Si no es construcción popular, nunca será

Si no es construcción popular, nunca será

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Los sectores populares encarnados en las organizaciones libres del pueblo vienen desde hace años generando distintos debates respecto de un proceso de liberación. En mayor o menor medida cada espacio lo hace. Es hora de que esas discusiones se conviertan en un verdadero proceso político popular más allá de los nombres.

El canto popular que ha coreado en miles de oportunidades (y que sigue coreando) sostiene que “si la tocan a Cristina, qué quilombo se va a armar”. Bueno, la intentaron asesinar y de milagro no salieron las balas; y la persiguieron política, mediática y judicialmente al punto de cuasi-proscribirla de facto y acá estamos, con caciques con pluma de gallina peleándose para ver quién le pone el cascabel al gato y se corona como “el candidato”.

Cabe recordar que la proscripción política y los golpes institucionales no son una novedad: Lo hicieron con Mel Zelaya en Honduras cuando comenzó a tocar intereses de empresarios y multinacionales; lo intentaron hacer con Evo y Correa con insurrecciones policiales; lo concretaron con Lugo y Dilma con golpes parlamentarios; y también lo hicieron con Lula, lo persiguieron jurídica y mediáticamente, lo encarcelaron y evitaron que diera continuidad al proceso político que llevaba adelante.

Recientemente hicieron lo propio para con el presidente peruano Pedro Castillo. Y pocos levantaron su voz para denunciar el golpe. Un Castillo arrinconado luego de cometer cientos de errores políticos, con un aparato estatal institucional adverso y sin haber cumplido gran parte de las promesas hechas en campaña. Pero el pueblo peruano se movilizó fuertemente reclamando que les devolvieran la democracia. El saldo fueron decenas de asesinados bajo la presidencia de facto de Dina Boluarte, y cientos de torturados y heridos producto de la represión y persecución política.

Ahora comienzan a hacerlo contra Gustavo Petro en nuestra querida, sufrida pero aguerrida Colombia. El referente del Pacto Histórico había presentado en febrero distintas iniciativas para reformar y mejorar el sistema sanitario, el previsional y el laboral. Ni lerda ni perezosa, la derecha rancia se opuso desde un primer momento, pese al llamado a debatir y consensuar esas medidas a todos los sectores. Claramente, lo que hoy acontece, es resultado de esa defensa de privilegios e intereses de los sectores concentrados de la economía, de los partidos tradicionales, de la oligarquía terrateniente colombiana, y de sectores enquistados sobre todo en el poder judicial, siempre en complicidad con el narco y los medios concentrados de comunicación.

Pero a diferencia de otros mandatarios, Petro llamó a las cosas por su nombre, denunció el golpe de Estado en curso y convocó a la movilización y participación popular para frenarlo. En lugar de retrancar y subsumirse ante las jugadas del poder, redobló la apuesta, cambió en varias oportunidades el gabinete y recostó sobre su pueblo. Lógicamente decenas de mandatarios, ex mandatarios y referentes de distintas partes del mundo se pronunciaron solidariamente con Petro y Francia Márquez.

Es preciso señalar que esta avanzada golpista también se da en tiempos donde se retomaron los diálogos de paz entre el Estado y el Ejército de Liberación Nacional, una de las guerrillas más grandes existente en Colombia (por no decir la más grande) luego de la desmovilización de las FARC-EP.

A estas alturas debería estar más que claro que las derechas -en sus distintas vertientes- no sólo están envalentonadas y operando las 24 HS del día para hacernos la vida imposible, sino que ahora hasta lo reconocen públicamente. Lo peor del caso es que ante la falta de respuestas concretas de las fuerzas progresistas, de izquierda o como se las quiera llamar, ese tipo de discursos tiene penetración sobre los sectores populares de nuestro pueblo cansados de promesas vacías de cambio y/o mejora.

El fenómeno del crecimiento de las derechas no es ni exclusivo ni excluyente de la Argentina. Es un fenómeno que se está dando en Nuestra América, en Europa y en otras partes del mundo, en mayor o menor medida. Por lo tanto surge la siguiente pregunta ¿Por qué crece la derecha mundial? Y aunque seguramente existirán cientos de posibles respuestas, la más concreta y certera seguramente sea porque los gobierno populares, los progresismos o las izquierdas no están resolviendo los problemas concretos de sus pueblos o porque la forma de resolverlo no fue por crecimiento, sino por engorde (a buen entendedor pocas palabras).

Los errores del pasado se pagan caros en el presente. Es una afirmación que encierra cientos de discusiones no resueltas y en permanente tensión. ¿Se fomentó la formación política de nuestro pueblo? ¿Se hizo pedagogía de la liberación? ¿Se llamó a las cosas por su nombre? ¿Se denunció oportunamente los intentos desestabilizadores de la derecha? ¿Se defendió a procesos hermanos en el momento que había que defenderlos? Cada quien indague, investigue, analice y saque sus conclusiones.

Lo importante a construir no es un nombre que gane una elección sino un proyecto que enamore a nuestros pueblos, que ofrezca un futuro posible y vivible. Estamos en un momento histórico de cambio civilizatorio de paradigmas y ante este escenario, la izquierda, el progresismo, o el campo nacional y popular, parece haberse quedado sin un proyecto que enamore más allá de la figura de su líder. Con las disputas internas de poder, con la lucha por el “carguito”, o con discursos vacíos de propuestas y de contenidos, nos están llevando a un escenario muy complejo y que de continuar así, será de gran sufrimiento para nuestro pueblo.

Sin una construcción fraterna, solidaria, empática y verdaderamente colectiva y popular, no hay salida posible a la encerrona que nos plantea el momento histórico.

Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Polo Lillo: “La pandemia ha permitido visibilizar la pobreza oculta que tenía este modelo”

Polo Lillo: “La pandemia ha permitido visibilizar la pobreza oculta que tenía este modelo”

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

Dialogamos con el comunicador social y creadores de Señal 3 La Victoria de Chile, Luis Polo Lillo, quien analizó cómo el gobierno de su país ha enfrentado la pandemia del COVID-19.


¿Cuál era la situación general del país previa a la aparición de la pandemia?

Desde octubre del 2019 que la situación del país cambio con el estallido social ya que el Pueblo se cansó de las injusticias y salió a la calle a Luchar por su Dignidad

¿Cómo caracterizarías la actitud del gobierno nacional para enfrentar al COVID-19?

Este gobierno no supo enfrentar el COVID-19, ya que siempre está copiando y copiando mal, porque se basó en la versión de Inglaterra, es decir, infectar a la población por rebaño y todo se salió de control.

¿A qué le atribuís la actitud adoptada por el gobierno?

Porque este es un Gobierno capitalista, donde su mayor preocupación ante todo es salvar las y sus empresas donde tiene inversiones camufladas, por sobre la vida.

¿Qué efectividad consideras que tienen las medidas adoptadas?

 Todas las medidas adoptadas, primeramente son atrasadas y nulas.

¿Cuál ha sido la actitud de la oposición en esta situación? ¿Actuaron con prudencia y colaborando a mejorar o aprovecharon para golpear al gobierno?

La postura de la oposición ha sido poco clara, poco activa y poco eficiente.

¿Cómo repercutió este nuevo escenario en la economía nacional?

Este escenario en la economía nacional repercute en forma negativa, ya que desde el estallido social (18 de octubre 2019), las empresas pequeñas y medianas comenzaron a cerrar o disminuir su productividad y después con el COVID-19 esto definitivamente acrecentó la cesantía, llegando hoy casi al 18%.

¿Cómo repercutió la pandemia en el día a día del pueblo?

La pandemia ha permitido visibilizar la pobreza oculta que tenía este modelo, donde el pueblo en distintos sectores de nuestro país salieron a la calle a exigir alimento.  Esto ha ayudado que los vecinos vuelvan a organizarse y a solidarizar con el otro.

¿Cuál es la percepción en las calles tanto de las medidas como de la situación cotidiana?

El descontento se ve a lo largo y ancho de este país, ya que la gente no tiene miedo de salir a manifestarse con o sin Pandemia.

¿Qué rol están jugando las FFAA en esta particular situación?

Lamentablemente estas FFAA están alineadas a este modelo, para cuidar sus beneficios propios (sueldos, pensiones, salud, etc.)

Más allá de las medidas oficiales ¿Cómo está haciendo el pueblo en general para sobrellevar esta situación?

El pueblo tiene muy claro que debe seguir organizándose y solidarizando, ya sea a través de Ollas Comunes, Acopio de Alimentos y Ropa, y de Asambleas Territoriales, para así acudir en ayuda de los más desamparados, como familias con Covid, cesantes, tercera edad, etc.

¿Cuál es la actitud de los empresarios?

Estos solo se preocupan de cuidar sus intereses y sus bolsillos, aplicando medidas encubierto que los favorezcan.  Primero esta su avaricia y codicia en primera línea.

Del mismo modo, ¿Cómo están actuando los medios de comunicación?

El rol de los grandes medios de comunicación en Chile, tanto en TV, Radio y Prensa Escrita ha sido patético, por consentir a las autoridades y no cuestionar ni las cifras, ni las formas, ni los métodos. Estos han sido complacientes con el gobierno y el empresariado.

¿Cuáles crees que serían las medidas más urgentes que debería adoptar el gobierno en este contexto, entendiendo las particularidades del país?

Primero terminar con estos beneficios parches, que solo solucionan a corto plazo la problemática real de la población.

Una medida podría ser el otorgamiento de créditos blandos a un largo plazo (entre 5 a 10 años), sin intereses a todas las familias, con aval del estado.

Otra medida es el retiro del 10 al 20% de los ahorros de las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones=Ladrones) y que sean repuestas por el Estado.

Entrega inmediata y total de sus ahorros a las personas que tengan en sus cuentas individuales de menos de 15.000 dólares.


Luis Polo Lillo es comunicador Social, uno de los creadores de Señal 3 La Victoria, editor, camarógrafo, entrevistador, antifascista, antiimperialista, anticapitalista, latinoamericanista y Revolucionario en la Lucha contra la Dictadura hasta ahora.

Henry Boisrolin: “Desde 2018 hasta ahora, el país vive bajo un estado insurreccional”

Henry Boisrolin: “Desde 2018 hasta ahora, el país vive bajo un estado insurreccional”

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Revista Trinchera dialogó con el Coordinador del Comité Democrático Haitiano en Argentina, Henry Boisrolin, quien analizó la situación que vive el pueblo haitiano ante la aparición de la pandemia del COVID-19.


¿Cuál era la situación general del país previa a la aparición de la pandemia?

La situación de Haití antes de la aparición de la pandemia estaba caracterizada por una crisis ininterrumpida de inestabilidad política. Prácticamente, desde 2018 hasta ahora, el país vive bajo un estado insurreccional. Las numerosas movilizaciones populares de centenares de miles de personas en casi todos los departamentos exigen la renuncia del actual presidente, Jovenel Moïse, y la recuperación de nuestra soberanía y de nuestro derecho a la autodeterminación. Estas movilizaciones siempre fueron -y son- reprimidas ferozmente. Todo en medio de una crisis económica donde la inmensa mayoría está viviendo en condiciones inhumanas. Por ejemplo, el 70% de la población activa no tiene trabajo. La esperanza de vida no supera los 50 años. El país sobrevive de la limosna internacional y de las remesas enviadas por la diáspora haitiana, sobre todo la que se encuentra en los EE.UU. Para permanecer en el poder, Moïse, un presidente acusado con pruebas contundentes de malversaciones de fondos públicos, tiene el apoyo del imperialismo yanqui y utiliza, además de la Policía Haitiana, a bandas armadas que siembran el terror en distintos barrios populares.

El sistema educativo padece de una profunda crisis, y el sanitario totalmente derrumbado. Los centros hospitalarios, sobre todo los estatales, son simplemente depósitos sin insumos y con un personal que no recibe durante meses sus salarios.

¿Cuál es la actitud adoptada por el gobierno ante la pandemia COVID-19?

La actitud del gobierno es de una escandalosa irresponsabilidad e incompetencia. Trató de imitar, sin tener en cuenta las condiciones de extrema pobreza, etc., las medidas adoptadas en otras partes. Exigió, por ejemplo: confinamiento, lavado de manos, medidas imposibles de ser cumplidas en Haití cuando el 80% de la población no tiene acceso al agua potable. Hasta declaró un toque de queda. También anunció la compra por 18 millones de dólares de distintos materiales para hacer frente a la pandemia. Pero, como el pueblo considera a Moïse como mentiroso y ladrón, sigue con algunas movilizaciones. Pues, sabe que el dinero aportado por distintas entidades internacionales para combatir la pandemia tendrá el mismo destino que el de los fondos de Petrocaribe, o sea el robo o despilfarro de 4.200 millones de dólares.

¿A qué le atribuís la actitud adoptada por el gobierno?

Actúa siempre como instrumento al servicio de los intereses de los imperialistas y de la oligarquía haitiana. Y como es esencialmente corrupto e incompetente, recurre una vez más a los engaños, a las medidas demagógicas, a falsas promesas o promesas insuficientes para paliar la crisis. Así, distribuyeron algunos baldes porque saben que la población no tiene acceso al agua potable, como ya mencioné. Y como el hambre es insostenible, distribuyeron también en algunas zonas botellas de aceite y bolsas de arroz. Prometieron la entrega de 3.000 Gourdes (menos de 30 dólares) a un millón y medio de familias.

¿Qué efectividad consideras que tienen las medidas adoptadas?

No tendrán y no podrán tener alguna efectividad. Es imposible, porque son dirigentes no creíbles, incompetentes y ladrones. No gozan de ningún tipo de apoyo popular. Y esto se ve claramente en la indiferencia popular hacia el gobierno, como así también con el desarrollo de algunas manifestaciones en su contra a través de las calles de la capital, a pesar de la pandemia. Inclusive, una de las consignas más coreadas sigue siendo la exigencia de la renuncia de Moïse como presidente.

¿Cuál ha sido la actitud de la oposición en esta situación? ¿Actuaron con prudencia y colaborando a mejorar o aprovecharon para golpear al gobierno?

La oposición no es homogénea. Sin embargo, cada sector intenta, ante la inoperancia del gobierno y la gravedad de la situación, aportar algún tipo de apoyo en función de sus posibilidades. Tampoco puede desconocer el clamor popular, porque sabe que hay otro coronavirus en el país que es el propio gobierno. Por lo menos, la mayoría lo entiende así. Con o sin coronavirus, la lucha ha de seguir para derrocar a Moïse.

¿Cómo repercutió este nuevo escenario en la economía nacional?

Agravó mucho más la grave crisis económica que ya hace varias décadas demostraba el derrumbe del sistema neocolonial prevaleciente en Haití desde la primera ocupación militar norteamericana (1915-1934). Si antes de la pandemia los economistas y otros especialistas afirmaban que había 4 millones de haitianos en situación de hambruna severa, ahora afirman que esa cantidad llegará a los 6 millones. Esos datos ilustran claramente la tragedia que afecta a los haitianos en los 10 departamentos geográficos del país.

¿Cómo repercutió la pandemia en el día a día del pueblo?

Hay un sector bastante numeroso que no cree (descree) que la pandemia ya esté en Haití, simplemente porque el anuncio lo hizo Moïse. Otro sector, sí sabe que está circulando en distintas zonas, pero no le queda otra que salir todos los días para buscar algo para sobrevivir. Para ese grupo, quedarse en sus casas sería morirse de hambre, así sale a enfrentar al coronavirus.

¿Cuál es la percepción en las calles tanto de las medidas como de la situación cotidiana?

La percepción es que apareció un nuevo elemento que afecta aún más la vida de los explotados. Hay una toma de conciencia generalizada acerca de la importancia y la necesidad de un cambio radical en Haití. Pues las medidas decretadas no tienen efectos positivos y son percibidas, fundamentalmente, como maniobras demagógicas para organizar pronto elecciones fraudulentas a favor del actual equipo del partido PHTK en el poder.

¿Qué rol están jugando las FFAA en esta particular situación?

No hay FFAA en Haití desde 1995. Existe solamente la PNH (Policía Nacional de Haití). En su seno, hay inconformidad de todo tipo, divisiones, etc. Hasta surgió -hace más o menos un mes- un sindicato policial SPNH (Sindicato de la Policía Nacional de Haití) que pretende encontrar respuestas a sus reivindicaciones. También apareció un grupo de policías denominados “Fantasma 509” que ya protagonizó manifestaciones muy violentas en las calles y atacando a ciertas dependencias ministeriales.

Más allá de las medidas oficiales ¿Cómo está haciendo el pueblo en general para sobrellevar esta situación?

Sigue con sus actividades para sobrevivir, y varios tratan de usar barbijos, guardar cierta distancia física, pero, fundamentalmente, de aumentar su inmunidad recurriendo a la medicina tradicional.

¿Cuál es la actitud de los empresarios?

La de siempre porque Haití es un país donde los empresarios hacen lo que quieren; así, abrieron sus empresas sin adoptar prácticamente las medidas de seguridad aconsejadas. Lo importante para ellos, es seguir produciendo para enriquecerse. Una actitud similar o tan criminal como la del gobierno.

Del mismo modo, ¿Cómo están actuando los medios de comunicación?

La mayoría ha demostrado una cierta sensibilidad social, señala la gravedad de la situación y hace un buen trabajo de educación de la población.

¿Cuáles crees que serían las medidas más urgentes que debería adoptar el gobierno en este contexto, entendiendo las particularidades del país?

Me resulta difícil responder a esta pregunta, porque se trata de un gobierno ilegítimo, impopular, asesino, dependiente del imperialismo norteamericano. Lo digo de esta manera, porque existe un gobierno totalmente incapaz de reunir a todas las fuerzas vivas del país, de formar un buen Comité con científicos responsables, especialistas de diversos campos del saber popular, para elaborar un verdadero Plan de Acción a nivel nacional para enfrentar la crisis.

1