Télam y Malvinas, un testimonio invaluable

Télam y Malvinas, un testimonio invaluable

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

*Por Carolina Fernández

Excombatientes le demostraron su apoyo a los trabajadores de Télam que hace un mes acampan fuera de las sedes de la agencia, valladas injustificadamente por la policía de la Ciudad de Buenos Aires. 

Durante el acto homenaje del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas en La Plata, el Centro de Excombatientes Islas Malvinas (CECIM) le concedió un reconocimiento a trabajadores de la agencia de noticias Télam por su compromiso con la causa Malvinas. Ernesto Alonso, excombatiente y secretario de Derechos Humanos del Centro, destacó el trabajo de los compañeros y compañeras de prensa “que hace años vienen informando a nuestro pueblo desde Ushuaia a la Quiaca y hasta las Islas Malvinas”.

La agencia nacional de noticias Télam funciona hace 78 años difundiendo imágenes, notas, cables, videos y audios. A lo largo de la guerra de Malvinas se trató de una fuente de información clave, siendo en conjunto con ATC (Argentina Televisora Color, actual TV Pública), los únicos medios de comunicación que el gobierno militar permitió cubrir el hecho, enviando fotógrafos que favorecieron posteriormente a la creación de un archivo histórico.

Las agencias de noticias estatales actúan como distribuidoras de información, garantizando la calidad de las imágenes, reportes, videos y cables que son utilizados tanto por medios de comunicación públicos como privados para la realización de su trabajo de prensa. Los medios públicos son, como lo indica su nombre, un servicio público, que, en común con las agencias de noticias estatales, generan una red de cobertura nacional que involucra y beneficia a diferentes y distantes sectores del país, contribuyendo a una cadena de información más democrática y amplia, con diversidad y pluralidad de voces, avalando una comunicación que afirme la importancia del derecho a la información.

En el período de la dictadura y la guerra, la Junta Militar se encargó de tergiversar la información que recibían por parte de los trabajadores de prensa. Omitieron datos específicos, como la cantidad de soldados fallecidos, y difundieron en todo el país, a través de la intervención en medios estatales y privados, el relato de que la guerra se encontraba a su favor.

Si bien los contenidos de la agencia se encontraban ocultos y censurados por el gobierno militar, con la vuelta de la democracia, el compromiso de los trabajadores de prensa de la agencia con el esclarecimiento de los hechos a través de archivos se mantiene hasta hoy. Silvina Oranges, editora de Télam, explicó: “Por eso decimos que sin medios públicos la democracia se debilita y se silencian voces, en este caso como la de los veteranos”. Además, comparó ambas luchas y resignificó dos puntos en común con los trabajadores y veteranos: defender la soberanía y la identidad nacional.

Al cumplirse 40 años del conflicto en 2022, la agencia y Radio y Televisión Argentina presentaron el documental “Malvinas: Los medios de la guerra”, con el fin de mantener viva la historia. Con archivos de la época, el documental cuenta con imágenes, videos y entrevistas que evidencian como la dictadura militar utilizó los medios públicos para construir una narrativa que omitía, censuraba y manipulaba la información sobre el hecho. También, Télam abrió sus archivos al público y creó “Las fotos recuperadas de Malvinas”, un conjunto de 2.500 imágenes que retoman diferentes momentos del conflicto: El desembarco, Operación prensa, Menéndez gobernador, El primer bombardeo, Vida cotidiana, Los soldados, Las trincheras, El Irizar, Las más conocidas y Los corresponsales. En El Irizar se demostró que el ARA Irizar funcionó como hospital, donde se desempeñaron las mujeres de Malvinas, enfermeras e instrumentadoras, omitidas de la historia.

Al respecto, Oranges, manifestó en el acto que la agencia “se ha convertido en un invaluable testimonio de la cuestión Malvinas” y en un pilar de la memoria del país. Con los archivos de la agencia ha sido posible reconstruir la historia y mantener la consigna Memoria, Verdad, Justicia, Soberanía y Paz.  

El pasado 1 de marzo, el presidente Javier Milei, mediante su discurso en la Apertura del Período de Sesiones Ordinarias del Congreso, expresó su idea de “reducir el tamaño del Estado a su mínimo indispensable” y anunció el cierre de la agencia Télam, acusándola de ser utilizada durante las últimas décadas como una agencia de “propaganda kirchnerista”. Días después de las declaraciones, en la medianoche del 3 de marzo, la policía de la Ciudad de Buenos Aires valló los dos edificios pertenecientes a la agencia, impidiéndole el acceso a sus trabajadores. Al mismo tiempo, el Gobierno nacional cerró la página web de Télam, que se encuentra “en reconstrucción”.

Actualmente los trabajadores de prensa acampan fuera de las instituciones, defendiendo el derecho a la libertad de expresión y manifestándose en contra del intento de clausura, debido a que la agencia solo puede cerrarse a través de una ley presentada en el Congreso. Como una alternativa para informar y mantener su compromiso con la comunidad y la comunicación, se creó la página “Somos Télam”. Alonso, en representación del CECIM, le agradeció a los trabajadores por su acompañamiento y le entregó su apoyo a la causa. “Estamos con ustedes y Télam no se cierra”, finalizó el excombatiente. 


Carolina Fernández

Del sur en la ciudad de las diagonales. Estudiante de periodismo.

La tiranía avanza: cierran de un plumazo la Agencia de Noticias Télam

La tiranía avanza: cierran de un plumazo la Agencia de Noticias Télam

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Desde la madrugada de este lunes la web oficial fue dada de baja y su edificio fue intervenido y vallado por la Policía Federal.

En el marco del discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso celebrado este viernes, el presidente de la Nación, Javier Milei, había asegurado que la Agencia de Noticias Télam sería cerrada. Sin más preámbulos, este domingo comenzó el operativo para intervenir la sede del histórico medio y desde la madrugada del lunes su página web dejó de funcionar.

La Agencia Télam fue creada en 1945 con el objetivo de brindar a la ciudadanía argentina el derecho a la información de primera mano, en el entendimiento de que el sistema republicano y democrático se fortalecería con un mayor acceso a la información. Desde aquel momento, el medio, bajo un modelo de sociedad anónima perteneciente al Estado nacional, cumplió su función ininterrumpidamente, independientemente de los distintos gobiernos legítimos e ilegítimos que se sucedieron. Durante esta trayectoria se posicionó como la mayor agencia de noticias latinoamericana y la segunda más importante en lengua castellana; hasta este lunes cuando el gobierno de La Libertad Avanza efectuó su cierre.

Mientras que desde este domingo la Policía Federal intervino el edificio ubicado en Bolívar N°531, desde la madrugada el sitio web oficial dejó de funcionar y al ingresar al mismo solo se muestra el escudo nacional junto a un mensaje que asegura: “La página que intenta ver se encuentra en reconstrucción”. Al mismo tiempo, se les informó mediante correo electrónico a los más de 700 trabajadores del medio que su trabajo se encontrará suspendido durante un plazo de siete días.

Sin mayores argumentos que el de que Télam “es un medio que se utilizó para la propaganda kirchnerista”, el presidente Milei procedió una vez más sobre su única línea de acción: la destrucción de todo lo que tenga un mínimo grado público, sin una justificación o análisis previo, y en la sintonía de quien se mueve con la única vocación de vengarse con los argentinos de sus propias frustraciones. El ataque a la Agencia Télam no solo va en contra de la “libertad” de los ciudadanos de poseer información gubernamental y de lo que sucede en el país de primera mano, sino que además es un ataque destructivo a otros medios de comunicación públicos y privados que se proveían con la información que Télam publicaba a cada minuto.

En diálogo con Radio Provincia, Tomás Eliaschev, delegado de Télam por Sipreba, narró cómo vivieron las últimas horas los trabajadores del medio: “Recibimos un email en la madrugada que dice que tenemos una licencia por una semana con goce de sueldo; es una actitud intempestiva mandar un correo a esas horas”. Y agregó: “No hemos tenido ningún anuncio oficial ni sabemos qué quieren hacer, solo agresiones y mentiras”.

“Solo queremos trabajar y defender este medio público tan importante para la democracia y el sistema de medios de Argentina”, explicó. “Hoy es un amanecer triste porque el Estado nacional decidió cercenar la libertad de expresión de una forma violenta y no se condice con lo que somos nosotros”, reafirmó.

Por último, el delegado de Télam recordó que se trata de “algo que ya intentó la dictadura, el menemismo, el gobierno de Macri”, y que “no lo han logrado”. “Así que se van a encontrar con la resistencia pacífica que le va a contar a la comunidad qué es Télam, y eso les va a jugar en contra”. Además, rememoró a los periodistas desaparecidos de la agencia Télam durante la dictadura cívica eclesiástica militar “que forman parte de los más de 200 detenidos desaparecidos que reivindicamos como forma de decir que no nos van a callar”.


Desde el Multimedio Trinchera denunciamos y repudiamos las medidas tomadas por el gobierno de La Libertad Avanza.

El accionar del gobierno “libertario” constituye una forma de proceder característica de las dictaduras sucedidas en la Argentina, donde se arremetió y persiguió a la prensa. En esta ocasión, el gobierno determinó que la Policía Federal tome las instalaciones y despoje a sus trabajadores del edificio, mientras, de manera dictatorial, y sin una confirmación previa, Javier Milei y los suyos decidieron cerrar un medio de comunicación que no solo funcionaba perfectamente y le proveía información a públicos y privados, sino que además contaba con una larga trayectoria de impecable trabajo.

Si previo a las elecciones del 19 de noviembre aseguramos desde este medio que el gobierno de Javier Milei sería tiránico, hoy estamos en la posibilidad de afirmar que esa tiranía está siendo aplicada, y que los niveles de violencia y profundización de la miseria crecen a pasos agigantados día a día. En ese sentido, nos solidarizamos con los colegas de la Agencia Télam y todos los que día a día nutrían su trabajo con este medio.

Comienza la resistencia (parte 1): medios de comunicación

Comienza la resistencia (parte 1): medios de comunicación

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El presidente electo, Javier Milei, comenzó la previa de su gobierno afirmando que privatizará distintas empresas estatales entre las que se encuentran los medios públicos. La receta, aplicada por última vez durante el menemismo, arrojó un saldo de despidos altísimos que derivó en un desempleo que escaló hasta el 18%, el mas alto de la democracia. Ante el inminente peligro, los implicados comienzan a defenderse.

“Terminó la campaña del miedo, y comenzó el miedo”, esbozaron varios analistas como continuación a esa frase que el libertinaje utilizó durante toda la campaña electoral para separar el marco teórico de las propuestas de Javier Milei de su supuesta praxis. Tras ser electo presidente, el libertario amaneció encendido al otro día en el intento de acercar sus ideas a un campo más cercano a su realización, y confirmó la privatización de YPF y de los medios públicos: Agencia Télam, Televisión Pública y Radio Nacional. Quien nos lee constantemente sabe que Yacimientos Petrolíferos Fiscales, en su modelo híbrido público-privado, (que garantiza un brazo de acción nacional a la hora del desarrollo de recursos), es una de nuestras banderas, así como lógicamente lo son los medios públicos, por derecho a la información, por pluralidad de voces y por democracia en las ideas. De igual manera, pese a que la literatura hoy permita configurar la idea de que “terminó la campaña y comenzó el miedo”, de nada servirá entrar en una hipérbole de terror. “Los pueblos deprimidos no vencen”, decía el pensador de FORJA, Arturo Jauretche. Acción, acción y más acción es lo que el presente y mediano futuro nos demandará, y ejemplo de ello es el pronunciamiento instantáneo de estos medios, en defensa de lo suyo.

“Una de las primeras declaraciones del presidente electo Javier Milei fue reafirmar su decisión de privatizar los medios públicos”, comienza el comunicado emitido y firmado por Rosario Lufrano, presidenta de Radio y Televisión Argentina, Bernarda Llorente, presidenta de Télam, Jésica Tritten, Gerenta General de Medios Públicos, Osvaldo Santoro, vicepresidente de Radio y Televisión Argentina, Claudio Martínez, Director Ejecutivo de Televisión Pública y Alejandro Pont Lezica, Director Ejecutivo de Radio Nacional. Luego, el mismo asegura que “esta posición genera un enorme rechazo y preocupación ya que demuestra un gran desconocimiento del rol que cumplen en la construcción democrática”.

“La información como un derecho y no como una mercancía”, “el diálogo con ciudadanos y no con consumidores”, “el mandato de servicio público establecido por las leyes vigentes”, “la pluralidad, diversidad e  inclusión de contenidos”, “”cobertura en todo el territorio nacional”, y “la difusión de Argentina hacia el mundo”, son algunas de las consignas que con más fuerza retoman y que refrescan una vez más el modelo que considera a los medios de comunicación como uno de los poderes que el Estado debe brindar a toda la ciudadanía.

Bajo la lógica del “cuarto poder”, los Estado-Nación concebidos en el mundo occidental durante el siglo 19 consideran que luego de la división de los tres poderes fundamentales (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), la información como derecho debe aglomerarse en una lógica donde el periodismo y/o comunicación sean el poder siguiente, garantizado para todos y todas, por el Estado mismo. Es importante recordar que este modelo fue puesto en práctica a partir de la primera Constitución en 1853, y profundizado por referentes que la propia militancia de la Libertad Avanza reivindica como lo son Julio Argentino Roca o Juan Bautista Alberdi.

Los días de transición entre propuestas tan antagónicas se tiñen de una incertidumbre flagrante, y en ella, los distintos espacios que se verían maleficiados por las medidas que el presidente electo promete, comienzan a vociferar que no se resignarán fácilmente, sobre todo porque ello supone una inmediata suba del nivel de desempleo, así como sucedió durante la última horda de privatizaciones durante el gobierno de Carlos Saúl Menem, cuando se privatizaron a mansalva empresas como YPF. Mientras que hoy, pese a los graves problemas salariales e inflacionarios, la desocupación se encuentra en el nivel más bajo desde la democracia, la década de privatizaciones llevó la desocupación de un 8% (fin del gobierno de Raúl Alfonsín) a un 18% en 1995. Esta se mantuvo hasta el fin del gobierno de Fernando de la Rúa en 2001, recomponiéndose luego durante el la gestión de Néstor Kirchner (finalizó en 2007 con un 7%). Todo esto fue recabado del informe realizado por “Chequeado”.

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