Breve resumen de la vertiginosa política nacional

Breve resumen de la vertiginosa política nacional

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Por Nicolás De La Iglesia*

En la conocida y profundamente confusa serie japonesa Evangelion, les habitantes de una sociedad distópica, se ven obligades a recluirse, debido a constantes ataques de extraños seres llamados “Ángeles”. Para poder defenderse, un científico y su equipo, crean enormes bio-robots (EVAs o Evangelion) que son piloteados por niñes. En Argentina, lejos de ser un niñe, el piloto del Evangelion es @alferdez y el robot que le tocó manejar, no es de alta tecnología. Sería en comparación algo más parecido a un Renault 12, que otra cosa.

Leandro Santoro, en una entrevista en el programa de Viviana Canosa -que sale al aire por canal América- explicó: “el aparato del estado está desguazado, el estado no tiene capacidad para intervenir en la realidad, cómo consecuencia no solamente de Macri sino de una suerte de neoliberalismo estructural que arrastra la Argentina de la dictadura militar para acá”. ¿Cómo generar entonces un estado bajo una lógica redistributiva e intervencionista, si el último service del renolito fue, con suerte, hace cuatro años? Este es el principal problema del gobierno nacional, cómo lograr que el estado tenga la solvencia necesaria para poder incidir en la realidad.

¿Qué pasa con les humildes?

Esta semana, el foco de la agenda mediática estuvo en la crítica situación que se vive en las villas de Capital Federal. La muerte de Ramona Medina, referente de la Poderosa en la villa 31, fue el catalizador para que se hable en los medios, de una vez por todas, sobre cómo están atravesando la cuarentena en estos barrios. Para muches, no fue noticia escuchar que viven hacinades, por lo que el aislamiento es poco más que una utopía; o que ni siquiera tienen agua y que Ramona se murió reclamándole a Larreta y denunciando la falta de respuestas.  

Ante está situación, la respuesta del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta fue prácticamente nula, cosa que no sorprende, si se observa de cerca la gestión del PRO en la ciudad más rica del país (la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tiene un PBI equiparable al de países como Bélgica). ¿En qué se basa la gestión? En romper y arreglar veredas; en hacer carriles exclusivos para colectivos o en poner plantitas (a veces de plástico) en canteros. Mientras tanto, las villas siguen sin ser urbanizadas; hay miles de pibes y pibas que se quedan sin cupo en las escuelas (que dicho sea de paso, muchas se caen a pedazos); los hospitales están en pésimas condiciones y tantas otras cuestiones. ¡Ojo! Esto no es un problema de gestión: eso el gobierno de la ciudad lo hace y bien, sólo que para negociados inmobiliarios o para favorecer a algún empresario amigo con la compra de insumos con sobreprecios.

A raíz de la muerte de la militante de la Poderosa, @alferdez se reunió en dos ocasiones con el referente de ese espacio, Nacho Levy, en dónde escuchó de primera mano cómo están viviendo esta crisis en los barrios. Desde el entorno del presidente, precisaron que las versiones que recibían del Gobierno de la ciudad eran distintas. Ya en la segunda reunión, se pudo ver a altos funcionarios junto a dirigentes de distintos movimientos sociales. La intención del gobierno nacional es poder articular con estas organizaciones populares para poder controlar con mayor eficacia la crítica situación en los barrios. En esa misma línea, se está desarrollando un proyecto que posibilite la habilitación de predios estatales para que les vecines de las villas puedan aislarse en mejores condiciones que las que ofrece actualmente el Gobierno de la ciudad (1).

Intentando poner en marcha el motor

La semana pasada y con miras a encontrarle la vuelta a la reactivación económica, @alferdez junto con la ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat, María Eugenia Bielsa, anunciaron un plan de viviendas. El mismo tiene varios ejes como la ampliación, refacción y construcción de viviendas en barrios vulnerables ¿Qué implica la puesta en marcha de este proyecto?  5.500 casas nuevas, 43 mil unidades para refacción, 200 mil microcréditos y 4000 subsidios para la compra de materiales para la construcción. La inversión del Estado tendría como objetivo la creación de 750 mil puestos de trabajo (2).

Asimismo, esta semana se anuncio que con los 21 millones de dólares que habían quedado pendientes del préstamo con el FMI, se compraron alrededor de 70 mil computadoras para pibas y pibes de todo el país. Medida tomada con miras a acortar las desigualdades en el acceso a la educación de las clases populares y poder sostener la continuidad pedagógica en los tiempos que corren. Además, el Ministerio de Educación logró un acuerdo entre empresas de tecnología y representantes de la UOM (Unión Obrera Metalúrgica) para poner en marcha la fabricación de material tecnológico (3).

La intención del gobierno nacional es clara y apunta a la profundización de medidas que impliquen una redistribución de recursos, hacia clases sociales que vienen de cuatro años de abandono. El principal escollo, es cómo poder sostener e ir más allá en políticas de inclusión.

Independientemente del impuesto a las grandes riquezas, desde el ejecutivo nacional apuntan controlar, a través de la AFIP, dirigida por Mercedes Marcó del Pont (4), la fuga de divisas y la búsqueda de estrategias para poder gravar a las fortunas que se encuentra en paraísos fiscales, o bien en cuentas en el extranjero. En esta línea, la diputada Fernanda Vallejos, trajo revuelo en el establishment nacional, al sugerir a través de un tweet, que el Estado nacional debería tomar participación accionaria en aquellas empresas que asista económicamente durante la pandemia. Lejos de ser una locura, en los principales países capitalistas, como Alemania e Italia, se están tomando medidas similares (5).

El Green New Deal es imperativo

Si bien es vital que el Gobierno busque negociar y formar consensos con los empresarios y especuladores nacionales, no se debe dejar de lado la cuestión ambiental, una de las grandes deudas desde la vuelta de la democracia. De hecho, mientras estas líneas son escritas se continúan realizando desmontes en los bosques en el norte del país. Solo entre el 15 y el 31 de marzo se desmontaron 2.172 hectáreas, o sea 128 hectáreas por día. Este ecocidio implica la pérdida de biodiversidad irrecuperable,  el desplazamiento y la caza de poblaciones originarias (6).

Fuente: Greenpeace

El Gobierno nacional, debería tomar decisiones con miras a comenzar una transición hacia modelos sustentables de desarrollo. No solo porque las problemáticas ambientales van a ir en aumento, sino porque les perjudicades en las catástrofes son siempre, primero, las clases populares. Entendiendo este punto de vista, nunca va a existir la justicia social sin justicia ambiental y nunca se va a poder hablar de soberanía en términos reales en tanto y en cuanto el Estado nacional no proteja las fuentes invaluables de biodiversidad.

A medida que pasa el tiempo, la coyuntura nacional se va complejizando y los debates se van ampliando. La oposición se encuentra visiblemente dividida entre quienes entienden que no respetar las condiciones de la cuarentena, implica lisa y llanamente cavar fosas comunes; y quienes alineados con medios hegemónicos, desafían estas medidas, invitando a la población a que cuestione a un Gobierno, que claramente está haciendo todo lo posible para que haya la menor cantidad de muertes. Nunca estuvo tan clara la grieta, por un lado están los humanos y por el otro los Ángeles.  


*Periodista, columnista sobre Europa del programa Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390) responsable de la sección de Política Nacional de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

¡Brasil acima de tudo!

¡Brasil acima de tudo!

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

POR LUCIANO MONTEFINALE

Como una copia del ‘America First’ de Trump y con una épica criminal, Bolsonaro somete al pueblo brasileño a uno de sus peores momentos históricos. Brasil y las democracias en Nuestra América. ¿Será mucho pedir que de esta salgamos con integración regional?


La nakba (catástrofe) palestina –recordada el pasado 15 de mayo– es la ocupación sionista que sufre desde 1948 con la creación del Estado de Israel en su territorio, provocando el desplazamiento de miles y, con el tiempo, la implementación de un apartheid que comete crímenes de lesa humanidad a diario desde hace 72 años.

La catástrofe brasileña –sin ningún ánimo de comparar, pero sin faltar a la verdad dadas las evidencias– es la ocupación del Estado por todos los poderes. Salvo el del pueblo, que más allá de unas elecciones no está representado por nadie allí. Esta es una característica que más o menos se repite en otros países, gobiernos de alianzas de minorías parasitarias donde los representados son los poderes mediáticos, judiciales, económicos y militares.

AFP 2020 / Michael Dantas

Que Brasil hoy sea el segundo país, después de EEUU, con mayor casos de contagio y el sexto en cantidad de muertos, tiene su explicación en la sucesión de hechos que desembocaron en Bolsonaro presidente. Acá me parece importante rescatar el rostro humano que muchas veces se pierde en el conteo frenético de números, pero que arroja imágenes –como las de las fosas comunes– que son escalofriantes, como lo son las declaraciones y actitudes del presidente, en total desapego por la vida de los y las brasileñas. 

A modo de denominador común, el virus profundizó las tendencias que los distintos países venían arrastrando. A Brasil lo agarró luego de un derrotero que comenzó en 2016 con la destitución de Dilma y la posterior crisis política e institucional, que tocó fondo por estos días al ser el único país en el mundo en el que –en plena pandemia– renunciaron dos ministros de Salud, en total oposición con las medidas adoptadas por su Presidente/Jefe.

La crisis en términos económicos antecede al COVID-19. Desde el desembarco del neoliberalismo con el gobierno de Temer, que limitó el gasto público por 20 años y metió reforma previsional, el achicamiento del Estado en el control de la economía redujo la producción y el desarrollo, mientras que por otro lado aumentó la deuda externa del 50% al 75% de su PBI. Las estimaciones del FMI para este año prevén una caída del 5,3% del PBI, la peor en su historia, y sitúan a la economía brasileña entre las que ‘peor funcionaría’ ante la crisis global.

¿Y la pandemia de gobiernos de derecha, cuándo entrará en discusión?

Quien suscribe estas palabras cree que el problema no son los nombres propios, sino los proyectos detrás, pero este caso es una excepción, ya que, a todo lo mencionado arriba se le suman las características personales de Bolsonaro, en las que no ahondaremos pero sí remarcaremos lo agravante de su existencia en el Palacio de Planalto, que motoriza movilizaciones y concentraciones de gente para exigir golpes de Estado contra el Supremo Tribunal Federal y el Congreso. Así como lo leen.

Además de continuar con la subestimación de los efectos del virus, la agitación a no cumplir con las medidas de aislamiento impuestas por los gobernadores, que a su vez son acusados de adoptar “medidas coercitivas extremas”, y la promoción del uso de cloroquina, droga que no está recomendada para tratar al COVID-19 y que, a partir de la campaña oficial, empezó a faltar en las farmacias y las personas que deben usarla para el tratamiento de otras enfermedades no las consiguen.

Al igual que Moro para condenar a Lula, Bolsonaro también carece de evidencias

La inestabilidad institucional se profundizó con la renuncia de Sérgio Moro al Ministerio de Justicia. El carcelero de Lula se fue de la cartera porque el presidente quería cesar al director de la Policía Federal, cercano a Moro, por las investigaciones que estaba llevando contra el clan Bolsonaro, desde el asesinato a Marielle Franco hasta la fábrica de fake news y el manejo paramilitar de las favelas. Al pegar el portazo prometió pruebas y este viernes el Supremo Tribunal Federal publicó una serie de videos de la reunión ministerial donde se ve a Jair Messias en su máxima/peor expresión.


“Esto se acabó. No voy a esperar a que jodan a toda mi familia ni a mis amigos esos canallas porque no puedo cambiar a alguien de Seguridad. Lo cambiaré. Y si no puedo cambiar al jefe, cambiaré al ministro”


A pedido de algunos legisladores, el STF le solicitó a la Fiscalía evaluar si era necesario incautar el teléfono personal de Bolsonaro, algo que al ministro del Gabinete de Seguridad, Augusto Heleno, le parece que va a tener “consecuencias impredecibles para la estabilidad nacional”.

Este nuevo escándalo desatado es otra incógnita más respecto al cumplimiento del mandato presidencial iniciado el 1 de enero de 2019. De todos modos, más allá de las derivaciones en las que pueda caer esta causa y las verdaderas implicancias que tengan en ella los videos, estas imágenes de un Bolsonaro exaltado y mostrando un liderazgo ficticio fortalecieron su ya de por sí fogoneada pandilla de fundamentalistas armados.


“Mira lo fácil que es imponer la dictadura (cuarentena) en Brasil, por eso quiero que la gente se arme. Llega una mierda de alcalde y le dice que se quede en casa. Si se hubieran armado, irían a la calle. Quiero que todos estén armados”


¿Cuál fue la respuesta de Bolsonaro a la publicación de los videos? Un tuit que dice: “- Brasil acima de tudo!”. No comments.

El Estado de derecho, la economía al servicio de la mayoría y la vida de la población, no son hoy las prioridades que se adivinan en esa “nueva normalidad” venidera, alejando, a su vez, todo tipo de sueño nuestro americano para paliar la crisis en unidad.

Las escasas opciones que se presentan para una salida de la crisis política –y todas las que esta acarrea– parecen ser, nuevamente, seguir cavando para salir del pozo. Es todo una incertidumbre, lo sé, no me voy a hacer el tirapostas, pero no se avizora en el corto plazo, en el país de mayor peso económico en la región, una expresión popular en el manejo del Estado que permita reencausar una integración regional y salvar a Brasil de la catástrofe brasileña.

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