Dia Mundial de Al Quds: Resistencia y Dignidad

Dia Mundial de Al Quds: Resistencia y Dignidad

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

Han transcurrido 48 años desde que el Imam Jomeini decretó la necesidad de conmemorar el denominado Día Mundial de Al Quds como expresión practica del reconocimiento del derecho del pueblo palestino a la autodeterminación.

Una evocación que este 2026, se sigue dando en el marco del proceso de ocupación, colonización y exterminio de Palestina que no cesa desde el año 1948 y que ha sido incrementado a niveles del peor genocidio en los últimos 80 años, a manos del régimen sionista.

Sumemos los ataques al Líbano, el asesinato de al menos 5 mil libaneses en los últimos dos años, el desplazamiento de la población del sur de este país por los bombardeos y agresiones constantes de la entidad nazisionista israelí. Apoyado en ello por la pasividad de un gobierno libanés débil, timorato y entreguista a los poderes occidentales. Se deja así, sólo a la resistencia libanesa la defensa del territorio y su independencia.

Un nuevo Día mundial de Al Quds que encuentra un nuevo liderazgo en Irán tras el martirio de Seyed Ali Jamenei – que durante su liderazgo entregó su mensaje de apoyo irrestricto al pueblo palestino –, un nuevo liderazgo que da muestra de la entereza, valentía, dignidad y firmeza del pueblo iraní y sus órganos dirigentes, en todos sus niveles: religiosos, políticos y militares, que se expresa en el nombre de Seyed Mojtaba Jamenei, que seguirá la senda establecida por los dos grandes referentes que he tenido la revolución islámica: el Imam Jomeini y Seyed Ali Jamenei. 

Seyed Mojtaba Jamenei, como muestra de continuidad en la senda del apoyo a Palestina ha señalado, en su primer discurso ante la gran nación iraní que, Irán mantendrá una presencia activa en los acontecimientos políticos y sociales en el contexto actual. Y, en esta línea afirma que la participación efectiva del pueblo en diferentes escenarios es esencial, especialmente una presencia “contundente contra el enemigo en la marcha del Día Mundial de Al-Quds”.

Un día de recuerdo, de memoria permanente. Un Día Mundial de Al-Quds que efectivamente implica la afirmación de los derechos y la autodeterminación del pueblo oprimido de Palestina. Su conmemoración no es sólo una obligación, sino un deber ético, moral, político. Teniendo claro y en forma evidente que tanto el régimen estadounidense como la entidad sionista representa un verdadero virus en Asia Occidental y se está expandiendo en el planeta, como la peor de las pandemias

Así el salir a la calle, evocar el Día de Al-Quds se convierte en algo principal, relevante. Implica situar a Palestina en el centro de nuestras preocupaciones. Como lo estuvo desde el principio en la Revolución Islámica cuando el fundador de la República Islámica de Irán, el Imam Jomeini instituyó el Día Mundial de Al-Quds en agosto de 1979 en el último viernes del mes sagrado de Ramadán. 

 En este día todos los musulmanes y personas libres del mundo realizan marchas para expresar su solidaridad con la causa palestina frente a décadas de ocupación israelí y reclamar los derechos legítimos del pueblo palestino, la defensa de su pobalción y exigir el fin del genocidio, catalizado desde el 7 de octubre de 2023 tras la OperaciónTormenta de Al Aqsa y que ha significado la muerte de al menos 200 mil palestinos, la mayoría de ellos mujeres y niños en Gaza, hoy convertida en tierra arrasada. 

Para este 2026, los llamados a inundar las calles con el pueblo han sido dados a conocer por el Consejo de Publicidad islámica de Irán que, en su convocatoria, afirma “La magnífica marcha del Día Mundial de Al-Quds de este año se celebra en un momento en que la región de Asia Occidental y nuestro amado país se encuentra en medio de importantes y trascendentales acontecimientos. La Guerra de Ramadán y las heroicas acciones de las fuerzas armadas iraníes han revelado una vez más el verdadero rostro del régimen sionista y sus partidarios” .(1)

Conmemorar el Día Mundial de Al-Quds, con una marcha multitudinaria, convocada públicamente, en un escenario de la guerra de agresión donde la alianza entre el régimen estadounidense y el ente sionista, componentes esenciales del Eje Epstein, agreden a Irán, genera una profunda admiración por la revolución islámica. Una serie de puntos avalan esta afirmación:

Refleja la confianza ante la unidad del pueblo iraní con los ideales de una revolución islámica imbricada, profundamente, en el corazón de la inmensa mayoría de este país de 92 millones de habitantes. La prueba fehaciente de ello son los momentos de las pruebas más dolorosas que pueda enfrentar un país: el asesinato de su máximo líder, el asesinato de su niñez mediante bombardeos en sus escuelas, muertes de miles de ciudadanos, la destrucción de su patrimonio, y ataques a su infraestructura básica. A pesar de ello, el corazón generoso del pueblo iraní está pensando en el pueblo palestino.

Marchar bajo las bombas lanzadas por el enemigo demuestra que la causa palestina sigue viva y se grita a los cuatro vientos que la conciencia de la Umma debe activarse en función de la defensa y liberación de la sagrada Al Quds, como símbolo de resistencia y dignidad. Conceptos que son parte del ADN de esta revolución islámica. 

Una jornada donde se honrará a cada uno de los mártires en esta lucha que, no es sólo por Irán, Palestina o los pueblos en obstinada lucha por sus derechos y su verdadera independencia “Porque esta gran humanidad ha dicho ¡Basta! y ha echado a andar”. Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. Como sostuvo el líder cubano comandante Fidel Castro en su histórica Segunda Declaración de La Habana: “Esta lucha es por el conjunto de la humanidad” (2)

Años atrás comencé a escribir sobre el Día Mundial de Al Quds, pues me sobrecogió este apoyo irrestricto nacido de un país con una naciente revolución como Irán, sometido a una política de máxima presión y que se expresa hoy en una guerra criminal llevada a cabo por sus enemigos en esta alianza imperial sionista.

Cada año, cada día de conmemoración me juré escribir sobre este hecho histórico, surgido como convocatoria para el conjunto la humanidad ese 7 de agosto de 1979 cuando la pureza del Imam Jomeini declaró: “A lo largo de todos estos años, he advertido a los musulmanes del peligro del ocupante israelí, que estos días ha intensificado sus feroces ataques a los hermanos y hermanas palestinos, y que está bombardeando especialmente las casas de los combatientes palestinos en el Sur de El Líbano para aniquilarlos. Pido al común de los musulmanes del mundo y a los gobiernos islámicos que se unan para acortarle la mano al invasor y a sus partidarios, e invito al conjunto de los musulmanes del mundo a elegir como «día de Al-Quds» el último viernes del mes bendito de ramadán, que es uno de los días del destino y puede ser decisivo para la suerte de los palestinos y proclamar en manifestaciones la solidaridad internacional de los musulmanes en apoyo a los derechos legales del pueblo musulmán. A Dios altísimo le pido la victoria de los musulmanes sobre quienes lo niegan. Sea con ustedes la paz, la misericordia de Dios y sus bendiciones. Ruhollah al-Musawi al-Jomeini”

Sostengo, como en cada año de conmemoración, que el Día Mundial de Al-Quds representa una bofetada a la dignidad del mundo. Un llamado de atención, una manera de decir: señores hay que acatar la legislación internacional, hay que respetar y defender la vida de millones de palestinos seres humanos y recuperar sus territorios usurpados. Sacar a los colonos extremistas, extranjeros en tierra ajena que, en forma criminal ocupan los territorios de Palestina, que construyen asentamientos y muros. (3)

El gritar y dar a conocer esta realidad, manifestarse en las calles del mundo es visibilizar la dignidad del pueblo palestino y mantener vigente la memoria de miles y miles de sus hijos que han muerto, precisamente, para defender sus derechos durante la ocupación de su tierra. Ese es el mejor homenaje para un pueblo heroico.

El Día Mundial de Al Quds tiene un enorme significado, pleno de simbolismo, ya que hablamos de Al Quds – la santa – un sitio sagrado para dos mil millones de musulmanes que oran ante la primera Qibla (3) y el segundo santuario más sagrado del islam. Por esto, resulta una exigencia para la Umma, que los enemigos de esa fe no sigan manteniendo el dominio y la ocupación de Al Quds. Impedir con la fuerza de la razón y de las armas si es preciso, que el sionismo elimine todo rastro del mundo musulmán y siga manteniendo la ocupación y la profanación criminal de esta ciudad. 

El Despertar islámico es también sacarse la venda de los ojos y demostrar que no puede haber paz mientras Palestina siga ocupada. No habrá paz en Asia Occidental mientras la entidad sionista le niegue sus derechos a musulmanes y cristianos, mientras siga utilizando la segregación, la tergiversación de la historia y apele a supuestos derechos divinos, para apropiarse de una tierra que no les pertenece e impedir el acceso a los lugares que, son sagrados para miles de millones de seres humanos.

La Judaización de Al Quds es un crimen, como lo es el genocidio en Gaza, la política de asentamientos, la construcción de un muro vergonzoso, el arrasar aldeas palestinas, quitar la residencia a todo aquel jerosolimitano que trasgreda las leyes del ocupante, expulsar su gente y ejecutar operaciones militares destinadas a exterminar a un pueblo que les impide concretar un robo y los crímenes asociados. Todo ello bajo la mirada cómplice de las potencias europeas, el compromiso financiero militar y diplomático de Estados Unidos y la conformación de alianzas con monarquías árabes traicioneras, que dan cuenta del auténtico Eje del Mal.

El tener presente siempre Al-Quds es tener en nuestra mente y en nuestro corazón, que hay pueblos que luchan por su libertad, que hay pueblos que tienen muy presente la dignidad, la soberanía, la necesidad de tener siempre como norte la justicia, el respeto a la legalidad internacional por sobre todas las cosas. Para los pueblos del mundo, el Día Mundial de Al-Quds es un llamado, una alerta, un mensaje. 

Es perseguir los objetivos de justicia social, de justicia universal y, sobre todo, recuperar los derechos del pueblo palestino, como el Líbano y Siria, hoy sometida al dominio de occidente y sus testaferros extremistas. Yemen y su heroísmo. El Pueblo Saharaui y su lucha por la autodeterminación. El Día Mundial de Al Quds representa cada una de estas luchas. 

Artículo publicado en hispanTV.

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Palestina no espera, pero sí desespera

Palestina no espera, pero sí desespera

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Mucho biri biri, discursos rimbombantes e indignación repentina ¿y ahora? ¿Cuántos cortarán de cuajo los negocios con genocidas? ¿Quiénes estarán dispuestos a enfrentar realmente al sionismo en el campo de batalla?

Seguramente muchas y muchos del otro lado habrán escuchado este discurso del entonces Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, el comandante Hugo Rafael Chávez Frías, allá por septiembre del año 2006 en la 61º Asamblea General de las Naciones Unidas.

Pasaron más de 19 años y si lo reprodujéramos hoy en el pleno de la ONU, tendría prácticamente la misma vigencia que en aquel entonces. Poco y nada ha cambiado respecto del poder de la ONU para cambiar algo en el escenario global. Aunque lastimosamente no es sólo la ONU, sino todos los organismos multilaterales creados bajo el paraguas de Bretton Wood.

Ya se ha mencionado en otras oportunidades pero vale la pena recordarlo una vez más: estos organismos fueron creados y siguen funcionando como ariete del denominado Occidente Colectivo (fundamentalmente EEUU y Gran Bretaña) para consolidar su sistema de dominación sobre el resto del mundo. ¿Cuántas resoluciones se han emitido llamando a una solución de dos Estados en el conflicto israelí-palestino? ¿Cuánto se ha dicho respecto de la descolonización y la necesidad de resolver políticamente la usurpación británica de nuestras Islas Malvinas e Islas del Atlántico Sur? ¿Cuántas de todas ellas se han cumplido? La respuesta es simple: pocas o ninguna.

Y ello es por esta sencilla razón. Las potencias occidentales no respetan ni siquiera las reglas que ellas mismas propusieron en su momento. Lo único que respetan es la fuerza. Y hay toda una batería de estudios académicos e investigaciones en materia de Relaciones Internacionales y Geopolítica al respecto. No es intención aburrirles en estas líneas, pero están ahí para quienes quieran profundizar en ellas.

Lo que sí cambió y se puede observar cada más seguido, son las condiciones materiales globales: ya no es sólo EEUU la potencia económica, militar, tecnológica o diplomática que condiciona el funcionamiento del mundo. ¿Aún sigue teniendo mucho peso? Sí, pero ya no es la única. La re-aparición de China y de Rusia como competidores productivos, tecnológicos, económicos, y militares, está cambiando la ecuación. Y está más que claro que ello también repercute sobre lo político y diplomático.

No es casualidad que las palabras de Chávez se hayan pronunciado a inicios del nuevo siglo. En esa misma época nacían la Organización de Cooperación de Shanghái, los BRICS, la UNASUR, e incluso la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP) de la cual la Venezuela revolucionaria fue promotora junto con la Cuba de Fidel. Un momento histórico marcado por la necesidad de los pueblos del sur global de comenzar a construir mecanismos colectivos para hacer frente a la dominación imperial.

Lógicamente, no todos estos procesos tuvieron la misma suerte, fuerza o dinámica. Está de más señalar que, por peso específico, aquellos bloques en los que se encuentra China tuvieron una mayor fuerza o mayor desarrollo. Y no es por capricho, sino porque es la aplanadora que en menos de tres décadas sacó a más de 800 millones de personas de la pobreza. Sumemos otros 170 millones de la India, 30 millones de la primera presidencia de Lula, otros 30 millones en la Rusia de Putin. Es uno de tantos motivos del por qué el mundo está mirando a oriente, sobre todo a los BRICS.

También es por este devenir histórico que hace algunas semanas nos preguntábamos si China iba a poder cambiar las formas de comprender la Política Internacional o las Relaciones Internacionales. No porque sean santos, no porque la tengan toda resuelta, sino porque son el motor de ese nuevo mundo multipolar o multinodal que está emergiendo.

Como escuchamos en las palabras de Chávez, el pedido del sur global de las instituciones multilaterales como la ONU no es algo reciente, no es nuevo. Lo cual nos lleva a preguntarnos si realmente el clamor vertido en esta 80º Asamblea General de Naciones Unidas cambiará algo respecto de la situación en Gaza. Y quizás la respuesta es que posiblemente no. Al menos no en lo material e inmediato.

Está más que claro que, como sostiene el analista geopolítico mexicano, Alfredo Jalife, Benjamín (Mileicovsky) Netanyahu y el genocidio que está perpetrando, está llevando a convertir al Estado de Israel en un paria a escala planetaria. Lo cual no quita que aún muchos países siguen haciendo cuantiosos negocios, sobre todo en materia tecnológica, militar, de seguridad y de espionaje. En muchos casos el reconocimiento de Palestina como Estado es meramente declamativo. ¿Qué Estado reconocen? ¿Qué fronteras? ¿Qué pasa ahora con el invasor sionista? ¿Qué pasa con los asentamientos ilegales en Cisjordania? ¿Qué harán Europa, las monarquías del Golfo, Türkiye, o incluso Rusia, China, India, y demás países, para frenar la demencia talmúdica?

Tal como mencionaba la semana pasada el analista chileno, Pablo Jofré Leal, habrá que ver si la presión popular a lo largo y ancho del globo (incluido dentro de los países del Occidente Colectivo) pueden torcer la dirección del camino canibalesco por el que transitamos. Los discursos para la tribuna en Naciones Unidas pueden ser muy bonitos e ilusionar a muchas y muchos, pero en la realpolitik, la cosa se mueve por otros carriles.

Desde ya no son menores las palabras de presidentes como el iraní, Masoud Pezeshkian, el brasileño, Lula Da Silva, o el sudafricano, Cyryl Ramaphosa, que vienen denunciando desde hace tiempo el accionar criminal del sionismo en complicidad con EEUU. O el del colombiano, Gustavo Petro, o de la presidenta eslovena, Nataša Pirc Musar, que tomaron medidas concretas para boicotear el genocidio (prohibición de carbón y armas, respectivamente). Incluso lo dicho por el presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, que dijo estar dispuesto a colaborar con más de 20 mil soldados para la conformación de un ejército internacional que intervenga en Palestina. Lo cierto es que si no se pasa del dicho al hecho todo quedará en un lindo discurso con muchas reproducciones pero poca o nula efectividad o importancia real.

¿Qué hizo la ONU por la persecución, judicialización o asesinato de cientos de personas de la comunidad afro, latina o de alguna otra índole en EEUU o algún país europeo? ¿Qué hizo la ONU con la intervención militar de occidente en Irak, Afganistán o Libia? ¿Qué hizo cuando el sionismo bombardeó a casi todos sus vecinos? ¿Qué hizo con las invasiones o promoción de golpes de Estado en toda Nuestra América a manos de EEUU? Nada. ¿Qué hicieron el FMI o el BM para ayudar a los “países en vías de desarrollo”? ¿Cómo los ayudaron? Simplemente le dieron dinero para luego exigir reformas leoninas que condicionaron sus futuros. ¿Qué hizo la Organización Mundial del Comercio por los pueblos más empobrecidos? ¿Qué hicieron estas instituciones contra los bloqueos o las sanciones unilaterales realizadas por EEUU o la UE contra terceros? ¿Qué hicieron ante el derrocamiento de Bahar Al-Assad en Siria además de darle una lavadita de cara a Al Joulani por el que EEUU hasta no hace mucho ofrecía una recompensa de 10 millones de dólares? La respuesta sigue siendo: nada. O, mejor dicho: hicieron todo lo posible para garantizar el saqueo de nuestros bienes en favor del norte global (léase, el Occidente Colectivo), para que garantizar que sucedan los “cambios de régimen” que les interesaban, y un largo etcétera.

Los organismos creados bajo el paraguas de Bretton Wood, nunca sirvieron para lo que supuestamente fueron creados. Sólo fueron efectivas cuando el que acusaba era el Occidente Colectivo y la parte acusada algún país del sur global. El gran desafío del mundo multipolar/multinodal que emerge será torcer ese rumbo sin que ello nos lleve a una tercera guerra mundial en la que toda la humanidad pierda. Palestina, sin dudas, será una prueba de fuego. Menuda tarea, porque Palestina no espera, pero sí desespera.

Nicolás Sampedro

Prefiero escucha antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

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Partió la “Flotilla de la Libertad” hacia Gaza

Partió la “Flotilla de la Libertad” hacia Gaza

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Más de 500 voluntarios de alrededor de 44 países, divididos en unas 20 embarcaciones llevan adelante la nueva misión humanitaria de la Flotilla de la Libertad (Global Submud), que milita desde hace años para intervenir en el genocidio a Palestina. Entre los participantes se encuentran ocho argentinos, uno de ellos es Carlos “Cascote” Bertola de la Corriente Nuestra Patria, capitán de una de las embarcaciones.

Este lunes partió desde la ciudad de Barcelona la “Flotilla de la Libertad”, un grupo de embarcaciones englobadas en el movimiento Global Sumud Flotilla, que desde 2010 busca romper el bloqueo de Israel a Palestina. Si bien la “zarpada” iba a ser el domingo 31, las condiciones climáticas que se presentaron mar adentro como fuertes vientos y altas olas hicieron que la salida deba ser reprogramada.

Más de 500 voluntarios de alrededor de 44 países, divididos en unas 20 embarcaciones llevan adelante la nueva misión humanitaria de la Flotilla de la Libertad, que milita desde hace años para que la balanza social se incline un poco más a favor del pueblo de Palestina, que desde hace más de 75 años atraviesa el genocidio del Nakba, un plan de destierro y exterminio por parte del autodeterminado Estado de Israel.

Actualmente, el genocidio en marcha liderado por el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, registra, según Naciones Unidas, que Israel ya asesinó aproximadamente a 62 mil palestinos, más de mil trabajadores de salud y más de 200 periodistas. En este último caso, por ejemplo, el número supera ampliamente a la cantidad de comunicadores muertos en la Segunda Guerra Mundial (69), en la guerra de Vietnam (63), y en el actual conflicto entre Rusia y la OTAN en territorio ucraniano, que se cargó aproximadamente a 150 de ellos.

No obstante, y mas allá de los bombardeos, el exterminio comienza a hacerse presente en las cifras -y escalará aún más- debido al bloqueo total que no permite el ingreso tanto de insumos médicos para la asistencia, como de comida e incluso agua potable.

Si bien el genocidio y el avance sobre territorio palestino tienen más de 75 años, el último bloqueo indefinido se impuso el 7 de octubre de 2023, tras el ataque civil de Hamas, con bombardeos que oscilan pero que no cesan desde marzo del año corriente.

En este sentido, el objetivo de la Flotilla de la Libertad, nuevamente, es abrir un corredor humanitario para poder ingresar insumos para la asistencia médica, comida y agua, y al mismo tiempo generar un impacto que diga basta a este genocidio.

Con la presencia de personajes de envergadura como la activista sueca Greta Thunberg, entre otros actores, artistas y militantes, las embarcaciones buscarán ingresar ayuda humanitaria por primera vez al territorio gazatí, ya que en anteriores ocasiones fueron atacados previo a llegar a destino. En ese sentido, el propio ministro de Seguridad Nacional de ese país, Itamar Ben Gvir, ya advirtió que intentará aprobar una propuesta ante el gobierno para que los integrantes de la flotilla sean arrestados en carácter de “sospechosos de terrorismo”.

Antecedentes

Si bien la primera misión de la índole para la Sumud Global Flotilla fue en 2008, uno de los primeros hecho mas recordados sucedió el 31 de mayo de 2010, cuando la misma fue atacada por la marina de Israel, en una misión similar en la que 633 personas de 37 países divididas en seis flotillas pretendían ingresar 10 mil toneladas de ayuda humanitaria a Gaza, en el mismo contexto de bloqueo por parte del país genocida. Debido al ataque resultaron fallecidos 9 activistas y un periodista, y fueron heridos más de 30 tripulantes.

Ya adentrándonos en este año, la flotilla volvió al ruedo con un equipo mucho más reducido, de aproximadamente 30 activistas, entre los que se encontraba Thunberg. La misma fue abordada por drones israelíes cuando se encontraban a 70 kilómetros de la costa de Gaza, siendo este el máximo acercamiento de la flotilla al objetivo.

En esta ocasión, la flotilla vuelve a sumar más de 500 personas para tratar de romper el bloqueo, en lo que será su acción número 38 en contra del neocolonialismo, que aún vemos reflejado en Gaza en este siglo XXI. Si bien los navegantes pudieron retomar su navegación, se reportó que aún las tormentas persisten, por lo cual siete de las embarcaciones más pequeñas debieron bajarse definitivamente de la flotilla. De igual manera, se espera que este jueves se sumen más flotillas desde Túnez.

Cabe destacar que, además de Jorge Gonzalez, mencionado por el medio Clarín, es capitán de una de las flotillas Carlos “Cascote” Bertola, Dirección Nacional de la Corriente Nuestra Patria, quien además participó en hazañas como la recuperación de La Sanmartiniana, barco secuestrado por Inglaterra en la guerra de Malvinas.

La flotilla comandada por “Cascote”, con una bandera de la Corriente Nuestra Patria que lleva a Diego Maradona encabezando la travesía

“Amanece en el mediterráneo; pasamos la noche esperando a los barcos que entraron a hacer reparaciones y otros que también lo hicieron en Barcelona. Volveremos a juntar la flotilla por esta zona para seguir rumbo a Túnez, esa es la última información actualizada”, relató desde la flotilla “Cascote” Bertola, en un breve informe para el Multimedio Trinchera.

Así mismo, afirmó: “La tripulación está muy bien, quienes se descompusieron en la tormenta ya están recuperándose y acostumbrándose al barco, y los periodistas haciendo sus informes y subiéndolo a sus medios; todos trabajando, porque se necesita el espíritu bien alto para hacer lo que hay que hacer y llevar la ayuda humanitaria”.

 

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No somos números

No somos números

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

¿A qué nos están acostumbrando? ¿Se puede deshumanizar la vida a cualquier precio? ¿Cuál es el límite? ¿Quién lo impone? ¿Dónde está escrito que tal o cual tiene derecho a decidir sobre nuestros futuros? ¿Quién tiene la potestad de definir quién vive y quién no? ¿Dónde quedó nuestra humanidad?

Mientras recorría redes y medios de comunicación para pensar y armar el texto que les compartiría, me topé, quizás por casualidad, quizás por causalidad, con la historia de un médico boliviano, Refaat Alathamna.

Refaat se formó en la Universidad Cristiana de Bolivia (UCEBOL) y al recibirse migró a nuestro país para trabajar durante tres años como médico de emergencias. Luego de esta experiencia volvería a su país natal para hacer una maestría en anestesia y terapia intensiva. Hace más de una década que vive en la Franja de Gaza, junto a su esposa y sus cinco hijos.

Según relatan distintos artículos periodísticos sobre su periplo, él y su familia tenían una vida relativamente normal en la ciudad de Khan Yunis, pese a las dificultades económicas causadas por el bloqueo impuesto por el Ente Sionista desde hace más de 16 años.

Como se imaginarán, todo cambió el 7 de octubre de 2023 luego de que la Resistencia Palestina llevara a cabo la operación militar “Diluvio de Al-Aqsa”, en el sur del territorio hoy controlado por Israel.

Producto de la desproporcionada respuesta del sionismo, Refaat y su familia tuvieron que trasladarse hacia el sur de la ciudad, refugiándose en casa de una de sus hermanas. Tan sólo tres días después tendrían que volver a marcharse, producto de los bombardeos, desplazándose casi 11 kilómetros al sur hasta la ciudad de Rafah, frontera con Egipto.

Desde entonces y en reiteradas oportunidades Refaat ha sido un relator directo de la experiencia que viven a diario millones de personas: desde desplazamientos forzados, hasta tener que enterrar a una hija, o una hermana, o una madre; pasando por la atención de miles de personas con distintas enfermedades, causadas, entre otras cosas, por la falta de alimentación.

Porque el sionismo no sólo no tiene pruritos para bombardear hospitales o escuelas, tampoco los tiene para bloquear Gaza y, literalmente, matar de hambre a cientos o miles de palestinos. O para cortarles el suministro de agua o de electricidad; o bombardear a los pescadores en sus barcazas. Tampoco los tienen para asesinar palestinos que hacen fila en búsqueda de alimento que en teoría reparte la recién creada Gaza Humanitarian Foundation. Alimento que incluso, son capaces de envenenar.

Pero el grado de locura es tal, que incluso aliados del Ente (o títeres) como EEUU, Gran Bretaña o la Unión Europea osan perseguir a quienes, precisamente, denuncian estas atrocidades; este genocidio en curso que se transmite las 24 horas del día en redes sociales y que al parecer es muy rentable para corporaciones del Occidente Colectivo. El caso más emblemático sin dudas es el de la Relatora de Naciones Unidas para Palestina, Francesca Albanese.

Volviendo a Refaat, tan sólo unas horas antes de ponerme a escribir estas líneas, este médico boliviano, realizaba una de sus últimas publicaciones en sus redes sociales. En ella, describe una situación habitual del último tiempo para casi cualquier palestino, sobre todo para quienes trabajan dentro de los hospitales.

Por fortuna, parece que Refaat aún sigue con vida y continúa trabajando por su comunidad en una de las cosas que mejor sabe hacer: salvar vidas.

Obviamente ésta lectura me obligó a escribir todo lo anterior. También debería obligarnos a pensar y repensar qué hacemos y qué podemos hacer. Esa es la invitación que les hago.

El texto dice así:

Un mensaje de despedida, el personal médico del complejo Nasser en Khan Younis de hoy:
Ahora mismo estamos trabajando en el hospital, y los tanques están a sólo unos metros de nosotros. Estamos más cerca de la muerte que de la vida.
Los soldados no tienen compasión por un niño, ni por un anciano, ni por un médico, ni por un enfermero. Nos quedamos aquí porque somos seres humanos, y porque nuestra misión es profundamente humanitaria.
Si estos cuervos nos arrebatan el alma… no nos olviden, no nos conviertan en cifras. Amamos la vida, tenemos sueños como ustedes. Tenemos hijos y esposas a quienes amamos. Pero ser realmente humano significa no abandonar a quien necesita tu humanidad.
Cuéntenle al mundo sobre nosotros… Díganles que fuimos más humanos que aquellos que sólo lo fingieron. Díganles que elegimos la muerte antes que renunciar a nuestra noble misión.
No digan que fuimos héroes, sólo digan que entendimos lo que significa ser verdaderamente humanos. Perdónennos… no somos números.

Nicolás Sampedro

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Versos como llave de nuestra casa

Versos como llave de nuestra casa

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

A 76 años de la Nakba, la catástrofe palestina que se perpetua hasta nuestro presente, les compartimos una selección de poemas palestinos.

Las tonalidades de la ira
de Rafeef Ziadah

Permítanme hablar en mi lengua árabe
antes de que también ocupen mi lenguaje.
Permítanme hablar en mi lengua materna
antes de que también colonicen su memoria.
Soy una mujer árabe de color
y nosotras venimos en todas los tonalidades
[de la ira.

Todo lo que mi abuelo siempre quiso hacer
fue levantarse al amanecer y observar a mi
abuela postrarse y rezar
en una aldea escondida entre Jaffa y Haifa.

Mi madre nació bajo un árbol de olivo
en un suelo que, dicen, ya no es mío;
pero yo cruzaré sus barreras, sus checkpoints,
sus locos muros de apartheid y volveré a mi hogar.

Soy una mujer árabe de color
y nosotras venimos en todas las tonalidades
[de la ira.

¿Escucharon gritar a mi hermana ayer,
mientras paría en un checkpoint
con soldados israelíes buscando entre sus piernas
la próxima amenaza demográfica?
llamó a su hija nacida, Jenin.¿Y escucharon gritar a alguien
«¡estamos retornando a Palestina!»
detrás de las rejas de la prisión,
mientras le tiraban gas lacrimógeno en la celda?
Soy una mujer árabe de color
y nosotras venimos en todas las tonalidades
[de la ira.

Pero me dices que esta mujer que hay dentro
[de mí
sólo te traerá tu próximo terrorista:
barbudo, armado, pañuelo en la cabeza, negrata.
¿tú me dices que yo mando mis hijos a morir?
pero esos son tus helicópteros,
tus F-16 en nuestro cielo.

Y hablemos un segundo de este asunto
[del terrorismo…
¿No fue la CIA la que mató a Allende
[y a Lumumba?
¿Y quién entrenó a Osama primero?
Mis abuelos no corrían en círculos, como
[payasos,
con capas y capuchas blancas en la cabeza linchando negros.

Soy una mujer árabe de color
y nosotras venimos en todas las tonalidades
[de la ira.
«¿Quién es esa mujer morena gritando en la manifestación?»
Perdón. ¿Debería no gritar?
¿olvidé de ser todos tus sueños orientalistas?
el genio de la botella, bailarina de la danza del vientre,
chica de un harén,
voz suave,
mujer árabe,
Sí, amo.
No, amo.
Gracias por los sándwich de manteca de maní
que nos tiras desde tus F-16, amo.

Sí, mis libertadores están aquí para matar
[a mis hijos
y llamarlos «daño colateral».
Soy una mujer árabe de color
y nosotras venimos en todas las tonalidades
[de la ira.
Así que déjame decirte que esta mujer que
[hay dentro de mí
sólo te traerá tu próxima rebelde.
Ella tendrá una piedra en una mano y una
[bandera palestina en la otra.

Soy una mujer árabe de color…
ten cuidado, ten cuidado,
De mi ira

La llamada de la tierra
Fadwa Tuqán

«¿Me han usurpado mi tierra?
¿Me han privado
[de mis derechos,
y me voy a quedar aquí, uncido al exilio,
[humillado y desnudo?
¿Me voy a quedar aquí a morir como un
[extraño en tierra extraña?
¿Me voy a quedar?
¿Y quién lo ha dicho?
Volveré a la tierra amada.

¡Por supuesto que volveré!
Y allí se cerrará el libro de mi vida.
Se apiadará de mí su tierra generosa
y dará cobijo a mis cenizas.

¡Regresaré, es necesario que vuelva!
¡Regresaré, comoquiera que sean mis desgracias!»
Más siguió desterrado, observando su tierra
y murmurando: «¡Es necesario que vuelva!»

Mientras, agachaba la cabeza en la tienda,
cerrando el alma a su oscuridad,
cerrando el pecho a su desgracia.
Pero seguía estando ahí, fija, esa idea,
zumbando febril y silenciosa,
hirviendo y ardiendo en su cabeza,
quemando, como el fuego, sus sentidos:
«¡Regresaré, es necesario que vuelva!»

La tierra se estrecha para nosotros
Samih Al-Qassem

Ve y róbate el último pedazo de mi tierra,
abandona mi cuerpo joven en mazmorras,
saquea mi herencia,
quema mis libros,
alimenta tus perros con mis peces,
ve y esparce tu red de espanto
sobre los techos de mi aldea,
enemigo del hombre,
no habrá tregua
y habré de pelear hasta el fin,
así apagues tus fuegos en mis ojos,
así me llenes de angustia,
así falsifiques mis monedas,
o cortes de raíz la sonrisa de mis hijos,
así levantes mil paredes,
y clavetees mis ojos humillados,
enemigo del hombre,
no habrá tregua
y habré de pelear hasta el fin.

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75 años del Naqba: Organizaciones sociales marcharon a la embajada Israelí

75 años del Naqba: Organizaciones sociales marcharon a la embajada Israelí

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

A 75 años de la creación del Estado de Israel, que usurpó gran parte de las tierras palestinas mediante la masacre de su pueblo, distintas organizaciones sociales marcharon a la embajada Israelí para visibilizar la lucha.

En conjunto con el Comité de Solidaridad con el Pueblo Palestino, organizaciones sociales marcharon frente a la embajada del Estado de Israel en repudio y conmemoración del 75 aniversario del comienzo del “Naqba”: inicio del ataque incesante del Estado de Israel a Palestina para bloquear sus intentos de recuperación de su tierra robada ante la creación del Estado Israelí. El conflicto Israel-Palestina no es más que un hijo nacido del racismo prevaleciente históricamente en el continente europeo, donde las potencias que se han disputado las tierras a merced, desplazaron a la comunidad judía hacia la tierra palestina.

El “sionismo” es un término que explica la voluntad de la comunidad judía de crear un Estado soberano que deje atrás los altos niveles de racismo recibidos en Europa, donde transcurría una ola anti semita emergente a finales del siglo 19. En este momento,  el austro-húngaro Theodor-Herzl promovió esta ideología bajo el nombre de sionismo en referencia al monte Sion, ubicado cerca de Jerusalén. Por su parte, Palestina fue colonia del imperio Otomano hasta su caída en la primera guerra mundial y fue dominada en 1922 por Inglaterra, que resolvió comenzar en 1933 una estrategia para enviar a la comunidad judía a Palestina. A medida que el éxodo crecía, el pueblo palestino reventó su molestia ya cargada por la dominación británica y se sublevó ante el poder pirata, al mismo tiempo que cargó contra el envío exorbitante de judíos hacia su tierra. Esto daría inicio a la creación de una futura base de las potencias occidentales en esta tierra, ya que Gran Bretaña emitió una contraofensiva que años más tarde derivaría en la creación del Estado de Israel, mediante el mecanismo de ONU e impulsado por los Estados Unidos en 1948.

Ante la negativa de Palestina de seguir en condiciones de dependencia, las potencias occidentales defendieron su predominio y decisiones, y asentaron su posición con la creación del Estado de Israel. Resolvieron auto entregarse el 52% de las tierras, cuando estas pertenecían en un 93% a nativos palestinos, debido a que solo el porcentaje restante se auto percibía como población judía, y de ellos solo la mitad contemplaban el sionismo.

Desde aquella fecha hasta la actualidad, la usurpación de tierras a Palestina ha sido la clave de la lucha que este pueblo decidió emprender, a costa de las millones de vidas perdidas, producto de la aniquilación llevada adelante por Israel y sus grupos económicos que la sostienen.

Por lo mismo, a 75 años de este hecho, se realizó una marcha frente a la embajada de Israel, donde participaron Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora, Tilda Rabi de la Federación de Entidades Argentino – Palestina, y organizaciones políticas como la Corriente Nuestra Patria, el Partido Obrero, la Izquierda Socialista, la CTA Autónoma, el MST, y la OLP-Resistir y Luchar.

En comunicación con el matutino de la mañana “526 al fondo” de Radio Trinchera, la presidenta de la Federación de Entidades Argentino-Palestina, Tilda Rabi, explicó que durante la marcha un grupo de policías los interceptaron porque “tenían denuncias de que grupos terroristas palestinos atentaban contra locales israelíes”, y aclaró que el único objetivo de la marcha era “visibilizar la situación en Palestina” y que tenían permiso para realizar dicha acción. “Ya están instalando ese tipo de relatos de que existen grupos terroristas palestinos en Argentina”, agregó Rabi.

Arafat

Arafat

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

Mohammed Yasser Abdel Rahman Abdel Raouf Arafat al-Qudwa al-Husseini fue un político y líder palestino. Nació en El Cairo, el 24 de agosto de 1929. Su padre Abdel Raouf al-Qudwa al-Husseini, era un palestino de Gaza, mientras que su madre, Zahwa Abul Saud, procedía de una familia de Jerusalén. Fue el segundo de siete hermanos de los que solamente él y su hermano menor Fathi, nacieron en El Cairo.

Al fallecer su madre por una dolencia renal, cuando Arafat tenía cuatro años, su padre decidió enviarlo a él y a Fathi junto a su tío materno Salim Abul Saud en Jerusalén, con el que vivieron durante cuatro años. Durante su estancia en la Ciudad Santa fue instruido en los preceptos que establece el Corán y tomó conciencia de la colonización británica. En 1937 regresan a la casa paterna quedando al cuidado de su hermana mayor, Inam.

Vivió en el exilio desde 1948. La lucha armada palestina dio inicio en 1965 y aunque sus ataques no afectaron seriamente al ejército israelí, sirvieron para levantar la moral de los palestinos y proyectar internacionalmente la fama de Arafat. En 1969, fue nombrado presidente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Los campamentos guerrilleros organizados por esta organización, se establecieron en Jordania, en la línea fronteriza con Israel, promoviendo la creación de la Autoridad Nacional Palestina en los territorios de Gaza y Cisjordania. En 1974, Yasser Arafat participó en una asamblea de las Naciones Unidas (ONU) donde fue el primer representante de una organización no gubernamental, en dirigirse al plenario de la ONU.

En 1982, el gobierno israelí intentó desarticular la guerrilla palestina en Líbano e invadió el sur de este país, cercando a Arafat y a sus fuerzas en Beirut. La diplomacia americana negoció la evacuación de la OLP de Beirut, aunque Estados Unidos se negaba a reconocer a esta organización como interlocutora en el conflicto en Medio Oriente. A finales de 1987 comenzó la primera Intifada y al año siguiente Arafat declaró la independencia del estado palestino.

Primer Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, dedicó la mayor parte de su tiempo a dirigir la lucha nacional palestina para exigir el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación.

Participó en una serie de negociaciones con el gobierno de Israel para poner fin al conflicto, incluyendo la Conferencia de Paz de Madrid en 1991, los Acuerdos de Oslo en 1993, y la Cumbre de Camp David de 2000.

En 1994 recibió el Premio Nobel de la Paz junto con los líderes israelíes Yitzhak Rabin y Shimon Peres, por las negociaciones en Oslo. A finales de 2004, tras llevar más de dos años de confinamiento forzoso en las instalaciones de la Muqataa, la salud de Arafat experimentó una súbita recaída. Fue trasladado al hospital militar Percy, en Clamart, en París, Francia, donde falleció el 11 de noviembre de 2004, tras varias semanas de tratamiento médico.

En aquel entonces las autoridades francesas se negaron a revelar la causa exacta y a finales de noviembre de 2012 un grupo de expertos franceses y suizos exhumaron el cadáver enterrado en Ramalá, Cisjordania, para aclarar las causas de su muerte y confirmar si se había producida por envenenamiento.

Los resultados revelaron la implicación de las autoridades del régimen israelí en el asesinato del líder palestino. El 11 de enero de 2013 el presidente israelí Shimon Peres, admitió por primera vez la participación del régimen de Tel Aviv en la muerte de Arafat.

La máscara rosa de Israel y el último grito de la moda gay friendly

La máscara rosa de Israel y el último grito de la moda gay friendly

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

Se acerca junio y con él, el mes del Orgullo LGBTIQ+: los logos de empresas e instituciones se tiñen de los colores de la bandera, abundan los viajes a paraísos LGBT y se promociona el turismo hacia las grandes Marchas del Orgullo del año. En las publicidades, todo es diversidad, inclusión e igualdad. Un Estado en el ojo de la tormenta se destaca entre decenas: “Vení a Israel, el destino más gay-friendly”. 

Esta estrategia de marketing global no es nueva: conocida como “Pinkwashing” o “lavado rosa”, designa al intento de lavar la imagen de un país, empresa o producto para simular una simpatía con la comunidad LGBTIQ+ colocándose una máscara rosa -en referencia al color que supo identificar en su momento a las personas homosexuales-, así como el “purplewashing” (lavado violeta) se utiliza para el mismo fenómeno pero en el uso instrumental y mercantil del feminismo.  

Pensado por la Breast Cancer Action, en los Estados Unidos de la década de los ‘90, para hablar de las prácticas de las empresas que usaban el cáncer de mama y el color rosa de esta lucha como herramienta de rentabilidad, la comunidad LGBTIQ+ acuñó el término para explicar una realidad similar, y en particular una situación indignante: el Estado de Israel.    

Ted Eytan / Wikimedia Commons

Desde 2005, Israel, principalmente desde su Ministerio de Relaciones Exteriores, se ha embarcado y ha invertido en una misión de “rebranding”, una campaña en nombre de la modernización y el desarrollo para proyectar al mundo occidental una imagen de democracia libre, diversa y progresista. El objetivo final: sacarse de encima la reputación de Estado imperial, violador de los derechos humanos, del derecho humanitario internacional, perpetrador del apartheid y la ocupación colonial sobre el pueblo palestino, que bien pesa sobre su imagen. 

Esta ha sido una política proritaria en las relaciones internacionales del régimen sionista, brindando a los países y sociedades occidentales la imagen de un vínculo próximo con la comunidad LGBT+ a través del estereotipo artificial de la “vida gay israelí”. La estrategia de relaciones públicas y propaganda, conocida como “hasbará”, implica una fuerte apuesta de inversión e infraestructura para el gobierno israelí desde hace más de una década, fielmente acompañada por los grandes medios de comunicación hegemónicos occidentales. 

En el proyecto no puede faltar la participación estelar de las organizaciones no gubernamentales (ONG’s) que financian y difunden la falsa inclusión. Entre las más importantes se encuentra “Stand With Us”, una organización mundial dedicada a “educar” a la ciudadanía sobre Israel, que profesa la supuesta iniciativa israelí de promoción de los derechos LGBTIQ+.   

El World Pride 2006 en Jerusalén, la propuesta de Tel Aviv como centro del turismo “diverso”, la participación de Israel en los festivales de Eurovisión, incluso con artistas y canciones que apelan a la diversidad, despertó la crítica de los movimientos de las diversidades sexuales y de género: la fiesta de colores y el baile con brillantina sobre las ruinas del territorio y el pueblo palestino. 

El “lavado rosa” es el método discursivo necesario y efectivo que encontró el Estado de Israel para esconder las sistemáticas violaciones de los derechos humanos y renovar la mirada del Norte global sobre la ocupación de Palestina. Israel es la civilización y la modernidad, el único país amigable con la comunidad LGBT+ en una región “naturalmente hostil”. Palestina, y los demás países árabes o de mayoría musulmana, son bárbaros, retrógrados, incivilizados y homofóbicos. Ideología que solo tiene sentido como estrategia política en el marco de un discurso islamófobo y arabófobo.

Las derechas, las corporaciones y los nacionalismos imprimieron en este disfraz rosa, o multicolor, la narrativa occidental del progreso eterno y el desarrollo, que debe ser llevado a los “pueblos bárbaros”. Ya no encarnan, como lo han hecho históricamente, la batalla por un mundo cisheteronormado. Ahora estas fuerzas, en la superficie de un proyecto igual de colonizador y patriarcal, lavan su fachada y muestran su disposición al cambio social, borran el peso político de las reivindicaciones, las identidades y los movimientos sociales de las diversidades y lo convierten en instrumento de propaganda y licencia para la ocupación. 

La justificación internacional a la ocupación y el apartheid viene servida en bandeja, y aún más para los individuos LGB de países liberales que dejaron en el olvido la interseccionalidad y, en uso de sus privilegios de clase o etnia, se han sumado a los ideales neoliberales y de la derecha. Este fenómeno es también conocido como “homonacionalismo”, es decir, la instrumentalización de la homosexualidad para justificar posiciones nacionalistas, basadas en el rechazo a la inmigración extranjera que siginificaría una amenaza a las supuestas conquistas absolutas y reales de las personas LGBT de países occidentales, o encolumnados tras ellos. 

El “pinkwashing” le provee al Estado de Israel una fuente de afiliación y apoyo de los individuos LGB liberales, que desde un encuadre propio de la teoría de los dos demonios, equiparan la opresión colonial del régimen israelí con la discriminación interna hacia personas LGBTIQ+ en la Franja de Gaza, Cisjordania y otros territorios de la Palestina ocupada. El llamado es a “salvar” y “proteger” a los homosexuales palestinos perseguidos y excluidos, y protegerlos en territorio israelí. Este planteo propio de la mentalidad colonial implica, de mínima, dos problemas: 

Por un lado, opaca la idea de una vinculación intrínseca entre la ocupación israelí y la LGBTfobia en el pueblo palestino, en tanto la comunidad LGBT y sus derechos son presentados y, por tanto, comprendidos como fenómenos occidentales que el Estado de Israel busca profesar, y son pensados como una amenaza para la cultura y la tradición palestina que pretende protegerse del invasor israelí. Gran parte de la sociedad palestina termina por internalizar la idea de que la diversidad es ajena: los palestinos queers son colaboradores israelíes o informantes nativos occidentalizados. 

Por otra parte, más allá de las libertades o avances que pueda tener el régimen israelí con sus ciudadanos LGBT+, esta realidad es inexistente para la población palestina que vive en ese territorio, o que pretenda exiliarse allí por protección. Israel niega al pueblo palestino los derechos sobre sus tierras, sobre sus cuerpos, sobre su movilidad y sus vidas, los priva de la garantía de los servicios y derechos humanos más básicos y fundamentales. Esta negación no es excepción cuando se trata de las identidades y subjetividades LGBT+ de palestinos que quisieran refugiarse en el Estado de Israel: “no hay una puerta rosa en el muro del apartheid”

Más aún, como pone en palabras Ghaith Hilal, activista palestino queer de Cisjordania, “Israel crea refugiados, no alberga refugiados”, y explica también: “El pinkwashing quita nuestras voces, historias y capacidad de agencia, diciéndole al mundo que Israel sabe lo que es mejor para nosotros. Al apuntar contra el lavado rosa, estamos recuperando nuestra agencia, historia, voces y cuerpos”. 

Comisión del BDS Pinkwatching

No solo es un lavado de imagen ante la mirada internacional, es también una búsqueda de división interna y psicológica, que aísla y desempodera a las personas LGBT+ en la causa palestina. Crea una ilusión en la que existe esta supuesta “puerta rosa” por la que Israel será el paraíso de la protección de sus derechos y libertades, y por la que es incompatible el “ser palestino” con el “ser queer”.

Entre la reticencia de gran parte del pueblo palestino y la falsa ilusión israelí, la libertad LGBT+ es propuesta como individual, que solo puede conseguirse en la huida y protección que supuestamente será brindada por el mismo agresor. Una libertad que es alienada de la lucha colectiva, que ya no se encontrará junto a los movimientos políticos y decoloniales.   

Esto invisibiliza en la población palestina y en la arena internacional la lucha de la comunidad LGBTIQ+ y feminista de Palestina, que resiste, no desde una mirada liberal y despolitizada, sino como parte de un movimiento político de emancipación y descolonización. Organizaciones como “Queers palestinos para el Boicot, la Desinversión y las Sanciones”, como el Centro Feminista Palestino para el Género y las Libertades Sexuales “Aswat”, y como “alQaws por la diversidad sexual y de género en la sociedad palestina”, suman una contranarrativa enriquecedora que pretende evitar que los palestinos LGBT+ se encuentren en la disyuntiva entre su cultura/pueblo y su orientación sexual o identidad de género. Es una lucha atada a la liberación del pueblo palestino, y que también busca romper con la lógica salvacionista neocolonial del modelo LGBT+ israelí, fiel imitación de Occidente.    

Como subrayan desde alQaws en su análisis “Más allá de la propaganda: Pinkwashing como violencia colonial”, el lavado rosa es más que una estrategia de marketing global. Es, en última instancia, una expresión de la política sexual y de género más profunda del Estado de Israel y de los fundamentos ideológicos del sionismo. El Pinkwashing es el síntoma, pero la raíz de la enfermedad es el colonialismo. Por esto, reconocer el fenómeno pinkwashing como una violencia colonial puede ayudar a comprender cómo Israel divide, oprime y borra a los palestinos sobre la base del género y la sexualidad. 

ONG al-Qaws

En términos generales, es el mismo sistema capitalista global, ahora con la máscara rosa del progresismo liberal, el que permite construir un imaginario social en el que la igualdad es posible a través del consumo y que alcanza con la conquista de algunos derechos para gays, lesbianas y bisexuales o con simples concesiones interesadas, sin darle lugar al cuestionamiento de la estructura patriarcal y desigual propia de este modelo socioeconómico. 

En el contexto de hegemonía neoliberal y de la mano de las derechas socialmente conservadoras, el terreno queda allanado para la fragmentación de la comunidad LGBT+, ahora individualizada, despolitizada, instrumentalizada, y muchas veces limitada a libertades materiales y meritócratas. Un movimiento en la lucha desde hace décadas reducido a la imagen de unos pocos varones gays, blancos, cis, de clase media alta; divorciado de otras minorías sexo-genéricas, alejado de la lucha de les oprimides contra el mismo sistema que se funda constitutivamente en el colonialismo, el patriarcado, el capitalismo y el  imperialismo. 

“No se puede tener la liberación queer mientras existan el apartheid, el patriarcado, el capitalismo y otras opresiones. Es importante apuntar a las conexiones de estas fuerzas opresivas”, expresa Hilal, referente de Al-Qaws. Claridad que puede ponerse en diálogo con lo escrito por Fahad Ali a raíz de las discusiones sobre los derechos queer en Medio Oriente: “Soy árabe, soy palestino, soy gay. Mi refugio gay no es un desfile brillante en Tel Aviv. Es una palestina liberada”.


Otras referencias:

https://www.theguardian.com/commentisfree/2010/jul/01/israels-gay-propaganda-war

http://www.laizquierdadiario.com/Que-hay-detras-de-las-empresas-diversas-e-inclusivas   

https://www.elquintopoder.cl/politica/pinkwashing-y-el-lavado-de-imagen-de-israel/


Delfina Venece
Delfina Venece

Nací en el interior de Buenos Aires: los porteños nos confunden con Parque Chacabuco. De crianza gorila, devenida en pseudo-troska por contraste, hoy peronista por convicción. Mi canción favorita a los 10 años era Los Salieris de Charly, de León Gieco.

Rutina

Rutina

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

Por Felipe Bertola*

Suena la alarma y entre bostezos y el aliento de un par de horas de sueño, se refriega los ojos lagañosos. Son las 9 am y no hace falta madrugar. Hace un tiempo que el horario dejó de tener sentido. Pero bueno, intentar tener una rutina ayuda a encarar mejor lo que queda, que pueden ser dos semanas o un año ¿Quién sabe?

Suspira fuerte y se da el primer empujón anímico para salir de la cama, primero apoya el pie izquierdo, eso sí que desapareció hace tiempo, ya no hay tal cábala en la vida. Por la ventana se cuela un pequeño pero cálido rayo de sol, mientras una cortina de tela flamea impulsada por una suave brisa de otoño. El despertador sigue sonando, recién ahora con un manotazo sin ponerle la vista encima lo apaga. Se pone unas pantuflas y encara para el baño.

Su ropa hace un tiempo que es la misma, lleva un pantalón de jogging gris clarito lleno de bolitas y una remera vieja desteñida; los pantalones de jeans hace tiempo que quedaron en el fondo del placard.

Se lava los dientes y mientras cepilla fuerte se ve en el espejo que tiene unas pequeñas manchas de sarro; por sus pensamientos pasan las mañanas anteriores. Su cara en el reflejo siempre es la misma, pero los parpados están cada vez más bajos. Deja el cepillo en su vasito y se lava las manos.  Se apoya sobre la bacha y se ve por última vez en el vidrio, toma aire inflando el pecho y lo deja salir por la boca. Apaga la luz y se dirige a la cocina.

Agarrando la pava por el mango y empujando con su panza, corre los platos sucios que quedaron de la cena, para que ésta quede bajo la canilla y poder tomarse los primeros mates del día.  Mientras el agua va tomando temperatura busca la yerba, que desde que arrancó este calvario es lo que más rápido se termina. También aprovecha a prende la radio que tiene en el comedor. Ahí hay una ventana amplia y por primera vez en el día ve el cielo, que justo hoy encandila de tanto celeste; mientras dos pájaros pasan volando. Ve la libertad al alcance de su mano, la siente. Sus labios se estiran haciendo una mueca triste y los ojos se le cristalizan. A Milagro Sala se le cruza una nostalgia en la mirada. Hace más de cuatro años que está privada de su libertad.

Cara 17 de abril se conmemora el Día Internacional por las Presas y Presos Políticos. Una forma de lucha contra el olvido, transmitiendo una memoria de los combates y recordando a todes les compañeres encarcelades.


* Periodista, columnista del programa No Se Mancha (Radio Estación Sur - FM 91.7) y de Hijos de 30.000 (Radio UNLP - FM 107.5), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
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