Martín Pastor: “La estrategia del gobierno de Moreno es echarle la culpa de todo lo que pasa a Correa”

Martín Pastor: “La estrategia del gobierno de Moreno es echarle la culpa de todo lo que pasa a Correa”

TIEMPO DE LECTURA: 18 min.

Revista Trinchera dialogó con el periodista ecuatoriano, Martín Pastor, acerca de la situación en la República del Ecuador, cómo se está enfrentando al COVID-19 y cuáles son las posturas de cada sector.


  • ¿Cuál era la situación general del país previa a la aparición de la pandemia?

La situación ya estaba bastante grave. Estaba deteriorada tanto política como económicamente.

En el aspecto político recordemos que veníamos de una jornada muy fuerte que incluso tuvo una sonada internacional en octubre cuando se dieron las marchas y protestas a nivel nacional. Incluso pararon al país casi por dos semanas. Recordemos que estas protestas se dieron a raíz de las reformas que quería hacer el gobierno por demanda del FMI: quitar subsidios a la gasolina y al diesel (que tendría un efecto directo sobre los consumidores, y que si bien en octubre parecía que se había resuelto, el gobierno para principios de este año, ya estaba nuevamente hablando sobre cómo iban a quitarlos. Si bien negociaron con los líderes indígenas -que eran los que lideraban los reclamos- no podían quitarlo de la mesa porque era una demanda del Fondo Monetario. En ese momento cayó lo del Coronavirus que disipó la temática.

Por esto el gobierno ya estaba desgastado, la popularidad y credibilidad de Lenin Moreno seguía cayendo y se encontraba entre el 10 y el 14 % dependiendo los sondeos.

Por otro lado, recordemos que este es año electoral (o era, aún no se sabe), entonces se estaba hablando sobre posibles candidatos.

En términos económicos el país ya presentaba un problema deficitario grave en la cuenta corriente, las reservas internacionales estaban ya muy bajas y el FMI advirtió que no iban a hacer el desembolso que tocaba para febrero si no hacían las reformas estructurales solicitadas. El gobierno estaba expectante a hacer esos cambios pero cayó lo del COVID-19.

Particularmente en el tema sanitario, la inversión en salud había venido cayendo desde 2017. Ese año la inversión fue de 305 millones de dólares, en 2018 bajó a 201 millones, y en 2019 bajó a 58 millones, siendo la inversión más baja en los últimos 11 años.

Si bien el sector salud previo al COVID-19 estaba muy deteriorado con recortes fuertes a personal y hospitales durante el 2018 y 2019. Incluso hubo declaraciones sobre la inutilidad de tener tantos hospitales, que era una crítica a los supuestos elefantes blancos del gobierno anterior. Como se puede apreciar, las eventualidades del COVID-19 muestran -justamente- el efecto de esta desinversión.


  • ¿Cómo caracterizarías la actitud del gobierno nacional para enfrentar al COVID-19?

Aquí deberíamos separar entre la actitud del gobierno nacional y el local. Desde el gobierno nacional desde que hubo la sospecha de un primer caso, ya existió falta de información, una postura clásica de este gobierno que es deslegitimar a toda información que cuestione al gobierno y atacándolo de ser una fake news o de ser propaganda del correismo, y a su vez negar todo.

Al principio mientras a nivel mundial había cifras muy bajas, ya sea en América Latina o en EEUU, aquí ya hubo un primer caso, que se trabajó de manera muy superficial y nadie sabía qué estaba pasando y luego estalló.

La actitud del gobierno ha sido de reservar la información, de contradecirse entre ellos mismos. Hay tres figuras claves que son parte de este proceso: Otto Sonnenholzner que es el vicepresidente y que es la cara del gobierno en el tema Coronavirus y que de cierta manera tomó la tutela del país. Lenin Moreno ya ni siquiera sale en las cadenas nacionales (que son pregrabadas). Muchos ven esto como una estrategia electoral ya que él es el candidato posible para un sector específico de la derecha ecuatoriana que está más atada a los sectores comerciales.

Por otro lado está la ministra de Interior, María Paula Romo, quien ya había sonado bastante durante las protestas de octubre, porque fue quien lideró la represión, el encubrimiento de muertes y la violencia que se vivió durante esas jornadas. Y por último está el Presidente.

El gobierno ya ha tenido problemas muy grabes en términos de imagen y de comunicación porque hay muchas demandas de subregistro de cifras. Son públicos los videos, imágenes y testimonios en primera persona de familiares sobre casos de personas enfermas, muertes no atendidas o cuerpos en las calles. Esto llegó a resonar a nivel internacional, pero el gobierno se ha enfocado en culpar a Rafael Correa y a su gobierno. Cada vez que se encuentran con un problema lo primero que hacen es culpar a Correa y luego tratan de excusarse por eso. Entonces si bien hay problemas en salud es por Correa, si hay problemas de esto es por Correa… Y los medios hegemónicos replican ese discurso.

A nivel de imagen el gobierno está absolutamente golpeado. Ya los mismos grupos que en algún momento apoyaron al gobierno de Moreno, ahora están críticos. De la manera que se ha manejado el gobierno, diría que es de las peores de América Latina. Ni siquiera optaron por salvar la economía, han optado por salvar a ciertos grupos económicos.


  • ¿A qué le atribuís la actitud adoptada por el gobierno?

Se podría analizar desde dos puntos. Por un lado diría que es un gobierno ineficaz y esto se debe a que no es un gobierno de personas preparadas para sus puestos, sino que son personas puestas para cumplir con sus intereses partidistas. Desde el vicepresidente hasta la ministra de interior y muchos de los ministros actuales, ninguno pertenece a Alianza País que es el partido que ganó en las urnas. Incluso muchos son de partidos que no ganaron nada y que de repente se encuentran con todo el poder en sus manos como el caso de María Paula Romo con su grupo “Ruptura 25”, que fue un partido que en las urnas no ganó nada y que ahora tienen puestos claves.

En segundo lugar, y al no estar preparados, hay gente que sabe lo que está haciendo pero por intereses de los grupos que mencioné anteriormente. Entonces el ministro de economía Richard Martínez (Alvadaro) donde todo lo que han hecho en esa materia es para satisfacer a inversores internacionales y a la banca privada, a los tenedores de bonos.

Por lo antes dicho, la actitud del gobierno responde a intereses que no son los del pueblo ecuatoriano, al menos no para responder a lo que implicaría una emergencia sanitaria.


  • ¿Qué efectividad consideras que tienen las medidas adoptadas?

Apenas se supo del primer caso se los puso en aislamiento. Fue una señora migrante ecuatoriana que regresó de Italia e hizo aquí turismo y al visitar a su familia contagió a todo su núcleo familiar directo.

Este caso lo menciono anecdóticamente. Si bien se lo ha tomado como el paciente 0, pero paralelamente -y aunque no se sabrá cual fue el primero en realidad-, en la ciudad de Guayaquil, en uno de los barrios más ricos del país, donde vive gente de la élite económica (el barrio Sanborondón), se realizó una boda con 900 personas donde participó la nieta del ex presidente (León) Febres Cordero. Estaba toda la alcurnia de Guayaquil en ese evento.

En esa fiesta se contagiaron muchas personas porque la chica había venido también de Italia. Incluso discursivamente hubo una discusión de quienes fueron los causantes del paciente 0, si fue esta señora de El Oro, de una provincia relativamente pobre, de migrantes, o si fueron estas personas con mucho dinero.

Luego de que se da el brote inicial, el gobierno al principio responde de forma muy pasiva, diciendo que ellos estaban muy preparados. Parecida a la actuación de Donald Trump en los EEUU: Que aquí no va a pasar nada, que todo está bajo control y que todas las medidas de seguridad y de salud están previstas.

Cuando empezó a crecer en forma exponencial el número de contagiados en Guayaquil, se percibió que el gobierno se asustó y las medidas que tomaron fueron muy bruscas y de repente lo que asustó también a la población. Han tenido medidas muy reactivas a cada problema que hemos tenido. Entonces cuando se declaró la emergencia sanitaria se prohibió paulatinamente el contacto social, el aislamiento fue muy paulatinamente volviéndose más restrictivo, al punto que este fin de semana se prohibió el uso de autos particulares. Hasta la semana pasada se podía utilizar una vez por semana, una semana antes se podía usar 2 días a la semana. Lo han hecho cada vez más restrictivo pero porque no se tiene claro qué está pasando

Como decía al principio, localmente hay 2 diferencias muy grandes entre Guayaquil y Quito. La administración de Guayaquil lo tomó a la ligera, no hubo ningún tipo de restricciones, incluso cuando ya estaba declarada la pandemia por la OMS y en América Latina ya estaba habiendo bastantes casos, y en Guayaquil se permitieron la realización de partidos de fútbol y de eventos masivos. En Quito en ese momento ya se había prohibido todo ese tipo de eventos a pesar de que en Guayaquil todavía no había ni un caso registrado en esa fecha.

En Quito el alcalde actuó de forma muy brusca, de un día para otro prohibió que la gente salga, y lo hizo un día a las 11 de la noche, entonces había gente que ni siquiera se enteró. Pero evidentemente esta respuesta de Quito ha sido mejor que la de Guayaquil, por más problemas que haya habido.


  • ¿Cuál ha sido la actitud de la oposición en esta situación? ¿Actuaron con prudencia y colaborando a mejorar o aprovecharon para golpear al gobierno?

La oposición ha actuado de una manera muy estratégica. Hay que tomar en cuenta que la “oposición” a Lenin Moreno en forma pública la ha criticado pero también han aprovechado para hacer campaña política (como comentaba del vicepresidente, son parte del gobierno pero les gusta presentarse como oposición). Han tomado de forma muy estratégica qué decir, cómo decirlo y cómo presentarse.

Cynthia Viteri, la alcaldesa de Guayaquil (que pertenece al Partido Social Cristinano), tuvo un problema muy grave que fue la prohibición de que 2 aviones humanitarios (uno de KLM y otro de Iberia) se llevaran ciudadanos europeos para Europa. Este problema diplomático se tuvo que solucionar desde la cancillería y Viteri debería haber ido a la cárcel porque lo que hizo está penado por el Código Penal, pero de forma muy cómica, al día siguiente, salió a decir en twitter que ella había sido diagnosticada con COVID-19 y que se iba a quedar en la casa, entonces salió de la palestra pública durante 2 o 3 semanas y reapareció recién este viernes 10 de abril. Utilizó esto para decir que todo lo que sucede en Guayaquil es culpa de gobierno nacional porque ella no estaba directamente enterada de lo que sucedía.

Jaime Nebot, que es el líder del Partido Social Cristiano y uno de los posibles candidatos a la presidencia en 2021, se ha mantenido muy, muy sigiloso, con muy pocas apariciones mediáticas. Está dirigiendo un comité cívico en la ciudad de Guayaquil y su posición es criticar al gobierno desde un punto de vista más social; ha tomado una posición más populista de criticar.

El candidato Guillermo Lasso, del partido Creo, directamente atacó al principio al gobierno diciendo que no estaban listos e inició una campaña para reunir fondos y puso dinero de su banco, que es el Banco Guayaquil, y dinero de su bolsillo, aproximadamente 330 mil dólares.

Posteriormente Laso comenzó a tener más apariciones públicas diciendo que no es momento de politizar el tema sino de unir las manos de todos los ecuatorianos y ponerse a trabajar juntos para salir de esta situación.

Por otro lado tenemos la oposición más “correista” que ahora se corrió del gobierno, que si bien sigue siendo dirigida por Rafael Correa desde el exterior. Desde este sector la posición es que el gobierno no puede seguir, que tienen que dar un paso al costado y dejar que alguien más asuma el poder en este momento. Incluso Correa ha propuesto que se nombre un nuevo vicepresidente que no importa si es de izquierda o de derecha, sino que no sea del gobierno actual, que luego Lenin Moreno renuncie para que ese vice asuma el poder de forma interina hasta las elecciones.

Este último sector trata de golpear al gobierno de todas formas y a la oposición de derecha, pero de manera más solapada. Desde el correismo se ha tratado de salir de este problema de manera constitucional.


  • ¿Cómo repercutió este nuevo escenario en la economía nacional?

Las medidas más criticadas fue que ya cuando el Ecuador estaba en plena crisis, con todos los déficits que te mencionaba en salud y respecto de los reportes de muertos por COVID-19, el 24 de marzo el gobierno optó por pagar a los tenedores de bonos Global 2020 (324 millones de dólares) que sacó de las arcas públicas.

La justificación de pagar a inversores internacionales fue que si no pagaban no iban a tener nuevas líneas de crédito. El tema es que con otras instituciones como el BID, la CAF o el Banco Mundial, ya se tenía créditos aprobados. Si bien los bonos Global 2020 fueron puestos en el mercado en 2015, el llamado general era a que no se pague deuda externa como han hecho muchos países, incluida la Argentina. Ecuador optó por pagar esto.

Recordemos que en ese momento el riesgo país había superado por mucho a Argentina, que en teoría estaba en una situación económica mucho más grave que Ecuador, y bordea los 6 mil puntos. Al 8 de abril el riesgo país está en 4841 puntos. Los bonos de deuda se están cotizando en 21 centavos de dólar, entonces la situación es muy grave.

Posteriomente Ecuador tuvo que vender aproximadamente 7.5 toneladas de oro de las reservas para obtener otros 300 millones de dólares. Esa fue la crítica: pagaron 320 y pico de millones a bonos Global 2020 y dos días después tuvieron que vender esa cantidad de oro para supuestamente palear la crisis sanitaria.

Ahora el país está perdiendo aproximadamente 125 millones de dólares diarios por el parate en la industria. El país está en cuarentena general y sólo se permite trabajar a los sectores básicos como alimentación, salud y medios de comunicación. La situación económica está muy grave.

Entre las medidas económicas iniciales se prohibió que los empleadores puedan despedir gente, pero hay muchas denuncias de lo contrario. Pero los empleadores están usando la cláusula 6 del Código de Trabajo (artículo 169), que habla de que en caso de fuerza mayor. Sin embargo hay una mala interpretación de la Ley ya que el artículo implica que el caso de fuerza mayor debe hacer que la empresa se extinga. Este se utilizó en la época del terremoto, donde literalmente hubo empresas que desaparecieron, incluso sus edificios. Esto no puede ser una decisión unilateral  o de empleador y empleado, sino que tiene que ser dictaminado por la Corte Nacional.

Este artículo se está utilizando por dos razones: primero que el Ministerio de Trabajo está cerrado, entonces no hay forma de denunciar y las empresas se están aprovechando. Toda la función judicial del país está paralizada desde hace 3 semanas cuando se declaró la emergencia sanitaria (lo único que está funcionando es flagrancias). Las empresas están obligando a la gente a que firme sus renuncias o despidiéndoles, asumiendo que no van a tener que pagar despidos intempestivos.

Por otro lado las economías familiares ya se están viendo afectadas como en todas partes. Quienes pueden mantener el distanciamiento social y la cuarentena son las clases medias (también sería debatible), clases medias altas y altas, incluso sus trabajos les permite seguir haciéndolo desde el hogar y sin problemas las empresas siguen pagando sueldos y no sienten el efecto de esta situación, más allá de estar en casa y no poder salir.

Si se baja en los estratos sociales, la gente se ve obligada a salir. Incluso hay un reportaje a un hombre que dice que a él no le importa enfermarse porque sus hijos se mueren de hambre. Esta es la realidad de la gran mayoría de los ecuatorianos ya que estamos bordeando el 38% de pobreza, entonces mucha gente ya se ve en la obligación de salir. La informalidad se ha visto tan afectada que la gente ya está buscando formas, pero ya no hay quien les compre.

En el día de ayer (sábado 11) el presidente hizo una cadena nacional en la que se presentaron unas nuevas medias. Hay más, pero a grandes rasgos son 2: la primera es la conformación de un Fondo Nacional de Recuperación (un fideicomiso). La propuesta es que el gobierno no maneje ese dinero y nombre a un grupo de notables de la sociedad civil para manejarlo. Ese grupo direccionaría el destino de ese dinero a salud, alimentos y mantenimiento de puestos de trabajo. Se le va a dar dinero público a que lo manejen manos privadas, es la desinstitucionalización total del Estado.

Para financiar este fideicomiso se crearía un nuevo impuesto a los sueldos, entonces todo ciudadano del sector público o privado que gane más de 500 dólares, van a tener que aportar un porcentaje de su suelo (de forma progresiva) todos los meses.

Otra forma de financiamiento del fideicomiso será a través de un impuesto del 5% de sus utilidades para las ganancias de las empresas que ganen más de un millón dólares. Se hará en tres pagos mensuales para la cuenta de asistencia humanitaria. La crítica de este impuesto es que no son tantas las empresas que tienen estas ganancias, entonces en realidad la carga tributaria es hacia los trabajadores. O sea que mientras en el mundo se está buscando proteger a los trabajadores en Ecuador se toma de ellos un porcentaje de sus sueldos.

Por otra parte, durante este lapso de tiempo de Coronavirus, en el oriente hubo una rotura en el sistema de oleoductos transecuatoriano (SOTE) y en el oleoducto de crudos pesados (el OCP) producto de un deslave.

La empresa pública (PetroAmazonas) suspendió la producción en aproximadamente en casi 20 bloques petroleros, lo que es decir casi todos los bloques. Ante esto implementaron un plan de contingencia apagando los pozos y con un cierre técnico en los campos petroleros. Inmediatamente se declaró fuerza mayor lo que implica suspender la entrega de petróleo a los compradores que ya tenían contratos. Estamos con la producción petrolera sin producir al 100%.


  • ¿Cuál es la percepción en las calles tanto de las medidas como de la situación cotidiana?

En las calles la gente está asustada, hay mucha incertidumbre. Volvió a aparecer el regionalismo, desde Quito se dice que es culpa de los guayaquileños, que son ignorantes, que por qué siguen saliendo; pero en Quito se ve que la gente sigue saliendo a las calles. Hay sectores de clase que no se dan cuenta que hay gente que se ve obligada a hacerlo.

También hay gente que sale sin sentido lo cual es una gran irresponsabilidad. Tratan de burlar la cuarentena. Se da por la falta de información y por el miedo que se está generando.

Si bien el país tendrá que volver a abrirse en 2 o 3 semanas, el miedo es a qué va a pasar en la economía. Entonces la gente se está preparando, el consumo ha bajado, los bancos han propuesto créditos


  • ¿Qué rol están jugando las FFAA en esta particular situación?

Al ministro de defensa, Oswaldo Jarrín, ni siquiera se le ha visto, pero las FFAA han tomado control de la ciudad de Guayaquil desde el regimiento Guayas. Han tomado a cargo la seguridad por sobre la policía nacional.

En general no se sabe qué va a pasar luego de que se abra el país. Se habla de que las FFAA van a seguir en las calles pero son sólo rumores. Lo que sí, han apoyado 100% al gobierno.


  • Más allá de las medidas oficiales ¿Cómo está haciendo el pueblo en general para sobrellevar esta situación?

Lastimosamente no lo están logrando porque la informalidad, quienes venden en las calles no tienen a quien venderle. A los mercados sólo puede ir una persona del grupo familiar y sólo puedes ir un día a la semana con el último número de tu cédula, lo cual también reduce el consumo, porque la gente no es que tiene mucho ahora.

La mayoría de los bancos han hecho una prórroga de 60 días sin intereses a los pagos de tarjetas de crédito y créditos de consumo, o la opción de refinanciar (que siempre ha estado presente). Entonces la gente está tratando de no pagar las tarjetas.

Ayer el presidente propuso una moratoria para el pago de renta (alquileres), pero ahora los arrendatarios no pueden echar a la gente de sus casas por falta de pago, porque eso caería en un delito penal que llevaría de seis meses a un año de cárcel.

En este escenario la gente está tratando de no pagar las tarjetas, de no pagar el arriendo, preparándose para ver qué puede pasar.


  • ¿Cuál es la actitud de los empresarios?

Hace dos semanas y de manera muy teatral (cosa típica de la cultura ecuatoriana), los sectores empresariales salieron de forma heroica a decir que ellos debern poner el hombro para el país y que iban a crear un fondo (el que comentaba anteriormente de Guillermo Lasso). La reacción de la gente fue de sorpresa, de mucha gratitud, incluso se los llamó héroes. Pero en las medidas que se presentaron ayer, esas donaciones no van a ser tomadas como deducibles de impuestos sino como crédito tributario. A groso modo pagaron sus impuestos por adelantado, no donaron nada.


  • Del mismo modo, ¿Cómo están actuando los medios de comunicación?

Los medios de comunicación tratan de parecer objetivos. Al principio criticaron al gobierno, pero han caído en esta nueva estrategia discursiva que es decir que no es momento de politizar sino de poner el hombro.

Esta semana se han mantenido al margen incluso de criticar al gobierno, cosa que sí se hizo la semana pasada y optaron por abordar la sentencia a Rafael Correa. Hay periodistas específicos que han criticado pero de forma muy general. Por el momento el aparato mediático sigue apoyando al gobierno aunque no como antes.

Lo que sí se les está dando mucha palestra a Guillermo Lasso y a los posibles candidatos, con mucho espacio para que ellos se presenten más como candidatos que con preguntas o cuestionamientos periodísticos.

La condena a Correa como tal cumple la función de Lowfare. En este momento y en este contexto es tratar de trasladar la atención de los medios a otro tema justo en medio de la crisis sanitaria y de esa forma apaciguar el discurso en contra del gobierno, retomar el discurso en contra de Correa e instrumentalizar ese discurso para decir que todo es culpa del correismo, de Correa, de la corrupción, etc. Es una forma de justificar la actuación actual del gobierno.


  • ¿Cuáles crees que serían las medidas más urgentes que debería adoptar el gobierno en este contexto, entendiendo las particularidades del país?

Hay que tomar en cuenta que para el Ecuador esta es una situación muy grave porque no tenemos soberanía monetaria, entonces no podemos imprimir moneda para tener liquidez, lo cual nos pone en una situación de precariedad mayor que la de nuestros vecinos.

Por ende haber eliminado el impuesto a la salida de divisas fue el error más grande porque exacerbó la fuga de capitales y eso a este país lo mata porque nos quedamos sin dólares, sin liquidez. Si bien la CEPAL y el FMI advirtieron que América Latina está sufriendo la fuga de capitales más grande en su historia, Ecuador no hace nada por frenarla.

El sector privado tiene 27 mil millones de dólares en el exterior según el Banco Central de Ecuador. Lo primero que se tendría que hacer es disponer que se prohíba la fuga de capitales. El primer paso es cerrar esa opción.

En segundo lugar se debería intentar repatriar esos capitales ecuatorianos. Si bien el impuesto al trabajador es necesario en este momento, ese impuesto no tendría que ser al sueldo del trabajador sino a la ganancia y a la riqueza. Habría que cambiar el tipo de impuesto y que los que más tienen sean los que más pongan.

La banca privada, sólo el año pasado, tuvo aproximadamente 519 mil millones de dólares en utilidades, en ganancia. Y a un solo banco se le perdonó 18 millones en impuestos y en multas por falta de pago de impuestos. Y en 2018 hubo una moratoria donde se perdonaron 4.500 millones de dólares en multas intereses e impuesto especialmente a los grupos de poder, que son los que más deben. Entonces si no se pone una carga impositiva a las empresas y grupos de élite el país no va a tener fondos y ahí va a haber la justificación de tener más deuda externa y de empezar a aumentar la carga tributaria a los trabajadores y al pueblo. Hay que cambiar el tipo de impuesto y a quién se le carga.

Otra de las medidas es que se debería ser mucho más firmes ante los despidos a trabajadores. Que el fondo que se generó sea dirigido a las personas que lo necesitan y no a salvar a las grandes empresas, y cuidar a los médicos y al personal de la salud que es el que más se necesita ahora. El problema es que incluso los médicos están renunciando por el trato, por la falta de pago y por el peligro que corren. Si nos quedamos sin doctores entonces sí es imposible enfrentar una crisis sanitaria.

De este lado, siempre habrá un pueblo organizado

De este lado, siempre habrá un pueblo organizado

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Por Miranda Cerdá Campano*

Hace dos años, Lenín Moreno llegaba a la Presidencia de Ecuador con la promesa de darle continuidad al proyecto político impulsado por Rafael Correa. Ese proyecto se vio traicionado por una serie de políticas que lo hicieron situarse en el grupo de los gobiernos conservadores de América Latina, aliados al imperio yanqui y sus políticas, tomando medidas que niegan una construcción sostenida por años.

A principios de este mes, Lenín Moreno anunció un paquete de medidas económicas consecuentes con el acuerdo que firmó en marzo con el Fondo Monetario Internacional. Por cadena nacional, el mandatario ecuatoriano anunció que se eliminaría el subsidio a las gasolinas y delineó reformas laborales y tributarias que benefician a los grandes grupos económicos en desmedro de los sectores trabajadores.

Bienvenido sea el Imperio

A mediados de 2018, con las visitas de altos funcionarios estadounidenses como Keith Mines, de la Oficina de Asuntos Andinos del Departamento de Estado, y del ex secretario de Estado, Thomas Shannon (en el marco de sus giras en contra de Venezuela), se aceleró la reedición de relaciones de buenos amigos entre los Gobiernos de Moreno y Trump, y Ecuador aceptó las líneas de cooperación económica y estratégica basadas en la “lucha contra el narcotráfico y la corrupción” y la “inversión extranjera”.

Ambas administraciones firmaron un memorándum de entendimiento y un convenio de cooperación que permitía a la Administración para el Control de Drogas yanqui (conocida con las siglas DEA) y al Departamento de Inmigración a actuar en territorio ecuatoriano. El acuerdo se produjo a pocos días de que en la frontera norte del país sean secuestrados y posteriormente asesinados a manos de un grupo delincuencial colombiano, los periodistas ecuatorianos Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra. Las presiones internas por ese hecho y la ofensiva diplomática estadounidense, iniciada unos meses antes, logró el retorno de las operaciones militares de la DEA, el FBI y otras agencias extranjeras a territorio ecuatoriano, bajo la excusa de la lucha contra las drogas en un país donde no existen cultivos, ni tampoco una profunda vinculación en el circuito económico del tráfico.

Si había algo seguía obstaculizando las relaciones con el imperio, era el asilo político otorgado a Julian Assange durante el gobierno de Rafael Correa. El fundador de Wikileaks no sólo era un hombre “peligroso” para Estados Unidos, también incomodaba a Lenín Moreno con algunos cables de cuando este era vicepresidente, que el portal publicó.

Los documentos daban cuenta de una preocupación excesiva de los EE.UU. por los problemas de salud de Moreno, que por entonces parecían impedirle su candidatura a la presidencia en 2013, como reemplazante de Correa. Esos cables confidenciales también muestran que la embajada estadounidense en Quito tenía como informantes a personas muy cercanas al actual presidente: eran los encargados de informar sobre la evolución de sus decisiones en relación a su posible candidatura presidencial.

¿Fueron dichos cables la razón del abandono de Assange por parte de Lenín Moreno? ¿O fue la renovada amistad entre Ecuador y EE.UU.? Quizás sea una mezcla de ambas cosas. Lo cierto es que esta decisión, junto al cambio de política respecto de Venezuela, le facilitó a Ecuador el acceso al préstamo de 4.200 millones de dólares del FMI.

Se agotó el discurso del odio

Como sucede en Argentina, durante todos estos meses Moreno agitó las banderas de que “todo es culpa del Gobierno anterior” y que “el pasado no va más”. Creyó que el respaldo de los medios de comunicación, la banca y las oligarquías de Quito y Guayaquil le permitirían sostenerse en la Presidencia. Pero lo que vive Ecuador es una crisis democrática de representación: la sociedad no siente que el Gobierno esté actuando en beneficio de las mayorías y agotado el discurso de odio que se venía imponiendo, el Presidente no tiene nada más para ofrecer.

El empleo se ha deteriorado, los servicios públicos escasean y no hay una construcción en defensa de la soberanía económica y política, como supo haberla en tiempos de Rafael Correa. Cabe recordar, que Lenín Moreno no ganó las elecciones planteando la salida de la Unasur, ni la adhesión al Cartel de Lima y mucho menos pactando con la vieja podredumbre política; ganó prometiendo continuar el proyecto de su antecesor y traicionó la propuesta desde el minuto uno.

Su imagen fue deteriorándose entre la población a medida que se alejaba del camino iniciado por la Revolución Ciudadana y que se comprendía que no era él quien gobernaba: tan sólo era la cara visible de un Poder Ejecutivo repartido entre los grandes grupos económicos, los medios de comunicación y, por supuesto, el imperio yanqui.

Un presidente que no tiene la capacidad de gestionar un Estado acaba siendo rehén de los intereses que lo sostienen en la medida que se los satisfaga. A su vez, la falta de autoridad terminó acarreando el deterioro de las instituciones que sistemáticamente intenta taparse con el discurso de la “pesada herencia”.

Ecuador es un ejemplo más de la incapacidad del neoliberalismo para brindar estabilidad económica, política y social, al mismo tiempo que deja entrever que acudir al gran prestamista mundial implica, para un país que previamente fue transformado bajo principios de soberanía, un retroceso inmenso.

Un pueblo con memoria

La fuerza del pueblo ha quedado manifiesta con la gran movilización indígena que ocupó Quito y otros puntos urbanos. El repudio al “paquetazo” neoliberal condujo al traidor a trasladar la sede de Gobierno a Guayaquil para alejarse de la creciente protesta social y cobijarse con la derecha social cristiana. La conciencia popular otorgó al pueblo ecuatoriano la posibilidad de pasar a la ofensiva y dejar solamente de resistir. Ahora, el rechazo al neoliberalismo salvaje se convierte en la posibilidad de reestructurar el orden político, económico y social.

La respuesta del gobierno ha sido la misma de siempre: la criminalización de la protesta, el establecimiento de un cerco informativo que oculte la realidad de los acontecimientos, el incremento de la represión y el establecimiento del toque de queda que se suma al ya establecido estado de excepción. Como es evidente, para el traidor de Moreno, la única forma de mantener el poder es a través de la fuerza. Y no sorprende: estas decisiones son condiciones impuestas por el FMI y los sectores empresariales de mayor poder. La injusticia de las decisiones gubernamentales se apoya en la reducción de derechos.

En la contundente respuesta social se anudan fuerzas y condiciones que pasan a definir una nueva coyuntura. Resalta el retorno de un movimiento indígena que, como en los años ‘90, retoma orientaciones y agenda empujado por las bases, y se observa una base correista que persiste a pesar de la descalificación y la estigmatización con que se les ha atacado desde diversos frentes. A diferencia de otros momentos de mandatos neoliberales, la movilización expresa la pérdida de los derechos conquistados durante el gobierno de Correa (bajo una fórmula que priorizó el trabajo por sobre el capital) y la resistencia al exterminio de las posibilidades de transformación que supieron abrirse.

Moreno se olvidó del pueblo y hoy todo el país se lo recuerda en las calles. La fuerza de los ecuatorianos recuerda que sí es posible resistir y organizar una contraofensiva a favor de los pueblos oprimidos del mundo.


*Periodista, columnista sobre Sudamérica del programa Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390), redactora de Revista Trinchera y colaboradora de Agencia Timón.
Atilio Boron: “Tomando las cosas con cuidado, creo que efectivamente hay muy buenas chances de poner fin al gobierno de Macri en octubre de este año”

Atilio Boron: “Tomando las cosas con cuidado, creo que efectivamente hay muy buenas chances de poner fin al gobierno de Macri en octubre de este año”

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.Ecuador-Argentina. Argentina-Ecuador. En diálogo con el sociólogo y politólogo, Atilio Boron, analizamos los lazos de gobiernos cortados por la misma tijera: el accionar mediático-judicial contra los dirigentes de la oposición, las políticas neoliberales y la sumisión a las decisiones del Fondo Monetario Internacional.

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Atilio Boron, sociólogo y analista político. Obtuvo su Licenciatura en Sociología y posteriormente, su Magister en Ciencia Política. Tiene un Ph. D. en Ciencia Política en la Universidad de Harvard.

 

–¿Qué lectura haces de Lenin Moreno? Considerando que la semana pasada fue lo de Assange, lo de Patiño esta, parece como estar jugando sus últimas fichas antes de que lo saquen.

–Lenin Moreno es un personaje siniestro, un gran farsante que engañó a medio mundo. En la campaña electoral tuve la posibilidad de estar muy cerca de él, porque estaba en el comité que asesoraba la campaña de la fórmula correísta que él integraba junto a Jorge Glas, y era un hombre que no paraba de hacer elogios, cada dos minutos, absolutamente extraordinarios sobre la figura, la personalidad de Rafael Correa. Así que imagínate que cuando al día siguiente, él está en el gobierno y empieza a acusar a Rafael Correa fue una sorpresa mayúscula. O sea, un farsante de altísima escuela, capaz de engañar a medio mundo, y un hombre que tiene cuentas pendientes con la justicia. Los negociados que aparecieron en la famosa empresa INA Investment, con sede en Panamá, y en otra que hay inscripta en el Caribe, también en un paraíso fisco, a eso lo tenía evidentemente muy oculto. Apareció con los WikiLeaks y, por supuesto, la venganza de él –que ya había estado siendo cocinada a fuego lento por el gobierno de los Estados Unidos, que querían que lo largaran a Assange lo antes fue posible– fue, justamente, autorizar el ingreso de la Policía Metropolitana de Londres a la embajada ecuatoriana. Un acto absolutamente repudiable porque no solamente revela el desprecio por lo que le pueda pasar a Assange –que es algo muy grave, Assange corre peligro de muerte si es extraditado a los Estados Unidos– sino que, además, la falta de respeto por su propio país al permitir que la policía de un país tercero, en este caso Gran Bretaña, ingrese a los recintos de la embajada de Ecuador en Londres. Un personaje desgraciado. Que se ha ensañado contra de Correa, y todo lo que Correa representa, como la gente honesta, Ricardo Patiño, el ex-vicepresidente Jorge Glas, que está injustamente en prisión sin que haya cargos en su contra. El manejo de la justicia despótica que ha hecho Lenin Moreno hace que los jueces corruptos convaliden su corrupción y lo mantengan a Glass en la cárcel, que lo persigan a Patiño y van a perseguir a Gabriela Rivadaneira. Hasta que se ponga fin a este gobierno que ojalá ocurra lo antes posible.

 

¿Quién explica esta deuda gigantesca que nos va a dejar el gobierno de Macri?

 

–Una de las cosas que también sucedía, si bien no fue reciente, fue a principios de año, fue el pedido de dinero al Fondo Monetario y a organismos multilaterales, cerca de 10 mil millones. Es una característica que no solamente tiene el gobierno de Moreno, sino que se ve aquí en Argentina con Macri, lo que quiere hacer Guaidó en Venezuela –al margen de que es descabellado porque ni el propio FMI lo reconoce–, ha vuelto a ser el FMI y actor de presiones en la región.

–El Fondo aparece ocupando un papel de gran importancia, porque estos gobiernos se lo piden, son anti-patrióticos, no tienen ningún tipo de respeto por la soberanía nacional ni tienen un plan de desarrollo nacional. Son un gobierno, como el argentino, que viene a organizar un saqueo de las riquezas nacionales y nada más. Entonces, el Fondo aparece como el instrumento idóneo para darle una cierta respetabilidad a lo que es un programa, simplemente, de latrocinio a gran escala. Esto es lo que está pasando ahora en Ecuador. También con los bancos que han recuperado unas influencias fenomenales que no tenían en la época de Correa, y junto con las influencias han negociado transferencias de recursos extraordinarias. Bueno, como se hizo en la Argentina. ¿Quién explica esta deuda gigantesca que nos va a dejar el gobierno de Macri?

–Todo apuntaría a que es uno de los elementos que están utilizando los norteamericanos para sostener a América Latina en esta disputa importantísima que están teniendo con Rusia y con China. De hecho, la gira de Pompeo por algunos países del continente marcó, claramente, el discurso anti-China, anti-Rusia y anti-Venezuela.

–Pompeo vino a mandar un mensaje. Pasa que Pompeo puede mandar el mensaje que quiera, pero lo cierto es que Estados Unidos a América Latina no le compra nada. Lo mismo con la Argentina. Recordemos la gran pelea para que nos compraran 50 millones de dólares en limones. Esta es la cruda realidad contra la cual choca el proyecto norteamericano, porque ellos –por su organización económica, por su nivel de desarrollo, las características de su demanda y, además, por las características de la economía argentina– son una economía que no es complementaria, sino competidora con la nuestra. Nosotros en el sector agrario producimos lo mismo que ellos, y en el sector industrial no tenemos nada que ofrecer. Y lo que ellos tienen para ofrecernos a nosotros nos lo ofrecen mucho mejor los chinos, con los cuales tenemos un gran intercambio económico. En la medida que los chinos nos compren y los norteamericanos no, por más que venga Pompeo y por más que Macri esté dispuesto a hacer lo que dicen los norteamericanos, la dura realidad de la vida económica, hace que Argentina se vea obligada a comprar a quien nos compra. Y lo mismo ha pasado en otros países. Pompeo estaba muy enojado con los chilenos, y mira que para enojarse con el gobierno chileno hay que ser muy fanático, porque es un gobierno que ha dado muestras de una docilidad ante los Estados Unidos extraordinaria. ¿Y cuál es la razón? Bueno, la razón es que la vinculación de Chile con China es muy fuerte, porque China necesita cobre y Chile lo tiene, entonces, los chinos dicen ‘yo te compro el cobre, pero vos me comprás a mí el Huawei y los autos que yo fabrico’. Pompeo está en una pelea retórica, pero la dura vida de la economía son las que prevalecen en toda esta historia y no la retórica vacía de un Pompeo o de un John Bolton o cualquiera de esos tipos.

 

Está todo el mundo esperando que en Argentina se produzca una derrota fuerte, inapelable, del gobierno de Macri y de cualquier fórmula que pueda urdir la derecha

 

–Las elecciones en Argentina van a tener importancia para el continente y la región, dado que sería un actor de peso nuevamente que cambie el escenario –digo esto por más de quien fuese que venga después de Macri–, ¿coincidís con este análisis?

–Sí, absolutamente. En general, viajo mucho por la región y está todo el mundo esperando que en Argentina se produzca una derrota fuerte, inapelable, del gobierno de Macri y de cualquier fórmula que pueda urdir la derecha. Hay condiciones que se están dando que parecen indicar que ese será el caso. De todas maneras, no hay que caer en triunfalismos, ya vemos lo que nos pasa cuando se impone el triunfalismo. En el 2015 también había un triunfalismo excesivo, se hablaba de una victoria de diez puntos, etcétera, y después se terminó perdiendo la elección. O sea que, tomando las cosas con cuidado, creo que efectivamente hay muy buenas chances de poner fin al gobierno de Macri en octubre de este año. Pero hay que tener mucho cuidado, estar muy alerta, pensar muy bien cuál va ser la fórmula con la cual se va a enfrentar al oficialismo, y diseñar una estrategia de campaña adecuada a los tiempos que corren, que es otro de los rasgos fundamentales que definen la situación actual. Hoy en día hay toda una tecnología nueva de análisis político y de campañas políticas que no se puede desconocer porque son muy importantes, muy influyentes. Hay que conocerlas y saber cómo contrarrestarla cuando nos atacan y cómo poder utilizarlas para prevalecer sobre tu adversario. Hoy todo el tema del neuro-marcketing es un asunto muy serio al cual todavía en Argentina, en nuestro campo, no se le ha dado la importancia que merece.

PACTAR CON EL FMI Y OTRAS FORMAS DE SOMETERSE AL NEOCOLONIALISMO

PACTAR CON EL FMI Y OTRAS FORMAS DE SOMETERSE AL NEOCOLONIALISMO

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.Por Miranda Cerdá Campano

 

¿Acaso Lenín Moreno se olvidó de quién le dio la mano en su llegada a la presidencia? ¿Las promesas y el proyecto político que se sostenía en campaña fueron sepultados? Lo concreto es que el gobierno de turno en Ecuador dio un giro inesperado en la orientación de la política económica. Encuadrado en la “revolución ciudadana” y apoyado por el ex presidente Rafael Correa, Lenín Moreno se había comprometido a generar 200.000 plazas de trabajo anuales para el resurgimiento de la economía; construir 325.000 nuevas viviendas que generarían más de 136 mil empleos por año y entregar casas sin costo alguno para 191 mil familias más pobres; conceder créditos preferenciales para jóvenes emprendedores y empresarios que se desarrollen en “sectores estratégicos”; y pedir ayuda a la ONU para combatir la corrupción.

Nada de esto sucedió. Desde hace algunos meses y paulatinamente, el primer mandatario formuló la idea de que el sector privado se erija como “motor de la economía”. Sistemáticamente se redujeron las inversiones del sector público y, como consecuencia de ello, de modo paradójico se empezó a desacelerar el crecimiento de la economía. En el marco de la nueva política, se nombraron a dirigentes o figuras relevantes del sector empresarial en las carteras de economía, comercio, industrias, turismo, trabajo y vicepresidencia. Luego, ciertos ministerios se fusionaron, como Comercio, Acuacultura e Industrias.

Se aprobó la Ley de Fomento Productivo, donde se exoneró del pago de multas, intereses y recargos a los deudores del SRI, IESS, SENAE, beneficiando especialmente a los grandes grupos económicos y filiales de empresas multinacionales. Se establecieron diversos tipos de exoneraciones y/o reducciones del impuesto a la renta en determinadas zonas del país para incentivar nuevas inversiones.

Poco tiempo después, se incrementaron los precios de la gasolina extra, super, ecopaís con el propósito de recaudar mayores recursos para reducir del déficit presupuestario y, en contrapartida, bajar los subsidios del Estado. No obstante, simultáneamente se establecieron nuevos subsidios, verbigracia a los taxistas. El conjunto de medidas ejecutadas se orientaba a crear las condiciones favorables para la suscripción de una Carta de Intención con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

 

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Analistas económicos especialmente ortodoxos y los gremios empresariales alentaron la necesidad de acudir al FMI para conseguir créditos baratos y, así, poner en orden las finanzas públicas, dado que el gobierno no tomaba medidas suficientes para reactivar la economía. En la visión del equipo económico del gobierno la “única opción” que le quedaba era acudir al FMI porque el riesgo país era sumamente elevado y los mercados internacionales estaban cobrando tasas de interés sustancialmente mayores.

En la Carta de Intención suscrita por el Ministro de Economía y Finanzas y por la Gerente del Banco Central de Ecuador a principios del mes pasado y dirigida a Christine Lagarde, directora del FMI, se describe el programa de políticas públicas que se van a ejecutar durante los próximos tres años, un programa que apunta a crear una economía más dinámica, sostenible e inclusiva, impulsar la competitividad y la creación de empleo; proteger a los pobres y más vulnerables; fortalecer la sustentabilidad fiscal y los cimientos institucionales de la dolarización del Ecuador; así como mejorar la transparencia y fortalecer la lucha contra la corrupción.

El año pasado, Argentina solicitó un plan de rescate al FMI por USD 57.000 millones para evitar la fuga de capitales, la depreciación de la moneda y la inflación galopante, entre otras cosas. Luego de los desembolsos realizados por el FMI, las tasas de interés superaron el 60%, el tipo de llegó a rozar los 45 pesos por dólar, la inflación registró más del 50% anual, la deuda externa alcanzó cerca del 100% del PBI y la economía se contrajo en 2,6% en 2018, más de lo proyectado por la propia entidad financiera.

Lejos de generar nuevos puestos de trabajo y ayudar a los sectores más vulnerables, la verdadera función del FMI es evitar que las crisis económicas en los distintos países del mundo pongan en riesgo los negocios de las grandes multinacionales imperialistas, incluso permitiendo el salvataje del capital líquido de los fondos de inversión.

No hay mucho para explicar. La intervención del FMI en la economía de cualquier país del mundo representa el fin de su soberanía. Y sí, hasta hoy la modernidad se ha edificado en torno a ciertas nociones que la Revolución Francesa puso sobre la mesa, como la libertad, la igualdad y la fraternidad, solamente a partir de la “soberanía nacional”, eso que nosotros podríamos llamar actualmente “soberanía popular”. Por tanto, la supuesta globalización económica, en términos liberales, no significa otra cosa que una transferencia del poder de los Estados.

Sin dudas, en el devenir de todos esos mecanismos hay muchas deficiencias o defectos, pero son todavía procedimientos elegidos por los pueblos, que aún en última instancia tienen elementos de legitimación democrática: es decir, uno es presidente porque la gente lo ha votado. No obstante, cuando el poder se transfiere a esas instituciones que no ha elegido nadie, sin vínculos con los sectores sociales y sin ningún tipo de rendición de cuentas a la ciudadanía, nos topamos con el gravísimo problema del vaciamiento a la patria soberana.

 

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* Periodista especializada en Sudamérica, redactora de Revista Trinchera y columnista del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata) y colaboradora de Agencia Timón

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