Decir cine sin Godard

Decir cine sin Godard

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El pasado 13 de septiembre murió en Rolle, a orillas del lago Lemán, Jean-Luc Godard. Falleció por suicidio asistido, una práctica legal en determinadas circunstancias en su Suiza natal.

El que siempre hizo lo que quiso en su cine, también eligió de qué forma morir. “No estaba enfermo, simplemente agotado”, informaron desde su familia al diario francés Liberation. Tenía 91 años y vivía con su esposa y compañera desde hacía varios años.

Con Godard se va uno de los últimos representantes de una generación que se propuso cambiar, de una vez y para siempre, el arte del cine. Y vaya si lo hicieron. Su relación con el cine empezó desde la crítica: no hay mejor manera de aprender un arte que tomándose el tiempo de verlo y analizarlo en profundidad. La mítica Cahiers du Cinema fue el primer espacio que lo alojó y le dio un lugar para proponer sus críticas y análisis del cine de los años 50, junto a compañeros como Chabrol y Truffaut.

Solamente tenía 30 años cuando estrenó Sin aliento (1960), la primera película de su etapa como parte de la Nouvelle Vague. Nada fue igual en el cine después de este estreno. En solamente seis años filmó una serie de películas que tuvieron como protagonista a Anna Karina, su primera esposa y actriz fetiche, y que representan, quizás, el punto máximo de su obra. El soldadito, Una mujer es una mujer, Vivir su vida, Los carabineros, El desprecio, Bande à part, Alphaville, Pierrot el loco, Masculino femenino (recientemente reestrenada en salas argentinas). A lo largo de su vida, filmó más de 100 obras, entre las que se incluyen cortos, películas y documentales. Fue nominado a más de 70 premios y fue galardonado con al menos 50.

Los números, sin embargo, no son más que números. Hay una vieja idea borgeana que consiste en pensar que existe un momento en la vida de cada persona en la que, de alguna forma, su destino se deja ver y las decisiones que allí tomemos marcarán nuestra identidad. Quizás, en la vida de JLG fue cuando fue al cine por primera vez y descubrió que no había un problema en el hecho de que la vida no fuera tal como la imaginaba, ya que siempre podría crearla a través de las imágenes. Habrá, seguramente, muchos otros también importantes. Yo, sin embargo, elijo quedarme con uno, tal vez para mí determinante.

Es mayo de 1968. Godard, en ese momento y para el mundo del cine, era dios. Sus películas habían revolucionado por completo al séptimo arte, y el público lo aclamaba. Así llegó al festival de Cannes, tal vez, el más prestigioso a nivel internacional. Sin embargo, afuera y a pocos kilómetros, París explotaba. El mayo francés estaba en pleno desarrollo; obreros y estudiantes copaban las calles, se marchaba al grito de “bajo los adoquines está la playa”, convocando a todes a saltar y moverse. 

Pasados unos días, los estudiantes llegaron a Cannes e interrumpieron el desarrollo del festival, generando las primeras discusiones con el público del evento, en gran parte convencido de que el evento debía continuar. El 18 de mayo varios directores, con JLG a la cabeza, dijeron basta. Tomaron el hall exigiendo la suspensión del festival en solidaridad con los obreros y estudiantes detenides durante las movilizaciones. Repudiaban, además, el cese de Henri Langlois, director de la Cinemática francesa, por el ministro de cultura André Malraux. 

Los organizadores se negaron a suspender el evento e intentaron que continúe; sin embargo, la definición estaba tomada y los empresarios una vez más debieron comprender que no hay arte sin artistas: directores como Louis Malle y Roman Polanski dimitieron como miembros del jurado, otros como Milos Forman y Alain Resnais sacaron sus películas del festival; y por si fuera poco, se pudo ver a Godard junto a Truffaut y otros directores, colgados de las pantallas donde se proyectaban las películas para impedir que sean vistas. 

La escena es famosa y sus imágenes muy conocidas. Para quienes no la conozcan, pueden buscarla en Youtube. Godard y Truffaut explican a un público que no quiere entender, la urgencia de levantar y suspender el festival. “No se trata de continuar o no continuar viendo películas. Se trata de manifestar, con un retraso de una semana y media, la solidaridad del cine con el movimiento estudiantil y obrero que recorre Francia.”, dice Godard en una escena recuperada en el documental Dos en una ola. Minutos después, frente al reproche e indignación por parte del público, el director insiste ya enojado. “Nosotros hablamos de solidaridad con estudiantes y trabajadores, y ustedes de primeros planos o ángulos de cámara. Son unos imbéciles.” Otra enseñanza que nunca está de más recordar, sobre todo para aquellos ingenuos que aún hoy creen en la posibilidad de que exista un arte independiente y escindido de la realidad de la cual surge.

Su compromiso político, sin embargo, nunca significó un límite en su constante experimentación formal, visible en cada una de sus películas. Con Godard se muere mucho: se mueren formas e intenciones irrepetibles sobre qué hacer con las imágenes, se muere un poquito más la primera generación que convenció a todos de que no se necesitan millones para hacer películas. Basta tener una idea, y saber cómo trabajarla. Confiamos, sin embargo, en que JLG logrará aquello que buscaba uno de los personajes de su película Al final de la escapada (1960). “¿Cuál es tu ambición? Mi ambición es ser inmortal, y después morir.” Godard será inmortal. Qué otra cosa, sino un nacimiento, será lo que ocurra cada vez que un nuevo espectador que nunca se enfrentó a alguna de sus películas, le de play por primera vez. 

Afiche de la película ‘Vivre sa vie’ (1962) intervenido por la artista plástica Olivia Jalid
Pedro Jalid
Pedro Jalid

Profesor de Letras. Leo más de lo que escribo, trato de hacer más de lo que digo.

Evita, el Moncada, las patrias liberadas del Tercer Mundo

Evita, el Moncada, las patrias liberadas del Tercer Mundo

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El 26 de julio es una fecha muy importante para Argentina y Cuba. Paso a la inmortalidad de la gran Evita desde 1952 y el suceso del asalto al Cuartel Moncada de 1953 liderada por Fidel Castro. Un año de diferencia unen con un grito de “¡Evita, el Moncada, la Patria Liberada!”. Pero también es una fecha en donde podemos reivindicar las relaciones del peronismo con ese Tercer Mundo de liberación nacional.

Como bien dicen los que rescatan la historia del Tercer Mundo desde América Latina, el peronismo argentino nace no sólo como un gran movimiento de masas desde 1945 sino también como el punto de partida de las luchas del anticolonialismo y de liberación nacional en tiempos de Guerra Fría. Con el peronismo nace el Tercer Mundo. La llamada “tercera posición” del peronismo es eso precisamente.

Alcira Argumedo ha escrito al respecto: “El peronismo puede considerarse también el primer paso de la Revolución del Tercer Mundo, que se despliega entre 1945 y comienzos de los años setenta: el 80 por ciento de la población mundial en los territorios de Asia, África y América Latina”.

Evita pasa a la inmortalidad el 26 de julio de 1952, antes que la llegada de la Conferencia de Bandung (en Indonesia) de 1955, que proclamaba el no alineamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética en tiempos de mundo bipolar. No es un dato menor. Además, Argentina peronista fue uno de los primeros países latinoamericanos en establecer relaciones diplomáticas con Moscú, en tiempos de Stalin. Hasta se dice que el líder soviético sintió algo de admiración por Evita, por su lucha por la clase trabajadora. Perón bromeó alguna vez en que fue el “primer Fidel Castro de América Latina” por establecer relaciones con Moscú antes que Cuba.

La CIA yanqui consideró “peligroso” a Perón. Un joven Fidel Castro también fue identificado como peronista como “peronista” antes del Moncada por los servicios de inteligencia yanquis. Fidel siempre sintió una gran admiración por Evita. Queda en el recuerdo las palabras de la última visita a Argentina que dispensó Castro en 2006 destacando a “esa extraordinaria mujer que fue Evita”.

Pero Evita y el peronismo eran admirados en el Tercer Mundo. La China maoísta sentía admiración por Evita. Las luchas africanas de liberación nacional también sentían admiración por Evita. Dicen las crónicas que el líder independentista y fundador de Ghana Kwane N´Krumah se definía como peronista y afirmaba que el congoleño Patrice Lumumba también lo era. El líder de Albania, Enver Hoxha, admiraba al peronismo y la lucha de las mujeres bajo el rol de Evita en Argentina.

La imagen de Evita llegó hasta la República Popular Democrática de Corea, cuando una delegación peronista llegó a Pyongyang en 1973 y fue recibida por el líder comunista Kim il Sung. La autodenominada “Embajada Justicialista” obtendría una excelente recepción en Pyongyang y también en China. Esos delegados peronistas fueron recibidos por miembros de la Juventud del Partido de los Trabajadores de Corea en el Palacio de los Pioneros del Pueblo coreano, así como también una fastuosa comida con Kim il Sung. El viaje rindió sus frutos y el 1 de junio de 1973 se establecieron relaciones formales entre ambos países con la firma de una Declaración Conjunta donde, entre otras cosas, se promovería “la liberación de los pueblos del Tercer Mundo” y se estimularían “sus relaciones de amistad y cooperación en todos los campos”.

En Cuba se sabe que hay un homenaje a Evita. En 2015 el por entonces canciller argentino Héctor Timerman participó en Cuba de un homenaje a esa gran mujer. Así, frente al busto de Eva que se encuentra emplazado en una plaza céntrica de La Habana, y junto a la Embajadora Isabel Allende, Rectora del Consejo del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de Cuba, funcionarios del gobierno cubano y una nutrida concurrencia, realizaron aquel homenaje. El busto que homenajea a Eva Perón en La Habana fue inaugurado en 2010. Fidel estaba muy contento por esto. Evita y el Moncada no es sólo un grito de lucha, sino un ejemplo siempre vivo para América Latina y el Tercer Mundo.

Recomendamos:
https://www.pagina12.com.ar/225592-el-17-de-octubre-primer-paso-del-tercer-mundo
https://www.agenciapacourondo.com.ar/cultura/los-vinculos-de-evita-con-cuba
https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/comunicados/timerman-participo-de-homenaje-evita-en-la-habana
https://www.ecured.cu/Eva_Per%C3%B3n

No encuentro a Dina

No encuentro a Dina

TIEMPO DE LECTURA: 9 min.

Recuerdo que alguna vez mi viejo me contó la historia de Dina Nardone. Desaparecida por la última dictadura cívico-militar, nunca se supo el motivo por el cual no la liberaron aquella noche de diciembre de 1978.

Fotos enmarcadas posando sobre un antiguo piano que nadie usa. Un mural en la escuela donde trabaja mi mamá. Un nombre, de los miles que figuran en el Parque de la Memoria. Una investigación revive una historia que hoy intento comprender.

Recuerdo que alguna vez mi viejo me contó sobre la historia de Dina Nardone. Entendí que era la tía de mi tía, y que no era familiar de mi papá porque su familia no era convencional. Recuerdo festejos de cumpleaños y alguna que otra navidad o año nuevo en su casa en calle San Martín, en la ciudad de Concepción del Uruguay, Entre Ríos.

En mi mente infantil, nunca dimensioné que en ese hogar lleno de pertenencias y portarretratos  que tanto cuidaba la abuela Ana María se buscaba mantener presente la imagen de su hija Dina Nardone, estudiante de medicina que fue detenida-desaparecida en la ciudad de Buenos Aires un 10 de noviembre de 1978.

Escuché el rumor de que ella había sido detenida por la policía por formar pareja con un militante encarcelado. Según me contaron, ella iba a ser liberada, pero era tal el amor hacia su novio, Francisco Mirabelli, que no quiso irse sin él. Varios relatos indican que estaba embarazada, por lo que se tomaron muestras óseas de la tumba de su padre, debido a la sospecha de un nacimiento en cautiverio.

Una tarde de mayo me encuentro en la casa de mi tía Juliana con la intención de saber más acerca de la vida de Dina. Percibo entusiasmo en su voz al mostrarme todos los archivos y fotos que conserva en la biblioteca.

Aparecerán siempre que queramos buscarlos
Cual calcio en las entrañas de un país fraternal
Sangre sobre los surcos cultivando consciencias
Cosechando alegría, siempre aparecerán

Aquí están – Falta y Resto

La democracia en la Argentina del siglo XX era algo efímero. Atravesada por diversas dictaduras militares que la gobernaron con la excusa de preservar la paz y combatir la subversión. La última de ellas fue la más sangrienta de todas: el denominado Proceso de Reorganización Nacional estableció el Terrorismo de Estado, desapareciendo a miles de personas y apropiándose de bebés a los que se les ocultaba su identidad. 

Muchas víctimas fueron estudiantes del interior que, en busca de mejores oportunidades, se mudaban a la capital del país para seguir alguna carrera. Desde Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, una familia sigue buscando respuestas.

A orillas del río Uruguay

Familia Nardone

Ana María era madre de tres gurises. La primera fue Dina, y la siguieron Antonio (Pato) y Alfredo (Pepe). Todos acataban las directivas del jefe de la casa, porque lo que su papá decía se hacía sin chistar.

Dina era una joven muy alegre, apasionada desde chica por la música y una estudiante sobresaliente. Se destacaba también por tener un carácter fuerte, generando muchos enfrentamientos con su papá, un hombre que no soportaba opiniones diferentes a las suyas y que, eventualmente, terminó chocando con sus hijos.

Sin dudas, con Alfredo era con quien se llevaba peor. Dina llegó incluso a preguntarle a su padre por qué no lo quería a Pepito, pero Elio simplemente le contestó que tenían ciertas diferencias. Con el paso del tiempo, Pepe empezó a tocar la guitarra e interesarse por la música popular, y eso terminó dilapidando la comunicación entre padre e hijo.

Elio Nardone fue un padre de pocas palabras. Una persona severa y estructurada. Cuando Dina cumplió sus 15 años, le consultó si podía invitar al festejo a alguna de sus compañeras de colegio, pero su padre contestó con un rotundo no. La quinceañera pasó su cumpleaños llorando en su cuarto metida en sus libros. Estudiar era una de las pocas actividades que se le permitía hacer.

Dina recibiendo su diploma de profesora de piano (15 años)

Ese mismo año se recibió de profesora de piano mientras cursaba la secundaria en el Colegio Nacional Justo José de Urquiza, edificio de renombre para la ciudad. Egresada con uno de los mejores promedios de su año, decidió como muchos estudiantes del interior mudarse a la ciudad de Buenos Aires para ir a la universidad.

“Tengo varias cartas que mi tía (Dina) le mandaba a mi abuela Ana María cuando estudiaba en Buenos Aires. En una de ellas, le decía que además de seguir en medicina, había empezado a cantar en un coro.”

Juliana Nardone

Dina consiguió alojarse en un pensionado universitario y comenzó a estudiar la carrera de medicina en la Universidad Nacional de Buenos Aires. Por medio de cartas, le comunicaba que estaba muy contenta con su carrera y que había formado pareja con un chico de Trenque Lauquen.

Su novio trabajaba como taxista y militaba en la Juventud Universitaria Peronista. No hay registros que reflejen un interés por parte de ella en la militancia de algún partido. Nadie tiene datos sobre su participación en alguna agrupación. Sin embargo, a Dina le molestaban las injusticias y se involucraba para intentar solucionar problemáticas sociales.

Llevo en mi garganta la voz de los que no tienen voz
de trabajadores de los que el tiempo no perdonó
de los marginados y los que no llegan a fin de mes
soy la voz de hermanos que todavía hay que aparecer
no habrá dictadura jamás que me pueda enmudecer

La murga que no transa – La Trasnochada

La navidad más amarga

Francisco Mirabelli, novio de Dina, desapareció un 9 de noviembre de 1978 en la localidad de San Justo, provincia de Buenos Aires. Un día después, Dina fue detenida por un grupo de tareas de la ciudad de Buenos Aires mientras ingresaba a la pensión universitaria “El Centavo”, alrededor de las 20:30 horas. Tenía 23 años cuando fue vista por última vez por sus compañeras.

La denuncia por detención-desaparición fue radicada en la Comisaría 17 de la Policía Federal y ante el jefe de área de Concepción del Uruguay. El 23 de diciembre, aproximadamente a las 22:30 horas, recibió una llamada su tío, quien vivía en Capital Federal y había dejado sus datos en la comisaría. Le comunicaron que llamaban de parte de la Policía Federal para decirle que Dina iba a ser liberada.

Dina pudo hablarle por teléfono y comunicarle que estaba bien. Al enterarse que su madre había salido de viaje para buscarla, le respondió a su tío: “A nosotros no nos dejan llamar para afuera”.

Una hora después de la comunicación, el teléfono volvió a sonar informando que no podían liberarla el día 24 porque “había surgido un inconveniente”, y que tendrían que esperar a fin de año para retirarla.

Nunca más tuvieron noticias.

Ana María se comunicó con Madres de Plaza de Mayo, mientras Elio hacía su búsqueda personal y sin emitir palabra dentro de su hogar. El padre era quien tenía mayores contactos, ya que trabajaba en el Banco Nación, y terminó creando una biblioteca en su casa en donde recopilaba toda la información que le era útil para dar con su hija.

(Transcripción) carta de Elio Nardone enviada a la Secretaría Comisión de Desapareidos

Tiempo después de las solicitudes a las autoridades, un militar se presentó en la puerta de la casa. Decía estar de paseo, visitando a los vecinos del barrio. Aparentando conversar de manera distendida con la familia, pidió entrar a la casa y comenzó a husmear los libros que tenían. Ninguno de los textos parecía ser alarmante, ya que los prohibidos estaban muy bien guardados.

Se hicieron gestiones ante autoridades militares, administrativas, judiciales, políticas, Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la O.E.A, incluso ante el Episcopado Argentino. Se presentaron recursos de Habeas Corpus ante los juzgados competentes y se comunicaron en reiteradas oportunidades con el Ministerio del Interior. Los recursos fueron rechazados y se hizo caso omiso a todas las cartas y turnos solicitados ante los funcionarios.

Luego de la vuelta a la democracia, su hermano Antonio decidió abandonar sus estudios e irse a vivir a Brasil, ya que tenía un amigo que lo podía ayudar a empezar una nueva vida. Emigró de la Argentina luego de que el Proceso de Reorganización Nacional terminara, pero confesó que tendría que haber escapado antes.

Las Madres

Ana María realizó incontables viajes hasta la capital para pedir por información sobre el paradero de su hija. Participó de varias reuniones con Madres de Concepción, en donde tuvo contacto con familiares de los 15 desaparecidos que aún reclama la ciudad.

Participó de marchas en la ciudad de Paraná con las Abuelas de Plaza de Mayo. Estuvo en la inauguración de una obra de arte presentada por la escultora Amanda Mayor (también integrante de Madres).

Atesoró las pertenencias de Dina y mantuvo presente su imagen, brindando información de su biblioteca personal para quienes se interesaban en investigar sobre las víctimas de la dictadura. Conservó el piano con la esperanza de que algún día su hija vuelva a hacerlo sonar. Falleció un 5 de febrero de 2015.

Abuela Ana, que en paz descanses.

Ana María junto al piano de su hija Dina

Madres de indomable voluntad
mágico estandarte de la paz
las que pregonando amores un día de abril abril abril
a los secuaces del dolor derrotarán

Un cariño para vos
dulce mujer, valiente sol
por tus ganas de vivir
y de entregar el corazón

Las madres – Falta y Resto

Testigos

En 2014 se publica el testimonio de Enrique Fukman, sobreviviente de la ESMA y miembro de la Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos (AEDD).

Enrique era militante de Montoneros y fue secuestrado y llevado al centro clandestino de detención, tortura y exterminio que funcionó en la ESMA. El testigo fue consultado sobre un grupo  de jóvenes de Trenque Lauquen, grupo en el que se encontraba Francisco y Dina. Fukman aclaró que los escuchó, pero no pudo verlos ya que tenía una capucha colocada en la cabeza. Contó que, cuando algún guardia lo permitía, podían hablar.

Recordó las chacareras de Ricardo Frank, los chistes de Sergio Antonio Martínez, y la “voz hermosa” de Dina Nardone, que cantaba tangos. Su cantar es parte de la memoria de quienes sobrevivieron a la ESMA.

En el año 95 estuve en Paraná en una conferencia donde participaba Estela de Carlotto y Tati Almeida (Abuelas de Plaza de Mayo). Ellas me dijeron que pensara en la posibilidad de que Dina podría estar embarazada.”

Alfredo Nardone

En 2019, en un homenaje a Francisco “Titín” Mirabelli en San Justo, provincia de Buenos Aires, una testigo se acercó para informar que Dina estaba embarazada mientras estuvo detenida.

 A partir de ese dato, su hermano Pepe sospecha la posibilidad de encontrar un sobrino/a de unos 43 años aproximadamente. Se inició un estudio de ADN y se tomaron muestras óseas extraídas de la tumba de Elio, su padre. La búsqueda nunca se detuvo, sino que se amplió la investigación.

Nunca se supo el motivo por el cual no largaron a Dina aquella noche de diciembre. Algunos testigos informaron que ella iba a ser liberada, pero que prefirió quedarse junto a su novio. Su amor incondicional y su lucha contra las injusticias sociales no serán olvidados.

Dina Ana María Nardone Irigoyen, presente

Dina y Elio Nardone

Si he de morir
Que me muera de tanto vivir
Con la furia de la tempestad
Incendiándome el alma al partir
.

Si he de partir
Que me parta la vida un amor
Y transforme mis huesos en flor
En algún carnaval
.

Un camión que se va – Agarrate Catalina
Tomás López
Tomás López

Me sensibilizo fácilmente con la música, recurso presente en mi escritura. Me cuesta confiar en la gente, pero soy muy apegado con quienes me rodean. Entrerriano, fanático del mate y de los planes sencillos.

Revolución Sandinista de Nicaragua: 43 años de un triunfo popular antiimperialista

Revolución Sandinista de Nicaragua: 43 años de un triunfo popular antiimperialista

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El 19 de julio de 1979 triunfó en el país centroamericano la última Revolución armada de América Latina y el Caribe. Con el triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional se puso fin a 45 años de destrozos bajo el yugo de la dictadura militar somocista, que fuera sostenida por Estados Unidos.

La rebelión fue encabezada por fuerzas de la guerrilla de izquierdas, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que contó con un amplio respaldo popular, depuso al corrupto dictador Anastasio Somoza Debayle, hijo de Anastasio Somoza, y tomó el poder en julio de 1979. Los nuevos gobernantes trataron de introducir cambios políticos, sociales y económicos. El gobierno revolucionario consiguió llevar a cabo parcialmente la reforma agraria y estableció programas de alfabetización y un plan sanitario.

Sin embargo, su gestión se vio obstaculizada por su inexperiencia, los graves problemas económicos y la fuerte oposición de Estados Unidos. A mediados de la década de 1980, los esfuerzos del gobierno estuvieron dedicados casi por entero a combatir a los rebeldes contrarrevolucionarios (la llamada contra) que, apoyados por Estados Unidos, intentaron tomar el poder. En 1990, cuando el país se hallaba al borde del colapso económico, los sandinistas perdieron las elecciones generales.

 Esto supuso el fin de un experimento revolucionario que, sin embargo, dejó una profunda huella en el país.

Tras un fin de semana de celebraciones previas, con caminatas y caravanas, el FSLN se alistó para una gran fiesta anual, la de este 19 de julio, que rememora la fecha de la Revolución en la bella Nicaragua. En 2007 Daniel Ortega, histórico comandante sandinista (que primero fue parte de la Junta de Gobierno en 1979-1985, y posteriormente como gobernante electo en1985-1990), se convierte en presidente de Nicaragua y desde entonces el país centroamericano está en la senda del antiimperialismo y la soberanía nacional y popular, resistiendo ataques de Estados Unidos, la derecha local y el cipayismo regional latinoamericano.

La Revolución de Granada

La Revolución de Granada

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Veinte años luego de la Revolución Cubana, diez años antes de que la Unidad Popular lograra el triunfo electoral en Chile y casi un mes antes del triunfo sandinista en Nicaragua, el Caribe oriental tuvo también un proceso revolucionario que obtuvo su dramático protagonismo en tiempos de la guerra fría. El 13 de marzo de 1979 en la pequeña isla de Granada una revolución popular de tendencias nacionalistas radicales llegó al poder bajo el liderazgo de Maurice Bishop para tratar de dejar atrás la herencia del colonialismo británico y la tiranía del excéntrico tirano local Eric Gairy.

Pequeño país insular del Caribe y con un poco más de 100 000 habitantes, fue primero colonia francesa (1650-1783) y finalmente los británicos se apoderaron de Granada para convertirla en una “Colonia de la Corona” en 1877. Más del 80 % de la población granadina es descendiente de los esclavos africanos traídos por los colonizadores europeos para trabajar en los cultivos de las ricas especias como la nuez moscada. Los británicos accedieron otorgarle la independencia a Granada el 7 de febrero de 1974 bajo auspicio de la Commonwealth y confiaron el poder a Eric Gairy, maestro de escuela y uno de los referentes del supuestamente progresista Partido Laborista Unido de Granada.

Gairy era el hombre de Londres indicado para detener el avance de las fuerzas políticas independentistas más radicales dentro del seno de su partido. En 1958 logró entrar en la escena política local de Granada como “ministro principal de la colonia” y en 1967 cosechó un triunfo electoral para convertirse en Primer Ministro. Patrocinado por los británicos y luego avalado por Washington, Gairy se convertiría en un buen anticomunista y en el garante de las clases adineradas de Granada que hacían jugosos negocios con Occidente. Pero Gairy también se convertiría en un odioso tirano y con fama de “loco”. Mientras emprendía una represión terrible contra las fuerzas opositoras, Gairy quería convencer a las Naciones Unidas de que se considere de interés mundial el estudio de los OVNIS.

La resistencia al régimen de Gairy se hizo fuerte cuando las fuerzas políticas progresistas y radicales se unieron en 1973. El Movimiento para las Asambleas del Pueblo, bajo liderazgo de Maurice Bishop, y la fuerza política denominada “Jewel” (en castellano, Joya, y cuyas siglas vienen de Joint Endeavour for Welfare, Education and Liberation, que significan Voluntad Unida para el Bienestar, la Educación y la Liberación), del dirigente Unison Whiteman, se unieron en la coalición que bautizaron como el Movimiento de la Nueva Joya. Este nuevo movimiento pronto unificó a fuerzas políticas más radicales como los comunistas locales al mando de Bernard Coard. También el movimiento obrero granadino se sumó a esa coalición y llevó adelante duras batallas contras el gobierno de Gairy.

Finalmente Gairy y su dictadura neocolonial cayeron el 13 de marzo de 1979. Sin derramamiento de sangre, y aprovechando que Gairy se encontraba fuera del país, el Movimiento de la Nueva Joya tomó el poder en Saints George, la capital de Granada, y Bishop se convertiría en Primer Ministro de la isla. Comenzaba la revolución granadina, pero también la preocupación de Washington por la instalación de un nuevo régimen que no dudaba en acercarse a Cuba. En esos tiempos gobernaba el demócrata James Carter en la Casa Blanca, quien había apoyado siempre a Gairy contras los “terroristas marxistas” de la Nueva Joya.

La Revolución de Granada del 13 de marzo de 1979, un pequeño país insular del Caribe Oriental, causó gran impacto internacional en plena Guerra Fría. Fue destruida por una invasión yanqui en 1983 para evitar que se “sovietizara”.

La revolución estaba dispuesta a desmantelar el obsoleto estado neocolonial y a tener más soberanía ante Estados Unidos y Gran Bretaña (aún Granada pertenecía a la Commonwealth). Se abolieron la antigua Constitución y órganos comprometidos con el anterior régimen y se crearon la Asamblea Popular de Consulta, con amplia representación y participación de todas las capas sociales de la nación, salvo quienes venían apoyando a Gairy y en general la burguesía local ligada a Londres y Washington. Se declaró un “Estado obrero campesino” y pronto el nuevo poder se acercó a Cuba, al Movimiento de los Países No Alineados y a la Unión Soviética y el bloque comunista de Europa del Este. Por otra parte, en un esfuerzo por diversificar la economía, dependiente de la exportación de la nuez moscada, Bishop y sus consejeros trataron de fortalecer la infraestructura del país –mediante el mejoramiento de las carreteras y las técnicas de cultivo- y también explorar nuevos métodos de mercado y embalaje. Se cuadriplicaron las inversiones del sector público y hacia 1982 creció el empleo y la producción se elevó un 5,5 %.

Washington acusaba al gobierno de Bishop de militarizar el país con la fundación delas milicias obreras, que, con ayuda cubana, se estaban formando para evitar el regreso de Gairy y su gente. En 1981 llega a la Casa Blanca el republicano Ronald Reagan con un programa fuertemente anticomunista y no dudó en hacerle la “guerra sucia” a la revolución granadina (como así también a los revolucionarios sandinistas de Nicaragua). La disputa provino por la construcción de un aeropuerto internacional para promover el turismo con el aporte de obreros cubanos, lo que motivó la protesta de Washington. La administración Reagan pronto acusó al gobierno revolucionario granadino de construir un aeropuerto para que lo utilizaran los soviéticos, lo que representaba una seria amenaza militar para Estados Unidos en el Caribe. Washington intentó disuadir a sus aliados de Europa Occidental para sancionar a Granada, pero la acusación no se hizo eco y la construcción del aeropuerto empezó a realizarse con inversión británica. Se contrató para la construcción de las instalaciones a la empresa británica Plessey Airports. A su vez comenzaron a llegar instructores militares cubanos y soviéticos y gran cantidad de armas que convirtieron a Granada en el ejército más fuerte del Caribe oriental.

 La alianza de Granada con Cuba generó una visceral oposición de Washington y consiguientes sanciones económicas. Para evitar un aislamiento internacional el grupo de Bishop decidió establecer un acuerdo con Estados Unidos.  De hecho el líder de la revolución mantuvo una entrevista personal con Reagan, que generó malestar entre los comunistas dirigidos por Bernard y Phyllis Coard, quienes acusaban de traición a Bishop. Apoyado por la Unión Soviética, Bernard Coard, viceprimer ministro de Granada, y su facción arrebataron el poder a Bishop el 19 de octubre de 1983. Sobrevino el caos y las fuerzas de Coard posteriormente encarcelan a Bishop quien es liberado por la gente. Días posteriores Bishop y varios de sus colaboradores y seguidores son fusilados en extrañas circunstancias en un patio interior de Fort Rupert.

Se formó entonces un Consejo Militar para gobernar el país, y con el objetivo de reducir la violencia se decretó un toque de queda de cuatro días, durante el cual, si alguien era visto por las calles, sería inmediatamente ejecutado. El Gobernador General de Granada, Paul Scoon, fue sometido a arresto domiciliario.

Toda esta situación de divisiones internas entre los revolucionarios granadinos fue aprovechada por Estados Unidos para intervenir militarmente sobre la isla. La Organización de Estados del Caribe Oriental (OECS) pidió ayuda a Estados Unidos, Barbados y Jamaica para derrocar al régimen de Coard. El Pentágono veía al nuevo dirigente granadino como un prosoviético de línea dura y la inestabilidad política general en un país cerca de sus propias fronteras como una seria amenaza. También la presencia de estudiantes de medicina estadounidense en la Universidad de Saint George de Granada, y el cuidado de su integridad física, fueron las razones para la acción militar. Finalmente esta se produjo el 25 de octubre de 1983. Se desplegó una fuerza de 300 hombres integrada por Antigua y Barbuda, Barbados, Dominica, Jamaica, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, mientras que Estados Unidos envió 7355 hombres. Hacia principios de diciembre de 1983 la revolución granadina fue derrotada por la invasión estadounidense denominada “Operación Furia Urgente”.

La Revolución Sandinista de julio de 1979 apoyó a Granada revolucionaria y Daniel Ortega fue un gran amigo del líder caribeño Bishop.

Estados Unidos ejerció su poder  de policía en Granada hasta junio de 1985. En diciembre de 1984 se permitió llevar a cabo elecciones y la victoria recayó ese año en un elemento moderado, conocido como el Partido Nacional. Luego de la invasión estadounidense el país ingresaría en una transición lenta pero penosa hacia la economía de mercado durante la segunda mitad del decenio de 1980 y a principios del decenio de 1990. Los ingresos de exportación descendieron a causa de las plagas en las cosechas y la caída en los precios mundiales de la nuez moscada. El desempleo aumentaría un 40 %, y el número de personas por debajo de la línea de la pobreza incluso se duplicó. Granada empezaba a vivir bajo el limbo neoliberal.

En la actualidad Granada trata de acercarse a proyectos integradores y simétricos como PETROCARIBE y el ALBA, aunque falta mucho para trabajar en ese sentido. Aún las fuerzas políticas pro estadounidenses y pro británicas en Granada siguen moldeando el modelo neoliberal en la isla. Lo cierto es que allí, en la isla del viento del Caribe oriental, hubo una revolución social de dimensiones populares que impactaron en la región. Quizá no sea tan “famosa” como la Revolución Cubana, el proceso chileno o la Revolución Sandinista de Nicaragua, pero si fue una revolución nacional, popular y antiimperialista que retó al capitalismo en tiempos tensos de guerra fría. Lamentablemente su final se produjo a través de una cobarde invasión norteamericana  en nombre de la “paz”, la “democracia” y la “libertad”.

KOLONTÁI

KOLONTÁI

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El 9 de marzo de 1952 pasaba a la inmortalidad Aleksandra Kolontái, integrante del Comité Ejecutivo del Soviet de Petrogrado y del Comité Central del Partido Bolchevique en octubre de 1917. Kolontái fue además la primera mujer en integrar el Consejo de Comisarios del Pueblo y a nivel internacional la primera mujer embajadora.

Nacida en el seno de una familia acomodada del régimen zarista ruso, Aleksandra Kolontái se convirtió en todo un símbolo de la lucha revolucionaria marxista no sólo por los derechos de la mujer en el mundo, sino por la destrucción del régimen capitalista internacional.

Nació en 1872 en San Petersburgo, en una familia latifundista. Su padre era de origen ucraniano y un respetado general zarista, aunque de ciertas tendencias “liberales”. Su madre era de origen finlandesa. En 1893 se casó con su primo Vladimir Ludvigovich Kolontái con quien tuvo un hijo. A los pocos años su interés creciente por la cuestión social la acercaron al marxismo, lo que no fue aceptado por su marido, precipitando la separación. Aleksandra partió entonces a Suiza, a estudiar economía y ciencias sociales.

En 1899 volvió a San Petersburgo, uniéndose entonces al ilegal Partido Socialdemócrata ruso. Con su hijo a cargo, trabajó como escritora y propagandista. Durante los primeros años del siglo XX ya existía en Rusia un importante movimiento sufragista de mujeres de la burguesía.

Pero Kolontái sostuvo que la liberación de la mujer sólo podía tener lugar como consecuencia de la victoria de un nuevo orden social, y ese era el comunista, tal como planteaban Karl Marx, Friedrich Engels y Lenin.

Inquieta y rebelde, ya en 1907 organizó un círculo de obreras y participó como delegada de Rusia en la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas realizada en Alemania y presidida por la famosa luchadora alemana Clara Zetkin. Sus actividades revolucionarias pusieron en peligro su vida y tuvo que exiliarse. Vivió varios países de Europa y también en Estados Unidos. Luego en la Alemania del káiser Guillermo II se unió al Partido Socialdemócrata del alemán Karl Liebknecht, la polaco-alemana Rosa Luxemburgo y la ya mencionada alemana Clara Zetkin.

En 1908 las sufragistas convocaron el Primer Congreso Femenino de toda Rusia y Kolontái impulsó la participación de las obreras socialdemócratas para que llevaran una posición clasista. En 1914 bolcheviques y mencheviques se abocaron a la organización de las obreras, lo que fue señalado por Kolontái como un giro de la actividad partidaria en torno a la cuestión de las mujeres.

En 1914 estalla la Primera Guerra Mundial. Kolontái se opuso a ella. Se unió a los bolcheviques porque consideró que eran los que luchaban en forma más decidida contra la guerra imperialista. Luego de la “Revolución Rusa de febrero” de 1917, que derrocó al zarismo y abrió paso al gobierno provisional burgués, Kolontái volvió a Rusia y apoyó la posición de Lenin de romper con el gobierno y orientar al partido hacia la toma del poder apoyándose en los Soviets.

Fue elegida para integrar el Comité Ejecutivo del Soviet de Petrogrado y el Comité Central del Partido. Tras la toma del poder fue elegida Comisaria del Pueblo (ministra) de Bienestar Social, siendo la única mujer con ese cargo. En 1918 fue una de las organizadoras del Primer Congreso de Obreras y Campesinas de toda Rusia, del que nació el Zhenotdel (Departamento de la Mujer). Desde allí abrió las puertas a la igualdad política, sexual y económica a las mujeres y hombres dentro de la Revolución Rusa. Lo dedicó todo a la participación activa de las mujeres en la vida pública y proyectos sociales, y también participó en la lucha por la erradicación del analfabetismo.  

En 1921, Kolontái se puso del lado de la llamada “Oposición Obrera”, una corriente del Partido Comunista Ruso nacida en el entorno de los sindicatos y encabezada por el dirigente de los trabajadores metalúrgicos Aleksandr Shliápnikov. Esta corriente tenía como consignas entregar la dirección de la economía a un “Congreso de productores”, que los sindicatos establecieran la dirección de las empresas y fábricas y que los trabajadores eligieran a los principales administradores. El Congreso del Partido Comunista Ruso ordenó disolver este grupo, decisión que fue apelada inútilmente ante la Internacional Comunista.

En 1922 se funda la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y para entonces su labor revolucionaria fue destacada. Fue la primera embajadora en la historia humana. En 1923 hizo parte del servicio diplomático ruso y fue nombrada embajadora de la URSS en Noruega y posteriormente en Suecia y México.

Kolontái dio un gran aporte teórico sobre la emancipación femenina. En la línea tradicional de Marx y Engels, ella afirmó que en la sociedad comunista, la igualdad, el reconocimiento recíproco de los derechos y la comprensión fraternal debían constituirse en principios rectores de las relaciones entre hombres y mujeres. Sostuvo y defendió los derechos de las mujeres y reclamo igualdad con los hombres en la vida social, familiar y sexual.

Escribió muchas obras referidas a luchar contra el régimen patriarcal y capitalista. Pese a algunas diferencias, fue una leal a Lenin, y también a la URSS. Falleció en Moscú el 9 de marzo de 1952, un año antes que Stalin, con quien no se llevaba muy bien. Pero la gran labor revolucionaria marxista de Kolontái incluso fue mucho para Stalin.

El Gabo

El Gabo

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Un 6 de marzo de 1927 nacía Gabriel García Márquez en Aracataca, Colombia. Escritor, editor, guionista y periodista colombiano.

Conocido entre sus amigos y familiares como Gabo fue el principal exponente latinoamericano del Realismo Mágico y del boom latinoamericano. Gabo fue ante todo un narrador brillante, y su obra es un homenaje a la vez el poder de la imaginación y de los misterios del corazón humano. Debido a su obra fue merecedor del Premio Nóbel de Literatura en el año 1982.

Desde el inicio del triunfo revolucionario de 1959 en Cuba Gabriel García Márquez estableció una gran amistad con el pueblo cubano y en especial con su líder histórico Fidel Castro siendo criticado por los sectores de derecha de su país y de otras partes del mundo. En este país es fundador de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, importante centro latinoamericano de altos estudios que se encarga de formar profesionales cinematográficos para los países del área, y primer presidente de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano.

Gabo pasó a la inmortalidad el 17 de abril de 2014 en México.

Rosa Luxemburgo

Rosa Luxemburgo

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Un 5 de marzo de 1871 en Polonia nacía la gran luchadora marxista Rosa Luxemburgo. Vladimir Lenin la llamaría el “Águila de la Revolución”. Se mudó a Alemania. En 1916, ella junto con el marxista y antimilitarista Karl Liebknech fundaron el movimiento Liga de los Espartaquistas (1918), que más tarde se transformó en el Partido Comunista Alemán (KPD).

Rosa nació en un pequeño pueblo llamado Zamość, cerca de Lublin, EL 5 de marzo de 1871, cuando Polonia era parte del Imperio Ruso. La familia de Rosa era judía, liberal, educada, y su padre había estudiado en Alemania.

Rosa se politizó desde sus primeros años. No había podido ir al mejor colegio, pues estaba reservado para los rusos y ella era polaca. El antisemitismo era endémico en la vida cotidiana, y lo sintió a diario como niña de colegio en la actitud de sus compañeros de clase. Y en 1881 ese sentimiento antijudío desencadenó una ola de pogromos terroríficos. Para cuando la familia se mudó a Varsovia, Rosa tenía 15 años y ya estaba involucrada en actividades clandestinas.

Su vena revolucionaria la llevó a unirse al Partido del Proletariado, el primer partido socialista polaco. Cuando los activistas intentaron organizar una huelga general, algunos de los líderes fueron capturados y ejecutados. Con solo 18 años, Rosa tuvo que huir a Suiza, donde conoció a su compañero revolucionario socialista, Leo Jogiches.

En 1898, Rosa Luxemburgo se mudó a Berlín, que sería su hogar por el resto de su vida. Estaba convencida de que en Alemania comenzaría la revolución. En 1916, ellas, junto con el marxista y antimilitarista Karl Liebknech fundaron el movimiento Liga de los Espartaquistas (1918), que más tarde se transformó en el Partido Comunista Alemán (KPD). Y durante esos años Rosa Luxemburgo, ya conocida como “Rosa Roja”, fue encarcelada una y otra vez por encabezar protestas contra la Primera Guerra Mundial. Fue en la cárcel donde escuchó noticias de las revoluciones rusas de 1917. Después de la Revolución Rusa Bolchevique de 1917, Luxemburgo reprendió a los bolcheviques por su disolución de la Asamblea Constituyente electa y su supresión de los partidos rivales.

Del 5 al 12 de enero de 1919, Berlín fue el escenario de una huelga general, con la que los manifestantes soñaban repetir la experiencia rusa tomando el gobierno de las manos de los pocos para dársela a los muchos. Se le conoce como el Levantamiento Espartaquista, aunque en realidad la Liga Espartaquista no la convocó ni la dirigió, aunque sí que cooperó. De hecho, Rosa Luxemburgo señaló que la situación alemana de 1919 no era igual a la de Rusia en 1917, y que no contaban con lo necesario para derrocar al gobierno. Sin embargo, aunque anticipó que se venía una catástrofe, se sintió obligada a participar. El presidente socialdemócrata Friedrich Ebert respondió ordenándole a los freikorps (para entonces una banda de protonazis) que aplastaran la rebelión.

El 15 de enero de 1919 Rosa Luxemburgo fue brutalmente asesinada por la Alemania de Weimar. Uno de los paramilitares le rompió el cráneo con la culata de su rifle. Con la sangre brotando de su herida, la metieron a un auto, donde fue abatida a tiros y arrojada al canal Landwehr de Berlín.

Chávez, gigante eterno de Venezuela y la Patria Grande

Chávez, gigante eterno de Venezuela y la Patria Grande

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Un 5 de marzo de 2013 llegaba la triste noticia del fallecimiento del presidente Hugo Chávez Frías, el máximo líder de la Revolución Bolivariana de Venezuela y símbolo de la lucha de los pueblos de América Latina en los albores del siglo XXI. En el medio del llanto, el por entonces vicepresidente venezolano Nicolás Maduro anunciaba al mundo el paso a la inmortalidad de un gran patriota revolucionario, uno de los últimos próceres de la Patria Grande, y un arduo seguidor del Libertador Simón Bolívar.

Hugo Chávez enfocó su agenda de gobierno (1999-2013) en atender a su pueblo mediante diversos programas sociales, garantizando sus derechos e impulsando el desarrollo del país. Militar del pueblo, firme socialista del siglo XXI, gran amigo de las luchas antiimperialistas en el mundo, el querido Comandante Chávez logró convertirse en una figura universal. Sus discursos frente al pueblo y en el mundo resonaban con fuerza. Gran estadista, intelectual del pueblo y un certero crítico de las políticas imperiales de Estados Unidos, Chávez no dudó en ser rebelde y un soldado de su patria.

Gran amigo solidario de la Revolución Cubana, trazó una hermandad gigante con Fidel Castro, el Líder Histórico de la isla. Juntos impulsaron la lucha antiimperialista en las puertas del siglo XXI y crearon el ALBA en 2005 para hacerle frente al ALCA.

Chávez también se solidarizó con los pueblos de África, con Palestina y no dudó en repudiar las invasiones imperialistas en Afganistán e Irak. También se puso del lado de los pueblos de Irán y Siria, naciones agredidas por el imperio. Forjó gran amistad con el líder libio Muammar al Gadafi, quien visitó Venezuela y fue recibido con honores en 2009, en el marco de la Cumbre América del Sur-África.

Con la irrupción de Chávez en la política de su país rápidamente se internacionalizó y alcanzó una proyección continental. Chávez recogió las banderas que habían sido izadas por Fidel y las enclavó en el fértil terreno de la tradición bolivariana. Fue con la rebelión del 4F de 1992 Chávez acabó con el letargo del pueblo, rebelión que, “por ahora”, había sido derrotada. Pero Chávez sabía que ese pueblo ya estaba alistándose para librar las grandes batallas a los que había sido convocado por Bolívar. Y vino el triunfo electoral de 1998 y la asunción presidencial de 1999 para que Chávez se siente en el Palacio de Miraflores. Y cuando la conspiración del imperialismo y sus peones locales quiso poner fin a ese proceso el 11 de abril del 2002 una inmensa movilización popular hizo saltar por los aires a los lúgubres emisarios del pasado y reinstaló al Comandante Chávez en la presidencia.

Fundó uno de los sistemas democráticos más limpios y llanos. Ganando muchas elecciones en su haber, pero resistiendo embates del imperio, los paros patronales del petróleo y conspiraciones golpistas de agentes terroristas financiados por Washington, Chávez mantuvo el apoyo del pueblo venezolano, que lo bancó hasta su paso a la inmortalidad.

Chávez intentó la unidad latinoamericana con la CELAC y el sueño bolivariano del siglo XXI parecía una hermosa realidad. Su legado seguirá vivo, porque aún estamos en la senda de la lucha por la segunda y definitiva independencia de la Patria Grande. Y las banderas de Chávez estarán allí para fortalecer a los patriotas de hoy.

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