Mensajes cruzados de un guion apocalíptico

Mensajes cruzados de un guion apocalíptico

TIEMPO DE LECTURA: 14 min.

Los recientes ataques de sionistas contra la República Islámica de Irán, bajo el pretexto de que éste estaba en condiciones de alcanzar la bomba nuclear, no pueden entenderse como un hecho aislado. ¿Qué rol juegan “los cuatro jinetes del apocalipsis”? ¿Qué rol tiene la OIEA y su cabeza visible, el argentino Grossi? ¿Cómo se emparenta esto con el conflicto en Ucrania o las revueltas en EEUU?

La pregunta que medio planeta se está intentando contestar en estas horas es ¿Por qué? ¿Por qué en este momento? Y la respuesta, como siempre, es bastante más compleja que la sarta de patrañas que salieron a decir desde el Ente Sionista, y que reprodujeron (y reproducen) la gran mayoría de los medios de comunicación occidentales. Tal como afirma el analista geopolítico mexicano, Alfredo Jalife, “estamos ante la primera guerra global de desinformación”. Además, el absolutamente cínico y cansador “llorómetro” sigue a la orden del día, como siempre que se habla del Estado Genocida de Israel.

La excusa que muchos “colegas” reprodujeron, fue lo que desde hace 30 años viene diciendo el Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu: “Irán está a punto de tener la bomba nuclear”. Esto, según trascendió, respondía a que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que conduce el argentino Rafael Grossi, afirmó que Irán estaba a punto de tener la capacidad para fabricar bombas atómicas. Eso según el talmúdico de Bibi “es un peligro existencial para Israel”.

Las preguntas que indefectiblemente surgen son: ¿En serio alguien se puede creer semejante cuento cuando es el propio Israel quien no permite que la OIEA pueda controlar su plan y capacidades nucleares? ¿Realmente Israel, que no firmó ni firma el Tratado de No Proliferación de Armas Nuclear, es la pobre víctima? ¿De verdad hay que creer a un Ente, que posee entre 90 y 500 bombas nucleares, que su existencia corre peligro? ¿Cuánto tiempo más los pueblos del mundo vamos a permitir que nuestros gobiernos justifiquen cualquier cosa ante semejante nivel de patrañas?

Está cada vez más claro que la parcialidad del argentino Grossi no es casual. Por poner sólo un dato, es la misma OIEA la que reconoce que Irán alcanzó el 60% de enriquecimiento de uranio, cuando para hacer una bomba se necesitaría más del 90%. A Irán le revisaron y le revisan hasta debajo de los floreros, pero al Ente Sionista nada. No hay problema con Israel “porque es bueno y sufre la agresión de sus vecinos”.  Menudo cuentucho de cuarta que vienen repitiendo desde hace décadas.

Primer mensaje: EEUU debe tener el control de Asia Occidental

Para comprender las motivaciones hay que contextualizar e ir un poco más atrás en el tiempo:

En principio no hay que perder de vista que, desde la llegada de la Revolución Islámica de Irán en 1979, los EEUU han intentado permanentemente provocar el “cambio de régimen” en ese país. Fundamentalmente, porque desde su llegada, Irán ha sido un férreo defensor de la Causa Palestina, y ha luchado y articulado en la región al Eje de la Resistencia para impedir que EEUU e Israel se hagan con el control total de esa región del planeta. Un control que con el correr de los años se ha vuelto más inhumano y bestial hasta llegar al presente en que se perpetúa un genocidio en vivo y en directo, las 24 horas del día, contra el pueblo palestino. Esto sin perder de vista las agresiones permanentes a otros países de la región como Yemen, Líbano o Siria.

Ligado a esto, hay que recordar que desde hace meses la administración norteamericana de Donald Trump venía negociando (indirectamente) con Teherán para resolver el problema nuclear. Un problema que generó el propio Trump, luego de romper unilateralmente con el acuerdo (conocido como G-5+1 e Irán) al que se había llegado en julio de 2015. Un acuerdo que Irán cumplió sistemáticamente, incluso pese a las sanciones impuestas desde Occidente. Y aquí hay que introducir un primer punto sensible: más allá de la buena voluntad (o no) que pueda tener Trump, lo cierto es que tiene presiones desde todos los flancos: Netanyahu lo tironea, Europa lo tironea, y por sobre lo tironea el monumental lobbie sionista que “vive en casa” y que fue parte de quienes le financiaron la campaña, en gran medida.

Esas discusiones, para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, estaban siendo mediadas por el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin. No es un detalle menor que, según se supo, en una de sus últimas conversaciones telefónicas (previas a la agresión israelí), los mandatarios utilizaron 2/3 de la misma para abordar el contencioso nuclear iraní. El tercio restante fue para la cuestión ucraniana.

Sumado a ello y como es de público conocimiento, aunque la mayoría de los medios occidentales lo omitan, Rusia está construyendo y colaborando con Irán en materia de energía atómica. Están construyendo 2 reactores nucleares en Irán y están proyectadas otras 6 plantas nucleares. ¿Por qué? Porque a Irán le interesa utilizar esa energía para uso civil. Y por qué se puede afirmar que es así, fundamentalmente, porque le interesa generar electricidad (además de su uso médico) y poder destinar tanto el gas como el petróleo a la exportación (fundamentalmente a China) y así aumentar su ingreso de divisas. Más allá de que no sea algo que hayan manifestado explícitamente, muchos analistas coinciden en que este es el objetivo del país persa.

Además de pretender arrastrarlo, este mensaje va dirigido directamente a Trump y lo que su proyecto significa. La cuestión es torpedear las negociaciones con Irán para resolver la cuestión nuclear, lo cual -por añadidura- quiere decir que debe dejar de negociar con Rusia. Y estas semanas quedó aún más claro cuando Trump agradeció pero negó la ayuda ofrecida por Putin. Y esto va mucho más allá de las declaraciones rimbombantes que hace el magnate de peluquín. Éstas, muchas veces, responden más a “dejar contentos a los sionistas” que a lo que efectivamente piense o vaya a hacer.

Segundo mensaje: Todo hecho tiene su historia y contexto

Tal como lo hemos señalado en otras oportunidades, Irán juega un papel importantísimo en las disputas de corredores comerciales. Particularmente el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur junto con Rusia, Azerbaiyán y la India, pero que podría tener ramificaciones hacia Armenia, Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán (en Asia Central) y/o hacia Bielorrusia, Omán y Siria. Un corredor que podría provocar un giro de 180 grados en el comercio global. Esto sin mencionar que Irán controla el Estrecho de Ormuz por el cual pasa más del 35% del comercio mundial de crudo. Y un dato reciente, y fundamental dado el recorrido de los acontecimientos de las últimas semanas, es que previo a los ataques israelíes iniciales, ya había llegado a Teherán, el tendido ferroviario que conecta China con Irán a través de Kazajistán, Uzbekistán y Turkmenistán.

El meollo de la cuestión es que este corredor compite directamente con el propuesto por EEUU, que involucra a Israel (y que lo pondría en un lugar privilegiado), y que iría desde la India hasta Europa, pasando por Oriente Medio (IMEC por sus siglas en inglés). Un corredor que también involucra a varias monarquías del golfo y que permitiría a Europa (entre otras cosas) dejar de depender de los hidrocarburos rusos. Y como perlita, esta disputa de corredores, en parte, también explica la importancia estratégica que tuvo para el Occidente Colectivo, el derrocamiento de Bahar Al-Assad en Siria. Nada más festejado en el último tiempo ¿Por qué? Porque indirectamente, o en segundo plano, ese país era parte del Eje de la Resistencia.

Dice el dicho que “de muestra cabe un botón”: El monigote ex Al-Qaeda y ex ISIS que pusieron de presidente (y que hoy occidente intenta “blanquear”), Abu Mohamad al-Golani (hoy nombrado por la prensa occidental como Ahmed al-Charaa), dijo recientemente que ellos e Israel “están del mismo lado” y que el sionismo “tiene el espacio aéreo a disposición para atacar a Irán”. Pregunta: ¿Por qué será que el famoso terrorismo islámico, ya sea ISIS, Al-Qaeda, el Frente Al-Nusra o cualquiera de sus derivaciones (obviamente deformaciones del islam y respaldadas por las monarquías del golfo) siempre está dispuesto a atacar a Irán (país persa y chiita) y no al Ente Sionista (enemigo declarado del islam)? ¿Raro no?

Aquí hay un mensaje claro de los Intereses del Occidente Colectivo y sus aliados, sobre todos aquellos que tienen intereses económicos de un corredor por sobre el otro. La disputa es entre la propuesta de EEUU (y su proxy Israel) que condiciona e involucra a las monarquías del golfo (sobre todo Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí) y la Europa globalista; y la propuesta, principalmente, de Rusia e Irán; aunque como ya lo señalamos, por añadidura involucraría a muchos otros países. Distinto es el juego de la India, que como se puede observar (y como hace siempre) juega su propio juego y podría sacar tajada en cualquiera de los dos escenarios.

Tercer mensaje: Ahora para algunos aliados (sobre todo las monarquías del golfo)

Esta disputa, se suma a otro elemento añadido por el analista norteamericano, Ben Norton (y del cual ya hemos hablado en reiteradas oportunidades), que es el predominio del dólar. Como hemos comentado en otras oportunidades, hace algunos meses venció el acuerdo que tenían yanquis y saudíes para que la venta de crudo se realizara únicamente en la moneda norteamericana. Este juego de presiones y contra-presiones también busca evitar que las monarquías del golfo (que miran de reojo para ver donde harán mejor negocio) reemplacen al dólar gringo por el Yuan Renminbi chinón o cualquier otra moneda.

Tengamos en cuenta que desde la década de los 70, Arabia Saudí y EEUU tenían un tratado por el cual todo el petróleo de la monarquía sólo podía comercializarse en la moneda norteamericana, por eso el famoso nombre de “petrodólar”. Este era uno de los pilares de la hegemonía del dólar como moneda de intercambio comercial y de reserva de todo el mundo, fundamentalmente, porque, en definitiva, es la energía la que mueve al planeta y a la producción de las cosas que luego consumimos. La moneda que se utilice para realizar esas transacciones obviamente tendrá una ventaja comparativa monumental respecto a las demás.

Monarquías del golfo que como ha sido de público conocimiento, por presiones del Occidente Colectivo, han reconstituido sus vínculos comerciales y políticos con el Ente Genocida mediante los Acuerdo de Abraham. Incluso han alimentado al sionismo en su guerra de extermino contra el pueblo palestino. Una cosa es la narrativa, otra lo que sucede en la práctica.

Cuarto mensaje: ¿La gran jazaria contraataca?

Todo lo antes mencionado, no puede separarse de lo que está sucediendo en territorio ucraniano. Un detalle no menor -y unificador de estas “causas”- es que tanto Netanyahu (cuyo apellido real es Mileikovski y de origen polaco) como Volodimir Zelenski son de procedencia jazara. Hay quienes afirman que Javier Milei también lo es, por eso su devoción por el sionismo. Es algo que prensa occidental no toma en cuenta, pero que incluso la gran mayoría de las y los analistas de renombre tampoco relacionan.

El bombardeo contra Irán es un mensaje de destrucción a ambas negociaciones: la de Trump con Putin por el conflicto ucraniano y la de Trump con Irán, que además también es (en parte) con Putin. El boicot es a que Trump pueda sacar a EEUU de esos dos conflictos de los cuales ha demostrado, o al menos parece tener voluntad discursiva, de salir. ¿Cómo hacerlo sin mostrar debilidad? Ladrando, amenazando, presionando. El problema es que a su alrededor tiene muchos que quieren lo contrario.

Llama poderosamente la atención la similitud entre la agresión con drones en Teherán a manos de Israel, y la de drones en suelo ruso a manos (supuestamente) de Ucrania. Mismo modus operandi. Como siempre decimos, las casualidades no existen. Cabe preguntarse entonces: En la agresión a Rusia de hace unas semanas ¿estuvieron involucrados los servicios israelíes (el Mossad)? Obviamente, se da por descontado que la CIA (norteamericana) y el MI6 (británico) sí. Las similitudes en el accionar dan a pensar que efectivamente la respuesta a esta pregunta es que sí, que fue esa triada de “inteligencias” la que operó en ambos casos.

Y aquí entran en juego otras preguntas: ¿Realmente Trump estaba al tanto de lo que sucedería en ambos casos? Si la respuesta es que sí, desnudaría el cinismo y la perversidad del presidente norteamericano. Ahora si la respuesta es por la negativa ¿Quién gobierna realmente la política exterior y de Defensa (que sería más de ataque que otra cosa) en los EEUU? Cualquiera de las dos respuestas expone un verdadero peligro sobre la mesa.

Quinto mensaje: Disputa entre modelos de votantes

El otro hecho llamativo en estas semanas es la abrupta y explosiva movilización de migrantes en los EEUU con graves incidentes, sobre todo en Los Ángeles, California (aunque también en otros Estados). Es por demás sabido y analizado que Trump lanzó una guerra contra la migración (pobre) que año a año llega a los EEUU en búsqueda de tener un mejor pasar. El famoso “Sueño americano” hoy transformado en pesadilla.

Es conocido que en su intención de reindustrialización de EEUU y de “volver a hacer grande a América” (a ellos), los trabajos que deberían surgir (sean precarios o no es otra discusión) tienen que ser si o si para su base de votantes. Nos referimos a algo de lo que hablamos mucho, sobre todo durante la primera presidencia de Trump: los WASP (White, Anglo-Saxon and Protestant), o sea los Protestantes Anglosajones Blancos.

Como se observa, esto no es algo nuevo, comenzó en su primer mandato con el famoso muro fronterizo con México, proyecto que fue continuado incluso por los Demócratas. Desde entonces la lucha contra la migración fue uno de sus pilares en la política doméstica. Lógicamente, esto choca, con el discurso aperturista y de fronteras abiertas de Demócratas y Republicanos globalistas que pretenden mano de obra barata sin importarles de qué nacionalidad sean. Y si bien es bastante más complejo y profundo para analizar, estos elementos servirán para entender la vinculación con lo antes mencionado.

Sexto mensaje: “Todo tiene que ver con todo”

La vinculación entre estos puntos no es mero capricho, es relación directa entre quienes protagonizan lo sucedido. Según el analista geopolítico mexicano, Alfredo Jalife Rahme, los apodados con el rimbombante mote de “Cuatro jinetes del apocalipsis” (Soros, BlackRock, Casa Rothschild y Blumberg, no casualmente todos jázaros), están comenzando a torpedear toda posibilidad de que Trump cumpla su cometido y que con ello se reconfigure el mapa global de un mundo unipolar, a un mundo multipolar con cabeceras en EEUU, China y Rusia.

Según coincidían muchos analistas, entre ellos los antes mencionados o referentes de la talla de Pepe Escobar o Alexander Dugin, Trump había entendido que EEUU ya no es el hegemón dominante y que para lograr conservar un lugar preponderante en el nuevo panorama debe aislarse y negociar con rusos y chinos en un mundo multipolar, o como mínimo tripartito. Esto sucedía, en teoría, dado que el magnate de peluquín estaba (a su manera) intentando rescatar a EEUU de una deriva aún mayor.

Tal como lo hemos analizado en otros artículos, la decadencia del imperio unipolar norteamericano se está produciendo desde hace tiempo: fue superado por China (tecnológica y económicamente); por Rusia (militarmente); y de continuar por este rumbo de financierización de la globalización (sobre todo teledirigida y financiada por los cuatro jinetes antes mencionados) podría perder su último sostén hegemónico: el dólar, usado mayoritariamente como moneda de intercambio y de reserva. Este hecho, indefectiblemente, desencadenaría en el derrumbe del predominio financiero, a posteriori.

Séptimo mensaje: En el fondo de todo está la hegemonía global

No dejar que Irán tenga desarrollo nuclear (por más que sea de uso civil) implica evitar que se recupere y salga de la crisis económica. Crisis generada, fundamentalmente, por las sanciones económicas del Occidente Colectivo, aunque, obviamente, no se puede atribuir sólo a ello.

La guerra de EEUU e Israel contra Irán es una cuestión geoestratégica y geopolítica. Irán es un actor clave en el mundo que se viene. Recordemos que en 2023 se unió a la Organización de Cooperación de Shanghái y en 2024 se convirtió en miembro de pleno derecho de los BRICS, dos organismos de suma importancia para el desarrollo del famoso “sur global”. Organismos motorizados y patrocinados, principalmente, por La República Popular China y la Federación Rusa.

Con esta agresión también se está buscando debilitar la posición China en esta especie de Guerra Fría 2.0 contra el gigante asiático. Cabe recordar que fue el propio Trump quien declaró públicamente que pretendía romper la alianza estratégica entre rusos y chinos. Es la vieja estrategia del “divide y vencerás”.

Octavo mensaje: Irán no es Siria

Más allá de la inundación de “noticias” en las que se muestra a Irán como derrotada, más allá de la censura mediática en Occidente para que no se vean los durísimos golpes que ha sufrido Israel, la realidad indica que tanto Teherán como Tel Aviv se han dado golpes importantes. Según el Dr. en Ciencias Económicas y Sociales de Universidad de Kassel, y analista internacional argentino (radicado en Alemania), Ezequiel Bistoletti, en el punto actual del conflicto “el duelo determinante es la resistencia entre los interceptores de las defensas antiaéreas israelíes”, dada la disminución significativa de cantidad de misiles interceptores y la baja sensible de disminución en su efectividad; “y el descenso de los misiles balísticos a disposición de los iraníes”, dado que muchos refugios subterráneos, donde se encontrarían alojados, fueron bombardeados por Israel y esto dificultó su utilización.

El gobierno de Netanyahu calculó bastante mal (intencionadamente o no) lo contundente que podía ser la respuesta iraní. La famosa “Cúpula de Hierro” terminó siendo un colador, tal como ya se había observado en 2024. La estrategia iraní de hostigamiento permanente al sistema de defensa demostró con creces su efectividad: No sólo porque muchos de sus misiles lograron impactar en lugares estratégicos (prácticamente todos militares, pese a la propaganda occidental), sino porque también lleva a un desgaste económico significativo: se estima que, por cada misil lanzado desde Irán, Israel utiliza (en promedio) 3 misiles para lograr interceptarlo. Un misil Fatha de Irán cuesta alrededor de 200 mil dólares, mientras que cada misil utilizado por Israel (los de su sistema más avanzado) tienen un valor de 12 millones de dólares. Saquen la cuenta.

La gran pregunta que tiene en vilo al planeta entero es si, ante todo lo antes dicho, Trump se animará a meter a los EEUU -abiertamente- en esta guerra. Si se mete y bombardea Irán, dará luz verde para que países como Rusia o China se metan (pese a haber manifestado en reiteradas oportunidades que quieren evitarlo). Una escalada de esta naturaleza tiene un problema fundamental: Se sabe cómo inicia, pero no como termina. Y el peor de los escenarios, advertido también en varias oportunidades por rusos y chinos (entre otros), es que podría desencadenar una III Guerra Mundial, la cual sería, casi inevitablemente, nuclear.

Pendiendo de un hilo cada vez más delgado

Como se podrá observar, por más tremendista que pueda parecer, la situación es bastante más delicada que la propaganda demencial que reproducen a diario desde el Occidente Colectivo. Hasta los analistas norteamericanos (en su mayoría ex CIA o ex integrantes de las FFAA norteamericanas) advierten sobre el peligro al que nos enfrentamos: Jeffrey Sachs, Douglas Macgregor, Larry Johnson, Scott Ritter, entre otros.

Cortar de cuajo la capacidad energética exportadora, negándole a Irán la posibilidad de usar energía nuclear, está destinado a frenar su crecimiento e influencia. Si se quiere es la “pata floja” del actual Triángulo Primakov. Tal como lo afirma la historiadora y experta en política exterior de los EEUU, Nina Farnia, “la guerra de Israel contra Irán es la primera línea de una guerra de EEUU contra la multipolaridad”, porque el objetivo de fondo, siempre y en todo momento fue, es y será impedir el crecimiento de los BRICS y el fortalecimiento del mundo multipolar que se avecina.

A ese grado de demencia nos está sometiendo el Occidente Colectivo en este guion apocalíptico escrito por sus cuatro jinetes.

Nicolás Sampedro

Prefiero escucha antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

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El golpe de Estado en Irán de 1953

El golpe de Estado en Irán de 1953

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Hacia 1925 se funda la dinastía de los Pahlevi, para restaurar la era de los Sha, bajo la bandera del Islam shiíta persa en Irán. Las influencias británicas y soviéticas estaban a la orden del día, que tenían sus intereses por el petróleo y el gas natural del país. En el marco de la II Guerra Mundial, con los ejércitos alemanes altamente exitosos contra la Unión Soviética, el gobierno iraní esperaba que Alemania ganara la guerra y estableciera una fuerza poderosa en sus fronteras. Rechazó las demandas británicas y soviéticas de expulsar a los residentes alemanes de Irán. En respuesta, los dos aliados invadieron en agosto de 1941 y fácilmente abrumaron al débil ejército iraní en la Operación Semblante. Irán se convirtió en el principal conducto de ayuda de los Aliados de Préstamo y Arrendamiento a la Unión Soviética. El propósito era asegurar los campos petroleros iraníes y asegurar las líneas de suministro aliadas. Irán permaneció oficialmente neutral. Su monarca Reza Sha fue depuesto durante la ocupación posterior y reemplazado por su joven hijo Mohammad Reza Pahlevi.

En la Conferencia de Teherán de 1943, los Aliados emitieron la Declaración de Teherán que garantizaba la independencia y las fronteras de Irán en la posguerra. Sin embargo, cuando la guerra realmente terminó, las tropas soviéticas estacionadas en el noroeste de Irán no solo se negaron a retirarse sino que respaldaron revueltas que establecieron estados nacionales separatistas prosoviéticos de corta duración en las regiones del norte de Azerbaiyán y el Kurdistán iraní, el Gobierno Popular de Azerbaiyán y el República de Kurdistán respectivamente, a finales de 1945. Las tropas soviéticas no se retiraron del Irán propiamente dicho hasta mayo de 1946 después de recibir una promesa de concesiones petroleras. Las repúblicas soviéticas en el norte pronto fueron derrocadas y las concesiones petroleras fueron revocadas.

Inicialmente había esperanzas de que el Irán posterior a la ocupación pudiera convertirse en una monarquía constitucional. El nuevo y joven Shah Mohammad Reza Sha Pahlevi inicialmente asumió un papel de no intervención en el gobierno y permitió que el parlamento tuviera mucho poder. Algunas elecciones se llevaron a cabo en los primeros años inestables, aunque siguieron empantanadas en la corrupción. El parlamento se volvió crónicamente inestable, y desde el período de 1947 a 1951 Irán vio el ascenso y la caída de seis primeros ministros diferentes. Pahlavi aumentó su poder político al convocar la Asamblea Constituyente de Irán en 1949, que finalmente formó el Senado de Irán, una cámara alta legislativa permitida en la constitución de 1906 pero que nunca llegó a existir. Los nuevos senadores apoyaron en gran medida a Pahlavi, como pretendía.

En 1951, el primer ministro Mohammed Mossadeq recibió el voto requerido del parlamento para nacionalizar la industria petrolera de propiedad británica, en una situación conocida como la crisis de Abadan. A pesar de la presión británica, incluido un bloqueo económico, la nacionalización continuó. Mossadeq fue destituido brevemente del poder en 1952, pero fue rápidamente reelegido por el Sha, debido a un levantamiento popular en apoyo del primer ministro y él, a su vez, obligó al Sha a un breve exilio en agosto de 1953 después de un fallido golpe militar de Coronel de la Guardia Imperial Nematollah Nassiri.

Poco después, el 19 de agosto, un golpe de Estado exitoso fue encabezado por el general retirado del ejército Fazlollah Zahedi, organizado por los Estados Unidos a través de la CIA con el apoyo activo de los británicos (MI6), y conocido como Operación Ajax y Operación Boot a las respectivas agencias. El golpe, con una campaña de propaganda turbia diseñada para volver a la población contra Mossadeq, obligó a éste a dejar el cargo. Mossadeq fue arrestado y juzgado por traición. Encontrado culpable, su sentencia se redujo a arresto domiciliario en la propiedad de su familia mientras su ministro de Relaciones Exteriores, Hossein Fatemi, fue ejecutado. Zahedi lo sucedió como primer ministro y reprimió la oposición al Sha, específicamente al Frente Nacional y al Partido Comunista Tudeh.

Irán fue gobernado como una autocracia bajo el Sha con el apoyo estadounidense desde ese momento hasta la revolución islámica de 1979. El gobierno iraní llegó a un acuerdo con un consorcio internacional de empresas extranjeras que administraron las instalaciones petroleras iraníes durante los siguientes 25 años, dividiendo las ganancias al cincuenta por ciento con Irán, pero sin permitir que Irán auditara sus cuentas o tuviera miembros en su junta directiva. En 1957 se puso fin a la ley marcial después de 16 años e Irán se acercó más a Occidente, uniéndose al Pacto de Bagdad (anticomunista) y recibiendo ayuda militar y económica de Estados Unidos.

La inmoralidad y los crímenes del supertirano Trump

La inmoralidad y los crímenes del supertirano Trump

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Por Pablo Jofré Leal*

Además de poseer una administración de gobierno caracterizada por su ignorancia en temas globales como lo son el Cambio Climático y las crisis migratorias, por ejemplo, se suma la pandemia del Coronavirus y la conducta abiertamente inmoral y criminal por parte de Donald Trump.

Ya en el año 2016, previo a las elecciones que finalmente llevaron a Trump a ocupar la Casa Blanca, el ex presidente estadounidense y antecesor de Trump, el demócrata Barack Obama sostuvo, dijo que los líderes mundiales (agrupados en el G7) estaban intranquilos por la posibilidad que el magnate inmobiliario llegará a ocupar la testera del país más poderoso del planeta. “No saben con qué nivel de seriedad deben tomarse algunos de sus comentarios. Están inquietos con él y por una buena razón, ya que muchas de las propuestas que ha hecho, desvelan o revelan su ignorancia en cuanto a asuntos mundiales, o bien una actitud arrogante”.

Absolutamente complementario con ese oscurantismo supino del mandatario estadounidense, se presenta su inmoralidad en el manejo de las relaciones internacionales. Trump no duda en expresar opiniones y toma de decisiones, que son abiertamente canallescas. Ha sido así con relación a Palestina y el apoyo incondicional que le ha dado a la entidad sionista en materia militar y económica, concretando aquello que sus antecesores se cuidaron de no hacer: reconocer a Al Quds (Jerusalén) como capital del régimen ocupante israelí en Palestina y trasladar su embajada de la ciudad de Tel Aviv a la ciudad santa.

Sume a ello el sostén político en todas las instancias internacionales y la venta multimillonaria de armas a otro de los regímenes acusado de delitos contra la humanidad: la Casa al Saud, enfrascada en una guerra de agresión contra Yemen, en una campaña que ha dejado ya más de 91.000 muertos. Al costo bélico, hay que añadir el enorme costo social que la Guerra ha traído a esta población de 27 millones de habitantes. Aparecen el hambre y las enfermedades, en un país donde, según señaló en un informe del año 2019 la organización Save the Children, han muerto 84.701 niños por inanición y 3.000 por el brote de la

En el caso de la Organización de Naciones Unidas, ésta no sólo ha condenado a Estados             Unidos, Francia y Gran Bretaña por la venta de armas a la monarquía wahabita, sino que ha sacado resoluciones (posteriormente retiradas por la presión económica de Riad) donde se condenan los crímenes de niños yemeníes por los bombardeos de Riad y sus socios. Estos países occidentales son copartícipes y, por ende, responsables de la guerra que Arabia Saudí desató contra Yemen.

Ya en septiembre del 2019, la ONU catalogó a Estados Unidos, el Reino Unido y Francia como cómplices de los crímenes de guerra en Yemen por el respaldo dado a la coalición liderada por Arabia Saudí en los bombardeos contra el pueblo yemení. La misma entidad internacional señala, que el 80 por ciento de la población depende de la ayuda internacional para sobrevivir, ello implica que 22 millones de personas no tienen los elementos mínimos para sobrevivir, en un contexto internacional donde la pandemia del Covid-19 puede generar aún mayores estragos y donde las amenazas del uso de este virus han sido denunciadas por los líderes de la resistencia yemení.

Tal acusación tiene su lógica en la historia de estrategias diseñadas y llevadas a cabo por Arabia Saudí y Estados Unidos, contra aquellos a quienes agreden: uso de armas biológicas, químicas o cualquier forma destinada a derrotar a quienes resisten sus ataques. El ministro yemení de Información, Daifulá al – Shami alerta sobre el complot de EE. UU. y Arabia Saudí, junto con los Emiratos Árabes Unidos, para propagar el nuevo coronavirus en Yemen y Siria. “Estados Unidos se esfuerza por propagar el coronavirus en los países que son sus enemigos y no ha podido subyugar con la fuerza de las armas”, denunció vía twitter el funcionario yemení.

Resulta una inmoralidad el actuar de Estados Unidos en Asia Occidental, donde busca su dominio y prueba de ello es la política de presiones contra Irán. En plena pandemia, la República Islámica de Irán se ubica entre las primeras cinco regiones más riesgosas por el número de contagiados y muertos, y por decisión de Washington o las presiones efectuadas a organismos internacionales, se le ha negado al pueblo iraní el acceso a medicamentos, insumos y apoyo internacional. Al los bloqueos y embargos a los que someten a la nación persa, se suma la presión al Fondo Monetario Internacional para no otorgar ayuda financiera en este complejo contexto. Esto es una política criminal chantajista e inmoral que debe ser condenada. Son, claramente, crímenes de guerra.

Así lo afirma el canciller persa, Mohammad Yavad Zarif quien denunció que el terrorismo económico de Washington contra Irán es “un crimen de lesa humanidad, en momentos que el país lucha contra el COVID-19”. Este terrorismo económico que practica Estados Unidos contra Irán impide “una reacción efectiva” para tratar la pandemia del coronavirus. Además, Zarif ha considerado “hipócrita” la oferta de Estados Unidos, para supuestamente ayudar a Irán en la lucha contra el nuevo virus cuando mantiene acciones de chantaje para impedir que los países vendan sus productos de dispositivos médicos. “Frenen el terrorismo económico (…) Eso es inhumano. Los iraníes están perdiendo la vida mientras el mundo acepta la política de intimidación de Estados Unidos, esperando no verse afectado. Eso no funcionará”.

La organización de las Naciones Unidas (ONU) a través de su secretario general, António Guterres, ante la conducta estadounidense, expresó al canciller de la nación persa su condolencia y solidaridad, enfatizando en la necesidad de eliminar las sanciones unilaterales estadounidenses para combatir a la pandemia del Covid-19, calificando este embargo contra Irán como inhumano, cruel, ilegal y unilateral por parte de Washington. Resulta evidente, incluso para un organismo como la ONU, sujeto al chantaje y las presiones económicas por parte de Estados Unidos, que la conducta de la administración Trump reviste características de crímenes de lesa humanidad. Se ha informado que se presentará un plan ante el Consejo de seguridad de la ONU, que busca levantar todas las sanciones contra otros países, en medio de la pandemia del Covid-19.

La hipocresía de Estados Unidos y esa conducta de embustero crónico, lo deja al descubierto permanentemente. El día 28 de febrero pasado, en un encuentro convocado por el comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, el Secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, señaló que habían ofrecido ayuda en equipos médicos y fármacos a Irán, para contrarrestar los efectos del Covid -19. Como solemos decir, en esta parte del mundo, Pompeo “ni se arrugó” para sostener esta mentira, que quedó al descubierto cuando dos semanas después Washington impuso nuevas sanciones contra Irán, que afectarán aún más su economía y sobre todo la lucha contra un virus que se ha propagado por todo el planeta.

Esa realidad esquizofrénica del gobierno de Trump fue denunciada por el gobierno iraní, que a través del presidente Hasan Rohani sostuvo que “la oferta de ayuda de EE. UU. en la situación difícil del brote del coronavirus es la mayor mentira de la historia. No queremos su vaso de agua turbia. Ustedes (los estadounidenses) levanten los obstáculos y dejen de molestar a nuestros exportadores e importadores. Nuestro pueblo sabe bien qué hacer. Nuestros médicos están muy bien capacitados para hacer su trabajo. Los líderes estadounidenses mienten (…) si quieren ayudar a Irán, todo lo que necesitan hacer es levantar las sanciones (…) Entonces podremos lidiar con el brote de coronavirus”.

Por su parte, el canciller Mohammad Yavad Zarif afirmó en su cuenta de Twitter que “Estados Unidos hace oídos sordos e impide la lucha global contra COVID-19. El único remedio: desafiar el castigo colectivo de la administración Trump… Es un imperativo moral y pragmático hacer frente al castigo colectivo que sufre el pueblo iraní por las medidas inhumanas tomadas por la Casa Blanca”. A la solicitud del alto funcionario iraní se han sumado los gobiernos de Paquistán, Rusia, China y Turquía, como también entidades de defensa de los derechos humanos, que han exigido a Washington tener “un enfoque menos politizado” contra Irán en momentos que el mundo se debate en una cruenta lucha contra la pandemia del Covid-19.

A pesar de las críticas, de las exigencias porque Washington suspenda sus políticas de sanciones, embargos y bloqueos, la administración Trump hace oídos sordos, mostrando la enorme inmoralidad que mueve sus acciones en política exterior: pues no sólo se limita a ejercer sus presiones como país, sino que impone a sus socios y demás países del mundo que lo acompañen en su política criminal contra la nación persa.

Una de las pocas voces en la sociedad estadounidense que se ha levantado con valentía y dignidad contra Trump y su conducta antiraní, ha sido la legisladora demócrata por Minnesota, Ilhan Omar, quien condenó la conducta absolutamente antidemocrática y cruel de Donald Trump. La congresista señaló que “mantener en vigor las sanciones económicas contra Irán en estos momentos donde el Covid-19 se cobra miles de vidas iraníes, representa, por parte de Trump, una crueldad a nivel de supertirano”.

La conducta de Trump, su administración y todo aquel gobierno y empresa, que mediante la imposición de sanciones contra la República Islámica de Irán, busca el doblegar a su gobierno y sociedad, se hace partícipe de crímenes de lesa humanidad. Los crímenes de lesa humanidad o crímenes contra la humanidad son los delitos más graves, que el hombre, una entidad o un gobierno puede cometer y representa un agravio contra la humanidad en su conjunto. No prescriben y deben ser juzgados por la Corte Penal Internacional (CPI).

No crea el gobierno de Trump que la pandemia no lo va a afectar en forma inmisericorde. Allí verá, a diferencia de su política monstruosa, que gran parte de la humanidad sentirá como propia la muerte de decenas de miles de hombres y mujeres en su país.


* Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl
La leyenda del Águila y el Cóndor

La leyenda del Águila y el Cóndor

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Nicolás Sampedro*

Hace apenas algunas horas se conoció que el “halcón” republicano, amante de la guerra, John Bolton sería relevado de su cargo como asesor de seguridad nacional del Gobierno de los Estados Unidos[1]. Un personaje que sin dudar se puede calificar como despreciable, arrogante, profundamente supremacista blanco y con un desprecio por el prójimo que pocos superaron a lo largo de la historia norteamericana.

En un artículo publicado recientemente en el Washington Post el periodista especializado en Seguridad Nacional (fundamentalmente en la política del Departamento de Estado y en la diplomacia yanqui), John Hudson, sostiene que la enemistad entre Bolton y Trump tiene larga data y que el primero terminaba siendo un obstáculo al segundo para imponer su visión sobre lo que debía hacer su administración[2].

La ola de fracasos del asesor de la Casa Blanca (fundamentalmente en los casos de Siria, Irán, Rusia, Corea del Norte y Venezuela) y su afinidad y actitud lobbista del Deep State (amos y señores de la guerra y fieles reproductores de la doctrina Rumsfeld/Cebrowski que plantea la destrucción de las estructuras de los estados enemigos) parecen haber sido el fundamento de tal decisión.

Según afirma el analista francés y fundador de la Red Voltaire, Thierry Meyssan, Trump pretende imponer la aplicación de la doctrina “Trump/Pompeo, que tiene el apoyo de la Casa Blanca, ‎de la CIA y del Departamente de Estado[3].

Meyssan se pregunta en el título de su nota si Trump traerá la paz. Es que la doctrina Trump/Pompeo abandonaría la idea de destrucción de las estructuras del Estado nacional del enemigo, lógica impuesta por las administraciones de Bush hijo y Obama y hasta hoy implementadas (en Afganistán, Libia y Yemen, y parcialmente en Irak), por una donde el dominio económico sea el factor determinante. Según afirma el analista, los casos fallidos de Siria, Irán y Venezuela habrían sido determinantes.

Ahora sí el petróleo vuelve a ser el factor clave para entender la lógica de funcionamiento de la política exterior norteamericana. La delicada situación diplomática de EEUU a la que lo ha llevado la doctrina Rumsfeld/Cebrowski (enemistándolos hasta con sus aliados históricos) seguramente ha sido determinante para que se abra paso la lógica del magnate gringo.

Ese giro explicaría de alguna manera los acercamientos frustrados (por ahora) con los gobiernos de Hassan Rohani de Irán, Kim Jong Un de la República Popular Democrática de Corea, la renuncia a quitar del medio a Bashar Al Assad en Siria, y el diálogo (por el momento negado) con el gobierno de Nicolás Maduro.

Si les lectores analizan algunos de los hechos recientes como el desplazamiento del Daesh hacia Sri Lanka, las guerras en Siria y Yemen, o incluso las disputas por el Mar de China Meridional (con Vietnam, Filipinas, Malasia y Brunei) todos dan cuenta de la disputa petrolera. Cierto es que también son parte de la trayectoria marítima de la Nueva Ruta de la Seda del gigante asiático.

La imposición de la doctrina Trump (control mundial de los recursos energéticos y por consiguiente económicos), según Meyssan, podría apreciarse en el próximo 19 de septiembre cuando se realice la apertura del 73º periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU y podría traer paz a Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen, Venezuela y Nicaragua.

Pese a su factibilidad, cuesta ver que en el corto plazo tal situación suceda. Fundamentalmente por lo que señala el analista mexicano Ángel Guerra: “El mundo está en tal situación de peligro de guerra que hasta un cambio de matiz es invaluable. Observemos, pero sin bajar la guardia. Por el momento lo que veo es un grupo en la OEA capitaneado por Estados Unidos en el intento de aplicar el TIAR contra Venezuela, a lo que es un deber latinoamericanista oponerse enérgicamente[4].

Ahora bien, más allá de las políticas exteriores de los norteamericanos y de los constantes tejes y manejes a nivel planetario, lo que evidentemente urge en este planeta (que es la casa común de todes) es un cambio radical. Eso que Fernando Buen Abad destaca como una “emancipación revolucionando las relaciones sociales”, un humanismo que “está llamado a ser fuerza emergente superadora de una etapa histórica mayormente “deshumanizada”, vergonzosa y macabra[5].

Según algunes estudioses del tema entre los pueblos originarios de Nuestra América existe la Leyenda del Águila y el Cóndor. Ésta relata que desde tiempos inmemoriables, las sociedades humanas optaron entre dos caminos: los pueblos del Águila orientados a lo intelectual, a lo industrial y con energías relacionadas a lo masculino (los explotadores, colonizadores y agresores). Actitudes que se podrían vincular a la cultura occidental.

Por otro lado, los pueblos que optaron por el camino del Cóndor, donde prima lo intuitivo, lo creativo, la sensibilidad y están relacionados con la energía femenina. Camino que puede asociarse con las cosmovisiones originarias, donde lo espiritual, lo místico y el respeto y vida en armonía con la naturaleza priman por sobre lo racional y material.

Según el relato los caminos de éstos pueblos no se cruzarían hasta el Quinto Pachacuti o Pachacutec (que habría comenzado en la década del ´90 como el tiempo de la Comunidad Universal). En este tiempo el Águila sería tan fuerte que prácticamente llevaría al Cóndor a la extinción. Pero también abriría la puerta para que ambos se reencuentren y uniéndose puedan volar bajo el mismo cielo y dar nacimiento a una nueva cría representada por el quetzal de Centroamérica, ave maya que simboliza la unión del corazón y la mente, del arte y la ciencia, de lo masculino y lo femenino, incluso de lo individual y lo colectivo.

Más allá de que la actualidad del mundo lleve a pensar en lo complejo, cuasi imposible, de que se cumpla esta profecía, quizás depositar la esperanza de la especie humana (y del mundo en general) en ese nivel superior de conciencia que pregona la leyenda sea la razón para no bajar los brazos y seguir luchando por un mundo mejor, uno donde se pueda vivir dignamente y en armonía con la Pachamama. Ese Humanismo del que habla Buen Abad, pero que podría tener otros muchos nombres.

Será tarea de todes que la Leyenda del Águila y el Cóndor, no quede sólo en eso, una leyenda.


* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio UNLP), productor del programa Columna Vertebral (Radio Estación Sur - FM 91.7), columnista del programa La Marea (Radio Futura – FM 90.5) editor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Bibliografía:
[1] http://misionverdad.com/la-guerra-en-venezuela/good-bye-john-bolton-claves-sobre-la-caida-del-halcon-mas-peligroso
[2] https://beta.washingtonpost.com/world/national-security/diverging-world-views-long-haunted-trump-bolton-relationship/2019/09/10/298049d0-f210-4209-af2f-68f92eb62fda_story.html#comments-wrapper?hpid=hp_no-name_bolton-bullets-1255pm%3Ahomepage%2Fstory-ans
[3] https://www.voltairenet.org/article207505.html#nb2
[4] https://www.telesurtv.net/bloggers/Venezuela-tumbo-a-Bolton-20190912-0001.html
[5] https://www.telesurtv.net/bloggers/Humanismo-Urgente-20190909-0002.html

La política entreguista en la Triple Frontera y los deseos de Washington en la contienda electoral argentina

La política entreguista en la Triple Frontera y los deseos de Washington en la contienda electoral argentina

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

POR MIRANDA CERDÁ CAMPANO

El 18 y 19 de julio, Buenos Aires fue sede de la segunda Conferencia Ministerial Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo. El evento contó con la presencia del Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, y de la Subsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Kimberly Breier. En la cita, Argentina, Brasil y Paraguay, en conjunto con sus amigos de Washington, conformaron una alianza para combatir la “actividad ilícita” en la región y sus vínculos con el terrorismo que, como era de esperarse, identifica a Irán y al Hezbolá, como principales amenazas.

El discurso relativo a la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico se volvió un lugar común para los gobiernos de derecha en la región. La coyuntura geopolítica de armonía entre Jair Bolsonaro, Mario Abdo Benítez y Macri permite el establecimiento de esta “cooperación regional en antiterrorismo” vigilada por EE.UU. En pocas palabras, se pretende reeditar lo que fue Grupo 3+1 lanzado en 2002, que pregonaba la mutua colaboración en términos de seguridad en la zona de la Triple Frontera y que había quedado al margen con los gobiernos de Néstor Kirchner y Lula Da Silva.


Decreto 489/2019, publicado el miércoles 16 de julio en el Boletín Oficial, que modificó una norma de junio de 2012 y estableció la creación Registro Público de Personas o Entidades Vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET)


Si bien la alianza fue creada hace algunos días y se irá concretando a través de reuniones semestrales entre las cancillerías, hace algunos meses que, al menos en Argentina, se venía expresando el deseo de reforzar la seguridad en la zona fronteriza con la mano de Estados Unidos. En enero, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y Mariano Federici, titular de la Unidad de Información Financiera, se reunieron con funcionarios yanquis para hablar de financiamiento ilícito e intentar reanudar la cooperación bilateral “para combatir la corrupción, el crimen organizado y el financiamiento del terrorismo”. Una vez más, el tema central de conversación pasó por la “sospecha” de que la Triple Frontera es de donde sale parte del financiamiento para el Hezbolá, según insisten desde Washington. También se habló de los “cuadernos de las coimas”, de Venezuela y de cómo restringir más al gobierno de Nicolás Maduro, y, por supuesto, de Irán, el culpable de todos los males en la versión yanqui de la historia.

Con este tipo de alianzas y con el discurso antiterrorista con el que Estados Unidos se ha permitido intervenciones como en Irak, por ejemplo, se busca obtener relaciones de privilegio con los gobiernos de América Latina. Si bien, a simple vista, al Pentágono pareciera importarle la seguridad del continente que habita, lo que realmente se pone en juego es la construcción de alianzas políticas y comerciales que, a su vez, garanticen el acceso a los recursos naturales. No hemos aprendido mucho de la historia si creemos, después del evidente apoyo yanqui a las dictaduras militares en Nuestra América, que Estados Unidos es un defensor de los derechos humanos y le importa el bienestar de nuestros pueblos. En esta constante reedición de la Doctrina Monroe, Washington se propone como garante de la seguridad de los países de la región, pero con la intención de acceder a recursos estratégicos en un escenario de disputa con otras potencias a nivel mundial y en un territorio considerado área de influencia yanqui desde los comienzos.

¿Por qué la Triple Frontera? Si bien Estados Unidos insiste, desde la década de los ‘90 y aún más desde la implosión de las Torres Gemelas en septiembre de 2001, en que existen células terroristas de origen islámico en esta zona en particular, la elección de la frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay no es azarosa: es una posición estratégica clave para el acceso a ciertos recursos naturales. Allí se encuentra el Acuífero Guaraní, uno de los mayores reservorios de agua dulce del mundo, cercano a la cuenca del Amazonas, a los yacimientos de gas de Bolivia, y a los minerales de la cordillera de los Andes; y la represa de Itaipú, la mayor central  en generación de energía del Planeta Tierra.

La Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay


En Paraguay, la política entreguista no es vista con buenos ojos. En medio de una crisis política que se suma a la desaceleración económica, graves problemas ambientales y un alto grado de insatisfacción ciudadana respecto de la seguridad interna del país, la admiración que Mario Abdo siente por Donald Trump y Jair Bolsonaro, es observada con desconfianza por quienes habían visto madurar una idea de soberanía energética. Es en este sentido que la represa de Itaipú representa un tema sensible para Paraguay, que siempre ha cedido ante las  presiones brasileñas.

A la gestión de Mauricio Macri, la alianza antiterrorista le vino como anillo al dedo. En plena contienda electoral, el Presidente argentino encabezó un acto en el marco del aniversario número 25 del atentado contra la AMIA, hecho asociado además al “asesinato” del fiscal Alberto Nisman a principios del 2015, que jugó un papel clave en contra de la continuidad del proyecto kirchnerista en las elecciones de ese año. El acto contó con el apoyo de gran parte de la comunidad judía y un día antes, y para cumplir con las presiones de Estados Unidos e Israel antes de la llegada de Mike Pompeo, el mandatario declaró al Hezbolá como organización terrorista a través de un decreto publicado en el Boletín Oficial. En los días previos a su muerte, Nisman había asegurado tener evidencia de la participación de Cristina Fernández de Kirchner en el encubrimiento de iraníes implicados en el atentado, y el “asesinato” del fiscal se asoció al acercamiento de la ex presidente con Irán. No sólo no existen evidencias que involucren a la ex mandataria, sino que tampoco las hay para que Irán haya sido responsable de los atentados a la AMIA y a la Embajada de Israel.

Como la geopolítica es cambiante, ahora la Argentina ha recibido otro candidato a culpable de los atentados y el gobierno, que se identifica como una suerte de virreinato del poder globalizado, no dice nada. El Hezbolá fue decisivo para desalojar a Israel de su ocupación de años en el país vecino, durante las últimas décadas del siglo pasado. Ya no se trata de investigar, sino de asignar culpas por razones geopolíticas, y es así como se ha optado por idear la sospecha de una responsabilidad conjunta, con vínculos entre sí: la de la teocracia iraní y el Hezbolá.

Mike Pompeo y su delegación junto al canciller Jorge Faurie y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en el Palacio San Martín

La visita de Pompeo por esos días no fue casual. El secretario de Estado yanqui vino como emisario israelí y acusó al Hezbolá de perpetrador del atentado a la AMIA y afirmó también que la organización islamista “ha actuado en todo el hemisferio occidental en terrorismo, tráfico de drogas y lavado de dinero”. Además, el enviado de Trump, de gira por Sudamérica, aprovechó para arremeter una vez más contra la República Bolivariana de Venezuela al considerar que el Gobierno de Nicolás Maduro “ya terminó” y que es necesaria la cooperación de todos los países de la región para “restaurar la democracia y la economía” en ese país.

Los acuerdos en seguridad, como parte de esta red de relaciones con Estados Unidos, son  entonces una porción de la campaña por la Presidencia en Argentina. El discurso antiterrorista, en este caso, no pretende saber qué sucedió en aquellos atentados, sino que da cuenta del esfuerzo yanqui e israelí por aislar a Teherán; además de que deja al descubierto la injerencia de Estados Unidos, no sólo en esta contienda electoral, sino también en la embestida legal contra Cristina Fernández, para posibilitar la llegada de un gobierno complaciente con los deseos de Washington.

Oro negro

Oro negro

TIEMPO DE LECTURA: 9 min.

Por Nicolás Sampedro*

Se ha reiterado en varias oportunidades que los hechos y acontecimientos que día a día suceden en otras partes del mundo, tienen repercusiones directas en la vida política de nuestros países. El dicho dice que “como muestra vale un botón”.

Semanas anteriores se hablaba en este espacio sobre la disputa de EEUU y China por la implementación de las redes de 5G y la producción de Inteligencia Artificial, el rol protagónico que están tomando las empresas hegemónicas de comunicación y producción de hardware y software (GAFAM) y el control que tienen sobre las redes sociales y por consiguiente el uso que hacen para intentar condicionar los procesos políticos.

En esta oportunidad se abordará uno de los puntos  más candentes de la economía global, ese que el economista argentino, Jorge Beinstein, señalaba como el motor del sistema capitalista y que explica varios de los conflictos actuales: los hidrocarburos.

Tal como analizaba, el colega Luciano Montefinale, hace algunas semanas los EEUU y Gran Bretaña acusaron a Irán de cometer actos de sabotaje sobre 6 embarcaciones petroleras en el Golfo Pérsico. Su única prueba es un video publicado por los norteamericanos donde una supuesta embarcación de los Guardianes de la Revolución Iraní habría hecho contacto para retirar una mina magnética que no habría estallado. Pero como lo señala el analista francés Thierry Meyssan, “los ‎marinos del barco atacado aseguran que la nave fue alcanzada por un «objeto volante», o sea ‎un drone o un misil[1].

Meyssan hace un repaso de las estrategias de la Casa Blanca para sostener su economía a base de la influencia sobre los precios del petróleo. Bajo la presidencia de George W. Bush la lógica fue la implementación de la estrategia Rumsfeld/Cebrowsky, que consistía en destruir las capacidades de los Estados del llamado Medio Oriente Ampliado. Las intervenciones en Afganistán, Irak, Libia están dentro de esta lógica.

Por poner un ejemplo, según analiza el analista internacional y exdirector de RRII de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, Sergui Rodríguez Gelfenstein “Afganistán, después de 18 años de guerra, 3 presidentes, 3.564 muertos de de la coalición creada para combatir al talibán (entre ellos 2.428 del país norteamericano) y 20.467 heridos, además de 841 mil millones de dólares gastados desde 2001 hasta 2018 según cifras aportadas por el analista del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos, Anthony Cordesman, Estados Unidos no pudo ganar la guerra y hoy se ha visto obligado a negociar con sus enemigos el fin del conflicto. Vale decir, que desde otra perspectiva, Neta Crawford, codirectora del Proyecto “Costo de Guerras” de la Universidad Brown en Rhode Island, ha calculado que el gasto total en esta guerra ha sido de aproximadamente dos billones de dólares[2].

Con la llegada de Barack Obama al Despacho Oval, la estrategia fue la misma aunque cambió la táctica: primero intentó derrocar al entonces presidente Ahmadineyad fomentando manifestaciones internas al mejor estilo Revoluciones de colores (en 2009), pero ante la imposibilidad de conseguirlo comenzó en 2013 con conversaciones con Hassan Rohani (que había sido el primer contacto de los norteamericanos en las operaciones Irán-Contra). Cuando éste llega a la presidencia del país persa, inmediatamente el mandatario norteamericano comenzó negociaciones para que Irán y Arabia Saudí se repartieran Medio Oriente. Eso dio origen al Acuerdo Nuclear de Irán con el grupo de los 5+1.

Firma del Acuerdo Nuclear del 5+1 (Foto: lanoticia.hn)

Al llegar Donald Trump a la presidencia del imperio norteamericano, la lógica cambió. Ahora los intereses de la administración norteamericana no eran apoderarse del crudo, sino limitar los niveles de crudo a nivel mundial para sostener los precios a niveles rentables. La teoría del “pico petrolero” había perdido fuerza con la aparición de los hidrocarburos de esquisto. En ese escenario EEUU promociona las movilizaciones en Irán contra la clase político-religiosa (2017/18) para luego abandonar el Acuerdo Nuclear.

Como se puede observar, las estrategias en esta región del mundo estaban circunscriptas a apoderarse del recurso o a hacer el negocio rentable para las corporaciones norteamericanas. Según Meyssan esto responde, en parte, a los intentos de Trump de “reactivar el empleo ‎en suelo estadounidense, lo cual implica al mismo tiempo reequilibrar los intercambios ‎comerciales del país, sobre todo con China, y mantener los precios del petróleo en un nivel que ‎garantice la rentabilidad de los hidrocarburos estadounidenses de esquistos –a alrededor de ‎‎70 dólares el barril. Es por eso que Estados Unidos está empeñado en impedir que Irán, ‎Venezuela y Siria puedan vender su petróleo en el mercado internacional, al menos hasta el año ‎‎2025, y trata de bloquear el acceso de la Unión Europea a los hidrocarburos rusos[3].

El ingreso de Rusia en el conflicto sirio en 2012, conocido como “El techo sirio” comenzaría a cambiar la ecuación y el equilibro regional. El país euroasiático se involucró fuertemente en términos militares (un revés histórico para occidente que denotaba la debilidad yanqui y la recuperación de la capacidad militar rusa) y boicoteó los intentos occidentales de sacar del medio al presidente Bashar Al-Assad e instalar un gobierno pro-occidental que les permitiera construir un oleoducto desde el Golfo Pérsico hasta el Mediterráneo (pasando por Irak, Siria y Turquía) que posibilitara a los Europeos dejar de depender del gas ruso.

Desde entonces los reveses para la Casa Blanca no dejaron de sumarse. En octubre de 2018, llegaba al gobierno irakí Adel Abdul-Mahdi que en reiteradas oportunidades manifestó que antepondría los intereses nacionales a los designios norteamericanos[4]. Hecho que fue el puntapié de la recuperación en las relaciones históricas entre éste país y la nación persa. Cabe señalar que en abril pasado el Ayatolá Sayed Ali Jamenei, urgió a Bagdad a expulsar a las tropas norteamericanas ya que “ellos pretenden conseguir sus intereses y una presencia prolongada en Irak, estableciendo un régimen militar dependiente, como fueron los instaurados al poco de la invasión del país árabe [2003][5]. El dato sobresaliente es que pese a las sanciones de EEUU contra Irán, el comercio entre estas naciones se incrementó un 50% en 2018.

Otro actor clave en la región, fundamentalmente luego de su participación en el conflicto sirio, es la organización político/militar libanesa Hezbollah. En declaraciones al canal Al Manar, el líder de esta organización, Sayyed Hassan Nasrallah, sostuvo que “Hezbollah tiene la capacidad para destruir Israel… …No solo nuestras capacidades balísticas y humanas se han mejorado cualitativa y cuantitativamente, sino que también se han cuadruplicado nuestras fuerzas terrestres y nuestras fuerzas marítimas y aéreas. En 2006, teníamos algunos drones de ataque. Hoy, tenemos un número suficiente de ellos. Hemos ganado experiencia en estrategias ofensivas, además de las defensivas y hemos reforzado nuestras unidades de combate[6].

Más allá de las declaraciones explosivas de Nasrallah, las alarmas de EEUU e Israel se deben a que efectivamente conocen las capacidades de este movimiento de resistencia islámica. De ahí la creciente embestida contra esta organización, y la búsqueda de los norteamericanos de que todos sus aliados considere una organización terrorista.

Sin dudas a los hechos mencionados hay que agregar uno no menor en los planes de EEUU en la región: la salida de Egipto del proyecto gringo de crear una OTAN Árabe para enfrentar a Irán y debilitar su influencia en la región. En abril de este año el país norteafricano informó que abandonaba la iniciativa por no tener intereses comunes con el resto de las naciones que lo integrarían.[7]

Otro hecho importante a resaltar según Rodríguez Gelfenstein es que “Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos están siendo acosados por su desastrosa participación en la guerra contra Yemen, que ha causado el peor desastre humanitario de la actualidad en el mundo. A eso le se suma, el desprestigio de Riad y del príncipe heredero saudí, Muhammad bin Salman Al Saúd, que ha sido acusado de ordenar el asesinato y posterior desaparición del periodista saudí Jamal Khashoggi en el consulado de ese país en la ciudad turca de Estambul. En este caso, hasta el propio Senado de Estados Unidos se distanció del presidente Trump -que ha buscado evitar una condena a su importante aliado- y aprobó por unanimidad y de manera abierta, una resolución no vinculante en la que señala al príncipe como «responsable» del crimen[8].

Todos estos escenarios se deben, en parte, a que los norteamericanos intentan controlar 3 estrechos estratégicos por donde pasa el oro negro: Bab, Mandeb y Ormiz.

En cuanto al primero, el conflicto en Yemen y la imposibilidad de derrotar al ejército de ese país y de la organización Ansarolá, han debilitado la alianza de Saudíes y Emiratíes, generando que éstos últimos pidan ayuda a Teherán y Moscú[9] para una salida decorosa de ese escenario bélico que ha convertido al país en una ciénaga, el mayor desastre humanitario de este momento. En mayo y junio de este año una comisión emiratí viajó a ambos países para intentar salirse lo más decorosamente posible.

El estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico están bajo control iraní como lo demuestra el derribo por parte de sus fuerzas antiaéreas de un dron estadounidense que había violado el espacio aéreo de la nación persa. La incapacidad de Estados Unidos de responder a esta acción que podría traer represalias de incalculables costos políticos, militares y económicos si Irán atacaba a Arabia Saudí (en particular su zona de mayor producción petrolera ubicada en el este del país y en las cercanías de Irán), a Israel e incluso a la 5ta. Flota de de las fuerzas navales estadounidenses basificada en Bahréin, obligó al presidente Trump a limitarse a amenazas, tras el cálculo de pérdidas y las implicaciones estratégicas que podría ocasionar un ataque directo a Irán”, señala Rodríguez Gelfenstein.

Como frutilla del postre la importancia estratégica para mucho de estos países como lo es la propuesta china de la nueva ruta de la Franja y de la Seda. Fundamentalmente con la llegada al mar arábigo a través del puerto de Gwadar en Pakistán y los acuerdos con Teherán “le va a permitir además, tener acceso a Irak y al puerto de Latakia en el Mar Mediterráneo sirio extensible a El Líbano, utilizando para ello el proyecto ferroviario acordado este mes entre esos países[10].

Todos estos escenarios, que podrían profundizarse, han obligado a los norteamericano a recostarse hacia Nuestra América (como zona estratégica) para sostenerse como potencia mundial. Hechos que se ven agravados por el ingreso paulatino de Rusia y China en territorio nuestroameriano con diferentes tipos de inversiones y relaciones comerciales, militares y de cooperación. Los ataques gringos a Venezuela, a Cuba, a Nicaragua y a Bolivia, responden a ese escenario; la intervención directa en las elecciones de Brasil, Argentina, Paraguay, Honduras o Guatemala también están en ese marco de disputa por sostenerse como potencia.

Para los sectores populares de Argentina es fundamental comprender estos escenarios y dimensionar a quién nos enfrentamos en las próximas elecciones presidenciales. No se trata solamente de Macri y el proyecto que encarna Cambiemos. Además de la oligarquía argentina, nos enfrentamos a organismos internacionales como el FMI o el Banco Mundial, a las corporaciones multinacionales hegemónicas que pretenden saquearnos, y un largo etcétera que podría continuar esta lista.

Pero así como hicieron los vietnamitas, como hacen los hutis en Yemen o el eje de la resistencia en Siria, o como hace el pueblo chavista en Venezuela, debemos tener muy en claro a quienes nos enfrentamos para que nuestros esfuerzos no sean en vano. El pueblo argentino tiene la tarea de organizarse y luchar hasta las últimas consecuencias para evitar que se le quite la posibilidad de vivir con dignidad.

La tarea es compleja y seguramente el proceso será doloroso y difícil, pero como decía Chávez la victoria más temprano que tarde llegará, porque felizmente ningún pueblo se entrega a su verdugo.


* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), productor general del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Bibliografía:
[1] https://www.voltairenet.org/article206733.html
[2] http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/07/12/pensamiento-critico-requiem-para-un-fracaso-la-ruina-de-la-politica-de-estados-unidos-en-el-medio-oriente/
[3] https://www.voltairenet.org/article206819.html
[4] http://wwww.hispantv.com/noticias/irak/391785/sanciones-eeuu-iran-intereses
[5] http://wwww.hispantv.com/noticias/politica/425360/lider-iran-jamenei-eeuu-irak
[6] http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/07/13/hezbola-es-capaz-de-destruir-israel-dice-nasrallah/
[7] http://br.sputniknews.com/oriente_medio_africa/2019041113651983-egipto-arabes-otan-retirada/
[8] https://insurgente.org/sergio-rodriguez-gelfenstein-requiem-para-un-fracaso-la-ruina-de-la-politica-de-estados-unidos-en-el-medio-oriente/
[9] http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/07/13/yemen-los-emiratos-arabes-unidos-buscan-la-ayuda-de-iran-para-una-retirada-honrosa/
[10] https://insurgente.org/sergio-rodriguez-gelfenstein-requiem-para-un-fracaso-la-ruina-de-la-politica-de-estados-unidos-en-el-medio-oriente/

Sebastian Salgado: “Los servicios de inteligencia son la fuerza de vanguardia en los enfrentamientos bélicos actuales”

Sebastian Salgado: “Los servicios de inteligencia son la fuerza de vanguardia en los enfrentamientos bélicos actuales”

TIEMPO DE LECTURA: 11 min.

A un año de la salida de Estados Unidos del Acuerdo Nuclear con Irán, las agresiones por parte de los estadounidenses fueron incrementando hasta traspasar lo comercial para convertirse, además, en militar. Para entender este conflicto que ata a varios países de la región y del resto del mundo, como la Unión Europea, hablamos con el periodista Sebastian Salgado, quien nos brinda un análisis completo de los actores e intereses en juego.

Sebastian Salgado, periodista, corresponsal y docente universitario

Hace pocos días, Thierry Meyssan publicó en Red Voltaire una nota donde analiza la situación de Venezuela, de Irán, y plantea que a nivel mediático, por lo menos lo de Irán, está presentado de manera errónea. ¿Qué lectura tenes de lo que acontece en esa región?

Parecieran ser movimientos políticos de campaña. No nos olvidemos que Donald Trump empezó desde hace varios meses la campaña para buscar su reelección, no nos olvidemos que asumió con la famosa amenaza del muro contra México, y no pudo siquiera con México. Entonces, dentro de ese perfil no tan republicano, necesitan dar una sensación de autoridad mundial que evidentemente no están consiguiendo. Recordemos que anunciaron el retiro de Siria y que tuvieron que estrechar las manos con Corea del Norte. El hecho de que pudieran tener algún tipo de enfrentamiento con Rusia y con China quedó muy lejano, ya que esos dos países, individualmente, tienen mayor poderío militar que los Estados Unidos en estos momentos.

Sólo le quedan bravuconadas que, si analizamos detenidamente, notamos que movieron 1500 soldados con algunas embarcaciones para amenazar el estrecho de Ormuz, y tenemos que decirlo: eso es lo mismo que nada.

Esto viene del rompimiento unilateral de los Estados Unidos de lo que fue el acuerdo del G5 + 1, en el cual, durante el gobierno de Obama junto con otras potencias del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, acordaron tener un plan en el que, básicamente, Irán se comprometía a hacer un uso pacífico de su energía nuclear, y Estados Unidos, por su parte, le sacaba las sanciones. Quien puso el grito en el cielo con todo esto fue el mismísimo Israel, porque se dieron cuenta que del acercamiento entre Estados Unidos e Irán, ellos podrían salir perjudicados, y usaron sus herramientas lobbistas del sionismo internacional para boicotear este acuerdo. En el gobierno de Donald Trump sucedió así, Estados Unidos salió unilateralmente y, obviamente, esto iba a generar tensiones, porque si Estados Unidos no cumple con su parte, Irán tampoco tiene por qué. Queda ver qué es lo que va a suceder y qué reacción van a tener los otros países que estuvieron trabajando más de diez años en esto.

El primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, durante su declaración en la 70° Asamblea General de las Naciones Unidas (1 de octubre de 2015), declarando que el consenso nuclear entre Irán y el Grupo 5+1 “no traerá la paz”

Irán les da un plazo de dos meses a los países firmantes de este acuerdo, recordemos: Gran Bretaña, Francia, China, Rusia y Alemania. En esta semana, Federica Mogherini y diferentes voceros de la Unión Europea, arrojaron declaraciones sobre no seguir tensionando esta situación. Obviamente el incumplimiento de Estados Unidos con Irán es una manera de presionar a los europeos y, en ese sentido, la política que viene haciendo los Estados Unidos está terminando de aislarse de la relación que tenía con Europa históricamente, y los está arrojando paulatinamente a los brazos de los rusos nuevamente.

Entendamos la historia de Europa y, también, la cortísima historia de la política exterior de todo el continente americano. En ese sentido, la diplomacia de países europeos no está acostumbrada a que los lleven de las narices a una situación en la cual se van a incumplir los acuerdos. Eso genera un malestar muy grande hacia el interior de los congresos, de los parlamentos de todos los países que habían trabajado en el acuerdo, y los pone en la disyuntiva de hasta dónde seguir a un país que incumple sus propias promesas y que les impide, por otro lado, negocios directos, comerciales, con la República Islámica de Irán.

Hay que tener muy en cuenta que Irán es el cuarto productor de petróleo a nivel mundial. Los países europeos son muy dependientes del petróleo. En caso que hubiera un enfrentamiento o un aumento de las tensiones, el barril que en este momento está a 70 dólares, tranquilamente se puede ir a 140. Por el estrecho de Ormuz pasa aproximadamente el 18 por ciento de todo el petróleo que circula en embarcaciones en el mundo. Imaginémonos que, si hay algún tipo de agresión hacia la República Islámica, con muchísima facilidad lo primero que se hace es bloquear el estrecho de Ormuz. Entonces, los perjudicados serían muchísimos.

Por otro lado, aunque parezca mentira, existen muchas presiones de grupos internos dentro de la República Islámica que nunca estuvieron a favor del acuerdo G5 + 1, porque ellos entendían que, si Israel tiene una bomba atómica, y es un país beligerante –alcanza con que veamos la realidad del pueblo palestino–, en qué situación queda el pueblo iraní que tiene 100 millones de habitantes. Hay un grupo dentro de Irán que ni siquiera había estado de acuerdo con sus políticos, con sus cuadros dentro del Congreso, que nunca había estado de acuerdo en firmar el pacto y ahora están preguntando cuándo van a volver a su plan nuclear, están diciendo que necesitan tener un armamento de defensa a la altura de la situación que está viviendo Oriente Medio. Irán se encuentra ahora con esa disyuntiva interna, con el ala más conservadora diciéndoles ‘vieron que los yanquis no iban a cumplir, que no se puede confiar en ellos’.


De hecho, Corea del Norte no fue invadida todavía porque tiene armas nucleares. Por otro lado, en esta semana, también, en el portal iraní HispanTV era noticia las declaraciones de Rusia respecto de la peligrosidad que podía significar esta especie de OTAN árabe que, si bien no es reciente, Donald Trump tiene intenciones de reflotar. Hay una estrecha relación que vienen teniendo el Estado terrorista de Israel con la monarquía saudí, fundamentalmente con lo que fueron las agresiones a Yemen, y la estrecha vinculación que tuvieron con el Daesh en toda la embestida que hubo en Siria, en Irak. ¿Es factible la concreción de este bloque –teniendo en cuenta que uno de los jugadores era Egipto y se fue–, puede llegar a concretarse esta intentona de Donald Trump de unificarlos?

Lo veo muy difícil. Por un lado pensemos en la OTAN actual, donde ni siquiera hay una cohesión por parte de los países que participan y que, incluso, alguno de los ejércitos más poderosos de la OTAN se pondrían del lado de Irán en caso de un conflicto bélico. Estoy pensando específicamente en Turquía, quien es parte de la OTAN, y si llegara a pasar algo no acompañaría ninguna aventura de los Estados Unidos. Por otro lado, recordemos que hay una intención, sobre todo de Francia y de Alemania, de crear un ejército europeo. Cuando Donald Trump salió a decir que estaban cansados de financiar la seguridad de estos países a través de la OTAN, ellos dijeron ‘llevenselos y nosotros organizamos nuestro propio ejército de la Unión Europea’. Es una idea que está en desarrollo, dada por la situación aventurista y de casi show mediático electoral que está haciendo Donald Trump en materia de política exterior. Si tenemos en cuenta la historia reciente, por lo menos desde la segunda guerra mundial donde Estados Unidos va acumulando una derrota tras otra, tendría lógica que la propia Europa quisiera tomar distancia.

Pensemos en el mundo árabe. Son monarquías que no necesitan pasar por ningún parlamento, son monarquías que no cuentan con el consenso de sus pueblos y eso les permitiría tomar ciertas decisiones políticas como armar esta especie de OTAN árabe. Pero recordemos también la rebeldía de los pueblos y de esos países que, a través de su historia milenaria, no hacen que sea una opción viable que Estados Unidos pueda dominarlos a través de eso. Son ciertos los vínculos cercanos que tienen con Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, con todo el Consejo de Seguridad del Golfo que incluye a Baréin, Kuwait y ya no a Catar que se separó por el bloqueo que tienen. Pero el mundo árabe se cuece aparte y parece que Donald Trump no termina de entenderlo.


Hubo declaraciones cruzadas sobre este supuesto sabotaje a embarcaciones petroleras que iban hacia Estados Unidos, que sucedió en Emiratos Árabes Unidos. Una situación que, de primer momento, no se sabía qué era lo que había pasado, en la que no hubo víctimas fatales –de cuatro embarcaciones que se prendieron fuego–, la retórica israelí fue la única que directamente apuntó los caños a Irán, pero después hubo mucha mesura. Incluso ni Arabia Saudí se animó en un primer momento a decir que podrían haber sido los iraníes. ¿Un atentado de falsa bandera de los norteamericanos para intentar generar una guerra entre diferentes países?

Sí, un atentado de falsa bandera que puede ser de Estados Unidos o de Estados Unidos e Israel, que son los especialistas en este tipo de cosas. Pero lo cierto es que estos países también empiezan a darse cuenta, porque conocen de cerca, este tipo de acciones bélicas y no toman decisiones de manera apresurada.

Evidentemente la historia nos cuenta algunos casos de esos. Así México entró en la segunda guerra mundial, cuando supuestamente un submarino alemán le hundió un barco. Luego se comprobó que era mentira, pero obligó a que Estados Unidos decidiera entrar a la segunda guerra mundial, obviamente como parte de los aliados. Tenemos algunas historias parecidas en lo que fue la independencia de Cuba. Son hechos que no son aislados.

Los servicios de inteligencia son la fuerza de vanguardia en los enfrentamientos bélicos actuales. En ese sentido, estamos asistiendo a un nuevo tipo de guerra que está más relacionado con este tipo de actos. Actos terroristas de falsa bandera que generan una supuesta reacción política a través de lo que pueda llegar a hacer la opinión pública al interior de cada país. Pareciera que los mismos países que fueron damnificados no se creyeron la historia de cuál era el origen de esos ataques.


Vemos cómo Arabia Saudí y el otro bastión de los Estados Unidos en la región, Israel, vienen teniendo un apoyo cada vez más descubierto de sus actos de terrorismos y de delitos de lesa humanidad, ya sea con los asesinatos del pueblo yemení o del palestino, respectivamente. También con el avance en entrega de soberanía a dedo por parte de los Estados Unidos, como los altos del Golán sirios, el movimiento de las embajadas o cómo se refuerzan las sanciones contra la República Islámica de Irán. En ese sentido, pareciera que uno de los motivos de fondo por los cuales Irán se está viendo bajo las agresiones –primero comerciales y luego ya de amenaza de invasión directa por parte de la administración de Trump– es la importancia que está teniendo Teherán en el armado del Eje de la Resistencia junto con otro países de la región con un fuerte componente anti-sionista e anti-imperialista.

Se vio claramente en Siria. Es cierto que la presencia rusa fue muy fuerte después del quinto año de guerra y del intento de invasión en Siria, pero la presencia iraní, tal vez no con tanta gente en el terreno, pero sí ayudando con la logística y la defensa de ese país, terminó siendo determinante. Ahora, imagínate los millones y millones que Estados Unidos invirtió en el intento de desestabilización al presidente Bashar al-Ásad en Siria y de golpe llegan Rusia e Irán y ayudan a mantenerlo en el poder. Primero, porque su pueblo lo apoya, pero después porque también tiene aliados regionales como son Irán y Rusia que balancearon la ecuación militar y hoy, lo que queda, son algunos focos terroristas nada más.


"Desconozco cuál es el radio de giro de los portaaviones estadounidenses, pero no le van a dar los motores para tratar de salir del estrecho de Ormuz.


Evidentemente Estados Unidos va a tratar de cobrarla como sea, el tema es que no terminan de manejar los aspectos culturales, históricos que hacen que los musulmanes chiítas se unan en muchísimos aspectos. Durante el siglo xx, la guerra más larga que hubo fue la Guerra Impuesta de Irak a Irán durante el mandato de Sadam Husein. Hoy, Irak e Irán son dos países hermanados y aliados. Es increíble pensarlo, porque no hace tanto tiempo estuvieron ocho años en guerra, pero los iraníes entienden que eso fue porque estaban bajo la dictadura de alguien como Sadam Husein que jugaba un rol de títere de los Estados Unidos. En la República de Irak, también opera el Hezbolá. Hay un Hezbolá iraquí, así como también el brazo más importante del Hezbolá de los musulmanes chiíta, el partido político del Líbano que ganó las últimas elecciones parlamentarias. Todas estas organizaciones militares, armadas, que no tienen ninguna vinculación con el terrorismo sino que son ejércitos de defensa musulmanes de los pueblos, ya le extendieron su solidaridad a la República Islámica de Irán si algo pasara.

Otra cosa que no terminan de entender los Estados Unidos es la convicción de un pueblo por ser libre, donde la vida individual dentro del mundo islámico no es tan relevante. Convertirse en un mártir para cualquier iraní que está dispuesto a ir al campo de batalla es un honor. En la sagrada defensa, los iraquíes ponían esos círculos de alambre de púa y los soldados iraníes se tiraban sobre ellos para aplastarlos y que sus compañeros que venían detrás los pisen para pasar. Sabían que iban a morir porque iba a pasar todo un ejército. Y nadie dudaba ni nadie le sacaba el cuerpo a tener ese tipo de acciones en pos de ganar una batalla. La vida individual vale poco en relación a tu país y en lo que estás dispuesto a defender. En occidente esa concepción ni existe.

Entonces, si Estados Unidos se mete en una situación como ésta, es porque no está tomando la dimensión. Desconozco cuál es el radio de giro de los portaaviones estadounidenses, pero no le van a dar los motores para tratar de salir del estrecho de Ormuz. Irán tiene realmente un ejército preparado para la defensa de su país y están al tope de su producción en este momento. La convicción de un pueblo y el desarrollo militar preparado para la defensa, es algo que está muy por encima de las posibilidades de los Estados Unidos de atacar. Te doy un ejemplo, con estos movimientos que hubo ahora de barcos estadounidenses, unos pescadores artesanales iraníes –que andan en botes con motorcitos fuera de borda y tiran redes– se acercaron a unos cuarteles militares a pedir armas, para poder tirarles con algo cuando vuelvan a ver un barco de Estados Unidos. Esa es la convicción. Es un pueblo unido, es un pueblo que en este momento está cumpliendo los 40 años de la Revolución y es una revolución que está muy viva, que puede tener muchísimas diferencias hacia lo interior y es un movimiento político que puede tener diferentes enfoques, pero es un pueblo con la convicción de ser libre. Más allá del desarrollo tecnológico, no tienen la capacidad humana de intentar siquiera pensar en invadir a la República Islámica.

El Imperio Contraataca

El Imperio Contraataca

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Nicolás Sampedro*

Tal como lo afirma el analista Manuel Díaz Aponte, “La movida del complejo fichero de la geopolítica internacional cada día es más indescifrable”. Si a esto se le suma el complejo entramado de noticias falsas y operaciones permanentes de los emporios infocomunicacionales, se vuelve fundamental la prudencia y el análisis cada vez más minucioso de los hechos.

El incremento de las tenciones en diferentes partes del planeta en la última semana, dan cuenta de una avanzada multidireccional y multidimensional de parte del imperio norteamericano que da la sensación de pretender seguir perdiendo terreno contra sus principales competidores globales: Rusia y China.

Si bien la retórica de Trump se base en agredir para luego negociar en unas supuestas mejores condiciones, la realidad es que durante la semana reabrieron varios frentes en simultáneo. Quizás de todos ellos uno de los más peligrosos es la nueva embestida en la guerra comercial con China. El mandatario gringo anunció que a partir de este 10 de mayo se incrementarían del 10 % al 25 % las tarifas para una serie de mercancías chinas que EE.UU. importa por un valor de 200 mil millones de dólares al año. El pasado domingo, Trump también amenazó con imponer “en breve” aranceles del 25 % a otros productos chinos por 325.000 millones de dólares que, de momento, no están sujetos a impuestos. Obviamente que el gigante asiático no se quedó de brazos cruzados y aseguró que este hecho tendría sus consecuencias, aunque sigue apostado a lograr un entendimiento.

Anuncio de Trump de la suba de aranceles a productos chinos

En cuando al enfrentamiento con el gigante euroasiático que conduce Vladimir Putin, parece que las molestias del Trump y su séquito responden a que los rusos han tomado la iniciativa en la resolución de muchos de los conflictos abiertos por Washington: Siria, Irán, Ucrania, pero fundamentalmente Venezuela, ubicado en lo que para los gringos es su “patio trasero”; en realidad su reserva estratégica de materias primas y mano de obra barata.

En la semana, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, sostuvo que su país crearía una coalición de países para contrarrestar el accionar los ataques permanentes de la Casa Blanca contra suelo bolivariano. La semana pasada el máximo responsable de la diplomacia rusa y su par norteamericano, Mike Pompeo, coincidieron en que una intervención militar en Venezuela sería “tan injustificada como catastrófica”.

Lo cierto es que una cosa son las declaraciones y otra el accionar cotidiano. Permanentemente Trump y sus funcionarios salen a decir declaraciones a la prensa, o twittean sobre la opción militar, pero, como señala el analista mexicano Alfredo Jalife Rahme, “Rusia ha marcado nítidamente las líneas rojas; no va a permitir el modelo ucraniano, ni el modelo sirio en Venezuela. Y ahí está en juego toda la Doctrina Monroe”.

Como se sabe estos no son los únicos frentes abiertos por la administración Trump. No sólo están las presiones sobre la Unión Europea para que se pliegue a sus intereses, sino también la vía libre y el fomento de las estructuras noeonazis, fundamentalmente en Ucrania y los Balcanes; las presiones para hostigar -fundamentalmente- a Venezuela y a Irán.

En relación a éste último, la semana dejó una innumerable cantidad de noticias, twits y publicaciones en redes. No sólo por las nuevas sanciones aplicadas al país persa y a quienes comercien con éste, sino por el envío de buques militares y otros elementos bélicos a la región.

Párrafo aparte merecería el “vía libre” para que el estado terrorista de Israel haga y deshaga a sus anchas en el territorio palestino. La última información habla de un nuevo muerto en la jornada 58 de la Gran Marcha del Retorno, y que según la ONU hasta marzo de este año llevaba alrededor de 120 palestinos amputados por las agresiones sionistas.

La política propuesta por la administración Trump es el llamado “Acuerdo del Siglo”. Según el canciller palestino, Riad al-Maliki, “No podemos darnos el lujo de no involucrarnos en esfuerzos de paz, pero los esfuerzos de la Administración estadounidense no pueden ser descritos ni pueden calificar, lamentablemente, como esfuerzos de paz, sino condiciones para la rendición”.

Entrevista a Stella Calloni

En Nuestra América el caso más resonante es el venezolano. El intento fallido de golpe de estado del pasado 30 de abril, dio cuenta de lo desdibujada que está la oposición al chavismo, del pescado podrido que vendió a los yanquis y la extrema incapacidad de hacer nada, hasta trucos fotográficos tienen que hacer para intentar que no se note la pérdida de confianza hasta de los propios. Hoy la agresión está enteramente digitada desde fuera como sostenía la semana pasada la colega Stella Calloni.

Ahora lo que se vuelve realmente peligroso del escenario venezolano son los tristemente célebres “falsos positivoscolombianos, como la denuncia del ingreso de integrantes de las FANB en su territorio o el posible ingreso de mercenarios privados como se mencionaba la semana pasada. El país vecino tiene larga data en este tipo de maniobras y como sostiene el director ejecutivo del Instituto Ron Paul, Daniel McAdams, “Guaidó ahora vale más muerto que vivo para la CIA y para la oposición“.

El escenario de agresiones imperiales en la región se complementa con los permanentes ataques a Cuba y Nicaragua. Las dos naciones hermanas vienen siendo hostigadas por los gringos, que pretenden borrar del mapa del continente a toda expresión de gobierno popular, progresista o revolucionario. Motivo de ello también la política de vaciamiento de los bloques regionales que se construyeron durante las últimas décadas.

El imperio norteamericano se desmorona paulatinamente y como decía el gran compañero y analista, Jorge Beinstein, tienen una carrera a contrarreloj por lograr. Todo indicaría que su decadencia puede llevar a un desastre para toda la humanidad. La analogía del galardonado film de George Lucas que encabeza esta nota, encaja como pieza de rompecabeza. Hay que tener cuidado y estar alertas porque “El imperio contraataca

* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), productor general del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
Hasan Rohani, presidente de Irán: “Rendirnos no es consistente con nuestra cultura y nuestra religión”

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Portaviones USS Abraham Lincoln (CVN 72)

Por Luciano Montefinale *

Luego de la incursión –planificada y notificada hacía tiempo– del portaviones USS Abraham Lincoln en las aguas del Golfo Pérsico y –sobre todo– de las declaraciones “incendiarias” del asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Bolton, es posible agregar un nuevo hito en las agresiones de la administración Trump contra todo país no alineado/sometido. En este caso fue la República Islámica de Irán, que recibió “un mensaje claro” de que “EE.UU. no busca una guerra” pero “está completamente preparado para responder a cualquier ataque contra los intereses estadounidenses o de sus aliados”.

Ilan Goldenber, ex-funcionario del Departamento de Defensa de EE.UU, llama “incendiarias” (inflammatory) las declaraciones de Bolton

Con “cualquier ataque”, el comunicado de Bolton, hace referencia a la decisión del país persa de no continuar con algunas de las restricciones a su programa nuclear acordadas en el pacto internacional alcanzado en el 2015. Hace un año el gobierno estadounidense se retiró del acuerdo y, a partir de ahí, algunos de los países firmantes que quedaron no cumplieron lo pactado, dejando a Irán más vulnerable a las sanciones impuestas.

Esta situación motivó los anuncios de la semana pasada de Rohani con el que los norteamericanos, israelíes y saudíes –principalmente– no están de acuerdo y, a partir de los cuales, creen poseer el deber de policía mundial y aplican el manual del injerencismo de las últimas décadas: montajes de falsas banderas, bloqueo comercial, económico, operaciones de prensa internacionales, amenaza de intervención militar –cuando no intervención directa–, financiamiento de grupos desestabilizadores, el juicio de la autodenominada comunidad internacional, etc.


Escarbando a penas con la uña, asoman otros elementos por los cuales se hace imposible reducir estas agresiones a las actividades nucleares de Irán.


El papel de Teherán en el armado –junto a Siria, Irak, Rusia y la Resistencia Islámica de El Líbano– del Eje de la Resistencia con un claro posicionamiento anti-sionista y anti-imperialista, más el despliegue de la Guardia Revolucionaria Islámica (GRI) en territorios sirio –a pedido de Damasco– y la administración desligada de intereses norteamericanos de la cuarta reserva –por debajo de Venezuela, Arabia Saudí y Canadá– de petróleo en el mundo, permiten evidenciar que la escalada de las agresiones para parte de los Estados Unidos y sus aliados no son precisamente por salvaguardar a la humanidad de un irresponsable gobierno con despliegue nuclear.

En las últimas horas la tensión fue en aumento a raíz del sabotaje que sufrieron dos buques petroleros saudíes que se dirigían al puerto de Ras Tanura, para ser cargados con crudo y enviados a compradores en EE.UU., según indicó el Ministro de Energía del reino de la familia saúd, Khalid al-Falih. Si bien por parte de la monarquía no dieron mayores detalles y mantuvieron cierto hermetismo, desde la Casa Blanca apuntaron sus cañones hacia los persas, quienes no tardaron en advertir, mediante el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Abbas Mousavi, sobre “los complots de malhechores para perturbar la seguridad regional” y pedir “vigilancia de los estados regionales ante cualquier aventura de elementos extranjeros”.


Estos últimos sucesos produjeron un viraje en la gira que el Secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, tenía planeada en la Federación de Rusia, desviándolo el lunes a Bruselas, para debatir con miembros de la Unión Europea la situación en Irán, para luego sí seguir rumbo a Sochi, donde mantendrá una reunión con el presidente ruso, Vladímir Putin, y su canciller, Serguéi Lavrov, por la situación en Venezuela.


Es preciso recordar que Donald Trump, en la campaña de 2016 que lo depositó como presidente, tuvo un mensaje claro a favor de retirar sus tropas de Oriente Medio. Esto no sólo puede verse incumplido, sino, también, empeorado, ya que, las tensiones han aumentado desde que el magnate yanqui retiró a EE.UU del acuerdo conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), restauró las sanciones que han empujado a la economía de Irán a una crisis e incluyó a la GRI en su lista de organizaciones “terroristas”.

Por su parte, las autoridades iraníes salieron a contestar cada uno de los ataques, siendo el presidente Rohani quien afirmó que se enfrentan a “una guerra sin precedentes en la historia de la república islámica” y agregó, durante un encuentro para romper el ayuno durante el mes de Ramadán, que “no deberíamos aceptar la sumisión y deberíamos intentar encontrar una solución”. En tanto el jefe de la división aeroespacial de la GRI, Amirali Hajizadeh, señaló que la presencia militar estadounidense en la región no es una “amenaza”, sino una “oportunidad”, ya que, “si hacen un movimiento, les golpearemos en la cabeza”. En el mismo sentido, el comandante de la Guardia, Hossein Salami, aseveró que Washington ha iniciado una guerra psicológica y destacó la vulnerabilidad de los portaaviones estadounidenses, por lo cual, no cree que se arriesguen a tomar medidas militares.

A plena luz del día, como nos tiene acostumbrados, la administración de Trump avanza sobre la soberanía de los pueblos, ya sea en el Caribe u Oriente Medio, con calcados mecanismos y un denominador común: petróleo.

*Periodista. Productor general y columnista de la sección 'Asia' del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), editor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón. 
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