“Milagros pueden pasar”

“Milagros pueden pasar”

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

La humanidad se enfrenta a desafíos trascendentes. El tiempo se agota ante la acelerada propagación del caos ante un imperio que se resquebraja cada vez más velozmente. ¿Aún estamos a tiempo de no condenarnos a la extinción?

Hace unas semanas compartíamos algunas reflexiones del catedrático y analista geopolítico norteamericano, John Mearsheimer, sobre las motivaciones de EEUU para hostigar a Venezuela y lo que esto reflejaba: la pérdida de control.

Repasando algunos elementos, el referente de la escuela “realista”, sostiene que Occidente dependió históricamente del crecimiento perpetuo financiado por deuda. Todas las crisis financieras desde los 70 se han afrontado con expansión del crédito y el consumo de parte del Imperio.

La negativa de Chávez y de Maduro de habilitar la financierización de los activos petroleros venezolano de la estatal PDVSA, representa la imposibilidad de emitir millones de millones de dólares, o sea uno de los pilares del crédito mundial. Dólares que además le permitirían reimpulsar su moneda en los intercambios comerciales a escala planetaria, sobre todo para poder controlar el comercio de materias primas. Según Mearsheimer, el objetivo de EEUU es recuperar el control de esos recursos dentro del ámbito de las finanzas de Occidente. El pecado bolivariano no es ser socialista, sino soberanos.

Pero es Venezuela (socio BRICS de hecho), como lo es Nigeria (país asociado de los BRICS), como lo puede ser Colombia (recientemente asociado al Banco del BRICS), México (y el golfo), Groenlandia o Canadá. Y la excusa siempre es la misma: “combatir al narcotráfico”. Pero lo que está detrás siempre son bienes estratégicos, sean los hidrocarburos, las tierras raras, u otros.

Completemos el panorama: Desde el 1ero de octubre el gobierno de los EEUU está literalmente cerrado. El famoso “Shutdown” de 39 días, que superó los 35 de su primer mandato (el más largo de la historia), que costó aproximadamente unos 15 mil millones de dólares por semana al gobierno y que entre otras cosas ya provocó la suspensión de más de 1200 vuelos, o que los militares desplegados a lo largo del mundo tengan que ir a mendigar comida por no haber cobrado sus sueldos.

Como segundo elemento, el miércoles 5 de noviembre se conocía el resultado en las elecciones a alcalde en algunas ciudades importantes, entre ellas Nueva York, en las que ganó el socialista democrático, inmigrante ugandés, musulmán y anti genocidio en Gaza, Zohran Mandani. Que habrá que ver qué hace (y qué le dejan hacer) de lo que dijo. A primera impresión, hace recordar a la victoria de Obama, y ya sabemos lo que pasó después.

La paradoja de este hecho la comentaba el analista geopolítico brasileño, Pepe Escobar: Mandani resultó electo en la ciudad que en 2001 fue escenario de los “atentados” del 11 de septiembre, que desencadenaron lo que Occidente bautizó como el inicio de la “lucha contra el terrorismo”. En realidad, una lucha terrorista contra los pueblos de Afganistán (2001) Irak (2003), Libia (2011) y Siria (2012), como mínimo. Que dejó millones de muertos, saqueo alevoso de bienes estratégicos (sobre todo hidrocarburos), y la destrucción de ciudades enteras.

¿Quién fue el artífice de esa supuesta lucha? Dick Cheney, el neocons que en ese momento ostentaba el cargo de vicepresidente de George W. Bush hijo, pero que en la práctica era quien tomaba las decisiones. Escobar sostiene que, desde inicio de ese año, incluso antes de que se produjera la caída de las Torres Gemelas, este genocida ya había planificado el descarado saqueo de estas naciones.

El tercer elemento es la ya mencionada derrota estratégica del Occidente Colectivo en Ucrania. En el reciente encuentro entre Trump y su homólogo húngaro, Viktor Orbán, el norteamericano preguntó a su par si creía que Ucrania podía ganar la guerra, y su respuesta, después de unos segundos de pausa, lo dice todo: “Milagros pueden pasar”. Lo cierto es que o ya cayeron o están al caer las ciudades de Pokrovsk y Kupiansk; ciudades claves para la logística y la cadena de suministros ucranianos, sobre todo para atacar al Dombas. De concretarse, esto permitiría a Moscú concentrar su avance en Sumi, Jarkov, Dnipropetrovsk, Mykolaiv y Odesa, ésta última una región clave para Rusia desde Catalina la Grande y que la dejaría al lado de Transnistria, en las fronteras con Moldavia.

Y pese a que supuestamente era una guerra que se resolvía de un “telefonazo” con Putin, la realidad está demostrando no sólo que no era tan sencillo, sino que Putin es quien tiene las cartas para imponer la rendición de occidente. Y ante el redoble de apuesta nuclear de Trump, el mandatario ruso le respondió, presentando un sistema de armas completito (en menos de un año) con los misiles hipersónicos Oreshnik, los misiles crucero con propulsión y capacidad nuclear Bureveshnik, los torpedos Poseidón (también nucleares), y el submarino nuclear Khabarovsk con capacidad para portar seis Poseidón. Un paquete de armas hoy imposibles de repeler por cualquier otro país.

El cuarto elemento está dado por la guerra contra China. Si algo quedó claro en la cumbre de Trump con Xi Jimping es que ya no hay un EEUU superpoderoso que imponga condiciones al gigante asiático, más bien pasa lo contrario. Trump tuvo que “recular en chancletas” con los aranceles, y China se comprometió a retomar la compra de granos a los agricultores norteamericanos (base electoral del MAGA). Y lo de las tierras raras terminó siendo sólo una pausa temporal por un año, si es que no pasa nada raro en el medio. De ahí la desesperación del magnate de peluquín por hacerse con el control de estos minerales en otras latitudes. El problema es que China procesa cerca del 80% de estos minerales y no hay nadie que tenga la tecnología y capacidad de competirle. Hasta Países Bajos tuvo que recular con la incautación de Nexperia.

El quinto elemento, relacionado a los anteriores, es lo que John Mearsheimer señalaba en el análisis que mencionábamos la semana pasada: Irán, China y (sobre todo) Rusia, ayudando a Caracas en su defensa. Putin provee a Venezuela: los aviones cazas Sukhoi Su-30MK2, los sistemas antimisiles S-300VM Antey-2500, Buk-M2E y S-125 Pechora-2M, entre otros. Y como si fuese poco, un diputado de la Duma estatal rusa (uno de los que tira bombas) afirmó que “no habría ningún impedimento legal para enviar Oreshnik a Venezuela”. Es por demás sabido que muchas veces, esos son mensajes “no oficiales”.

En coincidencia con Mearsheimer, el analista geopolítico mexicano, Alfredo Jalife, afirmó que este hecho podría hacer virar los cañones gringos de Caracas a Abuya. Pero como toda acción, genera su reacción, rápidamente el mandatario nigeriano, Bola Ahmed Tinubu, actuó en consecuencia: El ministro de Defensa nigeriano, Mohamed Badaru Aboubacar, viajó a Bamako (capital de Mali), donde fue recibido por su homólogo, el general Sadio Camara, para tender puentes en su lucha contra el yijadismo con la Asociación de Estados del Sahel.

Sumado a todo esto, un Trump diciendo que va a ir por la reelección en 2028 (cuando es anticonstitucional), no olvidemos la justificación de que los estados en guerra no necesitan hacer elecciones (por ejemplo, Zelenski en Ucrania); una carrera por la Inteligencia Artificial que están perdiendo con China (de ahí la cantidad de recursos y deuda que están proyectando las tecnológicas); el Presidente Johnson de la Cámara de Representantes diciendo que si pierden la elección el próximo año (de medio término), los demócratas van a sacar a Trump de la presidencia con un Juicio Político; militarización de grandes ciudades dentro de EEUU; el secretario de guerra Hegseth diciendo que están en guerra y criticando la burocracia del Pentágono para la compra de armamento; o Steve Bannon alertando que si no se vuelve a la “agenda real” del MAGA, van a perder y los van a encarcelar a todos. Y eso que ni hablamos de la salpicadura de escremento que está generando el Caso Epstein.

El Occidente Colectivo se está desmoronando. La debacle servil europea también es cuenta de ello. Pese a su altanería y verborragia Trump está perdiendo en lo militar, en lo económico, en lo tecnológico, en la carrera por la IA, en la predominancia del dólar e incluso en lo que creía que siempre dominaría, lo que consideran su “patrio trasero”, Nuestra América. Esto nos lleva a un escenario muy peligroso, porque la única respuesta que parecen tener es la guerra, la rapiña y el caos.

Para no cerrar estas líneas de forma tan pesimista, es interesante retomar, nuevamente, la reflexión del profesor Mearsheimer: “Cada imperio que ha caído también ha dejado sabiduría para quienes estén dispuestos a escuchar. La lección es simple pero profunda. El poder debe evolucionar o perece. El control debe ceder ante la cooperación. La arrogancia debe dar paso a la conciencia. Las naciones que perduran no son las que dominan, sino las que se adaptan. Aún tenemos tiempo para recordar quiénes somos. No como gobernantes del mundo, sino como guardianes del progreso, como socios en una historia humana compartida, pero el tiempo se agota”.

Editorial del programa de Radio Trinchera, Marcha de Gigantes

Nicolás Sampedro

Prefiero escucha antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Es bastante más que elegir un presidente

Es bastante más que elegir un presidente

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

Vivimos una lucha entre fuerzas tectónicas que se disputan el devenir del mundo, el cambio o no de las lógicas del sistema imperante y de quienes controlarán ese escenario. Un mundo unipolar que no termina de morir, versus un mundo multipolar que no termina de nacer. Lo que sucede en Ucrania está inmerso en el mismo escenario, al igual que lo que sucede en Niger, en Venezuela, en Siria o en cualquier otra parte del globo. En ese contexto, y enmarañado en esa lucha, se encuentra nuestro país ¿O acaso alguien cree, aún, que los poderes externos no jugaron su papel en este lío?

Producto de que lo que tiene para ofrecernos el imperio es saqueo y depredación, el gobierno de Macri (su primer intento por controlar la rebeldía argentina) terminó en tan sólo un período de gobierno. Hicieron mucho daño, pero pudimos reponernos de ese duro revés electoral.

La llegada del Frente de Todos representó la esperanza de salir de la situación de penuria a la que nos estaba sometiendo el gobierno de Cambiemos, pero pandemia, guerra en Ucrania y endeudamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la cosa se hizo cada vez más cuesta arriba. No sin dejar de señalar la innumerable cantidad de tiros en los pies que se autoinfringió Fernández.

Preparando el terreno

Si algo supo hacer el gobierno de Macri, fue dejar las bombas preparadas para que, al momento de asumir Alberto y Cristina, poco a poco fueran explotando a medida que transcurría el tiempo. Obviamente el endeudamiento internacional con el FMI y con acreedores externos fue el mayor escollo, aún no superado.

Lo dijo Fidel Castro Ruz hace ya varias décadas… Las deudas externas sirven para condicionar a los países y sus gobiernos para que no puedan levantar cabeza y deban responder a sus designios. El caso argentino no es la excepción a ese destino.

La discusión cada vez más a la derecha

En el mientras tanto, los medios hegemónicos de comunicación comenzaron a dar cada vez más trascendencia a los planteos que hacía el que dice ser un león, pero que no es más que un títere. El libertario se convirtió primero en un personaje pintoresco, para luego pasar a ser un posible candidateable. Es por demás sabida la relación que éste tiene con el mafioso local de la ‘Ndrangheta.

El peluquín -potenciado mediáticamente- cumplía su cometido: instalar temas de agenda y correr la discusión cada vez más a la derecha (por decirlo de algún modo). Sumado esto al ya manifiesto encono mediático contra el peronismo y todo aquello que huela a popular. La ecuación es sencilla: Cristina, el peronismo, los piqueteros, o el castrochavismo son responsables de todos los males que vivimos en Argentina.

La falta de respuesta

Desde el vamos, parte del gobierno del Frente de Todos (sobre todo de figura de CFK), cuestionó y marcó su desacuerdo con el reconocimiento de la ilegítima, ilegal y fraudulenta deuda tomada por Macri -fundamentalmente- con el FMI. De hecho, allí se puede ubicar temporalmente un punto de quiebre dentro del frente de gobierno que a posteriori lo llevaría a seguir autoinfringiéndose latigazos innecesarios.

Una de las grandes críticas al actual gobierno fue la imposibilidad de mejorar el poder adquisitivo de las familias argentinas. Y si bien siempre se intentó que los sueldos no pierdan con la inflación, siempre se fue corriendo de atrás. Ahora ¿a qué se debe este escenario? Seguramente haya muchas explicaciones dado que los procesos inflacionarios no tienen una única causa, pero sí se puede afirmar que gracias a que los poderes fácticos (locales e externos) así lo dispusieron y el gobierno no pudo, no se animó o no quiso evitarlo.

Subía el dólar ilegal -porque al “mercado” se le cantaba- e inmediatamente eso se veía reflejado en aumento generalizado de precios. Obviamente, pequeños y medianos jugadores (en su mayoría) lo hicieron para cuidar su patrimonio y la posibilidad de reponer mercadería. Ahora los grandes jugadores, no. Ellos lo hicieron porque efectivamente no les interesaba la estabilización de la economía argentina. Y no les interesaba por la sencilla razón de que veían que el gobierno lo permitía y no tendrían consecuencia alguna. Esto además de que los grandes jugadores son todas multinacionales, bancos, entidades financieras, etc. Miren sino el componente de los grandes cárteles de la alimentación y verán que está concentrado en muy poquitas manos.

El descreimiento generalizado

Por estos días, quienes se dedican al análisis político local, remarcan una y otra vez que el voto al peluca responde a la falta de respuestas y en parte hay algo de realidad en esa mirada. Simplificando mucho el análisis, la lógica del votante sería: Juntos por el Cambio no resolvió nuestros problemas, el Frente de Todos tampoco, pruebo con otra opción. Incluso a veces sin importar lo que ese candidato propone, simplemente porque los otros no dieron respuesta.

El descreimiento en la política no es algo reciente, es un proceso al cual se viene abonando desde hace décadas. Si para una parte importante del pueblo “todos los políticos son lo mismo”, abre paso a que los famosos outsiders tengan tierra fértil para sembrar y cosechar el descontento. Claramente el rol mediático y de las redes sociales (y la falta de respuestas concretas) tienen una gran responsabilidad en todo esto.

Si miramos el resultado electoral, el claro ganador de la contienda fue el descontento. Por un lado, ese más de 30% que no fue a votar, por otro, el casi 5% de los que sí votaron pero lo hicieron en blanco o anulado, y por otro un gran porcentaje de votos de Milei que anteriormente habían sido para el FdT o para JxC. Argentina no se derechizó, exige respuestas concretas y palpables a sus problemas.

Qué hay detrás de la onda violeta

Ahora ¿nadie se preguntó o investigó y denunció quién financia a Milei? ¿De donde creen que sacó el dinero para hacer su campaña? ¿O acaso vamos a tragarnos el cuento de que alcanzó con lo que le dio el Estado porque correspondía por ley?

Los nombres pueden ser muchos y habría que hacer una investigación mucho más pormenorizada, pero por sólo mencionar una de las que lo ¿patrocinan? ¿financian? ¿acompañan? La Atlas Network, una organización fundada por el empresario británico y ex piloto de la Royal Air Force, Anthony Fisher. Pirata que luego migraría a los EEUU desde donde -bajo el paraguas de Atlas- “ayudaría” a crear más de 150 instituciones del mismo carácter en distintas partes del mundo.

Si miramos a los alrededores del peluquín, aparecen nombres con prontuarios aterradores como el de quien sería su economista estrella, Emilio Ocampo, literalmente un “chicago boy” que tuvo cargos ejecutivos en entidades bancarias como Chase Manhattan, Salomon Brothers, Citygroup y Morgan Stanley. O como el quien ocuparía la cancillería, la cordobesa reaccionaria Diana Mondino, de larga trayectoria en el empresariado pasando desde Loma Negra o Bodegas Bianchi, hasta Pampa Energía, Banco Supervielle, o la tristemente célebre Standard & Poors. Sorprendentemente ambos personajes formados en la UCEMA (Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos), donde incluso Mondino fue Directora de Relaciones Internacionales.

Con esta simple pincelada, se puede apreciar que el proyecto Milei, tiene detrás a los grandes bancos, a las multinacionales alimenticias, a las corporaciones mediáticas, pero fundamentalmente a los gobiernos británico y norteamericano detrás.

Vínculos con el mundo

En más de una ocasión este energúmeno, ha manifestado que no tendrá relaciones ni con China, ni con Rusia, ni con Venezuela, Cuba y Nicaragua; que abandonaría el Mercosur y un sinfín de chorreadas más entre las que hubo una muy explícita: mudar la embajada argentina de Tel Aviv a al-Quds (occidentalmente conocida como Jerusalen).

El sistema de pinzad aplicados a la Argentina entre británicos y norteamericanos se podría describir como multiforme y multidireccional: financieramente, económicamente, diplomáticamente, militarmente y sumen algunos entes más. Un escenario que puede haber sido construido minuciosamente sin ningún lugar a dudas.

¿Construido para qué? Es por demás sabido que los EEUU creen que somos su patio trasero. Una frase rimbombante pero no por ello menos cierta. Por consiguiente, nuestros bienes estratégicos como el litio, el agua, los hidrocarburos, los alimentos… Todo ello es lo que quieren. Saquearnos, rapiñarnos al menor costo posible. Ahí entran a jugar las entidades financieras como el FMI o el BM y un sinfín de mega o gigabancos como BlackRock o Standard & Poors, entre otros. Devaluación sistemática mediante las multinacionales alimenticias o energéticas que suben precios a gusto y piachere. El descontento popular por la falta de poder adquisitivo es un simple vuelto para estos engendros de la naturaleza.

Todo ello sin mencionar que este personajesco ha manifestado querer dolarizar la economía argentina. Hecho que no sólo nos haría perder uno de los pilares de la soberanía (como es tener una moneda) sino que por ello se debería pagar permanentemente un señoriaje ¿Qué es esto? Sintéticamente que cada mil dólares que nos de la Reserva Federal, sólo llegarán 900; cien se lo quedarán ellos en ese concepto. Multipliquen por los millones que deberían llegar al país ¿Un gran negocio no?

Pero no queda sólo ahí, la jugada tiene otro actor y se llama Gran Bretaña. Ese mismo ente pirata que desde hace más de 190 años ocupa ilegalmente nuestra Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur, y que gracias a ello reclama la parte antártica que hoy administra Argentina.

El casi triángulo que forman Ushuaia, las Malvinas, las Georgias del Sur y la península Antártida, es uno de los pasos interoceánicos más importantes del mundo desde el punto de vista geopolítico ante un eventual conflicto y bloqueo de otras vías navegables naturales. Esto sin mencionar la enorme riqueza natural que alberga la Antártida y que los anglosajones pretenden usufructuar para sí.

La disputa geopolítica

Por último y no menos importante, el golpe a los BRICS que significaría la derrota del peronismo en las elecciones de octubre. Fundamentalmente por China, actual segundo socio comercial de Argentina y enemigo confeso y declarado de EEUU. Colateralmente golpearía a Brasil, otro de los actores claves del bloque y una de las potencias emergentes actuales que tampoco responde a los designios de Washington.

Como se puede observar, lo que está en disputa no es meramente una presidencia. En estas elecciones se está jugando otra cosa, es mucho más que un cargo. Es la posibilidad de seguir siendo considerados un país y no convertirnos en una colonia más de las tantas que se ha anexionado el imperio.

Pero tal como lo dijimos en reiteradas oportunidades, este pueblo no morirá sin resistir. Ojalá, ese momento no llegue.

Nicolás Sampedro

Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

No tienen nada bueno para ofrecer

No tienen nada bueno para ofrecer

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Si bien la derecha siempre ha intentado imponer su forma de comprender la historia y por consiguiente su forma de ver el presente, la realidad es que siempre existió una tensión entre quienes pretenden sostener el status quo y quienes buscan romperlo para construir una sociedad más justa y equitativa.

La famosa “grieta” de la que habla la prensa hegemónica y que fue impuesta como concepto por la derecha, siempre ha existido. Desde la fundación de los estados nacionales que hoy conocemos, las disputas entre quienes reivindicaban un proyecto político popular y quienes pretendían el gobierno de los criollos acomodados estuvieron en tensión. Por momentos muy marcadas y por otros con una de las partes imponiendo su visión.

Si miramos la histórica completa la derecha, los sectores conservadores y acomodados casi siempre lograron imponerse. No sólo por su poderío económico, sino porque fueron quienes propugnaron las traiciones a los procesos independentistas de la primera hora. Hecho que no dista mucho de la actualidad. El poder económico en complicidad con los imperios de turno, impusieron a punta de pistola su forma de comprender el mundo y los vínculos sociales.

Pero quienes reivindicamos la necesidad de una segunda y definitiva independencia nunca hemos sido derrotados. Siempre resistimos a sus embates y aunque por momentos esas fuerzas parecieron casi extintas, siempre estuvieron ahí, recuperando terreno lentamente hasta una nueva irrupción.

Lo que hoy vemos en países hermanos del continente como Chile y Colombia con sus puebladas e levantamientos populares contra la injusticia no es muy disímil a lo vivido en nuestro país en el 2001. Pueblos hastiados de tanta injusticia, del saqueo y la miseria planificada que dijeron basta.

Estos dos países -al igual que Perú- no fueron parte de esa primera oleada de gobiernos populares conquistada entre finales del siglo pasado y principios de este. Esa es la novedad, que esos tres países (Chile y Perú este año y Colombia en 2022) podrían significar un giro de 180 grados en sus gobiernos, volviéndolos parte de un equilibro de fuerzas en el continente.

De igual manera será de importancia estratégica para la región que el Frente de Todes gane las parlamentarias en Argentina o que AMLO y sus aliados logren un buen resultado en las parlamentarias, municipales y de gobernadores en un México que tampoco fue parte de esa primera oleada progresista en la región.

Por otro lado, nadie podría negar el peso específico de Brasil, no sólo para Sudamérica sino para todo el continente. Un país que el año que viene tendrá unas elecciones presidenciales determinantes y que todo indicaría que luego de la recomposición de los derechos políticos de Lula, su posible candidatura se convierte en una esperanza no sólo para el pueblo brasileño sino para toda Nuestra América.

Lógicamente a estos escenarios electorales se suma la heroica resistencia de Venezuela, Cuba y Nicaragua, asediadas brutalmente durante la administración Trump y que todo indica que continuará durante la de Biden, aunque quizás con algún matiz.

Las derechas del continente nunca tuvieron un proyecto que contemplara a los pueblos de los países que gobernaban. Siempre la respuesta ha sido el saqueo, la miseria y el hambre planificada y la represión ante quienes se rebelaban contra esos poderes instituidos que oprimían a las grandes mayorías.

En Argentina, la experiencia macrista pudo tener un mandato al frente del ejecutivo nacional. Las organizaciones sociales, las de derechos humanos, los sindicatos y la comprensión de que era necesaria la unidad del peronismo lograron recuperar el control del gobierno en tiempo récord.

En Bolivia se derrotó un golpe de estado en menos de un año. Evo Morales y las fuerzas populares de ese país lograron revertir lo que parecía enterrar el tiempo nuestroamericano en el más profundo agujero. La paciencia, la conciencia política y la organización vencieron al terror que ofrecía la derecha golpista.

Así las cosas, el México de Andrés Manuel parece haber inaugurado la rotura de espejismos de aquellos países que no habían sido parte del proceso de gobiernos populares de principios de siglo. Chile, Colombia y Perú parecen encaminarse en el mismo sentido aunque no se debe subestimar el poder y la respuesta de las fuerzas reaccionarias enquistadas en el poder. El componente de la juventud parece ser determinante en todos estos casos. Jóvenes sin futuro hijos de padres endeudados hasta el tuétano o sin trabajos estables. Una generación que se rebela ante la injusticia.

En Venezuela la derecha antichavista se vio obligada a cambiar de estrategia dado que las sanciones unilaterales de EEUU y la lógica de la violencia callejera o las intentonas de intervenciones extranjeras no lograron doblegar al gobierno revolucionario de Nicolás Maduro.

Si bien la derecha sigue teniendo la mayoría del control de los gobiernos, no se puede predecir por cuánto tiempo este mapa seguirá pintado con los mismos colores, más bien podría decirse que hay grandes posibilidades de que los proyectos populares vuelvan a ponerse de pié en la región.

La pandemia ayudó a unas derechas sin muchas ideas novedosas que simplemente se limitan a saquear y hambrear a los pueblos cuando son gobierno, o a poner palos en la rueda y apostar al fracaso y la destrucción de los gobierno populares cuando les toca estar en la oposición.

Nuestra América tiene grandes posibilidades de reencauzarse en un nuevo proceso de gobiernos populares, una segunda oleada revolucionaria que siga avanzando hacia una segunda y definitiva independencia. Los pueblos del continente pujan cada vez con más fuerza en esa dirección.

Pero la reacción de la derecha no puede subestimarse. La victoria del banquero Guillermo Lasso en Ecuador debe servir como caso testigo de que si no consolidamos los procesos de unidad en cada país, la derecha se rearticula y pone a andar toda su artillería para ensuciar la cancha, condicionar a las fuerzas populares y de ser posible intentar fragmentarlas.

Lo que debe quedar claro es que sea mediante el voto en las urnas o en los alzamientos populares en las calles, la épica y la mística revolucionaria, de solidaridad, de empatía y de justicia social debe primar para reconfigurar los lazos de unidad que consoliden en el ideario popular continental, que nos enfrentamos en todos los territorios ante un mismo enemigo y su bestialidad. Porque desde el Río Bravo hasta la Patagonia la lucha sigue siendo contra la opresión del imperio y sus lacayos locales.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

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