¿¡Cuanta gilada más va a ensuciar tu alma!?

¿¡Cuanta gilada más va a ensuciar tu alma!?

TIEMPO DE LECTURA: 9 min.

Entre canciones de duda
Y la calle hambrienta
Por ese límite la vida siempre irá

Entre lo que te toca y lo que te dejen hacerPor ese límite la vida siempre irá

¿¡Cuanta gilada más!?

Este miércoles 12 de marzo se realizó, como cada miércoles de la semana, la ya tradicional marcha de protesta de jubilados y jubiladas frente al Congreso de la Nación. Hace más de un año y medio, entre congelamiento, ajuste, mísero aumento y veto a ese mismo aumento de por medio (con asado para los mercenarios de partido a partido que votaron en contra), que el sector octogenario de esta partida y desmoralizada Argentina pone sobre la mesa el poco carácter que sobra en este suelo para reclamar frente a una sola certeza: las fuerzas a cargo de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich los gasearán, palearán, y, de ser necesario, les tirarán al revoleo con balas de goma. 

Suena un poco injusto, ¿no? Es importante recalcar que sí, que algunos sectores militantes, sindicales y de otros ámbitos han acompañado en más de una ocasión a los viejos, pero desde ya es una minoría. Sin embargo, durante la marcha correspondiente al miércoles 5, un grupo de hinchas de Chacarita, ante la impotencia que les generó ver cómo semana tras semana se castiga al sector más vulnerable, decidió hacerse presente para resguardar a los damnificados. A partir de allí, y de manera espontánea, una serie de sucesos se desencadenaron para llegar hasta los acontecimientos del miércoles posterior.

Para varios sectores, la Argentina se ha convertido en un lugar donde las instituciones han perdido el sentido de apoyo y comunidad construido hace tantos años bajo una doctrina que tituló “la comunidad organizada”. Si durante la marcha de este miércoles, unos de los cánticos que más sonó fue el “a donde está esa famosa CGT”, podemos confirmar que algo de eso sobrevuela por el aire. 

No por opinión personal, menos por línea editorial, pero es una realidad a la vista de quien quiera ver que la Confederación General del Trabajo, creada justamente para custodiar esa comunidad organizada, ha ido perdiendo muchísima credibilidad, confianza, y sobre todo fe durante estos últimos años. Mientras que una gran parte de la sociedad dejó de creer en las instituciones y en el colectivo (si no no se explica la victoria del actual presidente, dispuesto a detonar todo lo que está debajo de estas consignas), la otra, que dio su voto de confianza porque sabe que la organización es indispensable, está en vilo desde el 20 de noviembre de 2023, esperando que ésta CGT o algún dirigente de los que integró la lista de batalla lo defienda. 

Ante tal escenario de anomia, la espontaneidad pareciera ser la variable que puede aflorar el inédito viable, ese suceso que no sabemos de dónde, cómo o por qué sucede. Repito, siguen existiendo instituciones valiosas, políticas y dirigentes al pie de la circunstancia y sindicatos que sí dan las peleas correspondientes, pero sin dudas ello no llega a repeler el daño irreparable que este gobierno realiza en cada una de sus medidas en materia económica. Siquiera parece factible de a ratos cobrarse un vuelto con el escandaloso Critpo Gate, que, sabemos, es lo menos dañino que hizo este poder ejecutivo a la Argentina, pero probablemente lo más capitalizable a los ojos del mundo.

En concreto, con la misma espontaneidad con la que las personas realizaron múltiples donaciones para suplir las necesidades de las familias destruidas por el temporal en Bahía Blanca, hinchadas de todos los colores, así como diversas organizaciones de toda calaña se sumaron a reforzar la seguridad de los jubilados para este miércoles 12. Esas instituciones, a veces desdibujadas, reaparecen en otras instituciones. Esa misma unidad, también desdibujada, reaparece, por más insignificante que parezca, a través de una necesidad tan básica como la ayuda a los más necesitados, o a través de un lazo cultural tan fuerte como es el fútbol en nuestro país.

 

El triste recuerdo de los clubes como último sostén de contención social que aquellos frívolos años 90 produjeron, reaparece, así como aquellos escritos de la época: “Los reyes y papá noel no existen, y a la gente solo la ayuda la gente”, escribía Patricio Fontanet en la letra de “Fantasía o realidad”, tema publicado en el disco de la banda Callejeros “Presión”, dos meses antes de que Néstor Kirchner asumiera la presidencia de la Nación, precisamente en 2003. 

Relatado ya lo previo, solo quedaba un hecho por acontecer: la unidad de todos estos sectores en la plaza frente al Congreso, mientras la política hacía lo suyo adentro. No obstante, la movilización, lamentablemente, nació muerta. Mientras que la convocatoria estaba fijada para las 17 horas, desde muy temprano, horas antes, se pudo observar en las inmediaciones del recinto parlamentario un gran despliegue de fuerzas de seguridad conocido como operativo anti piquete. El Gobierno nacional estaba listo, con el pretexto ya armado de “las temibles barrabravas” y la información de horario, sumado a la cantidad de hinchas, autoconvocados y jubilados que se desplazaban desde el mediodía en transporte público, la estrategia no podía ser otra que no dejar que tanta gente se junte. Algo, evidentemente, aprendieron de aquél inédito ocurrido el 17 de octubre de 1945. 

 

Al son de ello, el clima sumó lo que quizás escasea en estos tiempos: no vamos a decir alegría, sino coraje y convencimiento. “¿¡Cómo le van a pegar a nuestros viejos!? Ahora que nos peguen a nosotros”, se decía. Claro, es difícil retener esta postura cuando ni siquiera llega la convocatoria y el camión hidrante de las fuerzas de seguridad avanza a pasos agigantados intentando despejar la plaza, mientras que el centro de ella es un campo de batalla en sí mismo, en donde las armas solo las tiene un bando. Gases por aquí, gases por allá, gases a tu cabeza, balas para todos los cuerpos. No faltó ni una cuota de “seguridad” a la hora de repeler y atacar a toda costa a los manifestantes. Una manifestación que, es importante repetir, no llegó a nacer. 

Pero algo quedó en el aire, o mejor dicho en las calles. Hasta altas horas de la madrugada, incluso del posterior jueves. La movilización era dispersa, pero el convencimiento no. “¡Vamos a plaza de Mayo!”, se escuchaba casi al unísono, mientras la amplia Avenida de ese mismo nombre era testigo de una multitud que no se rendía, y mudaba su protesta hacia otra zona al grito de “que se vayan todos, que no quede ni un solo”. De esa manera, a la misma noche un nuevo cacerolazo con caminata y presencia en la plaza diría presente en una jornada donde la represión bestial no pudo con un pueblo genuinamente saturado.

Fantasía o realidad, a esta historia le da igual 

Para los despistados de turno: el sector jubilatorio es castigado desde hace más de un año con represión por parte de las Fuerzas de Seguridad. Todo ello para poder garantizar a raya el esquema económico del ministro de esa cartera, Luis Caputo. Esta búsqueda yace de la necesidad de mantener el dígito de inflación bajo a cualquier costo, y, en este caso, desde la óptica que adoptó el ministro, era necesario destruir el consumo (cosa que sucedió) para que los precios se enfríen a la fuerza. 

Al mismo tiempo, congelando Salario Mínimo Vital y Móvil, jubilaciones e interviniendo paritarias, se evitaría un “traslado de precios”. Lejos de atacar el fondo de olla que se encuentra en el por qué de los aumentos, desde su inicio de producción hasta la góndola final, para Caputo resultó más sencillo realizar lo que técnicamente se define como “enfriamiento de la economía”. La variable de ello, jubilados y trabajadores.

En la misma línea, este esquema necesita de manera imperante superávit fiscal, no para “gastar menos de lo que produce” necesariamente, si no para mantener las acciones de las empresas a la alta, y a los bonistas, con los dólares dentro del Banco Central. Si no, debería ser tan o más importante el superávit comercial, pero para Caputo esto parece quedar en segundo plano de a ratos. Por más que cada tanto recuerde este apartado y lo nombre.

De esta manera, el “ajuste” que el gobierno necesitaba para obtener ese superávit y al mismo tiempo enfriar la economía no podía salir del gasto político, como lo había prometido en campaña el bufón de esta serie, o mejor dicho presidente de la Nación, Javier Milei. Éste representa menos del 1% del Producto Bruto Interno, mientras que el objetivo, dicho por el propio Milei, era reducir 5 puntos. 

Para septiembre de 2024, un estudio del Centro de Economía Política Argentina aseguró -en consonancia con todos los estudios realizados sobre el tema- que casi un tercio del ajuste cayó sobre el sector jubilatorio. Por esto mismo, el papel lamentable de la mayoría de los medios de comunicación durante la jornada de ayer es una canallada gigantesca, ya que, según su relato, no existió contexto para dicha movilización y pareciera que barras bravas nacieron de un tubérculo arrojando piedras al Congreso cuando ningún jubilado estuvo allí.

Habría que preguntarle entonces a estos periodistas si lo mejor era que los adultos de tercera edad fueron solos para que, otra vez, el operativo de terror de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, los reprima nuevamente. 

Es importante, por otro lado, hacer hincapié en lo mencionado anteriormente: el operativo está a cargo de Bullrich, una funcionaria que responde a las necesidades que otro funcionario (Caputo) tiene para llevar adelante su esquema económico que demanda miles de dólares al día para controlar el tipo de cambio y que no se dispare el precio de la divisa paralela.

Probablemente un grupo bastante grande de la opinión pública que le esquive al relato de “la culpa de los barras pendencieros” reduzca la discusión a la triste y vacía frase que tanto resuena en las movilizaciones populares: “Qué feo es ser policía” o “estudiá, no seas policía”, como si realmente no necesitáramos de una fuerza de seguridad al servicio de las necesidades de los argentinos, o como si su accionar no dependiera -a grandes rasgos- de las órdenes que bajen desde arriba. 

No es un conflicto con la lógica búsqueda de culpas en un grupo de uniformados que, muchas veces realiza su tarea incluso con saña, si no un problema con la posible reducción de estos acciones, y de que quienes realmente son los artífices salgan ilesos, utilizando como escudo a otro sector que, tal vez se alimente un poco mejor, pero que no deja de ser esbirro de las directrices del Poder Ejecutivo. 

Como se mencionó anteriormente, algo quedó dando vueltas en el aire, y sin bien la movilización se repetirá este miércoles 19 porque así es todos los miércoles desde hace año y medio, lo que se espera para esta jornada venidera parece, lejos de reducir, seguir ampliando el horizonte de protestas para una sociedad que -por momentos- parecería haber perdido el miedo.


Joaquín Bellingeri

Militando desde la información y la palabra contra el amarillismo oportunista y por una sociedad en la que predomine la equidad social.

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¿¡Cómo llegamos hasta acá!?

¿¡Cómo llegamos hasta acá!?

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

En vísperas de las Paso, corre sangre por las calles de la capital mientras se prende fuego la pantalla con policiales y atomizaciones sociales. Vuelve a sonar en boca de algunos pocos, el para nada entrañable “que se vayan todos”. De repente, despertamos en una agónica primavera, en el vértigo cotidiano de una realidad en cámara rápida y es válido preguntarse ¿¡cómo llegamos hasta acá!?. En esto que podría ser el trailer de una serie de Netflix que, total (realidad o no), muchos solo miran por tele y comentan por twitter.

“Me gustas democracia, pero estás como ausente”.

La palabra democracia desde un periodo no muy lejano pero extenso, viene recibiendo batacazos de una singularidad ya conocida por el pueblo argentino y, también, por el pueblo latinoamericano. 

La coyuntura, se ciñe sobre sí misma. Para todos aquellos que hacemos de la historia una clave de lectura sobre la cual proyectamos el presente y con la cual renegamos del silencio tumultuoso que impone la posmodernidad (con su borramiento recurrente de la memoria), los estímulos recientes son en primera instancia escalofriantes. 

¿No se les eriza la piel –me pregunto– a los habilidosos twitteros que hacen de la opinión pública la arena de tensión sobre la cual se disputa el sentido común? ¿Es indistinta la muerte para aquellos “buenos ciudadanos” que optan por avanzar sobre el silencio y la desmemoria, o simplemente miran para otro lado? Aún peor ¿qué celebran los que imponen el #unomenos al ver un piquetero muerto en el obelisco? 

Si llegamos hasta acá, es porque la disputa de sentido, viene siendo una batalla perdida. En los haberes de construcción democrática, sus pilares fundamentales dependen de los libros consultados. Democracia, ¿que es la democracia? El liberalismo se impuso a groso modo en la disputa de contenido. Libertad, propiedad privada, individualismo, parecieran ser los pilares del proyecto democrático imperante. 

A 40 años de su re-conquista, es necesario volver a poner signos interrogantes a lo que esta palabra significa. Hay democracias como hay distintos tipos de proyectos de país y, a priori, podríamos decir que la disputa entre esos proyectos, debería desarrollarse a través de consensos que habiliten diálogos multilaterales, que a su vez integren, mediante votación, la voluntad popular como factor determinante en esa construcción. 

Esto quiere decir que, en principio, la participación política de los ciudadanos queda limitada a la emisión de un voto, mediante el cual se postulan sus representantes quienes administrarán y definirán el rumbo de la política. Esta democracia de representaciones, no solo deja sabor a poco sino que además implica un vaciamiento del sentido y del compromiso político de las y los ciudadanos.

 ¿Qué implica esto en un año electoral, a días de las paso? 

En el 2023 nos encontramos con un escenario poco feliz. Ayer 10 de agosto, murió Facundo Molares a manos de la policía de la ciudad de Buenos Aires, gobernada por Horacio Rodríguez Larreta -actual candidato a Presidente de la Nación-, quien ordenó reprimir una concentración de militantes que expresaban su disconformidad con el proceso electoral que se avecina, postulando que son una “farsa electoral”. 

Facundo Molares, de 47 años, fue asesinado -entradas las cinco de la tarde- sobre las baldosas lustradas de la gran ciudad capital. Pocos son los hombres que tienen una trayectoria similar a la de este compañero. 

Apresado en Bolivia tras una movilización en oposición al golpe de Estado contra Evo en 2019, estuvo 25 días en coma -esposado a la camilla- producto de un balazo que recibió en esa expresión callejera. Posteriormente, siguió privado de su libertad hasta el retorno democrático del país hermano, monento en el cual consiguió la repatriación a territorio Argentino. 

Una vez en su país natal (2022), desde Colombia solicitaron su extradición, la cual fue concedida por el Juez Otranto incluso posteriormente al pronunciamiento de la JEP (organismo creado tras los acuerdos de la Paz de La Habana, para llevar adelante los procesos judiciales e investigar y analizar cada caso) que sostuvo que tal medida significaba una sentencia de muerte asegurada para Molares. 

Desde la Correpi sostienen, que el gobierno de Larreta, hizo de manera encubierta lo que no pudieron hacer ni en Bolivia ni en Colombia: matar a Facundo. 

No es, ni por asomo, la primera vez que se entretejen sospechosamente en la coyuntura nuestroamericana las articulaciones de ciertos grupos de poder concentrado, las fuerzas de seguridad y la muerte de militantes políticos.

“Seguir adelante en la lucha hasta que nuestro pueblo sea digno y feliz, hasta que nuestro país y el mundo vivamos en armonía y fraternidad”. Esas fueron las palabras pronunciadas por Molares una vez conseguida la libertad en Argentina.

Cuando hablamos de democracia, deberíamos poder hablar de un proyectos de país y de un futuro que nos involucre a todos y a todas quienes habitamos el territorio nacional; de garantías socioculturales y económicas que faciliten el acceso a los bienes a los cuales todos tenemos derecho por igual: acceso a la educación, a la vivienda, a la salud, al trabajo digno, a los derechos básicos, a la soberanía y a la dignidad. 

Hoy, cuando prendemos las pantallas de televisión, los medios hegemónicos nos bombardean con noticias que alimentan un estado de caos, de violencia y disconformidad entre los ciudadanos. Las que no vayan en clave de desorden y violencia, no son noticiables. Todo aquello que no aporte a la desestabilización, quedará vedado de las pantallas y demás medios (des)informativos. 

Ayer murió Facundo a manos de la policía. Ayer murió un compañero a manos de Horacio Rodríguez Larreta. ¿Es parte de la campaña electoral hacer correr sangre en las calles? ¿Esta es la mano dura que exige la gente, como respuesta al escenario que se alimenta mediáticamente, ese de crisis permanente? 

Durkheim diría en su momento que el delito y la violencia se rigen por los estándares que la sociedad postula como límites morales. En otras palabras, la condena social que se activa en base a valores compartidos entre quienes integran dichas sociedades. Ese es el termómetro que habilita o desacredita un escenario de crueldad. 

¿Se generó un consenso dentro de determinados sectores de la sociedad que habilita muertes posibles? ¿Quienes alimentan la idea de que hay muertes necesarias? 

El “son ellos o nosotros” tweeteó Murphy tras el intento de magnicidio en septiembre del 2022. La proyección de “mounstros sociales” que recae permanentemente sobre los sectores populares, vinculados permanente con la criminalidad, la vagancia, lo irrecuperable, lo aparentemente irreconciliable dentro de su modelo democrático. El grito altivo donde se clama por el exterminio de los contrincantes políticos, el señalamiento permanente de la imposibilidad de generar consensos, ¿no es acaso (digámoslo ingenuamente) “sospechosamente” anti democrático? 

La denuncia y la amenaza de exterminio, sí, pero también, la impunidad de matar a militantes políticos en el centro de la Capital Federal, a las orillas del gran obelisco. O en el sur del país matar a Santiago e impunemente decir que se ahogó. El abandono de las instituciones y el cierre de ministerios, la amenaza y la persecución a los trabajadores, eso se juega en las elecciones, sí. Pero ¿la democracia es solo votar? ¿Es solo eso?

Ayer, Fernanda Pereyra, Secretaria de las Relaciones Internacionales de UTEP y Coordinadora Nacional de la Corriente NuestraPatria, en una entrevista realizada en Radio Trinchera, sostenía: “Mataron a un compañero que siempre estuvo del lado del pueblo, creía que cambiar y transformar un país es posible, pensando en una patria grande (…). Podemos estar de acuerdo o no, pero es incomprensible, que cuando estemos hablando de democracia, estemos hablando de que se mate a nuestros compañeros y compañeras“.

En aquel septiembre del 22’ capture entre las manos de la multitud un cartel que decía: “Me gustas democracia, pero estás como ausente”. Y quizá sucede que esa frase retumba en mi cabeza desde hace tiempo y hoy es la que me impulsa a escribir en esta clave. Quizá sea, que la angustia cala en mi subjetividad en forma de escalofrío. Pero hoy escribo por temor a que en lo efímero de los tiempos que corren, mañana ya no sea noticia que te mataron Facundo. Porque entre la sangre, también corre la tinta y tengo la esperanza, de que cuando esto pase. Tu nombre quede y se plante como bandera hasta la victoria del pueblo; esa, por la que luchabas.  

Hasta la victoria siempre compañero. Luchamos para vencer. 

LOMJE. 

Hoy Milagros Sala lleva 2764 días presa. Otro atentado a nuestra democracia.

Manu Bertola

Hija y nieta de la historia de nuestro pueblo. Estudiante de sociología. Nacida y criada en la ciudad donde las diagonales tocan el sol.

Jujuy resiste: La paz no se construye con balas

Jujuy resiste: La paz no se construye con balas

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La reforma constitucional es un hecho. Las balas siguen al pie del cañón, al igual que la resistencia del pueblo jujeño.

El martes por la mañana, la legislatura provincial de Jujuy contó con la presencia de legisladores y del gobernador Gerardo Morales para ratificar y jurar la reforma constitucional parcial. De forma expeditiva y veloz, los constituyentes juraron al mismo tiempo, en vez de realizarlo de forma individual como dicta el protocolo ceremonial, y se adelantaron a la convocatoria original del acto que se había pactado para las seis de la tarde. De esta forma, el documento final de la reforma constitucional se aprobó en pocos minutos.

Afuera del edificio, un operativo policial recibió a miles de manifestantes con disparos de balas de goma y gases lacrimógenos: se disparó a distancias cortas apuntando a los ojos y cabezas para generar el mayor daño posible con este tipo de proyectiles. Un modus operandi de las fuerzas de seguridad que, si hacemos un paralelismo, resultan muy similar con los realizados por carabineros en Chile o los uniformados de peruanos.

La lista de detenidos y detenidas se difundió recién por la noche, con el saldo de 68 personas privadas de su libertad. Durante el día, los números de detenciones crecieron rápidamente con denuncias de personas que vieron cómo detenían a sus familiares, no solo en las inmediaciones de la legislatura, sino incluso, en distintos barrios de la ciudad con vehículos no identificados y sin órdenes de detención

La cacería fue tal que hasta la referenta de la organización Tupac Amaru, militante y presa política desde hace más de siete años, Milagro Sala, recibió la visita en su domicilio de los jueces Fernández y Cattan, y del fiscal Rondón, que le exigieron que entregue su celular para su revisión sin una orden judicial. Fue un “allanamiento implícito“, según denunció la abogada, ex representante legal de Sala y ex ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, Elizabeth Gomez Alcorta.

Pero ¿cómo se llegó a este escenario?

Reforma (in)constitucional

El 22 de mayo comenzó a sesionar la Convención Constituyente y a la par, se organizaron las primeras protestas en distintas partes de la provincia. En un primer momento convocadas por comunidades indígenas y sindicatos de trabajadores y trabajadoras de la educación. El 15 de junio, el oficialismo de Juntos por el Cambio y el Frente Justicialista, aprobaron la reforma, lo cual generó más movilizaciones y que gran parte de la población adhiriera a la resistencia al proyecto.

Los pueblos originarios, comenzaron una caminata a San Salvador de Jujuy en lo que llamaron el “Tercer Malón de la Paz”, haciendo referencia al histórico Malón de la Paz de 1946 cuando caminaron hasta Capital Federal para exigir la titularización de territorios. La consigna que llevaban -y llevan- fue el rechazo a la reforma “inconstitucional” además de rechazar la exploración y la explotación del litio en la cuenca de Salinas Grandes.

Al mismo tiempo, los docentes jujeños reclamaban por sus salarios y reafirmaban su disconformidad con la reforma. Es así que las protestas se entrecruzaron ya que “en Jujuy el 60% de la población es indígena” y “también son parte de la docencia que exige mejoras salariales”, según declaró la mburuvicha Gabriela Situé a la agencia Presentes.

¿Qué puntos de la reforma fueron denunciados por el reclamo popular? El artículo 67 sobre el “Derecho a la Paz Social y la Convivencia Democrática Pacífica” es el más mencionado ya que pone límites a la protesta social, prohíbe los cortes de calles y de rutas, y establece que serán penados como contravenciones graves. Por otro lado, un artículo propone eliminar las elecciones de medio término y que “el partido que obtenga la mayoría de votos en las elecciones para Gobernador (obtendrá) la mitad más uno de las bancas de la Legislatura”, acrecentando de esta forma, el alcance político de Morales -y de Juntos por el Cambio- en los tres poderes. También se denuncian los artículos 74 y 75 referidos a la problemática de las tierras fiscales, el artículo 68 sobre los recursos naturales y el artículo 95 sobre el agua.

Los dos artículos más resistidos fueron los 36 y 50, por lo que Morales decidió dar marcha atrás. El primero trataba sobre los “derechos y garantías de las comunidades de los pueblos indígenas” el cual supuestamente iba “a reconocer las personerías jurídicas de las comunidades y la entrega de la posesión y la propiedad de las tierras comunitarias que realmente ocupan las comunidades”. Y si bien suena consensual, sin embargo, estaba rodeado de inconstitucionalidades que no permitirían su plena implementación, además de ser poco específico y dejar grises importantes.

El segundo artículo correspondía al “derecho a la propiedad privada” el cual establecía “mecanismos y vías rápidas y expeditivas que protejan la propiedad privada y restablezcan cualquier alteración en la posesión, uso y goce de los bienes a favor de su titular“, y agregaba que sería considerado como una “grave violación al derecho de propiedad la ocupación no consentida” y habilitaba el desalojo del territorio. De esta forma, los titulares registrales de los terrenos tendrían condiciones favorables en las disputas con comunidades indígenas sobre sus territorios ancestrales.

El día lunes, el gobernador Morales dio una conferencia de prensa donde anunció que se volvería atrás con los artículos 36 y 50 por la disconformidad de las comunidades, pero ratificó que mantendría en pie el artículo 67 junto con el resto de modificaciones. En esa misma exposición calificó a la reforma de “moderna y progresista” y mencionó que su consigna es “la paz”. A su termino responsabilizó del conflicto al gobierno nacional y reiteró su pre-candidatura a presidente de la Nación. En paralelo, comunidades indígenas seguían planteando su disconformidad transversal con el resto de los artículos y denunciaban la inconstitucionalidad de la reforma.

Pedimos la renuncia del gobernador de la provincia, la nulidad de la reforma inconstitucional, por lo que también llevaremos adelante la denuncia al Estado provincial por la violación sistemática del convenio 169 de la OIT”, declaró para Revista Trinchera, Nestor Jerez, referente de Organización de Pueblos Indígenas del Noroeste de Argentina (OPINOA). El convenio 169 estipula que debe existir una apropiada “consulta previa, libre e informada” para estos procesos y que según denuncian desde la Asamblea Abierta del Tercer Malón de la Paz, nunca existió. Si bien el gobierno provincial declaró que se abrió un espacio de diálogo, la contraparte denuncia que existió una reunión pero solo con “facilitadores interculturales de salud indígena todo para querer justificar una falsa consulta“.

¿Quién gana y quién pierde?

El martes, luego de la jura precoz de la reforma constitucional, representantes de Juntos por el Cambio a nivel nacional realizaron una conferencia de prensa en apoyo a Morales. Una foto en unidad de la diversidad que compone al partido que se responsabilizó al oficialismo nacional -al Frente de Todos o Unión por la Patria- de generar el caos social.

¿Quién gana? El que nacionaliza el conflicto y se lo adjudica, en favor o en contra de los acontecimientos, pero en fin, muestra un resumen de su plataforma electoral: Juntos por el Cambio confirmó que lo vivido en estos días en Jujuy es una muestra de su plan ideal de gobierno. El oficialismo nacional no logró esa foto de unidad para repudiar la situación y hacerse carne de un proyecto de país que se encuentre del otro lado de la vereda, junto al pueblo.

No obstante, no solo se trata de una batalla electoral, sino también, de las consecuencias del avance de un modelo extractivista que se alienta desde las multinacionales extranjeras en alianza con los sectores de poder del país, en pos del saqueo de los bienes comunes estratégicos, en el caso de Jujuy, especialmente del litio.

No es azarosa la comparación previamente hecha sobre los mecanismos de represión de las fuerzas de seguridad argentinas con los de países de la región. Conflictos similares ya han aconteciendo en toda Nuestra América y seguirán sucediendo mientras se pretenda imponer modelos que no tienen en cuenta las opiniones de los pueblos que padecen esas formas extractivas. De igual modo, es necesario discutir y consensuar proyectos de país y de región donde se reconozca la importancia estratégica de los bienes comunes para ejercer nuestra plena soberanía como Estados. La entrega de esos territorios ricos en bienes estratégicos que atraen a las multinacionales saqueadoras extranjeras y su necesario disciplinamiento de la población para evitar su resistencia, no son una opción viable.

El plan sistemático de avanzada sobre los territorios del sur global debe ser entendido como una problemática interseccional e integral. De no ser así, los dueños del país seguirán siendo aquellos con vocación de colonia. Las organizaciones sociales, gremiales y políticas, no sólo de Jujuy, sino de todo el país, proyectan una agenda de lucha para los siguientes días ¿Qué seguirá en el plan de Morales?


Agustina Flores

Hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de la militancia para la liberación. Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también

Fuego con fuego, la lógica de la Provincia

Fuego con fuego, la lógica de la Provincia

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La Policía bonaerense multiplicó incalculables veces su presencia en las inmediaciones del estadio tripero luego de la represión ejercida durante el encuentro Gimnasia-Boca. Para “evitar nuevas tragedias”, la Provincia resolvió llevar más de los mismos que foguearon el clima.

Tras la ardua represión ejercida por la Policía de la Provincia de Buenos Aires durante la noche del 6 de octubre, en el marco del partido Gimnasia – Boca, en el estadio Juan Carmelo Zerillo, las inmediaciones del estadio amanecieron militarizadas durante la mañana del miércoles 13, a la espera de realizar el operativo para el encuentro entre “el Lobo” y San Lorenzo de Almagro.

Como si hubiera un enemigo a combatir, y con la misma lógica que se ejecutó el operativo asesino del anterior encuentro, la provincia resolvió imponer un cuerpo policial descomunal y nunca antes visto para enfrentar “los peligros” que podría suponer la realización de la fecha de turno en el bosque.

Aquel 6 de octubre, el mismo cuerpo policial protagonizó una de las mayores -sino la mayor- tragedia del fútbol argentino en la década. El encuentro en cuestión develó, una vez más, varias fragilidades de lo que constituye la realización del fútbol en Argentina -así como en otras sociedades-. Sin embargo, en este caso el foco está en nuestro país, y para comprender el desarrollo de semejante atrocidad, se pueden analizar múltiples causalidades que se desprenden desde la opinión pública y los medios de comunicación, pero también hay que contextualizar sus orígenes.

Ante la abundante disponibilidad de declaraciones de quienes están al frente de los operativos y forman en gran parte a la opinión pública, dígase el ministro de Seguridad de la Provincia, Sergio Berni, o la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (APreViDe), Revista Trinchera decidió comunicarse con socios del club tripero, que vivieron en carne propia el infierno del pasado jueves, y la reivindicación policial durante la jornada del miércoles 13. Los mismos darán sus testimonios líneas adentro.

Las más de 400 balas de goma disparadas, junto con la indefinida cantidad de gases lacrimógenos desbloqueados la última noche de jueves en el bosque platense, dieron como resultado –en un ambiente de angustia, caos y desesperación- la muerte de “Lolo” Regueiro, hincha de Gimnasia, a raíz de un paro cardiorrespiratorio.

Cumplidos los 9 minutos de juego del partido, una nube blanca cubrió el cielo bajo los bancos de suplentes, donde, los propios jugadores, en una sorpresiva maniobra, comenzaron a cruzar el campo de juego dirigiéndose a los vestuarios. Los cánticos podían aseverar que el equipo xeneize abandonaba el partido, pero los motivos eran desconocidos.

Solo uno o dos minutos fueron necesarios para que esta nube se presente como el motivo de suspensión, y penetre a toda la hinchada del “Lobo”, que había asistido a uno de los partidos más importantes y definitorios del torneo con una gran expectativa.

La gran asistencia -que apenas superaba la capacidad instalada en el predio, si es que la superaba- podría definirse como un hecho que conspiró a favor de la tragedia pero, sin dudas, quedarse en este punto sería acortar a gran escala la discusión.

De repente el aire se hizo irrespirable, la movilización imposible y la desesperación creció en escala. La popular más popular, la llamada “centenario”, que recibe a los hinchas más enérgicos y festivos, se convirtió en un verdadero escenario de terror. Con las puertas cerradas, la capacidad colmada y el aire cubierto de toxinas, un desenlace de desgracia tenía los minutos contados.

Es imposible afirmar que la noche del jueves 6 de octubre, en el estadio Juan Carmelo Zerillo no fue una tragedia, contextualizando el accionar policial, las horribles sensaciones que los hinchas transmitieron a través de sus rostros, y por sobre todas las situaciones, con el resultado de un fallecido.

No obstante, es importante remarcar que podríamos estar en la narración de un hecho mayormente catastrófico, si no fuese por el comportamiento de la multitud Tripera, que procuró ayudarse entre sí, y logró, por ejemplo, tirar abajo las puertas que la policía creía necesarias dejar cerradas. Justo a tiempo, ya que el aire se acotaba. Otros grupos decidieron abrir paso en algunos alambrados del predio para poder encontrar una nueva salida que no sea hacia el oscuro bosque, donde existía otra problemática: los ruidos de disparos no cesaban, minutos a minuto.

Una verdadera trampa mortal, adentro gas que imposibilitaba la respiración, afuera balas y más balas. Pero, ¿contra quién?

Uno de los ejes más importantes de este análisis sin dudas es este ilógico e incongruente accionar policial, que disparó a diestra y siniestra balas de goma durante aproximadamente una hora, a la altura de tener un enemigo formidable en frente. Sin embargo, no existía tal enemigo. Es difícil imaginar un grupo rebelde que se enfrente durante una hora a un cuerpo policial, y en desventaja.

A la altura de estas ejecuciones también están las decisiones de arrojar gas lacrimógeno bajo las tribunas, como si no alcanzara con el que se usó para reprimir afuera, cuando comenzaron los incidentes a raíz de la insatisfacción de algunos socios que quedaron en el exterior del espectáculo deportivo.

La consigna sigue sin ser resuelta: ¿Qué puede haber justificado tal represión? De base, ninguna situación. Sin embargo, tampoco se desprende un hecho concreto que haya tentado a los oficiales. Se indica desde los grandes medios de comunicación, como una de las posibles causas, que alrededor de 10 mil personas quedaron fuera del predio y que, en este sentido, su origen se debería a una sobreventa de entradas en base a la capacidad del estadio.

La tragedia se debió exclusivamente a una represión policial, están circulando distintos videos e imágenes en redes, y demuestran que no había 10 mil personas que Aparicio (Eduardo, titular de APreViDe) denunció al principio. No existían y no existe que en una cancha para 30 mil personas entren 10 mil mas, no hay forma de disimular eso, ni en las canchas más grandes del país. Está claro que había lugar, que no hubo sobreventa, y que salieron a reprimir sin ninguna mediación ni acción concreta”, contó a Revista Trinchera Nazareno Santucho Re, socio de Gimnasia y miembro de la Agrupación Compromiso Gimnasista.

El socio se refirió fuertemente a la seguridad, y lamentó que Gimnasia deba afrontar ahora el gasto de alrededor de 1 millón de pesos para arreglar la infraestructura dañada por los incidentes: “Esto fue un daño muy concreto al club, que ahora tiene un palo de gastos para reparar las instalaciones, además del daño a los socios e hinchas, sin mencionar al fallecido y su familia. Yo desde la agrupación no estoy de acuerdo con muchísimas cosas de la gestión, pero no se le puede hacer cargo en este caso al club de la locura del otro día, sino a la seguridad, única responsable de esto, y que no se hace cargo”.

Por otro lado, las declaraciones de Berni son una locura, salió a justificar la represión, mintió sobre que no había un muerto cuando todos los medios locales ya estaban dando nombre y apellido. A la mañana siguiente sostenía que no había alguien con el ojo comprometido, y al otro día salió la nota de TyC sobre el hincha, que además fue apretado por el ministerio de Seguridad, algo sumamente grave”, aseveró Santucho, quien además no se olvidó de mencionar a Aprevide: “para colmo está ApreVide que, en su lógica, los operativos de seguridad están armados para perseguir al hincha, que para ellos todo hincha es conflicto, y así te militarizan el bosque un día como hoy, una provocación total al hincha y demostración de poder”.

En esa línea, el socio tripero se refirió a la excesiva contratación de cuerpo policial para los controles, el cual fue entendido por los hinchas como una “mojada de oreja total”, y que además complejizó el ingreso al estadio.

La lógica de control se refuerza con más firmeza a tan solo semanas de esta profunda herida al hincha de Gimnasia, que se mantiene fresca, en lo que fue una noche traumática para muchos socios que pretendían disfrutar del partido.

El ambiente era el de siempre, la popular repleta. Nosotros entramos un poco antes, pero el protocolo fue el mismo, juntada con amigos en el monumento y adentro. A partir de las 21 empezamos a escuchar balas de goma, y a los 10 minutos de partido, empezó a llegar el gas que tiraron desde afuera para adentro. El ambiente se hizo imposible de transitar, sin aire y espacio, la gente se desesperaba por salir. Finalmente logramos avanzar luego de que los hinchas tiraron las puertas, y tuvimos  que romper el alambrado de la cancha de tenis para evacuar gente; chicos asmáticos, gente grande y nenes, para poder salir por otro lado que no sea la entrada, donde estaban tiroteando”, relató para este medio Irineo Estefanell Pradás, socio de Gimnasia desde 2014, y concurrente del estadio Juan Carmelo Zerillo desde hace 15 años, sobre las vivencias de la noche del jueves.

Volvimos a entrar porque quedaron varios amigos adentro, y la policía seguía reprimiendo afuera. Fueron casi dos horas de represión en la que se tiraron balas de goma y gas lacrimógeno, no sé si fue bajada de línea de Berni, querer bajar a Berni y a Kicillof, o una interna a raíz del cambio de jefe de la departamental, no importa, fueron a matar gente. A mi entender fue todo premeditado”, aclaró el socio tripero, que además puso en dimensión la anomalía de lo vivido: “Hace muchos años voy a la cancha, movilizaciones y otros contextos donde se puede reprimir, y nunca vi una represión de esta índole, la gente nunca hizo ningún tipo de disturbio y los policías nunca pararon de tirar”.

Según Pradás, otra intención de fondo que manejan las autoridades es incrementar los motivos que lleven a Gimnasia a jugar en el Estadio Provincial, que fue construido en proyección del modelo europeo, que consta de un estadio para los dos equipos más grandes de la ciudad, como puede ser el “Giuseppe Mezza” o “San Siro”, estadio único en el que juegan el Milán y el Inter de Italia.

Otra causa tapada acá es la intención de sacarnos del bosque y llevarnos al estadio provincial de 25 y 32. Fue una inversión muy grande de la provincia y está prácticamente inutilizado, sacando la vacunación y algunos conciertos. Cada municipio que pasó en estos años quiso que Estudiantes y Gimnasia jueguen ahí, y buscan motivos constantemente para llevar al club, pero el grueso común de hincha no quiere irse del bosque”, explayó el socio de Gimnasia.

Las declaraciones de ambos hinchas coinciden en la necesidad de los medios de desviar el foco de la tragedia, lo que recala un accionar de las fuerza policiales a la altura casi de un conflicto bélico, en un contexto festivo y familiar, que derivó en la trágica muerte de César “Lolo” Regueiro, de 57 años de edad. La impunidad con la que el cuerpo policial bonaerense actuó durante la noche del jueves 6 de octubre representa un accionar asesino. Desde este medio, exigimos que los culpables no permanezcan impunes, y que se ejerza justicia por Lolo Regueiro y por el pueblo tripero.

Joaquín Bellingeri
Joaquín Bellingeri

Militando desde la información y la palabra contra el amarillismo oportunista y por una sociedad en la que predomine la equidad social.

Uruguay: Represión, desempleo, tarifazos, muestrario pre-referendo de marzo

Uruguay: Represión, desempleo, tarifazos, muestrario pre-referendo de marzo

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

El deterioro democrático avanza en un Uruguay donde el horizonte marca el referendo del 27 de marzo para derogar 135 artículos de la ley de Urgente Consideración (LUC), el proyecto insignia de la coalición gobernante de derechas. Las libertades para los sectores concentrados de poder se robustecen y por otro lado, se recortan las libertades para los trabajadores.

El primero de febrero no se permitió un acto por el Sí (a la derogación de los 135 artículos de la LUC) en el Estadio Centenario, previo el partido de la selección de fútbol de Uruguay contra su par venezolana. Para la Comisión por la Anulación, la decisión es “incorrecta y arbitraria”. La resolución buscó evitar consignas que dividen a la población, en línea con un pedido de la Asociación Uruguaya de Fútbol, manejada por el oficialismo.

Noticias de Estadio Centenario | la diaria | Uruguay

También se prohibió el ingreso al estadio, con cualquier propaganda, bandera o insignia identificada con cualquiera de las dos comisiones del referendo, tanto la del SI como la del NO. Lo mismo sucedió con el carnaval del departamento de Paysandú, donde el municipio es oficialista. Una clara muestra de que el gobierno le está esquivando al debate, mientras diputados y dirigentes de las derechas convocados para debates sobre la LUC, se han negado a participar.

Con el inicio de febrero, el gobierno volvió a aumentar el precio de los combustibles. Uruguay pasó a tener nuevamente, el combustible más caro de Latinoamérica. Un Solo Uruguay, el movimiento ruralista de autoconvocados calificó la medida de “tarifazo”, aunque sigue apoyando al gobierno y sus medidas. Contradictorio, ¿no?.

Asociación Rural del Uruguay apoyó los dichos de Lacalle en cumbre del Mercosur

La situación del campo en general, amplio y laxo como el propio término implica, ha sido dispar. Los grandes terratenientes aumentaron sus rentas y exportaciones en épocas progresistas en términos históricos y con la derecha en el gobierno siguen corriendo con la misma suerte. Sin embargo, las quejas subsisten y su codicia es un saco sin fondo que nunca se llena.

El lado B del campo, los pequeños productores, los que migraron a la ciudad a los cinturones periféricos como en la década del 1950, los que sostienen sus pocas hectáreas con pura deuda, esos no entran en los reclamos de Un Solo Uruguay, pero son usados como carne de cañon para camuflar sus demandas de grandes terratenientes.

El martes se conocieron los datos finales de 2021 sobre el funcionamiento del mercado laboral, en función de la encuesta que realiza el Instituto Nacional de Estadística (INE), números que mostraron una recuperación del empleo y el menor nivel de desempleo en cuatro años.

El Uruguay de Lacalle Pou ya derrama ajuste, pobreza y represión | ContraInfo.Com

Un informe del Centro de Estudios Económicos mostró dos caras del empleo en Uruguay: una recuperación ligada al agro, mejorando el nivel prepandemia, y “más de 320.000 personas con problemas de empleo”. Sería interesante que se desglose a qué se refieren con “problemas de empleo”. ¿Precariedad laboral? ¿Flexibilización? ¿Bajos salarios? ¿Condiciones perimidas de empleo?

También la consultora Exante marcó un contraste: “En 2021 se recuperaron 48.600 empleos frente a 2020, pero en el promedio del año la población ocupada todavía se situó en niveles inferiores a los de 2019. Sin embargo, al cierre del año el empleo alcanzó los niveles más altos desde abril de 2016”.

DESALOJO Y REPRESIÓN. Violenta represión en desalojo del CODICEN

En los últimos días, el gobierno llevó adelante otro acto de represión: esta vez en un centro de educación secundaria donde se celebraban la elección de horas docentes. Antes de comenzar el año lectivo, los docentes eligen por escalafón lugares y horas donde dar clases. El sistema educativo ofrece determinada cantidad de horas disponibles: este año volvieron a quedar afuera muchos docentes mientras aumentaba la cantidad de estudiantes por salón.

El sindicato se estaba manifestando y contempló la ocupación del recinto como medida, ya que todo indicaba que las horas docentes no iban a alcanzar, dejando visible una vez más el recorte en educación por parte del gobierno.

La Guardia Republicana se hizo presente, desalojó a los manifestantes y dejó que ingresaran los docentes que querían tomar horas sin importar el colectivo. ¿El resultado? Se visibilizó aún más la lucha docente y esto promete tener más capítulos. Cientos de docentes quedaron sin horas y otros tantos con al menos la mitad de lo que habían conseguido en años anteriores. ¿Hay menos estudiantes? No. Hay más estudiantes en menos salones. Se recorta en salario y en calidad.

Asimismo, el artículo 167 de la LUC permite recontratar retirados policiales. Más de 500 policías se anotaron a dicho llamada e incluso el Ministro del Interior Luis Alberto Heber dice que se precisan mil efectivos.  Sifpom, el sindicato policial se opone a dicho llamado y declara que el ministerio desconoce la interna policial. ¿Más policías para reprimir y de la vieja escuela de tiempos de la dictadura?

Aliados del Gobierno de Uruguay se suman al Sí en el referendo | Noticias | teleSUR

El 27 de marzo se avizora en el horizonte. De triunfar el NO a la eliminación de los 135 artículos más polémicos de la LUC, la arremetida neoliberal será cruda. El gobierno se encuentra agazapado para dar el zarpazo y despliega todo su arsenal comunicacional (y de poder) para convencer a los ciudadanos..

Artículo publicado originalmente en Periferia

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

No tienen nada bueno para ofrecer

No tienen nada bueno para ofrecer

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Si bien la derecha siempre ha intentado imponer su forma de comprender la historia y por consiguiente su forma de ver el presente, la realidad es que siempre existió una tensión entre quienes pretenden sostener el status quo y quienes buscan romperlo para construir una sociedad más justa y equitativa.

La famosa “grieta” de la que habla la prensa hegemónica y que fue impuesta como concepto por la derecha, siempre ha existido. Desde la fundación de los estados nacionales que hoy conocemos, las disputas entre quienes reivindicaban un proyecto político popular y quienes pretendían el gobierno de los criollos acomodados estuvieron en tensión. Por momentos muy marcadas y por otros con una de las partes imponiendo su visión.

Si miramos la histórica completa la derecha, los sectores conservadores y acomodados casi siempre lograron imponerse. No sólo por su poderío económico, sino porque fueron quienes propugnaron las traiciones a los procesos independentistas de la primera hora. Hecho que no dista mucho de la actualidad. El poder económico en complicidad con los imperios de turno, impusieron a punta de pistola su forma de comprender el mundo y los vínculos sociales.

Pero quienes reivindicamos la necesidad de una segunda y definitiva independencia nunca hemos sido derrotados. Siempre resistimos a sus embates y aunque por momentos esas fuerzas parecieron casi extintas, siempre estuvieron ahí, recuperando terreno lentamente hasta una nueva irrupción.

Lo que hoy vemos en países hermanos del continente como Chile y Colombia con sus puebladas e levantamientos populares contra la injusticia no es muy disímil a lo vivido en nuestro país en el 2001. Pueblos hastiados de tanta injusticia, del saqueo y la miseria planificada que dijeron basta.

Estos dos países -al igual que Perú- no fueron parte de esa primera oleada de gobiernos populares conquistada entre finales del siglo pasado y principios de este. Esa es la novedad, que esos tres países (Chile y Perú este año y Colombia en 2022) podrían significar un giro de 180 grados en sus gobiernos, volviéndolos parte de un equilibro de fuerzas en el continente.

De igual manera será de importancia estratégica para la región que el Frente de Todes gane las parlamentarias en Argentina o que AMLO y sus aliados logren un buen resultado en las parlamentarias, municipales y de gobernadores en un México que tampoco fue parte de esa primera oleada progresista en la región.

Por otro lado, nadie podría negar el peso específico de Brasil, no sólo para Sudamérica sino para todo el continente. Un país que el año que viene tendrá unas elecciones presidenciales determinantes y que todo indicaría que luego de la recomposición de los derechos políticos de Lula, su posible candidatura se convierte en una esperanza no sólo para el pueblo brasileño sino para toda Nuestra América.

Lógicamente a estos escenarios electorales se suma la heroica resistencia de Venezuela, Cuba y Nicaragua, asediadas brutalmente durante la administración Trump y que todo indica que continuará durante la de Biden, aunque quizás con algún matiz.

Las derechas del continente nunca tuvieron un proyecto que contemplara a los pueblos de los países que gobernaban. Siempre la respuesta ha sido el saqueo, la miseria y el hambre planificada y la represión ante quienes se rebelaban contra esos poderes instituidos que oprimían a las grandes mayorías.

En Argentina, la experiencia macrista pudo tener un mandato al frente del ejecutivo nacional. Las organizaciones sociales, las de derechos humanos, los sindicatos y la comprensión de que era necesaria la unidad del peronismo lograron recuperar el control del gobierno en tiempo récord.

En Bolivia se derrotó un golpe de estado en menos de un año. Evo Morales y las fuerzas populares de ese país lograron revertir lo que parecía enterrar el tiempo nuestroamericano en el más profundo agujero. La paciencia, la conciencia política y la organización vencieron al terror que ofrecía la derecha golpista.

Así las cosas, el México de Andrés Manuel parece haber inaugurado la rotura de espejismos de aquellos países que no habían sido parte del proceso de gobiernos populares de principios de siglo. Chile, Colombia y Perú parecen encaminarse en el mismo sentido aunque no se debe subestimar el poder y la respuesta de las fuerzas reaccionarias enquistadas en el poder. El componente de la juventud parece ser determinante en todos estos casos. Jóvenes sin futuro hijos de padres endeudados hasta el tuétano o sin trabajos estables. Una generación que se rebela ante la injusticia.

En Venezuela la derecha antichavista se vio obligada a cambiar de estrategia dado que las sanciones unilaterales de EEUU y la lógica de la violencia callejera o las intentonas de intervenciones extranjeras no lograron doblegar al gobierno revolucionario de Nicolás Maduro.

Si bien la derecha sigue teniendo la mayoría del control de los gobiernos, no se puede predecir por cuánto tiempo este mapa seguirá pintado con los mismos colores, más bien podría decirse que hay grandes posibilidades de que los proyectos populares vuelvan a ponerse de pié en la región.

La pandemia ayudó a unas derechas sin muchas ideas novedosas que simplemente se limitan a saquear y hambrear a los pueblos cuando son gobierno, o a poner palos en la rueda y apostar al fracaso y la destrucción de los gobierno populares cuando les toca estar en la oposición.

Nuestra América tiene grandes posibilidades de reencauzarse en un nuevo proceso de gobiernos populares, una segunda oleada revolucionaria que siga avanzando hacia una segunda y definitiva independencia. Los pueblos del continente pujan cada vez con más fuerza en esa dirección.

Pero la reacción de la derecha no puede subestimarse. La victoria del banquero Guillermo Lasso en Ecuador debe servir como caso testigo de que si no consolidamos los procesos de unidad en cada país, la derecha se rearticula y pone a andar toda su artillería para ensuciar la cancha, condicionar a las fuerzas populares y de ser posible intentar fragmentarlas.

Lo que debe quedar claro es que sea mediante el voto en las urnas o en los alzamientos populares en las calles, la épica y la mística revolucionaria, de solidaridad, de empatía y de justicia social debe primar para reconfigurar los lazos de unidad que consoliden en el ideario popular continental, que nos enfrentamos en todos los territorios ante un mismo enemigo y su bestialidad. Porque desde el Río Bravo hasta la Patagonia la lucha sigue siendo contra la opresión del imperio y sus lacayos locales.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Colombia no pertenece a la OEA

Colombia no pertenece a la OEA

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Duque buscaba aumentar sus riquezas haciéndose con unos 6 mil millones de dólares con la propuesta engañosa de la reforma tributaria.

Una y otra vez queda demostrado los intereses internacionales y políticos sobre América Latina específicamente, con la manera de tratar el conflicto colombiano por parte de los Organismos Internacionales, en compañía de algunos medios de comunicación.

El vecino país vive en estos momentos un clima de dolor, desesperación y angustia debido a las consecuencias de las recientes propuestas de Reformas Tributarias neoliberales del Gobierno de Iván Duque, que generó grandes manifestaciones en diferentes departamentos de la entidad colombiana, arrojando un saldo de 26 fallecidos y más de 800 heridos.

Algunas ONG’s han documentado las violaciones masivas de los Derechos Humanos durante los últimos días de protestas, con 1.089 casos de violencia policial por parte del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) y más 800 detenciones arbitrarias en menos de 1 semana.

Sin embargo, la reforma fue la gota que derramó el vaso, ya que el país neogranadino siendo el segundo más desigual de la región, con niveles de pobreza multidimensional de casi un 20% según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), de Colombia, viene acumulando una serie de medidas que dan la espalda a su pueblo.

Y aunque Duque decidió finalmente pedir al Congreso el retiro del proyecto radicado por el Ministerio de Hacienda, las manifestaciones continuaron con un paro nacional, al igual que las violaciones de los Derechos Humanos a los manifestantes con la omisión de algunos medios de comunicación, ONG’s y organismos internacionales como la Organización Estados Americanos, de Luis Almagro, o de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, por ejemplo.

De la OEA es de esperar el nivel de descaro, que luego de 4 días de protestas continuas en Colombia, Almagro aparece con Juan Guaidó en una reunión y no para intervenir sobre el uso de la fuerza militar en manifestantes colombianos, pero si para continuar el saqueo de los recursos a Venezuela, a través de las medidas coercitivas y unilaterales en conjunto con los títeres de la oposición venezolana.

No se han pronunciado sobre lo que ocurre evidentemente en Bogotá o en Cali por nombrar algunos de los departamentos con el uso excesivo de la fuerza por parte del Esmad, que ha disparado con armas de fuego para reprimir las manifestaciones y en el que han incurrido en graves delitos de lesa humanidad, con las detenciones masivas arbitrarias y los asesinatos a manifestantes entre ellos menores de edad.

Estos crímenes que violan el Estatuto de Roma y que deben ser juzgados en la Corte Penal Internacional, tampoco son importantes para la Agencia de la ONU, ACNUR, y menos los más de 60 años de guerra interna a la que le han dado la espalda y en algunos casos políticos, se han hecho cómplices de los grupos armados en territorio colombiano con todas sus implicaciones: desplazados, asesinatos masivos, fosas comunes, terrorismo sobre la población, entre otros, y no hemos visto ninguna acción por parte de los mecanismos o instituciones internacionales para mejorar y accionar ante esta situación.

Pero si es evidente que estos organismos ejercen acciones unilaterales sobre otros países, como lo hacen contra Venezuela, y la Revolución Bolivariana que no se doblega y mantiene su integridad territorial, libre determinación y soberanía ante las amenazas y pretensiones extranjeras.

Por lo tanto, lo que ocurre en Colombia no es de relevancia internacional para algunas instituciones doblegadas a los intereses del capital que operan en gran parte desde EE.UU. y Europa. Y además por los intereses y alianzas del gobierno de Iván Duque con Washington.

Pero la deuda es la deuda, Colombia acumula más de 150 mil millones de dólares en deuda externa, aunado a una tasa de desempleo mayor al 14% lo que implica más de 3 millones de colombianos sin empleo formal, y con la llegada de la pandemia, casi 3 millones de casos reportados y más de 73 mil fallecidos; siendo la última semana la peor de todas con más de 3.300 decesos reportados, lo cual ubica a Colombia en el cuarto país con más muertes reportadas por la Covid-19 durante este período. Es de esperarse, la vida, la salud y la situación económica del colombiano común se ha deteriorado significativamente.

No obstante, en vista del silencio de Almagro y Bachelet, aguardamos la esperanza que en cualquier momento Carlos Vives, Juanes y el poderoso aparato publicitario de la derecha llamen nuevamente a la solidaridad internacional de los pueblos y gobiernos; pero está vez para la realización del Colombia Aid Live.

Artículo publicado originalmente en RedRadioVe

Carlos Alberto Soto Soto
Carlos Alberto Soto Soto

Dirigente de la Juventud del partido socialista unido de Venezuela. Internacionalista. Magister en metodología de la investigación científica. Licenciado en educación. Maestrante en relaciones internacionales. Docente universitario. Investigador.
IG: @SotoPsuv / Tw: @SotoPsuv

Del #ReclaimTheseStreets al #KillTheBill: el silencio no es opción para el feminismo británico

Del #ReclaimTheseStreets al #KillTheBill: el silencio no es opción para el feminismo británico

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

A lo largo de la última semana, miles de personas, en su mayoría mujeres y diversidades, se encontraron en las calles y los parques del Reino Unido para expresar la furia y el dolor por el femicidio de Sarah Everard, una joven de 33 años desaparecida en Clapham, al suroeste de Londres, la noche del 3 de marzo, cuando caminaba desde la casa de una amiga hacia la suya en Brixton, y cuyo cuerpo fue hallado una semana después en un bosque de Kent, dentro de una bolsa de plástico. 

La detención de Wayne Couzens, un oficial activo de la Policía Metropolitana de Londres (Met o Scotland Yard), acusado del secuestro y asesinato de Sarah, y que tenía antecedentes de acoso sexual, no solo prendió la mecha del escepticismo contra la policía, sino que desencadenó una tormenta de críticas por la inseguridad que viven las mujeres en la calle.

El caso de Sarah no es un hecho aislado, y la respuesta del Estado frente a las protestas no hizo más que reafirmar los reclamos del movimiento feminista británico: represión policial, ‘no salgan de casa’ y una ley antiprotestas. ¿Qué podría salir mal? 

La ola de indignación contra la violencia de género en Reino Unido fue propagándose y creció aún más cuando, apenas comenzada la búsqueda de la joven, la policía creyó oportuno acercarse a las casas de las mujeres de la zona para pedirles que ‘se cuiden si viven solas’, que ‘no salgan’ y que ‘no caminen de noche’. A lo que algunas voces sugirieron, en tono irónico, un toque de queda para los hombres como medida definitiva para acabar con la discriminación. Scotland Yard parece no haber percibido que las mujeres y disidencias hace ya tiempo saben y militan que no es culpa de las víctimas y que debe cambiar el enfoque de quién debe hacer sacrificios y concesiones para que haya seguridad.

Lo que le sucedió a Everard llevó a varias mujeres a hablar en las redes sociales sobre por qué no se sienten seguras en las calles, así como a compartir experiencias propias de intimidación o acoso que sufrieron mientras caminaban solas por la noche. “La muerte de Sarah Everard debe ser vista en el contexto de las estructuras de violencia contra las mujeres en este país”, determinó en un comunicado el colectivo feminista Sister Uncut.

Pero internet no era suficiente. Para canalizar la furia emergió la plataforma “Reclaim these streets” (“Reclamemos estas calles”), que avivó el grito del movimiento “Reclaim the night” (“Reclamemos la noche”), surgido en Inglaterra a finales de los ‘70s para denunciar la violencia machista y, concretamente, el asesinato de 13 mujeres a manos de Peter Sutcliffe, conocido como el “destripador de Yorkshire”.

Junto a otras organizaciones feministas, como Sister Uncut, convocaron a una vigilia en Clapham Common Park el sábado por la tarde, que fue prohibida por la policía en el marco de las restricciones por el coronavirus. Sin darle mucha importancia a las amenazas de multas y detenciones, cientos de mujeres salieron a las calles, se acercaron al lugar y montaron un altar en memoria de Sarah y en reclamo contra la violencia de género. La protesta fue brutalmente reprimida por la policía londinense: empujones, varias mujeres esposadas y al menos 4 detenidas; “debería darles vergüenza” decían las jóvenes entre medio de los gritos. La actitud de la Policía provocó críticas generalizadas de la sociedad y por parte de algunas autoridades.

Fuente: Reuters

Pese a que la ministra del Interior, Priti Patel, y el alcalde de Londres, Sadiq Khan, salieron a exigir explicaciones a la Met por su conducta violenta, rápidamente se convirtió en un escándalo político nacional y Boris Jonhson, el primer ministro británico, no dudó en expresar su apoyo a la jefa de la Policía Metropolitana de Londres, Cressida Dick. La oposición pidió explicaciones a través de la diputada laborista Jess Phillips, que intervino en la Cámara de los Comunes para denunciar la escasez de datos oficiales sobre feminicidios en el Reino Unido y leer el nombre de las 118 mujeres asesinadas por hombres en el país en 2020, según cifras de la plataforma “Counting Dead Women”.

Aunque esta causa haya obligado al gobierno conservador a expresar su “compromiso” para encontrar estrategias en pos de erradicar las violencias de género, las medidas anunciadas no van más allá de invertir en iluminación para las calles y la presencia de agentes ‘de civil’ en locales nocturnos, lo que ha sido considerado insuficiente por las organizaciones de mujeres. 

La respuesta burocrática no calmó las aguas, y por el contrario, las manifestaciones continuaron durantes los días siguientes en la Plaza del Parlamento, en la sede de Scotland Yard y en la oficina del Primer Ministro. Ahora no sólo contra la violencia machista y la inseguridad de las calles, sino también contra un trasfondo político más polémico para toda la sociedad: la “ley antiprotestas”, impulsada por el gobierno de Jonhson.

Al grito de ‘Kill The Bill’ (‘Maten al Proyecto de Ley’), el movimiento feminista amplió sus bases y demandas contra este proyecto, formalmente llamado Ley de Policía, Delito, Sentencia y Tribunales, que avanza en el Parlamento tras la aprobación de su segunda lectura esta semana en la Cámara de los Comunes. Según sus promotores, servirá para endurecer penas a delitos graves y prevenir disturbios en los espacios públicos. Para sus detractores, mayoritariamente sectores trabajadores, ambientalistas, antirracistas y feministas, dará más poder a las fuerzas de seguridad para reprimir y limitar concentraciones, y legitimará abusos policiales como los ocurridos en la manifestación por el femicidio de Everard.   

Con esta Ley, la policía podrá imponer condiciones, como la hora de inicio y finalización de las concentraciones, e imponer límites máximos de ruido en las protestas. Poderes que quedarán librados a la evaluación y los criterios subjetivos de las fuerzas policiales y de la ministra Patel, que tendrá la facultad de crear leyes “a su discreción”, sin necesidad de aprobación parlamentaria, para definir la “perturbación grave de comunidades y organizaciones”, en las que la policía podrá basarse para imponer condiciones a las protestas.

Además, establece penas de hasta 10 años de prisión a quienes dañen monumentos conmemorativos. Una condena superior a la otorgada muchas veces a violentos, violadores y acosadores, según denuncian las organizaciones feministas. “Las paredes se pintan, las pibas no vuelven”, diríamos en Argentina.   

Fuente: Henry Nicholls / Reuters

El movimiento feminista británico tiene una larga lucha por conquistar más derechos y seguridad efectiva para las mujeres y disidencias, en un contexto en el que entre 2009 y 2018 una mujer fue asesinada cada tres días por un hombre, y una de cada doce en manos de un desconocido, según la plataforma Femicide Census. Donde en tres años hubo más de 700 denuncias por abuso doméstico contra oficiales de la policía; y en el que la mayoría de las mujeres, el 97% entre 18 y 24 años y un 80% entre mujeres de todas las edades, ha sido acosada sexualmente en espacios públicos y no tiene fe en que se le dé importancia al abuso, de acuerdo a una encuesta de ONU Mujeres Reino Unido.    

Hace tiempo que el silencio dejó de ser una alternativa para las mujeres y diversidades del Reino Unido y del mundo. Los despertares feministas no tienen vuelta atrás: retroceder en derechos no es opción. Las mujeres vivas, seguras, organizadas y manifestándose.      

Fuentes:

https://www.refinery29.com/en-gb/2021/03/10368213/sisters-uncut-sarah-everard

https://actualidad.rt.com/actualidad/386651-reino-unido-proyecto-ley-policia-protestas


Delfina Venece
Delfina Venece

Nací en el interior de Buenos Aires: los porteños nos confunden con Parque
Chacabuco. De crianza gorila, devenida en pseudo-troska por contraste, hoy
peronista por convicción. Mi canción favorita a los 10 años era Los Salieris
de Charly, de León Gieco.

Cuando la reunión no es un derecho: represión, ajuste y crisis en Uruguay

Cuando la reunión no es un derecho: represión, ajuste y crisis en Uruguay

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La noche del primero de noviembre, en la plaza Líber Seregni del centro de Montevideo, la policía uruguaya reprimió con balas de goma a un grupo de jóvenes que se encontraba tocando el tambor. El hecho fue documentado por varios transeúntes y personas que se encontraban allí, donde claramente el accionar policial excedió cualquier pretensión de diálogo en pos de que la gente no se aglomerara.

Incidentes en Plaza Seregni. Foto: Francisco Flores

La excusa fue el contagio de coronavirus, pero simplemente fue un intento fallido más del ministro del Interior Jorge Larrañaga de hacer una demostración de fuerza y llevar adelante su política de mano dura contra la supuesta delincuencia. Pero en menos de 24 horas se registraron más de 13 operativos de esta índole en cinco departamentos distintos del país. Mismo modus operandi, mismo objetivo. 

La artillería de los medios de comunicación masiva salió raudamente a apoyar el accionar policial, obviando los excesos y culpando a las personas que estaban reunidas al aire libre. La práctica de estigmatización de la juventud y los sectores populares es sistemática.

Cada marcha, concentración y aglomeración que convoque las organizaciones sociales es la razón de todos los contagios de covid-19 en Uruguay según los medios de comunicación. Pero las aglomeraciones en el puente de Punta del Este cada fin de semana, de los turistas brasileños en Rivera (donde por meses fue el lugar con más casos de covid-19) que concurren a los free shops, no son reprimidas.

Tampoco la idea es que haya represión. Hasta el momento no hay toque de queda en Uruguay, no hay ninguna ley que prohíba la concentración de grupos de gente ni aglomeraciones y el gobierno solo ha trabajado en base a las exhortaciones. La cuestión es la arbitrariedad y la falta de criterio del ministro del Interior para estos operativos. Este es uno de los motivos por el que el centroizquierdista Frente Amplio interpelará al ministro Larrañaga. en los próximos días.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) informó que recibió “con preocupación” las denuncias de organizaciones sociales uruguayas sobre los operativos policiales realizados el fin de semana con el argumento de disolver aglomeraciones en el marco de la pandemia de coronavirus.

En su cuenta de Twitter, la CIDH se refirió específicamente al operativo de la plaza Seregni, en el que tres agentes de la Policía fueron heridos y hubo más de 12 detenciones. En este sentido, la CIDH llamó a Uruguay a “adoptar un enfoque de derechos humanos” en este tipo de operativos, “garantizando el derecho de reunión pacífica.”

 Pronta las medidas, prontas las botas

El eje discursivo cada día se corre un poco más de la derecha a la ultraderecha. La inseguridad -que fue el caballo de batalla de la derecha para acceder al gobierno-, sigue siendo su motor para cerrar su proyecto donde el ajuste económico deja fuera a muchos sectores de la población.

Lo cierto es que las políticas del centroizquierdista Frente Amplio en sus quince años de gobierno no fueron muy distintas de lo que hoy en día son las del gobierno de la Coalición Multicolor en materia de seguridad, pero se puede observar es una tónica más agresiva y que los votantes de la derecha están deseosos de que se aplique la mano dura y plomo contra los “delincuentes”.

Igualmente esto no es patrimonio exclusivo de los votantes de la derecha sino que dentro de las filas del Frente Amplio este discurso caló hondo también. Claro ejemplo es el plebiscito del año anterior, impulsado justamente por Jorge Larrañaga, donde se pretendía militarizar la policía. Aunque no alcanzaron los votos necesarios, obtuvo un apoyo de más de 45% de los votantes.

El diputado del ultraderechista y militarista Cabildo Abierto, Eduardo Lust planteó su disconformidad con el accionar policial ya que no existe una ley que prohiba las reuniones consagradas por la Constitución. Entonces le propuso al presidente Luis Lacalle Pou que aplique las llamadas medidas prontas de seguridad.

Estas son un mecanismo constitucional, una especie de estado de excepción con libertades civiles suspendidas, donde la última vez que se aplicaron, en los gobiernos de Jorge Pacheco Areco y Juan María Bordaberry (1967-1973), ambos del Partido Colorado, hubo muertos, graves represiones y demás abusos policiales por parte del Estado.

Por ejemplo, Pacheco decretó las medidas prontas de seguridad y gobernó con ellas 1.117 de los 1.541 días de su mandato. En su gobierno se sucedieron cientos de protestas contra su gestión y en una de ellas sucedieron los asesinatos de Susana Pintos y Liber Arce, que marcaron la inauguración de una escalada represiva que da como saldo negativo los primeros mártires estudiantiles.

Sistema-muerte

La versión de dos detenidos sobre lo ocurrido en la Plaza Seregni - Información - 03/11/2020 - EL PAÍS Uruguay

«El capitalismo ha muerto, y nosotros vivimos dentro de su cadáver, buscando a tientas una salida de su putrefacción, en vano”, escribe el filósofo y activista Franco “Bifo” Berardi. Las alternativas al sistema adquirieron la peor cara posible: pastores evangélicos conservadores, millonarios populistas, negacionistas del cambio climático, terraplanistas, militares golpistas y más. Marginales políticos del sistema, hoy se amontonan en un frankenstein peligroso que solo puede conducir al abismo.

Los gobiernos progresistas con avances importantes, pero que solo pudieron aminorar la marcha de la topadora capitalista, se rindieron ante los mandatos del neoliberalismo financiero intentado limar los costados grotescos del sistema, intentando colocar un rostro humano, en un oxímoron que da risa si no fuera que en el medio se siguen postergando a los naides de este sistema.

Pandemia, una de las palabras estrella de este 2020 significa etimológicamente: “reunión del pueblo”. Contradictorio con lo que se ha traducido en nuestras vidas y nos ha aislado con otros. En el trabajo, en el sindicato, en el centro de estudio, en los vínculos humanos elementales.

La reunión del pueblo se viene gestando, desde abajo y a fuego lento. Los movimientos sociales son los que están poniendo el cuerpo y el rostro ante el ajuste de la oligarquía local y el lomo ante la represión estatal. La dirigencia y toda la estructura del centroizquierdista Frente Amplio debe de ponerse a la altura de las circunstancias ya que una nueva crisis se aproxima en el horizonte y recién se le está corriendo el velo a las consecuencias de la pandemia.

La crítica y la denunciología se vuelven estériles si no se acompañan con propuestas. El tiempo dirá…

Artículo publicado originalmente en estrategia.la

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

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