El Paraná y su importancia geoestratégica

El Paraná y su importancia geoestratégica

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El fin de la concesión en el área puso en agenda temáticas como la soberanía de los bienes comunes, el control del comercio exterior y qué papel va a ocupar el Estado a partir de ahora: el de asumir un rol protagónico o seguir siendo un simple veedor como ocurre desde hace años.

En 2020 venció la concesión otorgada en 1995 por el gobierno menemista en el marco de las privatizaciones y el desguace del Estado a las empresas Jan de Nul (Bélgica) y Emepa (Argentina) que crearon el consorcio Hidrovía S.A, para el dragado y el balizamiento de casi 800 km de la vía navegable. En ese entonces se decidió prorrogar por un año los permisos, hasta que en 2021 quedó en manos del Estado bajo el Ente Nacional de Control y Gestión de la Vía Navegable.

En primer lugar, ¿qué es la Vía Navegable Paraná-Paraguay? es un corredor de transporte fluvial que nace en Brasil y desemboca en Uruguay para salir al océano atlántico y conecta puertos de Argentina, Paraguay y Bolivia, además de los países ya mencionados. Tiene más de 3.400 km de largo y forma parte de lo que se conoce como la Cuenca del Plata. Su diferencia con un río convencional se explica a partir de las modificaciones hechas por el ser humano para su explotación o aprovechamiento.

Su importancia radica en que es una de nuestras puertas de salida al mundo: casi el 80% de las exportaciones agropecuarias pasan por allí, transformándola en un espacio estratégico dentro del esquema del comercio exterior. También representa un eje fundamental de la actividad comercial debido a que en un país con una vasta extensión territorial como Argentina además de la producción aparece el factor de la distribución y la logística. Discutir en manos de quién va a estar es discutir sobre nuestra soberanía.

A su vez, es un espacio vital para el crecimiento de las economías regionales, la creación de empleo local y el fortalecimiento de la industria nacional en general.

¿Es verosímil pensar que barcos o empresas argentinas controlen los puertos del río Rin en Alemania, por ejemplo?

En 1945 el general Juan Manuel de Rosas ordenó defender la soberanía nacional contra los buques ingleses y franceses que buscaban la libre navegación de nuestros ríos en lo que se conoce como el combate de la Vuelta de Obligado; aquella gesta patriótica tiene una línea de continuidad con el presente y la cuestión del Paraná.

La Vía Navegable troncal es un área que se encuentra privatizada y extranjerizada casi en su totalidad debido a que la mayoría de sus estaciones portuarias están en manos de empresas de capitales privados o extranjeros. Cargill (Estados Unidos), Dreyfus (Francia), AGD o Vicentín (Argentina) son sólo algunas de las más conocidas.

Esta modalidad en la que funciona el área hace que muchas empresas tengan intereses por apoderársela ya que representa un negocio redondo; además de las antes mencionadas, compañías de capitales chinos también se metieron en la disputa por la nueva concesión prevista para marzo de 2022.

Este llamado a licitación corta (por 9 meses) para tareas de dragado y balizamiento se encuentra en stand by ya que algunas de las empresas participantes impugnaron el proceso y ahora quedó previsto llamar a nueva licitación para principios de abril.

Un aspecto a destacar es que las empresas que antes se hacían cargo de la Cuenca del Paraná no se retiraron definitivamente de allí sino que continuaron con contratos para actividades de mantenimiento e incluso presentaron proyectos para la nueva concesión. 

Por las aguas del Paraná se desangra la Argentina

Frente a este contexto, el Estado argentino tiene la necesidad y la obligación de frenar la hemorragia generada por la evasión fiscal, el contrabando y la fuga de divisas que se da a través de nuestras aguas y representa un millonario caudal de dinero que no termina en las arcas públicas; por lo tanto, es crucial que fortalezca su presencia a través de dispositivos y herramientas que le den un rol protagónico en la capitalización y redistribución de las riquezas que el área genera. Un buen comienzo sería observar la historia de un país que supo tener su comercio exterior en manos del Estado a través de la Junta Nacional de Granos, la Junta Nacional de Carnes o el Instituto Argentino de producción del Intercambio (IAPI), programas que fueron sucesivamente desmantelados.

Marcos Bertorello
Marcos Bertorello
Libres o esclavos

Libres o esclavos

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“El único nacionalismo auténtico es el que busque liberarnos de la servidumbre real. Ese es el nacionalismo de la clase obrera y demás sectores populares, y por eso la liberación de la Patria y la revolución social son una misma cosa, de la misma manera que semicolonia y oligarquía son también lo mismo”

John William Cooke

La historia nacional parece repetirse constantemente: cambian nombres, siglos y maneras, pero los debates que se dan hoy siguen siendo los mismos que dieron hace más de 200 años. De hecho, si miramos el ala conservadora de la política nacional, se puede comprobar que los nombres no variaron tanto. Ahora bien, lo que sí se fue modificando fue la densidad y la calidad del debate. ¿Es comparable el manifiesto político desarrollado por Sarmiento en el Facundo con los libros de Macri, Vidal y Carrió? ¿Cómo olvidar la denuncia por envenenamiento al presidente realizada por esta última por vacunar a la población con la vacuna Sputnik? ¿Será, acaso, tal y como dijo Marx , que “la historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa”?

En concreto, la puja en Argentina sigue siendo entre, por un lado, aquellos que quieren un país soberano y autónomo y, por el otro, aquellos que buscan únicamente el beneficio propio y el de su clase. De hecho, se podría afirmar que el principal problema que tiene el país se encuentra en la obstinación de estos estratos sociales de ceder un poco de su poder: precisamente, desde los albores del nacimiento del país se opusieron constantemente a los sucesivos planes de industrialización. Su obstinación fue tal que ni siquiera cedieron en la crisis del 30’. Tuvieron que pasar 15 años para que Argentina comenzara, de la mano del peronismo, a fomentar la industria nacional.

Cuando comenzó la pandemia muchos analistas advertían al fenómeno epidemiológico como un catalizador de procesos sociales, puntualmente, como un agente que profundizaría desigualdades. No obstante, el Covid también puso en tensión a la política tradicional, teniendo como principal resultado la polarización de los discursos, fundamentalmente los de derecha. Lo que sumado a un largo proceso de atomización social y pérdida del lazo social producto de discursos individualizantes propios de un sistema enajenante mejor conocido como capitalismo, puede  devenir en un aumento paulatino de la violencia.

La piedra en el zapato de las democracias modernas

Es bajo ese prisma que hay que observar lo que está sucediendo en la coyuntura política nacional, más precisamente en la puja puertas dentro de la oposición, que está ganando el sector más radicalizado con Mauricio Macri y Patricia Bullrich como caras visibles. De hecho, se podría pensar en el fallo inconstitucional de la Corte Suprema el último DNU de Alberto Fernández como consecuencia de este fenómeno, que, dicho sea de paso, desenmascaró definitivamente los intereses del partido judicial y confirmó la teoría de Cristina Fernández, que sitúa al poder judicial como un actor clave en la persecución de dirigentes políticos vinculados al progresismo.

Lo más aberrante no es que este sector no es elegido por el voto popular, o que se perpetúan en sus cargos hasta sus últimos días de vida, sino que recientemente se descubrió -gracias a una investigación de El Destape- que, por ejemplo, el juez Mariano Borinsky visitó la quinta de Olivos por lo menos 15 veces cuando Macri era presidente. Lo más importante es que las fechas de las visitas coinciden con “la reapertura de la denuncia del fiscal Alberto Nisman, la mediática ‘Ruta del dinero K’, la causa Dólar Futuro, la de la Obra Pública de Vialidad en Santa Cruz y hasta el caso Ciccone contra Amado Boudou”.

Algunos podrían pensar que el accionar del poder judicial afecta únicamente al establishment político, sin embargo el fallo en contra del DNU que establecía el acceso a los servicios de internet y telefonía como un derecho humano y ponía topes a los aumentos, dio luz verde para que las corporaciones que monopolizan estos servicios puedan aumentarlos a gusto y piaccere. Este hecho profundiza la brecha digital en momentos donde la educación en todos sus niveles se realiza de manera remota, sobre todo si se tienen en cuenta los cuatro años de desmantelamiento del programa Conectar Igualdad.

Resulta claro que la reforma judicial es uno de los principales objetivos que debería perseguir el gobierno nacional para poder alcanzar así una justicia efectiva, que represente verdaderamente al pueblo argentino y deje de ser el caballo de batalla de la derecha liberal a la hora de cercenar derechos y perseguir dirigentes populares. Las catacumbas de Comodoro Py y los monopolios mediáticos continuarán operando para que esto no suceda, pero si hay algo que, a más de 100 años de su nacimiento, nos enseñó Eva Perón es que todo es realizable si hay decisión política.

La concesión de la Hidrovía ¿Oportunidad desperdiciada?

Otro de los temas trascendentes del devenir político está en los destinos de la concesión del dragado y control del río Paraná, tal vez el afluente de agua dulce más importante del país, ya que a través de este pasan alrededor del 80% de las exportaciones nacionales. Hecho no menor es que también es la ruta predilecta de los grandes empresarios a la hora de contrabandear toneladas y toneladas de granos, lo que explica por qué Paraguay es uno de los principales exportadores de este grano cuando sus cosechas no se condicen con tal situación.

El problema -aunque no tendría por qué serlo- es que la concesión, realizada durante el menemismo, que le daba a la empresa belga Jan de Nul el derecho de dragado y balizamiento del río, venció a fines de abril, lo que sucitó una serie de reclamos a favor de la estatización del afluente de agua. Esto le permitiría al Estado nacional no solo tener control sobre las exportaciones, sino también hacerse con un importante ingreso de dinero. Este es un factor trascendental: según distintos especialistas, le permitiría al gobierno hacerse con los U$S 200 millones que se facturan anualmente, brindándole una oportunidad única para invertir en la industria nacional o para solventar la agobiante deuda externa.

Si bien la concesión se prorrogó solo por 90 días para dormir cuál va a ser el camino a tomar, distintas fuentes del gobierno desalientan la idea de que el Estado se haga cargo de la operatividad del río, aduciendo que no cuentan con la capacidad para hacerlo, un argumento que se cae cuando se tiene en consideración que previo a los años 90’ era el Estado nacional quien se hacía cargo del río. Resulta llamativa la falta de voluntad política en recuperar la navegación de un curso de agua que nunca debió dejar de ser exclusiva ¿O acaso alguien más que los yanquis navega el río Mississippi?

Sea reforma judicial, estatización de Vicentin o del río Paraná, la cuestión de fondo es cuál es el poder real del aparato estatal ¿alcanzar? ¿el poder político implica acceder al poder real? Ciertamente no. De cualquier manera, hubo sobradas muestras a lo largo de la historia que si se gobierna con decisión, y sin mirar con un ojo Twitter y con el otro a los medios hegemónicos, se pueden hacer grandes cosas. Otro de los desafíos será sostener la unidad en el tiempo que viene, ya que si mantener esta condición implica sacrificar operatividad habrá que repensar las lógicas sobre las que se funda este gobierno de coalición.

Nicolás De La Iglesia
Nicolás De La Iglesia

Existencialista. La cuestión del «ser» me parece inabordable. El humor es mi bálsamo, la tabla con que surfeo la ola de mierda que puede ser la realidad. Hace poco me dí cuenta que siempre fui peronista.

Es hora de Soberanía Alimentaria: la estatización de Vicentín sería muy auspicioso

Es hora de Soberanía Alimentaria: la estatización de Vicentín sería muy auspicioso

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Federico Lopardo*

Desde la consolidación del Foro por un Programa Agropecuario Soberano y Popular, luego de aquellas históricas jornadas en Ferro en mayo de 2019, durante la agonía del régimen neoliberal macrista, varias organizaciones vinculadas a la producción agrícola, ganadera y pesquera vienen desarrollando distintas iniciativas e impulsando políticas de Estado vinculadas a la producción de alimentos sanos y soberanos, a lo largo y a lo ancho de la Argentina toda.

En ese contexto, ante la quiebra de la empresa Vicentín, los sectores de la economía popular y de la agricultura familiar -fundamentalmente los que integran dicho foro- proponen y reclaman, en hora buena, “la estatización” de dicha empresa por parte del gobierno nacional que encabeza Alberto Fernádez, para que deje de ser un agronegocio y se reconvierta en una producción nacional, popular y amigable con la naturaleza (que viene siendo muy castigada por la depredación del modo de producción capitalista en su fase superior). Lo novedoso y audaz de la propuesta es que la gestión sea mixta entre el Estado Nacional y las Organizaciones Sociales.

Repasemos. La deuda de este grupo empresarial en sí, tiene sus complejidades: con el Banco Nación, la firma tiene una deuda de $ 18.258.859.000; al Banco Macro, la empresa le debe $ 612.521.000 y calificarán estos préstamos de situación 4 -con alto riesgo de insolvencia-. Otras tres entidades, el BICE (por un préstamo de $ 304.767.000), el Banco Hipotecario ($ 736.708.000) y el Santander ($197.631.000), ubicaron estas deudas en situación 2, es decir, con seguimiento especial. El resto de las entidades nacionales (entre ellas el Banco Provincia y el Banco Ciudad) están en el rango 1: situación normal.

Además de los problemas con los bancos y sus acreedores comerciales, a Vicentín le pesa también una investigación que comenzó la AFIP por sobrefacturación, evasión fiscal y fuga de capitales, figuras legales que hasta el momento no habían aparecido, y eso que la firma se declaró en «estrés financiero» en diciembre del año pasado.

Un poco de historia acerca de “Holding”:

Los inicios del grupo inescrupuloso de Agronegocios Vicentín se remontan a fines de la década del ’20, con un pequeño comercio de acopio y ramos generales en Avellaneda, localidad situada al norte de la provincia de Santa Fe. Años más tarde, la empresa inicia su actividad con la puesta en marcha de su primera planta desmotadora de algodón y una fábrica de aceite resultante de la molienda de semillas de algodón, lino y maní.

Tres generaciones de la familia Vicentín se enriquecieron con la creación de un oligopolio que incluye la Algodonera Avellaneda, el frigorífico Friar, un feedlot en un predio 450 hectáreas, tres plantas industriales en Ricardone y San Lorenzo, una hilandería en Brasil, elaboración de algodón que comercializa Química Estrella y la producción propia de agrotóxicos, alimento balanceado y biodiesel. Mas el pool de siembra de soja. Es importante recordar que también son dueños de una bodega de vino en Mendoza y que en 2016 compraron una parte de SanCor (yogures, queso crema y postres).

¿Cómo se hizo esa fortuna, emporio empresarial e integración productiva?

Las actividades diversificadas de la producción explican una parte bien notoria y conocida. La otra parte, la no conocida, la que cuenta con el silencio cómplice de los medios masivos de comunicación -a los que lamentablemente ya estamos acostumbrados-, se construyó sobre la sangre y los derechos cercenados de sus obreros, atentando contra las libertades gremiales de sus delegados, el espionaje y la persecución política de sus trabajadores, la corrupción planificada de ciertos representantes sindicales, y por supuesto, la desaparición forzada de por lo menos 22 obreros, entre ellos los 14 delegados de sección, que fueron secuestrados entre enero y noviembre de 1976, muchos de adentro mismo de la fábrica.

La empresa Vicentín fue cómplice de las dictaduras militares, de la represión de los trabajadores. Presenta niveles de complicidad e instigación de delitos de lesa humanidad, con el fin de asegurarse obreros dóciles, obedientes y familias aterradas.

El grupo Vicentín siempre estuvo ligado a situaciones turbias y bastante sospechadas. En la última campaña electoral, fue uno de los principales aportantes de Juntos por el Cambio (Macri – Picheto), gobierno donde se produjeron las irregularidades de los préstamos bancarios, donde se sospecha que se preparaban para la fuga de capitales, o sea para la estafa.

¿Qué hacemos con esta nueva estafa?

Desde el foro se viene planteando: “Siendo este el esquema del grupo económico (buques, puertos, plantas industriales, tierras para producir), dada su envergadura a nivel nacional y regional, y entrndiendo que los principales acreedores son el Banco Nación y el Banco Provincia (ambos bancos estatales, del pueblo argentino) y que los prestamos fueron otorgados por la gestión de Mauricio Macri y Maria Eugenia Vidal, proponemos al actual gobierno conformar una empresa mixta con dirección de ministerios (Economía, Producción, Desarrollo Social) y organizaciones sociales agrarias y no agrarias. La propuesta apunta a continuar las actividades (ahora sustentables con el ambiente y la sociedad) del grupo económico Vicentín y cuidar los puestos de trabajo (solo las plantas de Ricardone y San Lorenzo cuenta con 800 trabajadores).

Esto sin dejar de investigar esta estafa al pueblo argentino que se realizó en la gestión anterior y los responsables de Vicentín que deberán dar sus explicaciones ante la justicia”.

Esto le permitiría al Estado, dada la emergencia alimentaria, poder:

  1. Tener un precio de referencia para el mercado de exportación de granos.
  2. Establecer diferencias por producto y tipo de productor (mejorando los precios).
  3. Impulsar la soberanía alimentaria y contribuir a la emergencia alimentaria.
  4. Fomentar de la producción de granos sustentables, la agricultura familiar y la agroecología.
  5. Regular el ingresos de divisas.
  6. Controlar el pesaje de lo exportado.
  7. Abastecer de alimentos básicos y sumarlos a precios cuidados.
  8. Contar con logística portuaria (buques), terminales y almacenamiento.
  9. Tener abastecimiento y acuerdos comerciales que permitan a los productores acceder a insumos utilizados en la producción agropecuaria.

Por eso la Estatización Mixta entre el Estado y las Organizaciones es muy auspiciosa y sería el puntapié inicial de un nuevo ciclo en Nuestra Patria.


* Docente y Extensionista de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la UNLP y UNR
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