Escapar a la ciencia sagrada: desacralizar la ciencia

Escapar a la ciencia sagrada: desacralizar la ciencia

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

POR CONSTANZA KOHLER*

El complejo científico-tecnológico nacional fue tomando relevancia en el debate público en los últimos años, siendo un eje central en la crítica al macrismo ante el desfinanciamiento efectuado en el último ciclo de gobierno, y punta de lanza en la plataforma política del Frente de Todos durante la campaña electoral 2019.

La pandemia del COVID-19 acarrea la emergencia de una evidente necesidad de sostener como política de Estado la producción de conocimientos científicos. El presidente Alberto Fernández declaró en su discurso inaugural que éste es “un gobierno de científicos”, diferenciándose del gobierno de CEOs de la Alianza Cambiemos. Celebramos el protagonismo que se fue desarrollando en el último tiempo, sin embargo es momento de pensar hacia dónde queremos encaminar las políticas científicas. 

Nos hemos apropiado de la lucha por la defensa del sector científico-tecnológico, y en ese camino dejamos pendientes discusiones que nos permitan implementar y profundizar estrategias que garanticen la soberanía científica, la soberanía tecnológica, y su consiguiente aporte a la soberanía territorial, espacial, energética, alimentaria, simbólica, económica. 

Durante los dos gobiernos de Cristina Fernández, la lógica aplicada situó la elección de temas y estructuración en manos de les propies integrantes del sector. A primera vista, parece acertada la decisión, pero desde la perspectiva situada latinoamericanista hace décadas se plantean problemáticas epistemológicas de fondo a esta concepción. Afloran aquí empolvadas críticas que tienen total vigencia, siendo centrales la necesidad de establecer criterios de importancia/relevancia y la falacia de la libertad de investigación, conceptos acuñados por Oscar Varsavsky. 

Dejar librado al propio sector la elección de las temáticas, métodos de evaluación, criterios de selección, implica sostener una dependencia científica, que es también dependencia cultural, que se ha extendido ya en demasía. Referirse a libertad de investigación, ilusión histórica que supone la elección objetiva de los temas a estudiar, invisibiliza la subordinación de nuestro sector público de CyT a las reglas de juego del sistema científico internacional, con temas de investigación considerados importantes y/o necesarios por los países centrales.

Así, terminamos produciendo conocimientos que tienen poca utilidad real para los países periféricos, adoptando lógicas competitivas con temáticas desvinculadas de los territorios. Entra aquí también la necesidad de establecer como pueblo criterios para identificar las temáticas relevantes. ¿Para quién son relevantes? ¿Con qué objetivos? ¿En qué marco se llevan adelante las investigaciones? Son preguntas que debemos hacernos para independizarnos del sistema científico tecnológico globalizado homogeneizador. 

Hace unas semanas, en el marco del Seminario Ciencia, Tecnología y Desarrollo en tiempos de Covid-19, realizado desde el Ministerio de Producción de la Provincia de Buenos Aires, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, Roberto Salvarezza, planteó con mucha claridad la proyección para el sector: trabajar en proyectos por misión. ¿Qué significa esto? Utilizar y producir conocimientos científicos en el cumplimiento de objetivos emergentes, es decir, abordar desde la tecnociencia problemáticas situadas. Según Salvarezza, esto no restaría importancia a la ciencia tradicional, sino que se sumaría a las líneas ya existentes. 

Es así que surge la necesidad de pensar de qué manera se implementará esta política científica. Para que pueda desarrollarse se torna imperioso trazar redes de articulación entre Nación – Provincias – Municipios; resulta urgente la creación de canales de comunicación con las comunidades, para que las problemáticas sean formuladas desde los territorios, y los abordajes se realicen no sólo desde la perspectiva interdisciplinaria propuesta por Rolando García, sino que también sean construidos con los saberes-haceres populares. Habrá que evitar derrotismos anclados en argumentos presupuestarios, considerando que muchas de las herramientas ya están. El conocimiento necesario en muchos casos solamente requiere ser aplicado, orientado, entrando en el cuadro también la importancia de gestionarlo. 

Encarar este proceso como pueblo requiere que les integrantes del sector científico-tecnológico nos permitamos desacralizar la ciencia, que abandonemos la pretensión mesiánica, para comprender que la ciencia por sí misma no va a salvar a nadie. “Nadie se salva sólo” se convirtió en máxima para afrontar la pandemia, con esa misma lógica debemos prepararnos para involucrar la práctica científica en un proceso colectivo de recuperación del país.

Solamente podremos saldar las grandes desigualdades estructurales si logramos conjugar correctamente el Estado, el complejo CyT, el sector productivo, y las organizaciones sociales (articulación sintetizada en la herramienta analítica Triángulo de Jorge Sábato, complejizada por Renato Dagnino al sumar al último sector mencionado). Solamente podremos hacerlo si abandonamos la pretensión de escindir la militancia política de la práctica científica. Entendernos como polítiques científiques-tecniques, implica ejercer nuestras profesiones de forma crítica, situada, federal, colectiva, territorializada, vinculada a las realidades del pueblo. 

Para quienes aún no integramos el sector, sino que nos estamos preparando para ello, queda la responsabilidad de discutir esta temática, y principalmente, disputar en la Universidad Pública la perspectiva cientificista bajo la cual nos estamos formando. Para acercarnos a políticas científicas duraderas y efectivas con la lógica planteada previamente, debemos incorporar a la educación superior perspectivas críticas y diálogo con distintos actores territoriales, de manera que nos permita más adelante nutrir al sector científico-tecnológico con profesionales critiques que ejerzan desde lógicas politizadas. 


Fuentes:
– Varsavsky, Oscar, 1969. Ciencia, Política y Cientifisimo. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires.
– García, Rolando, 2006. Sistemas complejos. Conceptos, método y fundamentación epistemológica de la investigación interdisciplinaria, Barcelona, Gedisa.
– Apertura del Seminario Ciencia, Tecnología y Desarrollo en tiempos de COVID-19. Ministerio de Producción de la Provincia de Buenos Aires https://www.unsam.edu.ar/tss/renato-dagnino-la-ciencia-que-se-impulsa-en-america-latina-inhibe-la-inclusion-social/


*Militante del campo nacional y popular. Feminista. Estudiante de Geología. Jardinera. 
Integrante de la Cátedra Libre Ciencia, Política y Sociedad de la UNLP.
Bastones largos y patas cortas

Bastones largos y patas cortas

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Por Sol Castillo*

El 29 de julio se cumplieron 53 años de la Noche de los Bastones Largos y como todo acontecimiento histórico, este trágico suceso sigue siendo fundamental para comprender los proyectos educativos que se encuentran en pugna y que responden ni más ni menos que a disputas de proyectos de país antagónicos.

***

A partir del Decreto Nº 29.337 de Supresión de Aranceles Universitarios[1], firmado por el presidente Juan Domingo Perón en 1949, las universidades nacionales pasaron a ser gratuitas, abriendo las puertas a aquellos sectores que veían como irreal acceder a la educación superior. Convertirla en un derecho universal, implicó un gran aumento de las matrículas. La concepción democratizadora de la enseñanza, puede marcarse como un punto de partida clave para situar lo que se llamó la “Época de Oro” de las Universidades.

Más tarde, el golpe del ‘55 autodenominado “Revolución Libertadora”, dio comienzo a la proscripción del peronismo y en diciembre de ese año dictó el Decreto-Ley 6.403 de “Organización de las Universidades Nacionales“[2]. Éste abrió las puertas para la creación de universidades privadas con la potestad de otorgar títulos de igual validez que las públicas. La disposición generó una gran resistencia en amplios sectores de la sociedad.

El movimiento estudiantil se encontraba marcado por el espíritu heredado de la Reforma Universitaria del año 1918, y por la fuerte concepción adquirida a partir de la Ley 1.420 que concibió a la educación de forma pública, gratuita y laica en nuestro país.

La confrontación que giró en torno a la enseñanza Laica o Libre, alcanzó grandes dimensiones pero no fue hasta el año 1958, con la asunción de Arturo Frondizi, que se reglamentó el artículo Nº 28: “La iniciativa privada puede crear universidades libres que estarán capacitadas para expedir diplomas y títulos habilitantes siempre que se sometan a las condiciones expuestas por una reglamentación que se dictará oportunamente”. Pese a tratarse en ese momento de instituciones confesionales, esta legislación también funcionó de amparo a todas aquellas universidades de marcada matriz mercantil y empresarial.

Las universidades resistieron el convulsionado contexto y atravesaron un proceso de modernización con la formación de centros de investigación, la renovación de planes de enseñanza, la creación de las carreras de Psicología y Sociología, la fundación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y el Instituto de Cálculo -pionero en computación con la máquina “Clementina”-, el nacimiento de EUDEBA[3], la editorial de la UBA que llegó a editar casi 12 millones de libros a precios populares.

La coyuntura mundial estaba atravesada por la Guerra Fría. Fueron años donde diversas experiencias de luchas por la liberación, resultaron triunfantes haciendo frente a proyectos colonizadores e imperialistas. Los grandes poderes económicos comenzaron a ver peligrar sus planes de sometimiento para esta región y desde de los EEUU se volvieron a digitar planes injerencistas con el objetivo de agotar cualquier posibilidad de otra “Cuba”.

En nuestro país, con Illia llegando a la presidencia con el 25% de los votos y el peronismo aún proscripto, se dan grandes manifestaciones callejeras que tuvieron como protagonistas -principalmente- a sectores obreros y estudiantiles, profundamente interpelados por los ideales revolucionarios.

El clima de confrontación con las fuerzas represivas del Estado alcanzó niveles más altos con la llegada de Onganía al poder mediante un golpe (junio de 1966). Éste ordenó inmediatamente la disolución del Congreso y de la Corte Suprema de Justicia, intervino las provincias y empezó una despiadada persecución a toda forma de organización política que fuese sospechosa de ser una “amenaza roja”. En este sentido, las universidades y los elevados grados de organización y movilización estudiantil, eran un blanco a atacar para “neutralizar la infiltración marxista y erradicar la acción del comunismo”. En línea con la Doctrina de Seguridad Nacional impulsada por Washington para Nuestra América, buscaron eliminar a ese enemigo interno que construyeron.

El Ministerio de Educación pasó a ser una Secretaría dependiente del Ministerio del Interior y a partir del Decreto-Ley 16.912 se puso fin a la autonomía universitaria y se convocó a rectores y decanos a ser interventores del gobierno. Varios renunciaron, otros pocos acataron la orden. En las facultades de la UBA donde se intentaron organizar medidas de fuerza para mostrar el rechazo, el gobierno de facto ordenó el ingreso de la Policía Federal. En Filosofía y Letras, Arquitectura y en la facultad de Ciencias Exactas y Naturales, descargaron sus palos y gases lacrimógenos contra estudiantes y profesores, y se encargaron de destruir laboratorios y bibliotecas. La represión terminó con 400 detenidxs.

Este episodio dejó profundas consecuencias para la educación argentina y para el desarrollo del país. Las universidades públicas fueron vaciadas: alrededor de 1.500 investigadores y docentes fueron despedidxs o renunciaron a sus cargos. Cientxs de ellxs se exiliaron. El proyecto de una Universidad como usina de pensamiento crítico y al servicio del pueblo, fue brutalmente interrumpido.

La Memoria no se acalla a fuerza de palos

El plan detrás de “La Noche de los Bastones Largos” parece ser re-editado, esta vez de la mano de la Alianza Cambiemos. A veces recurriendo a su brazo represor como sucedió en la Jujuy de Gerardo Morales (UCR)[4], o asestando golpes a maestrxs que se manifestaban en defensa de la escuela pública y un salario digno[5], por nombrar sólo algunos.

En general, la educación pública -en todos sus niveles- ha sido blanco de ataque. Frases manifestadas por el presidente Mauricio Macri como “¿qué es esto de universidades por todos lados? Basta de esta locura” o “los que tienen que caer en la escuela pública”; o la de la gobernadora María Eugenia Vidal que dijo que “nadie que nace en la pobreza llega a la universidad”; o el reciente y lamentable discurso en defensa del Servicio Cívico Voluntario de la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en el que afirmó que “Gendarmería es la institución más valorada, mucho más que la educación pública”. Una clara expresión de cómo conciben este derecho de millones de argentinxs.

Cabría preguntarnos cómo piensa el futuro, un gobierno que retira al Estado como garante de los derechos fundamentales del pueblo argentino; que subsume sus políticas a los lineamientos del FMI; que aboga por un modelo agroexportador y por ende desindustrializado, donde no hay lugar para investigadorxs ni científicxs; que concibe a la educación como un negocio; que ofrece a lxs jóvenes instruirse con la Gendarmería o lxs empuja a un mercado laboral profundamente precarizado; que responde con represión en las calles cuando se denuncian sus atropellos.

Ejercitar la memoria es una de las principales herramientas para reconocer en el presente quiénes son los continuadores de un proyecto que se encuentra en las antípodas de las conquistas heredadas por generaciones que defendieron el derecho a una educación pública, gratuita, de calidad, y una ciencia soberana, en vistas a forjar una Universidad verdaderamente popular.


* Comunicadora social, columnista del programa La Marea (Radio Futura – FM 90.5), editora de Revista Trinchera y colaboradora de Agencia Timón.

Bibliografía:
[1] http://gratuidaduniversitaria.cin.edu.ar/attachments/article/15/decreto%2029337-1949.pdf
[2] http://www.coneau.gob.ar/archivos/567.pdf
[3] http://zonda.sanjuan.edu.ar:8081/wikipedia_es_all_novid_2018-04/A/EUDEBA.html
[4] http://www.infonews.com/nota/307105/bastones-largos-en-jujuy-la-policia-entro
[5] https://www.pagina12.com.ar/30838-represion-para-impedir-otra-carpa-blanca

Miloni: “Tenemos la responsabilidad de estar a la altura de lo que nuestro pueblo está esperando”

Miloni: “Tenemos la responsabilidad de estar a la altura de lo que nuestro pueblo está esperando”

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.
Octavio Miloni, Secretario General de ADULP

El Secretario General de ADULP, Octavio Miloni, realizó un análisis de la Marcha de Antorchas en defensa de la Universidad Pública y de la Ciencia y la Tecnología, y de la lucha del sector en este año electoral.

¿Qué análisis podés hacer de lo que sucedió en el marco de la Marcha Federal de Antorchas?

Creo que fue una marcha importante que desde el primer día que asumió este gobierno de ajuste, los docentes, las docentes, los compañeros y compañeras del movimiento estudiantil, y los compañeros y compañeras no docentes, no hemos bajado los brazos. Y cuando aprieta el neoliberalismo, cuando aprieta el ajuste, por lo general, el desánimo comienza a calar en el campo popular. Sin embargo la lucha por la universidad y la lucha por la Ciencia y la Tecnología no han aflojado en ningún momento de todos estos años de ajuste. Así que, sentirme muy orgulloso de este colectivo.

¿Cómo viene la relación con el gobierno nacional más allá de lo que pueda salir en los medios de comunicación?

La negociación no está cerrada. Estamos en ese proceso de discusión y vamos avanzando, pero muy lentamente. Empezamos el año con propuestas que fueron completamente insuficientes donde no había cláusula gatillo, donde el blanqueo empezaba en el año 2020, y ahora estamos remontando y trayendo más para el año 2019 todo lo que tenemos que hacer respecto del saneamiento de nuestro salario. En ese sentido  la discusión se va desarrollando, pero bueno, tenemos que llegar a un acuerdo y todavía eso no está.


“La discusión es muy sensible para nuestro pueblo, para nuestra sociedad y deposita representación y también esperanzas”


Teniendo en cuenta esto que decís, las movilizaciones, los abrazos a las facultades, la movilización de ayer ¿Crees que esas instancias son las que mueven el amperímetro para que el gobierno haga una mejor oferta?

Sí, creo que sí. El sector de la universidad, el sector de Ciencia y Tecnología, ha ganado un prestigio en la sociedad, que lo toma como propio y defiende la Universidad y la Educación Públicas, la Ciencia y Tecnología con un carácter social y en lo productivo con un sentido nacional. Todas las actividades que hagamos para visibilizar el conflicto, para buscar solidaridad en toda la sociedad, que está muy castigada por estas políticas de ajuste. Sin embargo el apoyo a nuestro sector (que es visto como un lugar de proyección para sus familias, un lugar posible dentro del sistema educativo) la sociedad acompaña, y ese acompañamiento es lo que posibilita ganar en fuerza a la hora de la negociación.

¿Nosotros negociamos? Sí, somos un puñado de personas que estamos en la mesa de negociación pero tenemos en nuestras espaldas, el apoyo de muchísimos compañeros y compañeras que hacen su aporte tanto en los abrazos que hicimos en el bosque -que fue muy importante-, en Trabajo Social, Bellas Artes y el Bachillerato. Y esas cosas van sumando, nos empuja a tener mayores posiciones de fuerzas ante la paritaria.

Miloni es entrevistado en el marco de la Marcha de Antorchas (Fuente: ADULP)

Además de la paritaria del lunes ¿ya hay planteado un plan de lucha para las semanas que siguen no?

Tenemos un plenario de secretarios y secretarias generales donde vamos a ir definiendo en función, también, de cómo se va discutiendo la paritaria, tenemos los actos en los que vamos a participar por el paro general en 29 de mayo. Hay plan de lucha, no solamente de la docencia y del sector de ciencia y tecnología, sino de todo el movimiento obrero, así que van a ser semanas muy importantes.


La lucha por la universidad y la lucha por la Ciencia y la Tecnología no han aflojado en ningún momento de todos estos años de ajuste


¿Qué herramientas o qué estrategias llevan adelante y utilizan para interpelar a la sociedad y qué se dé cuenta de la importancia de la lucha que llevan adelante?

Gran parte tiene que ver con la visibilización del conflicto a través de abrazos y movilizaciones. Y la movilización de ayer fue muy importante. Lógicamente, poner el parámetro de la movilización del 30 de agosto del año pasado, hace que todo sea mucho más pequeño comparado con esa inmensa movilización, que además fue épica por la lluvia, y que se realizó en simultáneo en varias partes del país. Esta también tuvo réplicas en otros lugares del país.

Está en el debate, no solamente argentino, sino también latinoamericano, el tema de la educación. Por caso en Brasil, antes de ayer hubo movilizaciones en todo el país con niveles de movilización enormes. La discusión es muy sensible para nuestro pueblo, para nuestra sociedad y deposita en nosotros como dirigentes (pero en realidad en cada una de las personas que se suman a una movilización), deposita representación y también esperanzas.

Tenemos la responsabilidad de estar a la altura de lo que nuestro pueblo está esperando de los docentes, de los compañeros y compañeras no docentes y de los compañeros y las compañeras estudiantiles. La sociedad está esperando que, así como lucha cuando tiene su conflictividad particular y sectorial, está esperando lucha, lucha y lucha, y eso es lo que estamos haciendo.

Fuente: ADULP

Hacías referencia al contexto regional y a la embestida de la derecha en todo el continente y particularmente mencionabas las movilizaciones en Brasil, que tienen unas coincidencias bastante fuertes con los planteos que se vienen haciendo acá. Estos personajes que tanto desprecian la Educación Pública pueden construir en su agenda política y llevar adelante en su accionar todos mecanismos de destrucción de la misma cuando los pueblos la tienen muy arraigada en su idiosincrasia.

La mera acción del gobierno por el ajuste, por los tarifazos, por la devaluación, genera condiciones muy críticas en el sistema universitario y en el sistema educativo en términos generales, y en el sistema científico. De manera tal de que puede estar planificado o puede ser la propia ejecución de una política que tiene a correrse de las responsabilidades que tiene el Estado y todas las instituciones públicas causando, obviamente, la crisis en cada una de las instituciones estatales. Podemos ir al caso educativo, podemos ir al caso de la salud. Donde el Estado se corre, donde deja muchísimas necesidades y situaciones realmente muy críticas y muy inquietantes. En ese marco se inscribe todo lo que está sucediendo en el sistema educativo.

De Feo: “Aquellos jóvenes que nosotros formamos en las universidades, que hacen sus doctorados y que tienen una muy buena preparación, terminan siendo materia exportable en argentina”

De Feo: “Aquellos jóvenes que nosotros formamos en las universidades, que hacen sus doctorados y que tienen una muy buena preparación, terminan siendo materia exportable en argentina”

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.Por Flor Luengo*, Eduard Paz** y Nicolás Sampedro***

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El Secretario General de CONADU, Carlos De Feo, en el marco de las discusiones paritarias 2019 y del paro convocado para los días 24, 25 y 30 de abril, analiza el momento que vive el sector universitario y les trabajadores en general.

¿Carlos qué análisis nos podés brindar de cara al paro del 24 y 25 de abril?

Mirá, nosotros estamos comenzando una paritaria, como todos los trabajadores, en un contexto muy difícil para el conjunto del pueblo argentino, y en la discusión paritaria esto tiene un peso muy grande. Pensá que estamos discutiendo una paritaria cuando a tres meses de comenzado el año, ya la inflación es de casi el 12% y parece que no va a termina, que va a seguir en este tono hacia adelante, con lo cual está prevista una inflación altísima para el año, con un gobierno que está utilizando, también, la discusión paritaria en forma política, porque pretenden mejorar las ofertas más cercanas al momento de las elecciones, para mejorar su performance. Y la verdad que el bolsillo de los trabajadores no puede esperar.

Nosotros hicimos un congreso la semana pasada donde decidimos que el día lunes teníamos la reunión de paritaria en función de la propuesta que hiciera el gobierno, teníamos un plenario al día siguiente y ahí se iba a decidir si se ratificaba o se rectificaba una medida de fuerza los días miércoles y jueves. El gobierno directamente, al no tener una propuesta, decidió suspender la paritaria, bajo el argumento de que habíamos convocado a un paro, cosa que no era cierta. Así que el paro queda firme para el 24 y 25 de abril y después vienen todas actividades de difusión, clases públicas, asambleas, abrazos, marchas; y pensamos confluir el día 16 de mayo en una gran Marcha Nacional de Antorchas (en Buenos Aires) como la que hicimos el año pasado y que fue la que dio inicio a la gran movilización que fue a lo largo de todos esos meses y que culminó el 30 de agosto -como recordarán- con esa marcha enorme de más de 300 mil personas bajo la lluvia que obligó, finalmente, al gobierno a sentarse en la paritaria y a hacer una oferta razonable.

Esa oferta después se complicó porque hubo una devaluación muy grande en los meses siguientes y se perdió salario, tuvimos la discusión enero, febrero y marzo -al  final pudimos firmar un acuerdo salarial que está entre los más altos, del 44%. No obstante ese acuerdo tuvo una pérdida, por eso lo que estamos planteando para la paritaria de este año, es la recuperación de lo perdido y que haya una cláusula de actualización automática, porque la verdad que sentarse con el gobierno a discutir la actualización del salario, te reconocen la pérdida pero te dicen que no tienen plata o directamente no te la reconocen. Con lo cual creo que la única alternativa para poder mantener el poder adquisitivo del salario es que exista esa cláusula de actualización. En esa discusión es la que estamos enfrascados y es la que obedece a la convocatoria al paro, por no haber una respuesta en ese sentido.

Teniendo en cuenta que el presupuesto 2019 tiene un 10% menos para la universidad y que la inflación será alta como lo mencionabas, ¿el gobierno soluciona estas deficiencias con las partidas extrapresupuestarias? ¿O les sirven para no abrir focos de conflicto en las universidades del país?

Mira no hay partidas extrapresupuestarias. Eso es lo que dice el gobierno normalmente. En realidad lo que hemos tenido desde el año 2016 para acá, han sido presupuestos que se sub ejecutan y después hay partidas presupuestarias que van a determinados ítems, pero no hacia aquellos donde son más necesarios. Y finalmente el presupuesto ha sido, año tras año, cada vez menor.

Nosotros tenemos una pérdida presupuestaria del 2016 a la fecha que supera el 20% y una inflación -como bien vos decías- del 44%, un aumento presupuestario del 30% este año con una inflación prevista cerca al 50%. La situación de las universidades, a medida que va pasando el año, y sobre todo en las más pequeñas, aquellas que tienen presupuesto más chico (porque las más grandes al tener mayor masa de recursos lo pueden mover mejor, pero las pequeñas no) se van a ver en una situación muy, muy difícil para llegar a fin de año. La verdad que la situación que estamos viviendo las universidades, sobre la cuestión salarial y la discusión nuestra, está enmarcada en eso. Tenemos muy claro que si no hay una solución al tema presupuestario en las universidades es imposible discutir salario, todas las discusiones están dadas en ese marco.

Este año se congelaron las becas Progresas, desaparecieron otras becas que había como las de carreras prioritarias, los programas inclusivos, las tutorías, los recursos que iban a comedores o a albergues universitarios. En fin, el aumento constante de las tarifas (luz, gas, agua), que hacen que los recursos que tienen no alcanzan, es imposible sostenerlo. Los boletos estudiantiles que no se pagan -a donde los hay, porque en muchos lugares no los hay-. Esto hace que cada día veamos cómo van cayendo más estudiantes y, obviamente, los que primero se caen son los de menores recursos.

Caramente esto no es una cuestión solamente económica y de cuentas. Aquí detrás de todo este ajuste hay una política clara de reformular la universidad, ya lo dijo la gobernadora, lo dijo Macri en su campaña.

Una educación superior que es vista por la gente como un derecho y que la universidad pelea desde hace años para ser eso; ellos piensan que la universidad tiene que volver a ser aquella vieja universidad que era un privilegio para unos pocos y que forma profesionales después van a tener que migrar porque no tienen donde trabajar acá. Es lo que estamos viendo, en algo que está dentro del problema universitario, que es el problema de ciencia y tecnología.

Aquellos jóvenes que nosotros formamos en las universidades, que hacen sus doctorados y que tienen una muy buena preparación, terminan siendo materia exportable en argentina, junto con la soja, junto con las materias primas de la minería o con la del petróleo. Eso es lo que estamos preparando y formando en Argentina: un suicidio de un país con inclusión, un país que se piensa con un desarrollo industrial que pueda contener a la totalidad de su población. La universidad no escapa a ese proyecto.

Más allá de la cuestión salarial nuestra lo que se impone, y que estamos trabajando, es la necesidad de armar un gran frente que incluya no solamente al sector docente, al sector no docente y a los estudiantes, inclusive a todos aquellos rectores que quieran ponerse de este lado a la hora de pelear, que no quieran estar sentados ahí para ser simples administradores del ajuste y piensen que son universitarios que están peleando por una universidad mejor. La pelea es esa y unirnos al conjunto de la sociedad. Estamos en un año en el que nos vamos acercando cada vez más al precipicio…

En relación a esto que decís del año electoral ¿Cuáles son las estrategias para luchar contra este sistema represivo hacia el sector público, que son las políticas que viene implementando Cambiemos a lo largo y anchos del país para con la sociedad argentina?

Creo que lo tenemos que enfrentar con una gran unidad. Me parece que, los trabajadores, lo han venido demostrando, más allá de las cúpulas, porque uno a veces ve al triunvirato o algún sector del triunvirato y algunas otras centrales que pareciera que a la hora de salir a pelear, tienen que hacer más cálculos que parece que tienen las necesidades puestas en otro lado. Pero cuando uno mira las dirigencias regionales, las seccionales de los sindicatos en el interior y en el conurbano y en todas las provincias, allí los trabajadores están unidos. Me parece que eso es algo que vamos a terminar viendo el próximo 24 de abril cuando se haga ese gran paro. Los trabajadores van a parar inclusive por encima de sus direcciones nacionales que están oponiéndose a esa medida.

La única forma de enfrentar esto es con la más amplia unidad y fundamentalmente poniendo en el centro a los trabajadores. Porque aquí lo que se está afectando son los derechos al trabajo, la exclusión, la cantidad de pobres, la cantidad de indigencia que aumenta, van en directa relación con la pérdida de empleo, con la destrucción de las pequeñas y medianas industrias, con la destrucción del sector más pequeño de la producción agrícola, esos que están haciendo los feriazos todos los días, que son los que ponen la comida en la mesa nuestra, porque el sector productivo agrícola exportador, exporta soja o maíz, pero todo industrial. Lo que nosotros comemos lo hacen estos sectores que están corriendo exactamente la misma suerte que el resto de los trabajadores y del pueblo. La última marcha que vimos en Plaza de Mayo hace poco, tiene que ver fundamentalmente con esto. Estos sectores agredidos por el mismo sistema. Tenemos que ser capases de armar una gran unidad. De esa unidad tiene que nacer, necesariamente, una alternativa política, porque sin una alternativa política toda movilización no deja de ser coyuntural.

Por último ¿Por qué es importante que el pueblo argentino conozca lo que está sucediendo con la cuestión educativa, con la ciencia y la tecnología, con la producción de conocimiento en nuestro país, de cara a este año electoral?

Me parece que la cuestión de ciencia y técnica, más allá de lo electoral, es un tema estratégico y sobre todo en el siglo XXI. En el siglo del conocimiento, donde las nuevas tecnologías, donde las nuevas formas de producción, donde las nuevas formas de trabajo requieren de una capacitación, de una formación de todos -no solamente de algunos- para poder enfrentar esos desafíos. Si un gobierno descuida, si un país descuida su educación en general y la capacidad de generar ciencia, tecnología e innovación, realmente está rifando su futuro, porque lo está condenando a vivir en el siglo XIX en el siglo XXI. Esto significa exclusión y todo lo que ya conocemos.

Defender el sistema educativo es fundamental así como el de salud o como el de seguridad social. Pero si uno piensa en el momento de la historia en el que está, la generación de conocimientos es la llave del futuro y es la llave del bienestar de las grandes mayorías de un país.

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* Periodista especializada en cuestiones de género e historia, columnista del programa La Marea (Radio Futura FM 90.5), redactora de Revista Trinchera, del portal Luchelatinoamérica y colaboradora de Agencia Timón.

** Periodista deportivo, columnista del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

*** Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), productor general del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

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