Escrita por Selene González
A pesar del entusiasmo que generan las ideas de la libertad, empresas multinacionales que operan en argentina plantearon las dudas y límites del programa económico que ejecuta el presidente de la nación sin inversiones a la vista.
Referentes empresariales de Argentina viajaron a Washington con dirigentes políticos para presentarse ante distintas instituciones norteamericanas. Frente a sus colegas de la US Chambear of Commerce, los directores de relaciones institucionales y otras autoridades privadas mostraron su plan de negocios y los desafíos a corto y largo plazo que presenta el mercado local de las firmas globales.
Los anfitriones norteamericanos se mostraron satisfechos con la imagen que proyecta Milei de un “presidente pro mercado y abanderado en el déficit cero” y valoraron las reformas que se han tomado hasta ahora. Los invitados advirtieron que hay mayor interés por Argentina que en encuentros anteriores por la baja de la inflación y la caída del riesgo país. ¿Es realmente así?
Según Hernán Letcher, economista y director de CEPA (centro argentino de economía política), el plan económico es “totalmente inconsistente”. “Necesita dólares de cualquier tipo de origen para sostener un valor artificial del tipo de cambio y con eso generar riqueza financiera que siempre tiene plazos cortos. Ninguna empresa seria multinacional puede apostar a un proyecto de país que tiene esos fundamentos absolutamente destruidos en su solidez”, argumentó y sostuvo: “No me extraña que las empresas estadounidenses, europeas, árabes o de cualquier país huyan ante la posibilidad de invertir en un país que no se sostiene”.
Por su parte, el Dr. Juan Latricano, economista e historiador de la economía argentina, realizó una hipotetización que también puede describir la situación del país:
“En un país donde está cayendo dramáticamente el consumo, vas a comercios que están abiertos todo el día, y por ahí entraron dos personas. Yo mismo he ido hace un par de semanas atrás a un restaurante inmenso y estaba ocupada el 10% de la mesa, pero siendo generoso en el cálculo, no se llegaba al 10%”.
“Te pregunto: si el dueño quiere vender el negocio, para que otro inversor diga, bueno, invierto vos teniendo el dinero, ¿Comprás ese negocio? Estas son preguntas que hay que hacer desde uno, ¿No? Porque si no es todo ilusorio, no pongamos el dinero, ¿Quien va a poner el dinero? Esto, viste, es un poco la economía así, se entiende así”.
Latricano, quien además es autor de los libros: “Economía al Servicio del hombre”, “Macroeconomía Heterodoxa” y “Más de dos siglos de historia económica de nuestra patria”, recordó: “Como decía el general Perón, pones el dinero o no pones el dinero, pero vas a poner si ves movimiento. Esto es una sabiduría de Keynes, a la que llamó la trampa de la liquidez”.
También Oscar Rotundo, analista político y editor del equipo de Periodismo Internacional Alternativo PIA Global, coincidió con la debilidad del esquema en torno a las reservas del BCRA: “El tema central del gobierno en materia económica es el de mantener el tipo de cambio y la inflación baja para poder incrementar la actividad económica y mantener su capital político. Para ello ha avanzado de manera decidida sobre el Estado reduciendo su personal y su prestación de servicios. Ha liberado la importación sin ningún tipo de restricciones y se plantea un blanqueo de capitales permanentes para poder obtener dólares y de esta manera seguir con el tipo de cambio planchado”.
“Por lo tanto tenemos un país exportador de materias primas e importador de manufacturas y servicios. El gobierno plantea este panorama desde un Estado mínimo que tiende a su extinción, el tema es que las grandes corporaciones necesitan que el Estado exista como generador de infraestructura, fundamentalmente las empresas extractivistas y como financiador de servicios y también que no existan límites para el retorno de sus ganancias, y es ahí donde existen las dudas sobre el plan del gobierno, porque no genera garantías jurídicas ni políticas para que la inversión de capital pueda permanecer en el tiempo”, desarrolló el periodista.
“El gobierno pide deuda para pagar deuda y no genera los suficientes dólares para hacer crecer las reservas. Dilapida dólares en viajes y excentricidades, no recauda impuestos por que la sociedad se achica por la contracción económica que generan los despidos y el campo no liquida las retenciones por el tipo de cambio pues un dólar a mil pesos es ridículo. Todo este paquete tiene tiempo de caducidad y las grandes empresas lo saben, las próximas presidenciales son en 2027 y si viene otro gobierno cambiará todo o gran parte, seguramente”, sentenció.
Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de Revista Trinchera.
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