la vuelta de la esquina.
El asesinato de Carlos y Rodolfo llevó a la desintegración de la FURN, acoplandose sus militantes a la Juventud Universitaria Peronista.
La Federación Revolucionaria Nacional
En 1949 el General Perón decretó la Gratuidad Universitaria, comenzando así un proceso de ingreso a la educación superior por parte de los sectores trabajadores, logrando duplicar su matrícula para 1954.
Por la cercanía geográfica de la Universidad Nacional de La Plata con el Puerto y el Astillero de Ensenada, los frigoríficos de Berisso, el sur del conurbano industrial y el interior de la Provincia de Buenos Aires, en la UNLP se mezclaron los viejos estudiantes que ya venían habitando la universidad defendiendo una tradición radical embanderada en la Reforma del 18, otros que venían del socialismo y una nueva generación que ingresaba a la universidad con rasgos más populares, vinculados a familias trabajadoras del interior de la Provincia de Buenos Aires.
Con el correr de los años y la consolidación de este tercer actor en la vida universitaria, sumado a un contexto internacional revolucionario de movimientos de liberación nacional y las características de la Ciudad de La Plata, con las marcas latentes del 17 de Octubre en las paredes del Jockey Club y La París; sumado a la influencia de John William Cooke y los hijos de los fusilados y los presos del Levantamiento del General Valle haciendo parir a la Juventud Peronista en los barrios durante la Resistencia, fue de a poco también surgiendo el Peronismo Universitario.
Fue en tiempos de “Bastones Largos”, durante la dictadura de Onganía, que en los pasillos de Veterinaria y Derecho, entre silbidos, comenzaba a escucharse la marcha peronista. De a poco, de a cinco, siete, diez estudiantes se fueron conformando las primeras agrupaciones peronistas universitarias.
Durante el año 1969 anclado principalmente en las Facultades de Veterinaria y Derecho se fundó la Federación Universitaria Revolucionaria Nacional (FURN).
La formación de la FURN sirvió como herramienta para nuclear rápidamente a compañeros sueltos que transitaban por cada facultad y de esta manera tomar volumen y trascendencia rápidamente. El surgimiento del peronismo universitario se daba casi en simultáneo con el nacimiento de la CGT de los Argentinos liderada por Raimundo Ongaro, con el Cordobazo y con la aparición pública, el 1 de junio de 1970 de la Agrupación Montoneros.
Nora Peralta, Raul Piñeyro , Hugo Bacci, el flaco Kunkel, Cuto Moreno, Marcelo Fuentes y Néstor Kirchner son algunos de los nombres que aportaron a la conformación de la FURN y que tuvieron la responsabilidad de llevar adelante ese proyecto de universidad popular que ponía a la investigación y al pensamiento nacional al servicio del pueblo argentino.
Ante el surgimiento de la FURN y la masificación de una doctrina justicialista en los pasillos de la UNLP, el General Perón hizo llegar una carta desde su largo exilio para los jóvenes que construían su vuelta, discutiendo y tiñendo de popular el pensamiento nacional:
“Por eso veo con complacencia cuanto me informan sobre los quehaceres e inquietudes de la Juventud Universitaria de La Plata que, a no dudarlo, ha de extenderse a toda la población universitaria del país. El mundo actual se agita en una revolución y, dentro de él, el Continente Latinoamericano se ha lanzado auspiciosamente a una “guerra revolucionaria” por la liberación de los pueblos y de las respectivas patrias, con postulados muy cercanos a los del Justicialismo. Ello encuadra nuestra revolución que así puede considerar que el tiempo trabaja para nosotros a condición de que también nosotros seamos capaces de ayudar al tiempo. Yo no tengo la menor duda del triunfo de esta revolución pero el lapso que nos separa de ese triunfo está en razón directa del esfuerzo que nuestras juventudes sean capaces de realizar para lograrlo.
Si una juventud decidida y valiente no se decide a poner dique a semejante ignominia, deberán vivir en el futuro en una colonia y, lo peor de todo, que tendrá también la responsabilidad de que ello se haya producido.
Finalmente, deseo hacer llegar por intermedio de Ustedes mi saludo a la juventud universitaria de La Plata, rogándoles que, junto con mi saludo más afectuoso, quieran aceptar mis mejores deseos y la exhortación para que sigan inflexiblemente en la lucha por una liberación que es el punto de partida de toda reivindicación nacional y popular.
Un gran abrazo.”
Juan Perón
Cincuenta años después, la nueva cruzada del movimiento estudiantil
Se cumplen casi 10 meses del inicio del proceso de desregulación del Estado, de desintegración de las instituciones, del gobierno de Javier Milei y amigos.
Una de nuestras certezas es que la Universidad Pública está en peligro. Ya dejó de ser un slogan o una consigna alarmista para gritar y hacer eco en los pasillos de las facultades. Cada día es una nueva batalla. El presupuesto universitario prometido por el Gobierno nacional, y que no es suficiente porque no está actualizado acorde a los números de inflación, sigue sin llegar en condiciones a la UNLP (y muchas otras Universidades del país). Los docentes y nodocentes buscan migajas y regatean pasajes de transporte público para llegar a su segundo o tercer trabajo por día y así llenar los platos de sus familias.
Los estudiantes caminan por la frágil línea de la destrucción en este país que cada vez propone menos futuro. Abandonados por la situación, dejan las aulas y sus estudios, solo son bienvenidos en la desesperación del precarizado, en los brazos de un capitalismo voraz. En los “mejores” casos, los estudiantes trabajan horas incontables y cursan en sus tiempos libres, siguiendo con la aspiración a ser hijos de la Universidad Pública que tanto les ofreció y prometió alguna vez.
El miércoles 2 de octubre, la estación de trenes de La Plata en donde se congregaba la comunidad educativa emprendió su viaje hacia el Congreso de la Nación. Días antes fue aprobada la ley de presupuesto universitario que supone un pequeño respiro, sin embargo, la amenaza del veto a la ley por parte del presidente Javier Milei exigió que la plaza de los Dos Congresos recibiera multitudes en defensa de la Universidad Pública.
La concentración en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue masiva, millones y millones de personas en todo el país renovaron su compromiso con la educación superior. En Casa Rosada no fue bien recibido y el veto fue inminente, se anunció ese mismo día por la noche y se decretó al otro día por la mañana, el jueves 3 de octubre.
Junto con ese mal trago, llegó la noticia de que el Subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, se haría presente en la UNLP para dar una charla junto a los diputados de la Libertad Avanza x y x, organizado por la agrupación libertaria que desembarcó en la Universidad en los últimos meses.
Las alarmas se encendieron una vez más en la misma semana. Lejos de los tiempos de auge de la FURN, de la resistencia que el Turco y el Gordo, junto a sus compañeros y compañeras, alguna vez emprendieron, la incertidumbre es real, es más tangible que nunca.
El viernes 4 de octubre por la tarde en el edificio Karakachoff de la UNLP, entre gomas quemadas, bombos y gritos, lo esperamos al verdugo de nuestro futuro. Con declararlos personas no gratas nunca fue suficiente, la efervescencia de la comunidad educativa exigía más, nos preguntamos si el tiempo histórico también lo exigía. Muchos y muchas, teníamos y tenemos la convicción de que sí. Así fue como los echamos y no dejamos que pisaran la Universidad Pública que procuran destruir. Con la militancia universitaria organizada se gestó un hecho político que, esperamos, prenda la llama del plan de lucha que debemos emprender. Álvarez nunca llegó ni a dar la cara.
El camino comenzó ¿Cómo seguimos? La única respuesta será construida a través de una lectura política histórica que nos obliga a retomar los textos aquí repasados, a los actores políticos que supieron analizar su tiempo histórico y accionar las fuerzas necesarias para emprender el camino de la revolución. Pero sobre todo, el camino tiene que ser organizados.
¿Por qué hoy nos cuesta tanto esbozar esa palabra? Revolución. El ser revolucionario. Nos toca llenarla de sentido, y solo será a través de la discusión y de la acción. Es parte de nuestra naturaleza diría Allende, ser joven y ser revolucionario, quién si no entonces, debe mantener prendida la llama hacia un proceso de resistencia.
La Universidad Pública tiene que seguir siendo el faro de un proyecto de país justo e igualitario. Es el pilar que necesitamos fortalecer para que la formación profesional no se limite a una mera mercancía, o una aspiración individual sin rumbo en un mundo que nos fragmenta cada vez más. Hoy más que nunca, la formación de profesionales debe estar destinada a devolverle al pueblo, a la historia, la posibilidad que nos dio de educarnos, y así, ser libres. Con una libertad de verdad, sin cadenas ni ataduras. Una libertad en términos de soberanía nacional que muy lejos está de terminarse en nuestros ombligos.
El Turco Achem y Carlos Miguel, son recordados hoy pero no como una página más de la historia, sino encarnados en lo más profundo de una lucha que se vuelve a emprender y que más allá de su desaparición física, sus sueños nunca morirán mientras exista una Universidad y un pueblo de pie.
Felipe Bertola
Cuando estaba en la panza, mi vieja me cantaba “Significado de Patria” para tranquilizarme. En la comunicación y organización popular encontré la clave para poder “ser la revancha de todxs aquellxs”. Como todo buen platense, sé lo que es ganar una Copa Libertadores.
Agustina Flores
Hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de la militancia para la liberación. Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también.
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