Mientras la rama del gobierno globalista lidia con la única crisis que le faltaba (financiera), la vicepresidenta se desdobla fuertemente. Al mismo, tiempo seis diputados visitan genocidas y presentan un proyecto de ley casi como el desarrollo de una orden.
Las últimas dos semanas en la coyuntura nacional pusieron nuevamente en el centro de la escena al negacionismo que irradia el Gobierno nacional ante los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. Sucedió por las visitas, con posterior reivindicación, de los diputados por La Liberta Avanza Beltrán Benedit, Lourdes Arrieta, Alida Ferreyra, Guillermo Montenegro, María Fernanda Araujo y Rocío Bonacci a genocidas que actualmente cumplen condenas. Allí, el centro del repudio y desde donde se desenlazan conexiones con otros sucesos.
Lo que en un principio comenzó siendo una visita de índole negacionista, se complejizó cuando el propio Benedit decidió añadir un posicionamiento público a través de sus redes sociales, más precisamente a través de un mensaje de Whatsapp que se viralizó: “Fuimos a ver a excombatientes que libraron batallas contra la subversión marxista por orden de un gobierno constitucional. ¿Los cargos han sido probados? No, muchos son inventados. Vamos a hacer un escrito que dirá que no se cumplen los derechos humanos porque quienes fueron parte (terroristas) hoy se erigen en jueces y fallan en función de la venganza, la ideología y el negocio”.
Tras ese mensaje, las alarmas se encendieron en todos los ámbitos sociales que conservan un mínimo reflejo de la historia reciente más sangrienta en nuestro país. Tanto espacios políticos como Unión Por la Patria, la Unión Cívica Radical o el Frente de Izquierda de los Trabajadores, así como espacios y organizaciones que militan en nombre de la memoria. Y no es para menos, el mensaje no solo tira abajo toda posibilidad de darle un carácter de “visita escolar” al encuentro de los diputados con dichos genocidas, ya que hay una plena reivindicación de sus actos, sino que además advierte que iniciarán acciones legales para cambiar sentencias que han dado justicia a un proceso de terrorismo de Estado, desaparición y tortura, de la mano de dificultosos y prolongados juicios que detallaron las pruebas de tal organización criminal.
“Fue probado en el juicio a las juntas que esto no fue una guerra, sino un plan sistemático de exterminio, y por eso hoy la Comisión denuncia penalmente esta reivindicación a la apología al delito”, explicó en ese sentido Ana Barletta, integrante de la Comisión Provincial por la Memoria, en comunicación con Radio Trinchera.
“Nos enteramos por la difusión que tuvo, el propio diputado Benedit (Beltrán) contó en sus redes sociales que fueron a visitar a estos genocidas expresando además su idea de defensa llamándolos combatientes contra la subversión, una ofrenda total a la democracia y a la memoria del nunca más”, expresó Barletta, quien además caracterizó los delitos cometidos por las juntas militares como “delitos supremos”, ya que juntan “la negación de la muerte a una persona, con el silencio que guardan estas personas, la tortura y la apropiación de niños”.“Es imposible valorar esto como una farsa, y por eso es imposible dejar pasar estos pronunciamientos”, ratificó.
Tras estos pronunciamientos, idas y vueltas entre lo que subjetiva y simbólicamente representan las visitas y posteriores reivindicaciones de diputados nacionales a genocidas, hay que proceder a mencionar hechos que ya se enmarcan directamente en acciones concretas. En el lapso de estas dos semanas la propia vicepresidenta, quien es la parte de la fórmula presidencial ligada a la dictadura en términos simbólicos y también de sangre, tuvo comportamientos que la desdoblaron fuertemente del aparato que rodea al presidente, Javier Milei. Si bien ésta ya marca desde hace rato una forma particular y no orgánica de comportarse frente la propia política (dialoga con otras fuerzas, hizo tratar la caída del DNU 70/23 en el Senado, entre otras), esta semana marcó una fuerte capitalización discursiva.
Y es que, ante un presidente que ha planteado no creer en el término “patria”, la vicepresidenta intenta presentar una fuerte presencia nacionalista, hecho que la llevó a denegar fehacientemente disculpas a la embajada francesca cuando se difundió un video del futbolista de la selección nacional cantando la canción “Escuchen, corran la bola”, que critica la fuerte presencia de etnias africanas en el combinado “blue”. Este hecho se dio ante una delegación que tambaleó ante los dichos del ahora ex subsecretario de deportes de la Nación, Julio Garro, que había resuelto que lo mejor en términos diplomáticos era que Lionel Messi pidiese disculpas junto al presidente de la AFA, Claudio Tapia.
Claro está que pese a que Milei sea el dirigente menos nacionalista, su ejército de bots actuó por él, aseguró que nadie le debía disculpas a Francia, y de paso se cargaron el puesto de Garro. Sin embargo, Villarruel decidió ir más lejos y protagonizar la discusión, hecho que ya ha marcado fuertes rispideces como en el acto por el Día de la Independencia, o cuando fue ella quien desempató, con discurso de por medio, para aprobar la Ley Bases en el Senado.
Al mismo tiempo, casi como una suerte de causa y efecto, el propio Beltrán, tras su visita a los genocidas, propuso derogar la Ley de Manejo del Fuego, propuesta por Máximo Kirchner, que prohíbe los auto-incendios de territorios para negocios inmobiliarios, hecho que se cobró en los últimos años un daño irreparable a grandes espacios de flora en el país, sumado al daño ambiental y de calidad de vida directo que ello conlleva.
De “yapa”, el periodista Santiago Cúneo aseguró en América 24 que el genocida visitado, Alfredo Astiz, es el jefe y cabeza política del proyecto alterno de Villarruel, que se inició con el objetivo mismo de dar vuelta la relación víctima-victimario en los juicios de lesa humanidad. “Astiz acuñó la idea de formar un grupo que reivindicara a las ‘víctimas del terorrismo subversivo’ para reinstalar la posición que habían perdido, ahí se forma un grupo donde la más importante es Villarruel”, sentenció.
Así mismo, aseguró que entonces Astiz sería el corazón de lo que Villarruel plasmaba y plasma políticamente en su agenda propia dentro de la Libertad Avanza, donde, por casualidad, se desdobló fuertemente en medio de la última crisis que le faltaba a este gobierno: la crisis financiera, que es el único nicho a donde apuestan desde su asunción.
En esa línea, la entrevistada Barletta coincidió en que Villarruel sintetiza estos hechos: “Sabemos que estos diputados están vinculados a los represores que visitan a la vicepresidenta, Victoria Villarruel, quien hace campaña en defensa de estos genocidas diciendo que son víctimas de la supuesta venganza de ex terroristas, así como también sabemos que la hermana de Alfredo Astiz pide por la libertad de su hermano, al igual que Cecilia Pando”, aclaró, y al mismo tiempo advirtió: “Todo esto constituye una trama y hay que pensarla”.
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