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Los recientes ataques de sionistas contra la República Islámica de Irán, bajo el pretexto de que éste estaba en condiciones de alcanzar la bomba nuclear, no pueden entenderse como un hecho aislado. ¿Qué rol juegan “los cuatro jinetes del apocalipsis”? ¿Qué rol tiene la OIEA y su cabeza visible, el argentino Grossi? ¿Cómo se emparenta esto con el conflicto en Ucrania o las revueltas en EEUU?

La pregunta que medio planeta se está intentando contestar en estas horas es ¿Por qué? ¿Por qué en este momento? Y la respuesta, como siempre, es bastante más compleja que la sarta de patrañas que salieron a decir desde el Ente Sionista, y que reprodujeron (y reproducen) la gran mayoría de los medios de comunicación occidentales. Tal como afirma el analista geopolítico mexicano, Alfredo Jalife, “estamos ante la primera guerra global de desinformación”. Además, el absolutamente cínico y cansador “llorómetro” sigue a la orden del día, como siempre que se habla del Estado Genocida de Israel.

La excusa que muchos “colegas” reprodujeron, fue lo que desde hace 30 años viene diciendo el Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu: “Irán está a punto de tener la bomba nuclear”. Esto, según trascendió, respondía a que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que conduce el argentino Rafael Grossi, afirmó que Irán estaba a punto de tener la capacidad para fabricar bombas atómicas. Eso según el talmúdico de Bibi “es un peligro existencial para Israel”.

Las preguntas que indefectiblemente surgen son: ¿En serio alguien se puede creer semejante cuento cuando es el propio Israel quien no permite que la OIEA pueda controlar su plan y capacidades nucleares? ¿Realmente Israel, que no firmó ni firma el Tratado de No Proliferación de Armas Nuclear, es la pobre víctima? ¿De verdad hay que creer a un Ente, que posee entre 90 y 500 bombas nucleares, que su existencia corre peligro? ¿Cuánto tiempo más los pueblos del mundo vamos a permitir que nuestros gobiernos justifiquen cualquier cosa ante semejante nivel de patrañas?

Está cada vez más claro que la parcialidad del argentino Grossi no es casual. Por poner sólo un dato, es la misma OIEA la que reconoce que Irán alcanzó el 60% de enriquecimiento de uranio, cuando para hacer una bomba se necesitaría más del 90%. A Irán le revisaron y le revisan hasta debajo de los floreros, pero al Ente Sionista nada. No hay problema con Israel “porque es bueno y sufre la agresión de sus vecinos”.  Menudo cuentucho de cuarta que vienen repitiendo desde hace décadas.

Primer mensaje: EEUU debe tener el control de Asia Occidental

Para comprender las motivaciones hay que contextualizar e ir un poco más atrás en el tiempo:

En principio no hay que perder de vista que, desde la llegada de la Revolución Islámica de Irán en 1979, los EEUU han intentado permanentemente provocar el “cambio de régimen” en ese país. Fundamentalmente, porque desde su llegada, Irán ha sido un férreo defensor de la Causa Palestina, y ha luchado y articulado en la región al Eje de la Resistencia para impedir que EEUU e Israel se hagan con el control total de esa región del planeta. Un control que con el correr de los años se ha vuelto más inhumano y bestial hasta llegar al presente en que se perpetúa un genocidio en vivo y en directo, las 24 horas del día, contra el pueblo palestino. Esto sin perder de vista las agresiones permanentes a otros países de la región como Yemen, Líbano o Siria.

Ligado a esto, hay que recordar que desde hace meses la administración norteamericana de Donald Trump venía negociando (indirectamente) con Teherán para resolver el problema nuclear. Un problema que generó el propio Trump, luego de romper unilateralmente con el acuerdo (conocido como G-5+1 e Irán) al que se había llegado en julio de 2015. Un acuerdo que Irán cumplió sistemáticamente, incluso pese a las sanciones impuestas desde Occidente. Y aquí hay que introducir un primer punto sensible: más allá de la buena voluntad (o no) que pueda tener Trump, lo cierto es que tiene presiones desde todos los flancos: Netanyahu lo tironea, Europa lo tironea, y por sobre lo tironea el monumental lobbie sionista que “vive en casa” y que fue parte de quienes le financiaron la campaña, en gran medida.

Esas discusiones, para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear, estaban siendo mediadas por el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin. No es un detalle menor que, según se supo, en una de sus últimas conversaciones telefónicas (previas a la agresión israelí), los mandatarios utilizaron 2/3 de la misma para abordar el contencioso nuclear iraní. El tercio restante fue para la cuestión ucraniana.

Sumado a ello y como es de público conocimiento, aunque la mayoría de los medios occidentales lo omitan, Rusia está construyendo y colaborando con Irán en materia de energía atómica. Están construyendo 2 reactores nucleares en Irán y están proyectadas otras 6 plantas nucleares. ¿Por qué? Porque a Irán le interesa utilizar esa energía para uso civil. Y por qué se puede afirmar que es así, fundamentalmente, porque le interesa generar electricidad (además de su uso médico) y poder destinar tanto el gas como el petróleo a la exportación (fundamentalmente a China) y así aumentar su ingreso de divisas. Más allá de que no sea algo que hayan manifestado explícitamente, muchos analistas coinciden en que este es el objetivo del país persa.

Además de pretender arrastrarlo, este mensaje va dirigido directamente a Trump y lo que su proyecto significa. La cuestión es torpedear las negociaciones con Irán para resolver la cuestión nuclear, lo cual -por añadidura- quiere decir que debe dejar de negociar con Rusia. Y estas semanas quedó aún más claro cuando Trump agradeció pero negó la ayuda ofrecida por Putin. Y esto va mucho más allá de las declaraciones rimbombantes que hace el magnate de peluquín. Éstas, muchas veces, responden más a “dejar contentos a los sionistas” que a lo que efectivamente piense o vaya a hacer.

Segundo mensaje: Todo hecho tiene su historia y contexto

Tal como lo hemos señalado en otras oportunidades, Irán juega un papel importantísimo en las disputas de corredores comerciales. Particularmente el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur junto con Rusia, Azerbaiyán y la India, pero que podría tener ramificaciones hacia Armenia, Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán (en Asia Central) y/o hacia Bielorrusia, Omán y Siria. Un corredor que podría provocar un giro de 180 grados en el comercio global. Esto sin mencionar que Irán controla el Estrecho de Ormuz por el cual pasa más del 35% del comercio mundial de crudo. Y un dato reciente, y fundamental dado el recorrido de los acontecimientos de las últimas semanas, es que previo a los ataques israelíes iniciales, ya había llegado a Teherán, el tendido ferroviario que conecta China con Irán a través de Kazajistán, Uzbekistán y Turkmenistán.

El meollo de la cuestión es que este corredor compite directamente con el propuesto por EEUU, que involucra a Israel (y que lo pondría en un lugar privilegiado), y que iría desde la India hasta Europa, pasando por Oriente Medio (IMEC por sus siglas en inglés). Un corredor que también involucra a varias monarquías del golfo y que permitiría a Europa (entre otras cosas) dejar de depender de los hidrocarburos rusos. Y como perlita, esta disputa de corredores, en parte, también explica la importancia estratégica que tuvo para el Occidente Colectivo, el derrocamiento de Bahar Al-Assad en Siria. Nada más festejado en el último tiempo ¿Por qué? Porque indirectamente, o en segundo plano, ese país era parte del Eje de la Resistencia.

Dice el dicho que “de muestra cabe un botón”: El monigote ex Al-Qaeda y ex ISIS que pusieron de presidente (y que hoy occidente intenta “blanquear”), Abu Mohamad al-Golani (hoy nombrado por la prensa occidental como Ahmed al-Charaa), dijo recientemente que ellos e Israel “están del mismo lado” y que el sionismo “tiene el espacio aéreo a disposición para atacar a Irán”. Pregunta: ¿Por qué será que el famoso terrorismo islámico, ya sea ISIS, Al-Qaeda, el Frente Al-Nusra o cualquiera de sus derivaciones (obviamente deformaciones del islam y respaldadas por las monarquías del golfo) siempre está dispuesto a atacar a Irán (país persa y chiita) y no al Ente Sionista (enemigo declarado del islam)? ¿Raro no?

Aquí hay un mensaje claro de los Intereses del Occidente Colectivo y sus aliados, sobre todos aquellos que tienen intereses económicos de un corredor por sobre el otro. La disputa es entre la propuesta de EEUU (y su proxy Israel) que condiciona e involucra a las monarquías del golfo (sobre todo Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí) y la Europa globalista; y la propuesta, principalmente, de Rusia e Irán; aunque como ya lo señalamos, por añadidura involucraría a muchos otros países. Distinto es el juego de la India, que como se puede observar (y como hace siempre) juega su propio juego y podría sacar tajada en cualquiera de los dos escenarios.

Tercer mensaje: Ahora para algunos aliados (sobre todo las monarquías del golfo)

Esta disputa, se suma a otro elemento añadido por el analista norteamericano, Ben Norton (y del cual ya hemos hablado en reiteradas oportunidades), que es el predominio del dólar. Como hemos comentado en otras oportunidades, hace algunos meses venció el acuerdo que tenían yanquis y saudíes para que la venta de crudo se realizara únicamente en la moneda norteamericana. Este juego de presiones y contra-presiones también busca evitar que las monarquías del golfo (que miran de reojo para ver donde harán mejor negocio) reemplacen al dólar gringo por el Yuan Renminbi chinón o cualquier otra moneda.

Tengamos en cuenta que desde la década de los 70, Arabia Saudí y EEUU tenían un tratado por el cual todo el petróleo de la monarquía sólo podía comercializarse en la moneda norteamericana, por eso el famoso nombre de “petrodólar”. Este era uno de los pilares de la hegemonía del dólar como moneda de intercambio comercial y de reserva de todo el mundo, fundamentalmente, porque, en definitiva, es la energía la que mueve al planeta y a la producción de las cosas que luego consumimos. La moneda que se utilice para realizar esas transacciones obviamente tendrá una ventaja comparativa monumental respecto a las demás.

Monarquías del golfo que como ha sido de público conocimiento, por presiones del Occidente Colectivo, han reconstituido sus vínculos comerciales y políticos con el Ente Genocida mediante los Acuerdo de Abraham. Incluso han alimentado al sionismo en su guerra de extermino contra el pueblo palestino. Una cosa es la narrativa, otra lo que sucede en la práctica.

Cuarto mensaje: ¿La gran jazaria contraataca?

Todo lo antes mencionado, no puede separarse de lo que está sucediendo en territorio ucraniano. Un detalle no menor -y unificador de estas “causas”- es que tanto Netanyahu (cuyo apellido real es Mileikovski y de origen polaco) como Volodimir Zelenski son de procedencia jazara. Hay quienes afirman que Javier Milei también lo es, por eso su devoción por el sionismo. Es algo que prensa occidental no toma en cuenta, pero que incluso la gran mayoría de las y los analistas de renombre tampoco relacionan.

El bombardeo contra Irán es un mensaje de destrucción a ambas negociaciones: la de Trump con Putin por el conflicto ucraniano y la de Trump con Irán, que además también es (en parte) con Putin. El boicot es a que Trump pueda sacar a EEUU de esos dos conflictos de los cuales ha demostrado, o al menos parece tener voluntad discursiva, de salir. ¿Cómo hacerlo sin mostrar debilidad? Ladrando, amenazando, presionando. El problema es que a su alrededor tiene muchos que quieren lo contrario.

Llama poderosamente la atención la similitud entre la agresión con drones en Teherán a manos de Israel, y la de drones en suelo ruso a manos (supuestamente) de Ucrania. Mismo modus operandi. Como siempre decimos, las casualidades no existen. Cabe preguntarse entonces: En la agresión a Rusia de hace unas semanas ¿estuvieron involucrados los servicios israelíes (el Mossad)? Obviamente, se da por descontado que la CIA (norteamericana) y el MI6 (británico) sí. Las similitudes en el accionar dan a pensar que efectivamente la respuesta a esta pregunta es que sí, que fue esa triada de “inteligencias” la que operó en ambos casos.

Y aquí entran en juego otras preguntas: ¿Realmente Trump estaba al tanto de lo que sucedería en ambos casos? Si la respuesta es que sí, desnudaría el cinismo y la perversidad del presidente norteamericano. Ahora si la respuesta es por la negativa ¿Quién gobierna realmente la política exterior y de Defensa (que sería más de ataque que otra cosa) en los EEUU? Cualquiera de las dos respuestas expone un verdadero peligro sobre la mesa.

Quinto mensaje: Disputa entre modelos de votantes

El otro hecho llamativo en estas semanas es la abrupta y explosiva movilización de migrantes en los EEUU con graves incidentes, sobre todo en Los Ángeles, California (aunque también en otros Estados). Es por demás sabido y analizado que Trump lanzó una guerra contra la migración (pobre) que año a año llega a los EEUU en búsqueda de tener un mejor pasar. El famoso “Sueño americano” hoy transformado en pesadilla.

Es conocido que en su intención de reindustrialización de EEUU y de “volver a hacer grande a América” (a ellos), los trabajos que deberían surgir (sean precarios o no es otra discusión) tienen que ser si o si para su base de votantes. Nos referimos a algo de lo que hablamos mucho, sobre todo durante la primera presidencia de Trump: los WASP (White, Anglo-Saxon and Protestant), o sea los Protestantes Anglosajones Blancos.

Como se observa, esto no es algo nuevo, comenzó en su primer mandato con el famoso muro fronterizo con México, proyecto que fue continuado incluso por los Demócratas. Desde entonces la lucha contra la migración fue uno de sus pilares en la política doméstica. Lógicamente, esto choca, con el discurso aperturista y de fronteras abiertas de Demócratas y Republicanos globalistas que pretenden mano de obra barata sin importarles de qué nacionalidad sean. Y si bien es bastante más complejo y profundo para analizar, estos elementos servirán para entender la vinculación con lo antes mencionado.

Sexto mensaje: “Todo tiene que ver con todo”

La vinculación entre estos puntos no es mero capricho, es relación directa entre quienes protagonizan lo sucedido. Según el analista geopolítico mexicano, Alfredo Jalife Rahme, los apodados con el rimbombante mote de “Cuatro jinetes del apocalipsis” (Soros, BlackRock, Casa Rothschild y Blumberg, no casualmente todos jázaros), están comenzando a torpedear toda posibilidad de que Trump cumpla su cometido y que con ello se reconfigure el mapa global de un mundo unipolar, a un mundo multipolar con cabeceras en EEUU, China y Rusia.

Según coincidían muchos analistas, entre ellos los antes mencionados o referentes de la talla de Pepe Escobar o Alexander Dugin, Trump había entendido que EEUU ya no es el hegemón dominante y que para lograr conservar un lugar preponderante en el nuevo panorama debe aislarse y negociar con rusos y chinos en un mundo multipolar, o como mínimo tripartito. Esto sucedía, en teoría, dado que el magnate de peluquín estaba (a su manera) intentando rescatar a EEUU de una deriva aún mayor.

Tal como lo hemos analizado en otros artículos, la decadencia del imperio unipolar norteamericano se está produciendo desde hace tiempo: fue superado por China (tecnológica y económicamente); por Rusia (militarmente); y de continuar por este rumbo de financierización de la globalización (sobre todo teledirigida y financiada por los cuatro jinetes antes mencionados) podría perder su último sostén hegemónico: el dólar, usado mayoritariamente como moneda de intercambio y de reserva. Este hecho, indefectiblemente, desencadenaría en el derrumbe del predominio financiero, a posteriori.

Séptimo mensaje: En el fondo de todo está la hegemonía global

No dejar que Irán tenga desarrollo nuclear (por más que sea de uso civil) implica evitar que se recupere y salga de la crisis económica. Crisis generada, fundamentalmente, por las sanciones económicas del Occidente Colectivo, aunque, obviamente, no se puede atribuir sólo a ello.

La guerra de EEUU e Israel contra Irán es una cuestión geoestratégica y geopolítica. Irán es un actor clave en el mundo que se viene. Recordemos que en 2023 se unió a la Organización de Cooperación de Shanghái y en 2024 se convirtió en miembro de pleno derecho de los BRICS, dos organismos de suma importancia para el desarrollo del famoso “sur global”. Organismos motorizados y patrocinados, principalmente, por La República Popular China y la Federación Rusa.

Con esta agresión también se está buscando debilitar la posición China en esta especie de Guerra Fría 2.0 contra el gigante asiático. Cabe recordar que fue el propio Trump quien declaró públicamente que pretendía romper la alianza estratégica entre rusos y chinos. Es la vieja estrategia del “divide y vencerás”.

Octavo mensaje: Irán no es Siria

Más allá de la inundación de “noticias” en las que se muestra a Irán como derrotada, más allá de la censura mediática en Occidente para que no se vean los durísimos golpes que ha sufrido Israel, la realidad indica que tanto Teherán como Tel Aviv se han dado golpes importantes. Según el Dr. en Ciencias Económicas y Sociales de Universidad de Kassel, y analista internacional argentino (radicado en Alemania), Ezequiel Bistoletti, en el punto actual del conflicto “el duelo determinante es la resistencia entre los interceptores de las defensas antiaéreas israelíes”, dada la disminución significativa de cantidad de misiles interceptores y la baja sensible de disminución en su efectividad; “y el descenso de los misiles balísticos a disposición de los iraníes”, dado que muchos refugios subterráneos, donde se encontrarían alojados, fueron bombardeados por Israel y esto dificultó su utilización.

El gobierno de Netanyahu calculó bastante mal (intencionadamente o no) lo contundente que podía ser la respuesta iraní. La famosa “Cúpula de Hierro” terminó siendo un colador, tal como ya se había observado en 2024. La estrategia iraní de hostigamiento permanente al sistema de defensa demostró con creces su efectividad: No sólo porque muchos de sus misiles lograron impactar en lugares estratégicos (prácticamente todos militares, pese a la propaganda occidental), sino porque también lleva a un desgaste económico significativo: se estima que, por cada misil lanzado desde Irán, Israel utiliza (en promedio) 3 misiles para lograr interceptarlo. Un misil Fatha de Irán cuesta alrededor de 200 mil dólares, mientras que cada misil utilizado por Israel (los de su sistema más avanzado) tienen un valor de 12 millones de dólares. Saquen la cuenta.

La gran pregunta que tiene en vilo al planeta entero es si, ante todo lo antes dicho, Trump se animará a meter a los EEUU -abiertamente- en esta guerra. Si se mete y bombardea Irán, dará luz verde para que países como Rusia o China se metan (pese a haber manifestado en reiteradas oportunidades que quieren evitarlo). Una escalada de esta naturaleza tiene un problema fundamental: Se sabe cómo inicia, pero no como termina. Y el peor de los escenarios, advertido también en varias oportunidades por rusos y chinos (entre otros), es que podría desencadenar una III Guerra Mundial, la cual sería, casi inevitablemente, nuclear.

Pendiendo de un hilo cada vez más delgado

Como se podrá observar, por más tremendista que pueda parecer, la situación es bastante más delicada que la propaganda demencial que reproducen a diario desde el Occidente Colectivo. Hasta los analistas norteamericanos (en su mayoría ex CIA o ex integrantes de las FFAA norteamericanas) advierten sobre el peligro al que nos enfrentamos: Jeffrey Sachs, Douglas Macgregor, Larry Johnson, Scott Ritter, entre otros.

Cortar de cuajo la capacidad energética exportadora, negándole a Irán la posibilidad de usar energía nuclear, está destinado a frenar su crecimiento e influencia. Si se quiere es la “pata floja” del actual Triángulo Primakov. Tal como lo afirma la historiadora y experta en política exterior de los EEUU, Nina Farnia, “la guerra de Israel contra Irán es la primera línea de una guerra de EEUU contra la multipolaridad”, porque el objetivo de fondo, siempre y en todo momento fue, es y será impedir el crecimiento de los BRICS y el fortalecimiento del mundo multipolar que se avecina.

A ese grado de demencia nos está sometiendo el Occidente Colectivo en este guion apocalíptico escrito por sus cuatro jinetes.

Nicolás Sampedro

Prefiero escucha antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

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