Irán: Firmeza, Valor y Dignidad frente a la alianza imperial sionista

Irán: Firmeza, Valor y Dignidad frente a la alianza imperial sionista

TIEMPO DE LECTURA: 9 min.

En estos días, no dejan de aparecer noticias, datos, rumores, llamados, amenazas del presidente de Estados Unidos Donald Trump y su socio sionista Benzion Mileikowsky (alias Netanyahu) contra la República Islámica de Irán.

La nación iraní es centro de ataques en múltiples niveles: sanciones, bloqueos, arremetidas armadas a través de grupos terroristas, desestabilización, guerra cognitiva entre otras herramientas propias de aquellos que pretenden mantener una hegemonía a la baja, pero aún peligrosa.

El belicoso mandatario estadounidense declaró, tras el Foro de Davos, con su peculiar lenguaje megalómano: “sabes, tenemos muchos barcos yendo en esa dirección por si acaso, tenemos una gran flotilla yendo en esa dirección. Y veremos qué pasa. Tenemos una gran fuerza yendo hacia Irán. Preferiría que no pasara nada, pero los estamos vigilando muy de cerca”(1). Palabras que pretenden intimidar pero que, sólo reflejan el carácter hegemónico y arrogante de este Estados Unidos, sea bajo administración de demócratas o republicanos.

Trump se refiere a una flota de portaviones, cruceros, destructores y otras fuerzas que persiguen amilanar a Irán y su derecho a defender su integridad territorial, su soberanía de tal manera que la revolución islámica impida que se aplique con ella las estrategias de las revoluciones de colores. Propias de la forma de conducir la política internacional por parte de Washington y sus cervatillos de la OTAN y su testaferro en Asia occidental, como es el régimen sionista israelí.

En este plano es evidente la invisibilización que los medios hacen del hecho que, en la región de Asia Occidental, Washington ya tiene una fuerza naval anclada en Bahréin- denominada la V Flota del Golfo Pérsico – vigilada estrechamente por Irán y de la cual se posee información de inteligencia fidedigna (2). Una base que está al alcance del arsenal de la nación persa de misiles de crucero, balísticos, hipersónicos y aviones no tripulados (drones) que han mostrado su eficacia en la destrucción de objetivos militares e industria tecnológica y militar israelí durante junio del 2025. Recordemos, en respuesta a la agresión de la alianza imperial sionista.

Washington presenta a Irán como una amenaza para vecinos y el mundo. Apoyándose en esta estrategia a través del uso de los medios de manipulación y desinformación del mundo occidental. Afirmación que, no sólo es parte de un relato belicoso sino también embustero pues, sólo la mención del medio centenar de bases militares, navales y aéreas de Estados Unidos (sin contar las de Gran Bretaña y otros miembros de la OTAN) rodeando a Irán, echan por el suelo las simulaciones de Washington.

En este marco y ante interrogantes planteadas por amigos de Irán respecto al manejo mediático que se ha hecho contra el mismo, producto de las manifestaciones de fines de diciembre del 2025 e inicios del 2026 y la deriva terrorista por intervención precisamente de Washington y el ente sionista traigo al presente aquello que, constantemente, opino y escribo sobre una de las formas de terrorismo a la cual está sujeta la República Islámica de Irán (3).

Me refiero a los procesos de manipulación y desinformación sufridos por la nación persa. Puedo repetir letra a letra lo que suelo sostener y constatar cómo se ha reiterado a lo largo de los años, a través de este modus operandi. Los medios de comunicación occidentales llevan a cabo una labor desestabilizadora y se niegan a llamar las cosas por su nombre, con relación a las acciones terroristas propiciadas por Estados Unidos e Israel aprovechando las legítimas manifestaciones de una población, afectada por la política de máxima presión de Estados Unidos y sus socios.

Ataques a la población civil, el asesinato de policías, la destrucción de instituciones gubernamentales, quemar mezquitas, escuelas, instituciones bancarias. Afectar el transporte urbano, el comercio, son en forma indiscutible operaciones criminales. Llamar a desmoronar el país y agitar banderas de una monarquía extinta e incluso enarbolar el trapo criminal del régimen genocida israelí. Eso es inaceptable y debe ser perseguido sin reparo alguno.

Occidente organizó y dio curso, pueblo de Irán, ataques estilos DAESH y cuyo silencio da muestras incuestionables de su doblez. Los gobiernos europeos y sus sociedades no salen a la calle enarbolando las banderas de Irán o encendiendo con luces sus monumentos con la bandera de la nación persa, como suelen hacerlo cuando hablan de terrorismo y se ven afectadas sus intereses y ciudades. No condenan el terrorismo de grupos apoyados por países a los cuales venden armas y otorgan impunidad. Es el doble rasero que constantemente hay que recordarles y denunciar.

Es una muestra de esa hipocresía indecente, esa duplicidad que divide al mundo entre habitantes de primera y segunda categoría. Nuevamente, ese mundo liderado por Washington y sus aliados, a través del uso tendencioso de sus medios de comunicación, concretan una conducta donde el manipular, desinformar y generar una realidad con base en el fingimiento, son parte de su política internacional.

Como también lo es desconocer el papel de organismos internacionales como la ONU y que, al crear, por parte de Trump, la llamada “Junta Para la Paz” pretende apoyar al régimen genocida israelí y al mismo tiempo suplantar el tipo de gobernanza que se ha dado el mundo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Un esquema que hay que modificar, reestructuras, hacerlo parte de los propios cambios que ha tenido el mundo, pero no tener como alternativa el concretar el imperio trumpiano soñado por este megalómano (4).

Una conducta inherente al imperialismo, que distorsiona deliberadamente la realidad por parte de los denominados medios de comunicación, que expresan, en el caso de los medios occidentales y sus socios, la crónica política de agresión contra la República Islámica de Irán, a propósito de los hechos que tuvieron su comienzo el día 28 de diciembre del 2025 y que a partir del día 3 de enero del 2026 derivaron en claras acciones terroristas bajo la plantilla del fundamentalismo de los grupos takfiri.

 

Hablo de desinformar como aquel objetivo de dar a conocer datos, cifras, análisis, hechos premeditadamente maniobrados al servicio de objetivos e intereses de Estados Unidos y los suyos, como también información insuficiente o incluso omitiéndola. Más de algún cínico considerará, que esto no es extraño, que el mundo es así, que no se puede cambiar, dando muestra con ello, que esa manipulación, la mentira, las noticias falsas, el uso de la desinformación, la Hasbará, ha hecho mella en una parte importante de la humanidad, que considera tal situación como inevitable y un destino inexorable.

Esta conducta consiste, básicamente, en el uso que hacen los medios de comunicación hegemónicos de los hechos, acontecimientos o procesos de una forma que sirva a sus intereses políticos, económicos, ideológicos y militares. Una pauta visible a través del poder monopólico que poseen, en materia de medios de información radiales, televisivos, agencias informativas, medios gráficos y aquellos que conforman las redes sociales.

En general, el análisis de la guerra híbrida que se lleva a cabo contra Irán y su sociedad muestra el rostro embustero de los que llenan sus portadas, editoriales y páginas interiores, programas televisivos, radiales, de los más variados adjetivos cuando las víctimas son de alguna ciudad europea o cuando ocurre en algún país considerado cercano a las potencias occidentales.

Los adjetivos allí se multiplican: terror, masacre, extremismo, consternación, locura. Pero, cuando se trata de la legítima defensa de los pueblos en resistencia, se restringe desvergonzadamente el esfuerzo semántico. No se habla de agresiones de grupos terroristas, que esas mismas potencias occidentales y sus socios han creado, organizado y apoyado, acontecen en ciudades de Siria, Irak, Palestina, Yemen, y en este caso de la República Islámica de Irán. Se utilizan eufemismos: acciones armadas, movilizaciones por la libertad reprimidas por el “régimen” manifestantes inocentes masacrados por fuerzas policiales.


Los datos objetivos muestran con certeza como Estados Unidos, bajo la administración Trump, en sus dos periodos – pero no ajeno a las acciones de cualquier administración de este país – y sus regímenes aliados están empeñados en desestabilizar a la nación persa desde el momento mismo del triunfo de la revolución islámica el año 1979. Así lo ha dicho, tanto la entidad sionista, su servicio de inteligencia (Mossad), políticos, militares, con la misma narrativa de Estados Unidos y su servicio de inteligencia (CIA). No se han guardado sus amenazas. Los objetivos también son claros: crear inseguridad, desestabilización, intensificar la presión contra Irán.

Pero, a diferencia de situaciones anteriores, a mi entender, va perfilándose un cambio. Las sociedades del mundo van destacando que esa política de apoyar el terrorismo e incluso llevarlo a efecto con sus propias fuerzas militares como fue la agresión de junio del 2025 contra Irán, es una realidad que no es sólo con la nación persa y que más temprano que tarde les puede tocar incluso a actuales aliados.

Es el caso de países como Arabia saudí, Emiratos Árabes Unidos y asociados políticos y militares como es el caso de Dinamarca con relación a Groenlandia. Venezuela ya lo ha sufrido con el ataque a su territorio y el secuestro de su presidente. México, Cuba, Brasil están amenazados. Panamá y su canal. Rusia y China están alertas. Inclusive la OTAN con sus miembros europeos, no sólo están sometidos como cervatillos, sino que han sido obligados a pagar la factura en la guerra de Ucrania y soportar humillaciones diarias de su “daddy” como se ha visto con relación a la pretensión de Trump de apoderarse de Groenlandia. Una Europa de las tres eses: sumisa, servil y sometida (5).

Por ello Irán representa una esperanza para nuestras sociedades que vislumbran en la resistencia de la nación persa, sus respuestas firmes y valientes frente a los ataques, el resistir y avanzar constituye un ejemplo a seguir y eso representa una amenaza para las potencias hegemónicas y arrogantes.

Frente a esa realidad distorsionadora de la lucha de defensa de su soberanía, Integridad territorial y dignidad que lleva a cabo Irán hay que salir con más fuerza que nunca con nuestras herramientas mediáticas, aquellas que están llegando con su mensaje: redes, conferencias, charlas, conversaciones, uso de medios alternativos, intervenir en aquellos medios totalitarios con nuestra opinión.

Hay que defender a Irán. Llenar las casillas de correos, Facebook, Instagram, X, YouTube con nuestros mensajes claros y contundentes llamándolos por su nombre: sionistas, genocidas, supremacistas, asesinos, criminales, violadores del derecho internacional, de los derechos humanos. Saqueadores, usurpadores.

Esa política de desestabilización, de acciones terroristas, de minimizar los efectos y presentarlos como meros asaltos, ataques armados, como si fuesen parte de una lucha lícita, que presenta a estos criminales como “rebeldes moderados”, “luchadores”, esa política necesita gobiernos y medios de comunicación que manipulen, desinformen, generando un torrente comunicacional tendencioso, sesgado, plagado de mentiras más allá de lo emotivo– definido hoy con el concepto de posverdad – un flujo comunicacional que desinforma de una forma estudiada, diseñada de forma tal que sirva a los propósitos e intereses que esos medios representan.

Por ello es fundamental dar la lucha contra la injusticia en todos los frentes. El combate contra la triada criminal: imperialismo, sionismo y wahabismo se da en el campo militar, político, diplomático, económico, ideológico y comunicacional. Combate diversificado que requiere decisión, voluntad, firmeza y pleno convencimiento que nuestros pueblos deben tener como norte el triunfo sobre el imperialismo y sus hijos putativos. Ese triángulo abominable ha dado la orden de manipular, de desinformar, ha ordenado a sus diarios, revistas, programas televisivos, radiales. Ha ordenado que sus funcionarios que por cientos de miles generan opinión en las redes sociales, minimicen los ataques contra Irán.

Hay que combatir la mentira y apoyar las acciones de control de las autoridades iraníes, su guía para la pacificación del país, pero también atender las legítimas demandas sociales, económicas y de seguridad que la población exige.
La defensa de la revolución islámica “es una necesidad innegable”. No se puede conceder un centímetro a las presiones, a las amenazas y a la acción desestabilizadora de los enemigos. No atender los cantos de sirena. Negociar, por supuesto, pero con los puntos claros sin concesiones, aquellas que tratan de ser impuestas después de haber llegado a acuerdos.

Todo ese camino debe ir acompañado de la represalia a quienes atacan, el castigo a culpables y cómplices de una manera ejemplar. Desde otras trincheras, el denunciar, dar a conocer los crímenes del imperialismo, el sionismo y el wahabismo son parte también de la labor en favor de nuestras sociedades. Esa es nuestra trinchera de aquellos que escribimos, hablamos en diversas redes, aquellos que hacemos clases, charlas, conferencias.

No temer al decir y hablar fuerte y claro. No caer en la trampa de la teoría del buenismo, que lo único que persigue es atenuar e incluso hacer desaparecer la lucha de los pueblos. Hago mía las palabras de Seyed Ali Jamenei “Sí, aplacamos la sedición. Pero eso no basta, Estados Unidos tiene que rendir cuentas. Peores que los criminales internos, son los criminales externos” (6). Claro y firme, sin eufemismos.

Pablo Jofré Leal

Periodista. Analista Internacional.

Articulo Para Hispantv

 

https://www.france24.com/es/medio-oriente/20260123-trump-afirma-que-una-armada-de-ee-uu-navega-hacia-ir%C3%A1n-golpeada-por-nuevas-sanciones

https://www.hispantv.com/noticias/asia-occidental/579689/hackers-datos-quinta-flota-eeuu

https://radio.uchile.cl/2018/09/26/manipulacion-y-desinformacion-otra-forma-de-terrorismo-contra-iran/

https://www.hispantv.com/noticias/opinion/638980/trump-davos-agonia-onu

https://www.hispantv.com/noticias/opinion/607167/europa-tres-servil-sumisa-sometida

https://khamenei.ir/



El golpe de la CIA contra Guatemala de 1954

El golpe de la CIA contra Guatemala de 1954

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La invasión de Estados Unidos a Guatemala en 1954, entre el 18 y 27 de junio, se comienza a organizar luego de que el presidente Juan José Arévalo comenzará un proceso de reformas económicas y sociales las cuales profundizaría su sucesor Jacobo Arbenz, un militar nacionalista y que estaba dispuesto a llevar a cabo políticas sociales y populares.

Arbenz era un reformista y estaba de acuerdo con la inversión foránea, siempre y cuando esta se ajustara a la vida económica local. Para ese entonces la compañía bananera estadounidense United Fruit Company era dueña del 70 % de las tierras cultivables, por lo que el gobierno de Arbenz se negó a ampliar las concesiones. Como parte de la reforma agraria el gobierno estaría liquidando los latifundios.

La United Fruit Company era respaldada por fuertes intereses, el abogado de la compañía era el Secretario de Estado John Foster Dulles y su hermano Allen Dulles era el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), por lo que las reformas fueron calificadas por el gobierno estadounidense como una amenaza a sus intereses.

El Che sobre el Golpe de la CIA en Guatemala de 1954, recordado en su magnífica estatua en Cuba.

Desde Washington se agitó la campaña contra Arbenz y en el medio de un duro clima de Guerra Fría pronto se acusó al gobierno de Guatemala de ser un “agente del comunismo soviético”. El macartismo estaba aún en su poderío como clímax ideológico fuera y dentro de Estados Unidos.

Arbenz convocó su gabinete para explicar que el ejército estaba en la rebelión y el 27 de junio de 1954 anunció su renuncia, luego que el 18 junio inició la invasión al país centroamericano encabezada por el coronel ultraderechista Carlos Castillo Armas, en lo que en realidad fue una operación encubierta de la CIA para sacar de poder al presidente.

Desde Honduras, los golpistas financiados por la CIA invadieron Guatemala, agitaron la revuelta contra Arbenz y se hicieron con el poder. Luego vinieron años y años de dictaduras en Guatemala que asesinaron a miles y miles de patriotas que luchaban contra la tiranía. El terror se apoderó de Guatemala, que se convirtió en un enclave yanqui.

Desde la invasión estadounidense en 1954 la clase dominante, el ejército y sucesivos presidentes de facto o electos, han sido fieles cumplidores de una política de sumisión y entreguismo hacia el imperio estadounidense.La presencia permanente o eventual de un ejército extranjero en Guatemala los han convertido en un país ocupado, cuestionando su soberanía y dignidad nacional.

Arbenz visitó Cuba y recibió el apoyo de la Revolución en su largo exilio. De hecho, las campañas de nacionalizaciones de las corporaciones yanquis agrícolas en Cuba fueron denominadas “Guatemala Libre”.

Uno de los testigos de este trágico hecho fue un joven argentino llamado Ernesto Guevara. Entre las consecuencias inesperadas que generó el golpe fue que Ernesto Guevara, quien se encontraba en Guatemala, se radicalizó y concluyó que la única salida para cambiar las sociedades latinoamericanas era la lucha armada. Y tenía razón. Se lo dijo a Fidel en Cuba. La historia fue así.

Arbenz se tuvo que exiliar. Árbenz se vinculó con el Partido Guatemalteco del Trabajo, que profesaba abiertamente el comunismo, pero no recibió nunca el apoyo de la Unión Soviética. El golpe de Estado fue también la puerta para la guerra civil que desoló el país años después: más de 250.000 personas murieron y otras 50.000 desaparecieron para siempre.

Arbenz tuvo que escapar a un tortuoso exilio en Uruguay y México, donde se separó de su esposa e hijos, sufrió una férrea campaña de desprestigio orquestada por la CIA, y su hija Arabella se suicidó en Bogotá, Colombia, en octubre de 1965.  Finalmente, Árbenz murió en su exilio de Ciudad de México en 1971. 

El gobierno de Guatemala indemnizó a la familia de Árbenz en 2011.

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