Aunque la historia tradicional ha destacado mayormente a los hombres de la Revolución de Mayo, las mujeres jugaron un papel crucial en la lucha por la independencia, apoyando la causa con recursos, organización y participación activa. Estas mujeres, muchas de ellas pertenecientes a la élite porteña, donaron sus joyas para financiar la compra de fusiles y equipamiento para el ejército, contribuyeron en la confección de uniformes, actuaron como enfermeras y promovieron el sentimiento patriótico en la sociedad.
“Se levanta de la faz
de la tierra una nueva
y gloriosa nación”
Himno de la Nación
Las mujeres de la revolución fueron un grupo de damas que desempeñaron un papel clave en este momento de la historia argentina y en la lucha por la independencia. Su contribución fue tanto económica como logística, ayudando a sostener el movimiento revolucionario en un momento en que el Virreinato del Río de la Plata enfrentaba una grave crisis financiera.
El 30 de mayo de 1812, catorce mujeres de la sociedad porteña donaron dinero para comprar fusiles, ya que el Estado no podía costear las armas necesarias para el Ejército Libertador, cada uno de los fusiles llevaba el nombre de la donante, como símbolo de su compromiso con la independencia.
Las mujeres de la patria
La Primera Junta estaba compuesta solamente por hombres, las mujeres no podían participar de la política porque su ámbito era el privado, el doméstico, y se mantuvo de esa manera por más de un siglo. Apenas unas pocas pudieron influir de alguna manera, simplemente por ser las esposas de los revolucionarios. En sus casas, tanto las mujeres como los hombres discutían temas teóricos, políticos e ideológicos.
Aunque su lugar no era solamente el de esposas y madres al cuidado del hogar, sino que a lo largo y ancho de las Provincias Unidas del Río de la Plata permanecieron en el frente de las batallas en numerosos combates, así como también fueron enfermeras que auxiliaban a los heridos, o aquellas espías que se metían en las narices del enemigo.
Desde ser líderes en el campo de batalla, aportar con el espionaje y la resistencia, brindar apoyo logístico, participación en la reconquista o difusión de las ideas revolucionarias, estas mujeres como muchas otras, contribuyeron de manera decisiva en la independencia, desafiando los roles impuestos por la sociedad de esa época.
María Remedios del Valle: La madre de la Patria

Fue una figura clave en la Revolución de Mayo. Afrodescendiente y luchadora incansable, se unió al ejército patriota liderado por Manuel Belgrano, junto a su esposo e hijos. Desempeñó los roles de enfermera y combatiente, enfrentadose a la discriminación racial y a las brutalidades de la guerra.
Su valentía le valió el reconocimiento de Belgrano, quien la nombró Capitana del Ejército. Sin embargo, tras la derrota de Ayohúma, fue capturada por los realistas y sufrió nueve días de azotes como castigo por ayudar a los patriotas. A pesar de esto, logró escapar y reincorporarse a la lucha.
Mariquita Sánchez de Thompson: Defensora y estratega

Fue una de las principales anfitrionas y participante de reuniones políticas cruciales durante la Revolución de Mayo. Su salón se convirtió en el epicentro de discusiones y estrategias que resultaron ser esenciales para la independencia. En su salón se cantó por primera vez la Marcha Patriótica, que luego se convirtió en el Himno Nacional Argentino.
Desafío las normas sociales de la época, abriendo la puerta para la participación femenina en la lucha revolucionaria. Su valentía y determinación la convirtieron una figura influyente en la historia Argentina.
Juana Azurduy: Flor del alto Perú

Fue una líder valiente en la lucha contra el imperio español. Junto a su esposo, formó parte de los ejércitos populares que ayudaron a establecer la junta de gobierno. En 1816, Belgrano la nombró Teniente Coronel, entregándole su propio sable en reconocimiento a su valentía.
Durante la lucha, perdió a su esposo y a varios de sus hijos, pero continuó combatiendo. En 1825, Simón Bolívar la ascendió a Coronel y le otorgó una pensión, y pese a que vivió sus últimos años en la pobreza, dejó un legado imborrable en la causa independentista.
Macacha Güemes: La madre del Pobrerío

Hermana de Martín Güemes, fue una figura vital en la gesta independentista. Desempeñó tareas militares y organizativas, auxiliando a los heridos y realizando misiones de espionaje. Desde el inicio de la lucha, convirtió su casa en un taller de confección de uniformes para los soldados y participó activamente en la organización de defensa contra los realistas.
Su influencia en la organización de milicias y en la estrategia de guerrillas fue fundamental para la independencia. Continuó participando en la política de Salta después de la muerte de su hermano en 1832, demostrando su habilidad y compromiso con la causa federal.
Ana Riglos: Facilitadora y apoyo

Fue una figura significativa en la Revolución de Mayo. Su casa fue un centro de reuniones para los revolucionarios, y su apoyo emocional y logístico fue crucial para José de San Martín. Apoyó la Expedición Auxiliadora al Alto Perú donando sus joyas y recursos para la compra de uniformes, alimentos y armas.
En 1810, junto con otras mujeres patriotas, se presentó ante Cornelio Saavedra para incitarlo a avanzar con la revolución. Aunque no participó directamente en las batallas, su papel como facilitadora y apoyo a los líderes revolucionarios fue esencial para el éxito de la causa independentista.
Remedios de Escalada

Después de casarse con José de San Martín en 1812 consolidó su papel en la causa patriótica. En Mendoza, apoyó la organización del Ejército de los Andes, promoviendo la recaudación de fondos y convenciendo a familias influyentes para que contribuyeran a la campaña sanmartiniana.
A pesar de ser una mujer de la sociedad porteña, participó en la causa patriótica, apoyando a su esposo en la lucha por la independencia. Aunque su rol fue indirecto, también fue significativo en la historia de la revolución.
Casilda Igarzábal: La mujer que convenció a Saavedra

Siendo miembro de una de las familias patricias de la época, tuvo un rol clave en la Revolución de Mayo de 1810. Igarzábal junto con otro grupo de damas de la élite le recordaron a Cornelio Saavedra la importancia de continuar con el plan de la emancipación continental.
Fue socia fundadora de la Sociedad de Beneficencia organizada por Bernardino Rivadavia. Presidida por Mercedes Pásala. Está institución se encargó de las instituciones de bien público destinadas a mujeres y niños.
Martina Céspedes: La pulpera extraordinaria

Propietaria de una pulpería ubicada en el Barrio de San Telmo. Durante las invasiones recibió en su negocio la visita de doce soldados ingleses. Con la ayuda de sus tres hijas los capturó, y luego de alimentarlos y emborracharlos en el sótano, días más tarde se los entrego a Liniers.
Fue nombrada sargento mayor del ejército, con derecho a sueldo correspondiente y el uso de uniforme, para ese momento ya la conocían como “La mayoría”.
Manuela Pedraza: La tucumanesa

Valiente heroína que luchó en la reconquista de Buenos Aires durante las invasiones inglesas. Tras la muerte de su esposo en pleno combate tomó su fusil y siguió peleando, demostrando coraje y determinación.
Su valentía le valió el reconocimiento de Santiago Liniers, comandante de las fuerzas de Buenos Aires, quien la declaró heroína distinguida, otorgándole el grado de alférez.
El legado invisibilizado
A lo largo de la historia el rol de las mujeres en la lucha de la Revolución de Mayo de 1810 ha sido minimizado y hasta ignorado. Sin embargo, varias de estas figuras fueron fundamentales para llevar adelante todo el proceso independentista.
Desde organizaciones de tertulias revolucionarias en Buenos Aires, hasta la recaudación de fondos y la participación directa en el campo de batalla en el norte del país, su influencia fue clave para consolidar el movimiento patriota. Lejos de ser unas meras figuras revolucionarias, estas mujeres mostraron una capacidad de liderazgo y compromiso para sostener la Revolución.
A pesar de las adversidades impuestas por una sociedad que relegaba a las mujeres al ámbito doméstico, ellas lograron imponerse y marcar un camino de participación activa en la construcción de la Nación.
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