División del FdT en el Senado y una oposición que teme por su espacio en el Consejo

División del FdT en el Senado y una oposición que teme por su espacio en el Consejo

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El bloque Frente de Todos se dividió en dos espacios en la Cámara Alta, de cara al inicio de la toma de juramento que dará Horacio Rosatti para los nuevos miembros del Consejo de la Magistratura.

El bloque oficialista en el Senado se dividió en dos espacios -el Frente Nacional y Popular, y Unidad Ciudadana- y tendrá como titulares a José Mayans y Juliana Di Tullio, respectivamente. Este movimiento se da de cara a la toma de juramento que dará Horacio Rosatti para los nuevos miembros del Consejo de la Magistratura. 

El martes por la noche, a través de sendas notificaciones a la presidenta de la Cámara alta, Cristina Fernández, los diputados del ahora interbloque oficialista comunicaron su división, que hasta ese entonces conducía de forma homogénea el formoseño Mayans.

El Frente Nacional y Popular, estará compuesto por 20 miembros: José Mayans, Claudia Ledesma Abdala de Zamora, Guillermo Andrada, Daniel Bensusán, María Eugenia Catalfamo, Cristina López Valverde, Maurice Closs, Lucía Corpacci, Carlos Mauricio Espínola, María Teresa González, Ricardo Guerra, Edgardo Kueider, José Rubén Uñac, Marcelo Lewandowski, Sandra Mendoza, Gerardo Montenegro, José Neder, María Inés Pilatti Vergara, Antonio Rodas, Adolfo Rodríguez Saá y Pablo Yedlin.

Por su parte el bloque Unidad Ciudadana estará constituido por 13 miembros: Juliana Di Tullio, Carlos Linares, Silvina García Larraburu, Mariano Recalde, Sergio Leavy, Guillermo Snopek, Anabel Fernández Sagasti, Oscar Parrilli, Silvia Sapag, Martín Doñate, Nora del Valle Giménez, Ana María Ianni, Matías Rodríguez y María Eugenia Duré.

Desde la oposición el mendocino Alfredo Cornejo salió al cruce de la decisión y consideró que es una división “impostada” y “vergonzosa” con el fin de “intentar robarse un lugar en el Consejo de la Magistratura”. Cabe destacar que la división del bloque permitirá al oficialismo tener la segunda minoría e incorporar un representante en el Consejo de la Magistratura. De esta manera evitaría que la designación quede a manos de un legislador de la oposición.

Para el FdT, el espacio como “segunda minoría” en el Consejo no le corresponde a Juntos por el Cambio. El jefe del bloque oficialista, Germán Martínez, manifestó en una carta al presidente de Diputados, Sergio Massa que “considero que no debe avanzarse en nuevas designaciones hasta tanto quede absolutamente en claro el criterio de definición de lo que se considera el ‘bloque con mayor representación legislativa’, ‘la primera minoría’ y ‘la segunda minoría’, de conformidad a lo expresado por el art. 2, inc. 3 de la ley 24.937″.

Además, remarcó que en 2018 el entonces presidente de la Cámara, Emilio Monzó, designó a Pablo Tonelli por la “primera minoría”, en tanto advirtió que ahora la UCR busca imponer la designación de Roxana Reyes bajo el argumento de que es la segunda minoría.

La idea del oficialismo es discutir cuál es el criterio a adoptar a la hora de la designación, es decir, si se toma la segunda minoría actual o la de 2018. Al respecto, Negri señaló que “no hay ninguna posibilidad de que el kirchnerismo y aliados se queden con los lugares que corresponden a Luis Juez y Roxana Reyes“.

Por último este miércoles a las 20 horas, el presidente de la Corte Suprema y actual autodesignado titular del Consejo de la Magistratura, Horacio Rosatti, iniciará la toma de juramento de les nueves miembres: Agustina Díaz Cordero, quien jurará por los jueces, Jimena Delatorre y María Fernanda Vázquez, que lo harán por los abogados, y la académica Pamela Tolosa.

El agravio como forma de hacer política

El agravio como forma de hacer política

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Pensar una sociedad en la que no existan intereses confrontados resulta iluso e incluso es una negación de la naturaleza diversa de la humanidad. Prueba de ello es el desarrollo de la historia, que a pesar de las tergiversaciones que pueda tener, siempre nos encuentra con bandos enfrentados.

Siempre va a existir una puja entre quienes en un momento logren ser hegemonía y otros que consecuentemente serán subalternidad. Sin embargo, forma parte de la democracia que se permita a la mayoría gobernante llevar adelante sus políticas. Ello sin avasallar los derechos de las minorías.

Ahora bien, para que una sociedad o comunidad exista debe existir el interés de conformar un todo, de aceptar al otro como un distinto con quien podemos convivir, negociar e intentar construir una vida en común. De eso se trata el pacto democrático, que no es algo totalmente rígido sino que es elástico y está sujeto a un tire y afloje constante en las disputas políticas.

La llegada del Coronavirus al país nos condujo a un escenario donde se requirió un accionar conjunto y se dio lugar a una tregua entre la conducción del PRO en CABA y el Frente de Todxs. Parecía una muestra de diálogo y madurez política. El discurso de unidad copó las conferencias y se convirtió en un peligro para la oposición ya que había una gran aceptación social de las medidas sanitarias tomadas por el Gobierno Nacional en el marco de la pandemia.

Ante la imposibilidad de sacar tajada de eso, y en pos de romper con esa tregua comenzaron las acusaciones por parte de la oposición. Denuncias inconexas que no se configuran como una crítica o propuesta política, sino más bien, muchas veces no resisten análisis alguno. Por enumerar algunos casos podemos citar el intento de responsabilizar al gobierno por la supuesta liberación de presxs, la muerte de Fabián Gutiérrez, el proyecto trunco de expropiar Vicentin narrado como un ataque a la propiedad privada de todxs, la necesaria extensión de la cuarentena como una “infectadura” y la idea infundada de que la reforma judicial sería utilizada por CFK como estrategia de impunidad.

Hay algo que une todos los casos: en ninguno existió una propuesta superadora de las medidas criticadas, una invitación al diálogo o la posibilidad de discutir sin tergiversar los hechos o palabras. El objetivo siempre parece ser, sembrar la disyuntiva entre democracia o infectadura, honestos o delincuentes, trabajadores o ñoquis del Estado, orden o desgobierno. Qué sucede con todos esos hechos o de qué se tratan, queda en segundo plano. La finalidad termina siendo golpear la imagen del gobierno nacional y construir subjetividades negativas en torno al Frente de Todxs. 

La oposición que aún no logra ordenarse, encontró en esta forma de ataque una manera de accionar que con la ayuda de los medios masivos de comunicación, tiene como único objetivo desgastar al oficialismo. El problema de esa artimaña es que hace difícil la convivencia y construcción democrática; cerrar el diálogo a punto tal de no dar quórum para que el Congreso no pueda tratar ninguna ley es un juego peligroso.

Fomentar la idea de desgobierno y como dijo Carrió “aún llegando a la desobediencia civil” es negativo no solo para que el gobierno elegido popularmente implemente sus políticas, sino también para poder avanzar en aquellas en las que existe consenso social previo. Ahogar los debates simplificándolos entre buenos o malos no soluciona los problemas políticos de la sociedad. Buscar el consenso es responsabilidad de todas las fuerzas políticas. Vivir en un Estado de Derecho implica respetar la elección popular, discutir y disputar política en el marco democrático.

Frenar la difamación y el agravio conduciendo las discusiones al plano de las propuestas políticas será necesario para fortalecer la democracia. Evidentemente Juntos por el Cambio no se siente cómodo en ese terreno, más allá de ser oposición, por eso recurre constantemente al golpe.

En una sociedad plural el conflicto de intereses es imprescindible y fomentar los debates, la discusión en el marco del respeto, es lo que nos permite avanzar en la construcción de una mejor comunidad.  Discutir y disputar política permite construir colectivamente, mientras que denostar al opositor o sembrar la idea de desgobierno, solo conduce a tensar cada vez más nuestro pacto democrático, separar la sociedad y destruir.

Rubén Abreu
Rubén Abreu

Recibido en la Universidad Pública de Abogado, aunque sigo estudiando. Me gusta leer y soy re colgado. Trabajo por ser consecuente con mis convicciones, con todas las imperfecciones que tengo.

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