Tras los rumores de un posible “Pacto de San José de Flores” entre Córdoba, Santa fe y Buenos Aires para exportar granos mediante Banco Provincia, el armado cordobés evalúa recurrir a una organización de mandatarios provinciales. Las tensiones que se habían encendido en el transcurso de la discusión de la “Ley Bases”, se agravaron aún más en una semana en la que el Ejecutivo le quitó a las provincias los subsidios al transporte y los giros por coparticipación de Nación.
Tan solo algunas semanas en el ejercicio bastaron para que el presidente de la Nación, Javier Milei, tense las relaciones acotadas que posee o poseía previo a asumir su cargo. Fiel a sus formas, aquel panelista de televisión que resaltaba por sus gritos, enojos y exabruptos en contra del “yugo del Estado” encaró el deber que el voto popular le encomendó, y, como no podía ser de otra manera, ya cuenta con varios enemigos nuevos. Enemigos que incluso le habían brindado un paquete de apoyo y gobernabilidad, claro, todo dentro de un manual de reglas que no destruya sus intereses.
En su teoría de corte “anarco capitalista”, Javier Milei no contempló jamás ciertas garantías que el sistema republicano y federal garantiza. Si bien esto podía ser una preocupación para muchos dirigentes, gran parte del arco político eligió brindarle “apoyo y gobernablidad” a la espera de que el flamante mandatario se amolde al sistema político.
Sin embargo, Milei en sus dos meses de gestión es prácticamente el mismo que recitaba ideas técnicamente inaplicables en la Argentina y algunas de sus decisiones ya causan estragos. Un ejemplo claro es el recorte en los giros de coparticipación de Nación a las provincias, a quienes el presidente “castigó” luego de que la ley “Bases” fuese devuelta de una patada a foja cero a comisiones de la Cámara de Diputados. Milei está convencido que los mandatarios provinciales fueron los grandes culpables de que la ley no se apruebe, y allí encontró la justificación para que el recorte vaya por cuenta de estos.
Dicha decisión parece ser una de las últimas gotas en el vaso de la paciencia de los gobernadores de dos de las zonas productivas más grandes del país, en la “zona núcleo de la pampa húmeda; es decir, Córdoba y Santa Fe. A la hora de pujar por un sistema de gobierno, los intereses de estos dos distritos se preocupan en cuánto retendrá el gobierno nacional de las exportaciones. Si bien en campaña La Libertad Avanza prometió que la recaudación sería entre baja y nula, actualmente el Ejecutivo no solo mantuvo los porcentajes preexistentes, sino que además intentó elevarlos.
Si ese antecedente ya había puesto con los pelos de punta a Martín Llaryora, gobernador de Córdoba, y a Maximiliano Pullaro, de Santa Fe, los recortes por coparticipación, sumados a los de subsidios a las tarifas del transporte y la suspensión del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), llevan la situación actual al borde de una batalla entre la nación, y prácticamente, casi todas las provincias. De esto está al tanto Llaryora, quien, según fuentes cercanas a su armado, evalúa la articulación con el resto de mandatarios. “Queremos hacer una especie de liga de gobernadores”, le habría confirmado puntualmente un colaborador del mandamás cordobés al diario Tiempo Argentino.
La semana de Llaryora, en términos de comunicación y exposición, consistió en pasearse por distintos medios de comunicación de gran alcance para demostrar su descontento con el presidente. “No cuenten conmigo para entregar a Córdoba, a los trabajadores y a la región productiva de la Argentina”, aseguró, al mismo tiempo que garantizó que la provincia se haría cargo de la diferencia en el costo del transporte público. Esta evidente exposición se desprende, probablemente, de las acusaciones del presidente hacia él y hacia su par, Pullaro, de “ser parte” de “quienes se niegan al cambio y quieren seguir gobernando en un sistema de pobreza”. El marco teórico de Milei sin dudas es su bastión más fuerte: no ve mas allá de eso, ni existe situación empírica que lo baje de allí. No hay lugar para entender, por ejemplo, que el incremento desmedido del transporte público es un golpe al sistema productivo.
Es importante recordar que en el marco del debate presidencial previo al balotaje celebrado el 19 de noviembre del 2023, el ahora presidente había asegurado que quitaría los subsidios al transporte cuando “la economía lo pueda paga”. Sin embargo, el recorte llega en un contexto donde no solo el poder adquisitivo no ascendió, sino que empeoró profundamente, tras una devaluación del 118% y dos meses que acumulan 45% de inflación en bienes, servicios y alimentos.
Por su parte, el gobernador Pullaro fue quizás uno de los primeros en cruzar al presidente en el marco de las negociaciones para que la “Ley Ómnibus” llegue al recinto parlamentario. Ante este enfrentamiento sintetizó: “No funciona así; que vos te quedas con todo y no repartís nada”, y además aseguró que si el sistema de coparticipación les devolviera “todo lo producido” el boleto “valdría cero pesos”. El santafesino ya había tensado la cuerda cuando los artículos correspondientes a la ley “Bases” no contemplaban la baja de derechos de exportación para Nación. Desde aquél momento comenzó a circular el rumor de que Pullaro y Llaryora contemplarían la posibilidad de sumar a su esquema de resistencia nada más y nada menos que al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.
Según fuentes cercanas a los gobernadores de Córdoba y Santa Fe, ambos contemplan la posibilidad de ofrecerle al gobernador bonaerense la posibilidad de exportar lo producido mediante los puertos que pertenecen a dicha provincia y no a la aduana de Ciudad de Buenos Aires, de manera que las transacciones sean efectuados mediante el Banco de la Provincia, que no rinde cuentas ante nación por su preexistencia. De hecho, esta fórmula fue la primera que contempló una unificación entre las provincias del interior y Buenos Aires, mediante el “Pacto de San José de Flores”, que le daría paso a la conformación de la nación Argentina.
Si bien se trata solo de rumores, los descontentos de los mandatarios de las tres provincias que más aportan al Producto Bruno Interno (PBI) nacional son un hecho público –Kicillof es parte de la oposición más dura al libertario- , y el hecho de recortar los fondos nacionales de compensación a estos distritos, que reciben un presupuesto menor al que aportan, colabora para que el escenario se conforme en una especie de batalla entre las provincias y la Nación.

