Entre la tinta y el agua: escrituras femeninas del desgarro 

Entre la tinta y el agua: escrituras femeninas del desgarro 

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Aunque separadas por océanos y contextos culturales, Alfonsina Storni y Virginia Woolf compartieron una sensibilidad feroz frente a los límites impuestos a las mujeres en la literatura y en la vida. Ambas eligieron el agua como símbolo final de sus existencias, pero antes de sumergirse en ella, tejieron obras que desafiaron el canon, exploraron la angustia, la lucidez y el deseo de libertad. 

Alfonsina Storni (1892-1938) y Virginia Woolf (1882-1941) fueron escritoras que desde contextos culturales distintos compartieron una misma urgencia: la de nombrar lo innombrable, cuestionar todo lo establecido y abrir espacios para la subjetividad femenina en un mundo literario que estaba dominado por voces masculinas.

Alfonsina Storni nacida en Suiza, pero criada en Argentina, se convirtió en una de las grandes poetisas latinoamericanas. Fue una figura clave del modernismo hispanoamericano con una poesía que evolucionó desde el romanticismo hacia una voz feminista, critica y vanguardista.

Se enfrentó desde joven a una vida marcada por la precariedad económica y los prejuicios sociales. Fue madre soltera en una época en que eso implicaba un fuerte estigma y trabajó como maestra, periodista y actriz para sostenerse.

Virginia Woolf nació en Londres en una familia intelectual: su padre era historiador y crítico literario, lo que le permitió crecer rodeada de libros y pensadores. Aunque no asistió a la escuela formal, recibió educación en casa y desarrolló desde joven una pasión por la escritura.

Revolucionó la narrativa con su estilo introspectivo y experimental, usando el “flujo de conciencia” para explorar la mente humana. Llegó a plantear la idea de que toda mujer necesita independencia económica y simbólica para poder escribir, convirtiéndose en una voz clave del feminismo.

Aunque ellas vivieron en contextos distintos, Alfonsina Storni y Virginia Woolf compartieron una búsqueda común: la de poder escribir desde la libertad, romper con aquellos moldes impuestos y así poder abrir el camino para otras mujeres.

Los paralelismos entre estas autoras comienzan en la adolescencia, etapa en la que ambas enfrentan pérdidas familiares que marcan profundamente sus vidas y sus obras. En 1895, Virginia Woolf tenía apenas 13 años cuando falleció su madre. Dos años más tarde falleció Stella, su media hermana que había asumido el rol materno en el hogar. Estas dos grandes pérdidas son los desencadenantes del primer colapso nervioso y su posterior hospitalización.

Diversos estudios señalan que su trastorno bipolar también estuvo vinculado a los abusos sexuales sufridos en la infancia por parte de sus dos hermanastros, cuando tenía apenas seis años. Esta experiencia traumática puede verse a través de sus novelas, donde los personajes masculinos suelen aparecer como figuras que demandan algo que las mujeres no están dispuestas —o no pueden— entregar.

De manera similar, Alfonsina Storni atraviesa una pérdida significativa tras la muerte de su padre. Poco tiempo después, a los 16, durante una gira teatral, sufre acoso sexual por parte del representante de la compañía. Años más tarde esto puede verse a través de su poemario Ocre, donde escribe: “disminuida, atáxica, robada, en tu pura pureza violada”.

Estos acontecimientos dolorosos, junto con otros que vendrían después, fueron canalizados por ambas autoras a través de la escritura. El trauma del abuso sexual condicionó su vínculo con el sexo opuesto, al que miraban con recelo no solo por la desigualdad estructural de la época, sino por el daño íntimo e irreparable que les había sido infligido.

La escritura como resistencia 

Alfonsina y Virginia. Poeta una. Escritora la otra. Tomaron a la escritura como un acto de subversión; para ambas, la escritura fue un refugio, arma y espejo. Aquel espacio donde podían existir libremente sin pedir permiso. Sabiendo que escribir siendo mujer significaba transgredir, que por fin cada texto estaba ocupando un espacio que se les había sido negado, y que al llevarlo adelante estaban abriendo el espacio para otras. Ya sea superando los estereotipos femeninos, poniendo a la vista la invisibilidad de las mujeres en la historia, así como también la necesidad de la independencia simbólica y económica.

Woolf lo expresó con claridad en Una habitación propia (1929): “No hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”, revelando que para ella la escritura significaba una emancipación intelectual, una herramienta capaz de mover las estructuras que habían empujado a la mujer lejos de la historia literaria. Mientras que Storni, desde América Latina, también entendía y usaba la palabra como una forma de rebelión. En su poema “Tú me quieres blanca” (1918) interpela la doble moral que oprime a las mujeres: “Tu me quieres blanca, tú me quieres casta, tú me quieres alba”.

 

 Ambas autoras pertenecen a una generación de mujeres que desafiaron los límites que se les fueron impuestos: Gabriela Mistral, Delmira Agustini, Juana de Ibarbourou, Victoria Ocampo, Simone de Beauvoir, entre otras, tejieron redes invisibles de pensamientos y sensibilidad que fueron transformadoras en la literatura como un terreno fértil para la reflexión feminista.

Así es como ambas autoras entienden y toman a la escritura como un espacio de afirmación del yo femenino, no domesticado por las normas sociales. Woolf lo hace desde el ensayo y la novela introspectiva; Storni desde la poesía lírica y la crítica.

El agua como símbolo compartido

Un elemento que une profundamente a Woolf y Storni es el agua. No solo como escenario de sus muertes, sino como símbolo poético de disolución, libertad y tránsito.

El agua aparece también a lo largo de sus textos como metáfora de lo femenino, lo fluido, lo inabarcable. Representado como un refugio, disolución, tránsito. Ambas autoras, marcadas por el sufrimiento psíquico y físico, encontraron en el agua una forma de regresar al origen, de fundirse con algo más grande que ellas mismas. Poniendo así que el agua no es algo que las destruye, las abraza y las rescata.

Virginia Woolf llenó los bolsillos de su abrigo con piedras antes de sumergirse en el río Ouse. No solo como un método para asegurarse de no arrepentirse, sino como un gesto poético, casi un ritual. Mostrando ahí una forma de doblegar el instinto de supervivencia, de entregarse por completo al silencio del agua.

Y aunque Alfonsina Storni no usó piedras, su caminata hacia el mar en Mar del Plata tiene una carga simbólica similar. Se adentro lentamente en las olas, como una deidad dispuesta a inmolarse en los brazos de Neptuno.

Alfonsina Storni y Virginia Woolf no escribieron en diálogo directo, pero sus obras de alguna manera se buscan, se rozan, se responden. Ambas entendieron a la escritura como un acto de libertad, una forma de existir sin pedir permisos. Una literatura que no sólo narra, sino que desafía, transforma y sobrevive; convirtieron el dolor en palabra, y la palabra en forma de resistencia.

En sus textos el trauma se vuelve forma, la angustia se vuelve ritmo, y la muerte símbolo;
volviéndose autoras del desgarro, porque no se quedaron en el sufrimiento, sino que lo transformaron en su legado.

 

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Otro golpe al bolsillo: Caputo autorizó aumentos en luz, gas, agua y combustibles

Otro golpe al bolsillo: Caputo autorizó aumentos en luz, gas, agua y combustibles

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

El Gobierno de Milei ya preparó una nueva suba en las tarifas de gas y luz para septiembre, que rondarán en 4% en promedio. Además, habrá aumentos en las boletas del agua y los combustibles se incrementarán un 2,5%. Según ADDUC una familia argentina destina un 30% de sus ingresos a pagar las tarifas de los servicios públicos, lo que ya se considera “pobreza energética”.

En el marco de la supuesta desaceleración de la inflación prometida por el ministro de Economía, Luis Caputo, y tras los aumentos ya aplicados, el Gobierno nacional liderado por Milei autorizó aumentos en las boletas de los servicios de electricidad, del gas y el agua de un 4% en promedio, además, los combustibles se ajustarán un 2,5%. También se agrega que el 4 del próximo mes, se terminará el plazo para pedir el mantenimiento de los subsidios.

Como era de esperarse, Caputo nuevamente autorizó las subas en el precio de los servicios, en el marco del plan oficial de reducir subsidios a las energías. En declaraciones radiales, el ministro sostuvo: “En tarifas queda por aumentar, pero este año ya hicimos la parte más importante. Las tarifas son una sintonía fina entre caja, o reducción de subsidios, e inflación. A algunos les gustaría ver un horizonte de más largo plazo, pero la realidad es que lo decidimos mes a mes porque la prioridad es bajar la inflación”.

“También la prioridad es ‘cuidar’ la caja, pero en la medida en que podamos terminar antes con la inercia inflacionaria, eso es más ventajoso. Ya no hay razones macroeconómicas para que haya inflación”, agregó el jefe de la cartera de Economía.

Cabe recordar que esta nueva suba de septiembre, se suma a la aplicada en agosto por el Gobierno que también rondó el +4% para la luz y el gas, aunque los valores de las tarifas siguen estando lejos de cubrir los costos. Según la consultora Ecolatina, se estaría pagando el 40% de la electricidad y el 32% del gas. Solo en el caso del agua, se está cerca del 100% con un costo cubierto cercano al 94%.

Asimismo, tales aumentos se dan junto con las subas en el servicio del agua. La factura de Aysa llegará con una cifra promedio de $19.621 y con impuestos de al menos 21%, la boleta mensual superará los $23.700. Tales subas suceden en paralelo con la rebaja del impuesto PAIS para importaciones, recientemente anunciado con bombos y platillos por el funcionario libertario y ex PRO.

¿Hasta cuándo está vigente la inscripción a los subsidios?

El acortado plazo que puso el Gobierno para inscribirse en el RASE (Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía), vence el miércoles 4 de septiembre, y sirve para mantener los subsidios a la luz y el gas. Los usuarios segmentados en el nivel 2 (bajos ingresos) y que aún no se inscribieron tienen tiempo hasta esa fecha para ingresar al sistema.

Con el avance del Gobierno en la quita de subsidios a la energía sobre millones de hogares que tienen tarifa social y no se inscribieron en la segmentación, se vuelve inminente el recorte también para el siguiente lote de clientes, según las resoluciones 90 y 91/2024 de la Secretaría de Energía. Cabe señalar que para confirmar la inscripción o consultar el estado del beneficio, se puede chequear en la web oficial del ente la situación de cada usuario.

Pese a los dichos de Caputo, y la idea del Gobierno de ajustar para que les den los números de la caja, desde el lado del consumo, el impacto se ve diferente. Según la Asociación de Defensa de los Derechos de los Usuarios y Consumidores (ADDUC) una familia no debe destinar más del 20% de sus ingresos a pagar las tarifas de los servicios públicos, si lo hace caería en lo que se considera “pobreza energética”.

Según esa ONG, en Argentina ese porcentaje ya supera los 30 puntos. “Solamente de luz y gas, sobrepasan el 35 por ciento del ingreso”, denunció el organismo y con esos valores sobre la mesa, la ADDUC estimó que entre un 58% y un 60% de la población está destinando casi el 30% de sus ingresos a pagar los servicios públicos.

Finalmente, se agregan los datos del INDEC, que en el cálculo del ítem vivienda, agua, electricidad y combustibles, detalla que el impacto de las tarifas al bolsillo subió 6 puntos. Pese a conocerse esta información, el Gobierno libertario va por más, ya que con las subas decretadas y las pretendidas, es probable que haya un nuevo impacto sobre esos índices.


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El Gobierno oficializó la suba del agua

El Gobierno oficializó la suba del agua

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

El servicio brindado por la empresa Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), ejecutará un aumento total del 30% que regirá a partir de julio.

El Gobierno nacional, a través de la Secretaría de Obras Públicas, oficializó este jueves el aumento en la tarifa del servicio de agua que aplica para los usuarios de la Cuidad de Buenos Aires y 25 localidades más del conurbano bonaerense.

El servicio brindado por la empresa Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), ejecutará un aumento total del 30%, y regirá a partir de julio. El número fue propuesto por dicha empresa y tendrá un diferencial para quienes gocen de la tarifa social.

El plan consta de una suba del precio en dos tramos, el primero del 20% desde julio a octubre, y el segundo del restante 10% desde octubre en adelante. Estos datos están detallados en el informe de AySA, donde se aclaró que el aumento se aplica en el valor del “Coheficiente de modificación K”.

La medida publicada en el Boletín Oficial, bajo la resolución 91/2022, detalla en sus artículos 3 y 4 que se contemplará “un descuento adicional que neutralice el efecto de la aplicación de la modificación tarifaria establecida por la presente en sus artículos 1° y 2°”, y que dicho descuento “se mantendrá hasta la fecha de renovación o cese del tal beneficio”.

Por otro lado, se aseguró la suspensión por cinco años en el cobro del Cargo por Instalación del Medidor a “aquellos usuarios de todas las categorías que soliciten la modalidad de facturación medida, conforme los planes y presupuesto aprobados”, además de cancelar el cobro correspondiente a la conexión de agua potable por el mismo tiempo a quienes “soliciten la modalidad de facturación medida y que para ello readecuen sus instalaciones internas a fin de ser abastecidos de forma independiente”.

Por último, el documento aclara que los descuentos serán aplicados solo a “las unidades funcionales pertenecientes a edificios subdivididos en propiedad horizontal o régimen análogo, abastecidos mediante una o más conexiones de forma indivisa, existentes a la entrada en vigencia de la presente resolución”.

El aumento en el servicio de agua se suma al de la luz, que se oficializó semanas antes, y de igual manera corresponde al ajuste necesario para poder cumplimentar con la revisión trimestral de Fondo Monetario Internacional. La quita de los subsidios en los servicios esenciales para la vida digna son los primeros en ser atentados a raíz de la obligación de pagar la multimillonaria deuda externa de 44 mil millones de dólares.

De todas formas, ante esta situación, el gobierno preparó un plan alternativo para la ausencia de los subsidios en tarifas, que aunque no aplique para el agua, si lo hará para los servicios de luz y gas. Se trata del “programa de segmentación de tarifas para usuarios de luz y gas”, que consiste en la aplicación de un subsidio en relación a la situación económica y social de cada une de les ciudadanes.

 El registro se habilitará esta semana y se podrá realizar de forma virtual a través de la web  www.argentina.gob.ar/subsidios , o de manera presencial en los establecimientos de ANSES.

Sed de vida

Sed de vida

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

El agua que corre por los ríos y arroyos tienen un curso de vida único, indiferente a cuestiones no ambientales hasta que el hombre llegó a intervenirla. A lo largo de los años se establecieron regulaciones en la región con el objetivo de garantizar agua salubre a la población entera. Sin embargo, falencias aparecen en ellas cuando los grandes poderosos tiran los hilos para encaminar el curso de sus vidas hacia un bien propio e individual.

En las provincias vecinas de Neuquén y Mendoza se dieron situaciones diferentes, pero con un eje que las une: la amenaza al agua.

Neuquén

Fuente: RNMA

El 3 de junio pasado, el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, aprobó la construcción de una represa en el río Nahueve. La intención es trazar un canal de cuatro kilómetros para derivar 18m3/s de agua hacia una central hidroeléctrica.

¿Qué hay detrás del proyecto? Cuatro kilómetros de tierra arrasada y un río sumamente afectado. Las consecuencias afectan tanto al ambiente como a la población, la construcción de la represa significaría la destrucción de chacras y el traslado de sus habitantes. Además, de esta manera, quedan afectadas las producciones locales de frutas, pasturas, huertas, ganados y apicultura.

Dato no menor es que la provincia viene atravesando la crítica situación de la reducción del caudal de sus ríos a causa de la sequía y el uso descontrolado del agua. De esta forma, se encuentran en riesgo la provisión de agua en las localidades, el microclima de la zona y la vegetación. No está garantizado el caudal mínimo para que un ecosistema funcione.

Además, impactará contra el valor arqueológico del Cementerio Ancestral Caripil, el cual se exige hace tiempo que sea declarado y protegido como patrimonio cultural. Desde el primer momento en el que el proyecto comenzó a circular en las voces de vecines, asambleas en defensa del agua de Chos Malal, Andacollo, Tricao Malal, Huinganco y Las Ovejas rechazaron el proyecto rotundamente.

Por parte del gobierno y la empresa constructora generan de todo menos tranquilidad. No se presentaron estudios sobre impactos ambientales de las vertientes, arroyos y demás fuentes de agua natural de la zona. A pesar de que tendrán un impacto negativo en la calidad de agua del rio, afectando directamente a la salud humana.

Los efectos de la construcción de la represa y la poca información del proyecto ha levantando alertas en toda la región, también teniendo en cuenta que la provincia se encuentra en una emergencia hídrica ambiental hace tres años, y lo estará por unos dos más como estipula la Ley que lo avala. La medida fue aprobada en el 2017, y establece que el gobierno, los organismos competentes y los municipios deben adoptar medidas para conservar la calidad del agua. También busca asegurar que las empresas que funcionen cerca de fuentes de agua tienen que cumplir estrictamente con normas ambientales.

Hoy en día, bajo el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO), las estrategias de lucha son más invisibilizadas que nunca, pero no significa que el pueblo no siga luchando por sus convicciones.

Mendoza

Fuente: Martin Osimani

A pocos kilómetros del río neuquino Nahueve la discusión sobre la contaminación del agua de los ríos vuelve a rebrotar. La ley 7.722 buscó ser modificada a finales del año pasado para ampliar la impunidad sobre el uso de químicos en mineras que destruyen ecosistemas y vidas.

La ley regula la actividad minera en la provincia desde el 2007. El gobernador actual, Rodolfo Suárez, prometió en campaña política una modificación, y no tardo en cumplir. El principal conflicto que plantea la modificación es permitir el uso de cianuro y ácido sulfúrico, de esta forma se afecta directamente al ambiente, específicamente al agua, llegando a la población de manera contaminada.

Las manifestaciones no tardaron en tomar las calles, vecines y organizaciones alzaron su voz dejando en stand by la modificación. El gobernador Suarez anunció la convocatoria de un amplio debate sobre la minería, pese a eso acusó a sectores sociales, políticos y ambientales de “sembrar el miedo” contra el proyecto a base de mentiras.

Hace unos días, el 28 de julio, el gobierno provincial aprobó un proyecto que consiste en la creación del consejo “Económico, Social y Ambiental de Mendoza” que cumpliría el rol de ser una entidad consultiva. Según declara el artículo 2 del proyecto el consejo “es un órgano colegiado de carácter consultivo de los Poderes Ejecutivo y Legislativo y de participación para el debate, diseño, planificación e implementación de políticas públicas en materia económica, ambiental y social”. No obstante, el consejo está integrado en mayor proporción por el sector empresarial y sólo un 3% por trabajadores estatales. Creando un escenario perfecto para que las condiciones se le den al lobby minero y al uso del cianuro. Las organizaciones sociales y ambientales están atentas y levantando la voz después de meses de “paz”.

Justicia ambiental y social

También, ese 28 de julio, se cumplieron 10 años de que la Asamblea General de Naciones Unidas reconocía explícitamente el Derecho Humano al Agua y al Saneamiento. El derecho implica el derecho de todas las personas a disponer de agua suficiente, salubre, aceptable, y asequible para el uso personal y doméstico.

Esta resolución derivó de la iniciativa del Estado Plurinacional de Bolivia, con la presentación de un proyecto que contó con el apoyo de otros 33 estados, entre ellos, Argentina. El país boliviano tiene precedentes con respecto a la lucha por el bien común: la denominada “Guerra del Agua” en Cochabamba, en donde se luchó contra la privatización de ésta.

Este suceso histórico abrió muchas discusiones en torno al tema en toda Nuestra América. La visión mercantilista del agua, que permite el aprovechamiento excesivo y su contaminación, fue y es debatida porque afecta directamente a la salud de las personas y a la vida de los ambientes. Lógicas de un neoliberalismo salvaje que sólo busca ampliar sus horizontes, enfocado exclusivamente en el rendimiento económico, deja en la marginalidad el bienestar del pueblo.

Son luchas que dejan entrever la importancia de algo tan básico como el agua y de lo esencial que es para el correcto funcionamiento de la vida. Hay que discutir las lógicas que nos rodean y que, sin darnos cuenta, definen la salud de la población entera.

Los pueblos tienen sed de vida.


Fuentes:
https://rnma.org.ar/2020/08/03/el-agua-debe-correr-libre-por-los-rios/
https://www.anred.org/2020/08/03/vienen-por-la-7722-el-villano-de-turno-ataca/
https://www.lacapitalmdp.com/a-10-anos-del-derecho-humano-al-agua-y-saneamiento/


Agustina Flores
Agustina Flores

Soy hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de la militancia para la liberación. Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también.

El Agua se nos escurre entre los dedos

El Agua se nos escurre entre los dedos

TIEMPO DE LECTURA: 11 min.

Por Pablo Jofré Leal*

En general, usted lector (a) habitualmente utiliza el agua como un bien que está ahí, a su alcance, parece eterna. La usa para cocinar, aseo personal, regar el jardín o como empleo recreacional en piletas, fuentes y jardines. Para usted es algo común, el agua está ahí.

Sin embargo, en nuestro planeta, este recurso, sin el cual ningún organismo viviente podría sobrevivir, no es tan común para miles de millones de seres humanos. Según el Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos del año 2019[1]: 2.200 millones de personas – es decir un 30% de la población mundial – no tiene acceso al agua potable, por tanto, con condiciones de salubridad que representan un peligro social. Dos de cada tres personas en el mundo sufren escases de agua, considerado grave, al menos una vez al año. 750 niños menores de cinco años mueren diariamente, ya sea por no tener acceso a saneamiento básico o por beber aguas insalubres. El año 2030, 700 millones de personas en el mundo, se verán desplazadas de sus lugares de origen por la falta de agua. Y, en materia de género, en cuatro de cada cinco hogares son las mujeres las encargadas de recoger el agua para los hogares, en fuentes ubicadas en ocasiones a varios kilómetros.

Los datos objetivos, tanto aquellos manejados por la ONU como por agencias gubernamentales coinciden en que el uso del agua viene aumentando a una tasa del 1% anual, principalmente desde la década de los 80 del siglo XX hasta ahora. Esto, por el aumento poblacional, el desarrollo social y económico de los pueblos y los cambios en los modelos de consumo, que han incrementado ese uso. En ese nuevo contexto, tanto el agua potable como el saneamiento son reconocidos como derechos humanos fundamentales, tanto en el sentido material (sustento de la población) como también subjetivo (la dignidad de los seres humanos). Esto debería obligar a los Estados a proporcionar a su población el acceso al agua potable y saneamiento sin discriminación, donde se priorice a los sectores más necesitados. Conceptos como acceso, equidad y seguridad son esenciales.

En un interesante trabajo titulado “Agua: dónde está y de quién es? se señala, respecto al agua, en el marco descrito anteriormente, que los temas de propiedad, gestión, manejo y disponibilidad de las aguas ha pasado a constituirse en un eje crítico de las decisiones políticas, económicas y sociales, que debemos tener respecto a este recurso. “A los crecientes problemas de acceso y calidad de los recursos hídricos, se agregan las consecuencias de los procesos de liberalización y privatización del agua, que han transformado su definición desde un bien nacional de uso público, hacia un bien económico sujeto a las reglas del mercado”

En el Informe de la ONU señalado, respecto a Latinoamérica y la región del Caribe,se afirma queesta zona del mundo carece, mayoritariamente, de fuentes adecuadas de agua potable. Con insuficiencias en instalaciones seguras y dignas para la eliminación de las heces. Millones de personas, habitantes de las principales metrópolis del continente están sin acceso al líquido elemento, concentrados en lo que se denomina los cinturones de pobreza, donde el suministro de servicios de agua potable y sanitarios es insuficiente y en otros, sencillamente inexistentes, teniendo que recurrir a camiones aljibes, llaves comunitarias, además del uso letrinas y pozos sépticos, que contaminan además las napas subterráneas.

En gran parte de Latinoamérica, el servicio de agua potable, acompañado de procesos de privatización han generado fragmentación de sus estructuras de servicios, con gran número de prestadores “sin posibilidades reales de lograr economías de escala o viabilidad económica y bajo la responsabilidad de gobiernos locales, que carecen de los recursos e incentivos necesarios, para hacer frente con eficacia a la complejidad de los procesos involucrados en la prestación de servicios. Un ejemplo paradigmático de la privatización del agua lo vive Chile, el único país del mundo que mantiene legalmente privatizada el agua, estableciendo la protección al derecho de propiedad privada más fuerte en el mundo, donde el Estado no interfiere en ningún aspecto para garantizar el bien público.

A principios de los años 90 del siglo XX,en el país sudamericano, bajo el gobierno del ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle se privatizó la administración de la infraestructura y los derechos de agua, que pasaron desde el Estado a las empresas privadas. Privatizando así las principales distribuidoras de agua del país. Bajo el gobierno de Ricardo Lagos (sucesor de Eduardo Frei) se optó por un modelo distinto. La llamada Transferencia del derecho de explotación de las concesiones sanitarias, donde a una empresa privada se le entrega la concesión y las inversiones en infraestructura, por un periodo de 30 años al cabo de las cuales definiría su continuidad.

En Latinoamérica, la necesidad de generar inversiones en el tema agua potable y saneamiento sanitaria, debido al aumento poblacional, el desarrollo social y económico de los pueblos y los cambios en los modelos de consumo, generaron la decisión de parte importante de los gobiernos de nuestro continente, marcados por el modelo neoliberal de entregar a empresas extranjeras (donde se destacaron las de origen español) las oportunidades de inversión en infraestructura y saneamiento. “La incapacidad de las autoridades, para brindar una cobertura adecuada a los ciudadanos incitó un aumento de contratos de privatización de servicios de agua entre inversionistas extranjeros y Gobiernos. Hoy en día 10% de los consumidores en todo el mundo reciben agua vía empresas privadas” y en Latinoamérica esa cifra es mayor a medida que las presiones por privatizar los servicios públicos se imponen, sobre todo bajo la égida de gobiernos de corte neoliberal.

Para José Esteban Castro en su trabajo : La privatización de los servicios de agua y saneamiento en América Latina “esas políticas de privatización implementadas desde la década de 1990, para reorganizar los servicios de agua y saneamiento en América Latina, han tenido poca relación con los problemas específicos de esos servicios. Se presentó la privatización como la solución a la crisis de este sector, caracterizada por: falta de cobertura, calidad inadecuada de la prestación, corrupción y falta de inversión pública en la expansión y renovación de la infraestructura. Sin embargo, la razón principal no fue la búsqueda de soluciones a estos problemas, sino la aceptación acrítica de una política fundada en los principios y argumentos característicos de la ideología pro-privatización, que resurgió en los años 80. La crisis real de los servicios fue utilizada y hasta provocada, para promover las privatizaciones.

La privatización del agua es un negocio multimillonario. Se calcula, que para el año 2025, el gasto anual de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en infraestructura relacionada, superará el billón de dólares. Las nuevas tecnologías y la necesidad de inversión adicional en infraestructura aumentarán la demanda en el mercado, lo que potencialmente generaría valoraciones de miles de millones de dólares. Dichas oportunidades y promesas económicas explican en gran medida, por qué los servicios de agua se han ganado el apodo de“oro azul”

En Latinoamérica las cifras respecto al agua dulce la presentan como un botín muy apreciado, un bien económico y no un derecho social. El 26% del agua dulce del planeta está en América Latina, en forma de acuíferos, campos de hielo, ríos, lagos. Sólo Brasil contiene el 5% de toda el agua dulce del mundo. Los 22.100 metros cúbicos de agua per cápita representa el triple del promedio mundial. Entre los 10 principales ríos del mundo, cinco son latinoamericanos: Orinoco, Amazonas (que representa la quinta parte del caudal fluvial del mundo), Rio Negro, Paraná y Madeira. El Acuífero Guaraní es la tercera reserva mundial de agua dulce y se extiende bajo la superficie de Paraguay, Uruguay, Argentina y Brasil. Sus reservas podrían dar agua a todos los habitantes del planeta durante 200 años, de ahí la importancia geopolítica que este acuífero posee, poniéndolo en el radar de los intereses hegemónicos estadounidense.

Pero se da la paradoja, igualmente, que esta Latinoamérica, dotada de recursos hídricos envidiables,100 millones de sus habitantes carecen de total acceso a ella, surtiéndose de fuentes ocasionales.El 25% de la población latinoamericana (de un total de 629 millones de habitantes)no tienen acceso a servicios de agua potable y saneamiento. República Dominicana Haití, Nicaragua, Perú, Ecuador son, dentro de Latinoamérica, los países con menores capacidades de acceso a esas fuentes de agua potable y saneamiento. Sólo el 20% de las aguas residuales de este subcontinente reciben tratamiento.Las represas hidroeléctricas Itaipú y Simón Bolívar, son la segunda y la cuarta más grandes del mundo respectivamente.

Las cifras mencionadas respecto a este oro azul han traído a América Latina a numerosas empresas sanitarias, hidroeléctricas, de distribución de agua entre otras, que representan una tajada importante de ingresos para multinacionales como Endesa, Iberdrola, empresas chinas, entre otras. Según datos entregados por el Banco de Desarrollo de América Latina – CAF – (4) en el Foro Mundial del agua del año 2018, Latinoamérica necesita invertir 12.500 millones de dólares, para alcanzar las metas trazadas por la ONU en los llamados “objetivos de desarrollo sustentable)que entrega datos desalentadores en el plano de agua y saneamiento[2] si no se trabaja por lo signan como el Objetivo 6: Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos[3] que la ONU volcó en la agenda 2030. Como también en los objetivos planteados en la meta de “No dejar a nadie atrás” según el Informe de Mundial de las Naciones Unidas Sobre el desarrollo de los recursos Hídricos presentado el año 2019.

La dicotomía se da respecto al papel que deben desempeñar los Estados y la iniciativa privada, cuestión de áspero debate en momentos que la propia esencia del neoliberalismo está siendo cuestionada en virtud de la pandemia global del Covid-19, que ha sacado a relucir la importancia de concretar Estados poderoso, capaces de garantizar, salud, educación, bienestar y servicios básicos a su población como derechos irrenunciables, entre ellos el agua potable y el acceso a servicios sanitarios.Para el mundo privado, las empresas de lobby, los gobiernos neoliberales y las multinacionales en Latinoamérica existe un déficit de infraestructura, de capital humano, institucional, financiero y de gobernabilidad, que son las que llevan a situaciones de escasez. Una región apetitosa, donde pueden invertir y tener retornos multimillonarios al cabo de pocos años.

Chile sigue siendo el ejemplo de la presencia de capitales extranjeros, que suelen replicar posteriormente sus inversiones en Latinoamérica, en materia de suministro de agua potable y servicios sanitarios. En el caso chileno, su participación en el mercado alcanza el 93%. Grupo europeo Agbar-Suez, controladora de Aguas Andinas (con ganancias en el país que superaron los 150 millones de dólares el año 2019 y más de 2.300 millones en sus subsidiarias en el mundo), Es sal y Aguas Cordillera, que abastece a cuatro de cada diez chilenos. Empresa que a su vez deriva labores hacia el sector de aguas servidas incrementando notablemente sus ingresos. La sanitaria canadiense ligada al mundo docente en Canadá -Ontario Teachers Pension Plan, OTPP – que suman el 36% del mercado con plantas de distribución de agua potable y tratamiento de aguas servidas.

Por su parte, las sanitarias propiedad de la japonesa Marubeni en alianza con la empresa del mismo país Innovation Network Corporation of Japan, con un 9%. Incluso hay presencia de inversiones colombianas, a través de la llamada Empresa Pública de Medellín (EPM), que compró Aguas de Antofagasta al grupo Luksic en US$ 967 millones. La empresa de Singapur Sembcorp, por su parte, vendió a la española Sacyry sus cuatro empresas de agua, que serán gestionadas por la filial agua Sacyr en servicios de captación de agua bruta, distribución de agua potable, recogida y depuración de aguas residuales.

Una fragmentación que da luces de lo interesante y atractivo que resulta, para estas empresas,invertir en un negocio considerado estable, de rentabilidades seguras, que atrae a inversionistas de largo plazo. Es un negocio redondo ¡claro! pero para el que lo pueda pagar pues el resto deberá seguir en sus mismas condiciones de carestía, sujeto a los vaivenes del mercado, mirando como ciertos cultivos, la minería, los proyectos hidroeléctricos, como también la ineficacia de sus gobiernos e intereses económicos marcados por la corrupción, junto a la invisibilización de los derechos sociales,  entre otros le impiden el pleno acceso al agua potable, al saneamiento y en definitiva a su plena dignidad como persona. Que el agua se nos escurra entre los dedos(pero lo mínimo) sólo cuando nuestra sed y nuestra necesidad de higiene esté satisfecha.


* Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl

  1. Extraído de https://www.acnur.org/5c93e4c34.pdf. Publicado en 2019 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 7, place de Fontenoy, 75352 París 07 SP, Francia. © UNESCO 2019. Este informe es publicado por la UNESCO en nombre de la ONU-Agua. La lista de miembros y socios de la ONU-Agua se puede encontrar en el siguiente sitio web unwater.org.
  2. Datos relevantes. 3 de cada 10 personas carecen de acceso a servicios de agua potable seguros y 6 de cada 10 carecen de acceso a instalaciones de saneamiento.Al menos 892 millones de personas continúan con la práctica insalubre de la defecación al aire libre.Las mujeres y las niñas son las encargadas de recolectar agua en el 80% de los hogares sin acceso a agua corriente.Entre 1990 y 2015, la proporción de población mundial que utilizaba una fuente mejorada de agua potable pasó del 76% al 90%.La escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial y se prevé que este porcentaje aumente. Más de 1700 millones de personas viven actualmente en cuencas fluviales en las que el consumo de agua supera la recarga. 4 billones de personas carecen de acceso a servicios básicos de saneamiento, como retretes o letrinas.Más del 80% de las aguas residuales por actividades humanas se vierten en los ríos o el mar sin ningún tratamiento, provocando su contaminación.Cada día, alrededor de 1000 niños mueren debido a enfermedades diarreicas asociadas a la falta de higiene. Aproximadamente el 70% de todas las aguas extraídas de los ríos, lagos y acuíferos se utilizan para el riego. Las inundaciones y otros desastres relacionados con el agua representan el 70% de todas las muertes relacionadas con desastres naturales.
  3. Objetivos 2030. Lograr el acceso universal y equitativo al agua potable a un precio asequible para todosLograr el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones de vulnerabilidad. De aquí a 2030, mejorar la calidad del agua reduciendo la contaminación, eliminando el vertimiento y minimizando la emisión de productos químicos y materiales peligrosos, reduciendo a la mitad el porcentaje de aguas residuales sin tratar y aumentando considerablemente el reciclado y la reutilización sin riesgos a nivel mundial. Aumentar considerablemente el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y asegurar la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce para hacer frente a la escasez de agua y reducir considerablemente el número de personas que sufren falta de agua. Implementar la gestión integrada de los recursos hídricos a todos los niveles, incluso mediante la cooperación transfronteriza, según proceda. Proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos. Ampliar la cooperación internacional y el apoyo prestado a los países en desarrollo para la creación de capacidad en actividades y programas relativos al agua y el saneamiento, como los de captación de agua, desalinización, uso eficiente de los recursos hídricos, tratamiento de aguas residuales, reciclado y tecnologías de reutilización. Apoyar y fortalecer la participación de las comunidades locales en la mejora de la gestión del agua y el saneamiento
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