¿Foro por la democracia o por el cinismo?

¿Foro por la democracia o por el cinismo?

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El miércoles 5 de mayo, en Miami, los líderes de la derecha continental se reunieron para hablar de “Democracia en las Américas”. América son ellos, Américas nosotrxs, lxs pobres. De hecho nadie analizó la democracia en Estados Unidos, seguro porque el problema de las democracias afecta solo a este rinconcito del mundo, al que hace años, desde Miami, quieren intentar “arreglar”.

¿Quiénes participaron? El orador principal fue el presidente -al menos por unos días más- de Ecuador, Lenín Moreno, que cerró los distintos paneles. Antes hablaron varios ex presidentes de la región, entre ellos Mauricio Macri en el panel “Defensa de la Democracia”, y también estuvo, por supuesto, el traidor de los traidores, Luis Almagro, en el panel “Acciones para la defensa de la Democracia”.

Si bien Iván Duque y Sebastián Piñera se habían comprometido a estar presentes vía Zoom, todo hace pensar que charlaron con sus asesores políticos y se percataron de que era bastante cararrota ir a hablar de democracia cuando tienen a todo el aparato represivo del Estado militarizando las calles: agrediendo a personas que se manifiestan por la dignidad, en el caso de Chile; y, un par de escalones más arriba, asesinando al pueblo que quiere un país más justo, en Colombia. Y dijeron: “No, bueno, mejor no”.

Parece necesario, antes de hablar sobre las intervenciones, hacer un pequeño paréntesis para referirnos al instituto organizador del foro, el Interamerican Institute for Democracy. Su presidente es el exalcalde de Miami, Tomás Regalado. ¿Qué tiene de particular este señor? Es cubano de nacimiento, pero se exilió en Miami -en palabras de él- por la “dictadura castrista que azota a Cuba”. El director ejecutivo del Instituto es el ex ministro de la Presidencia y de Defensa de Bolivia durante los gobiernos de Sánchez de Lozada, Carlos Sánchez Barzain, que en la previa del Foro se refirió a Lenin Moreno -que iba a ser el gran orador- y dijo que “el presidente de Ecuador dio una lección al defender el sistema democrático del país después de haber ganado las elecciones como candidato del correísmo, que era puro castrochavismo”.

Hermoso el foro en favor de la democracia.

Rever las declaraciones de los principales oradores permitirá comprender el cinismo de la derecha, que con el apoyo de Estados Unidos, busca desestabilizar a los gobiernos que se determinan a ser soberanos en la región.

Para empezar, más allá de que Piñera y Duque no pudieron participar, el propio Presidente del IID había asegurando que los mandatarios se habían comprometido a estar de manera virtual, y por lo tanto, les caben algunas de las piñas que volarán en la presente nota.

En ese sentido, es más que necesario hacer mención al comunicado horrendo sobre la situación en Colombia que emitió la Cancillería chilena, en el que dice que “lamenta la pérdida de vidas y los heridos registrados durante las protestas”, pero “rechaza categóricamente la violencia y el vandalismo y valora las acciones del Gobierno colombiano”. Tampoco vamos a hacernos lxs sorprendidxs de un gobierno que con el estallido social de octubre salió a declararle la guerra a su pueblo, pero cabía la mención.

El comunicado no hace más que replicar el discurso hegemónico que llega desde Colombia y que tiene que ver con hacerle creer al resto del mundo que las muertes que vimos en ese país con muchísimo dolor están vinculadas a protestas violentas, que en realidad no existen. Estamos hablando de un Estado que sacó a sus fuerzas represivas a las calles con la orden de disparar si era necesario y si no, también. Pero como Piñera hace lo mismo en la Plaza de la Dignidad cada viernes, también era un cararrota si repudiaba lo que está sucediendo en Colombia.

Es interesante pensar de qué democracia podrían haber hablado Duque y Piñera cuando desprecian al pueblo y alimentan su poder a base del aparato represivo del Estado, cuando lo único que pretenden es amedrentar a lxs ciudadanxs y evitar que sigan movilizadxs en dos países de los más desiguales de la región, producto del ya eterno enriquecimiento de un sector minoritario, que en Colombia -además- vive de la guerra.

Las intervenciones de los lacayos

El ex presidente argentino, Mauricio Macri, que expuso en el panel de” Defensa de la Democracia”, habló de la justicia. Macri dijo que en la Argentina “la democracia está amenazada por un comportamiento que busca debilitar la independencia del Poder Judicial”. Habría que consultarle al señor Mauricio con qué cara habla de independencia del poder judicial la misma semana del fallo de la Corte Suprema en favor de la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires y en contra de las medidas sanitarias para preservar la vida y evitar la saturación del sistema de salud.

Seguro también se olvidó de los jueces y fiscales que se acercaban a Olivos a tomar mate y jugar al pádel cuando él era presidente, y que coincidió con la reapertura de varias causas contra dirigentes políticos -en ese entonces- opositores.

Macri también aseguró que desde que el kirchnerismo volvió al poder, “se dedicaron a perseguir a periodistas, a jueces, a él y a su familia, sin ningún tipo de límite”. Una vez más, lo dice un sujeto que también es investigado por una presunta red de espionaje ilegal, ejecutada mientras él era presidente, sobre periodistas, organizaciones sociales y líderes opositores, con un fuerte ensañamiento para con la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.

La última declaración de Macri que parecía importante poder desglosar es que “el gobierno de Alberto Fernández llevó a la Argentina a la cuarentena más larga del mundo, lo que hizo que se debilite el tejido social”. Si miramos esto a la luz de los tarifazos, el aumento de la pobreza, la discontinuación de planes y programas que apuntaban a reducir la desigualdad, la instalación de discursos como que “mujeres se embarazan para cobrar un plan”, o que no era importante invertir en educación porque “los pobres no llegan a la universidad”, es realmente aberrante que alguien que solo gobernó para las clases pudientes de la Argentina, hable del tejido social como si alguna vez le hubiera importado.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, utilizó sus minutos en el micrófono para hablar de El Salvador y Venezuela, porque parece que en Colombia no está pasando nada extraño. Dijo, entre otras barbaridades, que “la corrupción venezolana es lo más asqueante que ha existido en la historia de la humanidad”. Con todo respeto, quizás lo más asqueante es como usted, señor Almagro, se vendió por unos millones de dólares a los intereses de Estados Unidos. Era un foro por la democracia, pero Almagro pidió “perseguir el dinero venezolano en las campañas del hemisferio, desde Canadá hasta Tierra del Fuego”.

Aunque parezca una locura, aseguró también que “el laboratorio central de la desestabilización en la región fue Cuba”, que “de ahí surgió la desestabilización hemisférica por décadas”. Dijo también que Cuba “es el ejemplo del mayor fracaso económico y político” porque se ve que no se enteró que Cuba, solita, a pesar del bloqueo criminal, produjo vacunas para inmunizar a la totalidad de su población este año.

Por último, Almagro señaló que “somos el continente más desigual de todos”, y que eso “es algo inadmisible, una puñalada a la democracia”. En ese punto seguro podamos estar de acuerdo. Es más, los estallidos sociales en nuestra región están precisamente asociados a la desigualdad que reina en América Latina, y no a “la desestabilización que promueve Cuba”. El único problema es que la desigualdad tiene que ver con el modelo económico que impone el sector al que el señor Almagro representa en cada discurso. Por eso es tan cínico y horrible lo que sucedió en Miami el último miércoles

Lenin Moreno, que cerró el foro, hizo estallar las redes sociales porque sin ningún tipo de pudor, comentó: “En algún momento una persona me dijo ‘ojalá tuviéramos un mejor presidente’. Yo le dije: ‘Ojalá tuviera yo un mejor pueblo también’”, como cargando contra lxs ecuatorianxs por la crisis que sus políticas neoliberales -a partir del préstamo del FMI- ocasionaron.

El presidente de Ecuador también confesó que “se salieron un poco con la suya”, cuando se refirió a la eliminación del subsidio a los combustibles, que fue lo que desató las manifestaciones de octubre de 2019, cuando Ecuador era otro de los países que se movilizaba contra el modelo neolibaral. Como si fuera poco, Moreno fue el único que habló de lo que está pasando en Colombia, pero para decir que “Ecuador detectó una injerencia política y económica del régimen de Nicolás Maduro en las protestas”.

La pregunta que cabe hacerse no es otra que cómo se hubiera titulado el foro si lo que está ocurriendo en Colombia, estuviera pasando en Venezuela.

Miranda Cerdá Campano
Miranda Cerdá Campano

Nací en Chubut y milito porque no hay mejor manera de transformar el mundo. Soy hincha fanática de San Lorenzo y fundamentalista de la Vuelta a Boedo. Lloro por todo y no sé cómo explicarle a la gente lo mucho que me gusta la palta. 

Libres o esclavos

Libres o esclavos

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“El único nacionalismo auténtico es el que busque liberarnos de la servidumbre real. Ese es el nacionalismo de la clase obrera y demás sectores populares, y por eso la liberación de la Patria y la revolución social son una misma cosa, de la misma manera que semicolonia y oligarquía son también lo mismo”

John William Cooke

La historia nacional parece repetirse constantemente: cambian nombres, siglos y maneras, pero los debates que se dan hoy siguen siendo los mismos que dieron hace más de 200 años. De hecho, si miramos el ala conservadora de la política nacional, se puede comprobar que los nombres no variaron tanto. Ahora bien, lo que sí se fue modificando fue la densidad y la calidad del debate. ¿Es comparable el manifiesto político desarrollado por Sarmiento en el Facundo con los libros de Macri, Vidal y Carrió? ¿Cómo olvidar la denuncia por envenenamiento al presidente realizada por esta última por vacunar a la población con la vacuna Sputnik? ¿Será, acaso, tal y como dijo Marx , que “la historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa”?

En concreto, la puja en Argentina sigue siendo entre, por un lado, aquellos que quieren un país soberano y autónomo y, por el otro, aquellos que buscan únicamente el beneficio propio y el de su clase. De hecho, se podría afirmar que el principal problema que tiene el país se encuentra en la obstinación de estos estratos sociales de ceder un poco de su poder: precisamente, desde los albores del nacimiento del país se opusieron constantemente a los sucesivos planes de industrialización. Su obstinación fue tal que ni siquiera cedieron en la crisis del 30’. Tuvieron que pasar 15 años para que Argentina comenzara, de la mano del peronismo, a fomentar la industria nacional.

Cuando comenzó la pandemia muchos analistas advertían al fenómeno epidemiológico como un catalizador de procesos sociales, puntualmente, como un agente que profundizaría desigualdades. No obstante, el Covid también puso en tensión a la política tradicional, teniendo como principal resultado la polarización de los discursos, fundamentalmente los de derecha. Lo que sumado a un largo proceso de atomización social y pérdida del lazo social producto de discursos individualizantes propios de un sistema enajenante mejor conocido como capitalismo, puede  devenir en un aumento paulatino de la violencia.

La piedra en el zapato de las democracias modernas

Es bajo ese prisma que hay que observar lo que está sucediendo en la coyuntura política nacional, más precisamente en la puja puertas dentro de la oposición, que está ganando el sector más radicalizado con Mauricio Macri y Patricia Bullrich como caras visibles. De hecho, se podría pensar en el fallo inconstitucional de la Corte Suprema el último DNU de Alberto Fernández como consecuencia de este fenómeno, que, dicho sea de paso, desenmascaró definitivamente los intereses del partido judicial y confirmó la teoría de Cristina Fernández, que sitúa al poder judicial como un actor clave en la persecución de dirigentes políticos vinculados al progresismo.

Lo más aberrante no es que este sector no es elegido por el voto popular, o que se perpetúan en sus cargos hasta sus últimos días de vida, sino que recientemente se descubrió -gracias a una investigación de El Destape- que, por ejemplo, el juez Mariano Borinsky visitó la quinta de Olivos por lo menos 15 veces cuando Macri era presidente. Lo más importante es que las fechas de las visitas coinciden con “la reapertura de la denuncia del fiscal Alberto Nisman, la mediática ‘Ruta del dinero K’, la causa Dólar Futuro, la de la Obra Pública de Vialidad en Santa Cruz y hasta el caso Ciccone contra Amado Boudou”.

Algunos podrían pensar que el accionar del poder judicial afecta únicamente al establishment político, sin embargo el fallo en contra del DNU que establecía el acceso a los servicios de internet y telefonía como un derecho humano y ponía topes a los aumentos, dio luz verde para que las corporaciones que monopolizan estos servicios puedan aumentarlos a gusto y piaccere. Este hecho profundiza la brecha digital en momentos donde la educación en todos sus niveles se realiza de manera remota, sobre todo si se tienen en cuenta los cuatro años de desmantelamiento del programa Conectar Igualdad.

Resulta claro que la reforma judicial es uno de los principales objetivos que debería perseguir el gobierno nacional para poder alcanzar así una justicia efectiva, que represente verdaderamente al pueblo argentino y deje de ser el caballo de batalla de la derecha liberal a la hora de cercenar derechos y perseguir dirigentes populares. Las catacumbas de Comodoro Py y los monopolios mediáticos continuarán operando para que esto no suceda, pero si hay algo que, a más de 100 años de su nacimiento, nos enseñó Eva Perón es que todo es realizable si hay decisión política.

La concesión de la Hidrovía ¿Oportunidad desperdiciada?

Otro de los temas trascendentes del devenir político está en los destinos de la concesión del dragado y control del río Paraná, tal vez el afluente de agua dulce más importante del país, ya que a través de este pasan alrededor del 80% de las exportaciones nacionales. Hecho no menor es que también es la ruta predilecta de los grandes empresarios a la hora de contrabandear toneladas y toneladas de granos, lo que explica por qué Paraguay es uno de los principales exportadores de este grano cuando sus cosechas no se condicen con tal situación.

El problema -aunque no tendría por qué serlo- es que la concesión, realizada durante el menemismo, que le daba a la empresa belga Jan de Nul el derecho de dragado y balizamiento del río, venció a fines de abril, lo que sucitó una serie de reclamos a favor de la estatización del afluente de agua. Esto le permitiría al Estado nacional no solo tener control sobre las exportaciones, sino también hacerse con un importante ingreso de dinero. Este es un factor trascendental: según distintos especialistas, le permitiría al gobierno hacerse con los U$S 200 millones que se facturan anualmente, brindándole una oportunidad única para invertir en la industria nacional o para solventar la agobiante deuda externa.

Si bien la concesión se prorrogó solo por 90 días para dormir cuál va a ser el camino a tomar, distintas fuentes del gobierno desalientan la idea de que el Estado se haga cargo de la operatividad del río, aduciendo que no cuentan con la capacidad para hacerlo, un argumento que se cae cuando se tiene en consideración que previo a los años 90’ era el Estado nacional quien se hacía cargo del río. Resulta llamativa la falta de voluntad política en recuperar la navegación de un curso de agua que nunca debió dejar de ser exclusiva ¿O acaso alguien más que los yanquis navega el río Mississippi?

Sea reforma judicial, estatización de Vicentin o del río Paraná, la cuestión de fondo es cuál es el poder real del aparato estatal ¿alcanzar? ¿el poder político implica acceder al poder real? Ciertamente no. De cualquier manera, hubo sobradas muestras a lo largo de la historia que si se gobierna con decisión, y sin mirar con un ojo Twitter y con el otro a los medios hegemónicos, se pueden hacer grandes cosas. Otro de los desafíos será sostener la unidad en el tiempo que viene, ya que si mantener esta condición implica sacrificar operatividad habrá que repensar las lógicas sobre las que se funda este gobierno de coalición.

Nicolás De La Iglesia
Nicolás De La Iglesia

Existencialista. La cuestión del «ser» me parece inabordable. El humor es mi bálsamo, la tabla con que surfeo la ola de mierda que puede ser la realidad. Hace poco me dí cuenta que siempre fui peronista.

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