Atando cabos sueltos de una guerra multidimensional

Atando cabos sueltos de una guerra multidimensional

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

Vivimos un tiempo de desbocados, de desespero del Occidente Colectivo por verse perdiendo su lugar de privilegio. Vivimos un momento en que nada es casual, sino casi todo causal.

El Occidente Colectivo se desmorona y su desespero queda cada vez más en evidencia. Atemos algunos cabos para ver cuán hilvanados están los temas por más que nos los presenten como hechos aislados:

Desde su llegada al poder Donald Trump creyó que la implementación de aranceles y la Guerra Comercial resolvería el problemita de la deuda, generado por las anteriores administraciones prácticamente sin control. No sólo no resolvió el problema, sino que generó otros. Tampoco frenó a China y su influencia como mayor socio comercial del planeta, ni frenó en su desarrollo tecnológico, ni resolvió el conflicto en Ucrania en el que Rusia avanza a paso firme; ni tampoco logró alcanzar sus objetivos con las llamadas “sanciones económicas” (medidas coercitivas unilaterales, e ilegales) frenaron a Rusia, Irán, Cuba o Venezuela.

Comparativa desde 2000 a 2024, entre EEUU y China como mayores socios comerciales con el resto del mundo.

Pese a su poca efectividad y a generar más problemas que soluciones, Trump insiste: ahora metiendo a Brasil al selecto grupo de países con un 50% o más de aranceles ¿Qué pretendía generar? Aleccionar, sancionar a Lula por haber organizado la cumbre del BRICS, por plantear la creación de una moneda alternativa al dólar y arrastrarlo al tenebroso juego de las “guerras eternas” del que nos habla Pepe Escobar. Bolsonaro es una excusa para la tribuna.

Estas sanciones y aranceles recargados, no sólo contra los BRICS sino contra todo el mundo, no sólo es difícil que cumplan el objetivo buscado, muy posiblemente generen un efecto contrario: más países buscarán alternativas. Estas semanas se daba a conocer que Rusia y la India están trabajando para vincular sus sistemas de pagos (UPI y SPFS) y sus redes de tarjetas (RuPay y Mir). Sin Visa, sin Mastercard, sin Swift. Un ejemplo más de como el denominado Sur Global está buscando alternativas que no dependan del dólar, ni sean plausibles de sanciones o bloqueos. Tal como viene sucediendo con el intercambio entre distintos países en sus propias monedas.

Y si hablamos de bloqueos y de comercio, hablamos de rutas. Rutas como las que significan los famosos corredores económicos de los que hemos hablado en más de una ocasión. El Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC) es uno de los que más hemos mencionado pero no es el único. Y si bien no es la primera vez, resulta llamativo que estas semanas se hayan provocado tensiones entre Azerbaiyán y sus dos socios en ese proyecto: en el norte chisporroteos con Rusia por una redada y detenciones masivas contra la mafia azerí y sus asociados en territorio ruso; y en el sur con Irán porque al parecer algunos de los drones utilizados por Israel en su agresión habrían salido de ese país, en la hoy llamada “Guerra de los 12 días” (dicho sea de paso, misma fórmula que utilizó el jázaro Zelenski en su ataque a Rusia). Guerra que se encuentra en un impasse. Nadie puede garantizar que no se reavivarán los cruces de misiles. Ahora, cabría preguntarse, más allá de la declaración iraní de que fue un accidente: ¿El ex presidente iraní, Ibrahim Raisi, realmente se accidentó o fue asesinado por el Mossad? No hay que perder de vista que aquella jornada repleta de neblina en la frontera azero-iraní, sólo uno de los tres helicópteros de la comitiva cayó y ¡Oh casualidad! era en el que viajaban presidente y canciller persas de ese momento.

Y tal como mencionamos semanas anteriores, las agresiones de Israel a Irán se dieron en el contexto de éste último tomando cada vez un rol más estratégico en el Asia Occidental, sobre todo luego de diversos acuerdos de asociación estratégica con China y su Belt And Road Iniciative. No hay que perder de vista, como también lo hemos dicho, que las agresiones sionistas se dieron tan sólo unos días después de que llegara un tren directo desde el gigante asiático. Parte de las nuevas rutas que, si bien podría ser una alternativa a las rutas marítimas y las posibles complicaciones y dependencias del Estrecho de Malaca, aún quedan muchos desafíos por sortear.

Hablamos de Estrechos y hablamos de Bab Al-Manda y de Ormus. Dos estrechos que están en el ojo de la tormenta producto. El primero por el bloqueo yemení de navieras que viajen al ente sionista o que sean gringas (en solidaridad con palestina), el segundo ante su posible paralización luego de la agresión israelí-estadounidense. Un descalabro de proporciones bíblicas si se paralizan.

Y en esto habría que preguntarse si entre las razones por las cuales se metió Pakistán en la jugada, amén de que Netanyahu pretende derrotara uno y avanzar con el otro, no tiene nada que ver con algunos elementos: el problema del Baluchistán que comparten; el buen vínculo entre ambas naciones en una suerte de contrapeso a la buena relación India-Israel; los aviones chinos J-10C utilizados por Pakistán para aplastar a los rafales franceses usados por India en los enfrentamientos de hace algunas semanas en Cachemira; y la ahora posibilidad de que China suministre esos mismos aviones a Irán para renovar su flota. Todo está entrecruzado e interrelacionado.

Y como ya lo hemos mencionado Irán es parte emblemática del Eje de la Resistencia, que le está dando más de un dolor de cabeza a Occidente, sobre todo a EEUU. Y por eso durante la primera administración Trump autorizó asesinar a Soleimani; por eso EEUU dejó hacer al sionismo para que asesine a Hassan Nasrallah y a la cúpula de Hezbollah del Líbano, por eso entre Turkiye, Arabia Saudí, Qatar, Gran Bretaña, Israel y EEUU, financiaron y armaron a las hordas de Al-Joulani para derrocar a Bashar Al-Assad. Porque además Siria es un paso clave para otros corredores como el IMEC (al que Assad se había negado) y que compite con el INSTC. La disputa de ese país hoy queda en manos de Turkiye e Israel y llevan a imágenes como las que vimos esta semana en la que el ente sionista bombardeó Damasco. Y, lógicamente, también deben destruir y apoderarse de Gaza, por eso el genocidio continúa, y de Cisjordania. Un gran negocio… de muerte.

Y si hablamos de desestabilizaciones e intromisiones de terceros países, ni que hablar de la periferia europea donde como lo hemos mencionado están en permanente tensión procesos políticos que no quieren seguir abonando a la guerra eterna lanzada por el Occidente Colectivo: Ahora la UE pone el foco en Moldavia, pero antes Rumania, Georgia, Estonia, Letonia, Serbia o Eslovaquia.

Nada muy distinto a lo que está haciendo la Unión Europea en Armenia: prometerle el oro y el moro bajo el auspicio del proyecto Global Gateway y del Acuerdo de Asociación Integral y Reforzado (CEPA), que su presidente Pashinián acepte las dádivas y su país sea utilizado por Occidente como ariete para desestabilizar a cualquiera de sus cuatro vecinos: Azerbaiyán, Georgia, Rusia e Irán. Con el agregado de que si Occidente llegase a controlar el Corredor Zangezur (que viene desde Turkiye y bordea toda la frontera entre Irán y Armenia y Azerbaiyán), podría significar otro golpe a Irán, limitando sus vínculos con Armenia.

Y ya que volvimos a corredores, veremos que las agresiones, sanciones y escalada diplomática entre Washington y Brasilia, también responde a que Lula y Xi firmaron un proyecto para construir un tren interoceánico que atravesaría todo Brasil desde el atlántico hasta el pacífico llegando al Puerto de Chancay en Perú.

Es una constante y permanente guerra multidimensional entre un Occidente Colectivo en decadencia (¿ya sin Trump?), con la cara de Von Der Leyen, Macron y Merz; y de un Sur Global complejo, diverso, pero que apuesta por un orden multipolar (en ascenso) con la cara de Xi, Putin, Jomeneni, Lula, Modi, y otros. Es un tire y afloje constante en esto que Alfrejo Jalife ha caracterizado como la Primera Guerra Global de Desinformación. ¿Qué sucedería si como vaticinó el mexicano, Trump se apersona en el 80 aniversario (chino) del fin de lo que en Occidente se conoce como 2da Guerra Mundial, para reunirse con sus pares Xi y Putin? El mundo está cambiando muy velozmente y en el proceso, reina el caos.

Como siempre decimos: no hagan caso omiso al ruido taladrante y estéril de los mass media. Busquen, indaguen, contrasten, chequeen. La primera víctima de toda guerra es la verdad.

Nicolás Sampedro

Prefiero escucha antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

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Un mundo atrapado entre el palo y la zanahoria

Un mundo atrapado entre el palo y la zanahoria

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

EEUU sigue siendo el poder hegemónico y no quiere perderlo ¿Le saldrán las jugadas que está planificando y llevando a la práctica o la caída del imperio norteamericano ya es irreversible?

Sin dudas, los tiempos turbulentos que estamos viviendo no tienen precedentes. Múltiples hechos que se dan en simultáneo y a gran velocidad, impulsados por un imperio decadente que intenta remediar ¿lo inevitable?

Según una amplia gama de analistas internacionales de distintas procedencias, todo parece indicar que el objetivo de Donald Trump es reindustrializar a su país, y cada uno de los movimientos que realiza está íntimamente conectado con otros en otras partes del mundo. De ahí que parece estar enfocado en mantener al dólar como moneda de reserva y comercio internacional (evitar la desdolarización que ya comenzó), pero volviéndolo más “barato” de lo que es actualmente. La razón, no sólo que su economía sea competitiva a valores de mercado, sino para poder afrontar su monumental deuda contraída durante décadas de despilfarro en guerras e invasiones que, con el diario del lunes, parecen haberles servido para poco. De hecho, es por eso que también pone en cuestión cómo se calculó esa deuda durante las administraciones pasado, de igual manera su apuro respecto de las reservas de oro que deberían estar en Fort Knox.

El país endeudado y desindustrializado que recibió, es un enfermo agonizando cual zombie caminando por las calles de Los Ángeles producto del fentanilo. Esa imagen es la que pretende revertir el magnate de peluquín que hoy habita el Despacho Oval.

La noticia de esta semana relacionada con los supuestos aranceles no es tal. Como buen empresario de los bienes raíces, Trump ataca para luego negociar en las condiciones que él pretende hacerlo. La gran pregunta es ¿Le saldrá la jugada?

La tristemente célebre “guerra de aranceles” o “guerra comercial” no tiene en lo absoluto que ver con la imposición de impuestos recíprocos a los productos que importa de otros países, en relación con los que exporta. Tal como lo afirmó el colega norteamericano James Surowiecki, “simplemente tomaron nuestro déficit comercial con ese país y lo dividieron entre sus exportaciones”. Un disparate mayúsculo. Para todo el resto un mínimo de 10%, como sucedió con economías poco relevantes para su comercio como la de Argentina, que representa el 0,8% de sus importaciones.

La pregunta de si funcionará o no tal presión surge de que no todos los gobernantes movieron la cola cual perro contento como hizo la administración Milei. Por ejemplo, China planteó aranceles recíprocos del 34% a los productos norteamericanos (aranceles norteamericanos a productos manufacturados chinos vs aranceles chinos a materias primas, la ecuación es simple). Además, el gigante asiático denunció la medida ante la Organización Mundial del Comercio, bajo el argumento de que lo que hace EEUU es incompatible con el comercio internacional y socaba gravemente los derechos e intereses legítimos de China, además de constituir una práctica típica de intimidación unilateral que no sólo socava los intereses del pueblo de los EEUU, sino que también pone en peligro el desarrollo económico mundial y la estabilidad de la cadena de producción y suministros. No al mismo nivel, pero sí en el mismo sentido, países como Brasil, Canadá o incluso la UE han afirmado que tomarán medidas contra los productos norteamericanos.

Y esto sin mencionar que, desde el 17 de marzo, entró en vigor el Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos de China (CIPS, por sus siglas en inglés), que ya cuenta con más de 200 países con capacidad de utilizarlo; sin necesidad de pagar en dólares, pudiendo hacerlo en yuanes digitales. Un mecanismo de pago más rápido y eficiente (tardó sólo 8 segundos en sus primeras transacciones) que el caduco y extorsivo SWIFT norteamericano (que demora entre 3 y 5 días para ejecutar la misma operación). Y esto a modo de ejemplo, sin entrar en detalles respecto del sistema de pagos iraní Shetab (que procesa las transacciones en menos de dos segundos), que a su vez está interconectado con el sistema de pagos ruso MIR.

Quizás este hecho sea una de las explicaciones reales del porqué de la escalada de tensiones entre China y Filipinas. Es simple, en ese país gobierna un mandatario títere (en occidente le llamarían “aliado”) que responde a los designios de los norteamericanos. ¿Por qué? Por lo que ya hemos mencionado en más de una ocasión: el enemigo estratégico de EEUU es China, no Rusia. Por eso Trump pretende gestar un G2 con Rusia y alejarla del gigante asiático. Otra cosa que, al menos por ahora, parece prácticamente imposible.

Mientras Trump negocia con Putin por Ucrania (aunque para la parte rusa sea más que solo ese tema), alienta, financia y respalda al psicópata de Netanyahu para que continúe con el genocidio en Palestina y siga bombardeando El Líbano o Yemen. De hecho, Trump osó manifestar que estaba enfadado con Putin porque no le hacía caso respecto al alto el fuego que salió a vender con bombos y platillos pero que fue humo. Está claro que el objetivo es, y siempre lo fue, Irán. Pero Putin advirtió que cualquier agresión a Irán tendría consecuencias catastróficas. No sólo porque Irán ha manifestado estar dispuesta a responder, sino porque rusos e iraníes firmaron un tratado de Asociación Estratégica que contempla la defensa mutua ante agresiones de terceros ¿Se entiende la metáfora?

Esto viene a colación de lo que mencionábamos semanas atrás respecto de las agresiones norteamericanas, británicas y sionistas contras Yemen. Las amenazas de Trump contra Irán, por ser supuestamente un protectos/financista del Movimiento Ansar Allah, tuvieron una respuesta clara y contundente de Rusia, de Irán y de los propios yemeníes: Si hay agresión habrá respuesta. Y será muy peligroso si eso escala.

Bajo la era Trump 2.0, estamos viviendo un choque permanente entre el palo y la zanahoria, y según uno de los principales analistas chinos, lo que estamos viviendo desde la llegada de Trump 2.0 es una Guerra Fría de los EEUU contra el mundo entero, representada, fundamentalmente, por los BRICS y los sus socios en el BRICS+.

Tanto los chinos y rusos entienden a la perfección que el objetivo principal, el que está por encima de todo, en la lógica Trump gestar la posibilidad de reindustrialización de EEUU, y que para lograrlo está dispuesto a usar cualquier herramienta a su alcance para conseguirlo. Además, entienden que detrás de esa lógica hay 3 pilares fundamentales: 1- Wall Street; 2- la industria que aún les queda, acero, aluminio y energética (sobre todo con el gas de esquisto que -además- venden a Europa); y 3- el tecnofeudalismo de Silicon Valley. Al mismo tiempo ven los diversos choques entre esas tres agendas que permanentemente están interfiriendo en la política exterior norteamericana.

Todo parece indicar que están dispuestos a utilizar cualquier argumento y cualquier política, desde las “tarifas” (que es un mantra de Trump), hasta una especie de inteligencia artificialización del gobierno norteamericano, subordinado a los magnates del tecnofeudalismo de Silicon Valley, especialmente del presidente en las sombras, Elon Musk. Pero esa reindustrialización -para Trump- no es con mano de obra extranjera, quiere que sean ciudadanos norteamericanos, y eso explica su vehemencia anti inmigratoria y la gran cantidad de deportaciones que está realizando.

Otro de los pilares de su política parece estar circunscripto al denominado “Acuerdo de Mar a Lago”. Un acuerdo que Trump habría sellado con los principales actores de Wall Street a quienes les habría ordenado que comiencen a cambiar las reglas del juego respecto del dólar: Básicamente pretenden forzar a todos los bancos centrales del mundo a comprar los famosos bonos del tesoro norteamericano a 100 años. Bonos que no pagan intereses, por lo que su valor es cero, no valen nada de nada. Esa es la gran jugada para forzar la pérdida de fortaleza del dólar a nivel mundial para facilitar esa tan deseada reindustrialización y que su posterior producción y exportación sean competitiva globalmente.

Trump necesita un hecho político que lo plantee como el gran jugador: ¿Será un Premio Nobel de Paz por facilitar un Acuerdo de Paz entre Rusia y Ucrania? Hecho que en la práctica sería un acuerdo entre EEUU y Rusia, y que, según las palabras del propio Putin, no sucederá hasta tanto no estén dadas las condiciones que originaron este conflicto: que Ucrania no entra en la OTAN; que será un país neutral; que se llamará a elecciones para que gobierne alguien legítimamente electo; y que se debe reconocer como rusos los territorios que hoy están en control de ese ejército. Lo interesante del tema es que, en esos territorios que hoy controla Rusia, es donde se encuentran las mayores reservas de tierras raras, las mismas que Zelensky va ofreciendo por doquier (se lo ofreció a los británicos y también a los yanquis) a cambio de financiamiento para continuar la guerra.

Este pequeño detalle, es otro de los motivos por los que Trump amenaza con anexionar a Canadá, Groenlandia, o que exija echar a compañías chinas del Canal de Panamá. Para ese futuro país industrializado, EEUU necesitará controlar todos los bienes estratégicos necesarios, sobre todo, para la producción de tecnología. Bienes que mayoritariamente controlan Rusia y China, y que produce/industrializa, sobre todo, el gigante asiático y sus países aliados del BRICS.

Cuando meses atrás decíamos que lo que se venía era el imperio del caos, o que EEUU le había declarado la guerra a perpetuidad a los pueblos del mundo era por esto. Para seguir siendo imperio deben expandirse, conquistar, e imponer la ley del más fuerte ¿Y las instituciones? Como dijera Chávez “No sirven”. ¿Podrá Trump revertir la decadencia norteamericana o será demasiado tarde? ¿Ustedes qué opinan?


Más bibliografía
https://misionverdad.com/globalistan/europa-cae-en-un-abismo-geopolitico-por-decision-propia
https://elordenmundial.com/teoria-heartland-conquista-del-mundo/
https://www.diario-red.com/articulo/internacional/doble-cara-motosierra-trumpista-recortes-publicos-contratos-privados-empresas-musk/20250402120000045027.html
https://www.alfredojalife.com/2025/03/30/agonia-del-t-mec-el-globalista-verde-mark-carney-colisiona-con-el-petrolero-trump/
https://misionverdad.com/venezuela/trump-define-por-ahora-su-politica-para-venezuela-en-el-gran-juego-de-eeuu
https://misionverdad.com/venezuela/las-sanciones-de-eeuu-no-paralizan-el-flujo-energetico-de-los-paises-objetivo
https://www.descifrandolaguerra.es/reformistas-iranies-poder/
https://www.descifrandolaguerra.es/aranceles-trump-guerra-comercial/
https://tektonikos.website/cooperacion-sur-sur-para-construir-una-comunidad-suratlantica/

Nicolás Sampedro

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Una imagen vale más que mil palabras

Una imagen vale más que mil palabras

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Semanas complejas para los amos de la guerra. Magnicidio fallido, candidato senil ¿Derrota asegurada? Nada está dicho en el país de las maravillas de Donald.

Está más que claro que la figura de Donald Trump es polémica; muy polémica. No sólo por sus exabruptos y bravuconadas, sino por su discurso intolerante, arrogante, misógino y despectivo para con “los otros”. Ahora ¿Biden, Harris, Obama, Clinton o cualquier otro candidateable norteamericano es muy distinto? Quizás en sus formas lo parezcan, pero en el fondo son iguales o peores que el magnate de peluquín.

Varios analistas coinciden en que las próximas elecciones presidenciales norteamericanas del 5 de noviembre serán determinantes no sólo para el país del norte, sino para toda la humanidad. Posiblemente algunos de ustedes asentirán con sus cabezas a esta afirmación, otros lo nieguen, pero quizás alguno se quedará, agudizará su escucha y prestará mayor atención a lo que diremos a continuación.

Lo sucedido el sábado pasado en el mitin político que encabezaba Trump en Butler, Pensilvania, no es la primera vez que ocurre en los EEUU. El imperio del norte tiene varios antecedentes de intentos de magnicidios en su historia, sólo por citar uno, podría mencionarse el ocurrido el 30 de marzo de 1981 contra Ronald Reagan. Ni que hablar de los magnicidios efectivamente consumados desde el de Abraham Lincoln en 1865, el de James A. Garfield en 1881, el de William McKinley en 1901, o el de John F. Kennedy en 1963. Quizás la suerte que debía correr Trump era la misma que la del último presidente asesinado en EEUU, a manos de un francotirador.

Si queremos ir aún más allá, quizás la investigación sobre este intento de magnicidio nunca llegue a la verdad, o tarde décadas, al igual que sucedió con el asesinato de Kennedy. Y las razones posiblemente sean las mismas, que estén involucrados el Servicio Secreto, la CIA, el FBI o la Agencia de Seguridad Nacional de los EEUU. Se tienen que investigar a sí mismos, lo cual lleva a concluir que posiblemente nunca sepamos la verdad sobre lo ocurrido.

Y para los desprevenidos que salten enseguida con que las teorías conspirativas y la mar en coche: nos basamos en la historia de ese país, no en elucubraciones ficticias sacadas del guion de serie de alguna plataforma “on demand”; aunque a veces se complementen entre ficción y realidad.

Recientemente, el director del Conflicts Forum y ex diplomático británico, Alastair Crooke, remarcó que “en noviembre pasado, en el Washington Post, Robert Kagan describió a Trump como un meteoro mortal que se dirigía a la tierra, que necesitaba detenerse por los medios concebibles”.

Ahora ¿por qué este tipo de escenarios de complicidades y demás cobra tanta fuerza entre los analistas geopolíticos o los ex analistas o miembros de las agencias de seguridad o inteligencia del propio EEUU? Claramente porque conocen cómo operan, tanto ellas como las elites que las financian/comandan.

Trump representa un obstáculo para el establishment globalista, para lo que se conoce como el “Deep State” (Estado profundo) que no son más que las cúpulas de las agencias de inteligencia, los líderes del Congreso, los grandes donantes (visibles como BlackRock o invisibles como los accionistas de Vanguard), Wall Street, el complejo industrial militar, empresarios ligados al mundo de la inteligencia de seguridad, entre otros que se podrían mencionar.

¿Y por qué es un obstáculo? Porque esas elites simplemente no son racionales y están dispuestas a cualquier cosa, y entre garantizar la democracia o su hegemonía global, priorizarán esta última. Y ¿por qué Trump significaría una amenaza para ellos? Porque Trump es un soberanista. Sus slogans de campaña lo advierten claramente: “America first” (América primero) o “Make America Great Again” (Hagamos grande a América nuevamente).

Trump retoma el conservadurismo y las viejas tradiciones de los Republicanos quienes priorizaban el aislacionismo norteamericano y hacer a ese país una gran potencia, y a diferencia de los globalistas (sean éstos del partido Republicano o Demócrata) no parece interesarle un mundo unipolar como el que vivimos. De hecho, pese a sus diferencias, eso también explica por qué Trump siempre manifestó tener buenas relaciones con Putin, Xi Jimping, Kim Jong Um, u otros.

De hecho, ello también explica por qué desde hace meses viene insistiendo con que de llegar a la presidencia 2.0, terminará con la guerra en Ucrania con un llamado telefónico. Ya dijo en repetidas ocasiones que dejaría de financiar al humorista y usurpador del poder ucraniano, Volodymyr Zelensky.

Ahora ¿esto quiere decir que Trump es una carmelita descalza? No, para nada. El magnate de peluquín seguramente querrá sacar ventaja de todo lo que esté entre sus posibilidades con el peligro que eso significa, sobre todo para Nuestra América, por ser la reserva estratégica para un imperio en decadencia que está siendo expulsado de muchas regiones del globo.

Un Trump 2.0 posiblemente signifique que el enemigo número 1 a vencer deje de ser Rusia y pase a ser China. Puede que se re-edite la famosa “guerra comercial”, y puede que recrudezca la posición anti-Irán y la ayuda militar al ente Sionista; pero también puede que se vuelva a sentar a discutir con Kim Jong Um como lo manifestó explícitamente en su discurso en la Convención Republicana; o puede que se siente a discutir con Putin y evite un conflicto mundial nuclear.

Llegado el caso en el que todo esto sea un invento de la imaginación conspiranoica de muchos analistas a nivel mundial, lo sucedido en Butler el pasado 13 de julio, no deja de ser una fotografía más de la decadencia imperial norteamericana: una supuesta superpotencia militar, de inteligencia, de seguridad, que como en otros momentos de la historia, no puede proteger adecuadamente a un candidato presidencial, que zafó de milagro simplemente porque se alinearon los astros y giró su cabeza en el momento justo y el ángulo justo para que la bala que le dispararon no le vuele el cerebro como a Kennedy.

Pero ¡Ojo! Trump no es el único objetivo. Como dice Alfredo Jalife en uno de sus últimos artículos: “Pareciera que el mundo enfrenta OTAN-cidios contra quienes se oponen a la escalada de la guerra, que puede ser nuclear, en Ucrania”. Recientemente se reveló que quisieron asesinar al mandatario húngaro Viktor Orbán, quien estuvo de gira llevando su propuesta de paz por Ucrania, Rusia, China y EEUU donde se juntó con el mismísimo magnate de peluquín. Hecho que tiene como antecedente más cercano el de su par eslovaco Robert Fico, también opositor a la guerra de la OTANistán contra Rusia.

Está más que claro que Trump, de ahora en adelante, vivirá cada día de su vida de prestado. Ahora, en política, sobre todo en la política de los EEUU, desde hoy hasta el 5 de noviembre falta una eternidad. Sería imprudente e irresponsable creer que el intento de la semana pasada de quitarlo del medio no se pueda repetir hasta consumarse en el futuro próximo, sea de la forma que fuere.

Nicolás Sampedro

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¿Argentina al BRICS+?

¿Argentina al BRICS+?

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Algunas reflexiones sobre las condiciones actuales del mundo y las posibilidades de Argentina y la región. Desafíos a mediano y largo plazo pero que están condicionados íntimamente por lo que suceda en el futuro inmediato.

Tal como lo venimos analizando en artículos anteriores, la situación actual del mundo es cada vez más compleja. No sólo por la tozudez de las potencias occidentales (fundamentalmente EEUU), embarcadas en una guerra de desgaste contra Rusia (pero que en el fondo es contra China). El objetivo gringo es evitar, por todos los medios posibles, perder su lugar de hegemonía ante el gigante asiático.

Pese a las advertencias de Moscú y a los buenos oficios para avanzar en una solución política y dialogada al conflicto de China y la Unión Africana, las potencias occidentales insisten con el envío de armamento a los nacionalistas integristas ucranianos (neo nazis banderistas). Entre los últimos acontecimientos, está el hecho que EEUU dio luz verde para que países que tienen aviones caza F16 (de producción norteamericana), puedan enviar este sistema de armas a Kiev; el otro hecho, el llamado que hizo el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, instando a los miembros de la Alianza Atlántica a producir más cantidad de municiones porque “se les están acabando”.

Li Hui, un experimentado diplomático elegido como el delegado chino, expuso hace algunas semanas los 12 puntos publicados por Pekín para avanzar en una solución política y dialogada a la guerra en Ucrania. No sólo Zelenski dijo que no a las propuestas, las potencias occidentales negaron -cual sordo que no quiere oír-, una realidad inobjetable: pese al relato construido por EEUU y reproducido por Europa, ganar esta guerra no es un objetivo que esté sobre la mesa.

Desde un primer momento las pretensiones de EEUU eran impedir una alianza entre rusos y europeos, con cada vez mejor diálogo, sobre todo luego del paso del magnate de peluquín por el Despacho Oval. No casualmente Francia aún sigue teniendo algún que otro viso de autonomía respecto a las directrices del decadente imperio norteamericano.

La jugada le salió tan bien a los gringos que Alemania -por segundo trimestre consecutivo- tuvo crecimiento negativo, lo que técnicamente se llama “recesión”. Esta es consecuencia -principalmente- de comenzar a pagar casi el doble por la energía que consume: obedeció a Washington, miró para otro lado ante la voladura de los Nord Stream, y comenzó a comprarle gas licuado a EEUU al doble del valor que pagaba por el suministro ruso. Como consecuencia de esto y según una encuesta realizada por la Fundación para la Empresa Familia, más del 10% de las pequeñas y medianas compañías industriales alemanas planean llevar su producción fuera del país por el “elevado costo de la energía”. Algo similar a lo anunciado por el gigante químico germano BASF, que estaría pensando en llevar parte de su producción a China.

El grado de sumisión europeo a los EEUU es tal que las consecuencias sociales comienzan a agudizarse, lo cual está demostrando que la decisión de los gobiernos europeos de seguir enfrascados apostando por la guerra fue y es una mala idea. Grandes movilizaciones en Inglaterra, en Francia y en otros países del continente producto de un deterioro cada vez más notorio en sus economías. Incluso el reconocido periodista norteamericano, Seymour Hersh, hizo público que Polonia, secundado por Hungría, Lituania, Estonia, República Checa y Letonia, solicitaron a Zelenski que acepte un alto al fuego e inicie negociaciones de paz.

El pedido polaco y de estos países europeos, no responde únicamente a la inmensa oleada inmigratoria que -nuevamente- se avalancha sobre ellos, sino porque saben de lo que es capaz Rusia en materia militar. Siguieron de cerca el desarrollo de los acontecimientos en Siria. Al respecto, el director y fundador del portal Red Voltaire, Thierry Meyssan, señaló que “el mundo aún no conoce cuáles son los avances tecnológico-militares”. Hasta ahora Putin sólo mostró una de sus cartas: los misiles hipersónicos Kinzhal.

Al desastre europeo hay que sumarle la cada vez más marcada desconfianza sobre la moneda norteamericana. El uso del dólar como arma sancionatoria a los rusos, iraníes, chinos, venezolanos, entre otros países, produjo un efecto búmeran y muchos gobiernos están buscando diversificar sus monedas de intercambio (desdolarizarse) para no quedar atados a posibles sanciones. A ello hay que sumarle el grave problema bancario que tienen los gringos: según un informe de la Corporación Federal de Seguros de Depósito, en el primer trimestre del año los bancos estadounidenses perdieron 472 mil millones de dólares en depósitos. La mayor pérdida desde 1984, momento en que se comenzó a llevar este tipo de registros. Esto sin mencionar que ya quebraron tres bancos y que otros 43 (que tienen activos por más de 58 mil millones de dólares) están en graves problemas.

En este escenario caótico, producto de la disputa entre jugadores globales, nuestra región tiene la oportunidad de reactivar y mejorar la arquitectura institucional y la vinculación política de Nuestra América. El retorno de Lula y la marcada agenda que ha venido manejando, da cuenta de que el rol de conducción lo tiene Brasil. Esto quedó más que claro luego de que -recientemente- 11 de los 12 presidentes del continente se hicieran presentes en la reunión organizada por el presidente obrero que buscaba comenzar a reactivar la UNASUR.

La unidad continental sería un gran paso, no sólo para fortalecernos en las discusiones con las potencias globales y otros bloques regionales, sino para -además- ayudar a mejorar y distribuir las riquezas producidas en nuestros países. Una política que indefectiblemente debe ser duradera y de largo plazo porque no se resolverá de un momento a otro. En este escenario es donde se vuelven una pieza clave las elecciones presidenciales en cada uno de nuestros países. Está claro que no es lo mismo un exponente de la derecha pro occidental o pro norteamericano, que un tibio socialdemócrata pseudo filo europeo, que una compañera o compañero que entienda la complejidad del mundo antes descrita y no se acople automáticamente ni a lo que dicte EEUU, ni a lo que dice Europa, ni a lo que dice China, ni lo que dice nadie sino que piense en como resolver los problemas de les argentines, sobre todo el gran yunque que nos dejó Macri: la deuda con el FMI y los privados.

Ahora, en principio, las preguntas que surgen son: ¿Es posible pensar a la Argentina en los BRICS+ o como le terminen poniendo a la ampliación del bloque? La respuesta es que sí, de hecho la gira de Sergio Tomás por China, además de buscar financiamiento fue para buscar apoyos en esa dirección. ¿Es posible sostener ese rumbo y fortalecer las alianza con ese bloque de países de cualquier forma? La respuesta es no. Y si bien depende de muchos factores, sobre todo depende de que en octubre gane alguien con agallas que se plante al poder real y ayude real y efectivamente a resolver las dificultades que atraviesa nuestro pueblo enfrentándose a todo aquel que pretenda quitarnos derechos y arruinar nuestros sueños de vivir en una patria libre, justa y soberana.

Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Guerra a la guerra

Guerra a la guerra

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

¿Recomendar libros sobre Malvinas es recomendar libros sobre la guerra de Malvinas? ¿Nuestra literatura posible sobre las islas empieza y termina ahí? Si no (pues, de hecho, no), entonces cabe preguntarse qué es lo que no vemos, cuáles son los relatos que vinieron antes o construyeron su historia desde líneas tangenciales, en las preguntas, las referencias y las ausencias. Aquellas historias que vieron la imposibilidad de una épica en el relato de la guerra y decidieron evitarla.

Empecemos por el principio:

Malvinas, mi casa, escrita por Marcelo Luis Vernet y editado increíblemente por EME, es la piedra fundacional sobre la cual voy a construir esta columna. Este libro monumento es una labor de amor iniciada por Marcelo hace más de un cuarto de siglo y continuada con dedicación y cariño por sus hijos, luego de su partida. Es, en principio, el diario escrito por María Sáez de Vernet, la esposa del único gobernador que tuvieron las islas antes de ser invadidas. Los meses en la isla, la maternidad, la naturaleza en todas direcciones, el cruce de idiomas de una colonia cosmopolita y la inmensidad del mar aparecen relatados con detalle exquisito. Marcelo, descendiente directo de María y el gobernador, recupera sus palabras y las encuadra. Investiga, construye una historia grande, una etimología y una geografía para un lugar que para siempre estará ligado a su apellido. Deja a la guerra por fuera de su relato.

Trasfondo, de Patricia Ratto, toma la posta. Esta novela, editada por Adriana Hidalgo, probablemente sea lo mejor que ha escrito su autora. Fantasmal y sórdido al mismo tiempo, es el relato alienado y alucinante de un soldado atrapado en un submarino rumbo a las islas. Pero las islas nunca llegan y el submarino es una lata ciega hundida en un océano helado, sin formas de guiarse ni defenderse, tan acechado por la locura como por las cargas de profundidad que nunca se ven pero siempre se temen. Con dosis parejas de Kafka, Buzzati y Coleridge, Patricia hace una novela asfixiante pero imperdible, en la que la guerra está, pero no.

Por último Batán, de Debora Mundani. Amo esta novela. Es la historia de una familia que revienta el mismo día que tres torpedos MK-8 hunden el ARA General Belgrano, fuera del área de exclusión de las islas. El padre, docente, no puede tolerar la certeza de la muerte de sus ex alumnos devenidos conscriptos y, con la radio de fondo aún narrando el horror, se hunde en paralelo en una profunda depresión. La rutina familiar, que hasta ese momento había sobrevivido a la oscuridad de la dictadura, desaparece, y cada miembro queda solo frente al vacío. El golpe y los años siguientes, las consecuencias sobre cada uno, serán narrados por la hija que, enfrentada a la destrucción, ve qué se puede hacer con los cachos.

Tres libros, entonces. Un antes increíble, un durante enajenado y un después hecho trizas. Como la vida misma.

Juan Fernández Marauda

Nació en Lanús, en 1988, pero creció en el Valle Inferior del Río Chubut. Trabaja en el cruce entre salud mental y escritura en un hospital de día. Es escritor, editor, librero y coordina el taller de escritura PULP! en la ciudad de La Plata. El puente de las brujas, su primera novela, fue publicada por EME en 2020 y Esplín Tropical (México) en 2022.

Estados Unidos le sigue declarando la guerra a Corea socialista

Estados Unidos le sigue declarando la guerra a Corea socialista

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

En este año 2023 que arranca, Washington sigue amenazando a la nación socialista coreana, que ni dudará en defenderse con sus armas atómicas.

Las autoridades de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) han sostenido que Washington y Seúl se preparan en los “ejercicios de disuasión prolongados” para una supuesta guerra nuclear contra lo que en la prensa occidental se conoce como “Corea del Norte”. Estados Unidos está recolonizando Corea del Sur no sólo con presencia militar (se calcula que hay unos 40.000 soldados del imperio en la frontera con la RPDC), sino que invierte millones y millones en asesorar al ejército surcoreano y al actual gobierno conservador, antifeminista y autoritario de YoonSuk-yeol (presidente de la colonia surcoreana desde mayo de 2022).

Un exfiscal anticorrupción del Partido del Poder Popular y político conservador de 61 años, exhortó a Pyongyang a que renuncie a su arsenal nuclear. Otro elemento que parte de su giro en la política exterior es su preferencia a trabajar con la “comunidad internacional”, lo que cobra valores concretos en el marco de la actual guerra en Ucrania y la disputa estratégica entre Estados Unidos y China.

Yoon tomó las demandas del reaccionario movimiento antifeminista y contra la diversidad sexual que se impuso en la campaña electoral, entre ellas la supresión del Ministerio de Igualdad de Género. Este nuevo “pelele” del imperio llegó a culpar a las mujeres por la caída en la tasa de natalidad.

Por su parte, las autoridades revolucionarias de Pyongyang anunciaron haber lanzado cuatro misiles de crucero estratégicos en el mar del Este, recalcando así su gran “fuerza de combate” ante posibles amenazas de Estados Unidos y Corea del Sur. En lo que va de febrero de este año 2023, la RPDC también lanzó tres misiles balísticos no especificados hacia el mar del Japón, en respuesta a los ejercicios militares conjuntos de Estados Unidos y Corea del Sur que involucraron bombarderos estratégicos B-1B.

Recordar que en 1953 se firmó un armisticio entre Estados Unidos y la RPDC, que no puso fin a la guerra en la península coreana. Técnicamente la patria socialista coreana y el imperio están en plena guerra. Washington sigue utilizando su base militar poderosa en Corea del Sur, y junto a Japón y las Filipinas está rearmando la zona del “Extremo Oriente” para intentar socavar tanto a la RPDC como a la República Popular China con el contencioso de la isla de Taiwán, provincia considerada rebelde para Pekín desde 1949.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

El tío “rico” y el cuento del revés

El tío “rico” y el cuento del revés

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Juegan a “primero yo” / Y después a “también yo” / Y a “las migas para mí” y cierran el juego / Porque ya saben que / El tonto nunca puede oler al diablo, vida mía / Ni si caga en su nariz

Fragmento “El tesoro de los inocentes” – Los fundamentalistas del aire acondicionado

Desde que comenzó la llamada Operación Militar Especial, a finales de febrero de este año, lo que se ha escuchado, leído o visto respecto del conflicto en Ucrania entre la Federación Rusa y los países miembros de la OTAN, ha sido sólo en detrimento del primero y a favor del bloque occidental.

Pese a que se redujo la cantidad de información y la cantidad de horas, minutos y caracteres en la prensa hegemónica, nunca se dejó de contar una sola cara de la moneda. El objetivo: seguir profundizando la deslegitimación de Vladimir Putin en busca del tan mentado “cambio de régimen”, al que nos tiene acostumbrado el imperialismo y sus voceros.

Recientemente el gobierno de los EEUU presentó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, según la cual la Casa Blanca busca proteger la seguridad del pueblo norteamericano, ampliar las oportunidades económicas y realizar y defender los valores democráticos (lo que vienen imponiendo desde hace décadas).

De la lectura del documento queda claro que el imperio norteamericano pretende no perder su hegemonía global. Intenta e intentará por todos los medios resquebrajar los vínculos entre sus competidores directos (Rusia y China), debilitar a Europa e impedir que se vincule con estas potencias asiáticas, recuperar terreno en África y retomar el control de la hegemonía en territorio nuestroamericano.

Cada vez queda más claro que lo de Ucrania no es más que una parte, un engranaje más para continuar siendo el matón del barrio. Por un lado, la guerra está debilitando a Europa, involucrada a financiar al régimen nazi de Kiev con millones de euros y envío armamento. En simultáneo incrementó los niveles de producción de armamento en fábricas norteamericanas que gustosamente las venden a países de la UE, mientras EEUU envía armas viejas de regalo a Ucrania.

¿Alemania caerá?

Según la célebre fórmula de Lord Ismay, quien fuera el primer secretario ‎general de la OTAN, la ‘gran estrategia’ de los anglosajones consiste en ‘Mantener a ‎los americanos dentro, a los rusos fuera y a los alemanes bajo tutela’‎.

Seguramente para muches de quienes no siguen el día a día de la política internacional, estas semanas transcurrieron sin penas ni glorias, pero se dieron hechos de gran envergadura que sin dudas están cambiando el rumbo de la política internacional, sobre todo lo relacionado a las directrices de EEUU para las fuerzas occidentales.

Semanas recientes en diversos medios se daba a conocer la noticia de que se habían saboteado los gasoductos Nord Stream, por donde se transporta el gas ruso hacia Europa, principalmente a Alemania. Horas después de conocerse esos hechos el presidente de ‎Polonia, el primer ministro de Dinamarca y el ministro de Energía de Noruega inauguraban con ‎bombo y platillo el gasoducto “Baltic Pipe”.

El primer ministro polaco, Mateusz ‎Morawiecki, proclamó triunfalmente su odio en plena ceremonia al sentenciar: «Llega a su fin ‎la era de la dominación rusa en el sector del gas; una era que estuvo marcada por el chantaje, las ‎amenazas y la extorsión.»‎

Ustedes se preguntarán qué significan estos hechos: Lisa y llanamente que EEUU encontró en Polonia al nuevo referente continental desplazando a la Alemania potencia ¿Por qué? Simplemente porque los germanos y su industria dependen del gas ruso y con estos sabotajes y las sanciones que la Unión Europea impuso a Rusia, lo cual imposibilita el mantenimiento del gasoducto “Brotherhood” que atraviesa Ucrania, es muy factible que la economía de potencia europea se desmorone abruptamente y pase a ser Polonia su reemplazo.

Olaf Shols se tiró un tiro en los pies al seguir los dictados de Washington y creer que podría reemplazar así nomás su dependencia energética de Rusia. Para colmo de males, no tuvo mejor idea que decir públicamente que al ser Alemania el centro del continente y ser la potencia económica, ese país debía convertirse en el eje de la defensa convencional del continente. Es importante recordar que según la lógica imperial (impresa en el 92 por Paul Wolfowitz en su manifiesto “Defense Policy Guidance”) Estados Unidos vería toda voluntad de emancipación de sus aliados europeos como un cassus ‎belli. Saquen ustedes sus conclusiones.

Así las cosas, con estos sabotajes, EEUU le declaró la guerra no sólo a Rusia, sino a Alemania, Francia y Países Bajos, los 4 países propietarios/accionistas del Nord Strem II. La pregunta que surge es qué harán ahora estos países cuando los vientos favorecen a Polonia y los 11 países socios en la llamada Iniciativa de los Tres Mares o Intermarium.

En esta misma línea se pueden incluir el asesinato de la hija del filósofo ruso Alexander Diguin y el reciente atentado contra el puente que une Rusia a Crimea. Éste último fue una línea roja cruzada por occidente que catapultó la ofensiva rusa[1]. Alemania pierde y se dirige al abismo, la Polonia odiadora serial y antirrusa revive de las cenizas.

Un Armagedón de mentiras

Por otro lado, la propaganda mediática y de redes da pie para que el imperio intente seguir deslegitimando al presidente ruso y su accionar y con ello presionar (por no decir extorsionar) al resto del mundo para que disminuya sus vínculos con el “tirano de Putin”. Incluso alertando al planeta entero con la posibilidad de un “Armagedón nuclear”. Parece que “se olvidó” que su país fue el único en utilizar bombas nucleares en la historia de la humanidad.

Pero pese a la guerra de propaganda instalada y profundizada contra Putin, las cosas no están saliendo del todo bien: la economía rusa se recuperó luego del primer cimbronazo, el conflicto no va nada bien para los ucranianos, el atentado contra el puente de Crimea no logró inhabilitarlo por más de algunas horas, el apoyo a Putin en Rusia sigue creciendo, los vínculos con China aumentan, Rusia sigue incrementando sus vínculos con Asia, África y Nuestra América, el comercio de Europa con Rusia se incrementa y la lista sigue. Mientras tanto la economía gringa está al borde del abismo.

Los grandes perjudicados siguen siendo los europeos: Forzados o no, van camino a un invierno que será muy difícil, y siguen invirtiendo en una guerra prácticamente perdida desde el inicio. Vaya une a saber por qué siguen disparándose en los pies.

En tanto en occidente el claro ganador (por el momento parcial) es EEUU: Europa se debilita; queda nuevamente como el mandamás de la OTAN; le vende sus espejitos de colores con el gas de esquisto; aleja a algunos gobiernos nuestroamericanos presionados no sólo diplomáticamente; alimenta su industria militar y renueva armamento en esta carrera desatada contra Rusia y China; y -lógicamente- endeuda a Ucrania con la esperanza de que una vez terminada la guerra se puedan hacer cuantiosos negocios en su reconstrucción (cosa que también hicieron en Irak).

El problema de estas macabras circunstancias es que miles de personas (no sólo en esa región del mundo) están padeciendo las consecuencias de una guerra que nadie quiso y de la que prácticamente todes salen perdiendo. La voracidad imperial está llevando al mundo a un cada vez más delicado escenario del cual será difícil retornar.

El tío “rico”, nos está contando el cuento del revés… Lamentablemente muches se lo están creyendo.


[1] https://misionverdad.com/globalistan/perspectivas-de-un-punto-de-inflexion-en-el-conflicto-otan-vs-rusia

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

“Somos el 50 por ciento de la población, también somos el 50 por ciento de las guerras”

“Somos el 50 por ciento de la población, también somos el 50 por ciento de las guerras”

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

¿Dónde están las mujeres antes, durante y después de las guerras? La pregunta dispara el análisis de la politóloga española Irene Zugasti, especializada en género y conflictos bélicos, en diálogo con Trinchera.

Las guerras fueron históricamente leídas desde la lupa masculina: ellos, los que empuñan las armas, los heridos, los caídos, los que batallan, los que ponen el cuerpo. ¿Dónde están las mujeres en los conflictos armados? ¿Solo sufren, curan y esperan en silencio? Irene Zugasti Hervás es politóloga y periodista española, se especializa en género y conflictos bélicos, en particular en la región de Ucrania. En diálogo con Trinchera, asegura la importancia de “despatriarcalizar” las guerras desde “una mirada anticolonial, antirracista y antiimperialista”.

Mujeres víctimas y mujeres verdugas. Las que se militarizan, para ejércitos imperialistas o de liberación nacional. La construcción de las mujeres como “amenaza de subversión” por parte de la OTAN y el rol del feminismo ante estos conflictos. “No se me ocurre una guerra híbrida más antigua, más vigente y que más víctimas se ha cobrado como la guerra contra las mujeres”, afirma Zugasti al otro lado de la videoconferencia desde Madrid.

—¿Qué implica hacer una lectura con perspectiva de género, o incluso feminista, de los conflictos bélicos?

—Para empezar, creo que aplicar esa mirada de género es muy sencillo. Cynthia Enloe, una teórica de los feminismos decoloniales lo explicaba muy bien en los ‘90. Decía que es tan fácil como preguntarse: ¿dónde están las mujeres? Porque con este debate me han dicho muchas veces “las feministas ya están hablando de mujeres en algo tan masculinizado como es una guerra, donde la mayoría de las bajas, al menos en el frente de batalla, son masculinas”. Pero yo replico: somos el 50% de la población, también somos el 50% de las guerras.

Si queremos dar un paso más en la perspectiva feminista implica feministizar o despatriarcalizar los conflictos, es decir, usar las herramientas del feminismo crítico, anticolonial, de base, para intentar que conflictos como el de Ucrania o muchos otros que hay en el mundo no generen las consecuencias que tienen en la vida de las personas antes, durante y después de su desarrollo.

—¿Cuál es tu análisis respecto a los distintos roles que ocupan las mujeres en los conflictos bélicos?

Carol Cohn, otra investigadora, habla de dos formas en las que son vistas las mujeres: víctimas o verdugas, dependiendo mucho del contexto. Por un lado, la victimización de mujeres en las guerras es muy tramposa. Las mujeres sufrimos violencias específicas de género en las guerras, como son la trata con fines de explotación sexual, el tráfico de mujeres y niñas, la violencia sexual como arma de guerra, la violencia económica, la multiplicación de la violencia de género en el seno de los hogares, entre otras. Sin embargo, muchas veces esa victimización se hace sin nosotras: somos víctimas en tanto servimos para atacar al enemigo: “es que este ejército viola mujeres…, es que este país trafica mujeres…”. Pero no se les pregunta a ellas cuáles son esas violencias, quiénes están en el terreno trabajando. De poco sirve reivindicar que esas violencias existen, si no tenemos capacidad para que las mujeres tomen agencia y puedan combatirlas.

Sobre el rol de verdugas, hay que entender que si bien las relaciones internacionales, la guerra y la diplomacia son terrenos muy masculinizados, no quiere decir que no haya mujeres con posiciones importantes a la hora de definir los conflictos en los que mueren millones de personas. Un conflicto como el de Ucrania no se entendería sin personajes como Madeleine Albright -ex secretaria de Estado de Estados Unidos-, Victoria Nuland -ex vocera del Departamento de Estado y actual subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos de EEUU- o Hillary Clinton. Además, las cinco CEOs de las principales empresas armamentísticas de Estados Unidos son mujeres.

Pero hay otros roles por fuera de estos dos: las activistas pacifistas, las que se movilizan contra el conflicto armado, o incluso a favor del mismo, las figuras políticas; todas ellas también están allí.

Hace poco más de un mes, Boris Johnson aseguró que si Putin fuera mujer, la guerra no habría sucedido, y que esto era ejemplo de su “masculinidad tóxica”. Putin le recordó la guerra por las Islas Malvinas, impulsada por Margaret Thatcher a la cabeza de Gran Bretaña. ¿Qué supone leer como triunfo la ocupación de esos roles de poder, así como la feminización de los ejércitos, en el marco de guerras imperialistas?

—Madrid tuvo el dudoso honor de acoger la cumbre de la OTAN. Estaban todos los caballeros reunidos y a las primeras damas se las llevó a comprar, a cenar, a ver un pueblito, un museo, lo que mostró la limitación que tiene la OTAN para legitimarse incluso desde este punto de vista. También hubo una mesa sobre Mujer y Conflicto, en la que se propuso la idea esencialista de que “la incorporación de mujeres a los ejércitos va a ser una garantía de paz”, que “las mujeres somos pacíficas por naturaleza”. Falsedades que están demostradas porque hay países con un alto nivel de feminización de sus ejércitos, como Hungría, y eso no asegura que tenga más valores democráticos, ni igualdad de oportunidades. Más mujeres no significa ni más feminismo, ni más democracia, ni mucho menos más paz. 

En todo esto hay una buena noticia: pese a que la OTAN lanzó hace relativamente poco una línea de Mujer, Paz y Seguridad para lavar su imagen masculinizada y patriarcal, los últimos informes indican que las mujeres en general, que son en torno al 12 y 15% de los ejércitos de los países miembro de este organismo, no están queriendo enrolarse a ejércitos imperialistas. Esto no significa un enfoque esencialista, no creo que seamos pacíficas por naturaleza. De hecho, hay ejemplos de mujeres que han tomado las armas por causas políticas diferentes y han demostrado que pueden ser estupendas estrategas militares, como las kurdas, las palestinas, las zapatistas, las mujeres en la guerra civil española. 

—¿Qué mirada existe sobre aquellas que se militarizan en ejércitos de liberación nacional o de milicias populares?

—Cuando la propaganda es a favor de la guerra y las mujeres se militarizan para ejércitos imperialistas, entonces aparece la imagen de la mujer como amazona, fetichizada, idealizada; unas soldados bellísimas. En cambio, cuando las mujeres toman las armas por iniciativa propia en ejércitos o levantamientos populares y tienen autonomía decisoria, empieza a incomodar, la propaganda es contraria, y se las brutaliza, masculiniza, afea; se las deshumaniza.

En esta última cumbre, la OTAN contempló a las mujeres como “amenazas híbridas” entre sus líneas estratégicas. Esto es muy peligroso: las mujeres que reclamen por sus derechos de liberación nacional, de género, indígenas, etc., a través de la lucha armada pueden estar dentro de las estrategias de seguridad nacional e internacional. Nos obliga a estar atentas en este contexto en que estamos viendo cómo, por ejemplo, en gran parte de América Latina, el movimiento feminista es un motor de transformación social y política interesante, y cuán fácil puede ser convertir esto en una “amenaza de subversión”. 

Última Cumbre de la OTAN en Madrid, España.

Vuelve a aparecer el doble estándar respecto a las guerras que supuestamente se hicieron en nombre de los derechos humanos, para liberar a las mujeres.

Un ejemplo muy claro de esto es Estados Unidos en Afganistán: después de los atentados del 11 de septiembre, hubo una campaña terrible por los derechos humanos de las mujeres bajo el régimen talibán, pero se les olvidó decir que ellos mismos habían provocado esta situación. Y ahora han abandonado Afganistán, en la peor situación posible y ya no les importan las condiciones en las que viven las mujeres, y han olvidado a aquellas que están en el terreno.

Lo mismo sucede con Ucrania: de repente se rasgan las vestiduras porque hay trata de mujeres, vientres de alquiler, pero esos problemas no crecen en una noche. Si hay trata y tráfico de mujeres, si hay violencia sexual, es porque durante décadas las mujeres han sido vulnerables y carne de cañón en la crisis económica.  

En este mismo sentido aparecen las ayudas humanitarias y las violencias de género en supuestas épocas de paz.

—En los últimos años hemos visto el “Me Too” de la Cooperación Internacional. Sin embargo, se señala la violencia sexual siempre en el enemigo y no se asume que pueden ser los propios los que la ejercen. Por ejemplo, OXFAM o el ejército francés en República Centroafricana tuvieron denuncias de violencia sexual en ayudas humanitarias. Esto hasta hace muy poco estuvo silenciado, y aún así, los testimonios no son cuestionados solo cuando el enemigo es el agresor. Tu testimonio va a valer lo que valga el bando en el que estás situada. 

¿Cuál crees que debe ser el posicionamiento del feminismo ante estos conflictos?

—Una visión feminista para estos conflictos debería tener una mirada anticolonial, antirracista y antiimperialista. Entender que estas guerras son parte de las dinámicas del capitalismo, y que debemos tener un papel muy activo porque, al igual que lo personal es político, lo internacional es político, y lo internacional es personal. En este sentido, el activismo pacifista me parece muy interesante: en él podemos ubicar a las Madres y Abuelas de Plaza Mayo, las Madres rusas contra la guerra, y otras corrientes políticas. Es curioso que suelen ser mujeres quienes lo encabezan.

Además, las feministas hemos demostrado que somos el movimiento político transformador más importante al día de hoy. Nuestros cuerpos sufren estos conflictos en todas las dimensiones, incluso en aquellos en los que creemos justos. No se me ocurre una guerra híbrida más antigua, más vigente y que más víctimas se ha cobrado como la guerra contra las mujeres. Por eso, si conquistamos espacios como los ejércitos o las relaciones internacionales o la diplomacia, que sea para ejercer una mirada feminista y pacifista, y no para seguir engordando la industria militarista o el capitalismo destructivo que está prendiendo en llamas al mundo.

Delfina Venece
Delfina Venece

Nací en el interior de Buenos Aires: los porteños nos confunden con Parque Chacabuco. De crianza gorila, devenida en pseudo-troska por contraste, hoy peronista por convicción. Mi canción favorita a los 10 años era Los Salieris de Charly, de León Gieco.

La ONU y Turquía firman acuerdos de entendimiento con Rusia y Ucrania

La ONU y Turquía firman acuerdos de entendimiento con Rusia y Ucrania

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

A modo de “espejo” y sin verse las caras, delegados de ambos países sellaron memorándums de acuerdo con Turquía y la ONU como mediadores.

En medio del conflicto bélico que enfrenta a Rusia y a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el oso euroasiático y Ucrania firmaron memorándums de entendimiento con Turquía y la ONU a fin de desbloquear la exportación de cereales desde los puertos ubicados en el sur de Ucrania y para eliminar las restricciones a las exportaciones de fertilizantes, derivados y productos agrícolas rusos.

Estos memorándums buscan frenar la tendencia alcista en los precios internacionales por los cuales la ONU ha advertido en reiteradas oportunidades podría generarse una crisis alimentaria a escala planetaria. La firma de estos acuerdos se realizó en Estambul, capital turca, dado que el país que presiden Recep Tayyip Erdoğan, fue mediador entre las partes. La rúbrica se realizó por separado a modo de “espejo”, donde cada nación firmó un mismo acuerdo con Tirquía.

El presidente Erdoğan y del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, fueron quienes encabezaron la ceremonia que tuvo como representante ruso al ministro de Defensa, Serguéi Shoigú; y como representante ucraniano al ministro de infraestructura, Oleksander Kubrakov.

El documento firmado sostiene que la ONU “acuerda continuar los esfuerzos para facilitar el acceso logístico transparente y sin obstáculos de alimentos y fertilizantes originarios de la Federación Rusa a los mercados mundiales, incluidos los impedimentos que puedan surgir en los sectores de finanzas y seguros“, además de buscar levantar las restricciones para las exportaciones de artículos agrícolas y fertilizantes rusos a los mercados internacionales.

El segundo documento determina el algoritmo de exportaciones de productos granos, alimentos y fertilizantes ucranianos desde los puertos del mar Negro controlados por Ucrania: Odesa, Chernomorsk y Yuzhni. “La tarea de la ONU en el marco de estos dos acuerdos es suministrar más granos y productos correspondientes al mercado —comercial y de ayuda humanitaria— (…) a un precio reducido. Estamos luchando por un ritmo muy rápido de la implementación” de los acuerdos, añadió Guterres.

En este sentido, está prevista la creación del centro de coordinación en Estambul para garantizar la seguridad de los graneleros que transportan cereales desde los puertos ucranianos. Según explicó Guterres, este centro tendrá por función que los integrantes creen grupos cuadrilaterales, para la inspección de toda embarcación que llegue a uno de los puertos ucranianos para asegurarse que esta no transporte armas ni municiones para Ucrania. Posteriormente Ucrania, Turquía y la ONU supervisarán las cargas de cereales a exportar.

Cabe destacar que el presidente ruso, Vladímir Putin, declaró en reiteradas oportunidades que su país no impide las exportaciones de grano desde Ucrania y que fue Kiev quien no sólo provocó un incendio en el puerto de Mariúpol, sino que las tropas ucranianas minaron las aguas del mar Negro, lo que impide el envío a los mercados mundiales en barcos.

Hoy, hay un faro en el mar Negro, un faro de esperanza, un faro de posibilidades, un faro de alivio para un mundo que lo necesita más que nunca“, sostuvo Guterres después de la firmauna vez rubricado los acuerdos. La firma se da en vísperas de cumplirse cinco meses de guerra en Ucrania y estará en vigor durante tres años, según una fuente del organismo familiarizada con el texto del acuerdo.

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