El oficialismo avanza en su plan de cielos abiertos con la apertura a tres empresas extranjeras. Si bien la medida de por si no dice mucho, el ensañamiento de la Casa Rosada con empresas claves de conexión federal como la propia Aerolíneas, Correo o Trenes prevé un escenario ya conocido.
El Gobierno nacional, a través de la secretaría de Transporte del Ministerio de Economía de la Nación, autorizó este lunes a tres empresas aéreas internacionales para prestar sus servicios en el país. Se trata de Arajet (República Dominicana), Sky Airline (Chile), y JetSmart (Perú).
La resolución, confirmada por el secretario de Transporte de la Nación, Franco Mogetta, a través de su cuenta de X, se dispara tras una semana en la que Fly Bondi quedó entre las peores seis empresas aéreas del mundo tras cancelar 28 vuelos durante la última semana. Es importante recordar que esta empresa rompió en 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri, con el control y la gestión aérea del Estado que realizaba en la aerolínea de bandera Aerolíneas Argentinas.
Ahora, en el marco de una gestión que vuelve a proponer como programa la competencia de empresas argentinas con empresas extranjeras desfinanciando a las primeras, se suman a la competencia las tres mencionadas anteriormente. En ese sentido, Aerolíneas Argentinas experimentó durante el año que aún transcurre un desfinanciamiento a través de los salarios de sus trabajadores -que pese a ser la coyuntura en todos los ámbitos laborales, debido a la gran pérdida de poder adquisitivo sin recomposición- no se puede desentender de las amenazas del propio presidente, Javier Milei, de querer cerrar la empresa por ser “deficitaria”.
Sin embargo, Aerolíneas Argentinas fue recuperada por el Estado nacional debido a la quiebra y el nivel de déficit que experimentó durante su experiencia en el sector privado, y desde allí emprendió un camino de recuperación que se estabilizó justamente durante 2023.

Por otro lado, la discusión supera el hecho de si deben ser una o más empresas las que se disputen un mercado, o si deben ser públicas o privadas, dependiendo el rubro. Si bien a grandes rasgos la máxima para proteger al empleo tanto público como privado es el proteccionismo ante empresas internacionales, existen áreas sensibles o estratégicas que merecen un fuerte control y dirección al servicio de los intereses nacionales si es que se busca el beneficio para toda la ciudadanía. Mayormente, estos casos son los que responden a la conectividad, en un país que es el noveno más grande del mundo.
Por esto mismo es que Aerolíneas entra en un grupo selecto de rubros como ferrocarriles y Correo Argentino, empresas que casualmente el Gobierno nacional también quiere entregar en manos privadas y/o extranjeras. Tanto Correo, como los ferrocarriles y Aerolíneas garantizan que zonas menos pobladas del país como Santa Cruz o Tierra del Fuego posean conectividad, tanto para el transporte de lo producido como para el transporte mismo de ciudadanos. Por lo mismo, desfinanciar y cerrar cualquiera de éstas significa desalentar al trabajo y a la producción pública o privada del país, ya que los intereses que pueden tener un capital extranjero solo apostarán a donde encuentren mejores réditos económicos.
En el caso de Correo, por ejemplo, el desfinanciamiento por goteo del Gobierno nacional ha cerrado sedes en diversos pueblos de pocos habitantes, mayormente localizados en el sur, en donde otras empresas privadas de encomienda no trabajan debido a la rentabilidad. A raíz de esto, esos pueblos quedaron aislados del resto del país para comerciar ciertos productos que solo llegan mediante estas vías. Tal es así que en junio La Nación escribió un artículo detallando los casos hasta la fecha.
Volviendo a Areolíneas, la misma respuesta ante una problemática del país que no hubiese resuelto un privado extranjero con interés netamente comerciales está a la vuelta de la esquina: durante la pandemia del COVID-19, cuando no solo se trajeron dosis de vacunas, sino que además se repatriaron argentinos aislados en otros países a donde ninguna otra empresa viajaba.
Al igual que con la licitación de la mal llamada “Hidrovía”, el gobierno utiliza palabras coquetas para endulzar la medida: renovación, modernización, competencia que mejora la calidad. Pero ni Fly Bondi ni los otros casos expuestos acompañan esos argumentos.
“Desde que Milei llegó al gobierno, Cielos Abiertos en Argentina es una realidad y hoy se robustece con tres nuevas autorizaciones que salieron desde el Ministerio que encabeza Luis Caputo. Sin trabas, sin demoras burocráticas del Estado, sin monopolios que lo impidan”, aseguró Mogetta en el comunicado oficial lanzado ayer.
Si bien la medida recién es presentada, y nada asegura el mal desempeño de las empresas, el descarte de Aerolíneas por parte del gobierno es un hecho a la luz de quien lo quiera ver, así como sucede en las otras áreas mencionadas. Si esto avanza conforme las intenciones de Javier Milei y los suyos, el desenlace no debería ser distinto al de la política post industrialista implementada por Carlos Menem.
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