TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Escrito por Mora Zapata 
Fotos por Juliana Vaccaro

No hay tiempo…ya no hay vuelta atrás… el viaje empezó hace rato

Es sábado 12 de abril en La Plata y entre bebidas espirituosas, humos de parrillas y otras yerbas, en los alrededores del Estadio Único Armando Maradona se empieza a amontonar la muchachada.

Baja el sol enrojecido para darle paso a la noche. Negra, como los corazones solidarios de quienes se encuentran por las causas más justas; tender una mano al pueblo de Bahía Blanca y festejar que en un nuevo festín del Rock Nacional, siguen acá los mismos de siempre. 



Sobre las calles de una ciudad, que también fue marcada por las consecuencias de una catástrofe bajo el agua, se despliegan indelebles las huellas de ”los verdaderos leones”. Embarrando las veredas de esperanza saltan entre remeras de todos los tamaños y banderas de todos los colores. Relamiéndose los labios hambrientos encaran la procesión hacia la puerta. Una vez más, el banquete está servido…

Sobre el plato pura tripa y corazón 

Las puertas del playón se abren a eso de las 17 de la tarde, para ese entonces el artista Javi Locura ya puso color a la jornada con la mítica frase “Bienvenidos al banquete”. Los más ansiosos también tienen su recompensa, los recibe el mismísimo Tete, Gabriel Iglesias , regalando fotos y púas entre llantos felices y abrazos largos. La cercanía con el público devoto no es teoría, se practica.

Pasaditas las 21 horas se apagan las luces, rugen las cuerdas y en las pantallas arde el fuego junto al público encendido. Sin necesidad de saludos formales, Chizzo, Gustavo Nápoli, rompe el silencio y con el estallido del Tanque, Jorge Iglesias, arranca Tripa y Corazón, para abrir de lleno el apetito renguero. Con equipo completo, sobre el escenario Manuel Varela infla los pulmones de un aire saturado de locura, haciendo sonar la armónica y el saxo con pasión infernal. 


Las banderas de las localidades cercanas, y no tanto, flamean desesperadas, con una lista fuertemente celebrada por los incondicionales de siempre. Quedarse quieto no era opción para ninguna de las 25.000 almas negras que forman esta gran familia rockera. 

Tocaron 30 temas, 30 oportunidades de exorcizar los males inevitables de este mundo abrumador, en un canto unísono visceral. Sonaron: Tripa y Corazón, A tu lado, La buena pipa, El Twist Del Pibe , A La Carga Mi Rock’n Roll, Motoralmaisangre, Buena Ruta Hermano, Corazón Fugitivo, Parece Un Caso Perdido, Ese Lugar de Ninguna Parte, Cuando Vendrán, Bien Alto, Negra Es Mi Alma, Tirano, Cuando Estés Acá, Balada Del Diablo y La Muerte, La Banquina de Algún Lado, El Rito De Los Corazones Sangrando, En El Baldío, Oportunidad Oportuna, El Revelde, Somos los mismos de siempre, El Juicio Del Ganso, El Rey de la Triste Felicidad, Oscuro Diamante, El Viento Que Todo Empuja, El Final Es En Donde Partí , Panic show y La Razón Que Te Demora, para finalizar, y no casualmente, Hablando de la Libertad. Con temas de sus primeras épocas hasta las últimas, y regalando varios clásicos sutilmente dedicados, La Renga demostró la firmeza de sus convicciones, con temas que son y serán del pueblo aunque haya intentos de lo contrario. Todas las etapas de la banda inmortal fueron representadas, como la ruta de un paseo que empezó entre amigos en 1988 y desde entonces, continúa reclutando nuevos pasajeros en cada tramo de su viaje. 

“Acá esta el pueblo argentino, poniéndole el hombro”

La solidaridad popular recorrió todo el banquete desde el primer bocado, y las palabras de Chizzo, breves pero certeras, se hicieron eco ante una multitud conmovida hasta las lágrimas por tremenda expresión de lealtad popular. Este show increíble, como toda expresión artística que vale la pena, tiene detrás mucho trabajo colectivo y la banda agradeció personalmente al Corcho Rodríguez por prestar sonido y a la Municipalidad de La Plata entre otros. 

Los fondos destinados al Hospital Municipal de Agudos Dr. Leónidas Lucero, una suma de más de 1.300 millones de pesos, no fueron la única muestra de apoyo al pueblo argentino. El Tete lució una remera con la leyenda “Arma de creación masiva” y “Justicia por Pablo Grillo”, proyectado en la pantalla gigante junto a una imagen del fotógrafo y seguidor de la banda que continúa hospitalizado por un recibir un disparo directo durante la cobertura de una de las tantas marchas de jubilados. 

Es que esta banda sabe bien hacia donde apuntar las armas creativas. “Acá están los verdaderos leones”, exclamaba Chizzo, aludiendo al espíritu indomable de una fuerza popular que no resigna su narrativa de rebeldía a las nuevas derechas, aunque algunas marionetas con peluca de león así lo pretendan. En tiempos de resistencia cotidiana donde parece que todo se desmorona, la vigencia de La Renga es sinónimo de esperanza. Desde Parque Avellaneda y Mataderos para el mundo, demostrando la potencia barrial de sentirnos vencedores juntos, indomables, insoportablemente vivos. 


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