La leyenda del Águila y el Cóndor

La leyenda del Águila y el Cóndor

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Nicolás Sampedro*

Hace apenas algunas horas se conoció que el “halcón” republicano, amante de la guerra, John Bolton sería relevado de su cargo como asesor de seguridad nacional del Gobierno de los Estados Unidos[1]. Un personaje que sin dudar se puede calificar como despreciable, arrogante, profundamente supremacista blanco y con un desprecio por el prójimo que pocos superaron a lo largo de la historia norteamericana.

En un artículo publicado recientemente en el Washington Post el periodista especializado en Seguridad Nacional (fundamentalmente en la política del Departamento de Estado y en la diplomacia yanqui), John Hudson, sostiene que la enemistad entre Bolton y Trump tiene larga data y que el primero terminaba siendo un obstáculo al segundo para imponer su visión sobre lo que debía hacer su administración[2].

La ola de fracasos del asesor de la Casa Blanca (fundamentalmente en los casos de Siria, Irán, Rusia, Corea del Norte y Venezuela) y su afinidad y actitud lobbista del Deep State (amos y señores de la guerra y fieles reproductores de la doctrina Rumsfeld/Cebrowski que plantea la destrucción de las estructuras de los estados enemigos) parecen haber sido el fundamento de tal decisión.

Según afirma el analista francés y fundador de la Red Voltaire, Thierry Meyssan, Trump pretende imponer la aplicación de la doctrina “Trump/Pompeo, que tiene el apoyo de la Casa Blanca, ‎de la CIA y del Departamente de Estado[3].

Meyssan se pregunta en el título de su nota si Trump traerá la paz. Es que la doctrina Trump/Pompeo abandonaría la idea de destrucción de las estructuras del Estado nacional del enemigo, lógica impuesta por las administraciones de Bush hijo y Obama y hasta hoy implementadas (en Afganistán, Libia y Yemen, y parcialmente en Irak), por una donde el dominio económico sea el factor determinante. Según afirma el analista, los casos fallidos de Siria, Irán y Venezuela habrían sido determinantes.

Ahora sí el petróleo vuelve a ser el factor clave para entender la lógica de funcionamiento de la política exterior norteamericana. La delicada situación diplomática de EEUU a la que lo ha llevado la doctrina Rumsfeld/Cebrowski (enemistándolos hasta con sus aliados históricos) seguramente ha sido determinante para que se abra paso la lógica del magnate gringo.

Ese giro explicaría de alguna manera los acercamientos frustrados (por ahora) con los gobiernos de Hassan Rohani de Irán, Kim Jong Un de la República Popular Democrática de Corea, la renuncia a quitar del medio a Bashar Al Assad en Siria, y el diálogo (por el momento negado) con el gobierno de Nicolás Maduro.

Si les lectores analizan algunos de los hechos recientes como el desplazamiento del Daesh hacia Sri Lanka, las guerras en Siria y Yemen, o incluso las disputas por el Mar de China Meridional (con Vietnam, Filipinas, Malasia y Brunei) todos dan cuenta de la disputa petrolera. Cierto es que también son parte de la trayectoria marítima de la Nueva Ruta de la Seda del gigante asiático.

La imposición de la doctrina Trump (control mundial de los recursos energéticos y por consiguiente económicos), según Meyssan, podría apreciarse en el próximo 19 de septiembre cuando se realice la apertura del 73º periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU y podría traer paz a Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen, Venezuela y Nicaragua.

Pese a su factibilidad, cuesta ver que en el corto plazo tal situación suceda. Fundamentalmente por lo que señala el analista mexicano Ángel Guerra: “El mundo está en tal situación de peligro de guerra que hasta un cambio de matiz es invaluable. Observemos, pero sin bajar la guardia. Por el momento lo que veo es un grupo en la OEA capitaneado por Estados Unidos en el intento de aplicar el TIAR contra Venezuela, a lo que es un deber latinoamericanista oponerse enérgicamente[4].

Ahora bien, más allá de las políticas exteriores de los norteamericanos y de los constantes tejes y manejes a nivel planetario, lo que evidentemente urge en este planeta (que es la casa común de todes) es un cambio radical. Eso que Fernando Buen Abad destaca como una “emancipación revolucionando las relaciones sociales”, un humanismo que “está llamado a ser fuerza emergente superadora de una etapa histórica mayormente “deshumanizada”, vergonzosa y macabra[5].

Según algunes estudioses del tema entre los pueblos originarios de Nuestra América existe la Leyenda del Águila y el Cóndor. Ésta relata que desde tiempos inmemoriables, las sociedades humanas optaron entre dos caminos: los pueblos del Águila orientados a lo intelectual, a lo industrial y con energías relacionadas a lo masculino (los explotadores, colonizadores y agresores). Actitudes que se podrían vincular a la cultura occidental.

Por otro lado, los pueblos que optaron por el camino del Cóndor, donde prima lo intuitivo, lo creativo, la sensibilidad y están relacionados con la energía femenina. Camino que puede asociarse con las cosmovisiones originarias, donde lo espiritual, lo místico y el respeto y vida en armonía con la naturaleza priman por sobre lo racional y material.

Según el relato los caminos de éstos pueblos no se cruzarían hasta el Quinto Pachacuti o Pachacutec (que habría comenzado en la década del ´90 como el tiempo de la Comunidad Universal). En este tiempo el Águila sería tan fuerte que prácticamente llevaría al Cóndor a la extinción. Pero también abriría la puerta para que ambos se reencuentren y uniéndose puedan volar bajo el mismo cielo y dar nacimiento a una nueva cría representada por el quetzal de Centroamérica, ave maya que simboliza la unión del corazón y la mente, del arte y la ciencia, de lo masculino y lo femenino, incluso de lo individual y lo colectivo.

Más allá de que la actualidad del mundo lleve a pensar en lo complejo, cuasi imposible, de que se cumpla esta profecía, quizás depositar la esperanza de la especie humana (y del mundo en general) en ese nivel superior de conciencia que pregona la leyenda sea la razón para no bajar los brazos y seguir luchando por un mundo mejor, uno donde se pueda vivir dignamente y en armonía con la Pachamama. Ese Humanismo del que habla Buen Abad, pero que podría tener otros muchos nombres.

Será tarea de todes que la Leyenda del Águila y el Cóndor, no quede sólo en eso, una leyenda.


* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio UNLP), productor del programa Columna Vertebral (Radio Estación Sur - FM 91.7), columnista del programa La Marea (Radio Futura – FM 90.5) editor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Bibliografía:
[1] http://misionverdad.com/la-guerra-en-venezuela/good-bye-john-bolton-claves-sobre-la-caida-del-halcon-mas-peligroso
[2] https://beta.washingtonpost.com/world/national-security/diverging-world-views-long-haunted-trump-bolton-relationship/2019/09/10/298049d0-f210-4209-af2f-68f92eb62fda_story.html#comments-wrapper?hpid=hp_no-name_bolton-bullets-1255pm%3Ahomepage%2Fstory-ans
[3] https://www.voltairenet.org/article207505.html#nb2
[4] https://www.telesurtv.net/bloggers/Venezuela-tumbo-a-Bolton-20190912-0001.html
[5] https://www.telesurtv.net/bloggers/Humanismo-Urgente-20190909-0002.html

Disculpe, señor, ¿podemos discutir matriz productiva?

Disculpe, señor, ¿podemos discutir matriz productiva?

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Luciano Montefinale

“Yo pregunto a los presentes
si no se han puesto a pensar
que la tierra es de nosotros
y no del que tiene más”
Daniel Viglietti

“A desalambrar” – wackala

Mientras Mauricio Macri firma el decreto 591/2019 que permite la importación de basura peligrosa –proveniente, principalmente, de Estados Unidos y Europa–, prohibida por diferentes leyes y decretos con más de veinte años de vigencia, ciertos actores con poder de direccionar los discursos –y de filtrarlos en sectores que se ven perjudicados por los mismos–, se escandalizaron por las declaraciones de Juan Grabois sobre reforma agraria, pusieron toda la maquinaria para censurar el tema y apuntaron los cañones contra el dirigente social y quien se animara a cuestionar el privilegio de ese 1% que vive a costas del 99% restante.

El ministro de la Sociedad Rural

El debate postergado en la agenda política local

En Argentina los factores que imposibilitaron la discusión son varios y debemos remontarnos a la segunda mitad del siglo XIX, con la delimitación del territorio, la imposición del Estado nación a través del genocidio de los pueblos originarios y la concentración de las tierras robadas por terratenientes oligárquicos y empresarios extranjeros. Si consideramos que en 150 años esa concentración se ha agravado, provocando desplazamientos, modos de consumo dañinos, contaminación y una larga lista más de efectos contraproducentes para las mayorías, resulta más que necesario discutir la distribución de la tierra.

En 2015 y en el marco de la Cumbre de las Naciones Unidas, 150 jefes y jefas de Estado definieron el acceso igualitario a la tierra como una meta clave para la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, y así cumplir tres de sus objetivos específicos: terminar con la pobreza, eliminar el hambre y alcanzar la igualdad de géneros.

En 2016, el informe “Desterrados: tierra, poder y desigualdad en América Latina” de Oxfam, afirma que Nuestra América es la región del mundo con mayor desigualdad en la distribución entre los grandes productores y el resto: el 51,19% de la tierra productiva está concentrada en el 1% de las explotaciones de mayor tamaño. Metiéndonos en las patrias chicas, Colombia encabeza el triste podio con más del 67% de la tierra productiva en manos del 0,4% de las explotaciones. En Argentina, el 1% posee el 35,93%.

La ONG utiliza el coeficiente de Gini para la tierra –en el cual 0 indica la mínima desigualdad, y 1 la máxima–, que arrojó que la desigualdad en el conjunto de la región es de 0,79, siendo 0,85 en América del Sur y 0,75 en América Central. En tanto, en Europa es de 0,57, en África de 0,56 y en Asia de 0,55.

Más allá de los números que por ahí tienden a alejarnos de la materialización y verdadera dimensión del problema, la extrema desigualdad, imposible de ser relativizada luego de este invierno donde gente murió en la calle –en un país con capacidad de distribuir para todes sus habitantes una porción de tierra donde erigir un techo y pasar las noches– y con hambre –en un país con capacidad de alimentar a una población mayor a la suya–. Básico, ¿no? Entonces, vale preguntarse si este atropello a la razón no está más ligado a un orden social feudal que a una democracia moderna.

La enorme asimetría entre los que tienen más y los que tienen menos, tiene vinculación directa con el modelo de explotación extractivista y depredador de los bienes comunes, específicamente en las actividades petroleras, mineras, forestales y el agronegocio, todas actividades que se expandieron significativamente en las últimas dos décadas.

Desde la década de los noventa, con la importación de modelos de producción y organización territorial, diseñados a la medida de las transnacionales, se impuso en el país uno de los mayores crímenes contra las comunidades y el planeta entero: el monocultivo, en general, y el de soja, en particular. En Argentina el 49% del territorio cultivado tiene soja.

Mención aparte merecen les campesines y pueblos originarios, que por resistir en territorio el saqueo mencionado, mueren a manos de un defensor de este orden establecido de repartición desigual de la riqueza.


–Dígame, Sociedad Rural, ¿sigue pareciendo un disparate discutir esto?

Este diálogo ficticio es meramente protocolar, los procesos revolucionarios que tiran por tierra estas injusticias no piden permiso para entrar a la historia.

El presidente de la Sociedad Rural

Sumado al lobby eterno del agro para que nunca se hable de latifundio, es cierto, también, que el momento económico que atraviesa el país debido a la crisis autoimpuesta por la administración macrista, tiende a poner estas discusiones en segundo plano, y si a eso se le suma la cuestión electoral, sigue bajando escalones en el orden de prioridades.

Claro que en términos de soberanía urge sacarse de encima al FMI, pero vale discutir si vamos a pagar la deuda con los dólares de la explotación a las comunidades y los bienes comunes, o si vamos a “diseñar un modelo en el cual Vaca Muerta, el uso intensivo de agroquímicos, la deforestación, la minería a cielo abierto vayan quedando atrás.”, como afirma la Doctora en Economía, Mercedes D’Alessandro, en su nota “El Macri de Schrödinger”, donde agrega que es necesario incorporar las perspectivas de los feminismos y el ecologismo para tal tarea.

Para la prensa monopólica (¡Oh, como la tierra!) parece que hay tabúes que mejor ni tratar. Los falsos periodistas que operan con servicios de inteligencia, el sector del poder judicial que persigue opositores y, ahora, la distribución de la tierra.

Bienvenido el debate que corre el velo al principal núcleo de concentración del poder de quienes, en línea histórica, gobiernan desde siempre con las máscaras de la época. Comentario aparte merecen quienes perteneciendo al 99%, reproducen las censuras impuestas por el 1%. Es urgente y necesaria la distribución igualitaria de la tierra, es urgente y necesaria la desconcentración del poder que traba el desarrollo de la Argentina como país soberano.

Oro negro

Oro negro

TIEMPO DE LECTURA: 9 min.

Por Nicolás Sampedro*

Se ha reiterado en varias oportunidades que los hechos y acontecimientos que día a día suceden en otras partes del mundo, tienen repercusiones directas en la vida política de nuestros países. El dicho dice que “como muestra vale un botón”.

Semanas anteriores se hablaba en este espacio sobre la disputa de EEUU y China por la implementación de las redes de 5G y la producción de Inteligencia Artificial, el rol protagónico que están tomando las empresas hegemónicas de comunicación y producción de hardware y software (GAFAM) y el control que tienen sobre las redes sociales y por consiguiente el uso que hacen para intentar condicionar los procesos políticos.

En esta oportunidad se abordará uno de los puntos  más candentes de la economía global, ese que el economista argentino, Jorge Beinstein, señalaba como el motor del sistema capitalista y que explica varios de los conflictos actuales: los hidrocarburos.

Tal como analizaba, el colega Luciano Montefinale, hace algunas semanas los EEUU y Gran Bretaña acusaron a Irán de cometer actos de sabotaje sobre 6 embarcaciones petroleras en el Golfo Pérsico. Su única prueba es un video publicado por los norteamericanos donde una supuesta embarcación de los Guardianes de la Revolución Iraní habría hecho contacto para retirar una mina magnética que no habría estallado. Pero como lo señala el analista francés Thierry Meyssan, “los ‎marinos del barco atacado aseguran que la nave fue alcanzada por un «objeto volante», o sea ‎un drone o un misil[1].

Meyssan hace un repaso de las estrategias de la Casa Blanca para sostener su economía a base de la influencia sobre los precios del petróleo. Bajo la presidencia de George W. Bush la lógica fue la implementación de la estrategia Rumsfeld/Cebrowsky, que consistía en destruir las capacidades de los Estados del llamado Medio Oriente Ampliado. Las intervenciones en Afganistán, Irak, Libia están dentro de esta lógica.

Por poner un ejemplo, según analiza el analista internacional y exdirector de RRII de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, Sergui Rodríguez Gelfenstein “Afganistán, después de 18 años de guerra, 3 presidentes, 3.564 muertos de de la coalición creada para combatir al talibán (entre ellos 2.428 del país norteamericano) y 20.467 heridos, además de 841 mil millones de dólares gastados desde 2001 hasta 2018 según cifras aportadas por el analista del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos, Anthony Cordesman, Estados Unidos no pudo ganar la guerra y hoy se ha visto obligado a negociar con sus enemigos el fin del conflicto. Vale decir, que desde otra perspectiva, Neta Crawford, codirectora del Proyecto “Costo de Guerras” de la Universidad Brown en Rhode Island, ha calculado que el gasto total en esta guerra ha sido de aproximadamente dos billones de dólares[2].

Con la llegada de Barack Obama al Despacho Oval, la estrategia fue la misma aunque cambió la táctica: primero intentó derrocar al entonces presidente Ahmadineyad fomentando manifestaciones internas al mejor estilo Revoluciones de colores (en 2009), pero ante la imposibilidad de conseguirlo comenzó en 2013 con conversaciones con Hassan Rohani (que había sido el primer contacto de los norteamericanos en las operaciones Irán-Contra). Cuando éste llega a la presidencia del país persa, inmediatamente el mandatario norteamericano comenzó negociaciones para que Irán y Arabia Saudí se repartieran Medio Oriente. Eso dio origen al Acuerdo Nuclear de Irán con el grupo de los 5+1.

Firma del Acuerdo Nuclear del 5+1 (Foto: lanoticia.hn)

Al llegar Donald Trump a la presidencia del imperio norteamericano, la lógica cambió. Ahora los intereses de la administración norteamericana no eran apoderarse del crudo, sino limitar los niveles de crudo a nivel mundial para sostener los precios a niveles rentables. La teoría del “pico petrolero” había perdido fuerza con la aparición de los hidrocarburos de esquisto. En ese escenario EEUU promociona las movilizaciones en Irán contra la clase político-religiosa (2017/18) para luego abandonar el Acuerdo Nuclear.

Como se puede observar, las estrategias en esta región del mundo estaban circunscriptas a apoderarse del recurso o a hacer el negocio rentable para las corporaciones norteamericanas. Según Meyssan esto responde, en parte, a los intentos de Trump de “reactivar el empleo ‎en suelo estadounidense, lo cual implica al mismo tiempo reequilibrar los intercambios ‎comerciales del país, sobre todo con China, y mantener los precios del petróleo en un nivel que ‎garantice la rentabilidad de los hidrocarburos estadounidenses de esquistos –a alrededor de ‎‎70 dólares el barril. Es por eso que Estados Unidos está empeñado en impedir que Irán, ‎Venezuela y Siria puedan vender su petróleo en el mercado internacional, al menos hasta el año ‎‎2025, y trata de bloquear el acceso de la Unión Europea a los hidrocarburos rusos[3].

El ingreso de Rusia en el conflicto sirio en 2012, conocido como “El techo sirio” comenzaría a cambiar la ecuación y el equilibro regional. El país euroasiático se involucró fuertemente en términos militares (un revés histórico para occidente que denotaba la debilidad yanqui y la recuperación de la capacidad militar rusa) y boicoteó los intentos occidentales de sacar del medio al presidente Bashar Al-Assad e instalar un gobierno pro-occidental que les permitiera construir un oleoducto desde el Golfo Pérsico hasta el Mediterráneo (pasando por Irak, Siria y Turquía) que posibilitara a los Europeos dejar de depender del gas ruso.

Desde entonces los reveses para la Casa Blanca no dejaron de sumarse. En octubre de 2018, llegaba al gobierno irakí Adel Abdul-Mahdi que en reiteradas oportunidades manifestó que antepondría los intereses nacionales a los designios norteamericanos[4]. Hecho que fue el puntapié de la recuperación en las relaciones históricas entre éste país y la nación persa. Cabe señalar que en abril pasado el Ayatolá Sayed Ali Jamenei, urgió a Bagdad a expulsar a las tropas norteamericanas ya que “ellos pretenden conseguir sus intereses y una presencia prolongada en Irak, estableciendo un régimen militar dependiente, como fueron los instaurados al poco de la invasión del país árabe [2003][5]. El dato sobresaliente es que pese a las sanciones de EEUU contra Irán, el comercio entre estas naciones se incrementó un 50% en 2018.

Otro actor clave en la región, fundamentalmente luego de su participación en el conflicto sirio, es la organización político/militar libanesa Hezbollah. En declaraciones al canal Al Manar, el líder de esta organización, Sayyed Hassan Nasrallah, sostuvo que “Hezbollah tiene la capacidad para destruir Israel… …No solo nuestras capacidades balísticas y humanas se han mejorado cualitativa y cuantitativamente, sino que también se han cuadruplicado nuestras fuerzas terrestres y nuestras fuerzas marítimas y aéreas. En 2006, teníamos algunos drones de ataque. Hoy, tenemos un número suficiente de ellos. Hemos ganado experiencia en estrategias ofensivas, además de las defensivas y hemos reforzado nuestras unidades de combate[6].

Más allá de las declaraciones explosivas de Nasrallah, las alarmas de EEUU e Israel se deben a que efectivamente conocen las capacidades de este movimiento de resistencia islámica. De ahí la creciente embestida contra esta organización, y la búsqueda de los norteamericanos de que todos sus aliados considere una organización terrorista.

Sin dudas a los hechos mencionados hay que agregar uno no menor en los planes de EEUU en la región: la salida de Egipto del proyecto gringo de crear una OTAN Árabe para enfrentar a Irán y debilitar su influencia en la región. En abril de este año el país norteafricano informó que abandonaba la iniciativa por no tener intereses comunes con el resto de las naciones que lo integrarían.[7]

Otro hecho importante a resaltar según Rodríguez Gelfenstein es que “Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos están siendo acosados por su desastrosa participación en la guerra contra Yemen, que ha causado el peor desastre humanitario de la actualidad en el mundo. A eso le se suma, el desprestigio de Riad y del príncipe heredero saudí, Muhammad bin Salman Al Saúd, que ha sido acusado de ordenar el asesinato y posterior desaparición del periodista saudí Jamal Khashoggi en el consulado de ese país en la ciudad turca de Estambul. En este caso, hasta el propio Senado de Estados Unidos se distanció del presidente Trump -que ha buscado evitar una condena a su importante aliado- y aprobó por unanimidad y de manera abierta, una resolución no vinculante en la que señala al príncipe como «responsable» del crimen[8].

Todos estos escenarios se deben, en parte, a que los norteamericanos intentan controlar 3 estrechos estratégicos por donde pasa el oro negro: Bab, Mandeb y Ormiz.

En cuanto al primero, el conflicto en Yemen y la imposibilidad de derrotar al ejército de ese país y de la organización Ansarolá, han debilitado la alianza de Saudíes y Emiratíes, generando que éstos últimos pidan ayuda a Teherán y Moscú[9] para una salida decorosa de ese escenario bélico que ha convertido al país en una ciénaga, el mayor desastre humanitario de este momento. En mayo y junio de este año una comisión emiratí viajó a ambos países para intentar salirse lo más decorosamente posible.

El estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico están bajo control iraní como lo demuestra el derribo por parte de sus fuerzas antiaéreas de un dron estadounidense que había violado el espacio aéreo de la nación persa. La incapacidad de Estados Unidos de responder a esta acción que podría traer represalias de incalculables costos políticos, militares y económicos si Irán atacaba a Arabia Saudí (en particular su zona de mayor producción petrolera ubicada en el este del país y en las cercanías de Irán), a Israel e incluso a la 5ta. Flota de de las fuerzas navales estadounidenses basificada en Bahréin, obligó al presidente Trump a limitarse a amenazas, tras el cálculo de pérdidas y las implicaciones estratégicas que podría ocasionar un ataque directo a Irán”, señala Rodríguez Gelfenstein.

Como frutilla del postre la importancia estratégica para mucho de estos países como lo es la propuesta china de la nueva ruta de la Franja y de la Seda. Fundamentalmente con la llegada al mar arábigo a través del puerto de Gwadar en Pakistán y los acuerdos con Teherán “le va a permitir además, tener acceso a Irak y al puerto de Latakia en el Mar Mediterráneo sirio extensible a El Líbano, utilizando para ello el proyecto ferroviario acordado este mes entre esos países[10].

Todos estos escenarios, que podrían profundizarse, han obligado a los norteamericano a recostarse hacia Nuestra América (como zona estratégica) para sostenerse como potencia mundial. Hechos que se ven agravados por el ingreso paulatino de Rusia y China en territorio nuestroameriano con diferentes tipos de inversiones y relaciones comerciales, militares y de cooperación. Los ataques gringos a Venezuela, a Cuba, a Nicaragua y a Bolivia, responden a ese escenario; la intervención directa en las elecciones de Brasil, Argentina, Paraguay, Honduras o Guatemala también están en ese marco de disputa por sostenerse como potencia.

Para los sectores populares de Argentina es fundamental comprender estos escenarios y dimensionar a quién nos enfrentamos en las próximas elecciones presidenciales. No se trata solamente de Macri y el proyecto que encarna Cambiemos. Además de la oligarquía argentina, nos enfrentamos a organismos internacionales como el FMI o el Banco Mundial, a las corporaciones multinacionales hegemónicas que pretenden saquearnos, y un largo etcétera que podría continuar esta lista.

Pero así como hicieron los vietnamitas, como hacen los hutis en Yemen o el eje de la resistencia en Siria, o como hace el pueblo chavista en Venezuela, debemos tener muy en claro a quienes nos enfrentamos para que nuestros esfuerzos no sean en vano. El pueblo argentino tiene la tarea de organizarse y luchar hasta las últimas consecuencias para evitar que se le quite la posibilidad de vivir con dignidad.

La tarea es compleja y seguramente el proceso será doloroso y difícil, pero como decía Chávez la victoria más temprano que tarde llegará, porque felizmente ningún pueblo se entrega a su verdugo.


* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), productor general del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Bibliografía:
[1] https://www.voltairenet.org/article206733.html
[2] http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/07/12/pensamiento-critico-requiem-para-un-fracaso-la-ruina-de-la-politica-de-estados-unidos-en-el-medio-oriente/
[3] https://www.voltairenet.org/article206819.html
[4] http://wwww.hispantv.com/noticias/irak/391785/sanciones-eeuu-iran-intereses
[5] http://wwww.hispantv.com/noticias/politica/425360/lider-iran-jamenei-eeuu-irak
[6] http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/07/13/hezbola-es-capaz-de-destruir-israel-dice-nasrallah/
[7] http://br.sputniknews.com/oriente_medio_africa/2019041113651983-egipto-arabes-otan-retirada/
[8] https://insurgente.org/sergio-rodriguez-gelfenstein-requiem-para-un-fracaso-la-ruina-de-la-politica-de-estados-unidos-en-el-medio-oriente/
[9] http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/07/13/yemen-los-emiratos-arabes-unidos-buscan-la-ayuda-de-iran-para-una-retirada-honrosa/
[10] https://insurgente.org/sergio-rodriguez-gelfenstein-requiem-para-un-fracaso-la-ruina-de-la-politica-de-estados-unidos-en-el-medio-oriente/

Jaque al Rey

Jaque al Rey

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Por Nicolás Sampedro*

Análisis de CFK sobre la situación política actual y lanzamiento de su candidatura

Las palabras de Cristina Fernández de Kirchner no sólo dan cuenta de su agudeza y minuciosidad en la lectura política de lo que pasa en el mundo y la región, sino que dieron cuenta de la brillante jugada de ajedrez que realizó. En poco más de doce minutos ordenó a la tropa hacia adentro y se deja sin argumento a quienes la denostan.

De todas formas, el objetivo de estas líneas no es analizar el discurso de CFK, sino arrojar algunas observaciones al respecto de ese mundo que cambió y que para Nuestra América significó un retroceso significativo en materia de derechos y de bienestar para el pueblo.

La semana pasada el compañero Emilio Ibáñez analizaba una nueva embestida de los EEUU hacia los productos importados desde China. La suba de aranceles a un segmento de productos que implicaba es una nueva avanzada gringa en la guerra comercial con el gigante asiático.

Donald Trump sobre los aranceles a importaciones chinas

En un artículo publicado hace algún tiempo por el New York Times, titulado “La ocasión para un nuevo orden mundial”, Henry Kissinger abogaba por la implementación del G-2 (EEUU y China) como árbitros del mundo. El longevo estratega del imperio señala en ese artículo no sólo que no se debía señalar al gigante asiático como “enemigo”, sino que desaconsejaba el proteccionismo y pedía que las relaciones entre ambos países se eleven a un nuevo nivel sobre la base del concepto de destino común.

Pero las intenciones del pentágono no son las mismas. Según lo señala el analista Germán Garraiz López, su decisión es la de confrontar con la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) que tiene a China y Rusia como 2 de sus grandes actores y que junto con el ALBA e Irán son el núcleo duro de la resistencia a la hegemonía mundial de EEUU y Gran Bretaña.

Esta política pretende confrontar con la Nueva Ruta de la Seda, ese proyecto ambicioso lanzado por el mandarín Xi Jinping en 2013, que pretende “unir a Europa, Asia Sur-Oriental, Asia Central, Medio Oriente y África (y algo de Nuestra América) con el establecimiento de seis corredores ferroviarios y una ruta marítima que conecte ambos lados del Pacífico”, en lo que es el mayor proyecto comercial de la época.

Hace algunos meses el economista y miembro del Observatorio Económico Latinoamericano, Armando Negrete, resaltaba que la economía estadounidense viene arrastrando desde los años sesenta una tendencia a la baja. La última vez que creció más del 6% fue en 1984 y ni siquiera duró todo el año.

La llegada del neoliberalismo y el descalabro económico que generó la desregulación de los mercados, la apertura comercial y el desarrollo de las finanzas internacionales, permitieron a las transnacionales expandir su red global de encadenamiento productivo, hecho que les permitió mudar sus filiales a otras latitudes. China junto a otros países de Asia fueron los captores de esas industrias, lo que le permitió crecer a un promedio 8,6% anual desde 1980 hasta 2017.

Según analiza Negrete, “La atracción de cadenas productivas globales le permitió desarrollar un aparato industrial avanzado y, mediante la inversión extranjera directa, la importación de tecnología y la ingeniería de reversa implementadas en las zonas de desarrollo industrial de alta tecnología, incorporarse a la carrera tecnológica y el desarrollo de fuerzas productivas de vanguardia.

Está claro que la globalización como sistema está en franco retroceso. Ya son muchos los analistas que prácticamente la dan por muerta. Sobre todo con la llegada de Trump, que junto con el mandarín Xi y su homólogo el Zar Vladi Putin están planteando otro tipo de vínculos a escala planetaria.

Murieron los Tratados Comerciales Transnacionales (TTIP, TTP y NAFTA) en detrimento de economías proteccionistas. De ahí también se explica la suba de aranceles -fundamentalmente al acero (25%) y el aluminio (10%) chino- por parte de los EEUU.

El presidente norteamericano Donald Trump, plantea su “America Fisrt”

La llegada del magnate Donald Trump al Despacho Oval y su “America First” significó un cambio radical en la forma de manejar este enfrentamiento. Lo que -hasta la presidencia de Obama- había sido manejado mediante la diplomacia y algunos canales institucionales, se volvió unilateral. Su administración optó por el hostigamiento al gigante asiático -militar y económicamente-, intentando frenar y/o limitar el crecimiento chino y bloquear su comercio.

El caso más significativo de esta guerra sucedió en paralelo al acuerdo por 90 días entre Trump y Xi Jinping durante la cumbre del G20 en Argentina, y fue el encarcelamiento (el 1 de diciembre de 2018) de Sabrina Meng, la CFO de la empresa de telecomunicaciones Huawei e hija de su fundador Ren Zhengfei.

Durante la Guerra Fría, la carrera era por el desarrollo de armamento nuclear y tuvo como actores a los EEUU y a la URSS. Hoy esa carrera es por el desarrollo y control del 5G y la producción de Inteligencia Artificial, en la cual China está aventajando a los norteamericanos, cosa que estos últimos no aceptan de brazos cruzados.

Pero… ¿Qué es lo que mueve al mundo hoy? ¿Qué es lo que garantiza poder o no avanzar en esa carrera por el 5G y la inteligencia artificial? Nuevamente se retoma al compañero Jorge Beinstein para esclarecer esta interrogante: El petróleo.

EEUU está intentando quitar a China sus bases de aprovisionamiento del oro negro. La guerra en Libia, Irak y Siria, según algunos analistas, responde a ésta lógica. Téngase en cuenta que los 3 países enviaban petróleo a las tierras de Xi.

La derrota militar en Siria, si bien significó una derrota para los norteamericanos, los llevó a mover sus mercenarios a otras latitudes. Recientemente el analista francés Thierry Meyssan publicaba un artículo señalando dos lugares estratégicos donde aparecía nuevamente el Daesh: La república Democrática del Congo y Sir Lanka.

Es que éste último junto con Bangladesh, Birmania y Pakistán serán claves en el recorrido marítimo de una de las Rutas de la Seda. Fundamentalmente la región circundante al puerto de “Gwadar -la “garganta” del Golfo Pérsico- a 72 kilómetros de la frontera con Irán y a unos 400 kilómetros del más importante corredor de transporte de petróleo y muy cerca del estratégico estrecho de Ormuz)”, contiene dos tercios de las reservas mundiales de petróleo y por ese lugar pasa no sólo el 30% del petróleo mundial, sino el 80% del que recibe China.

A esto debe sumarse el acuerdo chino-venezolano en la Faja Petrolífera del Orinoco, donde los chinos empezaron a jugar fuerte y que produce 200 mil barriles de petróleo diarios. De ahí los nervios de la CIA y las agresiones permanentes al gobierno de la República Bolivariana de Venezuela que conduce Nicolás Maduro.

Zbigniew Brzezinsk

Por otro lado está lo planteado por Brezezinski (el ex-Consejero de Seguridad Nacional del presidente Carter) quien señala la necesidad de “sustituir la rusodependencia energética de los europeos (30% del gas que importa la UE procede de Rusa) por la frackingdependencia, inundando el mercado europeo con el GNL”, o incluso impulsar el “arco del fracking europeo” (con tecnología estadounidense) “que se extendería desde los Países Bálticos hasta la Ucrania europea, pasando por Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria”.

Retomando a Garraiz López, lo que se puede avecinar es la Guerra de Divisas, una “progresiva devaluación de las diferentes divisas por parte de los Bancos Centrales Mundiales, la ruptura del sistema de paridad de las divisas internacionales y la posterior libre fluctuación de las mismas, lo que terminará por dibujar en el horizonte del próximo quinquenio un escenario en el que se pasará de las guerras comerciales al proteccionismo económico, con la subsiguiente contracción del comercio mundial, posterior finiquito a la globalización económica y ulterior regreso a los compartimentos estancos en la economía mundial”.

El  escenario de la guerra comercial entre EEUU y China, pero que también tienen enredados a los rusos y europeos, es un callejón sin salida para los norteamericanos que a su vez intentan garantizar su reserva estratégica, que es Nuestra América.

Habrá que ver qué sucede en el Panamá de Nito Cortizo, hasta el momento único país latinoamericano que tiene firmado acuerdos de cooperación con China en el marco de la Ruta de la Seda y donde está el canal interoceánico más importante del continente. De igual modo habrá que ver cómo se resuelve el descontento social en Colombia, Brasil, Perú y Chile; cómo se resuelve el conflicto en Venezuela (la reserva de hidrocarburos más importante del mundo); cómo se resuelven las elecciones en Guatemala, Uruguay y Bolivia (que si bien no son grandes jugadores pueden ser una diferencia sustancial en lo diplomático); y fundamentalmente cómo se resuelven las elecciones en Argentina, país clave en la región tanto por su historia como por lo que podría implicar en las relaciones con chinos y rusos.

Cristina fue muy clara, la disputa de poder mundial “es económica, tecnológica, militar y política”. Su decisión dejó atónito a más de uno y cual si fuese Kasparov puso en jaque al Rey.

** Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), productor general del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
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