La multideuda que acarrea la empresa cerealera con más de 2000 acreedores sigue en vilo. En esta ocasión la multinacional presentó un plan de pagos por 30 mil dólares por igual a todos los acreedores, en el cual las entidades nombradas se sienten estafadas, ya que los créditos otorgados fueron muy superiores.
El Banco de la Nación Argentina (BNA) y la Agencia Federal de Ingresos Públicos (AFIP) rechazaron la propuesta de pagos presentada por la cerealera Vicentín, endeudada con ambas entidades y obligada a pagar desde que se declaró en quiebra a fines de 2019. El plan de pagos con el que la megaempresa busca salir del concurso de acreedores en el que se encuentra, fue presentado ante el juez civil de la ciudad de Reconquista, Santa Fe, Fabián Lorenzini.
El gran conflicto que tuvo a Vicentín y al Estado Nacional en el centro de la opinión pública se dio a mediados del 2020, en el momento más crudo de la pandemia del COVID-19, cuando desde el propio Estado se amagó a intervenir en la gigante cerealera, que tomó créditos irregulares con dichas entidades, según lo explicado en el informe realizado por el que en aquel momento era director del Banco Nación, Claudio Lozano. En el mismo, se especifica que “en el proceso de endeudamiento que fue acumulando Vicentín con el Banco Nación, se superaron los límites a los que podía acceder en función de la normativa correspondiente fijada por el Ente Regulador para las Grandes Empresas”. A pesar de esto, los préstamos fueron autorizados durante la gestión de Cambiemos.
Vicentín decidió declarar “Stress financiero” en septiembre de 2019 y desde allí no pagó ninguna de sus deudas. A esta situación, es propicio añadir el dato expresado por Lozano de que a la cerealera la deuda le representa un 20% de lo facturado anualmente, y que “muchas empresas funcionan con porcentajes mucho mayores, hasta superando el 100% de sus ingresos anuales”. La multinacional decidió dejar de pagarle a sus más de 2000 acreedores porque le restaba un 20% de su ganancia anual, entre los que no solo se encuentra el Estado Nacional, si no múltiples Pymes cooperativas agropecuarias de la provincia de Santa Fe a las que se les interrumpieron la cadena de pagos y a las que lógicamente las golpeó fuertemente.
Raúl Scalabrini Ortiz, pensador, historiador, filósofo y periodista que formó parte del grupo FORJA, alegó alguna vez que: “Estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño. Solo requieren saber sumar y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarlo. Cuando usted entienda eso, ya habrá aprendido a defender la patria en el orden inmaterial de los conceptos económicos y financieros”.
Vicentín marca una lógica empresarial muy frecuente en la historia del país; ven al Estado como un amigo solo cuando se encuentran en problemas y si pueden estatizar sus deudas privadas mejor. Lo mismo sucede con el sector que acumula la producción en las tierras que rechaza un sistema de bienestar cuando tiene que aportar, pero busca la ayuda cuando una sequía los deja sin producción.
En este caso, la cerealera que, en términos técnicos y según lo expuesto por Lozano, podría haber seguido en función, hoy presenta un plan de pagos que según la AFIP es “abusivo”, porque implica una quita de aproximadamente el “71% del crédito en términos nominales, y del 79% en términos reales”. Además, la agencia destacó que el principio de pagos por 30 mil dólares a todos los acreedores por igual viola el “principio de igualdad de acreedores”, porque salda las deudas con los pequeños prestamistas, y perjudica al mismo tiempo a quienes le entregaron mayor crédito. Por último, el ente recaudador también denunció que en el proceso de Default la mega empresa ocultó activos, al vender 48 horas antes de la declaración formal el 16% de Renova S.A, lugar por donde habría fluctuado el 14% de los bienes declarados de la cerealera.
Por su lado, el Banco Nación coincidió con lo expuesto por la AFIP, y consideró que la suma de 30 millones de dólares es insignificante ante los créditos que otorgó por 300 millones, y que además, la cerealera ofreció devolverle 225 millones de dólares en 56 años, y sin intereses por deuda privilegiada por lo que “terminarían devolviendo 15 millones de un total de 72”, según indicaron fuentes del Banco.

