A pesar de que algunas candidaturas ya están definidas, el campo nacional y popular espera hace meses una definición de Cristina Fernández de Kirchner que posterga acto tras acto. Sin embargo, algunos hilos se dejan entrever.
El discurso de Cristina Fernández de Kirchner en el marco de un nuevo aniversario de la primera rebelión patriótica contra el virrey Cisneros, y en memoria de los 20 años de la asunción de Néstor Kirchner como presidente de la Nación, no hizo más que continuar con la incertidumbre electoral que gira en torno a su figura. Lo que sucede es que, a pesar de algunas candidaturas ya explicitadas por el Frente de Todos como la de Juan Grabois o Daniel Scioli, el foco de atención no se corre de la referenta del espacio, y se espera, aunque sea, que acompañe un candidato. De igual manera, no podemos escaparle a la tendencia de pensar que no se librará con semejante liviandad el destino de la Argentina y menos en manos de la directora de esta orquesta que se sabe que no ocupará cargos.
Ante tanta incertidumbre, el análisis no deja nada al azar y cualquier seña puede ser una indicación. Por lo mismo, de entrada llama la atención la ubicación de los acompañantes de la ex presidenta, quienes se ubicaron a sus espaldas cual coro o ejército que la respalda, con Eduardo De Pedro y Sergio Massa principalmente. Estos dos nombres, casualmente, se han mostrado en trabajo en conjunto durante los siguientes días. Y si, son el ministro del Interior y el de Economía, es lógico que compartan trabajo, pero los guiños hacia un armado yacen tanto en la densidad de exposición como en los mensajes que acompañan, donde ambos se distinguieron unidos por “el país que se viene” y nombraron además al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien cerraría un triángulo de delegación derivado de CFK, además de brindarle a Kicillof los mecanismos electorales necesarios para poder avanzar en la reelección provincial. En esta lógica, la duda a definir es quien conduce, y como se compone la fórmula oficial; si es Wado-Massa o Massa-Wado.
¿Qué más sucede con los posibles candidatos durante el transcurso de estos días? Por el lado de De Pedro, no solo compartió en sus redes sociales un video casi de pre lanzamiento a candidato horas después del discurso de CFK, donde acata el nombramiento a través de “los hijos de la generación diezmada” (término a través del cual la vicepresidenta pide la transición de la camada del ministro de Interior y sus colegas militantes de los 90, donde podría entrar también Juan Grabois); si no que, ya se han visto además afiches con su cara en las calles, promovidos por la militancia. No hay que olvidar que la relación política entre De Pedro y Grabois es muy fuerte, ya que no solo caminaron juntos ese camino de militancia de “los hijos de la generación diezmada”, si no que hace un año lanzaron juntos el plan quinquenal de “Desarrollo Humano Integral para una Argentina Humana y Federal”.
Por su lado, Sergio Massa emprendió una de sus nuevas aventuras a China, en compañía de Máximo Kirchner, en lo que es otra muestra de unidad entre los espacios Kirchneristas y Massistas, la dicotomía que antes que separar, parece direccionarse a unir y cerrar para generar el consenso deseado. “Gobernamos con el corazón en la mano y pensamos la Argentina con convicción y sueños de futuro, y eso no va a cambiar, podemos tener un lugar o el otro, pero no tenemos preocupación por cuál es el lugar que nos toca”, declaró el encargado de la cartera económica durante el acto que protagonizó junto a De Pedro en Mercedes, antes de partir hacia el país asiático. Durante esta nueva excursión, Massa buscará nuevo apoyo en yuanes, con el objetivo de obtener un alivio financiero que le permita pasar una “primavera económica”, muy necesaria para la posible candidatura. Lo cierto es que, dentro del armado, todo aún está abierto, si hay paso o no (cosa que no convence a muchos), o quien ocupa tal puesto. Lo que si se comienza a definir, es en torno a quienes giraría el proyecto.
¿Quiénes quedarían por fuera de este perfilamiento? Por empezar, es importante recordar las candidaturas de Daniel Scioli y Juan Grabois. Este último, podría quedar anexado de la mano de De Pedro, aunque con la contradicción de mostrarse fehacientemente opositor a Massa: “Si Wado conduce acompaño, si Massa conduce, no”, es lo que indicó el referente de Patria Grande hace meses. Lo cierto es que si de cualquier manera acompaña y obtiene algún rol importante, deberá retomar ciertas líneas con el tigrense. En el caso de Daniel Scioli, por el momento parece estar más afuera que adentro, no solo por no resonar en estas acciones, sino porque además, no fue invitado al acto de CFK, lo cual un poco define el diagrama que planea la vice presidenta para ordenar al peronismo. Lo mismo sucedió con Agustín Rossi, posible candidato, que representa además una pata del presidente, Alberto Fernández, quien cada vez es más corrido de la escena. Por si quedaban dudas de donde se ubica Fernández en este paradigma, el hecho de no haber sido invitado confirma prácticamente una separación inamovible del mandatario con el peronismo más kirchnerista.
Donde unas PASO parecían ser el ordenador común, ciertos movimientos parecen indicar que el cráneo electoral de CFK opta más por apoyar una lista en específico, o por lo menos por elegir quienes la integran y quienes no, y dentro de ella, pisan fuerte Massa, Kicillof y De Pedro. Mientras que Kicillof ocupa ya un plano importante al haber sido elegido como gobernador de Buenos Aires, y haber realizado una gestión que le permite medir bien, De Pedro fue, como ya se mencionó anteriormente, señalado bajo el título de hijo principal de la generación diezmada. En ese mismo sentido, una línea que abanicó a Massa durante el discurso de la ex presidenta fue la del “valor agregado”, término que el tigrense utilizó reiteradamente durante los últimos días al presentar distintos proyectos, todo esto sumado a la constante valoración de CFK sobre la gestión del abogado en la cartera económica.

Joaquín Bellingeri
Militando desde la información y la palabra contra el amarillismo oportunista y por una sociedad en la que predomine la equidad social.

