Esperanzas en Guatemala y en Ecuador

Esperanzas en Guatemala y en Ecuador

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

Este domingo 20 de agosto hubo elecciones presidenciales en Guatemala y Ecuador. En el país centroamericano el presidente Alejandro Giammattei, felicitó al candidato del partido progresista Movimiento Semilla, Bernardo Arévalo, por los resultados de la segunda vuelta de los sufragios que la dan ganador. En el país sudamericano la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Diana Atamaint, confirmó que el próximo 15 de octubre los ecuatorianos volverán a las urnas para elegir el presidente en un balotaje entre Luisa González y Daniel Noboa.

En Guatemala, el ex-diplomático Arévalo obtuvo el 58,62 por ciento de papeletas favorables con el 97,85 por ciento de las actas procesadas (24.217 de 24.749), de acuerdo con los datos del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP). Su rival en la contienda política, Sandra Torres, de la Unidad Nacional de la Esperanza, alcanza un 36,63 por ciento, al sumar el 95,25 por ciento de los votos válidos. Las estadísticas del TREP exponen un 44,93 por ciento de participación ciudadana, 3,49 por ciento de papeletas nulas y 1,25 en blanco.

Torres llegó por tercera ocasión consecutiva a esta instancia y tenía como firme propósito convertirse en la primera mujer mandataria de la nación centroamericana. Por su parte, Arévalo, sociólogo de profesión, académico y diputado al Congreso, propuso como eje transversal de su plan de gobierno la lucha contra la corrupción y la impunidad que afecta a Guatemala. El ganador de esta segunda vuelta electoral asumirá el máximo cargo del Estado del país el 14 de enero del próximo año.

Ecuador vivió unas jornadas previas a las elecciones muy trágicas, con magnicidios y campañas del miedo sobre la población. Grupos organizados criminales amenazan la paz social ecuatoriana y la decadencia del gobierno del derechista Guillermo Lasso convirtieron al Ecuador en un país casi invivible. Pero en ese marco se realizaron las elecciones del domingo 20 de agosto. El balotaje marcado para el 15 de octubre en Ecuador entre Luisa González, de Revolución Ciudadana (RC), y Daniel Noboa, de la alianza Acción Democrática Nacional (ADN), parecía imposible hace unas semanas y hoy es una realidad.

Los resultados de las elecciones de este domingo 20 de agosto por González, quien quedó en primer lugar con alrededor del 33 por ciento, confirmaron que RC es el movimiento político más fuerte de Ecuador. Pocos contaban con que Noboa, exlegislador y empresario de 35 años, sería quien ocuparía ese espacio con el 24 por ciento de los votos.

El expresidente Rafael Correa (2007-2017) afirmó que ahora son dos modelos los que se enfrentarán en las urnas: el empresarial, que impulsa Noboa, frente al popular y ciudadano, de González. El representante de ADN es hijo del magnate Álvaro Noboa, quien se postuló sin éxito cinco veces a la Presidencia.

Como en 2021, de un lado el correísmo y del otro la élite económica y empresarial. Hace dos años la batalla la ganó el banquero Lasso frente al ahora compañero de fórmula de González, Andrés Arauz. Ahora RC está fortalecida, resurgió de la persecución (a pesar de que muchos de sus líderes están fuera del país, como el propio Correa) y eso se reflejó en la victoria en las elecciones regionales y municipales de febrero pasado. Cualquiera de los dos que salga electo el 15 de octubre podrá gobernar solamente 18 meses, un tiempo que luce corto para los retos que tiene por delante un Ecuador sumido en la mayor crisis de seguridad de su historia.


Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

El golpe de la CIA contra Guatemala de 1954

El golpe de la CIA contra Guatemala de 1954

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

La invasión de Estados Unidos a Guatemala en 1954, entre el 18 y 27 de junio, se comienza a organizar luego de que el presidente Juan José Arévalo comenzará un proceso de reformas económicas y sociales las cuales profundizaría su sucesor Jacobo Arbenz, un militar nacionalista y que estaba dispuesto a llevar a cabo políticas sociales y populares.

Arbenz era un reformista y estaba de acuerdo con la inversión foránea, siempre y cuando esta se ajustara a la vida económica local. Para ese entonces la compañía bananera estadounidense United Fruit Company era dueña del 70 % de las tierras cultivables, por lo que el gobierno de Arbenz se negó a ampliar las concesiones. Como parte de la reforma agraria el gobierno estaría liquidando los latifundios.

La United Fruit Company era respaldada por fuertes intereses, el abogado de la compañía era el Secretario de Estado John Foster Dulles y su hermano Allen Dulles era el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), por lo que las reformas fueron calificadas por el gobierno estadounidense como una amenaza a sus intereses.

El Che sobre el Golpe de la CIA en Guatemala de 1954, recordado en su magnífica estatua en Cuba.

Desde Washington se agitó la campaña contra Arbenz y en el medio de un duro clima de Guerra Fría pronto se acusó al gobierno de Guatemala de ser un “agente del comunismo soviético”. El macartismo estaba aún en su poderío como clímax ideológico fuera y dentro de Estados Unidos.

Arbenz convocó su gabinete para explicar que el ejército estaba en la rebelión y el 27 de junio de 1954 anunció su renuncia, luego que el 18 junio inició la invasión al país centroamericano encabezada por el coronel ultraderechista Carlos Castillo Armas, en lo que en realidad fue una operación encubierta de la CIA para sacar de poder al presidente.

Desde Honduras, los golpistas financiados por la CIA invadieron Guatemala, agitaron la revuelta contra Arbenz y se hicieron con el poder. Luego vinieron años y años de dictaduras en Guatemala que asesinaron a miles y miles de patriotas que luchaban contra la tiranía. El terror se apoderó de Guatemala, que se convirtió en un enclave yanqui.

Desde la invasión estadounidense en 1954 la clase dominante, el ejército y sucesivos presidentes de facto o electos, han sido fieles cumplidores de una política de sumisión y entreguismo hacia el imperio estadounidense.La presencia permanente o eventual de un ejército extranjero en Guatemala los han convertido en un país ocupado, cuestionando su soberanía y dignidad nacional.

Arbenz visitó Cuba y recibió el apoyo de la Revolución en su largo exilio. De hecho, las campañas de nacionalizaciones de las corporaciones yanquis agrícolas en Cuba fueron denominadas “Guatemala Libre”.

Uno de los testigos de este trágico hecho fue un joven argentino llamado Ernesto Guevara. Entre las consecuencias inesperadas que generó el golpe fue que Ernesto Guevara, quien se encontraba en Guatemala, se radicalizó y concluyó que la única salida para cambiar las sociedades latinoamericanas era la lucha armada. Y tenía razón. Se lo dijo a Fidel en Cuba. La historia fue así.

Arbenz se tuvo que exiliar. Árbenz se vinculó con el Partido Guatemalteco del Trabajo, que profesaba abiertamente el comunismo, pero no recibió nunca el apoyo de la Unión Soviética. El golpe de Estado fue también la puerta para la guerra civil que desoló el país años después: más de 250.000 personas murieron y otras 50.000 desaparecieron para siempre.

Arbenz tuvo que escapar a un tortuoso exilio en Uruguay y México, donde se separó de su esposa e hijos, sufrió una férrea campaña de desprestigio orquestada por la CIA, y su hija Arabella se suicidó en Bogotá, Colombia, en octubre de 1965.  Finalmente, Árbenz murió en su exilio de Ciudad de México en 1971. 

El gobierno de Guatemala indemnizó a la familia de Árbenz en 2011.

1