Primero de mayo en Uruguay: La oligarquía no da respiro

Primero de mayo en Uruguay: La oligarquía no da respiro

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Una de las consignas del PIT-CNT para este 1º de mayo fue la recolección de alimentos para donar. A pocos días de la llegada del coronavirus, el 13 de marzo de 2020, las ollas y los merenderos comenzaron a multiplicarse a lo largo y ancho del país, y se convirtieron en uno de los síntomas más fuertes de la crisis socioeconómica que recién estaba empezando.

El sábado, el PIT-CNT recibió los alimentos en los distintos puntos de acopio, para luego entregarlos a la Coordinadora Popular y Solidaria, que se creó en agosto de 2020 y actualmente engloba a 13 redes de ollas y merenderos solidarios de todo el país.

Día de los Trabajadores: sin acto pero con recolección de firmas y alimentos para ollas – Información – 01/05/2021 – EL PAÍS Uruguay

Mientras, el ex presidente José Mujica declaró que es un primero de mayo “de luto” y agregó “habrá muchas luchas por delante…viejas propuestas que fracasaron a principios de la década del 90 volverán a golpear nuestras puertas.”

La consigna elegida fue: «Primero la vida, primero el trabajo», que incluirá cientos de puestos de recolección de firmas en todo el país para habilitar el referéndum que derogue los 135 artículos más regresivos de la Ley de Urgente Consideración (LUC), y la campaña de donación de alimentos para ollas y merenderos populares. Además, el acto tendrá  un espacio por la memoria y reconocimiento a Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos.

La otra cadena

El presidente Luis Lacalle le negó por segundo año consecutivo la cadena nacional al PIT-CNT. El argumento fue calcado al del año anterior, desde el gobierno se entiende que las cadenas nacionales son “herramientas anticuadas”.

El Pit-Cnt prevé un “maracanazo” con firmas contra la LUC este 1° de Mayo – Información – 01/05/2021 – EL PAÍS Uruguay

A las 20 horas en conferencia de prensa, una especie de cadena nacional encubierta, el ministro de Trabajo Pablo Mieres, anunció que se va a reactivar el empleo. También planteó la necesidad de que los gremios y sindicatos tengan personería jurídica, en otro acto de persecución y acto a todo trabajador organizado. Así como también pondrán a estudio las leyes de negociación colectiva de los Consejos de Salarios que son ámbitos tripartitos entre el Estado, el empleador y los trabajadores.

El colmo de los anuncios fue la creación de un portal laboral como agencia de bolsa de trabajo pero desde el Ministerio de Trabajo. Una muestra más de que al Estado quieren transformarlo en una empresa o administrarlo como tal.

#YoFirmo

La campaña de recolección de firmas contra Ley de Urgente Considración, entra en un clima de contrarreloj, por la cantidad que restan recolectar y el tiempo que queda. Se han recolectado 252.720 firmas de 675.000 que se precisan exactamente aunque el objetivo propuesto por la Comisión Nacional Pro Referéndum contra los 135 artículos de la LUC es de 700.000.

La misma planteó una prórroga de la fecha límite de recolección en el parlamento con el argumento de la pandemia y la imposibilidad de aglomerarse para recoger las tan mentadas firmas. La bancada oficialista rechazó de plano la suspensión del plazo para la interposición del recurso de referéndum.

Al final de la jornada del 1ro de mayo se recolectaron más de 80.000 y se aproximan a las 350.000 en total. Desde las organizaciones que impulsan el referéndum se plantean hacer un “maracanazo” en alusión a la gesta deportiva de 1950 donde Uruguay revirtió el resultado desfavorable contra Brasil.

La LUC y los trabajadores

La LUC es el proyecto madre de este gobierno de coalición de derechas. Es la llave que abre las puertas a la liberalización, la flexibilización, el ajuste, la desinversión en entes estratégicos del Estado. Es la carta que la oligarquía ha jugado en un ataque directo a la clase trabajadora.

Uruguay: Crónica de un saqueo anunciado | Question Digital

Agregado a esto, el bolsillo de los y las trabajadoras se ha visto diezmado por la inflación, la suba de precios y de tarifas de servicios públicos. El salario real ha caído por primera vez en los últimos quince años. Mientras que varias empresas han cerrado, los nuevos desempleados ascienden a 100.000 y los que están en seguro de paro casi que equiparan esa cifra. Los sindicatos son llevados entre la espada y la pared entre conservar los puestos de trabajo o la reducción de salario y las condiciones laborales.

Las empresas públicas siguen la hoja de ruta trazada por el presupuesto quinquenal y su política es de desinversión y no renovación de vacantes. Generando así pérdida de calidad en los servicios, descontento en la población para así allanarle el camino a las empresas privadas. Es el clima perfecto para los empresarios y patrones que con la pandemia como excusa, van realizando el ajuste que tanto anhelaban los últimos lustros.

A pesar del afán de ajustar y de la crisis que parece permear todos los estratos, los exportadores no paran de aumentar su ganancia. El sector agropecuario va al alza, el arroz, la soja y la madera revisten números que no se veían desde la mejor época de los gobiernos progresistas. Así y todo los trabajadores rurales han disminuido su salario real.

Ataque al sindicalismo

Mientras, la coalición multicolor derechista que gobierna el país decidió atacar al sindicalismo, principal foco de resistencia. Las acusaciones a dirigentes sindicales de ser “vagos” o de vivir en el lujo circulan en redes sociales y en declaraciones de legisladores oficialistas

“¿De qué trabaja Fernando Pereira (presidente de la central obrera)? ¿De dirigente? Creo que él y algunos más deberían sincerarse consigo mismos, y con el PIT, y fundar la USAT: unión de sindicalistas con alergia al trabajo”, dijo el senador oficialista Sebastián da Silva al diario El País , pero acusaciones similares circulan desde hace tiempo en forma de memes y piezas de desinformación en redes sociales.

Pit rechaza cambios a la negociación colectiva y exige que empresarios retiren queja en OIT – Información – 16/11/2019 – EL PAÍS Uruguay

En ocasiones se alude a la presunta “vagancia” de los dirigentes sindicales, se los acusa de vivir en el lujo, otras veces se miente sobre los salarios que cobran. Pereira, junto al el secretario general del PIT-CNT, Marcelo Abdala, y el presidente y el secretario general de la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado, Martín Pereira y Joselo López, presentaron una denuncia por difamación e injurias, alegando que estas publicaciones lesionan su honor.

Pero Pereira tiene “poca esperanza de que la Justicia actúe” en este caso, porque en episodios similares ha predominado el supuesto derecho a la libertad de expresión sobre la afectación a la moral de una persona, sobre todo si es una persona pública, y eso determina que se pueda decir “cualquier barbaridad” desde el gobierno.

Panorama

El último eslogan del gobierno fue “blindar abril” en referencia a reducir el número de contagios y de fallecidos. Pues el blindaje parece que fue hecho con papel mojado. Abril inició con un promedio de 30 muertes diarias y hoy no bajan de 60, con picos de 77 muertos al día. En este mes fallecieron por Covid-19 1.616 personas, cuando desde el inicio de la pandemia han fallecido un total de 2.616. Los legisladores oficialistas ya declararon “blindar mayo”.

En su última conferencia de prensa, el presidente Luis Lacalle expresó que “si falla la libertad responsable, falla la humanidad”. En su afán de autodeclararse líder mundial, ha trasladado el fracaso de su gobierno y su gestión sanitaria de la pandemia, a un plano cuasi filosófico.

Los y las trabajadoras entre lo inhumano de un gobierno neoliberal y un Frente Amplio que tras 15 años de gobierno aún no espabila de su derrota. La salida parece que sigue siendo por abajo.

Artículo publicado originalmente en Periferia

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

Polarización a la uruguaya: Lacalle Pou y el sueño de la oligarquía

Polarización a la uruguaya: Lacalle Pou y el sueño de la oligarquía

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El presidente derechista Luis Lacalle Pou inició su gobierno declarando que “no iba a zurcir una mitad por otra”, refiriéndose al Frente Amplio. La coalición gobernante, compuesta por cinco partidos, ganó por apenas 35.000 votos.

Con esta frase pretendía mostrar una actitud de tolerancia y escucha. De no confrontar y de diálogo. A pesar de ello, la política llevada adelante desde el primero de marzo de 2020 por Lacalle Pou es de pisotear a la oposición y hacer oídos sordos incluso a los otros sectores dentro de su propia coalición multicolor.

Recientemente, en una entrevista al diario La Nación de Argentina, Lacalle declaró: “Nos cuesta relacionarnos con el Frente Amplio porque es muy difícil saber qué es el Frente Amplio y quién es el Frente Amplio.” Curiosa manera de referirise a la fuerza política con más caudal de votos del país, que gobernó 15 años antes que él asumiera.

Quizá conozca al Frente Amplio el presidente. De casualidad en los tres departamentos donde gobierna el Frente Amplio (Montevideo, Canelones y Salto) es donde se registran los porcentajes más bajos de vacunación. La responsabilidad toda es del gobierno, ya que es una campaña nacional y no departamental. Es una política de la muerte, una necropolítica que especula con la vida. Los tres departamentos con mayor población del país no pueden tener esas tasas de vacunación.

En la misma entrevista Lacalle dijo respecto a la expresión de “grieta” usada para describir la confrontación argentina: “No, no [hay grieta])…se está tensando más la piola, pero la piola en Uruguay nunca se rompe”.

Es el cuento de Uruguay como excepción. Siempre mirando el puerto hacia las Europas, de espalda a lo latinoamericano. Ese es el sueño de la oligarquía local. Saberse ajeno del continente con berretines cosmopolitas, pero con prácticas esclavistas desde antaño.

Esta racha neoliberal trae consigo un revanchismo de la oligarquía que fue cuajando durante quince años a la sombra. Mientras el Frente Amplio debía decidir en momento de encrucijada si profundizar o recular, optó por la segunda y pecó de tímido en el proceso de transformación. La derecha viene a por todo y el diagnóstico nos da cero por ciento de timidez.

La tan mentada grieta ya está aquí hace rato. La derecha que la dice combatir y convoca en sus discursos a palabras muy bellas -como democracia, respeto, tolerancia, institucionalidad, república- pero que las han vaciado de contenido, es la misma que fomenta la grieta día a día.

El ataque contra los sectores progresistas es sistemático y constante. Contra los trabajadores de la educación, la central de trabajadores, los estudiantes, los periodistas. Se podría decir que contra cualquiera que ose criticar el relato oficial. A la orden están los trolls center y no solo ellos, sino también diputados, senadores y ministros, que parece que solo saben tuitear en vez de gobernar.

Libertad a las cadenas

El jueves 22 de abril el presidente Luis Lacalle Pou rechazó el pedido de la central de trabajadores para realizar una cadena nacional por el Primero de mayo. El año pasado la respuesta fue la misma, así como con madres y familiares de desaparecidos, para a realizarse el 20 de mayo. Todo apunta que este año las negativas estarán a la orden del día.

Uruguay. Trabajadorxs rechazan recortes al presupuesto y la LUC – Resumen Latinoamericano

Los derechos de los trabajadores y los reclamos de justicia ante la impunidad del terrorismo de Estado no están en la agenda del gobierno.

El gobierno se ha encargado de dividir la sociedad. Mientras realiza discursos altisonantes sobre la tolerancia, amenaza y ataca a ciudadanos de a pie que colaboran en una olla popular, solamente por portar remeras contra la oficialista Ley de Urgente Consideración. Mientras dice gobernar para todos los uruguayos, por debajo de la mesa gobierna para un sector minúsculo de la sociedad y sólo resalta el esfuerzo de los “malla oro”, refiriéndose al sector privado.

La tan mentada grieta no es más que la expresión de una sociedad polarizada que siempre lo fue. Siempre se valió de un otro como chivo para expiar sus culpas. El “otro” ayer fue el subversivo bajo la Doctrina de Seguridad Nacional, luego el infanto-juvenil, el “menor”. Hoy la figura que empieza revestir peligrosidad es la del extranjero y se está retornando a los prolegómenos de los 70.

El punto es que el nivel de blindaje es tal, que desde el oficialismo se cuestiona a periodistas, comunicadores y canales de televisión que son hegemónicos y siempre han respondido a los sectores concentrados de poder. Como bien apunta Boaventura de Sousa Santos, vivimos en democracias formalmente liberales pero socialmente fascistas.

Hisopados en centro de salud de ASSE, en el SAME 105, en 8 de Octubre.

Se están corriendo los marcos del debate a tal punto que cualquier opinión, provenga de donde provenga, pero que apenas ponga en cuestión el manejo de la pandemia o la gestión de gobierno, va a ser vilipendiada en todos los medios hegemónicos.

Las opciones son entre un conservadurismo moderado o una derecha recalcitrante, quedando por fuera toda opinión que cuestione este sistema a años luz. Las socialdemocracias son pintadas como revolucionarias y a veces se las invita a jugar para que desde la derecha simplemente marquen perfil.

Del perfil paranoico a que la izquierda domina la educación, la salud, la universidad, internet y vaya a saber cuánta cosa más al grito de “marxismo cultural”. Se pasa al esquizofrénico pedido de cuidar las formas, tener gestos republicanos y respetar las investiduras.

El sueño de la oligarquía es tener trabajadores modositos, sindicalistas sumisos, maestros acobardados, periodistas cómplices, “oposición responsable”, poetas superfluos, estudiantes que solo estudien y si todo eso falla, policías preparados para reprimir.

Volvió la protesta del campo en Uruguay: “Llevamos 20 meses intentando hablarle al gobierno” | Infocampo

La grieta en este país existe desde que nació. Entre gauchos y terratenientes, entre los doctores de la ciudad y los caudillos rurales. Entre los militares colorados y los indígenas; entre los traidores de la patria y el prócer nacional y regional, José Gervasio Artigas.

Entre los obreros y sus patrones; entre el patrón de estancia y el peón. Entre los banqueros usureros y los que no tienen un techo y no pueden pagar su hipoteca. Entre los gobiernos corruptos y saqueadores y los trabajadores que no llegan a fin de mes. Entre los “malla oro” y los que la corren de atrás para llevar un plato de comida a la mesa.

A fin de cuentas, esto sigue siendo, oligarquía contra pueblo.

Artículo publicado originalmente en Periferia

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

Lacalle en su torre de marfil y el abajo que empieza a crujir

Lacalle en su torre de marfil y el abajo que empieza a crujir

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Ahí entran en juego los gobiernos, las medidas que toman y la actitud ante la pandemia. El gobierno derechista liderado por Luis Lacalle Pou no niega la pandemia ni es anti vacuna, pero no por ello resulta que está haciendo todos los esfuerzos posibles para paliar esta crisis.

“Los malla oro” y la economía

El gobierno mantiene su retórica de la “libertad responsable” y el “malla oro”, apuntalándose en el cuidado individual y en el sector privado de los grandes capitales. Liberalismo individual y económico en tiempos que demandan presencia del Estado, mancomunión de todos los sectores y organizaciones sociales para afrontar esta crisis. Toda una definición de clase.

El 14 de abril el Parlamento aprobó una nueva tanda del impuesto a jubilaciones y a empleados públicos con ingresos mayores a 120.000 pesos nominales (unos 2.670 dólares) para aportar al Fondo Covid. En el 2020 este impuesto recaudó apenas unos 30 millones de dólares. Ante las propuestas de gravar también a los sectores más ricos para fortalecer el fondo de crisis, desde la coalición gobernante volvieron a responder que no están dispuestos a gravar al “malla oro”, porque es el motor para salir de la crisis.

Cabe recordar que, según el Banco Central del Uruguay, entre abril y diciembre del año pasado, se fugaron capitales por concepto de inversión de cartera (también conocida como inversión especulativa) por casi 3.500 millones de dólares, cinco veces el valor de todo el fondo Covid 2020.

Las conclusiones se desprenden solas. El famoso “malla oro”, lejos de ser el motor de la economía, fuga su capital en el exterior para surfear la incertidumbre de la crisis. Son los mismos que gritan “Viva la patria” con la bandera nacional en la mano, pero sus activos en otros países. (1)

Otro de las falacias nombradas hasta el hartazgo por el gobierno, es que no hay capacidad para gravar a los capitales, pero la realidad es porfiada y ha demostrado lo contrario por boca de ellos mismos. La obsesión del equipo económico del gobierno con el déficit fiscal los coloca a la derecha del FMI. Este organismo multilateral ha fomentado que los gobiernos gasten para paliar la crisis, pero parece que el mensaje no llegó a Uruguay. (2)

Cien mil nuevos pobres, y contando…

Saluden a Uruguay que se va…

En materia sanitaria el gobierno ha hecho oídos sordos a los planteos de la oposición e incluso a los de su propio Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) que en febrero de este año anunciaba que de seguir en este rumbo, las proyecciones indicaban el aumento exponencial de contagios y fallecimientos por Covid-19.

Uruguay ostenta el tétrico galardón de ser el país con más contagios por millón de habitantes en el mundo. Las sociedades médicas estiman que en los meses siguientes se puede desencadenar la peor crisis de los centro de tratamientos intensivos. Al día de hoy su capacidad está a un 80% y en el departamento con la segunda población del país, Canelones, el porcentaje de vacunación no alcanza el 15%.

Con este panorama el presidente Lacalle tuvo tiempo para hacer lobby para conseguirle 50 mil vacunas a la Conmebol para que se pueda disputar un torneo de fútbol. ¿Gestiones para ayudar a las ollas populares? No, gracias parece decir el gobierno.

Sean los orientales tan ilustrados como conectados

Una de las pocas restricciones para reducir la movilidad ha sido la de las clases presenciales en todos los niveles. Al igual que el año pasado, las brechas económicas, habitacionales y de conectividad emergieron a la luz como erupción volcánica.

Uruguay: pobreza estructural y violencia funcional al capitalismo – CLAE

Esta semana el diario oficialista El Observador colgó en sus redes sociales un video, donde varias familias en un asentamiento popular transitaban sus clases virtuales. Las imágenes hablaban por sí solas. La conectividad, los materiales, varios hermanos en una misma habitación estudiando, la casa lloviéndose en medio de la clase virtual.

El contraste de esta situación con las declaraciones del Ministro de Desarrollo Social, generan la reacción de alguien que estuvo cautivo por años en la oscuridad y de repente mira de frente al sol. El jerarca expresó: “Los pies en el barro o el frío en la noche no impiden que la gente tenga una garra enorme” y con el “entrenamiento adecuado llegue muy lejos «.(3) La meritocracia a todo galope.

Va bala

En la última semana se registraron tres casos de abuso y autoritarismo policial. Una persecución en pleno centro de Montevideo terminó con la muerte del conductor perseguido. Los argumentos policiales fueron que el auto y el conductor estaban requeridos, y que éste abrió fuego primero. Nunca se encontró el arma.

Por esta persecución, los policías chocaron a un taxista que quedó internado. Chocaron a otro auto donde viajaba una pareja con su beba y los bajaron apuntándoles con armas.

El día jueves 15 un hombre se atrincheró en una pensión con cuchillos y fue ultimado por la policía. Una niña de 12 años murió por una bala perdida y un hombre de 29 años mientras esperaba el ómnibus falleció a causa de otra bala perdida por un enfrentamiento entre policías y delincuentes.

Conmoción: Policías asesinan a una mujer en México, en un hecho similar al crimen de George Floyd | La Opinión Austral

El fin de semana se conoció la sentencia de otro caso de abuso policial que aconteció en noviembre de 2020. Ocho policías indagados, cuatro procesados, uno de ellos con antecedentes por abuso policial y amenazas. Otra persecución y disparos de los uniformados fue el hecho desencadenante.

La única diferencia con la primera persecución fue que una bala pegó en el brazo del conductor y otra quedó alojada en el asiento del mismo a centímetros del pulmón. Incluso los policías plantaron un arma en la escena de los hechos que no tenía huellas y que estaba registrada en el Ministerio del Interior. Las pruebas de parafina para restos de pólvora, dieron positivo en los policías y negativo en el conductor. La defensa del sindicato de los policías se retiró del caso.

Esto no pretende ser una crónica policial de la semana, sino dar cuenta del clima en el que se está viviendo en Uruguay. Las fuerzas policiales tienen a un ministro que se declara “hincha” de éstas. Donde se precisa profesionalidad, mando, estrategia, se tiene a un barrabrava (Jorge Larrañaga) como mandamás.

El propio ministro fue derrotado en la interna de su partido (Nacional, el mismo que el del presidente Lacalle) y nuevamente derrotado en las urnas cuando la población le votó NO a su propuesta de reforma constitucional “Vivir sin miedo”. Básicamente constaba de sacar dos mil militares a la calle como apoyo a la policía y mano dura con el aumento de penas de determinados delitos relacionados con la propiedad.

Esta reforma se coló por la ventana y entró en la “ley ómnibus” de la Ley de Urgente Consideración. Los militares no están contemplados pero se le ha dado piedra libre a los policías. Desde la tribuna su jefe los arenga y por televisión amenaza a delincuentes mientras llama a la DEA estadounidense, dice que para combatir el narcotráfico.

Uruguay. Cuando la reunión no es un derecho: represión, ajuste y crisis – Resumen Latinoamericano

El ministro se empeña en mostrar que los delitos han bajado sensiblemente por pura y exclusiva gestión suya y no por la pandemia, como ha sucedido alrededor del globo. Incluso se le ha cuestionado la metodología con la que se miden los delitos. (4) Mientras, el Presidente se empeña en mostrar que la situación económica es por la pandemia y no por gestión suya. ¿A quién le creemos?

Así las cosas. La desigualdad agiganta su brecha cada vez más. Parece que existieran dos Uruguay. Hoy surge otra generación condenada a la desnutrición, a la marginalidad, con un futuro opaco, inalcanzable. Similar a la del 2002, nuestra última y catastrófica crisis. Cercana al narco, lejos de un libro. El aeropuerto queda más cerca que un trabajo digno. Las balas más rápidas que la luz en un cuarto oscuro que se llueve.

El proyecto de la oligarquía local parece que vuelve a posicionarse en el mismo lugar, como cada veinte años, donde el país vuelve a crujir y los de abajo a juntar los pedazos del derrumbe.

Arriba el regocijo, los paraísos fiscales, las exportaciones, el champagne y los barrios privados al alza. Abajo el desempleo, las ollas populares, la pobreza creciente, los sueños que se marchitan. El descontento empieza a fermentar.

Artículo publicado originalmente en Periferia.


Notas:

(1)»La larga lista de implicados cita contadores, abogados, políticos, deportistas, artistas, y empresarios. Pero también, a propietarios y directores de grandes medios de prensa, como El País, El Observador y Búsqueda, que operan cuentas en paraísos fiscales.

Otras figuras destacadas de la política y el deporte como Ignacio de Posadas, Sergio Abreu, Edgardo Novick, Rodrigo Goñi, Pedro Bordaberry, Jorge Sanguinetti, Antonio Marchesano, Ricardo Zerbino, Daniel Weiss, Orlando Dovat, Francisco Gallinal, Eugenio Figueredo, Pablo Forlán, Paolo Montero, Juan Pedro Damiani, Julio Szafran, Nicolás Jodal, Ernesto Kimelman, Ricardo Peirano Peirano, Guillermo Scheck, Luis Eduardo Cardoso y Hugo Romay son algunos de los nombres que parecen citados en los “Papeles de Panamá”.»

(2) Directora del FMI pide a países que “gasten y gasten” y que no retiren los estímulos

https://www.elpais.com.uy/user/suscripcion?utm_source=article

(3)Pablo Bartol: “Los pies en el barro o el frío en la noche no impiden que la gente tenga una garra enorme” y con el “entrenamiento adecuado llegue muy lejos”

https://ladiaria.com.uy/politica/articulo/2021/4/pablo-bartol-los-pies-en-el-barro-o-el-frio-en-la-noche-no-impiden-que-la-gente-tenga-una-garra-enorme-y-con-el-entrenamiento-adecuado-llegue-muy-lejos/

(4)#LIBROSPERIFERICOS – Temporada 2 – «Ya no podemos vivir así» – Rafael Paternain

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

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El «lastre» del Mercosur, el Uruexit y los liberales uruguayos

El «lastre» del Mercosur, el Uruexit y los liberales uruguayos

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El mandatario uruguayo calificó de “lastre” al Mercosur. «Lo que no puede ser ni debe ser (el Mercosur) es un lastre. No estamos dispuestos a que sea un corset en el cual nuestro país no se puede mover, y por eso hemos hablado con todos los presidentes de la flexibilización. Uruguay necesita avanzar, nuestro pueblo nos exige avanzar en el concierto internacional».

«Si nos hemos convertido en una carga lo lamento, lo más fácil es bajarse del barco» le contestó Alberto Fernández.

Brasil, Uruguay y Paraguay se enfrentan a Argentina en tensa cumbre del  Mercosur – France 24Las reacciones en ambos márgenes del Río de la Plata no tardaron en aparecer. Los gorilas antiperonistas uruguayos vitorearon una vez más a Lacalle Pou. La primera vez había sido en su tour por todos los medios de Clarín. Si bien Uruguay pasó a ser de los peores países de Latinoamérica en combate a la pandemia, los medios hegemónicos argentinos, aliados del neoliberalismo, olvidaron al gobernante uruguayo. Hoy lo reflotan para hacerle críticas como tiros por elevación a Alberto Fernández.

En Uruguay, de este lado del charco, lo primero que surgió en las redes fue un chovinismo berreta, un nacionalismo de segunda mano. Los cuadros de primera línea de la derecha autóctona junto con periodistas y figuras mediáticas salieron en twitter en una coreografía perfecta a decir “yo, uruguayo”.

Se despertó el más elemental antiporteñismo uruguayo que no sabe más de Argentina por la televisión y piensa que Chaco, Formosa y Tierra del Fuego son lo mismo que la Ciudad de Buenos Aires. Enseguida aparecieron los fantasmas de Jorge Battlle y su “los argentinos son una manga de ladrones del primero hasta el último”, o la crítica de José Mujica hacia Cristina Fernández de Kirchner cuando dijo al lado de un micrófono abierto: “esta vieja es peor que el tuerto (Néstor Kirchner)”.

Lacalle Pou cuida mucho sus palabras y las prepara. Por eso, haber elegido “lastre” no es una casualidad. Como así tampoco la reacción en redes de sus seguidores y una campaña con el hashtag #URUEXIT, haciendo juego con la campaña por la salida, que luego se concretó, de Reino Unido de la Unión Europea que se llamó Brexit.

Lacalle Pou: “Necesitamos que el Mercosur no sea un lastre para Uruguay”. Esta estrategia se enmarca en una semana donde Argentina salió del Grupo de Lima, donde el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea se pospuso para 2023, donde Uruguay cada día rompe récord de contagiados por covid-19.

La cortina de humo es perfecta y es calco de la táctica del Brexit, sumado a que este deseo ya lo había planteado Luis Alberto Lacalle, padre del actual Presidente  y del Mercosur, en la campaña presidencial de 2009.

Ni lerda ni perezosa, la Academia Nacional de Economía, reducto del liberalismo a ultranza en Uruguay, salió a respaldar al gobierno. La Academia está presidida por María Dolores Benavente, abonada de los think tanks uruguayos y una de las alumnas preferidas de Alejandro Vegh Villegas, ministro de Economía en la dictadura por dos períodos.

Su vicepresidente es Ignacio de Posadas, quien fuera ministro de Economía y Finanzas entre 1992 y 1995, durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle. El “Chicago-boy” Carlos Steneri, fue uno de los responsables de la negociación del canje de deuda tras la crisis de 2002, también integra el Consejo Directivo.

En 2005, al comienzo de la primera presidencia frenteamplista, Steneri fue designado Director de la Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía y Finanzas, cargo que ocupó hasta el 2010. Aquí vemos cómo el liberalismo ha impregnado al progresismo desarrollista y que la visión de la deuda sigue siendo monolítica, no acorde a los intereses nacionales. 

En el diccionario de la burguesía uruguaya no existe la palabra integración. Simplemente hay que liberalizar las economías y el dios Mercado resolverá los desajustes del propio sistema, pero poco y nada se habla de las desigualdades.

La burguesía uruguaya es un caso interesante para estudiar. Nunca en la historia ha promovido siquiera una industrialización y un desarrollo productivo dentro de un marco capitalista, para el crecimiento del país. Siempre hemos sido furgón de cola, con resabios de un feudalismo colonial. El capitalismo uruguayo es deforme y dependiente.

Esta “suicida flexibilización” como bien apuntó Aram Aharonian, servirá para condenar cincuenta años más a Uruguay a ser un país agroexportador, donde se sucedan temporadas buenas y malas según las commodities. Si las materias primas van al alza, será un veranillo… que pronto será un invierno desolador cuando el precio de estas vuelvan a caer. Winter is coming, dirían los ingleses…

Artículo publicado originalmente en Periferia

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

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Un año de gobierno neoliberal en Uruguay: los monstruos asoman la cabeza

Un año de gobierno neoliberal en Uruguay: los monstruos asoman la cabeza

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La famosa frase del intelectual orgánico italiano Antonio Gramsci: cuando el viejo mundo no termina de morir y lo nuevo tarda en aparecer. En ese claroscuro surgen los monstruos; cobra mayor relevancia en estos tiempos de neoliberalismo crudo que vive Uruguay.

Este primero de marzo se cumple un año de gobierno de la Coalición Multicolor, que comprende a todos los partidos de derechas, desde la militar hasta la liberal-conservadora y con su socio camuflado, los ecologistas reaccionarios. 

El ajuste sobre la clase trabajadora es claro y evidente. La totalidad de políticas, medidas y hechos que van desde un año hacia atrás son cuasi imposibles de enumerar en estas líneas. A apenas quince días de asumido el nuevo gobierno, hacía gala de su proyecto y emitió un decreto que ajustaba el presupuesto estatal asignado para ese año en un quince por ciento.

En campaña electoral Luis Lacalle Pou y aliados declaraban que iban a convocar a los mejores y que estaban prontos para gobernar. Cualquier similitud con el macrismo es puro neoliberalismo. “El despilfarro”, “hubo una fiesta” y “la pesada herencia” que dejó el Frente Amplio fueron las expresiones más utilizadas por el presidente Lacalle Pou y sus ministros, para justificar su transferencia de recursos de abajo hacia arriba.

Donde el actual oficialismo escribió en su programa que se proponía eliminar despilfarros estatales y crear condiciones más favorables para el avance del “país productivo”, debiera leerse como que revertiría conquistas sociales y aumentaría los privilegios de los más poderosos.  Fueron enunciados generales, y en lo referido a la Ley de Urgente Consideración (LUC)  quedaron por el camino varias propuestas,  porque no reunían el apoyo necesario para su aprobación.

El gobierno se montó sobre dos fuertes pilares: la LUC y el presupuesto quinquenal. Se recortó en políticas sociales pero se aumentó el presupuesto para el Ministerio del Interior y de Defensa. Porque este proyecto solo cierra con represión. Represión que ha aumentado significativamente en los últimos doce meses.

Las fuerzas represivas son las mismas de siempre y el Frente Amplio compró el populismo punitivo como forma de abordar la seguridad pública. Hoy tienen el respaldo de un gobierno que plantea este problema como un “ellos y nosotros” o “la gente de bien” versus “los delincuentes”.

Sindicatos convocan a paro en medio de tensión con el gobierno en Uruguay

Se recortaron las becas universitarias y las becas de INEFOP que se brindan a trabajadores desempleados o en seguro de desempleo. La Universidad de la República no recibirá aumento en todo el quinquenio y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación sufrirá un recorte del 43.7% en investigación, 30.3% en formación y 51.3% en acceso a literatura científica.

La receta es la clásica de la de gobiernos de este corte, debilitamiento y déficit de la educación, salud y empresas públicas para su posterior privatización en nombre de San Déficit fiscal y reglas fiscales como salmos.

El ajuste por la boca vive

El propio Lacalle Pou en el debate presidencial dijo: “la inversión tiene que estar en conocimiento, en estudios; no en ladrillos, no en infraestructura.” Pues ni la inversión en infraestructura y educación se divisa por ningún lado.

La Ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche declaró recientemente: “Es evidente que esta situación de pandemia nos va a llevar a un aumento de personas en situación de pobreza. Es lo que estamos apoyando.”

Los números hablan por sí solos: más de 100.000 nuevas personas en situación de pobreza, más de 111.000 en  seguro de desempleo (el doble que en 2019) y más de 800 ollas populares y merenderos en todo el país.

El salario real ha descendido, siendo el peor en los últimos quince años. Aumentaron las tarifas, el gasoil y varios impuestos (primaria, contribución, patrimonio).

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El Partido Colorado, primer socio del Partido Nacional en esta coalición, colocó en cargos de gobierno a su ex fórmula presidencial Talvi-Silva. Los dos prometieron en campaña crear 136 liceos nuevos en todo el país. Talvi se retiró de la política a menos de seis meses de haber asumido como Canciller y Robert Silva hoy es Presidente de la Administración de la Educación Pública (ANEP).

Silva ha eliminado 250 grupos liceales (secundarios). Un liceo promedio tiene 24 grupos. Así que el recorte equivale a más de 10 liceos. La excusa del recorte es la baja natalidad, suceso que acontece desde hace décadas en Uruguay. El recorte carece de sentido, siendo que en caso de ser un motivo, se aplica solo en secundaria y no en primaria.

El último hecho grave en la educación fue el cese de quince docentes en un liceo del departamento de San José al suroeste de Uruguay por presunta violación de la laicidad. Lo que resulta de distintos testimonios y documentos es que es una clara persecución sindical por los antecedentes y declaraciones de la directora de dicha institución de filiación al oficialista Partido Nacional.

La pandemia ha sido el gran comodín que la Coalición Multicolor utilizó para escudarse en su ajuste. Arbeleche dijo, en al menos tres ocasiones, que “lo peor ya pasó” en otro ataque de macrismo explícito. Pero Urughuay ha sido el último país del continente en recibir las vacunas y el que menos gastó en pandemia para contrarrestar la misma, un 0.7% del PBI.

La oligarquía los cría y ellos se juntan

La Coalición Multicolor está poblada de apellidos centenarios, dueños del país, terratenientes, militares y de directores de think tanks. El tercer socio de la misma es un partido de ultraderecha militar, Cabildo Abierto. Es el gobierno democrático que más militares posee en cargos públicos. Donde se encuentran Ministros, Senadores, diputados y directores de entes públicos, entre otros.

El discurso de Cabildo Abierto es abiertamente antiderechos, promilitar, nostálgico de la dictadura y en contra de las organizaciones de derechos humanos. Dentro de sus adeptos se encuentran nazis, apologistas de la dictadura y torturadores. Sus declaraciones también giran en torno al “mal gasto” del dinero público y su despilfarro, pero nada han dicho en contra del déficit de la caja militar que ronda los 500 millones de dólares anuales.

Se sabía que articular al oficialismo multicolor  iba a ser complicado. Ya antes de la asunción de la alianza multicolor, el expresidente colorado Julio María Sanguinetti y Guido Manini Ríos (máximo referente de Cabildo Abierto) consideraron necesario formar un organismo de conducción política de la coalición de gobierno. Cumplido ya un año, Lacalle Pou no satisfizo la demanda y ha optado por dejar que las discrepancias se manifiesten, solo en el Parlamento, lejos de su puesto de mando y diluidas entre  muchos participantes.

Lacalle show

Todos los caminos conducen a Lacalle Pou. Su figura concita toda la atención y todo gira en torno a él. Sus vacaciones en tiempo de picos de contagios y fallecimientos por Covid-19, sus selfies, sus fotos surfeando, puestas en escena con “seguidores”, caminando con la primera dama por la principal avenida de Montevideo “espontáneamente”, llamando “casualmente” a la operadora del aeropuerto que recibió al avión con el cargamento de vacunas… y la lista sigue. 

Apenas iniciada la pandemia el 13 de marzo, Lacalle Pou brindó conferencias de prensa diariamente y allí construyó su imagen de gobernante que “se hacía cargo”. Pero los hechos demuestran lo contrario. Aunque su cometido fue logrado exitosamente: el presidente marcaba (y marca) agenda todos los días.

¿Entonces?

El gobierno  hizo muy poco para paliar las duras consecuencias de la crisis en lo económico y lo social. Los indicadores de retroceso son elocuentes, y si la gente pasa a vivir peor, el descontento no se podrá aplacar por tiempo indeterminado echándoles la culpa a la pandemia y a los gobiernos anteriores del Frente Amplio. Obviamente,  una eventual insatisfacción creciente con este gobierno no significa que vayan a crecer las preferencias por el FA, y en el camino hacia las elecciones de 2024 hay mucho más que dos.

La oposición encabezada por el Frente Amplio sigue atónita e impávida. La solución y la resistencia solo se ven posible por abajo y desde las organizaciones sociales.

Estos clanes de la oligarquía no son nuevos en política, pero el contexto regional y nacional han hecho que se coaliguen de manera sui generis, mientras esperaban pacientemente y agazapados para dar el zarpazo.

Los monstruos han salido a la superficie, dejando ver su rostro y descubriendo sus verdaderas intenciones, pero lamentablemente la historia marca que aún no han mostrado ni la mitad de su cuerpo.

Artículo publicado originalmente en Periferia

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

Lacalle show: Gobernar Uruguay en clave de marketing

Lacalle show: Gobernar Uruguay en clave de marketing

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Luis Lacalle Pou es fruto de la capacidad de aprendizaje de los yerros y de pensar en el día después de mañana. Es hijo de un expresidente, pertenece a una de las 500 familias oligarcas del Uruguay. Hoy, siendo presidente y a través de su figura, gobierna teniendo en claro que vivimos en la era de la imagen, lo efímero y el espectáculo.

Es bisnieto del «Patriarca», apodo de Luis Alberto de Herrera, el último caudillo del Partido Nacional. El apellido Lacalle es sinónimo de poder en Uruguay. Su padre, Luis Alberto Lacalle Herrera, fue presidente de los años 90. Fiel gobernante de esa década, fue destronado por su propio hijo para ser líder del conservador Partido Nacional.

Arropado por su madre Julia Pou, fue diputado por el departamento de Canelones a pesar de que vivía en el departamento de Montevideo. Para no quedar en evidencia se mudó a Canelones, a un barrio privado muy selecto: La Tahona.

«Lacalle Pou. Un rebelde camino a la presidencia.» Es el título del libro donde lo quisieron retratar como un rebelde,  contestatario y distinto. Toda acción se desarrolla en un contexto. ¿Rebelde con respecto a qué y a quién? ¿Rebelde en el seno de una familia oligarca que viene tallando la política nacional hace más de cien años? ¿Rebelde viviendo en la casa presidencial donde transitó su adolescencia? ¿Rebelde porque le gustaba pelearse porque era petiso (de estatura baja) y le tomaban el pelo en colegios privados, según cuenta de su propia boca?

La alcurnia por el barro

La cuestión es instalar una imagen y un concepto. Quitarle el acento de alta sociedad, mostrarlo como algo que no es: pueblo, a pesar de pertenecer a la otra parte del par antinómico: la oligarquía. Mostrarlo terrenal, común, vecinal. Por eso cada verano se lo veía vacacionar y comprando él mismo en verdulerías, comiendo churros, sacándose selfies con todo el mundo y él mismo tomando la foto.

Su primer campaña presidencial en el año 2014 tuvo como slogan «Por la positiva». Una especie de refrán new age que intentaba no confrontar con sus rivales y proponer más que criticar. La táctica zen duró poco y a medida que avanzaba la campaña empezó a resquebrajarse. En octubre del 2014 se trepó a una columna e hizo “la bandera” delante de las cámaras de televisión. Su intento de mostrarse en forma y juvenil frente al candidato frenteamplista, Tabaré Vázquez fue inútil y el tiro le salió por la culata.

El punto cúlmine de “la positiva” fue cuando Pedro Bordaberry, ex candidato a presidente por el Partido Colorado e hijo del dictador Juan María Bordaberry, se acercó al bunker de Luis Lacalle Pou y al oído le espetó “vine para que hagan mierda a Tabaré Vazquez”. La derrota en el balotaje fue contundente y a pesar de la coalición, la derecha volvió a perder.

En el horizonte estaba el 2019. El Frente Amplio quería conseguir su cuarto mandato consecutivo. La derecha no ganaba unas elecciones desde 1999 y los blancos -como le dicen a los del Partido Nacional- no triunfaban desde 1989.

El Partido Nacional cambió la táctica de campaña. Jugó con el viento a favor de una economía que estaba estancada, con el desgaste de tres lustros seguidos de gobierno del Frente Amplio y una Coalición de derechas orquestada por el máximo estratega de este arco político y quizá del Uruguay, Julio María Sanguinetti, dos veces presidente de la República por el otro partido tradicional, el Colorado.

Lacalle Pou supo medir en tiempo y forma la necesidad de abroquelar a las derechas bajo su candidatura porque era la única forma de poder ganarle al Frente Amplio. Así sucedió, cinco partidos políticos y apenas una diferencia de treinta mil votos en el balotaje sirvieron para que un hombre, blanco, abogado y de una de las familias patricias del país voviera a la casa de gobierno.

Macri es Lacalle Pou en Uruguay” – La Humanidad

El líder nacionalista tuvo como espejo los errores y aciertos del expresidente neoliberal argentino Mauricio Macri. Lo ha dicho en entrevistas y Macri lo ha elogiado en medio de la pandemia, diciendo que si hubiera sido presidente “hubiera ido por la línea de Lacalle Pou”. La maquinaria mediática y comunicacional macrista ha tenido grandes logros, como no  sucedió con los gobiernos progresistas; y qué mejor para un gobierno neoliberal que otro del mismo signo con experticia en ese rubro.

Es así que el slogan de campaña para el 2019 fue “Está bueno cambiar”. El cambio por el cambio. Porque hay que cambiar, porque hay que moverse, no importa hacia dónde ni a qué velocidad. La premisa es cambiar. Aunque ese cambio signifique retroceder en materia de derechos, en algunos casos, cincuenta años.

Pasó por Argentina y tuvo su raid televisivo y radial. Fue por un instante el líder de las derechas rioplatenses, pero no dio la talla. Se lo quiso mostrar como un presidente “distinto” y a la vez “común”. Fue utilizado por el círculo rojo de los medios de comunicación para hacerle críticas al mandatario argentino  Alberto Fernández, con tiros por elevación.

Bienvenidos al show

Una imagen que retrata estos tiempos neoliberales, individualistas y de la política como un show, es la del presidente surfeando en el balneario La Paloma. Estas minivacaciones sucedieron apenas se decretó que la licencia de los trabajadores,acumulada para el 2020, los patrones podían postergarla para el 2021. Agregado a esto Uruguay, no contaba (ni cuenta) con un plan de vacunación, mientras los casos diarios rozan los mil y las muertes aumentan paulatinamente.

Ilustración de Unastefi

Cada movimiento del presidente es retratado en fotos o justo hay una cámara de televisión pronta para captarlo en el instante. En caso de que las primeras dos no funcionen, la cuenta oficial de presidencia está pronta y presta para, por ejemplo, hacer una toma del primer mandatario recogiendo un papel del piso, entregándoselo a un custodio y así automáticamente ser el paladín de la ecología en todas las redes. Luego justo pasó por un accidente en la ruta y socorrió a los accidentados.

Asistimos a una especie de The Truman Show pero donde el protagonista es consciente de que es el centro de la atención o de un gran hermano ambulante con un solo participante.

En esta semana almorzó en un bar cercano a la Torre Ejecutiva (sede de la Presidencia) con asesores y las cámaras también estaban listas. Se habla de su look, si se afeita o no. Se lo vio sin remera de vacaciones y tomándose una selfie con adolescentes. Se sacó otra selfie con alguien que entró luego en su propia camioneta.

Podríamos seguir enumerando este tipo de hechos. Parece un chusmerío, cosas sin sentido, pero no. Estamos asistiendo a una manera de comunicar que hasta el momento en Uruguay no se había desplegado y es efectiva. La atención desviada, los comentarios en redes donde los militantes y simpatizantes de las izquierdas muerden el anzuelo para debatir sobre nimiedades superficiales y banales.

Lacalle Pou aplica una de sus máximas diciendo en varias conferencias de prensa que “tiene la marcha atrás intacta”, refiriéndose a decisiones tomadas. En su libro “El arte de ganar”, el sociólogo ecuatoriano Jaime Durán Barba, asesor de imagen de Macri, expresa: “…en varios estudios de opinión que aplicamos, los ciudadanos apreciaban que el presidente reconociera cuando se equivocaba, ya que les parecía que ese era un síntoma de que no mentía.”

Las encuestas marcan que la imagen positiva del presidente en diciembre ha descendido levemente, pero sigue con altos números y se considera que ha sorteado de buena manera la pandemia. Aunque Uruguay encabeza la lista, junto con Paraguay, de países que no tienen siquiera un plan de vacunación.

La propaganda del gobierno se centra en dos aspectos: el primero en el presidente y luego cuando hay medidas antipopulares o casos que dañan la imagen del gobierno, allí se encienden las cortinas de humo y la máquina del tiempo yendo al pasado constantemente para achacar culpas al Frente Amplio de “la pesada herencia”.

La cuestión final que queda por puntualizar es: ¿las izquierdas que modos comunicacionales están desarrollando para contrarrestar el del gobierno que a su vez se monta sobre el sentido común neoliberal que nos permea a todos?

Mientras todo este show encandila con sus luces de neón, el ajuste y la represión avanza a paso firme.


Artículo publicado originalmente en estrategia.la

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

Uruguay: Año nuevo sin prosperidad

Uruguay: Año nuevo sin prosperidad

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

El presupuesto quinquenal y la Ley de Urgente Consideración (LUC) son los arietes de esta arremetida neoliberal. Mientras tanto el campo popular en Uruguay todavía no acusó el golpe de la derrota en octubre del año pasado. Tal es así, que luego de varias idas y vueltas, las organizaciones sociales nucleadas en la Intersocial, decidieron ir por un referéndum revocatorio de la LUC, previa recolección de firmas que avale ese mecanismo.

Los balances por calendario son injustos respecto a los movimientos políticos y sociales que realizan sus procesos por carriles distintos, pero indefectiblemente hay que pasar raya.

Pero tal es el desencuentro en el campo popular, que se van a realizar no uno sino dos campañas de recolección de firmas. Una para la derogación parcial de la LUC y otra para la derogación total de la misma. A río revuelto, ganancia para los que dicen que hay que enseñar a pescar y no dar el pescado.

En materia comunicacional el gobierno ha sido sobresaliente, para sus intereses. Con conferencias todas las noches en el inicio de la pandemia, instauró la concepción de un presidente con liderazgo y que “se hacía cargo” de la situación. Cada mensaje dejaba un reproche para los gobiernos anteriores del Frente Amplio.

Con un estilo muy macrista de comunicación, la pesada herencia y el “nos dejaron un país en ruinas” fueron frases contundentes que marcaron la tónica del gobierno actual. Los exabruptos, las declaraciones más conservadoras y deleznables pasaron a ser casos aislados o dirigentes que hablaban por motus propio y enseguida los desmarcaban de resoluciones de gobierno.

Los muros de Montevideo y ciudades aledañas tienen por consigna “la mejor vacuna que tenemos es el tapabocas, usalo”.  Esta frase es pintada por grupos oficialistas que demuestran el sinsentido de la misma, pero que defienden a capa y a espada un elemento en el que gobierno hace agua: la no concreción de la vacuna.

Chile y México ya tienen vacunas. Brasil está en trámite y en Argentina ya llegaron. Incluso el propio Alberto Fernandez se ofreció a ayudar al gobierno uruguayo con dicha tarea.

El presidente Lacalle Pou desde un principio dijo que su gobierno no iba a estar guiado por la ideología, pero en su asunción no invitó a los mandatarios de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Sobre el tema vacunas, ¿lo moverá la ideología? ¿Se dejará ayudar por un gobierno contra el que realizó declaraciones negativas en un raid televisivo en la propia Argentina?

Debates

Es difícil saltear los lugares comunes sobre la pandemia. Está claro que el 2020 fue un año atípico. Planteó debates que estaban latentes, los colocó sobre la mesa y de manera ineludible. Específicamente en Uruguay desnudó los problemas estructurales que se acarrean desde décadas atrás y las discusiones debieron tomar tono sistémico y ya no entre reyertas domésticas.

Una de las conclusiones que se pueden extraer es que el neoliberalismo es un sistema caduco, ya que no ha podido brindar soluciones para las grandes mayorías. Eso no significa que las élites y los grandes capitales (sobre todo el financiero-especulador) no estén cómodos en este sistema.

Pero las contradicciones empiezan a tensarse cada vez más. El capitalismo se sigue deshilachando hasta que en algún punto el tejido se desgarrará; hasta entonces seguirá produciendo desigualdad.

Las élites y grandes capitales parecen que no han sufrido la crisis. Específicamente en Uruguay han aprovechado la crisis como oportunidad para reducir costos y personal, porque nunca está en sus planes reducir, aunque sea un porcentaje, su tasa de ganancia.

Unos pocos ejemplos grafican esta sentencia: este año se le permitió a las empresas no respetar los laudos de salarios consagrados por ley, y se le redujo a la mitad la pena a las empresas que falsifiquen documentos y evadan impuestos. Con la anuencia del gobierno nacional, es que tanto los latifundistas como el sector financiero han surfeado la ola del covid.

Debajo del mar los de siempre: los trabajadores formales e informales, los jubilados y pensionistas, los desempleados, mientras el descontento social va sedimentando y tensionando el panorama.

Otra de las conclusiones que podemos enunciar son los límites del progresismo encarnado en el Frente Amplio. El progresismo nace con fecha de caducidad y muere dentro del propio sistema que intenta reformar. Las mejoras siempre serán parciales, cortoplacistas y más temprano la reacción de los poderes concentrados no demorará en aparecer.

Eso fue lo que sucedió en Uruguay el año pasado en las elecciones nacionales de octubre y empezó el primero de marzo con la asunción del nuevo gobierno. Un gobierno que encarna todos los rostros del capitalismo deforme y dependiente uruguayo: oligárquico, conservador y militarista. 

Las pujas a la interna del gobierno son disputas de distintas concepciones de cómo llevar al país adelante dentro de los sectores dominantes. Ello no implica fisuras ni grietas, sino correlación de fuerza, porque los de arriba también luchan.

Estas líneas de poder se pueden rastrear hasta los albores del siglo XX, incluso con apellidos que se repiten de las mismas 500 familias dueñas del Uruguay como decía el teórico y político socialista Vivian Trías. Esta es otra enseñanza que se puede rescatar: leer la historia en perspectiva para entender el presente que hoy nos convoca. No con visos nostálgicos, sino para proponer.

¿Próspero año nuevo?

El 2021 presenta nuevos desafíos en tiempos de “nueva normalidad.” Suba de tarifas, desempleo, pobreza, inflación, privatizaciones, represión y más. Este pequeño país que muchas veces vive a destiempo de América Latina, a veces de avanzada, a veces de retroceso. Tiene la tarea de soportar cuatro años de un gobierno que aún no ha desplegado toda su artillería para consumar su plan de ajuste.

La inventiva y la unidad serán menester en el campo popular para poder sortear esta victoria oligárquica. El verano ya está aquí, pero el neoliberalismo no descansa.

¿Será capaz el campo popular y las izquierdas apostar por una “nueva normalidad” pero para las grandes mayorías?

Artículo publicado originalmente en estrategia.la

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

En Uruguay, todos los caminos conducen al ajuste y al estado policial

En Uruguay, todos los caminos conducen al ajuste y al estado policial

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

El montaje de un aparato policial con la pandemia como justificativo es el salto que ha dado el gobierno este viernes 18 de diciembre con la reglamentación del artículo 38 de la Constitución. Los medios afines blindan al gobierno, legisladores oficialistas piden presencia militar en las calles, el Presidente que hace stand up en las conferencias y las leyes  dejan más que claro que todos los caminos conducen al ajuste

Prontas las medidas

Semanas atrás se anunció una conferencia de prensa de Presidencia para el día 18 de diciembre debido al aumento exponencial de casos de covid. La misma se adelantó para el miércoles 16 con previa conferencia al mediodía del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH).

El miércoles por la noche el presidente Lacalle Pou anunció suspender los espectáculos públicos desde el 21 de diciembre al 10 de enero. Esa misma fecha se planteó restringir el ingreso al país, excepto para las personas que tuvieran pasaje programado hasta el 17 de diciembre inclusive. Alentó a vacacionar pero con distanciamiento social e incluso tuvo tiempo para decir socarronamente que se iba a tomar unas minivacaciones en el departamento de Rocha.

La prohibición de cerrar fronteras no afecta al transporte de cargas, por lo que las fronteras seguirán siendo un colador, donde se han registrado varios focos en ciudades fronterizas por estas actividades, sobre todo transporte proveniente de Brasil.

Se aumentaron las horas de apertura de los shoppings, los centros comerciales. Los ómnibus interdepartamentales deberán viajar al 50% de su capacidad y ante ésto Lacalle prometió un subsidio para las empresas. Se dará la reapertura de gimnasios y toda actividad física en lugares cerrados que habían sido suspendidas apenas diez días atrás.

Lo no-dicho

Lo más importante de la conferencia de prensa fue de lo que no se habló: de los desempleados, los que están en el seguro de paro, de las ollas populares, del sistema de salud y sus trabajadores.

Fueron nombrados en la conferencia, pero apenas eso. Se los saludó, se les reconoció el esfuerzo, pero medidas, ninguna. Similar a lo que aconteció la semana anterior cuando un uruguayo fue destacado como uno de los 10 científicos más importantes del 2020 por la Revista Nature. Alli el Presidente lo saludó y lo felicitó por twitter, y el cientifico Rodrigo Moratorio no tardó en responder que sería bueno que el apoyo sea económico y a través de presupuesto y políticas de gobierno.

El desempleo sigue aumentando. Mientras que la tasa en Montevideo es de 9,6%, en el interior del país esta cifra asciende a 12,3. Asimismo, entre las mujeres (14,2%) esta tasa es 5,6 puntos porcentuales superior a la de los hombres (8,6%).

El 38 está cargado

Lacalle Pou, en conferencia, brindó nuevos slogans vacíos que parecen ser un nuevo mote para una campaña publicitaria. Del “quedate en casa” a la “convivencia solidaria” a las “burbujas” para poder pasar las fiestas de fin de año. Se apela a la responsabilidad individual, coherente con un gobierno neoliberal que deja al Estado como garante último de la represión.

Esto queda manifestado con la implementación del artículo 38 de la Constitución. El mismo reza: “Queda garantido el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no podrá ser desconocido por ninguna autoridad de la República sino en virtud de una ley, y solamente en cuanto se oponga a la salud, la seguridad y el orden públicos.”

“Restricciones a la movilidad de la población incluirá a las marchas y movilizaciones sociales y sindicales, definió Presidencia, destacó el semanario derechista Búsqueda. El legislador blanco (del oficalista Partido Nacional) Sebastián Da Silva, por su parte, pidió presencia militar en la calle para «molestar a los ciudadanos ligeros de prevención» y así bajar la cantidad de contagios de ovid-19.

Lentamente se está montando un estado policial que restringe las libertades y calza justo en un momento donde el malestar social con el gobierno empieza a emerger a la superficie. Las medidas que se han implementado para mitigar el covid-19 no tienen correlato con la cantidad de casos en aumento y su posible reducción. Están identificados los focos de contagio y allí no se ha aplicado ninguna medida.

Ajuste

Donde sí se están aplicando medidas a rajatabla es sobre la clase trabajadora. Insólitamente se ha modificado en el Parlamento, con los votos del oficialismo, traspasar el salario vacacional acumulado en 2019 -que debía ser abonado este 2020- para el año 2021.

Es decir que los trabajadores que este año vieron congelado su salario con respecto a las tarifas y la inflación, quedarán relegados una vez más. Los empresarios celebran y se ahorrarán ese dinero, pagarán en el 2021 con un dólar en crecimiento a la par de los precios y las tarifas.

No es especulación ni pronóstico. El representante de la oposición en Antel (empresa estatal de telecomunicaciones) anunció que para el año entrante las tarifas subirán por encima de la inflación entre un 9 y 10 por ciento.

Por si faltaba algo, para sofocar cualquier atisbo de alegría, la Intendencia de Montevideo a cargo de Carolina Cosse del centroizquierdista Frente Amplio, decidió suspender el carnaval capitalino y así de un plumazo, con un escueto tuit, 40 mil  personas se quedarán sin trabajo este verano.

Espejismo

Uruguay gozó de buena prensa por la gestión de la pandemia, alimentada por los voceros de la derecha rioplatense, mientras el gobierno ponía piloto automático con los pilares que había construido el Frente Amplio.

La exhortación individual ya no surte efecto. La población fatigada, que se tragó el discurso de la excepcionalidad uruguaya abonado por el propio Lacalle Pou y casi sin miedo por la pandemia, hace que los números hayan crecido exponencialmente.

Dios Momo no volverá a soñar este febrero. La murga, eterna crítica al poder de turno, verá su voz acallada por una pandemia que parece no tener fin y menos aún sus consecuencias. El 2021 dejará sus trajes colgados esperando un cuplé. La murga que cantó su retirada para volver, esta vez dejará sus versos en el tintero.

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

La oligarquía uruguaya: El gobierno de los de siempre

La oligarquía uruguaya: El gobierno de los de siempre

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Empresarios, militares, terratenientes y la banca; intelectuales, académicos, medios de comunicación y políticos; familias y apellidos que se repiten una y otra vez desde hace dos siglos. Nuevos administradores, viejas políticas. Personajes que se entrecruzan en directorios de grandes grupos económicos y en cargos de gobierno. Clanes, logias, militares, religión y ONGs. De toda esa fauna está compuesta la oligarquía uruguaya.

Esta enredadera, que se viene armando desde hace décadas y que lleva adelante su proyecto de dominio y control del país, no sin disputas internas y matices, pero unidos a la hora de combatir enemigos en común.

La madeja

Empecemos por nuestro presidente Luis Lacalle Pou. Es hijo del ex presidente Luis Alberto Lacalle Herrera (1990-1995). Su padre y su madre, Julia Pou recibieron una frondosa coima por la venta del Banco Pan de Azúcar. Fiel representante de los gobiernos de la década del 90, Lacalle Herrera intentó privatizar las empresas públicas, pidió préstamos al FMI sin necesidad, según indica el economista finés Vreeland.

Luego sucedió la masacre del Hospital Filtro donde en el marco de la extradición de tres supuestos etarras, la policía asesinó a dos manifestantes e hirió a cientos de ellos. Su gabinete ministerial estuvo integrado por sendos representantes de la oligarquía nacional. Entre ellos Enrique Braga,  en el Ministerio de Economía, quien luego sería procesado por abuso de funciones.

En el Banco Central, Ramón Díaz. Pater totum del neoliberalismo uruguayo. Artífice, formador e ideólogo de esta corriente a nivel criollo. Llegó a ser presidente de la Sociedad de Mont Pellerin. En inteligencia, el general Mario Oscar Aguerrondo que tuvo gran participación en la última dictadura militar de 1973-1985.

Otro de los integrantes del gabinete de Lacalle Herrera fue Juan Carlos Raffo. Senador por el Partido Nacional y ministro de Transporte y Obras Públicas. Involucrado también en casos de coimas con el empresario Igor Svetogorzky. Juan Carlos es el padre de la economista y empresaria Laura Raffo, candidata a intendenta de Montevideo por la Coalición Multicolor.

Los Lacalle

Lacalle Pou es bisnieto del caudillo del Partido Nacional Luis Alberto de Herrera, que lideró la primera victoria de su partido en el siglo XX junto con Benito Nardone (alias “Chicotazo”). Nardone fue apadrinado por Domingo Bordaberry. Otro apellido “ilustre” de nuestra historia. Domingo junto con Lacalle Herrera apoyaron el golpe de Estado de Terra en 1933.

Fue padre de Juan María Bordaberry, que el 27 de junio de 1973 dio el golpe de Estado disolviendo las cámaras legislativas. Uno de sus hijos, Pedro Bordaberry, fue candidato a la presidencia por el Partido Colorado, ministro, diputado y senador de la República. Fiel representante de su linaje, ha intentado llevar adelante reformas punitivas contra adolescentes.

Uno de sus hermanos, Santiago Bordaberry es terrateniente y estanciero vinculado a la Asociación Rural del Uruguay, organización representante de la oligarquía latifundista del país.

Junto con Domingo Bordaberry y Lacalle Herrera “El patriarca”, como le decían en su familia, otra rama de la enredadera oligárquica brinda apoyo a la dictadura de Gabriel Terra (1933): los Manini Ríos. Pedro Manini Ríos. Nació en 1897, hacendado y riverista, el sector más conservador y reaccionario del Partido Colorado.

Fue fundador del diario La Mañana en 1916, que estuvo en circulación hasta 1998. En 2019 este periódico fue reflotado por el periodista Marcos Methol (hijo de Alberto Methol Ferré), Manuela Manini, hija del arrocero Hugo Manini, y Alberto Manini, padre de Guido Manini Ríos.

La dinastía Manini echa raíces en Uruguay desde el siglo XIX. Para algunos, Guido Manini  Ríos, ex general de las Fuerzas Armadas y candidato a presidente, hoy líder del partido de ultraderecha Cabildo Abierto y senador; ha sido una sorpresa en la arena política. Pero esta familia extiende sus influencias en los medios de comunicación, los cuarteles, el parlamento, el agro, etc.

Manini Ríos y la oligarquía rural

Alberto Manini Ríos fue diputado por Montevideo en 1958. Carlos Manini Ríos fue diputado y senador en 1934 y 1936. Fue embajador de Uruguay en Brasil durante la dictadura cívico-militar. Ministro del Interior durante el gobierno de Julio María Sanguinetti (1985-1990).

Carlos A. Manini Ríos, fue redactor responsable del diario La Mañana y El Diario. Junto con su hermano Hugo Manini Ríos, fundó la Juventud Uruguaya de Pie (JUP) , grupo de extrema derecha que se caracterizaba por romper huelgas y dar palizas a jóvenes de izquierda. Hugo también fue participante del escuadrón de la muerte.

Guido Manini Ríos sigue la línea familiar conservadora y ligada a las altas esferas de poder. En 1996 integró una delegación del Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES) en la que recibió instrucción en los Estados Unidos. En el 2010 regresó como Agregado Militar adjunto a la Embajada uruguaya en ese país y como Asesor del Colegio Interamericano de Defensa.

Hoy como líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos pretende volver a la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, más conocida como ley de caducidad. En pocas palabras, una ley que pretende amnistiar a policías y militares de los delitos cometidos durante la dictadura, utilizando como siempre, un viejo aforismo de la derecha cavernaria: “dar vuelta la página.”

El pedigree 

ex dictador uruguayo deja la corte
Los Bordaberry

Parece que los destinos de Uruguay siempre están signados por los mismos apellidos, las mismas familias, que a su vez tienen negociados, alianzas y participación conjunta en los menesteres de la nación. Desde diarios, atriles, radios, cuarteles, televisión, círculos, logias, colegios y más; han perfilado, pulido, manifestado, cooptado y convencido que si a ellos les va bien, a todos les va a ir bien y debe ser a su manera. Cuando la oligarquía habla de nación o patria, está hablando de clase.

Estos párrafos son simplemente una pequeña muestra de esta madeja que inicia su hilo en los albores del Uruguay como república. Los nudos de esta trama siguen pariendo capítulos donde se repiten una y otra vez actores que luego dejan a sus descendientes seguir el argumento de un final inconfesable. Mientras la grandes mayorías asisten al espectáculo del saqueo. ¿Quién romperá la cuarta pared?

Artículo publicado originalmente en estrategia.la

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio…se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

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