Se reglamentó la producción de cannabis y cáñamo

Se reglamentó la producción de cannabis y cáñamo

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A través de Ariccame, les trabajadores del cannabis y cáñamo podrán obtener oficialmente sus licencias para los distintos rubros aprobados. La ley había sido sancionada en mayo de 2022 y se presenta como “pionera y de vanguardia a nivel mundial”, según palabras del presidente de la entidad, Francisco Echarren.

El Gobierno nacional reglamentó, a través del decreto 405/2023, la ley 27.669 que regulariza la producción industrial del cannabis medicinal y cáñamo industrial. Fue publicada en el Boletín Oficial, y se formalizó a 15 meses de su sanción en el Congreso, el 5 de mayo de 2022.

Las entidades que se regularán el nuevo mercado de producción de cannabis y cáñamo junto a sus derivados son la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (Ariccame), el Consejo Federal para el Desarrollo de la Industria del Cáñamo y Cannabis Medicinal y el Consejo Consultivo Honorario. Entre las actividades que realizarán se encuentran la diagramación de cultivos, servicios logísticos, producción de derivados, gestión de comercio exterior, y la autorización de licencias para que los individuos o colectivos lleven adelante los procesos nombrados. Las mismas tendrán una duración de 5 años, luego deberán renovarse.

“En unos días se publica en el Boletín Oficial el decreto que reglamenta la industria del cáñamo y el cannabis medicinal en el país. Con la decisión de Sergio Massa y el esfuerzo del trabajo en equipo se logró una reglamentación de vanguardia en el mundo”, declaró al respecto el presidente de Ariccame, Francisco Echarren. Cabe destacar que el Ariccame es un organismo descentralizado pero dependiente del ministerio de Economía de la Nación, y como tal, tendrá representantes de ese ministerio además del de Salud, Seguridad y Ciencia y Tecnología. Además, Echarren aseguró que la nueva ley es “pionera y de vanguardia a nivel mundial”, y que generará alrededor de diez mil puestos de trabajo en el corto plazo.

Según el primer artículo de la ley, se promoverá “la cadena de producción y comercialización nacional o con fines de exportación de la planta de cannabis, sus semillas y sus productos derivados afectados al uso medicinal, incluyendo la investigación científica, y al uso industrial; promoviendo así el desarrollo nacional de la cadena productiva sectorial”. En ese sentido, la Ariccame otorgará siete tipos de licencias para contabilizar las actividades de “criadero”, multiplicación y cultivo; de servicios logísticos; producción de derivados; comercialización de semillas, plantines y esquejes y flores; para estudios y pruebas analíticas; y de comercio exterior.

Por otro lado, más allá de las definiciones contempladas por la ley, la misma reglamentación indica que se podrán abrir nuevas funcionalidades a partir de nuevos proyectos que presenten empresas pertinentes al rubro, como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Instituto Nacional de Semillas (INASE) o la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (ANMAT).

Se promulgó la ley de Cannabis y Cáñamo Industrial

Se promulgó la ley de Cannabis y Cáñamo Industrial

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Se estima que en diez años esta industria genere uno 10 mil puestos de trabajo e ingresos de hasta 50 millones de dólares.

El presidente de la Nación, Alberto Fernández, anunció en conjunto con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías kulfas, la promulgación de la ley de Cannabis Medicinal y Cáñamo industrial. El hecho se dio en un acto en el Salón Mujeres Argentinas del Bicentenario de la Casa de Gobierno.

Esta ley permite y promueve tanto la venta de semillas como las etapas de cosecha, producción y mercantilización de la planta de marihuana y su derivado, el cáñamo. El objetivo es establecer un marco regulatorio que legalice el análisis y producción de esta planta con fines medicinales, terapéuticos o de investigación científica.

Se prevé que la construcción de esta industria generará alrededor de 10 mil puestos de trabajo en los próximos 10 años e ingresos por unos 500 millones de dólares en ventas en el mercado interno, y unos 50 millones de dólares en exportaciones.

Estamos poniendo en marcha una ley que fue el resultado de un gran consenso. Detrás de esta ley va a haber una industria que produzca, que dé trabajo, que traiga dólares, pero fundamentalmente que sane”, explicó Fernández durante el acto, a lo cual agregó: “Empezamos a escuchar a unas madres que con el cannabis hacían aceite, que hacían a sus hijos la vida más llevadera”.

La ley de Cannabis y Cáñamo Industrial abre una nueva ventana de producción en Argentina, lo cual no es nada nuevo en un país que tiene como industria principal la cosecha.

Durante los 212 años como nación independiente, la principal fuente de ingresos del país ha sido a través de la explotación de suelos. Actualmente la utilización de productos que destruyen la tierra (agroquímicos) y generan enfermedades para asegurar un supuesto mejor rendimiento y mayores niveles de rentabilidad (riqueza) para las empresas, está puesto en discusión. No es algo nuevo si se repasa la historia de la Argentina.

Este nuevo mercado es una buena oportunidad para regular la producción y la logística a implementar y así poder asegurar tanto el cuidado del ambiente y los ingresos de capital al país, como la redistribución de estos para que valgan la pena los recursos y el tiempo y que el negocio no lo hagan sólo unos pocos.

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