Cumbre de las Américas: Bolsonaro con intenciones de comprar gas a la Argentina

Cumbre de las Américas: Bolsonaro con intenciones de comprar gas a la Argentina

TIEMPO DE LECTURA: 2 min.

El mandatario de Brasil mantuvo un breve diálogo con el Presidente argentino en Los Ángeles y le manifestó su intención de comprar gas natural a Argentina. Por su parte, Fernández pidió la renuncia del secretario general de la OEA.

En el marco de la Cumbre de las Américas, llevada a cabo en el Centro de Convenciones de Los Ángeles, los presidentes de Brasil y Argentina, Jair Bolsonar y Alberto Fernández, dialogaron sobre la situación energética y el brasileño le expresó al mandatario argentino su voluntad de comprar gas a nuestro país.

El pedido de Bolsonaro es frívolo y por el momento no hay nada oficial. Cabe destacar que tampoco cuentan con tiempo de charlas en la IX Cumbre de las Américas, ya que el presidente Alberto Fernández participará hoy del cierre de la misma y mantendrá reuniones bilaterales con sus pares de Chile y Perú; y por la noche regresará a la Argentina.

Con respecto a la agenda del jefe de Estado, participará de la II Reunión Plenaria y después se reunirá con el gobernador del Estado de California, Gavin Newsom. Luego mantendrá una reunión bilateral con el presidente de la República de Chile, Gabriel Boric Font; y más tarde otra con su par de Perú, Pedro Castillo.

En tanto, por la tarde Fernández y los demás Jefes y Jefas de delegación posarán para la foto oficial del encuentro, para luego llevar adelante la III Reunión Plenaria, con la que quedará finalizado el cónclave internacional. Está previsto que en la medianoche argentina tome el vuelo que lo traerá de regreso junto con su comitiva.

Ayer, al disertar en la cumbre de líderes, el presidente argentino pidió la renuncia del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el uruguayo Luis Almagro, al sostener que “la OEA, si quiere ser respetada y volver a ser la plataforma política regional para la cual fue creada, debe ser reestructurada removiendo de inmediato a quienes la conducen”.

Además, en su alocución en el Convention Center de la ciudad estadounidense de Los Ángeles, el mandatario argentino resaltó que “en esta Cumbre debemos analizar el presente y proyectar el mañana en pos de una reconstrucción creativa del multilateralismo”. En el discurso también le pidió al presidente estadounidense Joseph Biden una reformulación de la política de su país hacia América Latina y el Caribe.

“Estoy seguro de que es momento de abrirse de modo fraterno en pos de favorecer intereses comunes”, propuso el jefe de Estado y, al dirigirse al propio Biden le recordó que “los años previos a su llegada al Gobierno de los Estados Unidos de América estuvieron signados por una política inmensamente dañina para nuestra región desplegada por la administración que lo precedió”, en referencia a la gestión de Donald Trump.

El fútbol de Brasil, un reflejo del gobierno de Bolsonaro

El fútbol de Brasil, un reflejo del gobierno de Bolsonaro

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

La situación más latente se dio el domingo entre Argentina y Brasil, luego de lo que parecía un simple partido -el clásico de América- se convirtió en un caos legal, político y, en menor medida, futbolístico. Todo comenzó hace unas semanas: la Serie A, La Liga y la Premier League comunicaron que no se autorizaba a los futbolistas para viajar a Nuestra América a disputar las eliminatorias por ser zona roja de Covid-19. Sin embargo, los jugadores argentinos de la Premier -Emiliano Martínez, Cristian Romero, Giovani Lo Celso y Emiliano Buendía- decidieron viajar igual asumiendo las consecuencias.

A todo esto, Brasil obligaba a hacer cuarentena a cualquier persona que hubiese estado en Inglaterra en los últimos 14 días. El jueves pasado, Argentina jugó con Venezuela en Caracas. Finalizado el partido, viajó a Sao Paulo, Brasil, para preparar el partido contra la verdeamarela; cabe destacar que no tuvo problemas para ingresar al país y la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria -ANVISA- no encontró nada ilegal. Además, el encuentro estaba, obviamente, avalado por FIFA y CONMEBOL.

Recién el sábado presentaron ciertos obstáculos, pero todo se resolvió en una reunión en el hotel, en la que participaron ANVISA, AFA y CONMEBOL. Domingo al mediodía, nuevamente funcionarios de ANVISA acudieron al hotel, ya que no querían que los jugadores de la Premier jueguen, informando que los cuatro futbolistas iban a ser deportados por fraguar información, debido a que se omitió información en su ingreso a Brasil. Esto, basándose en la Ordenanza Interministerial 655/2021: el incumplimiento acarrea responsabilidad civil, administrativa y penal, y deportación inmediata.

La Selección Argentina envió un pedido excepcional al Ministerio de Salud de Brasil para esos cuatro futbolistas que, según consta en el documento, fue denegado 51 minutos antes del inicio del partido en el Arena Corinthians por ANVISA, ya que esta es una agencia nacional autárquica, no subordinada al poder ejecutivo de Brasil -que es una República Federativa-. ANVISA regula la entrada y salida de pasajeros al país en tiempos de Covid, pese a que los jugadores ya estaban en los vestuarios, listos para realizar la entrada en calor y con el visto bueno de la Conmebol para que jueguen.

Comenzó el partido, transcurrieron siete minutos y luego las autoridades de Anvisa -aparentemente armado- invadieron el campo de juego, por lo que el partido fue suspendido por el venezolano Jesús Valenzuela. Según un comunicado de ANVISA, la documentación era falsa y consideran que es un incumplimiento grave para la salud. En ese momento se aconsejó a las autoridades que ordenen la cuarentena inmediata y deporten a los jugadores de la Premier.

Ahora, todo se define en tribunales, ya que los 10 gobiernos sudamericanos firmaron hace más de un año un acuerdo: torneos CONMEBOL y FIFA están exentos de las normas sanitarias de cada país. Teniendo esa libertad de viajar, esto último, Brasil no lo cumplió. Algo que llamó la atención es que esta norma no tuvo problemas para la Copa América. Allí, la Selección Argentina recibió el “ok” de parte de FIFA y Conmebol, al existir un corredor sanitario para la disputa de partidos internacionales oficiales.

Pero entonces, ¿cuál fue la excusa? Al decir que en el papelerío hubo una irregularidad, el cordón sanitario queda anulado, siendo el principal argumento que sostienen las autoridades sanitarias de Brasil y que ya derivó en una investigación abierta por parte de la Policía Federal de Brasil por “falsificación” de la declaración jurada.

Asimismo, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) aseguró en un comunicado que el actuar de ANVISA sorprendió por el momento en que se produjo la acción, ya que se podría haber llevado a cabo de manera mucho más adecuada antes del partido y no con el partido ya iniciado; todo esto en el intento de desligarse del problema y evitar posibles sanciones.

Por otro lado, lo que muestra y evidencia la inoperancia tanto de ANVISA como del gobierno de Jair Bolsonaro son los casos de Willian y Andreas Pereira, jugadores que también llegaron a Brasil desde Inglaterra para incorporarse a sus nuevos clubes y no hicieron aislamiento. Incluso se le consultó a Antonio Barra Torres, director de ANVISA, sobre estos casos y dijo que no conocía nada de los mismos, demostrando que hubo una vileza pura y exclusivamente en contra de Argentina.

Gianni Infantino, presidente de FIFA, también brindó declaraciones sobre la suspensión del partido, se dio en el marco de su discurso en la Asamblea General de la ECA, la Asociación de Clubes Europea, que se realizó en Ginebra, Suiza: lo calificó de “una locura” y admitió que estas situaciones hacen “repensar el calendario internacional” para proteger a los jugadores. Finalizó su crítica diciendo: «Tenemos que repensar el calendario. No hay tabúes, la puerta está abierta a todas las ideas».

Tanto la AFA como la CBF fueron informadas por la Secretaría de la Comisión Disciplinaria de la FIFA y se dejó claro que la investigación quedó constituida bajo el artículo 14 del Código Disciplinario que expresa: «Si un partido no se puede disputar o no puede jugarse íntegramente por motivos que no son de fuerza mayor, sino que se derivan de la conducta de uno de los equipos o de una conducta de la cual es responsable una federación o un club, se sancionará a la federación o al club con una multa de al menos 10 000 CHF. Se declarará la derrota por retirada o renuncia, o bien se repetirá el partido» y les dio 6 días para hacer los descargos correspondientes.

A su vez, la Comisión Disciplinaria de FIFA no tiene una fecha estipulada para expedirse -mínimamente un lapso de dos meses-, pero sí tendrá que tomar la decisión final antes del Mundial de Qatar 2022; hay que tener en cuenta que para dicha sanción hay dos instancias más en la justicia deportiva: la Comisión de Apelaciones de FIFA y el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), siendo su tiempo máximo de definición en marzo cuando finaliza la etapa de las Eliminatorias Sudamericanas.

¿Que paso con el presidente de CBF?

El 4 de junio una empleada acusó al presidente de la Confederación Brasileña de Futbol (CBF) de acoso sexual y psicológico. El segundo caso se reveló el 9 de agosto, fue el de un exempleada que denunció acosó en un vuelo a Madrid y el último fue el 20 de agosto, ya incluyendo cargos por agresión. En una de las denuncias, una de las trabajadoras detalla el día en que Caboclo, luego de sucesivas conductas abusivas, le preguntó si se masturbaba y la llamó “perra”, según se puede escuchar en una grabación.

Por tanto, la jueza Aline Maria Leporaci Lopes, del Juzgado Regional de Trabajo (TRT) de Río de Janeiro y Justicia de Brasil, el lunes tomó la decisión de que Rogerio Caboclo, presidente de la CBF e íntimo amigo de Jair Bolsonaro, sea suspendido por un año de su cargo por ser hallado culpable de acoso sexual y acoso moral a tres empleadas del organismo. Ante esto, no podrá ingresar ni permanecer en la sede hasta septiembre de 2022.

En la decisión preliminar, el TRT determinó una multa de 500 reales por día -96.000 dólares- en caso que la CBF o Caboclo desobedecieran la decisión. Según el juez, el presidente de la Confederación debe ser destituido de la entidad como una forma de proteger a las empleadas que lo denunciaron.

Bolsonaro y su apoyo a las Sociedades Anónimas de Fútbol

A principios de agosto, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, aprobó la ley que posibilita que los clubes se transformen en Sociedades Anónimas en el Fútbol (SAF). Cabe destacar que ya había pasado en junio de este año por el Senado y en julio por la Cámara de Diputados, haciéndose efectiva en agosto. 

Esta nueva ley, denominada Club-Empresa, ofrece incentivos para la transformación de clubes al modelo SAF, haciendo que los clubes de fútbol en Brasil sean asociaciones civiles sin ánimo de lucro. Por el momento se ocupa únicamente del fútbol masculino y femenino, por lo que excluye a otros deportes, e impide que entidades, federaciones y la propia Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) se transformen en SAF.

Hay que entender que los clubes que conforman una Asociación, junto con los clubes de barrio, son una red de contención y promoción sumamente necesaria para el ámbito social del hincha. Los clubes en la Patria Grande son mucho más que un partido de fútbol. Esto de convertirlos en negocios no protege ese aspecto, y que la derecha neoliberal que hoy gobierna en Brasil haga pata también muestra la hilacha de Bolsonaro, de ir en contra de ese gran sector del pueblo futbolero.

Una Sociedad anónima es aquel ente que persigue intereses económicos, legítimamente, dice ser rentable y tiene la idea de hacer ganar plata a sus accionistas. Sin embargo, los clubes están para otra cosa: están para contribuir a la sociedad y mostrar valores, entre otras tantas cosas, algo totalmente ajeno a una empresa.

Son cientos de miles los jóvenes de diferentes clases sociales que juegan en las sedes deportivas, van a la colonia y participan de talleres educativos. Esto muchas veces representa un costo, pero ¿qué haría con esto una Sociedad Anónima? Si observa que no son actividades económicamente rentables para su grupo inversor rápidamente dejarían de existir.

Sin dudas estas situaciones y medidas empiezan a desvirtuar y corromper al fútbol, siendo esta última la que podría llegar a hacer que el deporte deje de ser de la gente y sus socios, y que sea un producto más del empresariado. No hay dudas de que en la actualidad tanto Brasil como su deporte en gran parte reflejan y evidencian las fuertes medidas que implementa el gobierno neoliberal de Jair Bolsonaro, misma que está muy alejada del pueblo y hacen que, en este caso, el fútbol, entre en sus años más críticos.


Eduard Paz
Eduard Paz

Proveniente del sur, me instalé en la ciudad de las diagonales. Fiel pensante que la política el deporte van de la mano. Siempre me vas a tener al servicio de la comunicación del pueblo y su deporte.


Bolsonaro parece un Punching Ball

Bolsonaro parece un Punching Ball

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

POR NICOLÁS SAMPEDRO*

Hace varias semanas que se viene especulando respecto de la situación del autoproclamado mesías brasileño. La burla permanente hacia la pandemia y sus implicancias, el enfrentamiento con diversos sectores y la pérdida de apoyo y legitimidad, hicieron que los rumores tomen más fuerza. Pero detrás aparecían los uniformes verde-oliva para alertar que no lo permitirían.

El mal manejo de la pandemia del COVID-19, ha llevado a que Brasil sea el segundo país a nivel mundial en cantidad de contagios por este virus (con más de un millón), y que avance a paso firme a superar las 50 mil muertes.

Es precisamente este hecho el que generó la mayor erosión en la popularidad de la gestión de Bolsonaro. Según la encuestadora DataFolha, mientras a finales de abril alcanzaba el 38%, tan sólo un mes después la impopularidad del gobierno se había disparado a 43%.

Según un estudio realizado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), el desmanejo de Bolsonaro hizo que perdiera el apoyo de sectores ricos y medios de las principales urbes del país como Río de Janeiro y Sao Pablo (principales zonas afectadas por la pandemia).

Según el informe, “Bolsonaro perdió el apoyo de políticos aliados y exfuncionarios de su Gobierno; ha entrado en conflicto público con gobernadores afines y con sectores del Poder Judicial (fundamentalmente, con el Tribunal Supremo Federal)[1].

A esto debe sumarse que su poder de fuego parlamentario también se vio reducido, tras su salida del Partido Social Liberal (PSL); no solo quedó sin partido, sino que fragmentó el bloque en el Senado donde solo 54 legisladores siguen apoyándolo, en tanto que en Diputados debe negociar permanentemente con el grupo conocido como “Centrao” (un conjunto de 10-12 partidos, de aproximadamente 200 diputados).

Como si fuera poco, ya renunciaron varios ministros de distintos gabinetes (Salud, Educación, Justicia). Quizás la salida más significativa fue la del ministro emblema Sergio Moro, quien había sido una pieza clave en el triunfo de Bolsonaro en 2018, tras el proceso ilegal y fraudulento de encarcelamiento al ex presidente Luiz Inácio Lula Da Silva.

La frutilla del postre fue la difusión (con aval del Supremo Tribunal Federal) de un video de una reunión ministerial que tuvo lugar el pasado 22 de mayo. En esa reunión se pudieron escuchar declaraciones de todo tipo como las del ministro de Medio Ambiente, Ricardo Selles, proponiendo “que el período de la pandemia sería ideal para pasar reformas “infralegales”, de “simplificación” y “desregulación” de leyes ambientales”, lo que es igual que decir desregular y convertir en legales cosas que no lo eran, dado que los medios están atentos casi en exclusivo al tema de la pandemia.

De igual manera se pudieron escuchar las palabras del ahora ex ministro de Educación, Abraham Weintraub, quien señaló que si fuese por él “ponía a todos esos vagos en la cárcel, comenzando por el STF”. Esto habría sido la gota que rebalsó el vaso, luego de una cadena de “errores” que habrían llevado a Bolsonaro a buscarle una salida decorosa.

Al presidente brasileño cada vez le van quedando menos apoyos, y el descontento social es cada vez mayor. La campaña del Movimiento #Somos70porcento (motorizada por el economista Eduardo Moreira) tuvo gran impacto en redes sociales y se sumó a otras propuestas lanzadas por sectores progresistas[2], no sólo de partidos políticos sino también de artistas, barras de fútbol, abogados, etc.

Los posibles escenarios

Ante la pérdida de legitimidad, Bolsonaro podría terminar saliendo por la ventana ya sea por juicio político (impeachment), por algunas de las investigaciones judiciales en su contra (fundamentalmente por inmiscuirse en el poder judicial al interferir en la Policía Federal), o por anulación de la fórmula presidencial (por 2 investigaciones en curso que tiene el Supremo Tribunal Federal, una relaciona al financiamiento y propaganda de la campaña 2018 y otra por intervenir para retrasar los allanamientos a su hijo Flávio, acusado de financiamiento ilegal y defraudación pública).

En cualquiera de estos escenarios el rol de los presidentes del Senado (Rodrigo Maia) y de la Cámara de Diputados (David Alcolumbre) sería clave. Fundamentalmente la de Maia, ya que es quien debe aprobar el tratamiento tanto del posible impeachment como el pedido de investigación judicial.

Un hecho significativo es que a comienzos de mes, frente al nuevo ‘escenario opositor’, “Maia deslizó que ‘por ahora’ no prospera el juicio político, ampliando los cursos potenciales de desenlace; hay negociaciones en ese sentido en Diputados que pueden cambiar la trayectoria con la que se venía hasta el momento[3] .

De todas maneras, los escenarios pueden ser múltiples y dependerán de múltiples factores: en principio cómo se vaya articulando ese nuevo escenario de oposición donde por un lado estarían las fuerzas que hasta hace no mucho eran aliadas a Bolsonaro y que lo empiezan a mirar con desconfianza (incluso sectores de la elite paulista); por otro lado, las fuerzas de izquierda o progresistas y cómo puedan promover o motorizar las distintas propuestas que se están lanzando.

Un segundo foco a tener en cuenta es cómo pueden llegar a actuar los medios de comunicación de mayor repercusión, fundamentalmente Folha, Estadao y O’ Globo, medios ya directamente en franca oposición al gobierno de Bolsonaro. Los dos últimos parecen ver en la figura Mourao como un posible reemplazo. El vicepresidente del Brasil, “es considerado un “intelectual” al interior de las FFAA (aunque un tanto “líbero” según algunos generales) lo que también permite construir, de cara a los medios y a los sectores de derecha conservadora (no bolsonarista, como el PSDB, y otros partidos) una figura presidenciable y una cara más aplomada del Partido Militar[4].

De todas maneras el control o no de la pandemia será un factor determinante a la hora de evaluar qué puede deparar para el futuro del autoproclamado mesias brasileño. Esto también estará sujeto a los apoyos que aún conserva el mandatario: EEUU, el sector financiero (cabe recordar que los principales bancos privados fueron beneficiados con 161 billones de reales gracias a las políticas del “Chicago Boy”, Paulo Guedes), los sectores evangélicos, algunos empresarios, el sector del agronegocio, y, obviamente, los militares.

El reconocido sociólogo brasileño y coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Río de Janeiro (UERJ), Emir Sader, señaló hace algunos días, que pese a haberse esperado por mucho tiempo, la “autocrítica” de la derecha había llegado. Sus palabras se basan en un artículo de Pedro Cafardo (editor ejecutivo de “Valor”, el periódico de la gran comunidad empresarial brasileña), uno de los emblemas de la derecha de Brasil, que reconoce que ellos tuvieron la culpa de que Bolsonaro llegue a donde llegó y ahora se arrepienten por el desastre que está haciendo.

Sader se pregunta: “¿Cuál es el significado de este mea culpa? En primer lugar, nos damos cuenta de que es posible, incluso desde el punto de vista de las grandes empresas, darse cuenta de estas cosas, tan obvias para nosotros. Segundo, que el PT es realmente el fenómeno maldito de la derecha brasileña. Que el miedo al PT, a regresar a un gobierno que privilegia los derechos de todos, la distribución del ingreso, es el fantasma que enloquece a todo al derecha. Eso, a pesar de que sabían quién era Bolsonaro, empresarios, medios de comunicación, políticos, lo preferían al PT, sabiendo los valores que representa y las posiciones que tiene[5].

Por sólo poner un ejemplo y graficar lo antes dicho: en varias oportunidades Bolsonaro abocó el artículo 142 de la Constitución, que estipula la “intervención de las FF. AA. ante una situación de caos nacional”, y si bien el artículo es motivo de polémica entre los constitucionalistas brasileños, lentamente ha sido instalado como una posibilidad. Esto hasta para algunos sectores de la derecha es algo inaceptable.

Como se puede observar a Bolsonaro aún le quedan algunos retenes, pero más que ser retenes propios, son sus aliados y la conveniencia para éstos de que quien siga asumiendo los costos políticos del desastre y el caos, sea él. Tanto con el juicio político, como si prospera la investigación judicial en su contra, quien lo reemplazaría sería su vicepresidente Mourao. Pero no hay que olvidar que está en curso el tratamiento de una enmienda constitucional que prevé que en caso de renuncia o separación del cargo antes de cumplirse la mitad del mandato (en este caso diciembre de 2020), debería llamarse a elecciones nuevamente.

Está claro que el descontento crece y la figura de Bolsonaro depende más de sus aliados que de sí mismo[6]. Si sigue haciendo lo que hasta ahora, es muy factible que la paciencia de sus aliados se agote y terminen por desecharlo (incluso sectores en EEUU ya empiezan a no estar tan seguros de sostenerle el apoyo). No hay que descartar ningún escenario, menos con Moro fuera del gobierno y haciendo denuncias por corrupción contra Bolsonaro. Aunque todo parece indicar que quienes terminan por nivelar la balanza siguen siendo los que visten de verde-oliva.

Más allá de lo que suceda en lo inmediato, Bolsonaro está recibiendo golpes por todos lados. Tanto así, que parece un punching ball.


* Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún 
resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las
injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

[1] https://www.celag.org/los-destinos-de-jair-bolsonaro/
[2] https://www.telesurtv.net/news/brasil-movimiento-social-exige-renuncia-bolsonaro-manifiesto-20200619-0015.html
[3] Idem 1
[4] Idem 1
[5] https://www.alainet.org/es/articulo/207375
[6] https://medium.com/@misionverdad2012/el-fin-de-bolsanaro-las-m%C3%BAltiples-crisis-que-amenazan-a-su-gobierno-99ed79893c21

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