El Lago Escondido vuelve al centro de la polémica: a 9 años de las marchas por el acceso público y la denuncia por la ocupación ilegal de las tierras, el enclave del magnate británico Joe Lewis sigue siendo símbolo de poder e influencia, con jueces, empresarios y figuras políticas, vinculados a visitas y reuniones en la exclusiva estancia patagónica.
Al momento de la publicación de esta nota, una nueva Marcha por la Soberanía avanza hacía Lago Escondido. La Brigada Juana Azurduy avanza por el desafiante camino de montaña, mientras el equipo de Trinchera acompaña la movilización, registrando cada paso y cada voz que reclama el acceso público al lago y denuncia la ocupación de tierras por Lewis. La acción conjunta refleja la continuidad de la lucha que, año tras año, se renueva con la convicción de que los bienes comunes no pueden quedar en manos privadas y extranjeras.
¿Qué es Lago Escondido?
Lago Escondido, ubicado al pie de la Cordillera de los Andes en la Patagonia argentina, es un paisaje de ensueño rodeado de bosques nativos, senderos y montañas. Sin embargo, el acceso a este paraíso natural permanece restringido: el magnate británico Joe Lewis adquirió miles de hectáreas en la zona y convirtió el lugar en un enclave privado, señalado por organizaciones sociales y políticas como un espacio de lobby político y económico. Las denuncias se relacionan a la vulneración de normativas de Defensa Nacional y Seguridad de Fronteras, mientras pobladores y activistas reclaman el libre acceso y enfrentan hostigamientos y obstáculos.
A mediados de la década de los 90, específicamente en 1996, el magnate británico Joe Lewis —la sexta persona más rica de Inglaterra y entre las 500 más ricas del mundo— adquirió de manera irregular 13.000 hectáreas en la zona de la cordillera de Río Negro, la cual contiene dentro de sus limites una inmensa reserva de agua dulce llamado Lago Escondido. Lewis no sólo construyó un feudo que incluye una mansión, helipuertos, un casino y usinas eléctricas, sino que además cerró el camino público para acceder al lago, patrimonio natural de todas y todos los argentinos, y lo convirtió en su propiedad privada.
Lewis recurrió al poder del lobby para eludir las leyes. Como la legislación impedía a extranjeros adquirir tierras a menos de 150 kilómetros de las fronteras, constituyó una empresa con activistas argentinos, H.R. Properties Buenos Aires S.A., para así concretar la compra. Poco después de recibir la aprobación estatal, la firma incorporó como accionista a Charles Barrington Lewis, hijo del empresario británico. Años más tarde H.R. Properties Buenos Aires S.A. Se convertiría en Hidden Lake S.A, que pertenece al holding britanico Tavistock Group, de Lewis.
Según el Código Civil de la República Argentina (art. 2340), los ríos y lagos pertenecen al dominio público. Según la Constitución de la Provincia de Río Negro (art. 73) debe asegurarse el libre acceso con fines recreativos a las riberas de espejos de agua de dominio público.
La disputa legal y social

Hasta la llegada de Lewis, el acceso al lago era público por el camino de Tacuifí que fue construido por los vecinos del lugar. Pero con la instalación del magnate cambió por completo el equilibrio en la zona.
La comunidad reaccionó ante la privatización del lago. El acceso a Lago Escondido se transformó para algunos dirigentes políticos en una causa nacional, porque el espejo de agua quedó dentro de la estancia que compró de manera irregular el británico. Durante los últimos 20 años vecinos y organizaciones sociales han protestado en la zonas exigiendo que se restablezca el acceso público al espejo de agua.
En la justicia rionegrina el expediente se originó a partir del 21 de abril de 2005, cuando la entonces legisladora provincial Magdalena Odarda promovió una acción de amparo contra Vial rionegrina Sociedad del Estado (Viarse), la Subdirección de Comisiones de Fomento, el Gobierno de la Provincia de Río Negro y Hidden Lake SA, con el objetivo de que se garantice el libre acceso al Lago Escondido. También, pidió en el amparo que se proceda a la reparación de caminos vecinales que conducen a aquel y de no encontrarse en condiciones, se construya una vía de acceso.
En 2013, el juez Carlos Marcelo Cuellar estableció un mes para abrir el camino de montaña y tres meses para abrir el camino de Tacuifí, aunque esta decisión fue apelada de inmediato. Entre el 2013 y el 2022 hubo múltiples apelaciones, recusaciones y dilaciones judiciales, la causa pasó por más de 25 jueces y juezas. Hasta que en 2022, la Cámara de Apelaciones en lo Civil y los Comercial de Bariloche falló para que Vialidad Rionegrina abra y otorgue un tránsito libre por el camino de Tacuifí, así como también señalizar el camino de montaña.
El jueves 31 de agosto de 2023 el Superior Tribunal de Justicia (STJ) admitió parcialmente los recursos de casación interpuestos por la Fiscalía del Estado de la provincia y la empresa Hidden Lake S.A. De esta manera, la justicia le dio la razón a Lewis y desestimó el camino por Tacuifí para acceder al lago.
Mientras que en Estados Unidos Joe Lewis, fue condenado en Nueva York en julio de 2023 por Tráfico de Información Privilegiada y Fraude Financiero. Luego quedó libre bajo fianza, tras declararse “no culpable”. La acusación enumera 19 cargos contra el empresario, incluidos varios por “fraude bursátil”, enfrentando hasta 25 años de prisión por el cargo más grave.
Resistencia ciudadana frente al poder
Desde el 2017, organizaciones sociales, vecinos y militantes de derechos humanos realizan la llamada Marcha por la Soberanía al Lago Escondido. La movilización parte desde El Bolsón y recorre los senderos de montaña, busca visibilizar la privatización del lago y exigir el cumplimiento del libre acceso.
La Brigada Juana Azurduy, es un grupo militante argentino que realiza marchas de montaña para reclamar la soberanía del Lago Escondido y denunciar su apropiación. Realiza acciones solidarias y de reconstrucción para damnificados por los incendios, como en El Bolsón, reivindicando el legado el legado de la heroína Juana Azurduy. Estas caminatas, que se repiten año tras año, se han convertido en un símbolo de resistencia frente al avance del poder económico y connivencia política y judicial. Los manifestantes enfrentaron hostigamientos, controles policiales y obstáculos logísticos, pero lograron instalar el tema en la agenda pública nacional.
La marcha del 2023, fue la séptima edición de esta movilización, realizada entre fines de enero y principios de febrero. En la cual los activistas en reiteradas oportunidades intentaron ingresar al lugar pero fueron atacados con pedradas, gas pimienta, hombres caballos y rebencazos: ocho personas heridas fueron derivadas a un centro de salud en la localidad de El Foyel.
Así, mientras jueces y empresarios se reúnen en la estancia de Lewis, la sociedad civil marcha para defender lo básico: el acceso libre a un bien común. Lo que Lewis alega es que sí se puede ingresar al lago pero por un camino alternativo, ese camino es muy dificultoso y mucho más largo que el original y es por eso que año tras año, decenas de personas se organizan para ir por ambos: el largo y el corto. Al llegar los incidentes de violencia escalan por tropas que el mismo inglés organiza para proteger el territorio del que se apropió.
Escenario de lobby y connivencia
En los últimos años, Lago Escondido funcionó como uno de los puntos de encuentro de varios personajes del círculo rojo. Desde ese lugar paradisiaco comenzó a hacerse un trabajo fino de relacionamiento que coincide con el crecimiento de la central hidroeléctrica Patagonia Energía, que provee electricidad a la residencia del magnate inglés y también le vende el excedente a la comunidad de El Bolsón.
Muy cerca de la residencia principal, aquella en la que duerme Lewis cuando está en la Argentina, se hizo un lodge para recibir turistas y que en los últimos años se ha utilizado como un lugar para “retiros espirituales” de empresas locales y multinacionales.

Aunque los visitantes más ilustres, aquellos que se hospedan en la residencia principal y no en los alrededores, son los que realmente tienen influencia en la vida del país: jueces, funcionarios, establishment empresarial y mediáticos, gremialistas y hasta poderosos extranjeros.
El objetivo tanto de Lewis como del lugarteniente Nicolas Van Ditmar, administrador de las propiedades del magnate, es conectarse con actores relevantes de la sociedad y con grupos de poder. Todo esto quedó en evidencia con el escándalo originado tras la visita de cuatro jueces, Carlos Mahiques, Julían Ercolini, Pablo Yadarola y Pablo Cayssials; el jefe de los fiscales de la ciudad de Buenos Aires Juan Bautista Mahiques, el ministro de seguridad del mismo distrito, Marcelo D’Alessandro, el ex agente de la SIDE Leonardo Bergroth, el sobrino de Héctor Magnetto y director de asuntos institucionales de Telecom, de los accionista del Grupo Clarín, Pablo Casey; el presidente del mismo grupo, Jorge Rendo; y el consultor y bolsero de pauta oficial Tomás Reinke.
El encuentro entre estos jueces federales, funcionarios porteños y directivos del Grupo Clarín no puede leerse como un simple viaje recreativo, sino más bien como un cónclave destinado a garantizar la continuidad del lawfare: asegurar la impunidad de Mauricio Macri en causas sensibles —espionaje, peajes, Correo, deuda con el FMI— y sostener el hostigamiento judicial contra Cristina Fernández de Kirchner.
Reinke trabajó en áreas comerciales del Grupo Clarín hasta 2008, y luego entre 2015 y 2020, se radicó en el valle rionegrino para trabajar como gerente del diario Río Negro, lo que le permitió conocer a Van Ditmar. En medio de la pandemia regresó a Buenos Aires, y su amigo dueño del Grupo Sentidos, le propuso hacerse cargo de la agencia de marketing digital Mediabit SA, parte del mismo emprendimiento. Fue así como recuperó su relación con Clarín, porque entre los clientes del Grupo Sentidos hay cuentas estatales con las de Anses, Pami, Presidencia de la Nación, YPF, Aysa y el Ministerio del Interior, entre otras, que ponen pauta oficial en los medios.

De igual manera este lugar se consolidó como un espacio de poder trasnacional: no sólo jueces y empresarios visitaron Lago Escondido, sino que figuras como Mauricio Macri y Barack Obama eligieron Río Negro como escenario de encuentros, reforzando la idea de que la región funciona como un enclave de diplomacia informal y lobby global.
Lewis cuenta con dos aeropuertos privados en Río Negro: uno en Lago Escondido y otro en la zona de Bahía Dorada, cerca de Sierra Grande. Ambos han sido cuestionados por su falta de control estatal y por su ubicación estratégica frente al Atlántico, a menos de dos horas de vuelo de las Islas Malvinas. Mientras que el de Bahía Dorada, con su pista de más de 2 km frente al Atlántico, fue vendido en 2025 a capitales extranjeros, lo que reaviva el debate sobre la soberanía y seguridad en la Patagonia.
Pese a las alertas, la Fuerza Aérea Argentina habilitó la pista como aeródromo privado. No hubo audiencia pública, ni legislativa, ni informe ambiental. La pista empezó a operar de forma discreta, y casi secreta. La falta de radares en la región y la escasa fiscalización aeroportuaria alimentaron durante años versiones sobre vuelos no registrados entre el continente y las Malvinas.
Lago Escondido no es simplemente un paisaje patagónico cercado por alambrados: es también el reflejo de una disputa histórica sobre qué significa la soberanía en el siglo XXI. La apropiación de un bien común por parte de un magnate extranjero expone las fragilidades del Estado argentino para garantizar derechos básicos, y al mismo tiempo, desnuda la capacidad del poder económico de moldear decisiones políticas y judiciales.
La resistencia ciudadana se convierte en un recordatorio de que la democracia no se reduce al voto, sino que se ejerce en la defensa cotidiana de los bienes comunes. El desenlace de esta disputa marcará un precedente. Si se sostiene la privatización, se legitima la idea de que el poder económico puede doblegar la ley. Si se garantiza el acceso pleno, se reafirmará que la soberanía y los bienes comunes no son negociables.

Milagros López Mansilla
Periodista gráfica a la que le interesa la literatura. Desde mí lugar intento reivindicar la lucha de las travestis, las disidencias y los feminismos.
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