Las advertencias finalmente se hicieron realidad y la Universidad de Buenos Aires comenzó a funcionar con recortes en electricidad debido a la suba en las tarifas de luz y el ahogo presupuestario. De no resolverse la situación, a nivel nacional las universidades no podrán continuar por más de dos meses.
El Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires (UBA) anunció oficialmente el efecto de la era Milei en la educación superior pública: a través de una resolución firmada el 10 de abril se anunció que se restringirá el uso de la energía en distintos sectores de los establecimientos que componen a la institución, lo cual por decantación obligará al cese de diversas actividades. Hacia el futuro a corto plazo preocupa que de persistir el presupuesto actual, la actividad total durante el segundo período del año sea imposible de ejecutar.
Debido a “una reducción del presupuesto del 26% en términos nominales, pero del 80% en términos reales”, las máximas autoridades de la UBA anunciaron que por lo pronto deberán limitar el uso de luz y ascensores, desistir totalmente de aire acondicionados y calderas, frenar las actividades de extensión y no entregar más becas. Pero esto podría ser solo el principio para una de las tantas universidades del país que ven como el presupuesto otorgado apenas alcanza para cubrir los gastos de dos o tres meses. Mientras el presupuesto se congeló en 2023, las facturas de luz aumentaron en un 577% , lo cual ejemplifica la poca lógica de un Gobierno nacional que no se ha manifestado al respecto, y por si fuese poco, desestima la situación.
“Las facultades no van a cerrar por las tarifas de luz”, aseguró el vocero presidencial, Manuel Adorni, con ese ya tradicional tono que mezcla ignorancia con soberbia. Sin embargo, las cuentas de la facultad de exactas de UBA no dicen lo mismo, ya que según los cálculos realizados, si no se resuelve la problemática, el establecimiento deberá cerrar en 43 días. En general, esta situación se extiende a todo el país, y el plazo estimado para las más optimistas es el mes de junio o julio.
En la misma línea se expresó Mauricio Erben, decano de la Facultad de Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), en su paso por el estudio de Radio Emilia Uscamayta Curi del multimedio Trinchera. “No tiene mucho sentido darle mucha vuelta a la discusión, es obvio lo que va a pasar si tenemos el mismo presupuesto de 2023 con la inflación que hubo y con el tarifazo que se está planteando”, aseguró.
Al mismo tiempo, la Red Argentina de Carreras de Sociología (RedSocio), y el presidente del Conicet, Daniel Salamone, aseguraron que el “ataque” del Gobierno nacional es mayor aún en las carreras de Ciencias Sociales, y que el recorte también podría ser aún mayor. A través de una publicación en sus redes sociales, Red Socio aseguró que las dos columnas de producción científica del país (Conicet y la Agencia I + D + i) sufren un desmantelamiento en sus actividades, en línea con el desfinanciamiento brutal hacia las carreras de ésa índole. Esto no sólo ejemplifica que la destrucción llevada a cabo por La Libertad Avanza destroza la educación, sino también al trabajo.
El panorama para la educación pública de nivel superior en la Argentina llegó a una complejidad límite debido a un Gobierno nacional que, si bien prometió recortes en muchísimos sectores, mintió en la campaña electoral, y aseguró que no malograría la educación pública, de la misma manera que aseguró que liberaría las tarifas del transporte sólo cuando “la economía lo pueda pagar”, pero lo hizo tras pulverizar los ingresos promedio. Debido a esta situación límite, este 23 de abril se realizará una megamarcha federal para exigir una readecuación del presupuesto nacional a las universidades que asegure su continuidad, nucleadas por distintas instituciones a lo largo del país.

