Por Sofia Ayelen Mignola (Licenciada en Comunicación Social) desde la comarca andina.
Incendios con características intencionales arrasan el sur, mientras comunidades de la Comarca Andina se organizan solidariamente para proteger vidas, territorios y ecosistemas frente a la emergencia.
Desde el pasado 5 de enero, un incendio activo en la zona de Puerto Patriada, en la localidad de El Hoyo (Chubut), afecta a familias que han perdido viviendas y animales. La situación se enmarca en una emergencia regional que alcanza a distintas localidades de Chubut, Río Negro, Neuquén y Santa Cruz, incluyendo áreas como Epuyén, El Bolsón, el Parque Nacional Nahuel Huapi, el Parque Nacional Lanín y zonas cercanas a Los Glaciares, con un saldo que supera las 15.000 hectáreas arrasadas por las llamas en toda la Patagonia.
Elección de destino turístico de los argentinos durante todo el año y, aún más, en temporada de verano por su belleza de cordillera, lagos, cascadas de vertientes, fauna y bosques nativos.
El comienzo del año 2026 fue, para los residentes, el deseo de que fuera una temporada de disfrute, ya que durante todo el otoño, invierno y primavera el pueblo espera el calorcito y el encanto del verano para generar recursos y subsistir el resto del año. Pero no ha sido el comienzo que tanto ansiamos.
El inicio del foco de incendio, con características intencionales, se propagó de manera acelerada, ya que se generó en un terreno boscoso de pinos (árbol implantado para la industria maderera), distinguido por impedir el crecimiento de árboles nativos y por su gran peligrosidad frente a los incendios forestales. Sus piñas y resinas son altamente inflamables y dificultan la recuperación del ecosistema nativo.
El clima, con temperaturas altas y viento sureño en condiciones adversas, terminó siendo el escenario ideal para que lo que comenzó en un sector se propagara por toda la cordillera de la Comarca Andina, afectando así al Parque Provincial Cerro Pirqué, área natural protegida. En su base se encuentra el paraje Rincón de Lobos, donde hay varias viviendas.
La situación provocó que varios vecinos evacuaran y que otros se organizaran de manera improvisada para defender el cerro, el bosque, la fauna y las viviendas. A esta tarea se sumaron los guardianes del fuego, cuadrillas voluntarias de localidades vecinas, la Brigada Nacional, el Sistema Federal de Manejo del Fuego y Bomberos Voluntarios locales. Todos trabajando en condiciones de precariedad, ante la ausencia de acciones políticas que contribuyan a mejorar la calidad de vida de quienes habitan la localidad, con escasos recursos para la prevención y el combate, salarios por debajo de la canasta básica y medios insuficientes.
El fuego no dio descanso y avanzó por todas las laderas del bellísimo Cerro Pirqué, pasando por el paraje Pedregoso, sobre la Ruta 40, donde se vieron afectadas varias viviendas, zonas turísticas y cascadas paradisíacas. Luego se desplegó hacia la localidad del Lago Epuyén, que por segundo año consecutivo sufre el arraso de las llamas. En la actualidad, muchos vecinos siguen sin poder reconstruir sus viviendas ni contar con el cobijo de las instituciones para lograrlo.
Aunque las distancias parezcan lejanas, están más cerca de lo que se cree. La cordillera está unida por sus bosques, arroyos, ríos y lagos. La fauna y las aves nativas la recorren en sus cumbres y suelen mostrarse cruzando la Ruta 40. En estos momentos se hacen más visibles, ya que huyen para salvarse y escapar del fuego. Muchos animales mueren por quemaduras o inhalación de humo.
La Ruta 40 se vio cruzada por las llamas y el fuego llegó hasta el camino al Coihue, cruce entre las localidades de El Maitén y Epuyén, con las mismas características de pérdidas ya anunciadas.
En un contexto actual donde se redujo el personal y el presupuesto destinado a brigadistas; donde se modifica la Ley de Tierras desconociendo territorios comunitarios de pueblos originarios que habitan desde hace años el territorio sureño; donde se busca derogar la Ley de Manejo del Fuego, que protege el ambiente e impide el loteo y la venta de tierras incendiadas a extranjeros; y donde se pretende modificar la Ley de Glaciares, que resguarda las reservas de agua dulce y limita la explotación minera. ¿Cómo es posible defender el ecosistema sin políticas de resguardo y pensar en un futuro posible para la humanidad? ¿Qué futuro les espera a las próximas generaciones?
Mucha incertidumbre y pocas certezas en una Patagonia que habitamos y donde se vuelve visible una avanzada de extranjerización, negocios inmobiliarios e intereses sobre el agua dulce. Sobran ejemplos, no están lejanos: son tangibles, reales y visibles para quienes amamos este suelo.
La certeza aparece en lo mágico que surge frente a las llamas que, lamentablemente, se repiten todos los veranos en la Patagonia. Aunque intenten hacernos creer que estamos divididos y deshumanizados, siguen surgiendo cuadrillas de voluntarios y voluntarias que se organizan en la Comarca Andina, la solidaridad entre vecinos y el compromiso de brigadistas y bomberos. Todos con un mismo objetivo: defender y cuidar la biodiversidad para un futuro posible, entendiendo que la tierra no nos pertenece, sino que solo la habitamos.
Las distancias y las diversas estaciones hacen que, por momentos, quienes vivimos aquí seamos un poco ermitaños, abocados a la huerta y los animales. Sin embargo, en estos momentos la magia de la comarca es inmensa: se cocina en espacios comunitarios y viviendas particulares para que quienes están en los focos de incendio reciban un plato de comida; se ayuda a los vecinos con tótems y motobombas (pertenecientes a centros culturales, espacios educativos o personales); y se conforman cuadrillas de voluntarios que se gestan e improvisan sobre la marcha. Esa magia comarcal y ese amor son la única certeza. Sobra humanidad, aunque intenten confundirnos haciéndonos creer que estamos divididos.
Cabe destacar que hasta el 13 de enero de 2026, la Patagonia sigue ardiendo. El Parque Nacional Los Alerces, que rodea el Lago Rivadavia en la localidad de Cholila, mantiene varios focos de incendio forestal activos, al igual que la localidad del Lago Epuyén.
En El Hoyo se continúa trabajando y en estado de alerta, con tareas de enfriamiento de zonas y guardias de cenizas, dependiendo también de las adversidades del viento y la lluvia para evitar que los focos se reactiven.
Finalmente, se pide a la sociedad argentina que tome conciencia de lo que está sucediendo en nuestro amado sur, que aunque parezca lejano no lo es. De algún modo, todos lo hemos visitado, lo conocemos a través de imágenes, tenemos familiares o deseamos conocerlo. No hay futuro posible para la humanidad sin agua, sin bosques y sin fauna. Somos parte de este ecosistema.
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