¿Y si le ponemos correa a Zuckerberg?

¿Y si le ponemos correa a Zuckerberg?

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Imaginemos que el mítico filósofo griego Platón vuelve de los muertos para caminar (con barbijo) por las calles de Palermo, o va, de curioso nomás, a una marcha donde solo ve banderas de Argentina, carteles que no tienen sentido, gente saltando a destiempo y vociferando como verdad cualquier frase, que puede ser tranquilamente producto de un sueño húmedo de Durán Barba. Pensaría ¿che, me habré ido al carajo con esto de la alegoría de las cavernas? Y si mientras escrolea frenéticamente en Twitter escucha a Juana Viale hablando de meritocracia o a Sturzenegger dando concejos sobre cómo controlar el dólar ¿se pegaría un corchazo al grito de “todo rompen”?

Cuando te lo ofrecen gratis, el producto sos vos

La realidad parece cada vez más inverosímil, como si en lugar de tomar las distopías de Aldous Huxley o George Orwell como críticas a la sociedad, se hiciera lo imposible para hacerlas realidad. Las principales responsables de la crisis de información son las empresas dueñas de redes sociales, ya que cambiaron no solo los modos de percibir la realidad, sino que también permitieron que multinacionales y sectores de la derecha más reaccionaria las utilizaran para los fines más nefastos.

El principal problema que traen las redes sociales es la pérdida del lazo social en favor de burbujas en donde cada persona se encuentra inmersa en un universo que lo obliga a estar conectado y que al mismo tiempo reafirma solo lo que piensa. Esto arroja como resultado una sociedad víctima de una terrible pérdida del pensamiento crítico, que termina propiciando que la información y los datos relevantes pasen a un segundo plano para dejarle a la emocionalidad un lugar central. Es que ya no importa qué se comunica, sino los sentimientos que ese mensaje genera en el receptor.

La batalla por el sentido

Es en este marco donde se inscribe la coyuntura política nacional, dónde un gobierno popular debe encontrar la manera de sortear esta marketización del discurso para poder hacerle frente a ejércitos de blogueros, periodistas y bots, que lo único que buscan es propagar a través del miedo (la emoción más fuerte, relacionada incluso con la supervivencia) las ideas más recalcitrantes. En ese sentido, la principal preocupación del gobierno de les Fernández debería ser legislar sobre la información personal que cada usuario le da a las redes sociales, para que la misma no sea usada para realizar acciones de Target Marketing.

En Argentina los medios de comunicación se encuentran en una cruzada contra el gobierno pocas veces vista. Es que más allá de que sea vox populi que apoyaron golpes de estado y justificaron delitos de lesa humanidad, no deja de sorprender que en medio de una pandemia, que requiere el distanciamiento social, convoquen a cientos de personas enajenadas a contagiarse. ¿Buscarán acaso la muerte de cientos de argentinos para que colapse el sistema sanitario? En ese caso ¿no debería el gobierno ir un poco más lejos que salir constantemente a desmentir operaciones mediáticas? ¿Con qué se combate el odio y el miedo?

Periodismo de guerra

Es tal el poder mediático que parece que el brillante canje de deuda realizado por Martín Guzmán, con la consecuente reducción de mil puntos, (sí, MIL puntos de riesgo país), nunca hubiera ocurrido. En cambio, hoy la “preocupación” es que la clase media no puede comprar dólares. Sin embargo, lo que no cuentan es que el dólar es una commodity fundamental para la importación de insumos y que en los cuatro años anteriores asaltaron el Banco Central y facilitaron la fuga de 80 mil millones de dólares, divisas que hoy (en medio de una contracción económica mundial pocas veces vista) son vitales para el desarrollo de cualquier modelo de país.

El problema siempre es de clase

Por otro lado, mientras que desde Juntos por el Cambio se oponen (¿spoiler alert?) a que les cobren un impuesto extraordinario a las personas más ricas del país (después de todo son sus aportantes de campaña), argumentando que es un sector golpeado, entre otras frases igual de lisérgicas, hay personas viviendo en las peores condiciones en terrenos usurpados, exigiendo y poniendo en discusión una de las principales deudas de la democracia: el acceso a la tierra como un derecho humano.

En tanto, desde la otra vereda se esgrimen argumentos desde la legalidad en defensa de la propiedad privada, pero no hay que olvidar que, en primer lugar, esas tierras están manchadas con la sangre de los pueblos a los cuales se las arrebataron y segundo, que la legalidad (cómo cualquier discurso) es una ficción, por lo tanto está lejos de ser una categoría acabada y que incluso se encuentra atravesada por discursos clasistas. Es más, podría afirmarse que el sistema legal es uno de los instrumentos que se inscriben en la lógica de la perpetuación de las desigualdades de las sociedad argentina.

El hecho de que gran parte de los lotes en disputa sean de un mega proyecto para construir un country lo grafica mucho mejor que cualquier análisis: de un lado, gente viviendo en carpas, pasando frío y todo tipo de penurias; y del otro, un sector que responde a las clases altas. El problema como siempre, es de clase y allí debe estar al pie del cañón el peronismo, el único movimiento político que supo escuchar las demandas de las clases populares.

En ese sentido, uno de los principales proyectos que se encuentran entre las alternativas que baraja Axel Kicillof consiste en que el gobierno provincial compre a través de un fideicomiso y las reparta en carácter de lotes sociales. La construcción de las viviendas sería llevada a cabo por distintas cooperativas de trabajo, porque, como siempre, nadie se salva solo.

Alverso y el lawfare

Otro frente de batalla (¿no serán muchos?) que enfrenta el gobierno nacional está relacionado con el poder judicial. En principio, el primer embate al que se resisten desde el sector que fue punta de lanza en el lawfare es la reforma judicial, que básicamente buscar descentralizar el poder que tienen los tribunales federales de Comodoro Py (donde van a parar causas de corrupción, narcotráfico, trata de personas, etc), una de las cloacas de la democracia argentina, donde se dieron milagros matemáticos como que en el 90% de las causas contra CFK saliera sorteado Claudio Bonadio.

El segundo embate, está relacionado con la locura del gobierno de Alverso, Kretina y Kicillof de impedir que distintos jueces puestos a dedo en el último año de Cambiemos sean trasladados a puestos estratégicos. Lo llamativo es que casi con un discurso único, Clarín, Infobae y la Nación se rasgan las vestiduras hablando de republicanismo, pero cuando el mamerto designó a un juez de la corte suprema (ex abogado de Clarín, siempre muy endogámico) por DNU, miraron para otro lado. Lo que queda claro, una vez más, es que importan las emociones y no la verdad, y en ese terreno es en el que salen victoriosos.

El principal problema del gobierno es comunicacional. En principio porque la batalla, en tanto no se legisle, es totalmente desigual. Argentina ya supo ser vanguardia en leyes como la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, y ahora es momento de que lo sea legislando no sólo a las empresas que proveen los servicios, sino también a las aplicaciones como Facebook y Twitter, donde a través de permisos que nadie lee pero todos firman, se les otorga poder absoluto sobre información sensible de las y los usuarios: no sólo datos personales, sino también sobre el comportamiento de estos en las redes, lo que permite trazar un patrón psicológico que después es explotado por el mejor postor.

El monopolio de la información y de los datos no puede ser más un arma de las corporaciones para desestabilizar a gobiernos populares, como ocurrió en Bolivia, Brasil o incluso en Bielorrusia, dónde utilizan siempre las mismas estrategias: fake news para exacerbar el miedo y odio de una parte de la sociedad. En este contexto, es urgente la reformulación de una ley de medios que contemple todos estos factores y permita que la comunicación deje de ser utilizada como arma.

Nicolás De La Iglesia
Nicolás De La Iglesia

Existencialista. La cuestión del «ser» me parece inabordable. El humor es mi bálsamo, la tabla con que surfeo la ola de mierda que puede ser la realidad. Hace poco me dí cuenta que siempre fui peronista.

Las Increíbles Aventuras de Julio Garro y los privados

Las Increíbles Aventuras de Julio Garro y los privados

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Dialogamos con Alexis Turnes Amadeo, productor musical de la ciudad e integrante de APROMUVI (Agrupación de Productores de Música en Vivo) de La Plata, Berisso y Ensenada. Desde el trabajo con artistas independientes, la agrupación surge en respuesta a las diferentes problemáticas que atraviesa el sector, ya que en su gran mayoría, no cuentan con un empleo formal. Muches de elles trabajan en negro y algunes son monotributistas, por lo que la actual situación les ha dejado sin posibilidades de inserción laboral, o de reinvención de sus trabajos.

A raíz del contexto pandémico, en muchos colectivos artísticos, ha surgido la necesidad de que se entienda que el arte, al igual que otros sectores productivos, requiere de políticas públicas que den respuesta a las demandas urgentes. Muches artistas y afines hoy se encuentran en la imposibilidad de costear los gastos alimenticios, así como también los servicios o alquileres, por lo tanto se requiere de respuestas más concretas que un bolsón de comida.

¿El municipio dónde está?

En el caso de APROMUVI han logrado reunirse con el secretario de Cultura, Martiniano Ferrer Picado, en dos oportunidades, pero no han visto la intención de generar una política que les contenga en este momento. Están a la espera de una respuesta a las propuestas elevadas, pero del otro lado parece no existir un interés en brindar soluciones. 

“Vos necesitas un Estado que acompañe. En la medida que no haya un gobierno que acompañe, es muy difícil salir a trabajar porque desde el mismo gobierno te imposibilitan. La municipalidad no acompaña, no hay un sistema de política cultural desde hace años. Estamos huérfanos. Para todos los shows de La Plata se contratan productores de afuera, en su mayoría de CABA”.

Alexis Turnes Amadeo

Algunes artistas cuentan con la posibilidad de realizar transmisiones por streaming o por la modalidad “vivo” de instagram, pero en el caso de les productores no cuentan con la base económica necesaria para producir contenido. Además no han sido beneficiaries (en su gran mayoría) de los aportes del Estado (ATP, IFE o becas de cultura). Por otro lado, los protocolos para realizar shows por streaming solo aplican para los municipios que se encuentren en fase 5.

De los 135 que componen la provincia de Buenos Aires solo 17 están habilitados, y en su mayoría son aquelles con poca capacidad de difusión de contenidos. Otra problemática que surge es que el streaming tiene prácticamente el mismo costo que los shows en vivo, por lo tanto les es imposible de realizar.

Las desigualdades están a la vista. Se trata de la apertura indiscriminada de bares, cervecerías y restaurantes que no cuentan con protocolos sanitarios en orden y a los que el municipio parece no prestar atención. No se están llevando a cabo los controles pertinentes y esto genera aun más indignación en el sector cultural. 

“[…] Claramente hay un guiño de la municipalidad porque no puede ser que no haya un control. ¿Qué pasa si nosotros hacemos lo mismo? […] A nosotros nos cae control urbano, a las cervecerías nadie les va a hacer nada. Nosotros lo que estamos pidiendo es igualdad de criterios. No está visto el arte como una actividad esencial.”

La Puja es entre Ciudad y Provincia

En la noche del 20 de septiembre fue lanzado un operativo de REBA, con el Registro Público de Controladores de Admisión y Permanencia (RECAP) y el Grupo Halcón del ministerio de Seguridad perteneciente a provincia. Este operó en la zona de diagonal 74, calle que reúne principales bares, restaurantes, y cervecerías de la ciudad. El objetivo de tal despliegue fue cerrar los locales que no cumplían con los protocolos vigentes. En diversos partidos del Gran Buenos Aires se replicó la medida. ¿Por qué debió intervenir la provincia?

El 4 se septiembre el senador bonaerense por el Frente de Todes, Gustavo Traverso, presentó un proyecto que contempla cambiar la denominación de la “República de los Niños” por la “República de las Niñeces”. La intención de incluir la diversidad de género en la denominación de un espacio público histórico nos parece algo a resaltar.

Además la propuesta tiene como objetivo el traspaso del patrimonio a la Provincia, como fue estipulado en la inauguración en 1949. El espacio, al igual que muchos otros como el predio municipal o el Teatro Martin Fierro (Teatro del Lago ubicado en El Bosque), pertenecen por ley a la Provincia; pero han sido administrados por la ciudad desde 2012.

El actual intendente Julio Garro impulsó obras y modificaciones en “La Repu” con la intención de motorizar un espacio público. Pero las licitaciones en su mayoría son privadas, y por lo tanto, la posibilidad de acceso no es totalmente pública y gratuita como debiera. Algunas de las empresas son Mostaza, Burger King, Thionis y ahora “Auto Flap” que administra el autocine, entre otras, todas bajo la modalidad de franquicia. La propuesta elevada pretende prohibir la privatización total o parcial del predio, y aquí está el meollo de la cuestión.   

A dos meses de haber asumido el cargo, Julio Garro (2016) reconoció el predio que comprende el Teatro Martín Fierro como perteneciente a la Provincia, e impulso una campaña de reactivación de obras en dicho espacio debido al abandono y las malas condiciones edilicias. Según éste el objetivo era el mismo que con la República: brindar a la comuna y su cultura un lugar que permitiese la visibilización del arte en sus diferentes ramas. La propuesta incluía a la ex gobernadora María Eugenia Vidal en provincia y a Mauricio Macri en Nación, bajo la consigna de trabajar “mancomunados”. Un discurso dialoguista al que se le caería el velo en muy poco tiempo.

El 10 de marzo de 2016, anunciaban que la capital bonaerense y la Provincia asumirían en conjunto las obras pertinentes, en las que resaltaban las supuestas intenciones de realizar una restauración total y puesta en valor de las instalaciones del Anfiteatro Martin Fierro (Teatro del Lago), así como también modificaciones y mejoras en el Teatro Argentino. Adherían al anuncio el entonces Ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto; y el Ministro de Gestión Cultural bonaerense, Alejandro Gómez.

En octubre del mismo año se publica la resolución 779/16 en el Boletín Oficial, con el presupuesto estipulado para Infraestructura por Edgardo Cenzón y se llama a licitación pública para la realización de la obra “Recuperación y Puesta en Valor del Edificio Teatro Martin Fierro” con $168.548.667 asignados y un plazo de ejecución de 480 días corridos. Para noviembre, el entonces diputado platense Diego Rovella (Cambiemos) presentó un proyecto de ley para transferir la administración del Anfiteatro del Bosque a la ciudad. Obtuvo la mayoría en las dos cámaras pero por órdenes de Garro se frenó el avance. ¿Qué paso? Tal vez el negocio no era viable para el sector privado, por eso el énfasis en caminar el proyecto en la República. De los $168.548.667 ni noticias.   

A su vez, en reiteradas oportunidades durante este año, el actual funcionario ha elevado el pedido de que se reactive el trabajo en el sector privado y en conjunto exige que se baje un presupuesto para obras de infraestructura. ¿El dinero que piden, es para inyectar en el mercado privado?

El Autocine, un disfrute para poques

La municipalidad de La Plata inauguró en la República de los Niños el “Auto Flap”. Cada parcela para autos cuesta entre 600 y 1000 pesos, y la cantidad de personas que pueden asistir varía según la capacidad que por reglamento entren en el auto. Además existe un puesto gastronómico que a través de la modalidad delivery entrega los pedidos que se realicen por Whatsapp desde el auto. Martiniano Ferrer Picado declaró en algunos medios que la propuesta es “innovadora” y pretende a largo plazo implementar obras teatrales o shows en vivo.

La pregunta es ¿a dónde van los fondos recaudados? El convenio que Julio Garro firmó con una empresa privada que opera a través de “Auto Flap”, dice que de la recaudación en bruto, el municipio solo recibe un 5%, mientras que el 95% restante queda en manos de la empresa que actualmente está explotando un espacio público que pertenece al Estado. Según las declaraciones, ese 5% está destinado a la salud, pero no existen informes al respecto.

En la sesión del Concejo Deliberante que se realizó hace pocos días se debatió el proyecto presentado por el bloque del Frente de Todes. Dicha propuesta fue presentada por el concejal Ariel Archanco y solicita que el 20% de la recaudación del autocine sea destinado a sector cultural. La recaudación estimada (solo por venta de entradas), teniendo en cuenta el valor mínimo que es $600 por ticket, y el aproximado de autos es de 200 por función… si son 13 funciones semanales la empresa estaría recaudando un total aproximado de $6.240.000 por mes, de los cuales la comuna solo recibe $312.000.

Teniendo en cuenta que esta modalidad de esparcimiento solo es accesible para quienes tienen la posibilidad de contar con un vehículo acorde, y el poder adquisitivo para comprar el ticket, entendemos que solo una parte de la clase media y la clase alta son quienes pueden disfrutar de este tipo de cine. Por lo tanto no se trata de una medida implementada para el goce de todes, sino de unes poques. ¿Esta es la modalidad que pretende instaurar en el Anfiteatro?

Mientras el sector cultural está en crisis, sobreviviendo con un IFE o con trabajos mal pagos por estar en negro, un par de empresas privadas se llenan los bolsillos de manera oportunista y a costas de usufructuar terrenos estatales. La apertura indiscriminada que Garro permite, es tal vez una represalia en contra de las medidas optadas por Provincia en torno a la concesión de los principales patrimonios. Esto sumado a la burla que representa el presupuesto para salud, deja en evidencia cuales son las prioridades de Garro.   

Jorgelina Urra
Jorgelina Urra

Para que las ideas no mueran hay que escribir, pero como el lenguaje es un universo lleno de palabras muertas y consejos de la RAE; prefiero hablar desde un léxico más revolucionarie.

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