Enceguecido por su adicción a rifar reservas (y también por la necesidad de tenerlas), el ministro Caputo envió oro a Londres para que se deposite en el Banco de Basilea, con el objetivo de obtener “retornos”. Sin embargo, la medida fue a escondidas y aún se espera un comunicado oficial desde el BCRA.
A partir de un pedido de información pública del diputado nacional de Unión por la Patria y secretario general del gremio La Bancaria, Sergio Palazzo, por presuntos movimientos de oro desde el Banco Central al exterior, el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que dichas reservas fueron giradas a la custodia de Inglaterra, para que se lo deposite en el Banco Central de Basilea (Suiza) y “generen rendimientos” por estar alojadas bajo la seguridad de ese país. Sin embargo, el BCRA aún no emitió un comunicado oficial como lo pidió Palazzo, y ya se desprendieron distintas problemáticas a mediano o largo plazo que ponen en peligro el retorno de la divisa.
En una suerte de trabajo en conjunto del encargado de la cartera económica con la comunicación del BCRA, se brindaron escasos detalles sobre la operación, pudiéndose confirmar dos cosas: aún no existe una manera oficial de informar el hecho para el oficialismo, y el objetivo detallado por Caputo serían los “retornos” que el par banquero suizo pagaría por cuidar el oro, pese a que normalmente un banco cobra por ofrecer el servicio de garante. Si bien las cifras no fueron confirmadas oficialmente, se estima que se enviaron en dos vuelos distintos oro equivalente a unos 450 millones de dólares.
Mientras que el BCRA aseguró que “está trabajando en la respuesta a esa solicitud, la cual será brindada según lo establecido en las normas”, al pedido de Palazzo, Caputo explicó, en el marco de una entrevista en el medio La Nación Más, que tener el oro alojado en el Banco Central “es como si tuvieras un inmueble adentro, que no lo podés usar para nada”. A cambio, el ministro enfatizó que “si vos tenés eso afuera, le podés sacar un retorno”.
Caputo entonces, en una maniobra un tanto polémica y desesperada, entrega el oro a cautela de Inglaterra para rascar divisas en dólares, claves para parchear el grave problema financiero que complejiza la economía argentina desde que el mismo Caputo fugó más de la mitad del préstamo contraído con el Fondo Monetario Internacional (FMI) mediante la venta a bajo costo de bonos al exterior en 2018. Es importante destacar que el oro funciona como contracorriente del valor mundial del dólar (cuando uno sube el otro baja), y por lo tanto hoy, con la pérdida de valor de la divisa estadounidense, los Bancos Centrales tienden a acumular oro y desprenderse del dólar, exactamente lo contrario a la resolución del ministro de Economía argentino.
Al mismo tiempo, el Banco de Suiza da como cambio del oro liquidez en dólares, sumados a la supuesta rentabilidad de la que se jacta el encargado de la cartera económica, y aquí es donde yace la primera problemática a mediano o largo plazo: que cuando Argentina quiera recuperar el oro tenga las divisas suficientes. Los antecedentes del ministro, que endeudó y liquidó más de la mitad de las divisas, no son los mejores.
“Un repo es como empeñar las joyas de la abuela. Das el oro a cambio de dólares. Luego toca devolver los dólares para recuperar el oro. Si no tenés los dólares, la casa de empeño (en este caso, un banco internacional) se queda con el oro”, aclaró a través de su cuenta de X Martín Guzmán, ex titular de la cartera económica durante los primeros dos años de la gestión de Alberto Fernández.
Por otro lado, el segundo (y tal vez mayor problema) es que la Argentina tiene aún un pedido de embargo internacional (que por supuesto rige en Londres, donde el oro hizo escala), por la demanda hecha por Eton Park y Petersen Group ante la recuperación por parte de Argentina de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). En aquella ocasión en 2012, la Argentina debía abrir un concurso público a sus acreedores (estos apenas tenían el 10% vendido por Repsol), antes de decidir pagarles su parte y recuperarla. Esta cláusula puesta como una piedra en la soberanía argentina fue firmada en 1993 cuando se vendió YPF, bajo el mandato de Carlos Menem. Desde allí estas dos empresas reclaman su derecho a concursar pese a que se les pagó, bajo el ala del fondo buitre Burford. Para interiorizarse en dicha problemática, Trinchera explaya el tema en la siguiente nota.
Lo concreto es que ahora, esa herencia del paseo privado que realizó YPF durante 19 años podría ser embargada del oro enviado a Basilea, que por algún descuido de Caputo pasó por Inglaterra, donde la soberanía argentina no suele ser muy valorada. “Llevar las reservas de oro de Argentina a otra jurisdicción como el Reino Unido o Estados Unidos requiere que quien tomó la decisión esté bien seguro que no hay riesgo de embargo, porque hay algunos juicios abiertos en esa jurisdicción y otras jurisdicciones”, indicó en ese sentido el ex vicepresidente del Banco Central, Jorge Carrera.
Sin embargo, ante la escasez de información, los instruidos solo pueden hacer especulaciones: “Imagino habrá un sólido informe jurídico que recomienda enviar las reservas y se evaluaron los beneficios menos los costos efectivos (de transporte entre otros) y potenciales (probabilidad de embargo)”, concluyó Carrera.
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