En búsqueda de inspirar confianza al mercado, el Gobierno nacional anunció una “normalización” en las tazas de interés que suponen la eliminación de un mínimo obligatorio y una referencia de intereses al 80% anual, mientras que la inflación interanual actual marca 270%. ¿Paso de confianza de LLA ante la baja de la inflación o licuación del peso adrede para adelantar la dolarización?
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunció este martes la eliminación de la medida que regulaba la taza mínima que un banco debía ofrecer en intereses a la hora de realizar un plazo fijo, y a su vez bajó la taza de referencia de 110 a 80%, lo cual desploma la capacidad de ahorro ante una inflación interanual que hoy se encuentra en 270%.
Si bien para el afuera puede parecer una inflada de pecho y toma de coraje –al entender que la inflación seguirá a la baja-, desde adentro rumorean que la eliminación del piso mínimo de tazas dispuestos por el BCRA bien podría ser una medida que acelere el plan de dolarización, ya que ahora el peso perdería el único mecanismo de ahorro.
En esta ocasión, el presidente de la Nación, Javier Milei, celebró la cercana cifra del 13% medida con respecto a febrero -el mismo que criticaba a Massa por el 12% de su gestión-. Y si, cualquiera festejaría en el concepto de la desaceleración. Sin embargo, no se podía esperar otro resultado de un shock inflacionario en donde los salarios queden congelados, ya que el resultado es la inminente baja en el consumo, y por consecuente, un desplome en las ventas que podría llevar rápidamente al efecto contrario (deflación), que por antagónico a la inflación no es necesariamente mejor.
La problemática que se avecina tras la reducción abrupta de la inflación mediante la licuación puede ser incluso peor. A ese escenario hay que sumarle un nuevo golpe a la clase media: el único mecanismo de ahorro que existía, (ya que se licuaron incluso los ahorros en dólares), se acaba de deteriorar. El gobierno apostaría a que el desplome de las compras continúe, y de esta manera la inflación seguiría a la baja, por lo tanto, de manera confianzuda y apresurada, eliminaron las tazas obligatorias a los plazos fijos y el mecanismo de ahorro en el corto plazo (suponiendo que efectivamente la inflación siga a la baja) se cortó para quienes aún pretendían ahorrar en una moneda. Ya no sirve, ya no rinde.
Pero incluso si se quiere ir un poco más a fondo en la cuestión, fuentes financieras aseguraron al medio La Política Online que, no casualmente, la decisión de la entidad financiera se da en el marco de la “escalada inflacionaria de la primera semana de marzo”, que podría ser una seña de “los primeros síntomas de complicaciones serias en el plan de estabilización que lleva adelante Luis Caputo”. De esta manera, si el valor fijado en el tipo de cambio oficial no asciende para acortar la cantidad de dólares necesarios para cubrir el poder adquisitivo actual, entonces sería el poder adquisitivo el que debería descender (aún mas), para acercarse a la cifra de dólares disponibles.
“Es una licuación de pesos feroz que solo puede ser comprendida como una decisiva voluntad de acelerar la dolarización”, analizó la fuente económica de LPO, y agregó: “Comparan la inflación esperada 146,9 % contra la tasa efectiva anual de los plazos fijos 186,65% y ahí deducen que las tasas son positivas y complican el acceso al financiamiento del sector privado, que hoy está en un ratio del 4% del PBI, y así desalientan la demanda de pesos”.
“El BCRA está desafiando al mercado”, explica la fuente en relación a la anticipada baja de las referencias en las tazas, como un guiño de confianza a la inflación, y a su vez advierte: “Es muy probable que la consecuencia sea un rebote en la cotización de los dólares paralelos que venían operando a la baja”. Esta situación, de hecho sucedió el mismo martes, cuando el precio que operaba entre 950 y 1000 comenzó a operar entre los 1000 y 1020 pesos.

