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Bajo la orden de Alberto Piotti, una vez más el cuerpo de la bonaerense avanzó y el bastón policial impactó de lleno en el parietal derecho de Hebe de Bonafini. Sobre el pañuelo blanco comenzó a brotar una mancha roja oscura, los estudiantes rodearon a la Madre de Plaza de Mayo y nuevamente se desató la represión en la tarde platense del 20 de febrero de 1996. 

Las crónicas de época hablan de más de doscientos detenidos por la razia policial. Esa misma noche en el programa de televisión que conducía Mariano Grondona, junto a estudiantes e hijos de desaparecidos, Hebe de Bonaffini declaró que en el momento en el que la llamaron salió de inmediato hacia La Plata; no se podía concebir que en el mismo lugar dónde estaquearon, torturaron y desaparecieron a pibes y pibas durante la última dictadura militar ahora estuviesen deteniendo ilegalmente a estudiantes universitarios de la Universidad Nacional de La Plata.

Bajo la decisión de arancelar la Educación Superior se produjo una complicidad entre el Rector Luis Lima y el Gobernador Eduardo Duhalde. La síntesis de aquella alianza fue la Policía Bonaerense completamente rabiosa metiendo palo desde la zona de las facultades del Bosque hasta Plaza Rocha. La capital de la Provincia de Buenos Aires estuvo aquel 20 de febrero bajo Estado de Sitio.

“Mucha tropa riendo en las calles
Con sus muecas rotas cromadas”.

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En agosto de 1989, en su estreno legislativo, el menemismo sancionó la Ley 23.696 denominada como “Ley Dromi” recordada y sintetizada en “todo lo que sea del Estado dejará de estar en manos del Estado”. A la vuelta de la esquina se encontraba el apogeo del neoliberalismo.

Marcado por el combo heredado de la última dictadura militar, donde el FMI y la hiperinflación no daban tregua a las familias argentinas y sumado a la caída del Muro de Berlín, el menemismo fue filtrando el discurso del Estado obsoleto y deficitario. De norte a sur fue entrando la bala de la pizza con champagne y el “uno a uno”; con ellos llegó el remate de nuestro patrimonio industrial y empresarial estatal. La educación, el conocimiento y la salud también fueron pretendidos para ser puestos en manos privadas y capitales extranjeros. 

Entre 1991 y 1993 el menemismo fue construyendo mediante el Poder Legislativo las distintas leyes y dispositivos político legales para cambiar la perspectiva educativa argentina, logrando quizás como mayor síntesis, la Ley 22.4195 (Ley Federal de Educación). Fue en este contexto donde se llevó adelante la descentralización y desfinanciamiento a través de la provincialización y municipalización de la Educación Media y Superior No Universitaria, y al mismo tiempo se dio paso a que se la discuta como un gasto. 

En contraposición a las reformas neoliberales, la defensa de la escuela pública fue una de las banderas más importantes en aquellos años. Las Marchas Federales y la instalación de la Carpa Blanca frente al Congreso de La Nación, son quizás las instancias más recordadas y reconocidas.

“Una herida soy buscando el salario
Maestro de pie, cuidando pichones blancos
Que madurarán iluminando tu pago”.

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Lanzada la carrera de las privatizaciones, en los pasillos de las universidades comenzó a discutirse la posibilidad de que el arancelamiento y los capitales privados pongan el ojo en la Educación Superior. Fue en este contexto donde la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y principalmente su estudiantado comenzó a organizarse, logrando tener gran relevancia a nivel nacional. Llegando a hacer asambleas por facultades que tuvieron la síntesis en 1994 de tomar el Rectorado. 

Sin tenerlo confirmado, pero con una clara lectura del futuro a corto plazo, el movimiento estudiantil platense fue calentando motores y generando músculo político para lo que se vendría: la lucha por la defensa de la Educación Superior.

***

Arrancando el año 1995, con el viento de cola por la previa aprobación de la reforma de la Constitución Argentina en 1994, Carlos Saúl Menem cosechó su segunda victoria para la Presidencia de la Nación con el 49,94% de los votos, el 14 de mayo de 1995. Con el triunfo electoral bajo el brazo, el oficialismo aceleró el proceso para trabajar en el Poder Legislativo, el arancelamiento de la Educación Superior y su posterior privatización. El 31 de mayo de 1995 quedó pactada la fecha para votar la Ley de Educación Superior (LES) en la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación. 

Pero para cortar con los aires de victoria en los que se encontraba el justicialismo neoliberal, surgió la respuesta de un movimiento estudiantil organizado.

La mañana del 31 de mayo el Tren Roca con destino a Constitución partió desde la Estación de La Plata repleto de estudiantes. Las discusiones previas, asambleas por facultades y la toma del Rectorado de 1994 fueron movimientos acertados que les permitieron llegar al mes de mayo con una base fuerte de organización y movilización. 

En un contexto dónde no se podía titubear, ni especular, los estudiantes levantaron las banderas de la gratuidad universitaria, llevada adelante por el General Perón en 1949. Se organizaron de abajo hacia arriba, haciendo parir lo que sería recordado como la Universidad de la Calle.

A pesar del operativo policial y las interminables vallas que rodeaban al Congreso de La Nación aquel 31 de mayo de 1995, conducido y fogueado por la Regional La Plata, el movimiento estudiantil se las ingenió para llegar a las inmediaciones de Avenida Callao y sus avenidas laterales Entre Ríos y Rivadavia. 

Algunos de los responsables políticos de los años 90 cuentan que desde que salió a la luz la noticia de la votación de la LES, fueron semanas intensas de mucha discusión y preparación logística para poder llevar adelante el freno en seco de la Ley. La definición fue impedir la sesión legislativa obstruyendo las entradas del Congreso de la Nación. Deslizan que en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP se llevó adelante la asamblea que definió la toma del edificio nacional y en sus grandes pizarrones se explicó la logística de la manifestación y los pasos a seguir. 

Al mismo tiempo que se llevaba adelante la convocatoria y la adhesión a la instancia, un pequeño grupo ejecutó ordenadamente todo el plan para poder llegar a las puertas del Congreso esquivando todo el vallado y el operativo policial.

Entre risas y nostalgia, algunos de los responsables del operativo cuentan que la carta secreta para esquivar a la policía fue gracias a un estudiante que tenía familia que laburaba en el subte y podía averiguar cómo se frenaba un vagón manualmente. Sí, la forma de esquivar el vallado fue tomarse el subte y viajar bajo tierra, frenar de golpe en mitad del recorrido, bajarse de los vagones y caminar con toda la columna por la vía subterránea hasta salir por la boca del subterráneo dentro del vallado.

La operación fue un éxito y todas las puertas del Congreso estuvieron tapadas por estudiantes aquel 31 de mayo. Ningún Diputado pudo entrar a la Cámara a sesionar. 

El movimiento estudiantil se hacía en su poder de una gran victoria e impulsaba la discusión contra la LES a altas esferas de la opinión pública y los medios de comunicación.

Finalmente, el 20 de julio de 1995 la Ley de Educación Superior fue aprobada. Pero gracias a la organización y la lucha del 31 de mayo, la ley tuvo que ser recortada en varios puntos que trataban en profundidad el arancelamiento y la privatización. Aun así, no pudo quitarse el arancel a las Carreras de Posgrado.

Una vez promulgada, tocaba resistir a su implementación en cada Universidad.

“Esos chicos son como bombas pequeñitas”.


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La Argentina de los años 90 estuvo marcada por la caída del Muro de Berlín, el “uno a uno”, el dólar, las privatizaciones, el Estado en manos de privados, las importaciones, el Estado ineficiente, la farándula paseándose por las pasillos de Casa Rosada, la pizza con champagne, el indulto a los genocidas y su impunidad, la resistencia de los organismos de derechos humanos, los escraches, el doping positivo y la tristeza de un pueblo al que le cortaron las piernas, la crisis, los cierres de las fábricas, los movimientos desocupados, el corte de ruta, el hambre, la rabia, la masificación de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una juventud a la deriva empujada por el neoliberalismo y la necesidad de “romper a piedrazos el espejismo neoliberal”.

Este fue el contexto en donde se desenvolvió la organización y resistencia estudiantil y naturalmente confluyeron varias de las expresiones de la época. Los frentes de masas se aglutinaron contra la entrega de la patria y en la juventud universitaria platense, la experiencia de resistencia a la LES dio nacimiento al Movimiento Universitario 31 de Mayo, que en su armado inicial tenían principal injerencia la Agrupación SUMA, Centro de Estudiantes de Ciencias Exactas en aquellos años y La Raíz, Agrupación previa al Frente Natural, actual Conducción del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo; en ese periodo se irían sumando distintas agrupaciones estudiantiles de la Facultad de Trabajo Social, Humanidades y el Observatorio entre otras. Muchos de los militantes del Movimiento Universitario 31 de Mayo también formaron parte del Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho.

***

El 1 de agosto de 1996 Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota lanzaban Luzbelito, uno de los discos con mayor repercusión en el rock nacional. En el segundo tema, el Indio Solari canta…

“Si el perro es manso
come la bazofia y no dice nada;
le cuentan las costillas con un palo,
a carcajadas.”

Posiblemente aquella metáfora la hayan pensado en contraposición a las jornadas históricas del 15 y de 20 de febrero de 1996 dónde las diagonales platenses, presenciaron la resistencia estudiantil al arancel de la Universidad pública.

Una vez promulgada la LES cada Universidad debía adecuar la Ley a su Estatuto. Y la fecha que se le ocurrió a Luís Lima, Rector de La Universidad Nacional de La Plata, para llamar a la Asamblea Universitaria fue el 15 de febrero; mes que por calendario académico suele tener una dinámica estudiantil casi nula. Pero a diferencia de lo que esperaban, el movimiento estudiantil se presentó desde temprano en las puertas del viejo Jockey Club, hoy actual Facultad de Derecho, y llevó adelante la misma estrategia que en el Congreso de La Nación: tapar las entradas y no dejar pasar a nadie.

A diferencia del 31 de mayo, no eran Diputados los que querían ingresar a votar, sino consejeros representantes de cada claustro del Co Gobierno universitario, entre ellos, los Consejeros Directivos de la Agrupación Estudiantil Franja Morada.

La Policía Bonaerense reprimió intentando desalojar a los estudiantes y se produjo un gran enfrentamiento que terminó con el incendio de un Renault 12 color azul sobre calle 49. Lima tuvo que suspender la Asamblea Universitaria y el movimiento estudiantil se embanderó en la nueva victoria defendiendo su querida universidad pública.

La nueva fecha que se puso para sesionar fue el 20 de febrero, pero esta vez el Rector Lima cambió la ubicación y envío a la Asamblea Universitaria a la Biblioteca de la Universidad ubicada sobre Plaza Rocha. Además, le pidió seriamente al Gobernador Bonaerense, Eduardo Duhalde, que garantice la sesión. 

De cara al 20 de febrero se tomaron varias facultades, buscando salir encolumnados hacia Plaza Rocha e impedir nuevamente la sesión que daría paso a la LES. Pero esa madrugada la Policía Bonaerense llevó adelante una razia similar a la de la última dictadura militar. Comenzó intentando entrar con la infantería en la Facultad de Ciencias Exactas, rompiendo así su jurisdicción penetrando en una Universidad Pública Nacional. Luego llevó adelante detenciones arbitrarias cerca de la zona de Plaza Rocha, llegando a tener a media mañana a cientos de detenidos ilegalmente en el Cuartel Central del Cuerpo de Caballería ubicado en calle 60.

La concentración que estaba destinada a la Asamblea Universitaria se trasladó a pedir la liberación de los cientos de detenidos. Allí se sumaron organizaciones de desocupados y organismos de derechos humanos. La respuesta de Alberto Piotti, ministro de Seguridad Bonaerense fue encrudecer la represión llegando a utilizar las tanquetas militares del Cuerpo de Caballería. Esa tarde la Madre de Plaza de Mayo, Hebe de Bonaffini, fue golpeada por los bastones de la bonaerense, la foto de su pañuelo blanco manchado con sangre recorrió el mundo. 

Mientras la represión y la razia se llevaba adelante en las calles de la ciudad, los consejeros estudiantiles de la Agrupación Franja Morada y el MOI votaban a favor de la implementación de la LES en la Asamblea Universitaria de la UNLP.

Llegada la noche y terminada la Asamblea, Alberto Piotti fue liberando a cuenta gotas a todos los detenidos.

Felipe Bertola

Cuando estaba en la panza, mi vieja me cantaba “Significado de Patria” para tranquilizarme. En la comunicación y organización popular encontré la clave para poder “ser la revancha de todxs aquellxs”. Como todo buen platense, sé lo que es ganar una Copa Libertadores.

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