Siempre naciendo Artigas

Un 18 de junio de 1764 nacía en Montevideo el gran José Gervasio Artigas, padre del federalismo rioplatense y de la patria uruguaya. Uno de los libertadores de América, símbolo de las luchas independentistas desde las masas marginadas por el orden colonial.

Pertenecía a una familia cuyos orígenes se vinculaba a los fundadores de la ciudad. De joven trabajó en labores del campo. Ingresó al regimiento de Blandengues de Fronteras, donde se convirtió en oficial. Participó en la Reconquista de Buenos Aires contra las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807. 

En 1811 deserta del bando español cuando el nuevo virrey desconoce la junta revolucionaria de mayo de 1810. El gobierno revolucionario de Buenos Aires lo designó Teniente Coronel. Su misión era provocar levantamientos en la Banda Oriental contra los realistas, armó una fuerza militar basado en el gran prestigio que tenía en el campo. 

Encabezó el Grito de Asencio de 1811 y junto a su pueblo triunfó en la Batalla de Las Piedras. Participó en el Sitio a Montevideo para derrotar a los colonialistas realistas. Pero tuvo que luchar contra la oligarquía porteña, las fuerzas realistas y la invasión portuguesa.

En julio 1811 ingresan tropas portuguesas en el territorio oriental. Buenos Aires abandona a Artigas y pacta con el Virrey Javier de Elío.  Artigas se traslada al campamento de Ayuí, en un proceso que se lo conoce como el Éxodo oriental, donde todo el pueblo de la campaña lo sigue, para protegerse contra las represalias de los españoles.

Las relaciones conflictivas con Buenos Aires, donde predominan tendencias centralistas, llevan a la desobediencia de Artigas y es calificado como “traidor a la patria” por el gobierno porteño. Se convoca en 1813 a la llamada “Asamblea del Año XIII”, donde se sentarían los principios de gobierno de las provincias del Río de la Plata.  Artigas decide reconocer la convocatoria. Convoca al Congreso de Tres Cruces donde se originan una serie de instrucciones para los diputados de la Banda Oriental que van a asistir a la Asamblea del Año XIII. Los diputados artiguistas son rechazados, con pretextos formales. En realidad, el rechazo se debe al contenido de las Instrucciones del Congreso: federalismo, igualitarismo, democracia, independencia y unidad.

 Se debía evitar que el “partido artiguista” entre en contacto con el “partido sanmartiniano”, ambos opuestos a la burguesía comercial porteña. Se profundiza el conflicto con Buenos Aires. Artigas es declarado nuevamente traidor y el Directorio le pone precio a su cabeza.  Su liderazgo crece, obtiene el apoyo de Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, además de la Banda Oriental. Quienes constituyen la Liga de los Pueblos Libres. De hecho, en 1815, en Concepción del Uruguay, declara la independencia en la región del Río de la Plata antes que los congresistas de Tucumán en julio de 1816.

El denominado “Congreso de los Pueblos Libres” o “de Oriente” se reunió a partir del 29 de junio de 1815 en Entre Ríos. Sin embargo, la que debería ser considerada como la Primera Declaración de Independencia del Río de la Plata es aún hoy ninguneada por cierta parte de la historiografía.

Las proclamas del “Congreso de los Pueblos Libres” eran federalistas, razón por la cual la historia oficial escrita por sus vencedores unitarios y porteñistas decidió no reivindicarlo. La misma estrategia de condenar al ostracismo histórico al “Protector de los Pueblos Libres” Artigas, un prócer de dimensión rioplatense y latinoamericana, suponiéndolo sólo relevante dentro de los límites de la memoria uruguaya.

Los que se oponen a reconocer esta declaración independentista argumentan que no hay actas que den pruebas del mismo. Pero es de tener en cuenta que eran tiempos de guerra y de comunicaciones por chasques, propensos a la pérdida o destrucción. Así sucedió con las actas originales del Congreso de Tucumán, que fueron portadas hacia Buenos Aires por el ayudante mayor del Regimiento 8, Cayetano Grimau, quien fue asaltado en el camino y despojado de su encomienda, que nunca fue encontrada. Pudieron ser reconstruidas por una providencial copia en manos del secretario Serrano. Además en Concepción del Uruguay los participantes tenían una identidad más popular, gauchesca y originaria, poco propensos a los actos formales, con la concurrencia de muy escasos hombres de leyes.

Otro argumento cuestionador es que en la correspondencia de Artigas de esos días no hay referencia a la declaración independentista. El motivo de ello es que la acuciante preocupación del caudillo en aquellos días era lograr un acuerdo con Buenos Aires para fortalecerse ante la inminente invasión del imperio portugués desde Brasil. De allí que sus menciones se refirieran a la constitución de una delegación que saliera del Congreso para una mediación condenada al fracaso pues el deseo de los políticos porteños era justamente la destrucción de Artigas con la colaboración de los lusobrasileros.

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